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Español
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2025-07-13
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2,024
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NO PODES SOLO Y ACA ESTOY

Summary:

— Sentí un pinchazo, ahora hay que ver qué dicen los kine —

Work Text:

MIAMI

 

Después de la declaración de Ayrton, a Williams se le rompió el corazón. Él estaba en el vestuario, pero esos clips no tardaron en llegar.

 

— Sentí un pinchazo, ahora hay que ver qué dicen los kine —

 

Suspiró con bronca, ya que sabía lo que se venía ya que en el partido ante el Benfica había sentido un dolor en el gemelo derecho, pero con masajes logró llegar al partido ante el Bayern.

 

Pero ¿a qué costo? Seguramente se había desgarrado, y sabía la impotencia y la bronca que iba a tener su novio.

 

Cuando vio que se acercó rengueando, varios de sus compañeros se acercaron, pero con la mirada buscó la de Williams y él simplemente le sonrió ya iban a tener tiempo de hablar y, sobre todo, de llenarlo de mimos.

 

Alan y Palacios también estaban preocupados, pero solo dos palabras bastaron para que le dejaran de hacer preguntas

 

- Mañana voy a hacerme estudios y ver qué lesión es - murmuró, entre frustrado y enojado.

 

Para el ojo público eran "mejores amigos", los más compañeros más cercanos sabían que eran pareja, y tanto el cuerpo técnico como colegas “excelentes compañeros”, tenían una conexión bastante sutil que, con solo mirarse, se entendían.

 

Se sentó e intentó sacarse el botín, pero por estar así de enojado no podía, Williams se acercó y lo ayudó, ya que tenía la pierna con hielo y extendida vio su cara y era de tristeza, de enojo, pero ante todo frustración, porque él lo notó cuando sintió el pinchazo, como si algo en ellos estuviera conectado.

 

Había sido en el segundo tiempo, en cierto momento quedó en el piso, rodeado por Di Lollo y Palacios, preocupados pero a los segundos se puso de pie y siguió, dejándolo todo en la cancha.

 

La vuelta al hotel en el micro fue silenciosa, nadie decía nada, la derrota les había dejado un sabor amargo.

 

Al cruzar la puerta de la habitación, ambos se miraron y todavía no habían dicho nada desde que salieron del estadio. Sus manos se rozaron apenas, como si pudieran decirlo todo.

 

Sus camas estaban separadas siempre, antes de dormir, las pegaban para poder descansar "más cerca" y abrazados.

 

- ¿Podés abrazarme? - murmuró Ayrton, sentado en el borde de la cama, como si esa pregunta quemara.

 

Williams automáticamente lo envolvió entre sus brazos, y se rompió, como si ese abrazo fuera, de verdad, su lugar seguro.

 

Lo abrazó fuerte, en silencio sentía la respiración agitada de Ayrton contra su cuello, ese temblor leve en los brazos que delataba que estaba haciendo un esfuerzo por no quebrarse del todo.

 

- Estoy acá, mi amor - susurró contra su pelo, con una dulzura que desarmaba.

 

Ayrton no respondió solo se dejó sostener, aflojando de a poco los músculos, dejándose caer sobre él, con la cabeza apoyada en su pecho.

 

- Ya sé que te duele - continuó Williams, acariciándole la espalda con lentitud - pero no estás solo, no vamos a apurarnos con nada vas a sanar, y vas a volver cuando sea el momento, yo voy a estar en cada paso, como siempre.

 

Ayrton cerró los ojos no necesitaba que le prometiera el futuro le bastaba con eso el calor de esos brazos, la voz suave que lo calmaba por dentro.

 

Williams se separó un poco, pero sin soltarlo y le besó la sien con cuidado  hablándole bajito, como si tuviera miedo de romper algo más que su gemelo

 

- Amor, déjame ayudarte a acomodarte

y te pongo hielo de nuevo, ¿sí?

 

Ayrton asintió despacio, con los ojos aún cerrados no tenía energía para decir nada, pero confiaba plenamente en él.

 

Williams fue hasta el frigobar, sacó una bolsa de hielo, la envolvió en una toalla y volvió a la cama se arrodilló frente a Ayrton, que seguía acostado de costado, y con extremo cuidado le levantó un poco la pierna.

 

- Va a estar todo bien - le dijo mientras apoyaba el hielo sobre el gemelo

 

Ayrton apretó los labios al sentir el frío, pero no se quejó, solo lo miró con esos ojos cargados de cansancio, de bronca, pero también de amor.

