Work Text:
Le dolía la cabeza.
Era algo frecuente para él, pero... bueno ese dia simplemente era peor, una migraña, como la llamaban.
Flug estaba ante él, hablándole de... algo, sinceramente no lo estaba escuchando.
Le zumbaban los oídos y veía borroso.
Black Hat se puso de pie, dispuesto a dejar esa oficina y esa conversación, no le importaba dejar al Doctor hablando solo, solo quería ir a la calma oscuridad de su habitación.
No pudo dar ni un paso antes de tambalearse y ser sostenido por manos cálidas.
-Jefecito ¿Se encuentra bien?-.
Sujetándolo con firmeza de los brazos, Flug lo ayudó a ponerse estable, busco guiarlo de vuelta a su silla, pero Black Hat no se lo permitió.
-Claro que estoy bien-dijo, siseando cada palabra, apartando sus manos de un manotazo.
Estaba furioso con su atrevimiento, tocándolo asi de repente, furioso con su propia debilidad y con la preocupación del otro, mirándolo con ojos tan tiernos.
Sentía que le faltaba la voluntad y las fuerzas para resistirse y eso le asustaba.
-Pues no lo parece-le replicó Flug sin inmutarse.
-No me importa lo que te parece-.
Se apartó de él, buscando salir de allí.
Cada ruido, incluso su propia voz y sus propios pasos retumbaban en su cabeza, era tortuoso.
Sentía que le apuñalaban las sienes y los ojos.
Se dobló para vomitar y Flug lo sujetó de nuevo, acariciandole la espalda.
-Deja de tocarme...-dijo con algo que sonaba más a lamentó que a amenaza.
-Deje que haga honor a mi título-.
-No, que me de...-fue interrumpido por otra descarga de amarga bilis.
Flug nada más rodó los ojos y negó con la cabeza, Black Hat no podía detenerlo, así que...
-Podrá reprenderme luego-.
-¡Oye! ¡¿Qué haces?!-.
Flug lo estaba cargando cual princesa, como una novia en sus nupcias, como una damisela en apuros.
-Soy su doctor ¿Recuerda? Ahora comportese y deje que lo atienda-.
-¡No!-Black Hat pataleaba, intentando soltarse, pero era inutil.
-¡Suficiente!-.
Flug lo sacudió, Black Hat soltó un quejido lastimero, su cabeza se sentía pesada y cada sacudida era una nueva punzada.
-¡Obedezca!-.
-Eres un sádico...-Black Hat se quedó quieto y se cruzó de brazos-Haz lo que quieras-dijo con tono caprichoso.
Flug lo llevó a la sala de la tele, lo acomodó en el sofá, rodeándolo de almohadas y cobijas.
Lo ayudó a quitarse el abrigo, la corbata y los zapatos, hasta se vio tentado quitarle el sombrero, pero prefirió no arriesgar tanto sus manos.
-¿Vas a arroparme también?-.
-Si quiere-.
-No...Puedo hacer eso solo-resopló.
-Es como un niño ¿Lo sabía?-.
Flug le estaba tomando el pulso, la presión y todo lo demás de rutina. Black Hat lo dejó actuar, mirando el movimiento de sus manos.
-Nunca he sido un niño-.
-¿Que?-.
-Lo que dijiste hace un rato, que actuó como un niño, nunca he sido uno de esos-.
-Ah, pues puede serlo por hoy, cuando se está enfermo, es el mejor momento para dejarse mimar ¿No le parece?-rio.
-Voy a pensar que te preocupas por mi, Doctor~-siseó con coquetería, aunque solo bromeaba.
-Por supuesto que lo hago-dijo como el hecho que era.
Black Hat no supo qué contestar, así que lo dejó seguir con lo suyo.
Flug le dio medicina y lo dejó bien cómodo en el sofá.
-Debería dormir un poco-.
-Quiero ver tele-.
-Ay, está bien, pero algo relajante, nada de esas telenovelas ni Caso Cerrado-Flug le puso un documental de la naturaleza.
-Bah- Black Hat rodó su ojo e infló los cachetes.
Flug hizo todo lo posible para no reírse.
Se quedaron un rato viendo tele en silencio, Black Hat estaba bien envuelto en sus cobijas, perdido en un nido de almohadas, nunca había estado tan cómodo.
-Le duele seguido ¿Verdad?-.
-Si-.
-Lo había notado, pero es la primera vez que es tan grave-.
-No va a matarme, Doctor-.
-Lo sé, pero aun asi-suspiró-¿Se siente mejor? La medicina debió hacer efecto, tal vez necesita compresas frías...-.
-No voy a quitarme el sombrero-dijo frunciendo el ceño aún más de lo habitual.
-Ok, ok-.
-Pero me siento mejor-admitió.
-Me alegro-.
Hubo otro largo lapso de silencio. No era incómodo, pero parecía que ambos esperaban por algo.
-Tengo frío-pronunció Black Hat, bajito, con voz grave, sin mirarlo.
Flug no dijo nada, simplemente se abrió paso entre almohadas y cobijas y lo abrazó.
Al rato Black Hat estaba profundamente dormido y Flug tenía un motivo más para sentirse muy orgulloso de sí mismo.
