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Cadenas de sangre

Summary:

Tomar venganza es crear una cadena sinfín en la cual solo se puede revivir el sufrimiento hasta morir. O tal vez no siempre sea así...

—A veces creo que decidí vivir toda esta mierda para terminar conociéndote.
—Entonces, ¿soy la conclusión que tanto buscas?
—No, tú eres quien inicia otra vida para mí.

No todas las cadenas de sangre llevan al camino de la perdición.

Chapter 1: Esta es la manera en que elegí vivir

Chapter Text

Una noche cualquiera en Macao; otra noche de miseria para alguien. Mientras unos llegaban a sus casas para descansar después de un largo día de trabajo y otros salían a disfrutar de la vida, alguien se estaba matando lentamente con el alcohol. Ese tipo de personas se podría encontrar fácilmente en un bar de mala muerte. ¿Qué debe pasar alguien para elegir ese estilo de vida tan podrido?

—Dame otro trago… Definitivamente no pudo pasar algo bonito. El bartender no tuvo otra opción más que ir por la segunda botella. La puso justo a un lado del ebrio sin remedio, quien no dudó en agarrarla y tomar directo de la botella como un desesperado.

—Oye hermano, tomarte todo ese whisky te hará terminar en un hospital. Oh, el pobre empleado no debió decir eso por más que quisiera bromear un poco. Normalmente suele hacer comentarios graciosos con los borrachos para al menos ‘aligerar’ el ambiente horrible. Por desgracia se le ocurrió bromear con el borracho menos indicado; uno con arranques de ira. Como el arranque que está por tener.

—Escúchame bien, estúpido. Estoy pagando cada yuan en esas putas botellas, así que no es de tu incumbencia si termino muerto en un hospital. —Respondió después de tomarlo del cuello, con toda intención de golpearlo. Bueno, eso es lo que pasa cuando intentas hacer chistes con un ebrio desconocido. —O tal vez prefieras que vomite el whisky en tu puta cara. —El bartender negó de inmediato y fue lanzado con fuerza. Lección de vida para ese desafortunado: nunca más vuelvas a jugar al payaso frente a un tipo que bebe el whisky como si fuera agua.

El hombre acabó en cuestión de minutos con esa segunda botella. Mareado, con la vista tan borrosa como sus pensamientos; esa es la vida que le gusta. O quizá no le gusta pero es el único refugio que encontró desde que lo perdió todo.

Salió del bar casi arrastrándose pues sus piernas ya no respondían a la perfección. Su cabeza dando mil vueltas, como si estuviera en uno de esos juegos mecánicos…

 

“¡Ven! Quiero subirme a ese juego contigo”

 

Los relámpagos de esa noche lluviosa parecen flashes que lastiman su vista. Por un momento le recordaron a los flashes de las cámaras…

 

“Sonríe para la foto”.

“¿Otra foto? Sabes que no me gustan las fotos”.

 

Ojalá hubiera accedido a crear más recuerdos con esa cámara junto a ella.

La lluvia no le roba ni un poco del brillo ni color a la espléndida noche en Macao, pero para él las noches perdieron toda belleza cuando ella se fue de este mundo. Ella se robó los colores de su vida, convirtiéndolo en un hombre que solo ve a blanco y negro.

Oculto entre las sombras, un hombre vacío que sigue respirando pero dejó de vivir hace varios meses atrás.

 

“Me encanta salir de noche, todo se ve mucho más bonito”.

“Todo se ve más bonito gracias a ti…”

“No creí que fueras así de cursi”.

 

El llanto no dio aviso y llegó tan pronto como recordó la sonrisa que lo mantenía con vida. La mezcla de emociones fue más fuerte que un cóctel de licor; la rabia y la tristeza eran las predominantes.

 

“¿Crees que ya deberíamos decirle a tu padre?”

“Espera hasta la noche, guarda ese anillo…”

 

Noche que nunca llegó. Noche que seguirá esperando hasta morir. Probablemente sea la razón por la cual odia ver el anochecer y entra a cualquier bar para desahogarse. Una y otra vez se repite lo estúpido que fue al quedarse petrificado mientras veía cómo le arrebataban al ser más preciado en su vida. La vio ahí, suplicando por su ayuda, pero él no hizo nada más que gritar su nombre.

 

“¡Molly!”

 

Ella murió escuchando su nombre en labios de su amado. El enojo combinado con el alcohol le provocó vómito, algo a lo que ya se ha ido acostumbrando en las últimas semanas. La vida pasa, el mundo sigue girando a lento curso y la gente a su alrededor sigue adelante. Pero él, él es un caso perdido. Nadie entiende su dolor, nadie ha sido capaz de comprenderlo ni mucho menos darle un poco de apoyo. Cuando quiso ser escuchado solo fue abandonado por completo, quedándose en el olvido de todos de quienes alguna vez creyó sus amigos. ¿Hizo mal en vengar la muerte de su amor? Tal vez pero, ¿Acaso nadie se detuvo a pensar en el sufrimiento que lo llevó a realizar tal acto? No es lo que quería, es lo que debía hacer. No podía quedarse de brazos cruzados una vez más.

