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La casa de verano de Shiranami Ren

Summary:

Shiranami Ren no sabe como es que se metió en este lío, de lo que sí estaba seguro es que todo era culpa de Lucas y Kaito como siempre solía ser cada vez que le ocurría una desgracia. Quizás lo peor de toda esa situación no fuera el hecho de que no se podría librar de ellos todo el verano, sino que también tendría que aguantar a la dupla que hacían Sho y Leo, lo peor es que para rematar tendría que estar en compañía del chico en el que definitivamente NO tenía un crush, claro que no.
Esto tendria que ser alguna clase de acoso a su sanidad mental porque no había manera de que el pudiera estar todo el verano junto a sus compañeros y Ritsu Shinjo bajo el mismo techo, no cuando lo único que quería era ignorar la existencia del instituto.
Lo peor estaba por llegar porque no contentos con eso, Ritsu lo termina arrastrando a jugar a los detectives sobre un drama del pasado del que no había manera de que saliera bien parado. A Shiranami Ren no le pagaban para aguantar todos esos disgustos.

Notes:

Hola!!! Esta es una escena sacada de lo que vendría a ser un fanfic au del Tokyo Debunker donde todos los de primer año descubren que Ren es asquerosamente rico y van pasar el verano en su casa en Okinawa junto a los de segundo.
Luego de esto comienzan a desentrañar un secreto, todo mientras tratan de conseguir que Lucas y Kaito al fin confiesen sus sentimientos.
Mi amiga me tenía a punta de pistola para que subiera esto, porque no hay nada de contenido de esta ship, si les gusta porfa me dicen así le pongo turbo a escribir el fic entero aparte de esta escena.
Disfruten!!!!!!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Extracto de la casa de verano de Shiranami Ren.


La casa se encontraba inusualmente silenciosa sin la presencia de Kaito en ella o más bien dependiendo de a quien se lo preguntes, ahora al fin se encontraba como tenía que ser desde un inicio. Porque vaya tremendo dolor de cabeza resultaron ser esas vacaciones, no era solo que se encontraron envueltos en conseguir que el par de estúpidos de sus senpais de segundo se confesaran de una vez sino que además Ritsu lo tenía de aquí para allá con un supuesto misterio que tenían que resolver porque le daba el fomo sí no lo hacían.

Vaya fastidio en verdad, Ren solo quería encerrarse en su cuarto, pedirle a Rui que le hiciera algo de cenar y ponerse a ver películas malas hasta la madrugada sin que nadie más lo interrumpiera en su pequeño lugar seguro. 

Pero no, ahora también se la pasaba día y noche con Leo Kurosagi en su espacio (su santuario, su casa) siendo un maldito pesado molestando a Ren por su crush en Ritsu (el cual en ningún momento había confirmado o desmentido por lo que no entendía la insistencia por parte del otro chico) y como obviamente este no le iba a corresponder nunca porque Leo era la clase de persona que disfrutaba de la desgracia ajena. Además de nada le servía a Leo atormentarlo con algo así cuando esto ya lo sabía Ren sin que nadie se lo dijera, muchas gracias, tampoco necesitaba que nadie más se lo recordara.

Su nula capacidad para el romance no era interés de nadie en absoluto, menos de los compañeros pesados de Rui quienes no habían superado su época adolescente, Romeo era insoportable casi todo el tiempo y Haru era un payaso que se le pasaba de acosador todo el tiempo para que trabajara en su puesto de la playa; en serio alguien tenía que ponerle una orden de restricción a ese loco antes de que termine muerto y abandonado en alguna zanja, ¿nadie había pensado en revisar sus antecedentes o qué?

En conclusión, no iba a salir vivo antes de cumplir los diecisiete.

Que en paz descanse Shiranami Ren, lo único que iban a encontrar sus padres de él a la vuelta serán sus restos tirados en una bolsa de basura que para colmo encontrará Leo antes que nadie en la puerta de su casa, en consecuencia se aprovecharía su muerte para fingir ser un pariente suyo y traspasarse todos sus bienes ante sus estúpidos padres que se creerían la mentira y de pronto Leo pasaría a ser el favorito de sus padres porque Ren estaría tres metros bajo tierra sin nadie que lo fuera a visitar para recordarlo.

