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No Hay Nostalgia

Summary:

Un año había pasado Sirius lejos de su familia, lejos de su ciudad. Finalmente estaba contento con su vida.
Era febrero cuando recibió la llamada.
"Tu hermano. Está internado en la clínica."
Los voy a matar, pensó Sirius, los voy a hacer mierda.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Era febrero cuando recibió la llamada. Los días eran largos y calurosos, las lluvias insistentes. La ciudad todavía estaba repleta de turistas mientras los estudiantes regresaban a instalarse en la gran urbe para seguir sus estudios o iniciarlos. De hecho, en su edificio, en el departamento de al lado, apareció una aspirante a diseñadora textil, aparentemente nieta de la dueña; había tocado su puerta para presentarse, tenía ambición y pasión y con eso era suficiente.

Todos los días de semana, Sirius llamaba a James en el transcurso de la mañana, apenas se despertaba o entre clases y mandados. Aunque, a veces, volvían a llamarse por la tarde porque se habían olvidado de decirse algo o necesitaban asistencia motivacional urgente.

Pero ese febrero no fue así.

Sirius decidió llamar a James apenas se despertó, para chequear cómo estaba y decirle cuánto lo extrañaba y contarle sobre quién apareció en su sueño anoche. Pero como James no contestó, volvió a llamarlo más tarde, cuando estuviera disponible. Pero tampoco contestó. Y tampoco dejó un mensaje.

Sirius regresó a su departamento al mediodía y se le hacía de extrañar no haber hablado con su amigo hasta ese momento. Ya era un hábito, una costumbre que los mantenía cuerdos a ambos para combatir la distancia.

Cuando James finalmente lo llamó, Sirius no pudo evitar hablar primero. Qué pasó. No con angustia, no con preocupación, era curiosidad. Bueno, y un poco de las otras también.

James no le dijo hola ni buen día, en cambio le preguntó si ya estaba en su departamento. , Sirius le dijo y después, Sí, mi compañero también está.

"Tu hermano." James no llegó a terminar de formar una oración. O quizás era eso lo único que quería decir. Sirius sintió su corazón caerse al piso. Qué le hicieron, pensó primero.

"Está internado en la clínica." Ahora su respiración se cortó por la angustia que lo ahogaba. Los voy a matar, los voy a hacer mierda.

"Tuvo una sobredosis pero ya está bien, le lavaron el estómago y lo tienen con supervisación médica antes de darle el alta. Está bien. Él está bien."

Pasaron unos segundos y después otros más. Sirius, con los oídos entumecidos, sólo le salió gritar cuando encontró su voz. ¿Qué?

James le volvió a explicar y reiterar una y otra vez que Regulus estaba bien, ya lo tenían bajo control y se iba a recuperar rápido. Habló con paciencia, con seguridad, con compasión. Sirius no le recriminaba nada pero no lograba entenderlo.

En la voz más pequeña que le salió, Sirius preguntó algo que nunca esperó decir, y qué idiota que era por eso. Tan, tan ciego había sido. Su propio hermano.

"Parece que sí, Sirius. Lo lamento mucho."

James esperó a que volviera a hablar pero del otro lado de la línea sólo le llegaron sollozos. Entre ellos, Sirius hizo otra pregunta, ¿cómo hago para ir? Y James, bendito James, le contestó que le había sacado un pasaje para dentro de dos horas si Sirius deseaba tomarlo.

.....

Está de más decir que Sirius se reincorporó rápidamente, dejó las lágrimas y las emociones para otro momento, no ahora cuando tenía que volver con su hermano. Durante el vuelvo, se dio cuenta que no había pedido detalles sobre nada. Seguro habían muchísimos que James había decidido dejar para después y Sirius comprendió que era lo mejor. Con tanto tiempo para pensar, también notó que no le había preguntado a James cómo estaba y que no tenía idea de cómo le diría esto a Remus. Aparentemente, estaba haciendo todo lo posible para no pensar en su hermano como tal. En imaginarlo.

Llegó a su ciudad natal después de un año entero y no pudo sentir nostalgia por nada. Divisó a James en el estacionamiento y apresuró el paso. Se envolvieron en un abrazo. Sirius notó las ojeras y lágrimas debajo de los lentes de su amigo. Con una mano en su brazo y la otra en su mejilla, Sirius entendió y le dijo que él conduciría a la clínica.

En el viaje, Sirius fue en automático y al mirar de reojo el estado de su amigo, deseó no conocer nunca los detalles de nada.

.....

Apenas lo vio entrar por la puerta, Regulus le dio vuelta la cara, y recién cuando Sirius se sentó en la camilla, ignorando los tubos con suero y unos vendajes, empezó a llorar.

.....

Nunca en su vida Sirius se había sentido tan adulto y niño en igual partes, como ese febrero. Un año atrás estaba tomando la desición más importante de su vida al mudarse y ahora... Es casi como si existiera un interludio en la vida. Se ve a través de otros lentes, no los cotidianos sino unos especiales, y se sale del otro lado siendo una persona tan cambiada que permanece igual.

Se quedaron los primeros días en la casa de Andrómeda. James había insistido en prestarles hospedaje pero con una mirada hacia su hermano, Sirius decidió recurrir a su prima.

Regulus ya era mayor de edad. Ese año Sirius no había juntado el coraje para llamarlo y decirle feliz cumpleaños, pero sí le había enviado de regalo varios CDs que sus padres nunca le habían permitido escuchar por ser "inapropiados" y una postal de su nuevo hogar. Ahora le parecía estúpido pero en su momento fue una ofrenda de paz, camino a la conciliación.

