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Lineas negras.

Summary:

“Voy a abrir

Después de anunciar eso, deslizo la puerta. Adentro estaba oscuro porque las ventanas estaban abajo y él había cambiado las cortinas por unas mas oscuras, pero la luz que entro por la puerta ilumino lo suficiente para poder mirar- al tigre que estaba bramando tratando de liberarse de la enredada sabana en el suelo.

Levanto la cara y los ojos dorados de Itadori de repente le dieron mas miedo que nunca, especialmente cuando rugió y él no dudo en cerrar la puerta. Se quedo parado fuera del cuarto sosteniendo la puerta con fuerza tratando de pensar si había visto bien y abrió la puerta de nuevo, solo un poco, unos centimetros.

El tigre ya estaba ahí, mirandolo del otro lado, con atención, rugiendo en voz baja.

Megumi volvió a cerrar la puerta, lo peor fue cuando sintió que intentaron abrirla, tratando de deslizarla del otro lado y nunca había odiado tanto las puertas corredizas como en este mismo instante.

Chapter Text

—Oye, Itadori ¿Estas bien?— Megumi golpeo la puerta con sus nudillos, pero no obtuvo ninguna respuesta, así que acerco un poco mas su cabeza a la puerta y volvió a tocar. Fue cuando volvió a escuchar algunas cosas cayendose o tropiezos —Voy a abrir

Después de anunciar eso, deslizo la puerta. Adentro estaba oscuro porque las ventanas estaban abajo y él había cambiado las cortinas por unas mas oscuras, pero la luz que entro por la puerta ilumino lo suficiente para poder mirar- al tigre que estaba bramando tratando de liberarse de la enredada sabana en el suelo. 

Levanto la cara y los ojos dorados de Itadori de repente le dieron mas miedo que nunca, especialmente cuando rugió y él no dudo en cerrar la puerta. Se quedo parado fuera del cuarto sosteniendo la puerta con fuerza tratando de pensar si había visto bien y abrió la puerta de nuevo, solo un poco, unos centimetros. 

El tigre ya estaba ahí, mirandolo del otro lado, con atención, rugiendo en voz baja.

Megumi volvió a cerrar la puerta, lo peor fue cuando sintió que intentaron abrirla, tratando de deslizarla del otro lado y nunca había odiado tanto las puertas corredizas como en este mismo instante. 

Saco su telefono y aunque sabía que Gojo no estaba despierto a esta hora de la mañana, todavía le marco, aunque colgó después del segundo timbre y llamo a Maki, quien ya debería estar entrenando a esta hora. 

—¿Qué pasa, Megumi?

—Necesito que busques a Gojo-sensei, Maki. Ahora— 

—¿Qué? ¿Por qué no vas tu? 

—¡Maki, es urgente, ve a buscarlo o dile a alguien mas y ven!

—¡Ya! ¡YA! ¡Toge! ¡Ve a buscar al idiota de ojos vendados! Megumi, voy para los dormitorios ¿Qué pasa?

—Hay un tigre en la habitación de Itadori. 

¿Qué?

—POr favor, apresutrate— pidió con algo desesperación, guardo el telefono sin fijarse si corto la llamada cuando el tigre del otro lado empezo a restregar su cuerpo contra la puerta con mas fuerza para abrirla. —¡Itadori! ¡¿Me escuchas!? SI tu eres el tigre alejate de la puerta— Pidió aferrandose a la puerta con algo de desesperación. 

¿Como diablos iba a correr mas rapido que esa cosa? ¿Los perros divinos podran detenerlo el tiempo suficiente? Si quita las manos de la puerta para invocar al elefante divino, el tigre podre abrir la puerta demasiado pronto.

EL tigre de repente se detuvo y por un segundo, Megumi pensó que todo estaría bien: Itadori de alguna manera se convirtió en tigre, pero era consciente, entonces no los atacaría, los escucharía, pronto encontrarían una solución a esto y todo volvería a la normalidad. 

