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Segundo año

Summary:

—¿Y vos estudiás en un puto boliche o qué? —cuestiona Kenny apenas cruza la puerta.

—Estaba en el karaoke —responde apenas, todavía pensando en Petra.

—¿Solo? —Kenny frunce la nariz—. Eso es triste.

Levi lo mira haciendo una mueca—, estaba con unos compañeros.

Va a su habitación y deja su mochila colgada en el gancho de la puerta. Cuando sale se encuentra con Kenny, que lo mira atónito.

—¿Tenés amigos?

—No son mis–

La carcajada del otro lo interrumpe—, ¡así se hace!

Kenny regresa a la cocina, todavía riendo. 

Notes:

me encanta cómo tengo la cabeza tan quemada que ya ni se me ocurren títulos

síganme en tuiter arroba jearmimi

disfruten

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Había conocido a Petra hacía unas pocas semanas. 

Bueno, no, la realidad es que la había visto el año pasado, cuando ambos habían sido los nuevos en la escuela. No le había dado mucha importancia, la gente en general no le interesa. Ni siquiera había querido ir a esa escuela, si tan solo su tío no se hubiera olvidado de inscribirlo en la que quería ir… Pero terminó en esa, entrando una semana tarde. 

Petra también había ingresado una semana tarde, lo sabía porque el secretario había dicho ah, los dos empiezan hoy, deberían hacerse amigos. 

No se haría amigo de ella, no se haría amigo de nadie, porque todos los que van a esa escuela son fracasados. 

Incluyéndolo, por desgracia.

No había vuelto a intercambiar palabra con ella; nunca había hablado, en realidad. Cuando se cruzaban en el pasillo, hacían un contacto visual incómodo, como que se conocían, pero nunca habían sido presentados formalmente.

Cuando comienzan segundo, quedan en el mismo salón.

—¿Puedo sentarme? —pregunta ella el primer día de clase, tímida y bastante lista para que le diga que no. Se merece que se lo diga, es la consecuencia por llegar tarde. 

Pero saca su mochila de la silla vacía y se encoge de hombros. 

De seguro mañana ella buscaría otro lugar. 

No lo hace.

 

No puede decir que son amigos porque no actúan como tal. No hablan de cosas personales, no caminan juntos. Hacen las tareas en silencio, tal vez con alguna pregunta ocasional de ella o la voz molesta de él preguntando si tiene un lápiz (que en realidad, no es molesta, sino tímida, porque no la conoce).

La gran prueba de si son compañeros porque no hay otro lugar o porque se han elegido implícitamente (está exagerando) llega cuando la profesora da una tarea en parejas. 

Levi no va a decir nada, antes muerto que preguntarle si quiere ser su compañera. 

Pero Petra se le adelanta.

—¿Querés que lo hagamos juntos? Podemos ir al McDonald’s después de la escuela.

Él piensa. Se toma un segundo para meditarlo. ¿Quiere hacer el trabajo con ella? La realidad es que prefiere hacerlo solo, pero seguramente no se lo permitan. Si la rechaza, va a tener que pedirle a alguien más. Eso es peor.

—Supongo —murmura al final.

Esa es la primera clase de la mañana. No puede evitar pensar todo el rato en que al final del día seguirá pasando tiempo con Petra. Es… se siente incómodo, un pinchazo incómodo en la boca del estómago que le hace pensar en que debería retractarse y decirle que no, que lo hará solo. 

Pero lo que pasa es que se está esforzando en encontrar algo malo , porque lo que siente se asemeja a ansias por ir. Y no es la ansiedad de cuando sabe que Kenny hizo la limpieza y no alguien cualificado, sino que es de la placentera.

Quiere ir. Quiere ir con Petra.

 

En McDonald’s , en un entorno fuera de la escuela, Levi descubre que Petra no solo parece simpática, sino que lo es. Y divertida. Y elocuente. Y muy ingeniosa. 

Y tiene que ponerse a hacer la tarea, porque le parecen demasiados descubrimientos para una tarde.

La acompaña hasta su casa, porque esa es una de las pocas cosas no malas que su tío le enseñó. Ella se lo agradece y charlan más en el camino. 

—¡Nos vemos mañana! —dice ella, entrando al edificio de departamentos.

Levi no tiene la más mínima idea de dónde está.

 

Tarda una hora en llegar a su casa. Kenny está en la cocina y se asoma cuando escucha la puerta.

—¿Dónde mierda estabas? ¿Para qué mierda tenés una fortuna de teléfono, si no vas a avisar cuando llegás tarde? —pregunta y se lleva un cigarro apagado a la boca.

—¿Qué mierda estás haciendo? —devuelve él, frunciendo el ceño y tratando de asomarse a la cocina—, ¿otra vez cocinando? ¿No te cansás de fracasar?

Kenny entorna la mirada y aprieta la mandíbula, pero sonríe.

—Televisión prohibida, por insolente —Levi se encoge de hombros, demostrando que no le importa—. Te voy a encerrar en el sótano.

—Soy más rápido que vos.

—Claro que no.

—Claro que sí.

—Claro qu– —Kenny gruñe y se gira de vuelta a la cocina, refunfuñando—, pendejo de mierda, haciéndome pelear como si fuera un pibe… ¡Andá a lavarte o la mierda que sea, ya casi está la comida!

Levi sigue de largo del umbral de la cocina, atravesando la sala hasta el pasillo de las habitaciones. Abre su puerta y cuelga su mochila del gancho que hay ahí, después va al baño.

—¿Y dónde estabas? Estás demasiado entero como para haberte metido en problemas —comenta Kenny cuando se sientan. 

—Estaba haciendo tarea —no está seguro de qué está comiendo, pero no está tan mal—. ¿Qué es esto?

—Fideos.

—¿Y por qué usamos cucharas?

—Fideos extra-extra cocidos —Levi hace una mueca y Kenny suspira—, no podemos seguir comiendo delivery, ¿sí? Sale caro y no es sano.

—¿Y esto sí es sano? Apenas parece comible.

