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Sus coletas se mecian suavemente al ritmo de sus pasos, ella estaba demasiado distraída luego de salir de la oficina de Yaga sensei por lo que no se dio cuenta de mi presencia.
La segui por el pasillo divertido, mirando sus coletas, sus caderas y su completa silueta moverse con gracia.
De un impulso mi mano trató de alcanzar una de sus coletas, pero se detuvo antes que ella se diera cuenta. Dude nervioso, ni siquiera sabia que estaba haciendo exactamente, pero finalmente segui y mi mano tomo una de sus cintas, con cuidado, la tire lentamente y la guarde en mi bolsillo rápido antes que se percatara de su ausencia. Siguio caminando y yo me detuve en aquel pasillo con la respiración a mil por segundo debido a mi pequeña travesura, travesura distinta a las anteriores, travesura que me habia dejado obtener un gran tesoro, travesura de la cual no podria jactarme nunca.
Dias después escuche de parte de Shoko que ella estaba vuelta loca buscando la cinta faltante. Me rei internamente ya que sabia que nunca la encontraria, porque yo no lo permitiría.
Una noche de lluvia, sorbeteando los fideos de mi ramen mientras se me empañaban los lentes, la volví a ver. Llevaba solo una cinta, la unica que le quedaba, atada formando un moño en la parte superior y tomando solo unos pocos cabellos, lo que hacia que ahora se mecieran mucho mas libres que antes.
Trague grueso, ahora seria mas dificil controlar mis manos. No pude evitar mirarla baboso por un instante, pero por suerte nadie, Suguru y Shoko que estaban a mi lado, notaron mi actuar, ya que disimule comiendo mas de mi ramen, mientras ella hablaba animadamente con Shoko.
—¿Que te paso, te peleaste con la peineta? A ya sé! una de tus cintas corrio lejos de ti ¿o la perdiste en una de tus misiones fallidas?
—Gojoooo-reclamo antes de girarse a verme.
Pero cuando finalmente me vio, su ceño se suavizo y en vez de responder molesta, solo toco un mechón de su cabello con su dedo girandolo y evitando mi mirada.
Volvi a tragar fuerte, quise ser su dedo o su cabello, no sabia que era mejor.
—Solo quise un cambio -dijo seria para luego volver a mirar a Shoko y seguir conversando con ella.
Me quede pestañeando varias veces sin creer lo que acababa de pasar, ya que normalmente me habria reclamado y eso habria sido el inicio de una discusión tonta, pero divertida.
Y de repente senti una mirada fija en mi, mire a mi costado y alli apoyado con su codo en la mesa, Suguru me miraba suspicaz con una pequeña sonrisa traviesa.
Shoko y Utahime salieron de la habitación un momento a buscar no se qué y él hablo.
-Fuiste tu-no fue una pregunta.
-No se de que hablas-disimule, pero mis mejillas me delataron rápidamente.
—Si se entera, te querra matar.
—No fui yo quien le saco su cinta-hice un gesto con mi mano con desden y volvi a sorbetear de mi ramen sin mirarlo.
—¿Entonces como sabes que hablo de su cinta?
Me atragante al instante y tosi un poco. Alli supe que habia caido en su trampa.
Maldición.
—Pero..-acentuo- creo que este peinado le beneficia mas.. ¿tu también lo notaste?-se rio un poco y volvio a comer de su ramen.
Sabia que él no me delataria, que guardaria mi secreto bajo tumba, pero si me advirtió solo significaba que había visto una falla en lo que hice ¿Cual? aun no lo sabia.
Ellas volvieron unos minutos después con cervezas y snacks.
—¿Tan desesperadas estan?-dije con burla.
Shoko me levanto el dedo del medio.
—¿Y esto?-pregunto Suguru.
—Porque son unas alcohólicas-le susurre a Suguru.
Él se rio conmigo.
—Ay! callense y coman!-me reclamo Utahime para luego lanzarme un paquete a mi y otro a Suguru.
