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Un hogar para Hope

Summary:

Después de la muerte de Connor y Kameron en un accidente, Buck se entera de que es el único familiar de Hope, la pequeña niña que ayudó a concebir años atrás.
Ahora Buck tiene a su cargo a una pequeña niña. Y con ayuda de Eddie aprenderá a ser un buen papá para Hope, mientras intenta descubrir qué es lo que realmente siente por su mejor amigo.

Notes:

Sé que a mucha gente no le gusta el arco de la inseminación, pero hace días tuve la necesidad de escribir acerca de Buddie siendo papás de una pequeña niña. La niña que Buck ayudó a concebir.
No estoy seguro del sexo del bebé, sin embargo para esta historia será una niña.
Espero que les guste y mejore un poco el arco de Buck siendo donante.

Chapter 1: Un giro inesperado

Chapter Text

Era una mañana común como cualquier otra. Un nuevo día comenzaba con el sol saliendo por el horizonte de Los Ángeles, pintando el cielo de tonalidades naranjas y rosadas, que junto con la luz del amanecer se filtraba a través de las cortinas de la habitación de Evan Buckley. 

La alarma comienza a sonar y Buck se despierta sobresaltado, intentando procesar a través de su mente que ha llegado el momento de prepararse para iniciar un nuevo turno en la estación. Estira los brazos sobre su cabeza mientras deja escapar un bostezo. Su cama comienza a crujir por el peso de sus músculos cuando se incorpora para sentarse y frotarse los ojos con sus nudillos. Después su mirada se pierde en su apartamento, el cual se encuentra un poco desordenado pero es cálido y acogedor. En él se pueden observar fotos de la 118, la gente que él considera su familia, pero sobre todo su lugar seguro.

Finalmente se logra levantar de su cama y se comienza a vestir con una camiseta gris y unos jeans desgastados. Pone un poco de música y después comienza a preparar su batido matutino, en el cual mezcla espinacas y huevo con su proteína en polvo que había jurado estaba cambiando su vida. De fondo suena Cruel Summer de Taylor Swift, la canción que no salía de su cabeza desde hace unos días. Todo parecía normal como cualquier otro día en su vida. Buck no tenía idea de que en unas pocas horas su mundo cambiaría por completo.

Después de ducharse y mientras desayuna revisa su teléfono y puede notar que un mensaje de Maddie se encuentra entre sus notificaciones, recordandole que debe de llevar la tarta de manzana para la cena que tienen planeada en casa de Bobby y Athena al finalizar el turno que estaba por comenzar.  Después nota otro mensaje, pero está vez es de Eddie, acompañado de una foto en la cual se le observa sonriendo junto a Christopher haciendo una mueca, mientras intenta comer un panqueque con demasiada miel. Una sonrisa se le escapa a Buck, comienza a sentir un calor familiar en el pecho, un calor que comenzó a sentir desde que Eddie y Christopher Diaz aparecieron en su vida. Responde con un emoji de risa y un "Dile a Chris que me guarde un poco de miel" aunque muy dentro de él quería decirle que se veían tan lindos, pero no quiere sonar fuera de lugar. Luego toma su mochila y sale rumbo a la estación 118.

Cerca de las seis de la tarde y posterior a un par de emergencias atendidas (el rescate de un gato en un árbol y el retiro de un panal de abejas de un patio trasero, que de seguro le trajo recuerdos de lo sucedido el año pasado a más de uno de los miembros) el ambiente en la estación era de total paz.

La estación 118 era como un hogar para Buck. Le encantaba el olor a café recién hecho, el sonido que hacen sus botas contra el suelo cuando está recién pulido y las risas que se escuchan constantemente en el área común y que ayudan a que cualquier tensión en Buck desaparezca. 

Después de entrenar un poco, Buck sube a la parte superior de la estación con su batido en la mano, le sonríe a Hen que está en el sofá leyendo un libro acerca de medicina y después le sonríe a Chimney, que intenta arreglar una cafetera la cual se había estropeado una noche anterior durante el turno B.

—¡Buck! —Chimney levanta la vista con cara de desagrado, señalando el vaso verde en su mano—. Por favor, dime que no trajiste otra de tus pociones de bruja.

Buck pone los ojos en blanco, colocando su vaso sobre la mesa principal. 

—No es una poción, Chim. Es solo un poco de salud líquida. Deberías probarlo, te haría bien para combatir esa barriga que has estado dejando crecer.

