Chapter Text
Iniciaba el comienzo del segundo año de preparatoria y para la mala suerte de Denki, este año no compartiría clases con sus compañeros del inicio. Según los directivos, debían "socializar" con las otras clases, cosa que el rubio veía innecesaria.
—Espero al menos me toque con alguno de mis amigos— pensó mientras entraba a lo que era su nuevo salón, pero al primer vistazo solo veía rostros desconocidos.
Su humor cayó al pensar que este año tendría que estar lejos de sus amigos, pero rápidamente su expresión cambió cuando a lo lejos pude ver a uno de ellos.
—¡Kami, por aquí!— dijo en voz alta Izuku señalando su lugar, a lo que el mencionado rápidamente fue hacia allá.
—¡Izu, que suerte! Por un momento pensé que este año estaría completamente solo— dijo entre pucheros el rubio mientras abrazaba al peliverde, como siempre, el dramatismo no podía faltar.
—Pues estás de suerte, porque Sero y Jirou también les tocó en esta clase— al escuchar aquello, Denki no pudo evitar sentirse feliz.
Por un buen rato el par de amigos se mantuvo platicando sobre lo que hicieron durante sus vacaciones, siendo solo interrumpidos con la llegada de los demás, Jirou y Sero, quienes venían en compañía de un cenizo que tenía cara de querer matar a todos.
—Así que este año seguiremos juntos, ¡Genial!— comentó con entusiasmo la pelimorada.
Denki solo asintió apoyando a su amiga.
—Por cierto chicos, les presentamos a Bakugou— está vez hablo Hanta presentando al desconocido —Nos lo encontramos en la cafetería y mientras hablábamos descubrimos que íbamos en la misma clase.
El cenizo solo asintió con la cabeza en forma de saludo.
—Un gusto en conocerte Bakugou— respondió Denki dándole la bienvenida al nuevo —Izu y yo estamos felices en conocerte, ¿Verdad?
Pero al voltear hacia el peliverde, pudo notar que esté demasiado embobado viendo a Bakugou como para hacerle caso a alguien más.
A lo que Denki, sin delicadeza alguna, le dio un codazo para hacerlo reaccionar —Zuzu, cierra la boca y saluda— susurró Denki provocando que el peliverde se exaltara mientras un furioso sonrojo cubriera sus mejillas.
—Una... ah, ho... hola— saludo entre tartamudeos, provocando que Izuku se pusiera aún más nervioso de lo que ya estaba.
Y también provocando que todos comenzaran a reír mientras Bakugou solo ponía una sonrisa coqueta, valla primera impresión.
Después de esto, su amistad comenzó a crecer más; Aunque todos eran diferentes de distintas manera, podían complementarse perfectamente siempre que querían.
Todo iba de maravilla, hasta el día en que Bakugou lo presento.
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Era domingo al mediodía y todos habían quedado en salir a ver una película al cine para pasar el rato. Todos ya habían llegado al lugar, excepto Bakugou.
Aunque solo pasaron unos minutos más antes de que este llegara, acompañado de alguien más.
—Extras, perdón por la tardanza— habló Bakugou en el momento en que llegó —Pero les quiero presentar a alguien— y así, mostro a la persona que estaba a su lado —Se llama Shoto y va en nuestra clase.
Aquel chico era alguien muy distintivo, con su cabellera de dos colores y su mirada heterocromática, Denki en ese momento trato de recordarlo, pero fallo completamente. Ya llevaban dos meses del semestre, pero para el rubio aún se le dificultaba ubicar a sus compañeros que no fueran sus amigos.
—Hola, Shoto— saludó Izuku de manera amable —Supongo que tú ya nos conoces a todos, ¿No?— preguntó, a lo que el contrario solo asintió con la cabeza.
A Denki se le figuró que era demasiado serio.
Pero a partir de ese día, Shoto se unió a aquel grupo, cosa extraña porque, aunque el bicolor ya tuviera amigos en el salón, hacia lo imposible para pasar tiempo con ellos.
Por otra parte, conforme Denki lo fue conociendo, comenzó a ver que debajo de toda esa seriedad que emanaba el bicolor, había un chico amable y divertido. Las plásticas entre ambos se volvieron más y más recurrentes conforme pasaban los días, al grado de que para un mes después, siempre se podía ver al rubio cerca del bicolor.