Se encoge de hombros—, es barato, pero no cambies de tema, ¿dónde hacías tarea?

Levi se mete una cucharada grande en la boca y lo mira a los ojos mientras mastica lento. Kenny entorna la mirada. 

—Levi– —dice cuando él traga, pero de inmediato se mete otro—. Esto es bastante efectivo para hacerte comer, eh.

Él frunce el ceño. Traga y antes de poder meter otro bocado, Kenny sujeta su mano.

—Comiste demasiado, mira que ya no vas a crecer.

—Andate a la mierda —masculla. Se cruza de brazos y se reclina en la silla—. ¿Qué mierda querés?

—Saber. Dónde. Estabas.

—¡Estaba estudiando! 

—¿¡Dónde!?

—¡En el puto McDonald’s! 

—¿¡Con quién!?

—¡Con una compañera!

—¡Ajá! —exclama Kenny, levantándose. Levi levanta una ceja—. Pará, ¿qué? Creí que estabas metido en quilombos otra vez.

—¿Y qué mierda te importa eso? Dejame en paz, Kenny, no sos mi puta madre.

—Estaba. Preocupado —dice entre dientes, como si le doliera tener que hacerlo.

—Como sea —empuja el plato apenas—, estoy lleno, me voy a dormir.

Se mete a su habitación y cierra con fuerza. Kenny se pasa una mano por el rostro y suspira.

 

Tardan una semana en hacer el trabajo, bastante para los parámetros de Levi, pero es porque Petra pasa la mitad del tiempo charlando de cualquier otra cosa excepto la tarea.

No es como si Levi lo evitara.

Casi lamenta que hayan terminado, porque ya no tiene excusa para pasar tiempo con ella. Por alguna razón, en la escuela no charlan casi nada. Por alguna razón significa Levi siendo Levi, tan serio y arisco, emanando un aura de no me rompas las pelotas. 

Aunque si lo piensa un poco más, Petra tampoco habla con casi nadie del salón, mucho menos de otros. Sospecha que tiene tantos amigos como él.

O sea, cero.

Pero al día siguiente, Petra decide cambiar las cosas y entablar conversación. Le habla de una película que vio la noche anterior, una que él no conoce, pero eso no evita que escuche con atención y absorba cada detalle que ella suelta. 

Por la tarde, cuando llega a su casa (luego de acompañar a Petra a la parada de colectivo), se encuentra con la mirada curiosa de Kenny.

—¿No tenías tarea hoy?

—Ya la terminé.

—Mejor, porque vamos a hacer las compras —se levanta del sofá y toma los cigarrillos de la mesita.

—¿Ahora?

—Ahora —afirma y después lo mira—, ¿o tenías otra cosa qué hacer?

—Quería– —desvía la mirada y Kenny levanta una ceja al ver sus mejillas apenas rosadas—, quería ver una película.

—¿Porno?

—¿Qué–? —Levi jadea molesto—. ¡No! 

—Entonces podemos verla mientras cenamos.

No es un plan que lo convenza mucho, pero no tiene lugar para negarse. Salen y suben al vehículo de Kenny, un auto rojo, viejo y pequeño, con ventana de manija. Levi abre la ventana a toda velocidad. Siempre huele a polvo ese auto.

—¿Qué tenés ganas de comer? —pregunta Kenny, prendiendo la radio y arrancando.

Se encoge de hombros—, cualquier cosa que no haya sido hecho por vos.

—¿Preferís cocinar vos, pendejo de mierda? —levanta una ceja y lo mira de reojo. Él hace una mueca—, eso creí.

 

Compran cosas generales. Algunos vegetales que de seguro se pudrirán. No es como que no los comen, sino que Kenny no sabe en qué ponerlos.

Huh. Hasta ahora.

—¿Estuviste practicando? —pregunta Levi, apoyado en el umbral de la cocina mirándolo cortar algunos vegetales que compraron.

—Estuve investigando —responde—. Así me dejás de romper las pelotas.

—Fue un solo día —murmura molesto.

—Y eso fue suficiente, mi querido sobrino de mierda.

Pone todos los vegetales en el hornito eléctrico y se gira a Levi.

—¿Y la película?

—La veo después.

—No seas un pendejo amargado —regaña y Levi frunce el ceño—. Ah, bueno, hacé lo que quieras, de seguro que no querés pasar tiempo con tu viejo tío.

—No, no quier–

—¡Andá a poner la película! —exclama Kenny y llega a ver la pequeña sonrisa divertida de Levi.

 

—Vi la película —dice Levi cuando Petra dice buenos días.

—¿Y qué te pareció? 

La verdad es que le pareció una mierda pero, hey, a Kenny le gustó.

—A mi tío le gustó —se encoge de hombros.

—¿La viste con él? Qué divertido —sonríe ella—, mi papá nunca quiere ver las películas que yo elijo.

—¿Por?

—Dice que le parecen malas —tiene que coincidir con él.

Es un día aburrido, principalmente porque dan muchas tareas y Petra no puede charlar con él.

(Tal vez debería pensar un poco en porqué quiere que ella charle con él, pero ese momento no será ahora.)

En la hora de almuerzo, cuando está a punto de preguntarle si quiere ir al kiosco, otros compañeros se acercan. Eso no es bueno. Eso significa que su aura de tomatelá está flaqueando. Tiene que hacer algo.

—¿Qué mierda mirás, cuatro ojos? 

—Qué mirás vos, Oompa Loompa —ríe Hanji, dándole una palmada en el hombro, claramente jugando. Levi frunce el ceño y está a punto de levantarse cuando oye la risa de Petra. Respira profundo—. ¡Ah! Creí que me había llegado la hora.

—No te falta tanto —masculla él.

—El año pasado, me habría cagado de miedo, pero ahora tengo mis dudas —sigue desafiando.

—¿No hace calor como para usar pantalón largo? —interviene Petra, tratando de cambiar el tema de conversación, además de que siempre tuvo curiosidad de preguntarle a elle.

Hanji hace una mueca—, muerte a las faldas.

Petra ríe tímida mientras alisa su propia falda.