Hen deja de leer por un momento y  comienza a reír por el ingenioso comentario de Buck 

—Auch, Chim Eso me dolió hasta a mí —Dice Hen mientras vuelve a colocar su mirada en su libro.

Chimney coloca una de sus manos en el pecho, fingiendo indignación.

—¿Barriga? Esto es puro músculo, Buckley, y no gracias a tus batidos que parecen un experimento fallido. 

De pronto, Eddie sube por las escaleras directo desde el gimnasio, con una toalla alrededor del cuello, se apoya contra la encimera de la cocina y se sirve un poco de agua. Sus ojos brillan al observarlos con diversión mientras discuten por el batido de Buck.

—No lo molestes, Buck. No todos tienen tu... entusiasmo por esa clase de batidos.

Buck voltea a ver a Eddie alzando una ceja con una sonrisa juguetona.

—¿Entusiasmo? Esto es energía, Díaz. Deberías probarlo, tal vez te ayude a mantener un buen ritmo en el gimnasio.

Eddie suelta una carcajada la cual provoca que sus mejillas se pongan coloradas y por un instante, sus miradas se cruzan. Había algo en la forma en que Eddie lo miraba, una mezcla de diversión, calidez y un brillo en sus ojos el cual Buck no podía describir y que hizo que su corazón se acelerara un poco sin entender por qué. Eddie aparta su mirada primero, tomando un sorbo de agua para disimular, pero Buck siente un leve cosquilleo en el estómago que llega a él desde hace un tiempo cada vez que ve ese brillo en los ojos de Eddie y que no comprende qué es. Como si el aire entre ellos se hubiera cargado de algo nuevo y provocara esa sensación.

Repentinamente, Bobby sale de su oficina y se une a ellos, había estado el resto de la mañana sentado en su oficina revisando informes. Comienza a carraspear y todos voltean.

—Chicos, dejen de molestar a Buck con su batido. Y Buck, deberías de ir junto con Eddie a las regaderas, deben prepararse para estar listos en caso de que suene la alarma. Además cocinaré lasagna para la cena y necesito de tu ayuda.

Buck levanta las manos, intentando darles a entender que se rinde.

—Entendido, capitán.

Buck y Eddie se preparan para seguir con su turno. Pero cuando se reúnen con los demás para continuar bromeando, la alarma de la estación comienza a sonar, provocando que todos comiencen a correr de un lado a otro para estar listos tan pronto como sea posible, cargando con todo lo indispensable. En menos de un minuto estaban en el camión de bomberos, listos para enfrentar lo que se avecina.

En el camión rumbo a la emergencia se comienza a escuchar la voz de Maddie desde la central de llamadas, quien comienza a darles los detalles de lo que ha ocurrido. 

—Estación 118, tienen un accidente automovilístico en la intersección de la 5 y la 110. Un camión de carga se impactó con un autobús de pasajeros. Hay múltiples heridos, posiblemente atrapados. Procedan con precaución, el tráfico está detenido en ambas direcciones.

Buck que está sentado junto a Eddie frunce el ceño mientras tambalea los dedos contra su rodilla.

—Un autobús... eso puede resultar un desastre ¿verdad?—pregunta Buck con sus ojos tristes, para él siempre es muy complicado perder a alguien en cualquier emergencia. 

Eddie lo ve de reojo, intentando darle una mirada que sea lo más reconfortante para él.

—Tranquilo, haremos nuestro trabajo, sacaremos a la gente y todos volveremos a casa, ¿Está bien?— Dice Eddie mientras toma la mano de Buck y la presiona, dedicándole una sonrisa tierna.

—Está bien.

Buck asiente, pero no pudo evitar sentir un nudo que se formaba en su estómago. Había algo en el tono de voz de Maddie al hablar de la urgencia de la llamada que lo ponía nervioso. Y de pronto, una sensación como si algo familiar estuviera involucrado en todo esto lo comienza a invadir y a provocarle escalofríos. 

Al llegar al lugar intenta reprimir esa sensación enfocándose en su rutina: revisar su equipo, respirar profundo y prepararse mentalmente para ayudar a los demás. Pero nada de eso le funcionaba en esta ocasión, el presentimiento de que algo malo estaba por suceder no se iba.