No pudo seguir su retahíla de pensamientos dramáticos porque entonces Ritsu se apareció en la puerta de su cuarto, no recordaba haberle dado una llave, pero la abrió de par en par con un golpe seco, y sin mucha ceremonia se tropezó hasta quedar de rodillas en el suelo frente a un muy confundido Ren. 

—Ren… —trató de decir el mayor mientras parecía querer intentar incorporarse, pero tan pronto como lo intentó cayó al suelo de nuevo. 

Ren se levantó rápido de su cama, donde estaba antes tirado mirando al techo para ir corriendo al lado de Ritsu, quien tenía la cabeza apoyada en el marco de la puerta.

—¿Qué te ocurrió? —preguntó aunque el fuerte olor a alcohol encima del chico le dió la respuesta rápido, de solo olerlo ya sintió como se mareaba. 

—Estaba viendo si podía sacarle más información a Edward —las palabras se le escapaban de la boca entre susurros a los que Ren costaba hacerle algo de sentido por lo arrastradas que sonaban—... Me dijo “solo si te puedes acabar esta botella de vino” —agarró la mano que el chico le extendió frente suyo para tratar de levantarse pero sus ojos no estaban enfocados y no tenía nada de fuerza en sus extremidades por lo que su brazo falló un par de veces encontrar las manos de Ren—. Ay, creo que no era vino, ahora no puedo sentir mis piernas. 

Ren quiso darle un golpe a Ritsu en la cabeza por esa estúpida elección, ¿no habían quedado en que nada de encontrarse con Edward a solas? No pues, de qué mucho que les sirvió poner reglas en esta investigación. Quiso no ser tan duro con el otro, pues bueno, porque le gustaba y ay por dios, se quiso dar un golpe a sí mismo por esa clase de pensamiento, que patético era.

—Shiina…

—Ese no es mi nombre, Shinjo —rodó los ojos en respuesta, exasperado de tener que lidiar ahora con una borrachera, por eso no bebía (su cuerpo detestaba cualquier cosa que no fueran bebidas energéticas).

—Noo ugh, dime Ritsu —reclamó el chico con un puchero, aunque en vez de mirar a Ren a la cara estaba mirando a la pared con ambas manos apretadas en puños a cada lado de sus piernas Había desistido en tratar de levantarlo del suelo porque el otro no estaba por la labor, más ocupado creyendo que la pared detrás suyo era Ren que lo estaba insultando. 

Sin embargo, ver al chico hacer una escena por lo estar llamándolo por su nombre… Tragó saliva con pesadez, no es posible que eso haya sido lo más lindo que haya visto en su vida, pensó sin ninguna clase de vergüenza. Ren sintió desvanecerse por la pureza de esa visión, él a su lado era un pozo lleno de basura, ¿cómo es posible que le haya dado un vuelco al corazón algo así? ¿Qué decía de él? ¿Qué clase de persona se emociona cuando ve a un chico fallar en algo de esa manera tan adorable? Eso era el gap moe del que tanto hablaban y nada más porque por mucho que Ren tuviera un crush en un hombre otra cosa era volverse un cursi de solo ver a Ritsu, eso no estaba permitido. 

—Ok, si, Ritsu, vamos agárrate —dijo tratando de converse a sí mismo que no había tenido ninguna clase de crisis existencial dentro de su cabeza por ver los ojos llorosos de Ritsu al no haberlo llamado por su nombre.

¿Por qué? ¿Por qué esto me ocurre a mí? 

Una vez pusiera a Ritsu a dormir, se iba a ir a agarrar el arma más cercana de la casa y dispararse en la cabeza porque no era posible que le estuvieran pasando a él esa clase de cosas, tenía que ser alguna clase de prueba de dios o algo.

