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El aire golpeaba muy fuerte mi cara, hacia que mis ojos se irritaban, pero no había opción o era ese dolor o era ser devorada por un titan y lo último no era opción la muerte nos acompañaría a donde quiera que vayamos, cierto, pero eso no significa que quiera morir hoy. Volví mi vista al frente no era momento de reflexionar sino más bien de actuar.
-Un titan de diez metros se aproxima! - grite avisando a mi compañero que no lo había visto- tira la bengala!- el hizo lo que le ordene y seguimos cabalgando esperando que nos respondieran cosa que nunca llego, al no ver respuesta decidí actuar por mi propia cuenta- distráelo para que yo pueda matarlo, y así fue él se adelantó y yo me fui por un lado para poder quedarme atrás, cuando paso por enfrente fue mi oportunidad, encaje mis ganchos en la nuca del titan y utilice un poco de gas y me deje levantar por los aires me aproxime a una increíble velocidad para finalmente encajar las cuchillas en su cuello matándolo en seco, para ser muy grande era estúpido.
- ¡Debemos reagruparnos, nadie vio la señal entonces debemos acercarnos más al centro probablemente nos hemos alejado! - mi compañero no replico y siguió mi orden.
desgraciadamente me equivoque no es que nos hayamos separado demás, lo que paso en realidad fue que hubo una emboscada de titanes y nadie pudo reaccionar a tiempo matándolos todos a su paso, lance una bengala y nos dispusimos a atacar después llegaron otros soldados y afortunadamente los logramos acabar, de los 15 soldados que estábamos solo vivimos 4 fue un pedazo de mierda esta exploración.
Regresamos a la muralla María donde todos nos esperaban expectantes, aunque al vernos llegar lo supieron inmediatamente que la operación fue un fracaso y los gritos de enojo no se hicieron esperar, pero era algo con lo que teníamos que aprender a lidiar, nos retiramos al cuartel. Era horrible pensar que el futuro de vidas inocentes estaba en tus manos, claro había gente que ni siquiera merecía estar vivo, pero sería cruel no pensar en los niños que lo que más anhelaban era poder vivir una vida tranquila, nada de esto era justo pero ¿quién nos dijo que lo era? exacto nadie, aunque eso no significaba que no hiciéramos el intento.
Ese mismo día el titan colosal y el acorazado hicieron su aparición abriendo paso a los titanes para acabar con la muralla María.
