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Era un día tranquilo en el mundo de Sonic, el sol brillaba y los árboles del bosque susurraban con la brisa.
Sin embargo, en el corazón de la Zona Verde, la atmósfera estaba cargada de algo más que simplemente el aire fresco.
Amy Rose, con su característico vestido rosa, se encontraba en un claro, recordando momentos compartidos con sus amigos, especialmente con Shadow.
Shadow, con su aura oscura y misteriosa, siempre había sido una figura intrigante para Amy.
Desde su primera aparición, ella lo vio como alguien complicado, pero por dentro, ella sabía que había algo más. A pesar de su exterior duro y su actitud distante, había destellos de vulnerabilidad que Amy no podía ignorar. En su corazón, sentía una conexión especial con él.
Esa tarde, mientras Amy recogía flores silvestres, un sonido de pasos resonó detrás de ella. Se dio la vuelta y allí estaba él, Shadow, con su cabello negro como la noche, sus ojos rojos brillando con intensidad.
—Amy— Él dijo con su voz profunda y serena—.¿Qué haces aquí sola?—.
—Sólo recolectando flores — Ella respondió ella, sonriendo tímidamente—. ¿Te gustaría unirte?
Shadow miró las flores, luego a Amy.
No era común que él aceptara pasar tiempo con alguien, y mucho menos con ella, pero había algo en la forma en que ella lo miraba que desarmaba su frialdad.
—Está bien — Shadow dijo—. Un momento no hará daño.
Mientras recogían flores, Amy comenzó a hablar de los días soleados que pasaron con Sonic y los demás, pero pronto la conversación se desvió hacia lo que realmente importaba.
—Shadow, ¿alguna vez sientes que te gustaría ser diferente? —preguntó Amy, con sinceridad en sus ojos.
Shadow se detuvo, pensativo. Por un momento, se olvidó de su imagen de guerrero.
—A veces —respondió—. Pero la oscuridad es parte de mí. No sé si puedo cambiar.
Amy se acercó un poco más, su corazón latía con fuerza.
—Pero la oscuridad no define quién eres. Hay luz en ti, Shadow. Yo lo veo.
Se produjo un silencio. Shadow la miró, y en ese instante, algo cambió. Las palabras de Amy resonaron en su mente. La luz que ella mencionaba era algo que él anhelaba, algo que se sentía ajeno pero familiar.
La tarde se tornó mágica, el sol comenzaba a ocultarse, y el cielo se teñía de tonos anaranjados y púrpuras.
Sin pensarlo dos veces, Amy hizo un paso hacia él, su corazón estaba a punto de estallar.
—Shadow— Ella susurró, sus ojos brillaban—.Quiero que sepas que eres importante para mí.
La confusión y la vulnerabilidad en los ojos de Shadow se unieron a un impulso que nunca había sentido antes. Sin pensar en las consecuencias, se inclinó hacia ella. El mundo alrededor se desvaneció mientras sus labios se encontraban por primera vez.
El beso fue suave, tierno y lleno de promesas. Fue un momento que encapsulaba todos los sentimientos que habían estado guardando. El tiempo se detuvo, y ambos supieron que algo había cambiado para siempre.
Cuando se separaron, Amy sonrió, su rostro iluminado por la felicidad.
—¿Ves? A veces la oscuridad puede encontrar luz—Ella dijo, riendo nerviosamente.
Shadow, aún aturdido por lo que acaba de suceder, simplemente asintió, sintiéndose un poco más ligero, un poco más completo.
—Quizás — Él respondió, con un atisbo de una sonrisa—. Quizás yo también pueda aprender a ser más… brillante como tú