Para Denki todo iba excelente, le alegraba haber encontrado un amigo increíble que también lo considerara a él de igual manera, o eso pensaba. Quien iba a pensar que Shoto tenía otros planes.
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—Sho, que tal, ¿Y los demás?— preguntó Denki hacia el bicolor quien se encontraba en la entrada del salón.
Apenas salía el rubio después de resolver unos pendientes que tenía con uno de los profesores con respecto a unos trabajos del semestre, suponía que los demás estarían afuera esperándolo, pero fue extraño ver que el único que estaba ahí era Shoto.
—Se tuvieron que ir— respondió —Dijeron que tenían cosas que hacer, por eso yo me ofrecí a esperarte— dijo finalmente Shoto.
—¡Que lindo eres, Sho! Muchas gracias por esperarme— exclamó feliz, se le hacía un gesto muy lindo de parte del bicolor.
—Es un placer, Denki— declaro con una sonrisa —De hecho, quería preguntarte si podía acompañarte hoy a tu casa, para que no vayas solo— en ese momento, Denki noto un leve nerviosismo de parte del contrario.
Cosa que se le hizo extraña, pero a la cual no le dio demasiada importancia.
—Me encantaría, Sho— y sin decir más, se colocó a un lado de Shoto para comenzar a caminar.
Durante el camino, ambos platicaban de cosas sobre la escuela y de su día a día. Aquel día en específico, el frío era demasiado intenso ya que pronto llegaría el invierno; y ellos, al estar en una escuela vespertina, era normal que su salida sea al atardecer, por lo que el aire frío se sentía más.
—¡UF! Que frío se siente— exclamó Denki al sentir como el aire calaba en su cuerpo —Bendito día en que decidí no traer algo más abrigador— el rubio solo comenzó a frotar su mano en un intento de generar más calor.
Estaba tan concentrado en no morir de frío, que no noto cuando Shoto se quitó el suéter que llevaba hasta que sintió como el calor de la prenda se impregnaba en su espalda.
—¡Sho! No es necesario, hace demasiado frío y no es justo que tu sufras por mi culpa— reclamó tratando de quitarse el suéter, siendo impedido por el bicolor.
Iba a reprocharle de nuevo, de no ser porque en ese momento, Shoto le dio una de las sonrisas más cálidas que había visto en su vida. No entendía porque, pero su corazón comenzó a latir con más intensidad.
—No te preocupes lindo, te estás muriendo de frío y no puedo permitirlo— dijo el contrario mientras acomodaba mejor el suéter —Estoy bien así, es más, dame tu mano...
En ese momento Denki se congeló —¡Dios, me dijo lindo! ¿Cómo? ¿Cuándo?— pensó aún en shock por todo lo que le había dicho Shoto.
Estaba tan metido en sus pensamientos, que no sintió cuando el contrario tomó su mano para entrelazarla con la suya antes de meter ambas al bolsillo del otro suéter que traía el bicolor.
Al sentir el calor en su mano, Denki no pudo evitar sentir ese mismo calor en su rostro, ¿Enserio que estaba pasando? ¿Por qué de repente Shoto se comportaba de esa manera con él?
—Listo, así ya no tendrás más frío— Denki aún no podía articular palabra alguna, solo se dejó llevar; todo esto era demasiado confuso para su corazón por todo este trato diferente.
—Gra... gracias, Sho— como pudo balbuceó esas dos palabras, los nervios no lo dejaban.
Shoto solo se volteó hacia el para esbozar una sonrisa —No es nada, si es por ti yo encantado de hacerlo.
El silencio dominó por completo el ambiente después de ese momento tan íntimo, el rubio sentía su mente y su corazón muy confundido. Confusión que continuó hasta que llegaron a su hogar, ya que sin esperarlo, Shoto depositó un beso en la mejilla contraria como despedida.
Ante aquella muestra de afecto, Denki solo pudo quedarse quieto en su lugar, sintiendo aún el contacto en su mejilla, mientras veía al otro alejarse.
Por ese instante, los sentimientos que el rubio sentía por su amigo cambiaron drásticamente, el cariño y pareció que sentía por él comenzó a volverse en algo más profundo.
—¿Por qué...?— susurró para sí mismo, se sentía en una gran burbuja rosa.
A veces, el amor florece en el momento más inesperado; pero lamentablemente, incluso las flores más hermosas pueden ocultar espinas.