 

Williams le acomodó la almohada, le subió la sábana hasta la cintura, y luego se metió de nuevo a su lado, con la pierna de Ayrton sobre sus muslos para sostenerle el hielo.

 

Pasaron unos minutos en silencio. Williams seguía sentado, con la pierna de Ayrton sobre sus muslos, sosteniéndole el hielo con una mano mientras con la otra le acariciaba el brazo.

 

Ayrton lo miraba no decía nada, pero no le sacaba los ojos de encima lo observaba tranquilo, con esa mezcla de cansancio y ternura que le aparecía cuando ya no tenía energía para sostener nada, salvo lo que sentía por él.

 

- Gracias por esto - murmuró de pronto, en voz baja.

 

Williams giró la cara, sin dejar de acariciarlo.

 

- No tenés que agradecerme nada.

 

- Si tengo - insistió Ayrton, bajito -  me conocés tanto que sabés cuándo hablarme y cuándo quedarte y eso vale muchísimo

 

Williams no respondió enseguida sonrió apenas

 

Ayrton suspiró no hacía falta más le apretó los dedos con los suyos y bajó la mirada un momento.

 

Williams apoyó la frente en la suya y cerró los ojos, como si esa cercanía también lo salvara a él.

 

- Siempre Aunque te pongas insoportable —bromeó apenas, de la nada y con una sonrisa suave.

 

Ayrton rió bajo, una risa mínima, que le alivió hasta el dolor del gemelo.

 

Williams se movió un poco, ganándose la mala mirada de Ayrton ya que estaba cómodo

 

- Me voy a bañar - murmuró él mirándolo

 

- Y yo asi no te puedo ayudar - murmuró Ayrton sonriendo picaramente

 

Williams sonrió de lado y lo observó unos minutos más, mientras se sacaba la ropa y quedaba solo en boxer

 

- Eso también es provocar forro - dijo Ayrton serio

 

El chileno soltó una risita y se metió a bañar, estaba cansado y el calor en Miami no ayudaba para nada, el agua tibia corría por la espalda y poco a poco aflojaba la tensión pero no del todo

 

Al salir de la ducha salió con la toalla que solamente envolvia  la parte baja y aún tenía el pelo húmedo, se puso un short bajo la atenta mirada del defensor

 

- Me vas a ojear - murmuró el chileno mientras se ponía perfume

 

- Que culpa tengo yo que vos tengas tanto orto - dijo Ayrton mordiéndose el labio inferior

 

Williams sintió las mejillas arder, su pareja siempre era así de atrevido cuando estaban solos pero le generaba mucha vergüenza también

 

- Sos un atrevido Costa - murmuró el chileno mirándole el torso desnudo y esos tatuajes que cada tanto le generaba curiosidad

 

- Y a vos se te perdió algo - especto el defensor mirándolo

 

- Que no entiendo como cai ante vos sos todo malo y aca sos un osito de peluche - dijo Williams acercándose a él

 

Ayrton soltó una risita, entre tantas cosas Williams lograba eso hacerlo reír, las manos de Williams mientras se acomodaba al lado de él recorrían el torso sin descaro

 

- Si vas a tocar minimo hace algo - murmuró ronco Ayrton por el mínimo contacto que había tenido

 

Alarcón sonrió con malicia mientras posaba los labios en el cuello de Ayrton, que seguía recostado sobre la cama, apenas cubierto por un short y con la piel tibia tras la ducha el pelo aún húmedo se pegaba a su frente y su pecho subía y bajaba con calma

 

- Conozco lo que sos capaz de hacer, así que ojo - murmuró Ayrton con la voz grave, sin moverse, pero con los labios curvados en una sonrisa que no lo desmentía.

 

Williams sonrió contra su cuello y comenzó a dejar un camino lento y húmedo de besos se tomó su tiempo, como si marcara el territorio en medio de ese recorrido, dejó una pequeña mordida sobre la piel, apenas lo suficiente para marcarlo.

 

- Sos un hijo de puta - soltó Ayrton entre risas, con los ojos entrecerrados, mientras la mordida ardía suave y placentera.

 

Williams volvió a subir, besando su mandíbula hasta alcanzar sus labios, el beso fue directo, denso, con una mezcla de hambre y ternura que lo hizo estremecer mientras sus bocas se buscaban con ansiedad contenida, las manos del chileno empezaron a descender con lentitud, acariciando el abdomen de Ayrton, que se contrae ante cada roce.

