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¡Becario Matthew Seok!

Summary:

Matthew pensaba que la vida laboral sería más fácil; recién egresado de la universidad Matthew tiene un sueño aunque... no incluía enamorarse del CEO de NABI Entertainment.

Notes:

Esta historia la había subido con anterioridad a otra plataforma, decidí moverla a ao3 y continuarla aquí.

Chapter 1: Entrando en lo desconocido.

Chapter Text

Después de cuatro años de encierro voluntario en la biblioteca de la universidad. Aquellos años donde no hizo nada más que esforzarse por ser el mejor y donde su vida social se limitaba a su mejor amigo y su novia, Matthew apenas podía creer que había conseguido ambos: un título con honores y una relación estable. Jia era un amor, y aunque su tiempo juntos había sido escaso, él sabía que había valido la pena.

Una semana después de graduarse, se preparaba para su primer empleo. No era el mejor pagado y, de hecho, como becario, le pagarían apenas lo justo. Aun así, estaba emocionado. NABI Entertainment no era cualquier empresa: era la casa de figuras como Sung Hanbin, Myung Jaehyun y Han Yujin. La sola idea de pisar ese edificio lo hacía sonreír.

Ese día, después de pasear a Eumppappa, el perro de Gyuvin, se alistó con cuidado. Compartía apartamento con Gyuvin en las afueras de Seúl. Aunque ambos pagaban renta, Matthew contaba con la ayuda económica de sus padres, y compensaba paseando al perro por las mañanas, ya que su amigo solía levantarse más tarde gracias a que su empleo estaba más cerca (y básicamente era el dueño).

 

Antes de salir, se perfumó para no oler a perro, se miró en el espejo y sonrió.

 

 

Hoy va a ser un gran día —se dijo a sí mismo.

Tomó su mochila y salió rumbo a la parada del autobús. Aunque el trayecto era largo, no le importaba. Estaba cumpliendo un sueño.

Al llegar frente al moderno edificio de NABI, ingresó con confianza. Ya tenía su gafete de acceso. Subió al elevador, nervioso, buscando el piso 11, donde se encontraba el equipo de managers. Su contrato sería por tres meses, y quería aprovechar cada minuto.

Cuando el ascensor se detuvo antes de llegar a su destino, la puerta se abrió... y entró él.

Un hombre alto, increíblemente atractivo. Matthew tragó saliva y, por reflejo, lo saludó. El otro le sonrió.

 

 

—Buenos días. ¿Eres nuevo?

—Sí —dijo Matthew, haciendo una leve reverencia—. Soy el nuevo becario en el área de management. Seok Matthew.

—Un gusto, Matthew —dijo mientras sonreía de nuevo, justo cuando el ascensor llegaba al piso 11—. Soy Kim Jiwoong.

 

Matthew apenas logró devolverle la sonrisa antes de que las puertas se cerraran otra vez.

 

"Kim Jiwoong… No puede ser..."

En ese momento, lo comprendió: acababa de hablar con el mismísimo Kim Jiwoong, CEO de NABI Entertainment y creador de estrellas. El hombre detrás del éxito de Sung Hanbin. El fundador de la compañía. El productor de GDG. El artista de baladas más reconocido de Corea. Absolutamente toda Corea lo conocía.

Menos de media hora en la empresa… y ya tenía historia para contarle a Jia y Gyuvin.

Al llegar al área de management, los nervios lo invadieron otra vez. Vio a una chica y se acercó.

 

 

—¿Hola?

—¡Hola! ¿Te puedo ayudar?

—Sí, soy Matthew, el nuevo becario asignado a esta área.

—¡Ah! Justo te estábamos esperando —dijo, sonriendo—. Pensé que llegarías más tarde. Qué bueno que estás aquí temprano. Tengo mucho que enseñarte.

 

 

Se levantó y se presentó.

 

 

—Soy Ryu Hayeon, la encargada del equipo. Estaré contigo esta semana para tu capacitación. Tenemos un proyecto muy importante entre manos, así que empecemos con un recorrido. Luego te presento al equipo y tus tareas.