 

“Esto es por ti, Molly”.

 

Pero, ¿de algo le sirvió matar sin compasión alguna a quienes le arrebataron su mayor tesoro? Él piensa que sí, o eso quiere creer. En su retorcida mente se imagina a su prometida felicitándolo por arrancarle la cabeza despiadadamente a sus asesinos. La cruel realidad es que no importa si vuelve a arrancarles la cabeza un millón de veces, ella nunca volverá a sus brazos. Se convirtió en un asesino por nada, por una venganza que no lo hizo sentir mejor, solo le empeoró la miseria en la que vive.

Así eligió vivir.

Su celular sonó entre el llanto desconsolado y la lluvia intensa. Él, tirado en una banqueta, acompañado de su propio vómito; una escena deprimente. Con esfuerzo tomó el celular, fantaseando con escuchar la voz de aquella mujer que aún lo tiene enamorado.

—Hasta que por fin respondes, Liu Kang. —Definitivamente no era la voz que esperaba escuchar. Permaneció en silencio, esperando a que el hombre del otro lado del teléfono se rindiera y colgara la llamada. —¿Ya tienes la respuesta a mi oferta? —De nuevo, no era lo que esperaba escuchar.

—No… no lo sé. —Se limitó a responder.

—Sí sabes, pero te da pena aceptarla.

—No creo que sea lo correcto. —Su voz salió más baja.

—¿Para quién? ¿Para ti? —Bufó el hombre. —No juegues al inocente, Liu, los dos sabemos muy bien lo que hiciste con aquellos hombres. Y no te juzgo, yo habría hecho lo mismo, por algo te di la oportunidad de encontrarlos.

Liu Kang volvió a quedarse en silencio ya que su orgullo manchado no le daba para responder.

—Ya eres un asesino, fin de la historia. No importa si lo hiciste por venganza o por gusto; mataste a alguien y no hay vuelta atrás.

Un nudo en su garganta apareció ante la palabra ‘asesino’. Es repugnante el solo pensar en lo que se ha convertido.

—Escucha, te estoy ofreciendo la oportunidad de tu vida. Eliminas a unos cuantos y te pago por ello, ¡incluso sales ganando! ¿No te has puesto a pensar? Tendrás todo el dinero que quieras por matar a gente que no merece vivir, gente que vive de robar y matar a inocentes.

Esas palabras lo estaban tentando, aunque seguía sin ser convencido. No, él no puede ser un asesino.

—Imagina a cuánta gente puedes salvar de desperdicios como esos delincuentes… ¿De qué serviría? Si no pudo salvar a Molly.

—Imagina a cuántas Molly podrías salvar…

Su puño se cerró con fuerza y los peores insultos que pudo haber dicho se quedaron atascados en su garganta. Sabe que si responde a esa provocación se meterá en graves problemas. Al menos el alcohol no lo idiotiza tanto. El silencio se hizo presente de nuevo; su orgullo quebrantado y el dolor de saber que ya no tiene escapatoria de la vida que eligió. Porque pudo encontrar la paz y la justicia de tantas maneras, pero decidió tomar el camino oscuro. Él no es un pobre inocente como se quiere hacer ver; eso es lo que odia de sí mismo. ¿Por qué dar marcha atrás cuando ya había pisado el acelerador?

—Sí. —Fue lo único que dijo como respuesta.

—Eres inteligente, elegiste lo mejor para ti.

Unas lágrimas salieron de sus ojos irritados. Este era el fin del hombre honorable que alguna vez fue, y el inicio de un hombre sin escrúpulos.

—Más tarde te haré llegar toda la información sobre la gente que necesito fuera de órbita. ¿Entendido?

—Sí… —Parecía responder en automático. Quizá perdió su alma en el proceso. El hombre terminó la llamada, dejándolo solo con sus pensamientos. Guardó el celular, limpió las lágrimas y se puso de pie rápidamente, ignorando su estado de ebriedad. Caminó sin rumbo, tal como lo ha hecho en los últimos meses. Al menos ahora puede decir que tiene un propósito para seguir existiendo…

¿Merece ésto? ¿Qué hizo para ganarse una vida llena de miseria? Él solo quería disfrutar la vida que se le negó tener cuando fue “adoptado” por los monjes Shaolin.

Alguna vez alguien le dijo: «Elegiste tu camino cuando abandonaste el Loto Blanco y decidiste tener la vida de un hombre normal. La felicidad va acompañada del dolor, y ahora debes seguir ese camino hasta el final». Odió escuchar esas palabras en aquel momento, pero ahora tienen sentido.

Es su destino.

¿Por qué los dioses le dieron tal destino al hombre que una vez peleó por Earthrealm? No lo sabe, pero malditos sean por arruinarlo.

O tal vez, después de todo, él nunca fue hecho para proteger a esta asquerosa humanidad… Lo único cierto de todo esto es que él buscó este camino y ahora deberá seguirlo hasta llegar a una conclusión.