La escena del accidente parecía un infierno. El autobús de pasajeros estaba volcado sobre su costado izquierdo, con el metal retorcido. El camión de carga era completamente gigante, había impactado la parte trasera del autobús. Alrededor de ambos vehículos se encuentra un gran rastro de cristales rotos y combustible derramado sobre el asfalto. El olor a gasolina es muy fuerte y el humo estaba invadiendo el aire por completo. De pronto, los gritos de los heridos y el sonido de sirenas comienzan a sonar cada vez más. Los bomberos de la 118 bajan a toda prisa del camión y Bobby comienza a dar órdenes claras mientras evalúa el caos y se acerca a Athena, quien llegó unos minutos antes a la escena para poder mantener el control. 

—Buck, Eddie, revisen el interior del autobús. Hen, Chim, preparen el equipo médico y después revisen al conductor del camión de carga—grita Bobby.

Athena se acerca a Bobby mientras evalúa la escena de reojo. 

 

—Tengo testigos diciendo que el camión de carga no se detuvo ante un semáforo en rojo.

 

—Al parecer la situación no pinta muy bien, hay muchos heridos, ¿Puedes mantener el tráfico despejado? Necesitamos espacio para las ambulancias.

 

—Ya tengo oficiales que están desviando el tráfico. Pero el conductor del camión de carga… huele a alcohol, me acerqué a ver si se encontraba bien y pude notarlo. Voy a necesitar una prueba de sobriedad tan pronto lo saquen —Responde Athena con tono autoritario.

 

—Si está borracho, Athena, asegúrate de que pague por esto. Mucha gente está atrapada en ese camión por su culpa —El tono de Bobby refleja seriedad y molestía.

 

—Oh, créeme, Bobby, si es culpable no se escapará, solo espero que todo mundo esté bien allá adentro —Dice Athena mientras observa preocupada el autobús.

 

Mientras tanto, Buck y Eddie comienzan a subir al autobús volcado a través de los escombros y al encontrarse en la parte de las ventanas, esa parte que ahora es la parte superior del autobús, entran por una de ellas donde se cercioran que no hay pasajeros y tienen el campo completamente libre para aterrizar. Adentro el panorama es devastador, hay pasajeros atrapados entre los asientos torcidos, algunos se encuentran inconscientes, otros están gritando de dolor o pánico. Buck se centra en liberar a una mujer mayor cuya pierna está atrapada bajo un asiento. Mientras que Eddie lo apoya con una palanca para abrir el espacio y poder liberar de forma cuidadosa la pierna de la señora.

—Tranquila señora, vamos a sacarla de aquí —dice Buck manteniendo su voz calmada a pesar de la adrenalina que corre por sus venas desde que llegaron al lugar.

—Buck, creo que podemos sacarlos por la parte superior, Hen y Chimney ya se encuentran ahí para recibirlos.

—De acuerdo, me daré prisa.

Buck y Eddie aseguran a los heridos y los comienzan a pasar uno a uno a Hen y Chimney. Después de terminar con toda la parte frontal y la de enmedio al fin Buck se dirige hacia el fondo del autobús, donde un grupo de pasajeros siguen atrapados. De pronto, algo llama su atención al instante. Entre los asientos destrozados por el impacto del camión, Buck observaba a dos personas completamente inmóviles. Es Connor, uno de sus amigos más importantes para él con el que vivió un tiempo, se encuentra con su cabello cubierto de polvo y sangre, completamente inconsciente. Y al lado de él Kameron, su esposa, con los ojos cerrados y completamente inmovíl, lo que provoca que Buck se ponga pálido.

El mundo parecía detenerse. Buck sintió que le faltaba el aire y que el ruido a su alrededor se desvanecía. Las piernas le temblaban y su rostro reflejaba una expresión de terror. 

—No... no, no, no —murmura, cayendo de rodillas junto a ellos.

Eddie los reconoce de inmediato y se dirige a toda prisa a revisar los signos vitales de Connor y luego de Kameron. Su semblante se endurece, y cuando cruza su mirada con la de Buck, sus ojos estaban llenos de tristeza y desesperación.

—Buck... lo siento. No hay nada que podamos hacer —A Eddie le pesa decir eso, pero tiene que ser completamente sincero con Buck, Connor y Kameron se habían ido.

Buck se desvanece por un momento y se queda en cuclillas, es como si su alma hubiera abandonado por un momento su cuerpo y no pudiera reaccionar.

Eddie se acerca a toda prisa y también se pone en cuclillas junto a él, mientras lo toma por los hombros.