Inmediatamente después, el animal atraveso la puerta, rompiendo un hueco enmedio lo suficiente ancho para que sacara una de sus patas delanteras, con garras, alargadas y filosas , tratando de alcanzarlo. Saltó a un lado para evitar las garras sin soltar la puerta. 

Ninguna velocidad suya iba a compararse con un animal salvaje.

—¡Maki!

—¡Ya lle-! ¡Santo cielo! ¡Megumi!— Maki había llegado saltando por una de las ventanas para ver al animal tratando de alcanzarlo con una de sus garras, ella llevaba su naginata en la espalda y por un segundo casi la usa para cortar al animal. 

—¡No! ¡No sé si es Itadori o si él esta dentro!— Le dijo, Maki se detuvo también. 

—¿Has escuchado algo de él?

—No— Maki reemplazo a Megumi en sostener la puerta y apoyo su fuerza al lado contrario de la puerta corrediza, para evitar que se abriera y para evitar que la garra la alcanzara.

Una vez reemplazado, Megumi no dudo en invocar el elefante divino para que bloqueara la puerta.

—Itadori, retrocede de la puerta si tienes algo de conciencia— Le pidió Maki, soltando la puerta, lo mas calmada que pudo, pero al igual que Megumi, solo recibio rugidos y gruñidos, y garras filosas tratando de alcanzarla, al menos el cuerpo del elefante evito que los alcanzara. 

—¿Cuanto tenemos que esperar a que llegue Gojo-sensei?

—No lo sé, Megumi, ve por algo de carne a la cocina, quizá tenga hambre. 

Él no necesito una segunda orden para correr a la cocina por algo de carne, agradeció la previsión de Itadori de haber comprado algo de carne para hacer albondigas hoy. No harían albondigas, pero con suerte tampoco serían mordidos o rasguñados. 

Abrió la nevera, ignorando a Nobara y sus preguntas, saco los paquetes de carne y corrió de regreso a los dormitorios, los abrió y arrojo dentro por el agujero cuando el elefante les dio espacio  , el tigre gruño pero se detuvo cuando olfateo la carne, un segundo después, lo escucharon comerse la carne que Megumi había arrojado dentro. 

Los dos suspiraron aliviados, pero no se atrevieron a soltar la puerta. Megumi siguió arrojando carne, ni siquiera se dio cuenta que Nobara se acercaba confundida. 

—Oigan ¿Qué pasa?

El tigre gruño y los dos la silenciaron  con un dedo frente a sus bocas, para que guardara silencio. 

—Nobara— Susurro Maki —Vete, alejate de aquí. 

—¿Qué pasa con Itadori?— Pregunto en voz baja.

—No lo sabemos, pero alejate, es peligroso… trae tus clavos, Megumi te hara llegar pelo si las cosas se salen de control. 

Ante eso, Megumi miro a Maki con indignación. 

—¿Estas diciendo que use resonancia con él?

—De ser necesario, si. 

—¿Por qué van a usar resonancia?— Afortunadamente, Gojo-sensei llego justo a tiempo. 

.

—¿Y bien?— Satoru pregunto, pero ya se esperaba la respuesta. Maki ya tenía la naginata en la mano fuera del cuarto de Yuuji, mientras uno de los shikigami de Megumi bloqueaba la puerta y la energía maldita ahí dentro era todo un desastre del que ni siquiera podía distinguir una figura humana. 

Megumi llevaba en sus manos un recipiente con carne cruda y Nobara estaba tan confundida como él. 

—Bien, abran la puerta, lo vere yo mismo. 

—Es peligroso— Megumi dijo de repente, él sacudió la mano. 