Tampoco era la persona más musculosa o fuerte del mundo pero el peso de Ritsu no era nada en comparación a las veces que tuvo que llevar a Haru de un lado para otro esa semana en la que se rompió la pierna durante el trabajo (totalmente forzado y en contra de las leyes de salud laboral), de solo recordarlo se quería morir. Entraba en el top de peores cosas por las que tuvo que pasar, siendo seguido de cerca de la vez en la que se fue el internet por un día y la vez en la que tuvo que compartir varios almuerzos solo en la compañía de Kaito porque tanto Lucas como Ritsu se contagiaron de gripe al mismo tiempo; no supo ni cómo sobrevivió a eso último, eso sí que fue una prueba de dios para saber si lo mataba en ese mismo instante.

De igual manera se le complicaba un poco el levantarlo porque el chico no ponía nada de su parte, se notaba que estaba hasta el culo de alcohol, maldita sea. No fue hasta que Ritsu se le cayó un par de veces más al suelo que se rindió, lo probó por todas las formas y en ninguna pudo dejarlo encima de la cama. Decidió arrastrar a Ritsu de los brazos hasta dejarlo recostado contra el costado de la cama e ir a por almohadas para que no le molestara de más estar sentado en el suelo. 

También fue a por un par de mantas extras que tenía en el armario, no iba a darle las suyas ya que esas eran sus favoritas y no podía dormir sin ellas. Regresó con ellas bajo el brazo y se las tiró encima, el chico quien aún estaba desorientado no las pudo agarrar y estas le cayeron en toda la cara sin que las pudiera detener. 

Ritsu por su parte estaba murmurando cosas extrañas ignorando la montaña que le había caído encima.

—Shishi… 

Oh vamos, ahora ya ni lo estaba intentando, pero Ren igual respondió a lo que creía era su nombre con buena fé sin nada de mal genio. 

—¿Qué?

Bueno, quizás fue un poco más brusco de lo que creía, porque en respuesta Ritsu saltó un poco en su lugar, sorprendido por el tono. 

—¿Por qué estás tan lejos? —le reclamó alzando la voz con dificultad cuando se le pasó el susto, estirando ambas manos en su dirección, esta vez le atinó mejor pero Ren se alejó aún más para que no le rozara, puesto que se había sentado a su lado a una distancia prudente dada la situación en la que se encontraban. 

Por mi salud mental, pensó, más no lo dijo en voz alta. No iba a caer en la trampa, no señor, primero se dejaba llevar y luego terminaba en la cárcel, pero esta vez siendo él a quien le pusieron la orden de alejamiento. Ren iba a mirar a la pared hasta que Ritsu se durmiera e iba a ignorar su presencia hasta ese momento. 

—Por nada, vamos, duerme. 

Se negó a girar la cabeza para responder.

—No quiero —se quejó Ritsu, parecía que le molestaba algo porque escuchó como hacía ruido con la manta que tenía encima, de reojo vio como la alejó para tirarla a sus pies. 

—Estás borracho, duerme y se te pasará. 

—No quiero —insistió mientras ahora pasó a luchar con su jersey quejándose por lo bajo lo mucho que le daba calor de llevarlo puesto, que mejor lo iba a tirar por la ventana. 

—No seas malcriado, no eres un niño. 

Ren tendría que haber estado prestando atención en vez de mirar a la pared porque entonces se hubiera dado cuenta del momento exacto en el que en la alcoholizada cabeza de Ritsu se le encendió la bombilla para lo que iba a hacer a continuación; porque luego de estar unos intensos cinco segundos luchando con los botones de su camisa se decidió a hacer lo siguiente. Sin miedo al éxito se sentó encima de Ren sin ninguna clase de aviso, bueno en verdad si avisó pero Ren estaba tan conmocionado del hecho de tener a Ritsu sentado encima suyo que no lo estaba escuchando para nada. 

AAAAAAH.

—Oye, ayúdame con los botones, se mueven y no los puedo agarrar —estiró de su camisa para probar el punto pero lo único que pudo ver Ren fue la visión para nada obstruida del cuello de Ritsu y lo que había más abajo, su perfecta piel y pecho, esto junto a sus ojos brillosos y el puchero que tenía en los labios de frustración por no poder completar la tarea que tenía entre manos. 

