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Archive Warning:
Category:
Fandom:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-07-13
Updated:
2026-05-23
Words:
72,080
Chapters:
56/?
Comments:
1
Kudos:
34
Bookmarks:
1
Hits:
553

Destino liquido

Summary:

Cuando un joven director ejecutivo de una gran empresa se ve obligado a casarse según las reglas familiares, algo debe estar mal porque su novia... ¡Es un hombre! (Mpreg) (Novela Tailandesa traducida desde su versión al coreano)

(No traducir al español porque puede cambiar la lectura)

Chapter Text

—Noticia de última hora.—anunció la presentadora con voz melodiosa desde el canal de noticias más popular del país—. El suero de implantación de células uterinas en hombres, que causó sensación mundial a finales del año pasado, ya ha llegado a Tailandia. Según la entrevista con el doctor Edward, el creador de este revolucionario suero, ya hay casos documentados de hombres que, tras recibirlo, han quedado embarazados y dado a luz de manera segura, tanto para la madre como para el bebé. ¡Esto es simplemente milagroso para la medicina moderna!

El sonido de la televisión resonaba en el fondo, pero en la elegante oficina del presidente de una compañía inmobiliaria, nadie parecía prestarle la más mínima atención. 

El dueño de la sala, con el torso desnudo y los músculos bien definidos, brillando bajo la luz de la lámpara en el techo, hacía flexiones en el suelo, aprovechando un raro momento de tranquilidad en el día. Sus movimientos eran firmes, seguros, como si cada repetición fuera una declaración de poder.

—Adelante.

Dijo con voz grave, respondiendo al golpe en la puerta sin detener sus flexiones. No se molestó en cubrirse porque solo una persona tenía permitido interrumpirlo en su rutina: su fiel secretario. La puerta se abrió con suavidad, y Panya, un hombre de mediana edad con un traje impecable, entró ajustándose las gafas con un gesto muy calmado para su gusto.

—Señor Thir, tiene una reunión en media hora.— Informó Panya, con su voz tan pulcra como su apariencia.

El CEO, Thirathorn, dejó escapar una risa baja desde lo más profundo de su garganta. Terminó su centésima flexión, se puso de pie con un movimiento fluido y se sacudió las manos antes de tomar una toalla y colgársela al hombro.

—¿Tan irresponsable me ves, Panya? 

Bromeó mientras se dirigía silbando hacia el baño privado de su oficina. Panya lo siguió con la mirada hasta que desapareció, luego se acercó al armario y comenzó a preparar un traje impecable para su jefe, como era su costumbre.