Chapter Text
La portada de esta historia:
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—Eres hombre muerto, Gen.
El ruido de pisadas fuertes del segundo piso de la casa, no alteró en lo absoluto a la mujer que preparaba el desayuno.
—Esa es mi venganza por haber arruinado mi playera favorita.
Las pisadas que corrían escaleras abajo, le hicieron saber a la mujer que cocinaba, la proximidad de sus hijos. Gen, fue el primero en aparecer, corriendo a su lado para ocultarse de su hermano mayor.
—Buenos días, mamá. -la saludó con un beso en la mejilla y luego volvió a poner a su madre como escudo humano.
—Buen día, cariño. -le dijo, ignorando por completo el drama a su alrededor.
—Sal de ahí, Gen. -le ordenó Stanley, quien ahora tenía el cabello decolorado con rayos casi blancos en sus rubios cabellos.
—Primero se saluda. -le dijo su madre.
Stanley fue hasta ella y le dio un beso en la mejilla deseando buen día, mientras con un movimiento rápido tomaba el cuello de la camisa de Gen, quien con gran agilidad se la quitó para seguir huyendo de él.
—Stan, mi hermoso hermano mayor. -Gen, quien se dirigió a la sala de estar, puso el sillón de tres piezas en medio de ellos dos-. Debes de admitir que a comparación de mi camisa que ya no tiene reparo en lo absoluto, tu cabello ahora tiene un toque más rebelde, un toque que grita, yo soy el peligro.
—Estoy inscrito en la puta fuerza policial. -Stan se movió y Gen se movió al contrario de él.
—Exacto, solo inscrito. Lo que significa que aún puedes ser un chico rebelde. Piensa en ello como un manifiesto a la individualidad humana. -Stanley se subió al sillón y Gen corrió nuevamente hacia las escaleras del segundo piso-. La academia empieza en primavera, aún hay tiempo suficiente para que tu color vuelva.
—¿Y qué crees que dirán mis profesores de la universidad?
—Que eres el indicado para interrogar a los malos.
—Ven acá, pequeña rata bicolor.
Stanley logró darle alcance sujetando su tobillo y haciéndolo caer, lo arrastró hasta tenerlo en su brazo derecho, sujetando por el cuello de Gen, como una llave de lucha libre, pero sin asfixiarlo, y luego empezó la tortura.
Gen no solo recibió el puño de su hermano sobre su cabeza, arruinando completamente su cabello que minutos antes había planchado con esmero, sino que, como castigo final, Stanley chupó uno de sus dedos y lo introdujo en el oído de Gen, quien se retorcía como un gusano ante lo asqueroso de la acción.
Cuando su madre los llamó a comer, Gen sollozaba por como su hermano mayor arruinó por completo su cabello, Stanley solo comía con tranquilidad, agradeciendo por la comida.
Ambos recibieron un regaño pasivo-agresivo, de parte de su madre sobre ya ser mayores de edad y seguir peleando como niños de cinco años.
Ambos prometieron no volver a pelear temprano en la mañana.
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Gen Asagiri, no cuidaba su cabello solo por vanidad, sino por un motivo más romántico. Quería verse bien para una persona en específico.
El colegio al cual asiste desde su quinto año, siempre a destacado por tres cosas: Deportes, Teatro y Ciencia. De sus aulas han salido campeones olímpicos, científicos reconocidos y estrellas del mundo del espectáculo.
Irónicamente, la entrada a este lugar no es tan estricta como se esperaría de una escuela de renombre. La única verdadera condición para seguir en la institución es jamás tener una nota inferior a "C+" o 75/100.
Él se había inscripto desde su primer año al club de teatro, y poco a poco escaló hasta ser considerado la estrella del club.
Gen era feliz en la ignorancia de la vida, popular con todos, alegre y divertido, tenía a la mayoría de personas comiendo de sus manos y más al ser el hermanito menor del chico más guapo del colegio.
A pesar de siempre estar rodeado de personas, Gen contaba con muy pocos a los que llamar amigos... O así era hasta que en su primer año de preparatoria lo conoció a él.
Al principio solo estaba contento de estar en la misma aula que Ukyo y Yuzuriha, su mejor amigo y la encantadora chica del club de manualidades que apoyaba al club de teatro y quien quería como una hermana menor por la forma dulce de su personalidad y lo diligente de su trabajo.