Sus padres... Sirius no les permitió visitar a Regulus, no después de escuchar en el pasillo de la clínica lo que tenían para decir al respecto. Y lo peor fue su falta de insistencia. Dolió pero no pudo decir que no le vino bien. Apenas le dieron el alta, física y psiquiátrica —porque Regulus iba a terapia, aparentemente— se fueron con su prima.

Andrómeda era lo único que quedaba de su familia que no los odiaba o consideraba una deshonra. James también se había encargado de contarle lo ocurrido a ella, y de paso también a Peter y Remus. Sirius tuvo que llamar a Remus de inmediato para evitar que comprara un pasaje hasta acá. No era algo que él podía costear y tampoco había necesidad. Sirius sólo tenía una cosa en su cabeza y eso era acompañar a su hermano.

Cada día fue una nueva historia.

Regulus y Sirius se instalaron en la habitación de invitados de la casa. Para su conveniencia, Andrómeda y su marido todavía no habían tenido hijos a pesar de estar en sus planes, porque Sirius no sabría que hubieran hecho entonces.

Ese mismo día, Sirius fue a la casa de sus padres. Llevó una valija y arrasó con la habitación de su hermano como él había hecho un par de años atrás con la propia. Esta vez, sin los gritos obstinados de su madre de fondo, se tomó el tiempo de guardar cosas que quizás sostuvieran valor sentimental para Regulus. Unos libros viejos, unos trofeos, y una caja de zapatos que no contenía precisamente un calzado. Sólo podía esperar que Regulus no lo odiara por husmear sus cosas.

Otro día, Regulus empezó a hablar. Más bien a discutir. Para Sirius era el berrinche de siempre: tengo que estar con mis padres, etc, etc. Pero no sé dejó llevar como tantas veces lo hizo en el pasado. Estaban los dos cansados, esta situación lo hacía obvio.

"Ahora sé que vos entendés muy bien la gravedad de todo, que no es normal lo que vivimos. Eso no lo podemos cambiar pero sí lo que sigue." Esperaba que no sonara tonto sino honesto. Su hermano bajó la cabeza y toda la bronca se le escapó. Él también parecía en igual partes niño y adulto.

"Estoy harto que me digan siempre qué tengo que hacer."

Al día siguiente volvieron a mudarse, esta vez, a lo de un amigo de Regulus. Se lo notó sorprendido al inicio pero no dudó en dejarlos pasar e instalarse en la sala de estar, tal como su hermano había advertido.

Cuando Regulus retomó sus sesiones de terapia, la psiquiatra llamó a Sirius para hablar con él. Tuvieron una sesión y no pudo evitar descargar mil emociones como si fuera su propia médica y no de su hermano. Mucho salió de allí, Sirius le agradeció con un apretón de manos y se disculpó por tratarla de chanta y basura.

Su mente permaneció entumecida por unos cuantos días y aprovecharon ese tiempo para hablar entre hermanos.

Como siempre y en todos lados, hay cosas que se entienden mejor en lo elíptico. Esas conversaciones de febrero yacen y viven ahí.

.....

James estuvo cuán presente como pudo. Sobre todo cuando Regulus empezó a preguntar por él, y por primera vez en su vida Sirius pudo experienciar sentarse en una mesa para tres con sus hermanos, uno de sangre y el otro más allá de eso. Debería sumar esto a la, aparentemente, interminable lista de cosas para agradecerle a James, y a los padres de James, y a todos sus ancestros por traerlo a este mundo y ponerlo al alcance de Sirius.

Además notó cómo el color volvió al rostro de su amigo; cómo la calidez volvía a extenderse y envolver a quien se le acercara. Eso también sería parte de conversaciones que Sirius preferiría que nunca vieran la luz del día y, si su amigo mantenía su postura actual, así permanecería. De todas formas, Sirius lo dejó ser. Esta ciudad necesitaba cuanto color James Potter pudiera aportarle, sobre todo si su hermano seguía viviendo allí.

Porque claro que el primer instinto de Sirius era llevarse a Regulus cuán lejos pudiera de sus padres y guardarlo en un frasquito de cristal hasta que descubrieran mágicamente la receta de la felicidad. Regulus le dijo que era un ridículo y procedió a contarle sobre su color favorito.

Con los días, con las noches (y ayuda profesional) se dedicaron a trazar planes a futuro. Desde una visión de un Regulus licenciado y listo para trabajar en el extranjero hasta una lista de compras para la semana que viene en el supermercado a la vuelta de Andrómeda. No fue fácil pero tampoco tan difícil como pensaban. Sirius no lamenta nada de esos días ni siquiera su desición de volver a su vida normal cuando finalmente lo hizo en marzo. Depositó en su hermano una confianza que sólo se la atribuía a sí mismo como quien conoce a su propia mente. Depositó su confianza ciega en las personas que lo rodean: en el amigo que le dio un lugar donde dormir y la sangre que los une en forma de Andrómeda. Regulus era una persona destinada al éxito, significara lo que significase, de eso Sirius estaba seguro, y eso le dijo al despedirse en la terminal de ómnibus y no verse por otro año entero.

.....

Notes:

Hola Ao3 en español! Esto es parte de un WIP de un AU sobre los merodeadores siguiendo distintos caminos al terminar la escuela.
Espero que lo hayan disfrutado, gracias por leerme. (Estoy abierta a retroalimentaciones/preguntas de cualquier tipo.)

Pd: me encanta implicitar las cosas. Como dijo Sirius, hay muchísimo potencial en la elipsis.