—¡Pero a vos te queda bien! —agrega Hanji—, sos la única persona que me gusta ver con falda. ¡Y Nanaba también! —dice volteándose a la otra chica, dos filas a la izquierda. Nanaba ríe.

—Qué suerte, entonces —bromea Petra y sonríe. Levi quiere que Hanji se vaya ahora mismo.

—Vamos a ir al Karaoke después de la escuela —dice elle, acucliyándose en el suelo y apoyando su cabeza en la mesa junto a Petra—, ¿querés ir?

—Pues… quedé en estudiar con Levi.

Es– es una mentira, porque él lo recordaría de ser así.

—La realidad es que Gerger insistió en que te invite —responde Hanji y susurra—, me tiene hasta las pelotas, Petra, si no venís, voy a tener que matarlo.

Se gira a mirar a Levi y él la mira de vuelta. ¿Le está pidiendo permiso dentro de su propia mentira?

Ah, no, le está pidiendo ayuda.

—Vamos —interviene él—. Estudiamos ahí.

Hanji y Petra ríen.

—No era broma.

Hanji ríe más fuerte, pero Petra lo mira con una mueca. Él levanta las cejas.

—¡Genial, entonces! —Hanji se levanta de un salto y le da otra palmada a Levi, sacudiéndolo por completo—, si se pone pesado, me ayudás a matarlo.

Se va antes de que pueda hacer un comentario mordaz.

Petra se gira a él y la campana suena. Se inclina un poco y susurra.

—Gracias.

Quiere preguntar cuál es el asunto con Gerger, si quiere que lo cague a piñas, pero tal vez no se tome muy bien esa parte.

Así que solo asiente.

 

Apenas suena la campana de fin de las clases, Hanji está a su lado.

—¡Les tengo buenas y malas noticias! —dice, pasando un brazo sobre los hombros de Petra. Estaba a punto de hacerlo con Levi también, pero la mirada de él hace que se contenga—, las buenas es que Gerger no viene. Está en detención.

Levi sonríe.

—¡Las malas es que tienen que venir igual!

Levi deja de sonreír.

—¡Será divertido! —exclama Hanji, pasando su brazo sobre los hombros de Levi—. Nanaba nos espera afuera con su novio y otro chico.

Se gira a Hanji, listo para decirle que se vaya a la mierda, pero su mirada se cruza con la de Petra. Ella sonríe, él suspira y Hanji levanta una ceja.

—A la mierda… —ríe apenas y tira de Levi—, seamos amiguis.

—Andate a la mierda —murmura sin soltarse, pero volteando.

En la salida se encuentran con Nanaba, Mike y Erwin puto Smith.

Ya no quiere ir un carajo al karaoke.

Todos saludan por encima y Hanji los apresura hacia el lugar.

—Vamos antes de que el otro pelotudo se escape de detención —ríe sin rastro de gracia. Parece más molestia.

Llegan, se sientan. Comienzan a cantar. Levi se da cuenta algo tarde de que esto no le agrada para nada, que es un plan de mierda y que quiere irse a casa. Lo peor de todo es que quedó sentado junto a Erwin y está seguro de que no falta mucho para que él entable conversación.

—A mí tampoco me gusta el karaoke —ah, ahí está.

—Y para qué mierda viniste —devuelve irritado. Se hunde más en su asiento.

—Socializar.

Levi lo mira haciendo una mueca—, hablás como si tuvieras treinta.

—Claro que no —responde Erwin contrariado.

Hanji se tira en el sillón, entre los dos. Levi se corre antes de quedar debajo, pero a Hanji parece interesarle más estar encima de Erwin.

—Smith, es tu turno —dice, dándole una palmada en la rodilla. Él sonríe.

—No, gracias.

—No era una pregunta —devuelve la sonrisa y entorna los ojos. Erwin suspira y se levanta. Hanji se inclina a Levi—-. Así que, ¿desde hace cuánto te gusta nuestra querida Ral?

Levi ignora la pregunta.

—¿Ya hiciste algún movimiento? —sigue ignorándole—, ¿ella lo sabe?

Ahí sí se voltea. Hanji sonríe.

—Entonces, sí, sí, no, ¿verdad?

—¿Qué mierda querés, Hanji? —cuestiona en voz baja.

—¡Que seamos amigos! —sonríe grande—, y, como somos amigos, te voy a ayudar.

—No somos amigos, no quiero que lo seamos y no necesito ayuda.

Hanji ríe y se reclina hacia atrás—, ah, pero en eso último te equivocás porque necesitás mi ayuda. Es más, tengo información que podría interesarte.

Entrecierra los ojos y mira a Hanji, quien solo sonríe y mueve las cejas.

La canción de Erwin termina y se acerca a ellos para volver a sentarse.

—Andá a cantar otra canción —dice Levi.

—Pero no me gust–

—¡Dale, me encanta escucharte! —exclama Hanji y le da una palmada en el culo.

—Au, está bien… —responde, sobándose el golpe.

—¿Qué sabés? —masculla Levi, pero antes de obtener respuesta, su celular comienza a sonar—. La puta madre… ¿Qué querés?

—¿Dónde mierda estás?

—Estoy estudiando —miente y casi puede escuchar a Kenny levantar una ceja.

—Eso no suena a estudiar.

—Pues, es lo que estoy haciendo. Chau.

—¡Espero que estés acá para cenar o te voy a ! —Levi cuelga.

—Vos también le gustás —dice Hanji y le da una palmada en el hombro antes de levantarse, provocando que casi se le cayera el teléfono.

Le observa con el ceño fruncido mientras canta una canción de pop hasta que regresa a sentarse a su lado.

—¿Cómo sabés eso? —murmura Levi—. No son tan amigas.

Hanji hace una mueca y después ríe.

—Bueno, está bien, no me dijo nada, ¡pero! —le da una palmada en la espalda y lo hace agacharse con elle—, no deja de tirarte miradas cada tanto, ¿sabés? Fijate ahora, de seguro que te está mirando.

Hanji vuelve a levantarse y va a sentarse junto a Nanaba. Levi mira de costado a Petra y nota que ella desvía los ojos veloz.