Ese primer día, cuando leyó el nombre de Ryusui Nanami, molestó un poco a Ukyo, pues nuevamente, el admirador para nada secreto de su amigo, volvía a compartir aula con él.
Siguió leyendo el listado recordando la mayoría de rostros de las personas nombradas en el, hasta que llegó al nombre de Senku Ishigami.
Así como el nombre de Tsukasa, Hyoga, Kohaku y Homura, eran reconocibles por ser atletas de alto rendimiento, o incluso su nombre y el de Ryusui que sobresalían del promedio, Senku Ishigami, era el loco vicepresidente del club de ciencias al cual no querías toparte.
Su fama de ser un chico problemático como jodidamente inteligente, era un paralelismo que a Gen le llamó la atención, pero en esos años solo tenía ojos para el arte y hacerse de buena fama, por lo que inconscientemente lo ignoró en favor de sus objetivos.
Siempre estuvo ese nombre rondando por los pasillos del colegio o incluso siendo mencionado por Yuzuriha o Xenovia, la novia de su hermano mayor, a veces incluso podía ver ese cabello indomable pasar por pasillos contrarios a los que él andaba.
Siempre ahí, pero a la vez, al no congeniar en ninguna clase, para Gen era un nombre más.
Gen no era alguien que creía en las casualidades de la vida, pero podía jurar que al ver esos ojos carmesí, su instinto le dijo que Senku Ishigami, sería su perdición.
Todo empezó con un "Hola" de su parte, como una forma cortés de empezar sus interacciones, poco sabía Gen que ese simple saludo, lo llevaría a vivir dos años de completa locura.
Sin él darse cuenta, ese chico problemático, no solo fue un compañero de clases más, sino el chico que se sentaba a la par suya y quien empezó a ser su pareja para la mayoría de trabajos.
Luego, él empezó a ser arrastrado al club de ciencia e invitado a actividades extracurriculares del mismo club. Al darse cuenta, Gen ya era un miembro no oficial del mismo, y, a palabras de Senku: "una mano de obra más"
Por increíble que le pareció a Gen, Senku tenía más amigos que él, y poco a poco fue siendo aceptado por todos ellos, hasta ser uno más del "reino de la ciencia" como se hacían llamar los amigos de Senku.
Poco a poco, la fama de Gen pasó de ser el chico frío y superficial, a ser llamado la madre del reino, por ser el único que podía intermediar entre los pedidos locos de Senku y los estudiantes menores del club de ciencia.
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Gen bostezó mientras se mantenía de pie junto al resto de estudiantes que escucharon el discurso de bienvenida a los nuevos alumnos y motivaba a los estudiantes de último año, como él, de dar el máximo en sus estudios para ingresar a una buena universidad.
—¿Qué le paso a tu cabello? -preguntó Senku, que estaba adelante de él en la fila.
Senku había girado un poco su cabeza para ser escuchado por sobre la voz del director.
—Castigo injustificado de mi estúpido hermano mayor. -mencionó, acercándose un poco para que el escuchara mejor.
—¿Y qué exactamente le hiciste para ganar un castigo así?
—Estás asumiendo que yo tuve la culpa. -susurró con un toque de indignación en su voz.
—¿No fue así? -cuestionó, alzando su ceja derecha, mientras le miraba por sobre el hombro.
—Se llama venganza karmatica, no se supone que me trate así.
Los labios de Senku subieron rebeldemente y sus hombros temblaban por la risa que contenía.
—Mejor pásame el otro audífono. -pidió poniendo su mano atrás.
Por el flequillo largo que siempre cargaba consigo al lado derecho de su cabeza, para Gen era fácil siempre tener un audífono inalámbrico en su oído y, como él mismo afirmaba, "tener música de fondo" para pasar su día sin aburrirse tanto.
Y, en general, siempre terminaba pasándole el otro audífono a Senku.
Gen tomó su teléfono ajustando el volumen y poniendo algo que, sabía, con solo los primeros sonidos de la canción, ponían una sonrisa en los labios de Senku.
Gorillaz era una de las bandas que Senku "más toleraba" y la canción, Do ya Thing, siempre lo hacía ponerse de mejor humor.
La relación fue la esperada cuando Senku le dijo, "nada mal" y empezó a mover levemente sus dedos sobre su pierna, al ritmo de la canción.
La sonrisa en sus labios solo duro un momento antes de que Ryusui se inclinara hacia él, y le hablara por el lado izquierdo.