—Buck, escúchame por favor. Sé que esto es muy difícil, pero necesitamos seguir luchando por ellos —Dice Eddie mientras señala a los pasajeros que siguen con vida y continúan atrapados en el autobús. 

—Lo sé, Eddie, lo estoy intentando… pero son ellos. Connor, Kameron… yo… los conocía. Eran importantes para mí —Responde Buck con la voz quebrada, apenas un susurro.

—Lo sé, y no tengo palabras para esto. Pero ahora mismo los demás pasajeros te necesitan. Vamos a sacarlos y luego… Luego procesaremos esto juntos, los dos, ¿De acuerdo?—Eddie toma la mano de Buck y la acaricia con el pulgar.

—De acuerdo. Vamos a sacarlos de aquí —responde Buck mientras respira hondo. 

Buck se pone de pie junto con Eddie y continúan rescatando a las personas que siguen atrapadas, mientras que Chimney y Hen continúan recibiendo a los heridos desde la parte superior del camión.

—Algo sucedió con Buck ahí adentro, nunca lo había visto así —Dice Hen susurrando para que no la puedan escuchar. 

—Sí, lo noté. Pero no podemos detenernos ahora, vamos a tener que hablar con él más tarde —Responde Chimney frunciendo el ceño.

Luego de un rato, Bobby necesita preguntar a través de la radio acerca de cómo van las cosas adentro. Había pasado un rato desde que Buck y Eddie habían entrado al rescate de esas personas, sin embargo se pregunta por qué hubo una pausa en ese lapso. 

—¿Cómo van ahí adentro chicos?

—Estamos sacando a los últimos pasajeros, son dos más y se encuentran en estado crítico —interviene Eddie, está consciente de que Buck no puede encargarse de eso ahora mismo.

—Dense prisa.

—Enseguida cap.

Buck y Eddie se encargan de sacar a los dos últimos pasajeros del autobús con ayuda de Hen y Chimney. Después sale Eddie y enseguida ayuda a Buck a salir. 

Se dirigen rumbo al camión de bomberos a través del pavimento, el cual se encuentra acordonado por una cinta policiaca. Buck camina a paso rápido y Eddie va detrás de él cuidandole el paso. Y cuando por fin se encuentra lo suficientemente alejado de la escalofriante escena, Buck se derrumba de rodillas y comienza a llorar desconsoladamente, siente como si le faltara el aire. Los brazos de Eddie lo envuelven, abrazándolo fuertemente en un intento de consuelo. Eddie no está seguro de que eso lo vaya ayudar, pero de lo que sí está seguro es de que lo necesita más que nunca.

El resto de la 118 no dice nada, solo observan lo que está pasando. Chimney se encuentra con Hen ayudando a subir a los últimos pacientes a las ambulancias. Y después de terminar con su labor, todos se acercan a brindar consuelo a Buck como la familia que son.

De regreso a la estación a bordo del camión de bomberos, nadie habla de lo que sucede, solo observan preocupados a un Buck que continúa tembloroso y en estado de trance. Aún sigue en shock y nadie se atreve a preguntar lo que ocurrió en el autobús, o al menos no hasta llegar a la estación. A su lado, Eddie no aparta su mirada de él ni un momento, tampoco quiere decir nada, solo lo toma de la mano fuertemente intentando darle a entender que está para él, como siempre lo ha hecho desde que se conocen.

Al entrar a la estación, Eddie continúa cerca de Buck, demostrándole que no se encuentra solo y que estará siempre con él en estos momentos tan difíciles. Después, el resto de sus amigos comienzan a acercarse y Hen le da un cálido abrazo. Buck se derrumba nuevamente y comienza a llorar, su mente aún no le permite asimilar lo que acaba de pasar.

—Tranquilo, ¿Qué pasó ahí? —pregunta Hen, con un tono en su voz que refleja ese amor maternal que la caracteriza.

—Ellos murieron. Debo volver, por favor —Es lo único que puede responder Buck, su cuerpo continúa temblando y su voz es desgarradora.

—Ellos… ¿quiénes? —Interviene Bobby preocupado.

––Cameron y Connor, los amigos de Buck a los que les hizo la donación hace unos años atrás, estaban en el accidente del autobús —Responde Eddie al ver que Buck no puede hablar, en todo este tiempo no ha soltado su mano ni un segundo. Es como si una parte de él le dijera que se aferre a ello para que Buck sienta su apoyo.

—Lo siento hijo, no sabíamos. 