Los colores se le subieron a la cara, no sabía donde mirar porque todo en frente suyo estaba lleno de Ritsu, alejó lo más que pudo las manos de cualquier parte del cuerpo del chico que tuviera cerca con miedo a siquiera rozarlo. 

No podía ser, es que tenía a Ritsu en su regazo, su cabello, sus piernas a cada lado de las suyas, su perfume, su clavícula, por dios si miraba un poco más abajo podía ver con sus propios ojos todos los detalles del pecho de Ritsu, esto no podía estar pasando. 

Shiranami Ren se va a morir en los próximos cinco segundos y además va a morir virgen.

Sin poder evitarlo mucho más, usando de excusa la voz en su cabeza que sonaba sospechosamente igual a la de Haru llamándolo virgen; es que sin más retraso puso las manos en la cintura de Ritsu, todo esto ocurrió en autopiloto no porque él tuviera ganas alguna de hacerlo, es solo que odiaba que la voz de Haru se manifestara en su propia cabeza para burlarse de él y su incapacidad de dar un paso adelante con el chico que le gustaba. 

Ritsu lo miró a los ojos, los mismos seguían vidriosos pero ahora un poco mejor enfocados en su persona, inclinó un poco la cabeza hacía un costado y Ren tuvo que luchar activamente contra el grito que casi se le escapa de lo lindo que se veía. 

—Ren… Creo que estoy un poco indispuesto.

—No me digas.

Ritsu le puso las manos en el pecho y lo golpeó un poco, por lo que se veía no estaba contento con que se burlara de él en ese momento, aunque tampoco es que le hubiera hecho mucho daño, a lo sumo es como si le estuviera dando palmaditas, sus manos eran más pequeñas que las suyas. Esto era algo en lo que Ren había pasado muchas noches en vela analizando, en como Ritsu pese a la increíble presencia que tenía era tan chiquito en comparación a Ren.

El chico paró con su ataque, no obstante agarró la ropa del otro con sus manos tratando de usarlo de poste de apoyo para su propio equilibrio, dejó caer el resto de su peso encima de Ren quien no se había dado cuenta de que aún había espacio que separaba sus cuerpos y ahí sí que dejó de funcionar. Ritsu se sentó encima de él, qué demonios. 

—Quiero hacer algo… —susurró, como si fuera un secreto que nadie más podía escuchar, sus ojos mirando fijamente los labios de Ren, puso un dedo encima de los mismos deslizando con suavidad, decidiendo si tratar poner más presión o no o de abrir su boca, la verdad es que no tenía ni idea de lo que estaba pasando por la cabeza del mayor. 

Ren soltó un brazo de su cintura para detener los dedos de Ritsu en su rostro, que ahora estaban acariciando de manera suave por todo lo que tuviera a su alcance. 

—Esto es acoso, Ritsu, yo creo que mejor paramos esto antes de que- 

Ritsu frunció el ceño pero no respondió, pensó que al fin eso era todo, pero mientras pensaba en la mejor manera de sacarlo de encima en lo que terminaba de hablar, el hecho es que el chico se aprovechó de que no estaba usando todos sus sentidos para irse acercando de manera peligrosa a su cara, este tragó salida una última vez en lo que se animaba de manera mental y cerró la distancia de manera brusca entre ambos. 

Ritsu cerró los ojos con fuerza, sus manos arrugaron con fuerza la ropa de Ren que tenía a su alcance en el pecho, Ren quien estaba tieso, no supo qué hacer ante la situación de tener tanto en tan poco tiempo de repente.

Aunque no es tan necio como para no aprovechar algo que se le ha servido en bandeja de plata, es así que suelta la mano que tenía aprisionada del chico y la vuelve a bajar con la otra en la curva de su espalda para proceder a acercarlo más, empujando hacía sí mismo el cuerpo de Ritsu, lo que lo lleva a darse cuenta ahora sí al cien por ciento de que se están besando, es una absoluta locura que esté ocurriendo. 