 

Llegó al borde del short, donde sus dedos comenzaron a jugar con el elástico, tironeando suavemente, tanteando, apenas rozando la piel caliente por debajo, como si saboreara cada segundo antes de avanzar.

 

Sin romper el beso, deslizó la mano por dentro del short con decisión. Lo tomó con firmeza, sintiendo cómo Ayrton se tensaba bajo su toque, cómo su respiración se volvía más pesada y entrecortada, el beso se rompió apenas para dejarlo jadear, Williams lo miró, con esa mezcla de deseo y ternura tan suya, tan peligrosa.

 

- Mirá cómo reaccionás con una sola mano - murmuró con voz grave, empezando a moverla lentamente, con ritmo, con precisión, arrancándole un gemido contenido al defensor

 

Ayrton cerró los ojos, dejando caer la cabeza hacia atrás, tenía el gemelo dolorido, pero en ese momento lo único que sentía era el calor creciente que lo envolvía por completo una de sus manos buscó apoyo en el colchón, y la otra se aferró al brazo de Williams.

 

- No pares - jadeó, apenas audible, una súplica disfrazada de orden.

 

Williams sonrió contra su cuello, dejando un beso húmedo mientras su mano no se detenía, subiendo el ritmo, haciéndolo temblar con cada caricia, bajó dejando un rastro de besos por el pecho, el abdomen, sin perder la calma ni la intención al llegar al borde del short, lo bajó con cuidado, atento incluso en medio del deseo a la pierna de Ayrton.

 

Se acomodó entre sus piernas y lo miró desde abajo con esa intensidad que lo desarmaba, lo tomó con la boca, profundo y lento, haciendo que Ayrton se arqueara contra el colchón, soltando un gemido ronco que retumbó en la habitación, las manos de Ayrton se enredaron en sus rizos, temblando por el placer que lo sacudía en oleadas.

 

Williams lo sostuvo ahí, sin detenerse, entregado por completo, hasta que sintió el temblor final, la respiración rota, y Ayrton acabó en su boca tragó sin apartarse, con los ojos cerrados y las manos sujetándolo firme.

 

Subió por su cuerpo con lentitud, dejando besos suaves en la piel todavía temblorosa, hasta acomodarse a su lado se acostó en silencio, apoyando la cabeza sobre su pecho, sintiendo el corazón acelerado contra su mejilla.

 

- Así sí te puedo cuidar - susurró, con una sonrisa apenas visible.

 

Ayrton pasó una mano por su pelo, mientras trataba de recuperar el aliento no dijo nada enseguida solo lo sostuvo ahí, con los ojos cerrados y una expresión de paz, de alivio, de rendición.

 

- Con vos hasta lesionado me olvido del dolor - murmuró finalmente, acariciándole la espalda.

 

Y ahí quedaron abrazados, respirando al mismo ritmo en silencio sin apuro.

 

Ayrton deslizó una mano perezosa por la espalda de Williams, sus dedos dibujando círculos suaves mientras su voz, todavía entrecortada por el placer, rompía el silencio.

 

- No sé qué haría sin vos - murmuró, apoyando la cabeza en el pecho del chileno.

 

Williams sonrió y bajó la mirada para rozar con los labios la piel cálida de su cuello lo besó despacio, con ternura, dejando un rastro de caricias húmedas que hicieron que Ayrton cerrara los ojos y suspiró.

 

- Siempre voy a estar - respondió, entre un suspiro y otro - no importa lo que pase

 

Ayrton levantó un poco la cabeza para mirarlo, y su sonrisa se amplió, iluminando sus ojos.

 

- Me hacés sentir invencible - dijo deslizando los dedos por los rizos de Williams, apretando suave.

 

Williams volvió a besar su cuello, más cerca de la mandíbula, y Ayrton no pudo evitar un gemido ahogado la mano de Williams se entrelazó con la suya, y quedaron así, suspendidos en ese instante donde el tiempo parecía detenerse.

 

Poco a poco, el cansancio fue ganando terreno, los besos se hicieron más lentos, más suaves

 

Ayrton apoyó la cabeza nuevamente sobre el pecho de Williams, sintiendo el latir fuerte y constante que lo tranquilizaba. Williams, a su vez, cerró los ojos y le rodeó la cintura con un brazo, así poco a poco se durmieron