El de Suguru eras unas papas, pero el mio era una bolsa de papel. Lo abri con curiosidad y alli dentro habian varios mochis.
¿Como habia conseguido tantos a estas alturas de la noche?
La mire sonreir con Shoko al hablar de algo sobre el karaoke.
¿Los habia comprado antes? ¿Los habia comprado para mi? ¿para mi?
Mi corazón latio fuerte.
En eso Suguru puso su mano en mi hombro y me desperto de mi ensoñación.
—Despierta, la noche de karaoke acaba de comenzar.
Y tal como habia predicho Suguru, Shoko ayudo a Utahime a traer un pequeño parlante con micrófono hasta mi habitación para conectarlo a la televisión y asi comenzar a cantar.
—¿Como es que Yaga sensei no esta aqui reclamando?-pregunte a Shoko mientras Suguru golpeaba un tarro de helado vacio, que me habia comido una madrugada, como si fuera un tambor para acompañar la canción de Utahime.
—Yaga sensei lo permitio-fue todo lo que dijo Shoko comenzando con su primera cerveza.
¿Que? ¿Desde cuando Yaga sensei era tan permisivo?
Pero antes que pudiera preguntar mas Suguru me tiro del brazo y Utahime me paso el microfono para que cantara la siguiente canción. Con esa primera que cante, vinieron otras donde hice duo con Utahime, otras donde fui bailarin mientras Shoko cantaba y en otras donde hice porras y golpie el tambor improvisado cuando canto Suguru.
Unas horas después una Shoko ebria arrastraba a un Suguru mas ebrio aun a su habitación antes de irse a la suya.
O esa era la excusa de ellos.
Utahime también estaba ebria, pero se veia en mejor estado y aun seguia cantando, pero ya se le trababan demasiado las palabras.
—¡Oye debilucha! ¡ya es suficiente, estoy cansado!
En realidad no queria que se fuera, pero sabia que ella no debia seguir tomando y cantando cuando quedaba poco para el amanecer, o mañana no podria levantarse por la resaca que padeceria.
—Ay! callate! aun no me quiero ir, idiota!
Levante una ceja intrigado, ya que ella siempre rehuía de mi o cualquier espacio mio. Alli fue cuando hile los puntos.
Ella siempre proponía la habitación de Shoko cuando querian hacer algun panorama, ya que evitaba mi habitación, ¿porque? no lo sabía.
Yaga sensei era demasiado estricto para permitir el bullicio hasta casi el amanecer y menos dar permiso de antemano.
Ella habia comprado con anticipación cerveza, snacks y mochis para mi.
Volviendo justamente a ese ultimo punto, ella nunca me habia comprado nada específicamente para mi. Siempre decia que yo tenia el dinero para hacerlo y esquivaba mi petición.
Y por último, en toda la noche habia estado hasta alegre con mis bromas. Ni siquiera me tiro algo por la cabeza como solia hacerlo, aunque la molestara una y otra vez.
—¿Utahime que pasa?
Ella paro abruptamente de cantar, pero no me miro.
Me preocupe.
—¿Estas en problemas..?-tire aquella idea al aire.
—No-susurro, pero igualmente la escuche a pesar de la cancion que se seguia reproduciendo por detrás.
—¿Entonces...?
Ella no respondió y apago el parlante junto con la televisión. La mire atento sentado al lado de la pequeña mesa, esperando su respuesta. Finalmente ella se sento al lado mio y abrio una lata de cerveza, una de las ultimas que quedaban, para tomar de un solo trago casi la mitad de la lata. Sonrió tontamente y se lamio rápido la espuma de la cerveza.
Maldición.
Mi cuerpo reaccionó ante aquel gesto a pesar de mi preocupación.
—¿Me diras que pasa?-volvi a preguntar.
—Sabes, sé que tu robaste mi cinta. Se asoma la punta por tu bolsillo.
Apoyo su codo en la mesa y con su mano tomo su cabeza para mirarme fijamente con una sonrisa. Mis mejillas se sonrojaron, pero no supe si por ser descubierto o por su mirada fija en mi.