Hen se aparta por un segundo para que Bobby pueda abrazar a Buck, y Eddie lo suelta por un momento para unirse junto con Chimney y Hen a un abrazo grupal, brindándole a Buck ese cariño y consuelo que necesita, acompañado del amor de familia el cual es característico de la 118. Después todos se alejan de Buck para permitirle respirar hondo. Buck busca desesperadamente la mano de Eddie y la toma fuertemente, es lo único que necesita en ese momento para ser fuerte.

Eddie le sigue la corriente y presiona su mano mientras la acaricia con el pulgar, acompañado de una sonrisa cálida. Le duele ver mal a Buck y es capaz de hacer lo que sea necesario para que esté bien. 

Después de un rato, cuando Buck al fin logra estar calmado, se encuentra sentando en el sofá sosteniendo un vaso de agua el cual le fue útil para poder tomar un poco de ibuprofeno, pero que le cuesta trabajo terminar por las náuseas que siente en estos momentos. A su lado se encuentra Hen rodeando su hombro con su brazo, y del otro se encuentra Eddie, al cual no le ha soltado la mano ni un segundo.

Frente a él se encuentra Chimney intentando animarlo prometiéndole el mejor día de su vida con él, Maddie y Jee. Pero nada logra mejorar su humor.

Al poco rato Bobby regresa de su oficina, tiene noticias acerca del accidente y del deceso de Kameron y Connor.

—Acabo de hablar con Athena, efectivamente eran Kameron y Connor, lo siento mucho Buck.

De pronto todo queda en silencio en la estación, nadie dice nada, solo observan tensos a Buck intentando ver su reacción. Quieren ayudarlo, pero saben que nada podría hacerlo sentir mejor. Buck observa fijamente hacia enfrente, a pesar de que ya estaba seguro de que eran ellos, la noticia le cae de golpe como balde lleno de agua fría, ahora más que nunca presiona fuertemente la mano de Eddie.

—Yo… debería ir a casa.

—Deberías venir a mi casa, no te pienso dejar solo ni un minuto —Afirma Eddie, decidido a estar con Buck para lo que necesite.

—Estoy de acuerdo con Eddie, deberían de ir a casa y estar tranquilos para el funeral, ya conseguiré quien los cubra el resto del turno.

—Bien…

Buck y Eddie salen de la estación a bordo de la camioneta de Eddie. Eddie maneja con rumbo a su casa, mientras que Buck se encuentra en el asiento del copiloto, su mirada aún parece algo perdida y siente mucha pesadez en su cuerpo, tanta tristeza y llanto han acabado con cada centímetro de su cuerpo. Eddie voltea a verlo discretamente a ratos, decide no hablar para que Buck pueda descansar, pero no puede evitar  preocuparse por él, necesita saber que se encuentra bien.

Al llegar a casa de Eddie Buck camina detrás de él, y cuando abren la puerta encuentran a la versión adolescente de Chris jugando videojuegos en el sofá. El chico se levanta de su lugar al percatarse que han llegado y se acerca a Buck.

—Buck, estoy feliz de que estés aquí. Mi papá me dijo que no te sentías muy bien, así que espero que esto ayude. —Chris abraza fuertemente a Buck y él le corresponde el abrazo de la misma manera.

—Si amigo, ayuda demasiado, muchas gracias.

Buck siente mucha paz y calidez al sentir el abrazo de Chris. Sabe que con un poco de su cariño las grietas en su corazón pueden pegarse nuevamente, aunque nada pueda ser igual. Eddie los observa y no puede evitar sonreír, ellos dos son todo lo que necesita para ser feliz, y que ambos estén bien es uno de sus propósitos en la vida.

Buck voltea a ver a Eddie y en el momento en que Chris se aleja de él vuelve a buscar su mano para tomarla.

—Chris, deberías de ir a dormir, Buck necesita descansar.

—De acuerdo, hasta mañana papá, hasta mañana Buck.

—Hasta mañana amigo. Descansa, y gracias por ese abrazo, es todo lo que necesito ahora. —dice Buck mientras le da una palmada en el hombro.

—No hay problema—responde Chris mientras se aleja rumbo a su habitación.

Cuando Chris desaparece por completo es inevitable que los ojos de ambos se comiencen a buscar hasta encontrarse. La mirada triste de Buck se pierde en la mirada de preocupación de Eddie, ambos tomados de la mano se quedan quietos por un segundo, como si algo diferente se sintiera en la habitación, como si este día la conexión que los unía desde hace un tiempo se hubiera reforzado y hubiera evolucionado un poco. Sin embargo ninguno de los dos puede identificar qué es lo que cambió. 