—Esta bien, Megumi, ya estoy aquí, deja de preocuparte— 

Los dos se miraron, Megumi dejo caer al shikigame para descubrir la puerta cuando algo le salto encima, por supuesto, no le hizo nada porque activo su infinito provocando que rebotara, definitivamente no esperaba el tigre de casi dos metros y muy seguramente, mas de cien kilos que le rugio antes de prestar su atención en Megumi, que dejo de caer el recipiente de carne e hizo el sello de los perros divinos.

El tigre le gruño y se acerco, pero primero fue por los restos de carne antes de considerar atacar a los demas. 

Maki se asomo dentro del cuarto, sin quitar su atención del todo del enorme depredador que aun no parecía interesado en comerselos, aunque no podría ya que Satoru había llegado, probablemente buscando a Itadori, aunque Satoru ya tenia muy claro quien era Yuuji. 

Para empezar, ahora tenía pelo por todo el cuerpo, andaba en cuatro patas y tenía lineas negras en su pelaje. 

Bien… nadie lo había preparado para esto. 

Se suponía que los Ainu en Hokkaido, alguna de esas familias, tenía una técnica de poliformismo. Nunca lo había visto en persona y ni siquiera tenía idea de si así funcionaba, pero iba a tener que llamar para averiguar si esto era una técnica maldita heredada, perdida entre algun ancestro de Yuuji, o una maldición que lo había afectado. 

Se agacho y golpeo al tigre en la cabeza con los dedos, dejandolo inconsciente al igual que su versión humana la primera vez que se conocieron en esa azotea en la preparatoria de Sendai. 

Nobara finalmente reacciono, haciendo un ruido estrangulado desde el fondo de su garganta. 

—Megumi, ve a ver si encuentras rastros de una maldición— Empezo a dar indicaciones. La verdad es que era muy temprano y él no durmió lo suficiente, aun le quedaba una buena hora de sueño, pero esto era solo un poco mas urgente. Iría con Shoko para ver si tenía algun tranquilizante que funcionara en animales y tendría que atar a Yuuji con esas cuerdas como, de nuevo, la primera vez que se conocieron. 

Se agacho y echo al enorme animal sobre su hombro, que colgó sin ningun problema y luego desapareció y reapareció en la enfermería. 

Shoko lo mataría si lo dejara en una de sus camillas, así que simplemente lo dejo en el escritorio. 

Justo a tiempo, porque ella recién entraba con su taza de cafe en una mano y la tabla de archivos debajo, lo miro un momento antes de mirar al tigre, volver a mirarlo y salir por la puerta sin alejarse. 

La escucho suspirar agotada y volvió a entrar. 

—¿Qué diablos, Satoru?— 

—Bueno, desperté esta mañana y uno de mis estudiantes era un animal, me diras tu que eres la que tiene el certificado medico. 

Para su credito, no escapo y en su lugar dejo sus cosas en otro lugar antes de regresar con el tigre, que apenas cabía en el escritorio. Primero los guantes, luego prendió una pequeña linterna que le apunto a los ojos una vez que se los abrió con la otra mano; Le levanto los pliegues de la boca para ver sus colmillos, que empezaban a apestar a sangre por la carne cruda de antes. 

—Bueno, no tengo ni la menor idea de como revisar un animal— Admitió finalmente —Supongo que esta sano, se ve sano. 

Se quito el guante y con cuidado, le paso la mano por el pelaje, una vez, dos, tres, antes de quitar la mano para no tentar su suerte. 

—No puede quedarse en la enfermería… Pero puedo buscar algun veterinario que no haga preguntas, para que lo revise. 

—Entonces te lo encargo, yo voy a tener que llamar a los Ainu para una consulta de una técnica maldita de polimorfismo. 

El tigre dormido gruño y se movió. Shoko se alejo aun mas y lo señalo —Sacalo de aquí, Satoru. 

Una vez mas, tuvo que llevarselo de regreso a la sala de aislamiento, donde considero atarlo, pero al final solo le ató las patas traseras con una nota en la puerta de ‘No entrar’ Esperaba que nadie entrara con esto.

