Chapter Text
Gouta week 2025
Dia 1- Jul 14
Relación secreta
“That’s how you make me feel
I got beaten, stompin’ oh love, ah”
Al término del evento de intercambio
Tokio
El campo de béisbol se quedo vació conforme los estudiantes de ambas escuelas, y la máquina lanza pelotas “Mechamaru”, se retiraban al interior de las instalaciones de la escuela para descansar, refrescarse o bien, salir a divertirse y disfrutar de la ciudad ese día.
Los profesores de ambos grupos, Satoru Gojo y Utahime Iori, se quedaron un momento más tomando asiento en las gradas cercanas apenas notaron que nadie los miraba. Querían disfrutar de esos momentos en paz, haciendo tiempo para que el resto del cuerpo estudiantil se ocupara de sus actividades y ellos pudieran volver al campus sin levantar sospechas.
—¿Y bien? —pregunto Satoru sonriente aproximándose a su colega— ¿que te pareció el desarrollo de esta actividad?
—No pense que lo fueras a considerar, honestamente —respondio la joven de cabellos negros sintiendo como el hombre a su lado la tomaba suavemente de la mano—. Crei que querias que se reanudaran los combates.
—Considere que sería mejor darles a los chicos un respiro de eso luego de lo que ocurrió con esa maldición de grado especial. ¡Y qué mejor que una actividad elegida por ti!
Utahime sonrió, a pesar de lo fastidioso que Satoru podría llegar a ser en público para desviar la atención de los demás, le gustaba cuando tenia esos detalles y atenciones con ella en privado. De hecho, el profesor de primer año era una persona un tanto diferente a puertas cerradas y no el sujeto ruidoso que siempre era.
—Además no había modo de que eligieran nada más. Todos los papeles en esa caja decían “ Béisbol ” —confirmó el joven de los lentes oscuros sin mayor reparo.
—Solo tú tendrías semejante ocurrencia.
—Se cuanto te gusta ese deporte —ella se sonrojo al comentario aproximándose a Satoru para acariciar su rostro con ambas manos mientras él la rodeaba suavemente— y, en general, creo que todos se divirtieron.
Compartieron un par de besos en la soledad de ese jardín abierto, trataban de aprovechar lo mejor el tiempo del que disponían antes de tener que volver a la rutina ya conocida de insultarse y molestarse en público. Aún no estaban listos para revelar lo que era un secreto a voces entre los estudiantes y el staff de ambas escuelas: Gojo y Utahime eran pareja en secreto desde hacía quien sabe cuanto tiempo.
—Te noto algo preocupada —comentó el joven al oído de su compañera—, ¿es por lo que dije sobre el informante?
—Si, no quiero pensar en la posibilidad de que sea uno de ellos. Sería terrible que se vean envueltos en semejante cooperación con esas maldiciones de grado especial o quien sea la persona que jala los hilos de esto.
—Me preocupa que todo este asunto pueda escalar más allá de nuestro control. No quería alarmarte, pero debes estar al tanto
—Lo sé y te agradezco.
Se quedaron en silencio un momento compartiendo miradas largas y una que otra caricia tratando de sacar el trabajo de sus mentes por un momento. Así, Gojo aprovecho para hacer el comentario de lo linda que lucía en su uniforme de deportes.
—No hablemos de cosas preocupantes por ahora. Shoko está organizando una salida para tomar unos tragos —comentó Satoru.
—¿Y nos quedaremos hasta el final?
—Bueno, sería cosa de acompañarla a casa y podemos tomar nuestro camino a algún sitio especial para ocuparnos de otras cosas, ya sabes.
El joven le guiño un ojo traviesamente haciéndola sonrojar y reír un poco.
—Debemos volver, hay que entrar en nuestro papel de colegas que no se toleran —dijo Satoru poniéndose de pie.
—¿Hasta cuándo seguiremos con ese teatro?
—Vamos, ¿no es divertido fingir delante de los demás? Me agrada mucho que no sospechen nada.
—Por favor Satoru, todos en el mundo de la hechicería saben que hay algo entre nosotros —confirmó Utahime mirándolo de reojo.
—¡Entonces debo mejorar mis habilidades histriónicas!
Rieron un poco más volviendo al interior del campus tomando caminos separados. Utahime se encontró con Shoko en uno de los pasillos quejándose de Satoru en voz tan alta que el pobre Ijichi que pasaba por ahí apresuró el paso. Satoru tomó otro camino reuniéndose un momento con los directores Yaga y Gakuganji quienes también deseaban quejarse amargamente.
Finalmente, al caer la tarde, el grupo de adultos se dirigió al bar elegido por la Dra Shoko donde convivieron por algunas horas. Satoru y Utahime representaron su papel tan bien que Yaga terminó por anunciar que lo mejor sería retirarse por esa noche ya que esos dos terminarían matándose de un momento a otro.
—Es suficiente por hoy. ¡Ya basta los dos! —anunció el director del plantel de Tokio perforando a los involucrados con la mirada bajo sus gafas oscuras—. Si no fueras tan insufrible Satoru, podríamos quedarnos otro rato mas —dijo esto tan alto mientras Gojo hacia muecas—, pero estoy harto de tus tonterías.
—¡Ay por favor, no tengo la culpa de que Utahime no aguante una sola broma!, ¿Por que no le pides a ella que se vaya a casa?
—¡¿Qué dijiste?! —bramo la enfafada joven de cabellos negros.
—¡Basta!
Ijichi y el señor Gakuganji no añadieron nada, lo mismo Shoko quien solo los miraba con desaprobación ya que, de vez en vez, sus evidentes actuaciones se les salían de las manos terminando por molestar a los demás presentes.
Tal y como estaba previsto, la pareja acompañó a Shoko a casa sin que ella se percatara de lo que sucedía a su alrededor, pues Satoru tuvo que llevarla cargando sobre su espalda mientras Utahime ayudaba con el bolso y zapatos de la cansada doctora.
—¿Estarás bien, Shoko? —pregunto Utahime a su amiga mientras Gojo la esperaba afuera.
—Estaré bien, esto es rutina para mi. ¿Y tú, no te vi beber como otras veces?
—Estoy cansada por el béisbol de hoy y preferí abstenerme. Ya rompere mi récord en la siguiente salida.
—Bien. Me voy a la cama.
Apenas dejaron a Shoko en casa, Satoru y Utahime fueron a algún sitio privado para concluir el exitoso evento de intercambio de ese año.
—Creo que se nos pasó la mano esta noche —comento ella.
—¿Tú crees?
—Si, mi jefe y el pobre Ijichi no lo estaban pasando bien.
—No creo que haya problemas con ambos. No siempre somos así, pero lo tendré en mente.
Ambos se internaron en las aún ajetreadas calles de aquel barrio en Tokio sacando de su mente lo demás.
.
FIN