Ritsu quien no ha movido sus labios pensó que quizás debía de dar algo más y le muerde con fuerza aún con los ojos cerrados, no sabía de qué otra manera comunicarle a Ren que estaba listo para seguir adelante. Nunca había hecho eso antes y no tenía la técnica pillada, se preguntaba si debía de haberse preparado para algo así con algún material de referencia antes de lanzarse con desespero a los brazos del chico, aunque no es como si quisiera estar en un sitio que no fuera apretujado contra Ren con sus brazos apretando su cintura. 

La mordida hizo que Ren pegara un siseo, se contuvo la sarta de insultos que le hubieran salido del alma en otro momento porque ahora estaba en un evento crucial para saber si podía desbloquear la ruta de Ritsu por lo que tenía que dejarlo sin palabras, lo cual sí que era difícil porque conociendo al otro sabía bien tenía tantas cosas que decir en todo momento. 

Dejó de pensar en lo que era correcto y en lo que no; porque ahora que están pegados el uno al otro lo importante es poner en práctica lo que ha aprendido de todos los juegos otomes en su biblioteca, tenía una lista de frases que sabía no podían fallarle.

—Hm, quizás no tan fuerte la próxima vez —susurró contra su oído, al sentirlo temblar por esto es que se alejó un poco para luego cambiar la posición y juntar su frente con la de Ritsu, entonces tratando de sonar más seguro de lo que se sentía le dijo—; ahora abre un poco la boca, ¿cómo voy a poder besarte si no, eh?

Rodea a Ritsu con sus brazos al escuchar el jadeo sorprendido del chico, esto lo toma como un triunfo a que su frase fue todo un éxito, mientras va subiendo una mano por su espalda para agarrarlo de la nuca, la situación hace que entienda la expresión de sentirse borracho de poder, porque la verdad tener ahí a Ritsu bajo su merced era excitante. 

Puede notar cómo está temblando ante la espera de que lo vuelva a besar, sus manos juntas en su pecho y la boca entreabierta con los ojos cerrados con fuerza. A lo mejor Ren es un poco sadista después de todo porque no sabe si dejarlo esperar un poco más, pero le ganan su propia ansía y corre a besarlo más fuerte con una sonrisa llena de sorna, menos mal que Ritsu no puede ver esa cara porque sino seguro saldría corriendo pensando que se está burlando de él. 

Ritsu suelta un grito ahogado por la sorpresa pero no se niega a nada, ha tenido su primer beso y ahora está teniendo el primero con lengua, estaba siendo un buen día para el aprendizaje. Trata de seguir el ritmo como puede, pero lo cierto es que Ren es más fuerte que él y tiene el beso dominado con pura fuerza bruta.

El mismo Ren estaba en un nube de éxtasis de poder disfrutar de tocar y explorar todo lo que quería sin ninguna queja ni barrera que lo impidiera, además todos los sonidos que Ritsu dejaba escapar eran como música para él, que se entere Haru ahora de esto, ya no podía meterse con él por ser un virgen, ya no lo era tanto (quizás dos cuartos de virgen le quedaban). 

Ritsu soltó la pobre ropa arrugada de Ren al fin y se decantó por dejar descansar sus brazos en el cuello del otro, usando sus dedos para estirar de los mechones que podía alcanzar en su nuca, contento de tan solo sentir aquel tacto a su alcance, le parecía tan raro sentirse tan seguro ahí, sentado en el regazo del menor. 

—Ren, más.

—¿Más que? —la voz le salió ronca del esfuerzo, quería seguir besando a Ritsu, no responder a nada más, no tenía lista ninguna otra frase; ya se les habían ido todas de la cabeza por estar metido hasta arriba en el delirio de tener el poder de besarle. 

—Mgh, más —insistió dando un pequeño salto en su regazo. 

La verdad es que no entendió bien, pero que Ritsu moviera sus caderas de esa manera encima suyo lo dejó sin ninguna clase de pensamiento racional, pues bueno si el chico decía que quería más pues Ren; aunque fuera el chico más virgen de toda esa casa ahora mismo (bueno, el que más después de Kaito), iba a hacer lo que estuviera en sus manos para tenerlo satisfecho. 