 

 

Matthew asintió, siguiéndola. Hayeon era alta, delgada, de cabello cobrizo y rostro serio. Muy diferente a Jia, quien apenas medía un metro con cincuenta centímetros, era morena, energética, y siempre olía a algodón de azúcar. Pensar en ella lo hizo darse cuenta de cuánto la extrañaría. Su horario de estudios y trabajo haría difícil que se vieran.

Sacudió la cabeza. "Concéntrate", se dijo.

Durante el recorrido, Hayeon le contó más sobre la empresa y sobre Kim Jiwoong: cómo había debutado en el grupo REM1X a los 14 años, terminado su contrato a los 21, hecho el servicio militar a los 22, fundado NABI a los 24 y, a sus 28, ya tenía una maestría, un doctorado y una empresa exitosa.

Matthew apenas podía creerlo. Él tenía 24, recién graduado y apenas comenzando. Jiwoong era una máquina.

 

 

—Y tranquilo, lo conocerás oficialmente más tarde —dijo Hayeon mientras lo guiaba hacia otro piso—. Ahora vamos a las salas de ensayo de las trainees.

 

 

Entrar al piso de prácticas era como entrar a un mundo oculto. Hayeon abrió una puerta y saludó a un grupo de chicas que ensayaban.

 

 

—Ellas son Nina, Ahyeon, Ria, Jiyeon, Lucy, Rahee y Bora —le explicó—. Están en la mira para debutar. Jiwoong está muy involucrado en su preparación. Ahyeon, Lucy, Rahee y Bora llevan aquí dos años. Las otras tres, desde el primer año de la empresa. Todavía deben pasar dos evaluaciones más antes de saber si debutarán.

Matthew las observó bailar. Eran increíbles. Energía, sincronía, carisma. Y aun así… no sabían si debutarían. Era un mundo competitivo y despiadado.

—Vamos al piso 26. Es hora de que conozcas la oficina del CEO.

La emoción le palpitaba en el pecho. Aunque solo fuera becario por unos meses, tener a NABI en su currículum abriría puertas.

Cuando llegaron, los recibió Soyee, la secretaria. Tras una breve llamada, los dejó pasar.

La oficina era grande, con paredes adornadas con fotos: Jiwoong con REM1X, con Boys Stop, con los solistas de NABI. La siguiente foto, pensó Matthew, sería con las chicas que acababa de ver.

 

Matthew apenas podía creérselo. Jiwoong, el CEO, el ex-idol, el hombre del que había visto miles de fancams y entrevistas, lo había saludado con tanta calidez que por un instante se sintió como en una escena de un K-drama. Se sentó frente a él, sin atreverse a mirarlo directamente durante los primeros segundos, temiendo que su cara delatara la emoción que recorría su cuerpo.

 

 

—¿Nervioso? —preguntó Jiwoong mientras le servía café con una sonrisa fácil, esa que había encantado a medio país años atrás.

—Eh… no, bueno… Un poco. —Matthew aceptó el café y se inclinó ligeramente como muestra de respeto.

—Estás en buenas manos. —respondió Jiwoong, alzando su tasa—. Y que sea una gran etapa en NABI.

 

Después de aquella amigable presentación ambos se levantaron de las sillas y se despidieron del CEO, Matthew no podía creer lo inmensa que era esta y lo atractivo que era Jiwoong, aunque era de esperarse, aparte de CEO era un idol reconocido.

 

—Por cierto, ¿tendrán cena de bienvenida? —Preguntó Jiwoong.

—Si, ¿gusta venir con nosotros? —Preguntó Hayeon sorprendida.

—Claro que sí, hace rato que no salgo con mis compañeros de trabajo, los veré en su piso a la hora de salida —Dijo con una sonrisa.

 

Se volvieron a despedir con una reverencia y salieron felices de la oficina.

 

—Increíble que el propio CEO se quiera unir.

—¿Es raro?

Hayeon asintió y se aclaró la garganta mientras ingresaban al ascensor.

—La última vez que asistió a una cena de la oficina fue antes de que ingresaran las nuevas trainees del proyecto de chicas, para el debut de Sung Hanbin, después de eso se ha cerrado bastante, pero que genial, ¿será por la cantidad de becarios que han ingresado?

