Work Text:
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Abrí la puerta de mi cuarto. Al entrar, ví a una persona idéntica a mí sentada en mi cama, como si fuera suya. (Tal vez era suya)
ーOye ーdije ー. ¿Quién eres?
ーSoy Stuart Pot, ¿y tú? ーparecía convencido. Él era igual a mí. Ojos negros y cabello azul, todo estaba en su lugar. Juraba que estaba usando mi playera favorita (¿O era la suya?).
Pero yo estaba seguro de una cosa; yo era Stuart Pot. Yo era yo.
ーPero eso es imposible, yo soy Stuart Pot ーrepliqué.
Él pareció meditarlo e inclinó la cabeza, pensativo.
ーBueno, tal vez yo también soy Stuart Pot.
Me confundió, pero no pensé que tener a un clon mío a mi lado resultase en alguna consecuencia paradójica. Después de todo, yo era consciente de que él era un clon, y esperaba que él también lo supiese.
Ahora yo estaba en la sala de estar, contándole todo a la banda.
ーÉl es un clon, no sé de dónde salió pero está aquí. Supongo que se quedará, ¿o no? ーlo voltée a ver. Él asintió con una sonrisa, igual a la mía.
Nadie pareció tener problema con él. Pues, naturalmente, lo trataban igual que a mí.
Poco después, me percaté de que no encontraba diferencia alguna entre mí y el clon. Eso me aterró.
Me pregunté si mis compañeros encontraban la diferencia entre el uno y el otro.
ーSupongo. Bueno, tú eres el original y él es tu réplica. Son como gemelos ーrespondió Noodle cuando le pregunté acerca de ello.
Yo no sentía que él fuera mi gemelo, sino como una vulgar extensión de mi ser, copiada en lo estético.
O eso pensaba, hasta ese día.
Cuando tomé mi teclado, listo para componer canciones y el clon se sentó a mi lado, con mi otro teclado más viejo pero que no perdía mi cariño.
ー¿Qué haces? ーpregunté.
ーVoy a escribir canciones para, ya sabes, nuestro nuevo álbum.
"¿Nuestro?"
ーOh, eh, claro, sí. Oye, mira, no suelo componer en compañía pero...
ーNo te molestes. Yo tampoco. Pero puedes acompañarme hoy, de todas formas lo escucharás luego.
Me confundí.
¿Yo acompañarlo a él? Parecía ridículo, él había empezado a hablar como si yo fuera el clon
Estaba seguro de qué yo no lo era. No, yo era el real, el único. Recordaba mis días de infancia... ¡Sí, eso era! Yo tenía memoria, recordaba la vez que conocí a Murdoc Niccals, y la vez que Noodle se apareció en una caja frente a la puerta, y no olvidar la vez que oí por primera vez a Russel tocar la batería perfectamente.
Yo tenía recuerdos que el clon no tenía, y eso era lo que me diferenciaba de él. Mi mente.
No pude evitar ir a contárselo a él al día siguiente, cuando estábamos en la sala de estar.
ーRéplica mía, he comprendido por fin lo que nos diferencia el uno del otro ーdije, dejando mi teclado en el sofá ー. Tú has llegado un día cualquiera, apareciéndote en mi cama siendo igual a mí, pero pasa que en realidad no eras tan igualito a mí como pensaba. Yo tengo recuerdos de mi infancia, esos que sólo una persona con identidad puede tener. Recuerdo el momento que, al escalar un árbol, caí de cabeza al suelo y me desmayé por días, sin embargo tú no has vivido esta experiencia. Eso es lo que nos diferencia, amigo mío, yo tengo una mente, tú tienes otra.
Él me miró con confusión. Dejó el teclado que le presté junto al mío, en el sillón, y replicó.
ーEntiendo lo que dices, mas no es cierto ーdijo ー. Yo recuerdo con total exactitud ese día, aquel que hizo que todo mi cabello negro resbalara de mi piel, y que cuando empezara a crecer, se tornaría de un color azul profundo ーterminó su relato, y yo temí por un momento, pues, no era mentira lo que me estaba diciendo. Así mismo había ocurrido, pero yo no recordaba habérselo contado.