Esta vez, Buck decide romper con este momento tenso para ambos, comenzando nuevamente la conversación.

—¿Podemos sentarnos por un momento en el sofá?

—De acuerdo, lo que necesites.

Buck camina rumbo al sofá de Eddie mientras presiona fuertemente su mano, Eddie lo sigue de cerca y al llegar al sofá quedan lado a lado. Ambos posan sus miradas en diferentes direcciones y nuevamente el silencio se apodera del lugar.

—¿Sabes si en el autobús se encontraba…?

—No, la pequeña niña no se encontraba ahí—responde Eddie, identificando de inmediato que Buck deseaba saber acerca de aquella pequeña niña que ayudó a procrear.

—¿Estás seguro?

—Si, revisé cada lugar de ese autobús y no estaba por ningún lado.

—De acuerdo, creo que es hora de descansar, mañana tengo que ir a un funeral doble. Me alegro de tener algo de ropa aquí, así no debo ir a casa a buscar un traje.

—Bien, entonces tú dormirás en mi cama y yo lo haré aquí en el sofá. Y antes de que te opongas quiero que sepas que no pienso discutirlo. Has tenido un día muy difícil y necesitas descansar muy bien. 

—De acuerdo, no pienso discutir.

De pronto, Buck se queda otro momento en silencio. No sabe cómo responderle a Eddie. Ha sido muy atento con él todo el día brindándole su compañía, estando junto a él y prestandole su mano… La mano. Buck apenas se da cuenta de que no ha soltado la mano de Eddie desde hace un largo rato y que la mayoría del tiempo la presionó fuertemente.

—Lo siento, no he soltado tu mano en todo el día —dice Buck liberando la mano de Eddie, comienza a ponerse nervioso y sus mejillas se tornan rojas. 

—No hay problema Buck, no hay nada en este mundo que no hiciera para que te sientas bien, eres mi mejor amigo.

Mejor amigo. ”Si, eso debe ser lo que está pasando y por eso me siento diferente al estar al lado de Eddie, porque somos mejores amigos” es lo que Buck piensa en su cabeza al descubrir que algo dentro de él ha cambiado al estar cerca de Eddie, aún no logra entender qué es lo que le pasa, pero mejores amigos suena muy bien y sobre todo, muy lógico.

Aún así Eddie le resulta un poco intimidante en estos momentos, no puede evitar voltear para otro lado cada vez que sus ojos están a punto de encontrarse, porque su mirada solo logra poner sus mejillas aún más coloradas.

—Entonces ¿Puedo pedirte otro favor?

—Por supuesto.

—¿Puedes dormir conmigo esta noche? Me aterra estar solo después de lo que ocurrió.

—No hay problema, andando.

Eddie le sonríe a Buck y lo dirige rumbo a su habitación.

El resto de la noche fue muy complicada. Ambos estaban acostados dándose la espalda, sin embargo, Eddie podía sentir el miedo de Buck al escuchar su leve llanto, así que después de un par de horas se voltea con cuidado y lo abraza fuertemente por la espalda, y es en ese momento que Buck pudo sentirse más tranquilo y al fin logra dormir un poco.

Al día siguiente Buck apenas había dormido. Se encuentra mirándose en el espejo del baño, ajustando una corbata negra que le aprieta un poco el cuello. Sus ojos están enrojecidos de tanto llorar y de la falta de sueño. En esos momentos su mente es incapaz de borrar la imagen de Connor y Kameron. El funeral era esa tarde, y aunque cada fibra de su ser quería quedarse en casa de Eddie, sabe que tiene que estar ahí, por ellos y por el pasado que compartían.

Al salir del baño decide irse de una vez, sin embargo se sorprende al encontrar a Eddie vestido con un traje oscuro que le sienta demasiado bien. Su rostro refleja una gran determinación que Buck conoce muy bien.

—No iba a dejar que fueras solo, Chris se ha ido a casa de un amigo. Pasaron a recogerlo en la mañana —dice Eddie encogiéndose de hombros.

Buck traga saliva mientras comienza a sentir un nudo en la garganta. No sabe cómo expresar lo mucho que significa tener a Eddie ahí.

—Gracias, Eddie. De verdad.