 

—Fue divertido, ¿no te parece? —comenta Petra cuando la acompaña a su casa. 

Si ignora que Hanji estuvo rompiéndole las pelotas toda la tarde, a Erwin hablando de la puta política, o el hecho de que ella casi no le había hablado…

—Supongo.

—Me habría gustado escucharte cantar —dice tímida y dándole un empujón suave con el hombro. Ya es como el quinto desde que habían salido del karaoke.

—Tal vez la próxima —dice por decir, pero ella sonríe.

—Lo esperaré con ansias, entonces —responde y le da otro empujón. Llegan a la puerta de su casa—. Nos vemos mañana.

Lo mira a los ojos, todavía tímida, y se queda así por algunos segundos.

—Nos vemos —responde Levi. Ella sigue parada y él no sabe si tiene algo más que decir o no.

Se quedan unos segundos más mirándose, hasta que se vuelve incómodo. Levi da un paso hacia atrás y se rasca la nuca. Le da una última mirada y se devuelve en sus pasos para ir a su casa.

Esa última mirada no había sido normal. ¿Molesta?

Ah. 

Decepcionada.

 

—¿Y vos estudiás en un puto boliche o qué? —cuestiona Kenny apenas cruza la puerta.

—Estaba en el karaoke —responde apenas, todavía pensando en Petra.

—¿Solo? —Kenny frunce la nariz—. Eso es triste.

Levi lo mira haciendo una mueca—, estaba con unos compañeros.

Va a su habitación y deja su mochila colgada en el gancho de la puerta. Cuando sale se encuentra con Kenny, que lo mira atónito.

—¿Tenés amigos?

—No son mis–

La carcajada del otro lo interrumpe—, ¡así se hace!

Kenny regresa a la cocina, todavía riendo. 

 

Sigue pensando en Petra cuando despierta la mañana siguiente, incluso cuando llega a la escuela.

—Levi, pelotudo de mierda —dice Hanji, apoyando sus manos con fuerza en la mesa. Petra todavía no llega.

—¿Qué mierda querés?

—Petra me contó —dice, como si eso respondiera todo—, creí que te gustaba.

—Me– —se interrumpe pero mira a Hanji a los ojos, frunciendo el ceño—, me gusta.

—¿Y por qué mierda no la besaste?

—¿Por qué mierda–?

Mierda.

Mierda.

—¡Mierda! —voltea a Hanji—. ¿Qué te dijo?

—Que creyó que lo harías, pero no lo hiciste —responde Nanaba, sentándose detrás de él—, y me contó a mí, no a Hanj.

—Ah, dale, ¿todos saben? —se queja él.

—Nah, solo Mike, Nanaba, vos y yo —responde Hanji—, te cedo el placer de contarle vos a Petra.

—Andate a la mierda —murmura, cruzándose de brazos.

—¿Oh? Vuelvo después —bromea Petra—, buenos días.

Los tres la saludan. 

Hanji se sienta junto a Nanaba sin quitarle los ojos de encima. Levi se voltea al frente.

—¿Pasa algo? —pregunta Petra.

—Ah, no, solo Hanji siendo Hanji —ríe Nanaba.

La clase comienza. Hanji no cierra la puta boca. Habla y habla sin descanso, tanto que comienza a causarle dolor de cabeza. Suena el timbre de receso y Levi apoya la cabeza en la mesa, tapándose los oídos, deseando morir.

—¿Estás bien? —murmura Petra, imitando su pose. Se gira y hace una mueca.

—Hanji me va a explotar la cabeza.

—Habla demasiado, ¿no? —susurra y ríe apenas, después se endereza, sujetándolo del brazo—. Vamos al kiosco, ¿quieren algo?

—¡Papas! —exclama Hanji y Nanaba niega.

Tiene que darle las gracias a Hanji luego (mentira, jamás lo hará), porque Petra sujeta su muñeca y no lo suelta. Ah, ¿será tarde para besarla ahora?

Para cuando se decide, sí lo es, porque ella lo suelta para tomar el pasamanos de las escaleras.

—El kiosco no es por ahí —dice, algo obvio.

—Pero la terraza sí —sonríe Petra y sigue subiendo, veloz. Levi se apresura, detrás de ella, porque por desgracia la falda que usa es media corta y las escaleras son su enemigo natural.

—No te voy a mentir —dice ella cuando llegan a la puerta, riendo apenada—, corre el rumor de que tenés la llave de la terraza en tu llavero.

Levi frunce el ceño, desconcertado de que eso sea un rumor.

—Uh, no tengo la llave.

—Oh.

—Pero sé que la guardan acá —se acerca a la manguera de incendios junto a la puerta y saca una llave del costado—, ta-dá —dice en voz monótona. Petra ríe.

Salen a la terraza. Están cerca del otoño, pero no es un día frío. No hay viento.

Cierra la puerta tras ella con llave y la deja puesta en la cerradura. Voltea a Petra y ella ya está parada en la baranda, mirando hacia abajo y hacia el horizonte. Es tan hermosa y lo es todavía más cuando gira a él, sonriendo y estira su mano para llamarlo.

Levi camina hacia ella, siente sus rodillas temblar con cada paso, pero aparenta que no. ¿Por qué está nervioso, en todo caso? Solo está yendo a pararse junto a su amiga. 

¿Amiga?

Lo más probable es que sus nervios vengan del hecho de que estuvo pensando en besarla, y ahora sabe que ella también quería besarlo y, en general, el frustrado beso nunca abandonó su cabeza y le provoca pensar y analizar a cada rato, ¿es este el momento? ¿Es este el momento?

Petra es atrevida o tal vez valiente sea la palabra, porque cuando Levi se para a su lado, ella toma su mano veloz y sin disimulo, para nada como lo hacen en las películas.

—Tenés la mano fría —dice riendo apenada, pero sin soltarlo.

Quiere decir que la otra también, así también la sujeta, pero no sabe si podrá tolerar mirarla a los ojos ahora. Lo único que atina a hacer es entrelazar sus dedos, porque siente que eso significa más que estar tomados de la mano como niños de primaria. 