ーDesconozco quién te habrá contado eso, Réplica, entonces dime quién ha sido ーexigía saber quién había sido el desgraciado.
ーNadie me ha contado nada, yo lo recuerdo ーme respondió. Me sentí presionado para demostrar que yo era yo ー. Yo soy el Stuart original. Yo te encontré a ti en mi cuarto.
ーNo me mientas, yo soy el original ーdije seguro de mis palabras ー. Yo fui quien le comunicó a Noodle que tú habías llegado de repente a tu..., a mi cuarto.
Estaba seguro de ello. Definitivamente no había dudado. Mi mente estaba libre de dudas, por supuesto que sí.
Él inclinó la cabeza, al igual como suelo hacer cuando estoy confundido.
ーYo le avisé a Noodle de tu presencia en mi cuarto ーrespondió.
ーNo lo has hecho. Yo soy aquel que lleva años aquí, en esta casa.
ーPor supuesto que no, Réplica, has llegado hace unos días. No te avergüences de tu naturaleza copiona, te ayudaremos a encontrar un hogar fuera del mío.
Yo era yo.
Yo era yo.
Yo era él.
Él era yo.
Él es él, y yo soy yo.
Yo soy, él es..., no, un momento, ¿quién era yo?, ¿el clon?, ¿el original?
ー¡Soy Stuart Pot! ーgrité de repente, tan fuerte que la garganta me ardía. Estaba seguro de qué todos en la casa me habían oído.
ー¡Y yo!, ¡tú mismo lo dijiste; ambos somos Stuart Pot! ーgritó él, o yo. Ya no gozo de la seguridad de quién era quién, pero sabía que fue un Stuart.
Estaba confundido,
ー¡Tú eres un clon! ーexclamó uno de los dos.
ーSoy el original, tú eres simplemente otra extensión estética del Stuart Pot que todo el mundo conoce. Pero un Stuart Pot al final del día.
ーLlegué antes que tú, y deseas reemplazarme.
ーNo, tú lo planeas. Tú quieres reemplazarme.
Y uno de nosotros se acercó al contrario. Golpes y patadas eran dadas y recibidas con quejidos mutuos. Él se acercó al yo, y el yo se acercó a él.
Habíamos advertido la presencia del resto del equipo llegar al cuarto.
Nadie parecía atreverse a detener a los idénticos pelear. Terminamos igual de magullados los dos. Uno con la nariz chorreando sangre y el otro con dos dientes menos. Pero yo no sabía cuál era yo.
De lo único que era consciente era de que sentía un dolor insoportable. Sentí que alguien me agarraba y me llevaba a otro lugar. No recordaba quién ni cómo, pero de la nada, Stuart había despertado en una camilla de hospital, justo al lado del otro.
Cualquiera de ellos podría ser la réplica, pero ninguno lo sabía con seguridad.
Ambos compartían la misma habitación, pero distinta cama, una de ellas estaba al lado de la habitación y la otra estaba cerca de la pared y la puerta de salida.
El Stuart que estaba del lado del sol se enderezó en su lugar. Miró al que estaba al lado suyo y se quedó quieto. Voltea su cabeza a ambos lados y se estira hacia el velador que había entre las dos camas y, en él, se apoya y va dirección al otro individuo.
Agarra con los dedos el cable que se conecta al brazo del Stuart del lado de la puerta y lo coloca alrededor del cuello. Aprieta con fuerza, causando que el otro empiece a recobrar conciencia y a tratar de soltar un chillido que no logra sonar.
Mantiene la fuerza durante un tiempo indeterminado, hasta que el ahorcado deja de moverse y cae muerto en su cama.
El vivo mira al muerto, y trata de no vomitar. Se dirige hacia su propia cama, y con dificultad, saca la aguja de su brazo.
Deja que caiga la sangre. Acerca su dedo a la abolladura de su piel, y abre la herida con una mueca de dolor.
Sigue haciéndolo hasta que percibe todas las capas de piel que atravesó. Llega al músculo. Empieza a destruir a los lados de la herida, hasta que llega a una vena.
Ejerce fuerza hasta romperla. Cada segundo que pasa pierde mililitros de sangre.
Se acuesta y finge dormir, hasta que ya no es necesario hacerlo, pues ha muerto.
Muere la réplica.
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