Le volvió a besar solo que esta vez se aseguró de mostrarle a Ritsu como se suponía que uno tenía que morder el labio a otro cuando se estaban besando, no tan fuerte como para arrancarle la piel a la otra persona sino que era un contacto mucho más juguetón. Aprovechando también para darle besos más cortos entre medias, de los que lo dejaban sin aire y buscando cómo regular su respiración antes de robarle un nuevo beso. Después de todo suponía que esa sería la primera y única vez en la que podría tenerlo de esa manera entre sus brazos. 

Ritsu estiró de su pelo para alejarlo, con recelo le hizo caso pues lo que menos quería era separarse, tampoco se separó mucho sino que bajó su cabeza para estar a la distancia perfecta para darle pequeñas lamidas en la clavícula, lo cual le obtuvo más jadeos por parte del mayor quien lo abrazaba con fuerza. Era difícil seguir así pero no obstante, Ren no era sino alguien perseverante, muy contrario a lo que Haru dijera de él. 

El chico le dejó darle un par de mordidas más antes de volver a estirar de los mechones de atrás de la cabeza para separarlo del lugar y llevarlo de nuevo hacia arriba para volver a besarlo con urgencia, Ren se dejó hacer porque no había nada mejor que más besos como recompensa. Para cuando Ritsu llevó sus manos debajo de su camiseta a lo mejor ya no estaba pensando en absolutamente nada que no fuera tenerlo encima. Si que le terminó por hacer caso en levantar su camiseta cuando el chico le devolvió la mordida anterior con una técnica ya aprendida, tal vez un poco más fuerte porque estaba frustrado de que no entendiera que quería que se quitara la ropa de una vez.

Corriendo le hizo caso y la dejó tirada donde pudo porque Ritsu no le dejó ningún segundo más fuera de su vista, más interesado en volverle a besar solo que en esta ocasión tocando toda la piel desnuda de Ren que tenía a su disposición; cuando agarró la confianza de hacerle lo mismo, un par de botones se saltaron de la camisa de Ritsu, quien soltó una risilla divertida por las ganas que tenía Ren de quitarle la ropa. Sin mucha resistencia el resto de los botones se abrieron y al fin pudo ver sin ningún obstáculo toda la piel del mayor, ah, tenía que ser tan suave al tacto, la manera en la que estaba deseando marcar por todas partes era criminal, nunca pensó que estaría tan emocionado de poder morder las tetas de un hombre sin embargo, ahí estaba. 

Ren estaba a unos pasos de por fin escalar hacía la adultez, de poder marcar a Ritsu como suyo en todas partes hasta dejarlo sin posibilidad de querer a alguien que no fuera él, pero es justo ahí que la puerta se abre de par en par con la voz chillona de Rui resonando por el pasillo vacío.

—Ren aquí tienes la cena- AAAAAH.

El sonido de la bandeja con comida dando contra el suelo es lo único que se escucha por unos segundos antes de que ambos hablen a la vez tratando de competir por quién suena más por encima del otro. 

—¡Lo siento, Ren, no sabía que estabas ocupado! ¡Los dejo a lo suyo, cuidense!

—AH. Rui por dios, ¿no sabes lo que es llamar a la puerta? ¡Vete de una vez!

Cuando Ren se giró, Ritsu estaba acostado con la cabeza recostada en su hombro durmiendo profundamente sin haberse enterado para nada de la absoluta vergüenza por la que había tenido qué pasar. Esto era de lo peor, cómo se atrevía a dormir tan tranquilo luego de haber estado como un animal en celo encima de Ren hace tan solo unos minutos.


 

Notes:

Es buena dinámica la de estos dos, vivimos de migajas a las que nos gusta pero ahora que ya está confirmado que se llaman POR TELEFONO !!! pues yo tengo más fuerza para escribir sobre estos dos y el resto de ships del juego.
ESPERO LES GUSTE
si me quieren gritar para que actualice me lo dicen en @omegahasumidono voy a empezar a usar esa cuenta para todo lo que tenga que ver con fics
tengan buen dia/tarde/noche que se unan mas fans del bl para hacer contenido gracias amén-