Acaricia el dorso de su mano con su pulgar y ella se acerca más a él, apoyando su cabeza en su hombro. Mierda, espera que no pueda oír lo fuerte que late su corazón.

Apoya su cabeza sobre la de ella y tiene que admitir que, por ahora, esto es suficiente.

Igual, tanto tiempo no les quedaba, porque suena la campana del fin del receso. Suspira, derrotado y decepcionado, porque siente que esto es algo de una vez, que no se repetirá.

—Deberíamos volver, ¿no? —pregunta Petra, a la vez que desliza su otra mano hacia su brazo y lo abraza.

—Así es —responde, sin moverse.

Finalmente, ella es la primera en dar un paso. Se separa despacio y gira hacia la puerta, todo sin soltar su mano, llevándola con ella. 

Hanji se queja de que no le compraron las papitas, pero Nanaba le codea apenas, porque ya están en clase. 

Esa tarde, Levi acompaña a Petra a su casa tomados de la mano.

 

—Me deben una salida al karaoke —dice Gerger un día. Lo dice mirando a Hanji, pero Levi está seguro de que es más dirigido a Petra. No tiene pruebas, pero tampoco dudas—, dijiste que no irían sin mí.

—No —responde Hanji, riendo—, dije “ah, sí, obvio que vamos a ir sin vos”.

—Suena a sarcasmo —señala Nanaba.

—Lo sé —ríe otra vez y gira a Gerger—, es una mierda el karaoke, nadie quiere ir.

Levi los observa a ellos y mira a Petra también, que aparenta ignorar la conversación, pero escucha con atención.

—¿Qué hay del cine? —Gerger sabe que esa es la debilidad de Hanji, la persona aparentemente asignada a planear las salidas de todos ellos—, hay una de terror–

—M-mierda —masculla Hanji, porque ya cayó en la tentación. Suspira—, veré qué puedo organizar.

Gerger parece con ganas de agregar algo más, pero se retira frunciendo el ceño, como si le hubiera dicho que regrese con un turno previo para ser atendido.

—Podríamos ir sin él —susurra Hanji, inclinándose hacia adelante—, ¿qué opinan?

Petra hace una mueca de culpa—, no es correcto, ya lo plantamos una vez.

—Tiene razón —asiente Nanaba y gira a Hanji—. ¿Qué hay con vos? ¿Por qué no te cae bien?

—Es un pelotudo —masculla Levi y Hanji sonríe.

—¡Exacto! Además —pone los ojos en blanco, con hastío—, el año pasado me dijo que debería usar falda.

Un escalofrío sacude su cuerpo y después suelta una risa.

—¡Cómo sea! Sábado, ¿les parece? —pregunta mirando a Levi y a Petra. Ella asiente y él se encoge de hombros.

 

Kenny no dice nada cuando le pide dinero, solo pregunta a dónde irá.

—Al cine.

—¿Solo? —Levi lo mira entornando las cejas—, bueno, bueno, pero te quiero acá para la hora de la cena.

Él no responde, en parte para molestarlo, en parte porque no sabe si regresará a esa hora.

—¡Y más te vale contestar el puto teléfono la primera vez que llame! —agrega cuando Levi está cerrando la puerta del departamento.

Antes de ir al cine, pasa por la casa de Petra. Espera que puedan ir de la mano.

—¿Sí? —Ah, pero quien contesta el portero automático no es ella, sino su padre, por la voz masculina—, ¿quién es?

—Levi —responde sin titubear.

—¿Y qué necesit–?

—¡Papá! —escucha a Petra del otro lado. Escucha movimiento—, perdón, Levi, ya bajo.

—Claro —responde apenas, pero ella ya colgó el portero. Mira la hora en su celular y no solo descubre un mensaje de texto de Kenny (más te vale volver en horario), sino que encuentra uno de Hanji (hola, soy Hanji!!!), a pesar de que nunca le pasó su número. 

Levanta la cabeza y Petra está saliendo, acompañada de su padre.

—Papá, Levi; Levi, papá —presenta rápido y nerviosa—, ¿podemos irnos ya?

No está seguro si le pregunta a él o a su padre.

El hombre lo mira de arriba abajo, escudriñando y hasta juzgándolo, pero no dice nada.

—Divertite, nena —dice y comienza a caminar, por suerte hacia el lado contrario al que ellos tienen que ir.

Petra se gira para comenzar a caminar hacia el cine, pero Levi sigue en su lugar, observando la espalda del padre de ella. Se devuelve, lo toma de la muñeca y lo arrastra con ella.

Dos pasos después, él alcanza su ritmo y entrelazan sus dedos.

—Perdón, insistió en conocerte después de que le hablé de vos y–

—¿Le hablaste de mí?

Eso suena a algo importante. ¿O no? Ella lo dice como si no fuera la gran cosa. Tal vez debería preguntarle a Hanj–

No. Antes muerto.

—Ah, no, nada importante —ríe apenas—. Es solo que nos vio llegar juntos el otro día y preguntó quién eras.

Asiente y no dice mucho más. El cine está a algunas calles de ahí y en algunos minutos llegan. No ven a nadie en la puerta y Levi se pregunta si debería soltar la mano de Petra, para evitar las miradas fijas y preguntas incómodas. 

No tiene tiempo de decidirse porque Hanji aparece de la nada- que, tal vez, es su forma predeterminada de aparecer, y salta sobre ellos, un brazo alrededor de cada cuello.

—¡Qué raro que llegan a tiempo! —exclama, más bien mirando a Petra y ella ríe sin vergüenza.

—Yo siempre llego a tiempo —defiende Levi.

—Ya sabemos de quién es la culpa, entonces.

—¿Y el resto? —pregunta Petra, pero Hanji se encoge de hombros.

—Acabo de llegar, supongo que los demás estarán adentro —dice—, Mike y Nanaba venían juntos, Erwin debe estar ahí y espero que a Gerger lo haya pisado un auto.

—¡Hanji! —exclama Petra, pero Levi no puede evitar resoplar divertido.