 

Matthew sonrió y solamente subió sus hombros, estaba emocionado por la bienvenida que tendría.

 

El trabajo en el primer día claramente no había sido mucho, aunque realmente había estado lleno de presentaciones y de explicaciones sobre lo que harían. Faltaba una hora para la salida y se encontraba en la sala de reuniones, por fin le explicarían el proyecto. El cual era tan importante que Hayeon parecía tener muchas reuniones con el mismísimo Jiwoong.

Él y Hayeon ingresaron primero a la sala y después algunos compañeros de diversas áreas, Hayeon sería la encargada de presentar el proyecto y los avances.

 

Pudo observar a un señor, probablemente de unos cuarenta años, preparando el proyector y saludando al equipo. Sabía que era la última persona del equipo la cual le faltaba conocer. Era el encargado de los equipos pre-debut.

 

 

—Bienvenidos a todos, espero que hayan tenido un día excelente. Estamos entrando en la etapa final del pre-debut de nuestro nuevo grupo. Como saben, tenemos siete candidatas con un talento indiscutible, pero después de conversar con nuestro CEO, hemos decidido que el grupo debutará con cinco integrantes. No sabemos qué pasará con las dos chicas que no logren debutar; es posible que continúen como trainees, ya que nuestro CEO tiene un cariño especial por ellas. Este proyecto ha sido el que más tiempo ha tomado y probablemente las debutemos dos años después del debut oficial del primer grupo femenino, aunque todavía no está confirmado. Y como siempre, las cosas pueden cambiar.

 

 

Matthew quedó sorprendido con la noticia. ¿No era un poco cruel dejar fuera a algunas chicas después de tanto esfuerzo?

 

 

—Ahora mismo quedan dos evaluaciones mensuales antes de comenzar con la preparación oficial para el debut —continuó—. Por eso invité a los entrenadores de canto y baile para que nos ayuden a diseñar presentaciones únicas que resalten las fortalezas de cada una. Y aquí va algo que me preocupa mucho: Bora y Rahee. Su talento es indiscutible y siempre lo demuestran en las evaluaciones, pero siento que están demasiado confiadas, como si el debut ya estuviera asegurado. Nuestro CEO no dudará en reducir el grupo hasta tres o cuatro integrantes si considera que no cumplen con las expectativas. También es importante recordarles a todas que deben respetar las reglas. No quiero que vuelva a pasar lo que sucedió con Ana y Kira. Tenían mucho potencial, pero se salieron de control.

 

Matthew frunció el ceño. No sabía exactamente a qué se refería, pero por el tono, intuía que algo grave había pasado.

 

 

—Ana y Kira, al igual que otras trainees, llevaban mucho tiempo en la compañía. Cuando estuvieron a punto de debutar, fueron descubiertas entrando al dormitorio con chicos y en estado de ebriedad. Ambas eran las mayores del grupo que se planeaba debutar y, aunque el debut inicialmente iba a ser con nueve integrantes, ese incidente cambió todo. Jiwoong se volvió más estricto y no quiere que este proyecto fracase.

 

 

—También quiero aprovechar para presentarles a Matthew, nuestro nuevo becario en el área de management. Él nos apoyará con las chicas y todo lo relacionado con el debut. Espero que lo reciban bien. Además, están todos invitados a la cena de bienvenida para los nuevos becarios, no solo en management, sino también en marketing, recursos humanos y legal.

 

 

Los presentes aplaudieron y Matthew correspondió con una tímida sonrisa. Le impresionaba la facilidad con la que Hayeon hablaba y la madurez con que dirigía la reunión. Poco a poco la sala se fue vaciando, hasta que solo quedaron ella y Matthew.

 

 

—Finalmente —dijo Hayeon recostándose sobre la mesa de juntas y soltando un suspiro—, es hora de irnos a tomar algo.

 

 

Matthew rió suavemente y asintió. Había estado hablando y aplaudiendo todo el día, pero aún sentía ese cosquilleo de timidez.