Llamó a alguien antes de llamar a los Ainu, quienes tendrían que conectarlo con la familia con esa técnica maldita en especifico. 

—¿Qué quieres?— PRegunto Nanami. 

—Se trata de Itadori— Le dijo directamente antes de que colgara la llamada. 

—¿... Qué pasa con él?— 

—Necesito que vengas a la escuela a echarle un ojo… no esta en condiciones de pensar ahora mismo. 

—Voy para alla. 

—Genial, llega directamente a la sala de interrogatorios y no le digas nada a Yaga si puedes evitarlo… no le hará bien saber que uno de nuestros estudiantes se convirtió en un animal. 

Colgó la llamada para no escuchar lo que respondiera Kento, dejo algo de caos, pero la suficiente información para transmitir la urgencia. Luego se teletransporto a su oficina y rebusco entre los papeles hasta encontrar la guía de contactos de los Ainu. 

Esta iba a ser una hora larga. 

.

.

Un miembro de la familia que podía cambiar de forma estaba dispuesta, al menos, a viajar a Tokio ese mismo día para conocer a Yuuji y dar un diagnostico mas acertado de si se trataba de esa técnica o una forma de maldición mas avanzada.

¿No dijo Nanami que se enfrentaron a una maldición que mutaba el alma o algo así?

¿Había manera de regresar a Yuuji de ser el caso?

El Ainu llegaría a eso de las tres de la tarde, lo cual era una eternidad para la situación en la que estaban, pero era mejor que nada.

‘Al menos esto no paso mientras estaba en el sotano’ Pensó recargandose en su silla ‘ O peor aun, en el evento de buena voluntad ’ Podía imaginarselo, abriendo la caja y un tigre saltando sobre sus estudiantes demasiado rapido, con la gemela de Maki disparandole o el heredero Kamo usando sangre perforante contra él, la marioneta maldita o incluso el pupilo de Tsukumo Yuki. 

Tampoco era genial que pasara ahora, pero era mejor que en medio de un grupo de civiles. 

—¡Cuando dijiste que un animal- —Nanami entro a su oficina, con un tono demasiado agresivo —- pensé que era, a lo mucho, un gato!

—Ya fuiste a verlo ¡Llegaste rápido! Nunca llegas tan rápido cuando te pido algo, Nanamin— Se quejo con voz quejumbrosa, pero solo recibió una mala mirada que lo hizo reír.

La verdad es que si tardo mas de una hora mientras hablaba con los Ainu, en lo que esperaba que contestaran, luego que lo reconectaran con la familia, que alguien de esa familia contestara, luego que alguien que supiera de la técnica hablara con él y finalmente insinuar que viniera.

Aceptaron venir con bastante facilidad, apenas le llevo una hora llegar a esto y Nanamin ya había llegado.

—¿Ya despertó?

—Si, esta usando los talismanes de las paredes como papel para arañar—

Resoplo una risa y asintió, al menos él no iba a salir de ahí en un tiempo, ya lo pondría a replicar los talismanes cuando volviera a ser humano [ Si es que volvía a ser humano] .

—Al menos no te uso a ti.

—¿Quién mas lo sabe?

—Megumi, Nobara, Maki. Al menos esos tres saben que no tienen que decir nada. Shoko lo sabe, pero ella tampoco dira nada.

Como no dijo que había vuelto a la vida. Era mejor mantener unas cosas en secreto el mayor tiempo posible, incluso si después le explotaban en la cara.  

—¿Hay algo mas?

—Hasta ahora no, esperare a ver si es el resultado de una maldición o una técnica manifestada demasiado tarde.

.

.

Paso el día evitando a Yaga y no pudo simplemente salir de la escuela para lograrlo, de vez en cuando se teletransportaba dentro de la sala de interrogatorio para ver que tal lo llevaba Yuuji y se veía estresado, caminando en círculos entre todas las tiras de papel que ya había rasgado.