Ingresan al cine y tal como Hanji dice, Erwin ya está ahí. Levi hace una mueca. 

—¡Smith! —llama Hanji mientras camina a él. Erwin levanta la mano dando un saludo general y Hanji le choca los cinco. Él ríe apenas y pasa su brazo sobre los hombros de Hanji cuando se apoya sobre él.

—¿Y los demás? —pregunta.

—¿Te parece que los tengo en el bolsillo o qué? —cuestiona Levi irritado, pero el resto lo toma como una broma.

Se quedan un rato charlando, haciendo tiempo hasta que lleguen los demás. El primero en hacerlo, para desgracia de todos, es Gerger. 

—Buenas tardes, queridos amigos.

—No soy tu amigo —dicen Hanji y Levi a la vez, en tonos totalmente distintos. Gerger hace una mueca.

—¿Y los demás? —pregunta después. Levi quiere responderle lo mismo que a Erwin, pero no quiere ser repetitivo. Ah, pero ganas no le faltan.

Petra suspira y cuando Levi la mira, hace una mueca.

—Nanaba no vendrá, dice que le surgió algo —dice guardando su celular.

—Probablemente Mike tampoco —agrega Erwin, poniendo su mano libre en su bolsillo.

—Ah, qué mal, supongo que todos tendremos que volver a nuestras casas —suspira Hanji fingiendo decepción y después mira a Erwin—, ¿tu casa o mi casa, Smith?

Levi sospecha que hay algo ahí, no tanto por la pregunta desvergonzada de Hanji, sino por la expresión avergonzada de Erwin.

—Ya reservé las entradas —interviene Gerger, mirando su celular—, y en realidad, la función comienza en quince. Deberíamos comprar las bebidas.

Él comienza a caminar hacia la boletería. Hanji suspira y lo sigue, con Erwin caminando cerca. Levi considera escaparse, tal vez podría llevarse a Petra con él.

—Vamos —dice ella, atrapándolo primera y llevándolo de la mano. Oh, bueno.

Sacan las entradas, compran comida y bebidas y entran en la sala. Trata de sentarse en el lugar más alejado de Gerger y de Hanji también, ya que estamos. Se sienta en la punta, Petra a su lado, Gerger junto a ella (ugh), Erwin después y Hanji al final. 

Saca su celular para quitarle el sonido, porque Kenny siempre tiene la suerte de ser bastante inoportuno. Ve que tiene dos mensajes de él, pero los ignora.

 

La película no resulta ser tan aburrida, en realidad, es entretenida, pero no puede admitirlo. Tal vez a Kenny le gustaría. 

Luego del cine van al centro comercial, que está a una calle. Se sientan en el patio de comidas. 

—Ey —no sabe qué lo perturba más, que Erwin le hable o que se le haya acercado y le haya susurrado—, ¿esos no son…?

Mira de reojo a dónde señala y después gira de golpe. Oh, sí son.

—Tenemos que irnos —dice Levi veloz. Erwin asiente. Regresan a su mesa y toma a Petra de la muñeca—. Tenemos que irnos —repite.

—¿Pasa algo? —pregunta Hanji con un dejo de preocupación mientras ve a Erwin guardar las cosas de elle en su mochila—, Smith.

—Nada de qué preocuparse —miente él, sonriendo. Se cuelga la mochila de Hanji al hombro y sujeta su codo, luego mira a Gerger—, muy divertido, hay que repetirlo, adiós.

—Che, ¿qué pasa? —cuestiona Gerger en voz un poco alta. Levi tiene ganas de matarlo. 

—Esos son Smith y Ackerman —escuchan decir a sus espaldas.

—¿Levi? —murmura Petra, preocupada.

Él no responde, ignora a todos y sale del centro comercial, arrastrándola con él. Mira por encima de su hombro y ve a los demás, pero más atrás de ellos también están los otros. 

—Levi —repite Petra, en voz normal y más firme—, ¿qué pasa?

—Son– —se interrumpe porque no está seguro de si quiere contarle eso a ella, pero después niega, porque tampoco es un secreto—, son de otra escuela. Erwin y yo nos peleamos con ellos el año pasado y, pues…

—Dios… —murmura Petra—, creí que había pasado algo grave, o–

—¿Esto no te parece grave? —está atónito.

—Me sorprende que haya tardado en pasar algo así —se voltea a mirarla y ella le devuelve la mirada—. ¿Qué? Todos conocen tu reputación, Ackerman.

Suelta una risa, y no sabe si es por el estrés, porque Petra sigue a su lado o por cómo dijo su nombre. Una combinación de todas, supone.

Doblan en una calle y después en un callejón, donde al fin se detiene. 

—¿Qué mierda pasa? —dice Hanji cuando los alcanza—. ¿Levi?

Le ignora.

—¿Erwin? —voltea a él. A Erwin le cuesta no contestarle.

—Son–

—¡Son peleas de pandillas! —exclama Petra. Todos volteando a ella.

—¿Estás… bien? —pregunta Levi desconcertado.

—Claro, es que parece de película —ríe—, a Nanaba le habría encantado esto.

—¿Pandillas? —Gerger bufa y se cruza de brazos—, vamos, eso es ridículo, ¿verdad?

Mira al resto. Erwin desvía los ojos riendo apenas y Levi pone los ojos en blanco.

—Acá están —dice un muchacho en la entrada del callejón—. Hacía tiempo que no veía sus caras.

—Sí, un gusto saludar —dice Erwin. Mira a todos lados buscando una salida y la encuentra al final del callejón, pero ve que nadie se mueve—, espero que nos veamos de nuevo pronto.

Todos seguían sin moverse.

—Vamos —insiste, tirando de Hanji y mirando a Levi.

Los otros son cuatro chicos, alrededor de su edad, y si bien ellos son cinco, no confía en las habilidades del resto.

Gerger suelta una risa entre nerviosa y confiada, y dice—, oh, ¿no van a presentar a sus amigos?

Levi lo codea en las costillas y lo mira frunciendo el ceño.

—Cerrá el orto —masculla.