—Yo...
—Te la puedes quedar-dijo tranquila y cerrando sus ojos un momento.
Eso me sorprendió.
—Como recuerdo..de tus travesuras conmigo-acoto pero mas para ella misma que para mi.
Mis ojos se abrieron comprendiendo todo. Mi pecho dolio.
—¿A donde?-pregunte al instante.
—Kioto, estudiare para ser maestra.
—¿Dejaras la hechiceria?
Mis manos se empuñaron.
—No-y abrio sus ojos para volver a mirarme-Yaga sensei me comento que hay escasez de maestros allá, en la escuela de Kioto. Solo me tomare un descanso de la hechiceria para concentrarme en los estudios.
—¿Cuando te vas?
Mi corazón latio fuerte, agitado por la noticia, casi podia escucharlo en mis oidos.
—Mañana por la tarde.
Y alli mi corazón se paralizo.
O mas bien se quebro.
No dije nada, no supe que decir.
Ella me miro con duda.
—Pense que te burlarias-dijo divertida con una pequeña risa.
—Yo..
Quise decir mucho, pero nada salia de mi boca.
—Ya me imaginaba tu risa cuando supieras jajaj
Me gustas. No quiero que te vayas. ¿Porque no me dijiste antes? . Quise decir, pero mi voz no salia.
Finalmente ella me puso atención.
—¿Tomaste cerveza?-pregunto para luego acomodarse y mecear una mano frente a mi cara al no recibir respuesta.
Pero tome su muñeca rápidamente y la mire fijo queriendo sincerarme. Mi corazón volvio a latir fuerte. Ella me puso atención y espero lo que tuviera que decir.
No te vayas.
¿Te quedarias si te lo pidiera?
¿Ese es tu sueño.. ser maestra?
Me gustas.
No quiero que te vayas.
¿Es lo que quieres?
Y solo pude acallar mi corazón para sonreir falsamente.
—Tus alumnos definitivamente moriran al tenerte a ti como maestra-dije con aquella misma sonrisa para soltar su muñeca.
Pestañeo varias veces y finalmente rio suavemente, casi triste.
—Me esforzaré mucho para que no pase-dijo tranquila.
Se tomó el resto de la cerveza de un solo trago, golpeando la mesa con ella al terminarla, y se paro de inmediato.
—Te.. te regalo el parlante karaoke, ahora es tu misión cantarles a esos dos-ni me miro.
—Uta..
Apreto sus labios, cerrando sus ojos un momento, y comenzo a caminar hacia afuera sin mirarme.
—¡Utahime!-me pare rapido y tome su mano fuerte.
Ella paro frente a la puerta, pero no me miro.
—Utahime..-dije casi como suplica.
No me miro.
—Debo dormir, mañana... mañana vendran a buscar mis cosas-Su voz estaba casi quebrada.
—Uta..-mi voz también salio igual.
Apoye mi cara en su hombro, ella tirito un poco.
—¿Es lo que quieres... ser maestra?
Di que no.
Di que te quedarás.
—Si-respondio.
Volvio a doler.
Aspire fuerte su aroma, solo un momento me deje soñar con su presencia junto a mi, como nunca habiamos estado, como nunca nos habiamos permitido. Y finalmente levante mi cabeza y solte su mano, tratando de mantener el aire en mis pulmones lo mas que pudiera para ser valiente.
Ella abrio la puerta, pero antes de salir se giro a verme, solo una ultima vez.
—No es un adios, es un hasta luego.. Satoru.
Y me sonrio cariñosamente aunque podia ver el inicio de una lágrima.
Disfrute mi nombre pronunciado por primera vez por ella, su sonrisa cariñosa solo para mi y su aroma que aun tenia impregnado en mis fosas nasales.
—Esta bien-le sonreí de vuelta lo mejor que pude aunque por dentro todo estaba hecho trizas.