Eddie solo asiente y coloca una mano en su espalda acariciándola suavemente mientras salen juntos. El roce es breve pero suficiente para hacer que Buck tenga escalofríos en su cuerpo, acompañado de esa sensación en su pecho que no ha dejado de sentir cada vez que Eddie está cerca de él desde hace un día. 

Al llegar al funeral el ambiente se encuentra cargado de tristeza. Los féretros de Connor y Kameron están cubiertos de flores blancas y la iglesia se encuentra llena de amigos y familiares lejanos de ambos. Buck decide sentarse en una banca trasera alejado de todo mundo, su semblante se torna completamente serio y sus manos se encuentran apoyadas en sus rodillas. Eddie se sienta a su lado en completo silencio, con la mirada fija al frente de la iglesia. Con el pasar de la ceremonia Buck comienza a sentir un peso grande que no le corresponde, la culpa de no poder hacer nada para rescatarlos. Eddie pudo notarlo porque lo conoce tan bien, así que desliza su mano hasta la suya, el contacto es breve pero firme y sus dedos apenas y se rozan. Buck levanta su mirada y por un segundo sus ojos se encuentran. Buck puede notar algo en la mirada de Eddie que le brindaba paz y le ayuda a calmar esos sentimientos que lo invaden.

Buck no dice nada, pero ese pequeño gesto se quedó grabado en su mente.

Después de la ceremonia la gente comienza a dispersarse por el lugar y una mujer mayor se acerca a Buck. Era Susan, la madre de Connor. Buck puede observar en su rostro las lágrimas y la forma en la que sus manos están temblando, mientras sostiene un pañuelo.

—Evan —dice con un tono de voz frágil.

—Lo siento tanto, Kameron y Connor eran grandes personas, eran muy buenos amigos.

—Lo sé, eran personas maravillosas, pero necesito hablar contigo de otra cosa.

—Ah, ¿Si? —responde Buck intrigado y muy sorprendido, esperaba cualquier cosa en este día, menos que la mamá de uno de sus amigos tuviera algo importante que decirle. 

—No sé si lo sabías, pero eres la única familia que le queda a Hope.

Buck frunce el ceño, confundido.

—¿Hope? —pregunta intrigado mientras Eddie observa detrás de él lo que está pasando.

Susan asintió, secándose los ojos.

—Mi nieta, la hija de Connor y Kameron, tiene cuatro años. Yo... soy demasiado mayor para cuidarla, no puedo darle la vida que merece. Pero tú, Evan, eres su padre biológico. Ellos siempre quisieron que fueras parte de su vida si algo les pasaba —La voz de Susan se quiebra y no puede continuar más.

Buck no puede creerlo, a noche se había preguntado si esa pequeña niña había estado en el accidente, siente que sus piernas le tiemblan al escuchar el nombre de Hope. La niña que nació gracias a su donación de esperma, su hija. No había pensado en ella en años. Había decidido olvidarse de ella para no verla como su hija, se había mentalizado que solo había sido un acto de generosidad, un favor para Connor y Kameron. Pero ahora... ahora ellos no estaban. Susan lo comienza a guiar hacia un rincón del lugar, donde una pequeña niña de cabello rubio y rizado, con ojos grandes jugaba con un osito de peluche. Hope estaba sentada en una silla, no comprendía el dolor que la rodeaba, solo tarareaba una melodía infantil.

—Evan, ella es Hope, ella te necesita —dice Susan, con su voz cargada de esperanza y tristeza.

Buck se arrodilla frente a la niña mientras su corazón late con fuerza. No está seguro qué decir o cómo actuar, pero cuando Hope lo mira directamente a los ojos y le sonríe tímidamente, algo en su interior se rompió y se reconstruyó al mismo tiempo. Sus ojos eran tan parecidos a los suyos y lo estaban mirando con una mezcla de curiosidad y confianza que derriba sus muros.

—Hola, Hope —susurra, con su voz temblorosa.

—Hola —responde la niña con voz tímida.

Detrás de Buck, Eddie los observaba en silencio mientras toma el hombro de Buck, su mirada reflejaba la ternura que siente por este reencuentro. Pero en ese momento, mientras Buck mira a la niña que cambiaría su vida para siempre, Eddie estaba seguro de que estaría a su lado sin importar lo que viniera después.

Y así con una pequeña niña sosteniendo un osito y un futuro incierto delante de ellos, la vida de Buck estaba dando un giro que nunca había imaginado que pasaría.