—¿Qué decís, pelotudo? —comienzan a acercarse, el que habla se para delante de Gerger—, ¿a quién le decís amigo? Yo no soy amigo de ninguno de ustedes.

—Uh, ¿querés serlo? —pregunta Hanji con duda, pero sonriendo.

—¿Me estás jodiendo? —cuestiona Levi. Se pasa una mano por el rostro y se acerca al otro, empujando a Gerger—. Ey, no queremos pelear, ¿sí? ¿Qué querés?

—Salí de acá, vos, estoy hablando con la perdedora —le da un empujón a Levi, haciéndolo chocar con Gerger y da un paso a Hanji—. ¿Quién mierda quiere ser amigo tuyo? 

—¿Disculpá? —ríe apenas. Erwin se acerca más a Hanji y sujeta su brazo, presintiendo su enojo.

—Ah, encima de fea, sorda. Sos un fracaso de chica —ríe el chico, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás en un gesto de soberbia.

—¡Andate a la mierda! —dice y le da una piña en el rostro.

—¡Hija de puta!

—¡No soy una chica! —grita y quiere volver a pegarle pero Erwin sujeta sus brazos.

—Ey, ey, bajá un cambio —susurra mientras Hanji respira con agitación.

El resto de los amigos del chico se acercan corriendo. Levi empuja a Gerger a ellos, provocando que los cuatro caigan al suelo. Se acerca a la basura y encuentra un palo de escoba astillado en la punta.

—Váyanse —no eleva la voz, pero sus ojos hablan por él. Los mira fijo, desde alto porque ellos siguen en el suelo. Mira de reojo al otro, que está quieto, sujetándose la boca.

—Está bien —dice uno desde el suelo. Levanta las manos y Levi da un paso hacia atrás. Erwin se acerca para ayudar a Gerger a levantarse y ambos se paran detrás de él—, está bien, nos vamos, ¿sí?

Levi no responde, los sigue observando sin parpadear, y sigue así hasta que los cuatro regresan por donde vinieron. 

Pasan un minuto sin moverse ni respirar hasta que Levi tira el palo a un costado, haciendo saltar a los cuatro.

—¿Podemos irnos de una vez? —pregunta cansado, caminando entre ellos y tomando la mano de Petra. 

—Fua —murmura ella y le da un apretón.

—La puta madre —dice Hanji y suelta una carcajada—. ¡Le di una piña! ¡Y salí impune!

—Sí, sí, por favor, no lo vuelvas a hacer, amor —murmura Erwin acariciando el brazo de Hanji cuando lo engancha con el suyo.

—Vos lo hacés.

—Pero yo estoy dispuesto a recibir un golpe.

—Ah– me atrapaste ahí —ríe, después gira a Levi—. ¿Qué hay con vos? ¿Sos hijo de Freddy Kruger o qué?

Le mira frunciendo el ceño.

—Porque estarás en sus pesadillas.

Hace una mueca de vergüenza ajena por el chiste de mierda—, sos–

—Eso fue espectacular —interrumpe Gerger, pasando su brazo sobre el hombro de Levi—. Mierda, había escuchado los rumores, pero creí que eran mentira.

—¿Querés otro codazo? —cuestiona. Él ríe y Levi le da un empujón para sacárselo de encima—. Vos no tenés instinto de supervivencia, es más–

Se detiene y se gira a mirar a todos.

—Ninguno de ustedes lo tiene. ¿Cómo vas a darle un golpe a alguien cuando estamos en desventaja? —regaña a Hanji.

—Pero somos cinco–

—¿Vos peleas? —le pregunta a Petra y ella niega—, vos acabás de decir que no querés recibir ningún golpe y Smith les pide permiso antes de pegarles.

—Es cortesía —dice Erwin.

—Sos un pelotudo/eso no es muy inteligente —dicen Levi y Petra.

—A mí no me nombraste —dice Gerger.

—Seguro sos el primero en desmayarse o huir.

—¡Ey!

Todos quedan en silencio y Levi espera que eso sea suficiente para que recapaciten y tengan un poquito más de sentido común. 

Pero Petra se ríe. Y después Hanji y después Erwin y Gerger.

—De qué. Mierda. Se ríen.

—¡Estás preocupado! —dice Petra riendo. Abraza su brazo y apoya su frente en su hombro, sin dejar de reír.

Suspira molesto, pero mentiría si dijera que una pequeña sonrisa no está por escaparse.

 

Regresa poco después de la hora de la cena, pero solo porque el transporte público se retrasó. No le avisó a Kenny porque se olvidó, pero mayormente porque creyó que llegaría a tiempo. 

Cuando atraviesa la puerta, él está sentado en el sofá, delante de la tele, tomando una lata de cerveza. 

—Llegué.

—Eso veo —responde sin mirarlo.

—No venía más el colectivo —dice. Kenny lo mira entornando la mirada por sobre su hombro y Levi levanta una ceja—. ¿Perdón?

—Ah, palabras mágicas, solo por eso no estás castigado —suspira y se vuelve a la tele—. Hay sobras tibias en la cocina.

Se sirve verduras con arroz, o lo que sea que Kenny haya preparado. No se ve tan mal. 

Regresa a la sala con el plato y se sienta a su lado.

—¿Qué tal el cine? —pregunta Kenny y da un trago a la cerveza. Levi se encoge de hombros—. ¿Qué viste?

—Una película.

—Ah, estás gracioso, no recuerdo haber puesto payasos en la comida —refunfuña y deja la lata a un costado—. ¿Fuiste con tus amigos?

Levi asiente con la boca llena, mirando la tele. Cuando siente la mirada fija de Kenny, se voltea.

—¿Qwé? —pregunta sin tragar.

—Así que, fuiste con tus amigos —Levi frunce el ceño y se vuelve a la tele. El otro suelta una risa—. ¡Quién lo diría! Sos popular a pesar de tu actitud de mierda.

—No tengo– —Kenny levanta una ceja—, no tengo siempre una actitud de mierda.

—¿Y cuándo vas a invitar a tus amigos a casa?