Con mi sonrisa falsa, cerro la puerta frente a mi y escuche unos pasos rapidos alejarse por el pasillo. Apoye mi frente en la puerta, toque fuerte la cinta en mi bolsillo y mis lágrimas comenzaron a salir.
Al dia siguiente fui llamado a una misión por lo que llegue de noche a la escuela, cuando su habitación ya estaba vacia.
Habia estudiado para ser maestro, el mas simple y rápido que hubiera, ya que no queria perder mucho tiempo en ello, pero era necesario, ya que Yaga me lo exigia para dar clases. Al menos por mis altas calificaciones y un par de billetes al coordinador de carrera, pude adelantar varias asignaturas y graduarme antes, toda una proeza entre tantas misiones que me asignaban. Mi título aun no me lo entregaban, pero ya estaba fijada la fecha de la ceremonia, solo tenia que hacer acto de presencia, sacar un par de fotografías y refregarselo en la cara a Yaga. Mientras tanto disfrutaba de la vida libre de estudios universitarios antes de adentrarme en la vida laboral de maestro.
Mis pasos fueron tranquilos disfrutando del lugar, habian pasado años que no pisaba la escuela de hechicería, ya que me informaban de las misiones por teléfono, donde Ijichi me llevaba al lugar exacto de la misión y luego él recibía mi informe, para ser entregado a Yaga.
La escuela estaba igual, vi a unos pocos alumnos nuevos entrenando con Kusakabe, de quien me habia enterado que también se habia convertido en maestro en los últimos años.
Pase por las aulas y recorde mis dias de estudiante junto con Shoko y Suguru. Ellos, ahora un matrimonio consolidado, habian visitado la escuela muchas mas veces que yo, Shoko porque era la encargada del area medica de la escuela y Suguru por sus misiones y también porque venia a buscar a Shoko para llevarla, casi a regañadientes, a casa cuando se sobre exigia y terminaba acampando mas de la cuenta en su consulta. Definitivamente eran un matrimonio extraño, pero se amaban, y me permitian aun compartir con ellos y ser testigo preferencial de su vida en conjunto.
Segui caminando distraido, disfrutando la nostalgia y el aroma del ambiente.
Definitivamente ansiaba ya trabajar alli.
—¡Satoru!-escuche.
Mis ojos bajo mis lentes se abrieron con sorpresa.
¿Era un sueño?
Tuve que sacarme los lentes porque no lo creia posible.
Me gire y alli, al inicio de la curva del pasillo, estaba ella. Igual que siempre, pero mas madura, con el mismo moño, pero el cabello mas largo, con su mismo traje de miko, pero con su figura mas esbelta, con la misma hermosa cara, pero feliz.
Y se acerco despacio hacia a mi.
Mi corazón latio fuerte.
¿Cuantas veces habia soñado con aquel momento para despertarme solo en la habitación?
Aprete fuerte la cinta ya deshilachada en mi bolsillo.
Y ella paró frente a mi.
—Utahime..-dije casi en un susurro sin creermelo aun.
—Satoru-respondio ella con una sonrisa, la misma que habia visto aquella noche, la misma que era solo para mi.
—¿Ya es luego?-pregunte ansioso.
—Si, ya es luego-respondio casi divertida.
Y finalmente, después de años, pude soltar su cinta para atreverme a tocar con mi propia mano un mechon de su cabello, ella cerro los ojos disfrutando el momento y yo me derreti con su toque. Le coloque el mechon detras de su oreja, atreviendome a rozar de mas con mi pulgar. Ella abrio los ojos con una intensidad que ame de inmediato.
Me volvi a quedar embobado como un adolescente.
—¿Vamos..?
Me acerco su mano y yo la tome de inmediato sin dudar más.
—Vamos-repeti, pero luego puse mi brazo en su hombro y la atraje a mi, sin querer soltarla mas, nunca mas.
Nos miramos mutuamente y sonreimos sutilmente solo un momento, un momento intimo, un momento con cariño, con todos los sentimientos alrededor nuestro, pero un momento ya sin miedos ni restricciones.
Y supe que ese momento seria el inicio de muchos más.
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