Lo atacaba de vez en cuando, pero cuando finalmente se dio cuenta que no iba a lograr nada, empeoro su mal humor.

La habitación estaba… relativamente bien, mas allá de la sabana destrozada y el poster de Jennifer Lawrence hecho tiras, las cosas estaban intactas: No había manchas de sangre que delataran que se comieron a un estudiante ni nada parecido, tampoco ningun objeto maldito que desembocara en este desenlace.  

—¡SATORU!—

La voz gritona de Yaga sacudió todo el edificio.

—Ya lo encontró, supongo— Suspiro y salió del cuarto, cerro la puerta y reapareció afuera de la sala de interrogatorios, donde Yaga estaba tratando de cerrar la puerta y el tigre adentro tratando de salir, tenía su cabeza afuera y una de sus patas, con rugidos y gruñidos tratando de alcanzarlo. Uso una versión muy ligera del rojo para arrojarlo dentro de la sala de interrogatorios de nuevo y cerrar la puerta.

Masamichi todavía apretaba el mango de la puerta, con los hombros temblando pero no por el miedo, sino por la fuerza que estaba usando en el picaporte, antes de mirarlo con total y absoluta ira.

—¿Qué demonios?

—Pensé que Nanami estaría aquí para detenerte. Supongo que esta con Shoko ahora mismo—

—Satoru ¿¡Qué demonios?!

—Esta bien, esta bien, tranquilo… Yuuji amaneció así esta mañana.

—¡¿Él qué?!

—Ya hablé con una familia de Ainu con una técnica, tranquilo. Sabre si es por eso o el resultado de una maldición esta misma tarde.

Eso calmo un poco a Yaga, que ya no parecía dispuesto a aplicarle una llave.

—¿No puedes verlo?

—Su energía maldita esta tan enmarañada ahora mismo que no puedo definir nada, ni donde termina Yuuji ni donde empieza Sukuna. Todo esta tan revuelto que honestamente me da dolor de cabeza de solo verlo.

Yaga lo miro con impotencia, luego la puerta que contenía a Yuuji y finalmente a él de nuevo.

—¿El chico comió?

—Creo que Megumi le dio algo de carne en la mañana. Estoy buscando a un veterinario que pueda dalr un vistazo.

Quien lo estaba haciendo realmente era Shoko, pero no iba a delatarla.

—¿Planeas dejarlo ahí?

—Hasta que tenga una respuesta, es el plan.

Realmente no hay mucho que cualquiera pueda hacer, solo sellar esta puerta y esperar.

.

.

.

Los Ainu llegaron a la escuela a eso de las cinco de la tarde, eran dos: Un hombre joven y una mujer mayor.

Satoru y Yaga los estaban esperando en la escuela porque no pudieron ir al aeropuerto a recogerlos, porque tenían que revisar periódicamente a Yuuji, arrojarle algunas enormes piezas de carne de vez en cuando para que comiera.

El veterinario había llegado, lo reviso con un sedante y luego de dar el visto bueno, simplemente se marcho tras una buena cantidad de dinero y en silencio… un poco preocupante.

—Gracias por recibirnos— Dijo el hombre joven, mirando en dirección a Satoru con cautela cada tanto —¿Dónde esta la persona?

—Por aquí.

El camino a la sala de interrogatorios no fue realmente largo, Satoru aprovecho para dar un vistazo a la mujer mayor, que tenía tatuajes alrededor de la boca simulando una enorme sonrisa parecida a la de cierto personaje de los comics norteamericanos.

Frente a la puerta de la sala de interrogatorios, el hombre joven de repente empezó a encogerse en tamaño hasta la ropa cayó al suelo con una pequeña bola que se movía dentro y camino afuera, un pequeño tanuki, un perro mapache, que se sacudió y miro a la mujer mayor antes de mirar la puerta.

—¿Es seguro que entre así?

—No se preocupen por él, es solo para entretenerlo, yo lo aplacare cuando entre.