Frunce la nariz, porque además de que no lo había pensado, tampoco quiere hacerlo. El departamento es pequeño para tantos, tal vez podría invitar solo a Petra. Mira de reojo a Kenny, dando un trago a su lata y eructando después, mirando la tele. 

Desecha la idea de inmediato.

 

El lunes, todos en la escuela ya saben qué pasó en el cine. Camina por los pasillos con la cabeza en alto, ignorando las miradas de los demás. Le hace acordar al año pasado, pero las miradas le dan una sensación distinta. Debe ser su imaginación.

Llega al salón y se sienta donde siempre. Petra ya está sentada, volteada hacia Hanji y Nanaba, la última lloriqueando.

—¿¡Y me lo perdí!? Nooo… —echa la cabeza sobre la mesa. 

Petra gira a Levi.

—¿Oíste los rumores?

—¿Debería?

—¡Gerger le dijo a todo el mundo que los cagamos a piñas! —dice Hanji con orgullo—. Huh, ya no me parece tanto un pelotudo…

Levi hace una mueca.

Las clases comienzan. Parece que será un día normal, excepto que cuando toca el primer receso, el profesor llama a Levi y a Hanji.

—El director quiere hablar con ustedes —dice.

Petra está a su lado y hace una mueca.

—¿Y ahora qué hicieron? —cuestiona suspirando.

Levi levanta una ceja, lo dice como si siempre se metieran en problemas.

Hanji se encoge de hombros y comienza a caminar, Levi siguiéndole.

Llegan a la puerta del despacho, que está abierta. El director los ve y hace gesto para que entren.

—Cerrá la puerta, por favor.

Levi suspira, porque parece que va a ser largo.

—Han llegado a mis oídos algunos rumores —dice. Tiene los codos en el escritorio y las manos enlazadas. Los mira serios—. ¿Quieren explicar qué pasó el fin de semana?

—No pasó nada —dice Hanji veloz, tal vez demasiado.

—No es asunto de la escuela, no estábamos cerca —agrega Levi.

—La reputación de la escuela depende de la reputación de los estudiantes, Ackerman, creo que eso quedó claro el año pasado.

Levi se cruza de brazos y se reclina en el asiento, frunciendo el ceño.

—No sé de qué tratan esos rumores —vuelve a hablar Hanji—. La verdad es que trataron de asaltarnos y nos defendimos.

El director mira a Levi, que sigue ceñudo.

—Es la verdad —masculla él.

—En ese caso, me alegro de que estén sanos y salvos —no les cree, pero tampoco hay mucho que pueda hacer.

—¿Podemos irnos? —pregunta Hanji.

—Sí– ah, Zoe —ambos se están levantando, pero Hanji voltea—, la falda es el uniforme de las chicas.

Levi puede ver con claridad la vena en la frente de Hanji palpitando.

—Así es —ríe y se va veloz. Levi le sigue—. Hijo de puta —escucha que masculla, ya fuera del despacho.

—¿Estás bien? —es más curiosidad que preocupación.

—¿Qué te parece? —cuestiona con ironía.

—Que estás por darle una piña a la pared —Levi se detiene en el pasillo y se cruza de brazos—. Dale, escupí qué mierda te pasa.

Hanji también se detiene. Lo mira por encima de su hombro y Levi le devuelve una mirada sin amedrentarse.

—No me gusta usar las putas faldas —dice, volteando al frente.

Suena como muy poco para tanta ira. 

—A la mierda el director y su uniforme —dice Levi, volviendo a caminar y pasando de largo de Hanji.

Lo sigue con la mirada y sonríe apenas. 

—¡A la mierda! —exclama y pasa un brazo sobre sus hombros, Levi sonríe, pero camina más rápido, porque siguen cerca del despacho.

Regresan al salón poco antes de que suene la campana. Erwin está parado en la puerta, probablemente esperándolos.

—¿Qué quería el director? —pregunta mirando a Hanji.

Esperando a Hanji, en realidad.

Levi se encoge de hombros y sigue de largo. Nanaba no está y Gerger está sentado sobre su banco, charlando con Petra.

—Vos sos un bocón de mierda —dice Levi mientras se sienta.

—¿Fue por el rumor? —pregunta Petra y Levi asiente.

—Ah, mierda, perdón —suena arrepentido—, pero es que fue tan genial lo del otro día, que toda la escuela tenía que escucharlo. Sos popular ahora, Ackerman.

—Oh, popular —lo molesta Petra—, espero que no te olvides de tus amigos ahora.

Él niega apenas y voltea al frente, dando por terminada la conversación.

Notes:

NOTA LARGA:

la realidad es que esta historia la hice hace uhhh cuatro años. Era parte de un multiverso (ahre) donde en el futuro terminan juntos (rivetra) y se hacen cargo de miki, la huerfanita, y adoptan dos huerfanitos más. si van a mi perfil, hay una serie que se llama sometimes a family is three ackermans, one zoe, one ral, one grice and one braun, creo que hay como 4 historias? hay eremika ahre (como dato de color, la familia nunca adopta a eren, mikasa tiene que obligarlos)

volviendo a esto, esta iba a ser una historia de tres partes. la segunda iba a ser del pov de hanji, con su familia disfuncional y transfóbica, su relación rara con erwin, todos sus mambos con su género. creo que iba a concluir en elle escapándose de su casa, levi obligándole a quedarse con él (porque ya se quieren ahre) y kenny adoptando a hanji ("adoptando") ("si no vas a volver a tu casa, ayudá acá, pendeja- pendejo- pende-" "criatura de mierda").
La segunda parte iba a ser la conclusión del rivetra, cómo su relación se concreta. todo concluía en la prom ah

tengo bastante lore de este multiverso, varias ideas para historia, pero también MUCHA paja, porque ya no shippeo tanto rivetra y me da paja escribir esto jaja

como otro datazo, en su momento no me decidí si esto se desarrolla en los 90 o no, así que bueno.

muchas gracias por leer, pueden ir a acosarme a tuiter, soy jearmimi y les mando un besito en la concha de sus madres