Y luego, saco de su ropa un bastón de madera… Satoru se imagino que iba a golpear al tigre… ¿Se vería muy mal que Satoru solo regresara el cadáver de la anciana cuando el tigre simplemente la convirtiera en tiras?

Abrió la puerta un poco y el perro mapache entro corriendo, alejando al tigre de la puerta, luego entro la anciana con el palo. Satoru entro detrás de ellos dos para ver lo que pasaba. A diferencia de lo que pensó, ella no lo uso para apalear al tigre, en su lugar, la energía maldita se centro en el baculo mientras ella recitaba una especie de encantamiento…

Y luego lo uso para golpear al tigre, que rugio sorprendido y adolorido, la miro incredulo y antes de que se le echara encima, volvió a golpearlo.

El segundo golpe le hizo algo, porque de repente parecía tener conciencia.

De repente, tenía expresiones muy humanas . Como la confusión, sorpresa y cuando rugio, agacho la cabeza para cubrirse el hocico con sus patas, luego hizo otro ruido de sorpresa al ver que tenía patas.

—Es una técnica maldita— Le dijo la mujer después de ese par de golpes a Yuuji —¿Dices que nunca paso antes?

—No que él lo mencionara— Satoru se agacho y estiro una mano, Yuuji lo miro y se acercon con cautela, estirando su cuello para que su cabeza tocara su mano y luego restregándose, como un enorme gato.

—Puede tratarse de una manifestación recesiva, es el recipiente de Ryomen Sukuna ¿Verdad? Quizá se metió con alguna parte de su cerebro que almacene técnicas malditas de antepasados. No me sorprende mucho, para alguien de su familia.

Iba a preguntar, pero en su lugar decidió que luego.

—¿Y cuanto va a durar esto?—

—Depende, si es su primera vez, todo el día. Las siguientes veces ira recobrando conciencia humana tendrá que entrenar, claro. Pero una vez que se vaya conmigo, podemos enseñarle con el resto de la familia.

—No creo que los de arriba permitan que te lo lleves.

—Que bueno que todavía nos deben un favor por haber ayudado en el desfile de los cien demonios— Respondió sin dejar perder una pista, acariciando debajo del mentón del tigre, que parecía aceptar los mimos.

Ante eso, Satoru no tenía una replica. Porque si bien ellos ayudaron cuando realmente no tenían que hacerlo, la situación no hubiera tenido que llegar a eso si Satoru simplemente hubiera eliminado a Suguru antes como Yaga le sugirió, entonces no dijo nada ahora.

 El otro que vino con la mujer, el perro tejon se acerco a ellos y olfateo a Yuuji antes de saltarle encima, parándose en su espalda, Yuuji lo miro pero lo dejo estar.

Para cuando salieron de la sala de interrogatorios, había un tigre mucho mas amistoso del que entro. A la mañana siguiente, Itadori despertó una vez mas como humano y se marcho con los Ainu a Hokkaido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Notas:

 

Me imagino que Yuuji es un tigre siberiano que todavía esta entre cachorro-adolescente, por lo que no es tan grande como un adulto, pero es razonablemente grande y pesado. 

 

Lo que realmente provoco que Itadori se convirtiera en tigre, es que accidentalmente consumió otro objeto maldito sin darse cuenta, le llego porque se encontro en la calle con Amai Rin.  Amai Rin era un bully, lo veremos seguramente en la siguiente temporada... digo que era, porque Itadori le dio senda verguiza a los que iban con él que s ele quito lo bully, jaja. 

Él honestamente solo le dio un dulce... un dulce que Kenny le había dado a él y termino por casualidad en Yuuji. Como dije, no era un dulce, era un objeto maldito para manifestar tecnica maldita. 

 

 

 

 

Si pueden, quitenle el sonido al video, no pude encontrar un video sin voz narrada. 

Megumi:

La anciana haciendo el ritual cuando de repente: Orale, cocazo.