—Parece que alguien aprovechó muy bien el espacio que dejó en la fila nuestro estimado Ukyo.
—Sería un estúpido si no lo hiciera. -Gen sé inclinó un poco más para que solo Ryusui le escuchara-. Si te portas bien conmigo este año, podría ayudarte para que Ukyo acepte esa cita que siempre te rechaza.
Gen vio como crecía una sonrisa de victoria en los labios de Ryusui, y pensó, que lo tenía de nuevo para seguir manteniendo el financiamiento del club de ciencias.
—¿Y esa ayuda será solo con portarme bien o incluirá el depósito mensual por los almuerzos privados?
—Me ofende enormemente que dudes sobre el pago por mis servicios... Recuerda Ryusui-chan, todo lo depositado a mi nombre, también es una colaboración para el reino de la ciencia.
—¿Y esos nuevos audífonos? -cuestionó, alzando una de sus cejas.
—Claramente, son para relajar a nuestro querido líder, ¿Acaso no recuerdas que soy la persona encargada de mantener la moral de nuestro equipo?
—La moral de todos o solo de tu querido Senku-chan.
Ryusui no vio venir el pisotón que Gen le proporcionó, haciéndolo gemir y que todos giraran a verle, incluso escucharon la tos del director para que todos volvieran a poner la atención en él.
A veces Gen se sentía un poco mal por Ryusui, pues llevaba casi el mismo tiempo enamorado de Ukyo que él de Senku, pero a diferencia de él, Ryusui desde el primer día confesó su amor por Ukyo, quien, con una sonrisa amable le dijo que no estaba interesado en salir con él.
Desde ese día, Ryusui se puso la meta de quedarse con él y convertirlo en su pareja oficial, por su lado, Ukyo se ha encargado de ser contundente con su rechazo, pero incluso él ha visto como Ukyo termina siempre cediendo por él, como esos "almuerzos privados" que tienen al menos dos veces en la semana.
Si alguien le preguntara su punto de vista, diría que Ryusui jamás fue rechazado hasta que se topó con Ukyo, quien es contundente en decirle no, pero al pasar de los años, las charlas que ellos tienen en privado, la forma en la que ambos se buscan con la mirada, el orgullo que ambos sienten por el otro al irlos a apoyar durante sus respectivas competencias y más detalles que solo alguien que los conoce notaría, dan a entender el amor que crece en ellos, un amor que va más allá de solo el deseo.
Cuando el director terminó su discurso, fue el turno para que Ukyo se levantara de su silla en el escenario y bajara hasta donde pusieron el piano, para tocar el himno del colegio, como una tradición que siempre hacen al iniciar y finalizar el año escolar, pero que tanto a Gen como a Ryusui, les gusta escuchar.
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Gen se estiró para hacer tronar sus huesos, ya que había estado agachado por más tiempo del que le gustaría admitir, odiaba el primer día de clases, pues tenían que limpiar toda la escuela.
—Gen. -le llamó Ukyo, pasándole una botella con agua-. Gracias por tu ayuda con el salón de música.
—No hay problema. -Gen, se levantó del suelo, despidiéndose de los chicos que ayudaron y se estaban retirando, el salón y todos los instrumentos habían quedado impecables-. Además, el salón de música es menos peligroso que el aula de ciencias.
—¿Y por eso mandaste a Ryusui a ayudar a Senku? -interrogó, alzando una ceja, mientras una sonrisa crecía en sus labios.
—El perdió limpiamente conmigo en piedra, papel y tijeras.
Gen tomó un trago de agua y vio como Ukyo se estaba riendo, cubriendo su boca con una mano como si temiera reírse en voz alta, él estaba viendo afuera, donde la voz de Taiju se alcanzaba a escuchar. Junto a él, estaba Ryusui con su cara llena de polvo.
—Pero si hubiera sabido que lo preferías a él que a tu mejor amigo, me hubiera quedado ayudando a mi querido Senku-chan.
Los ojos de Gen se llenaron de lágrimas falsas y Ukyo rodó los ojos, pero luego, como si recordara algo, una sonrisa gatuna se apodero de él, quien con indiferencia en su voz y apoyándose en a pared, le dijo a Gen:
—Si sigues actuando celoso con Ryusui, no debería contarte que de hecho, ahora es mi novio.
La cara de Gen paso de las falsas lágrimas, a la sorpresa y en seguida al enojo.
—Hijo de... -Ukyo le miró con seriedad peligrosa, a él no le gustaban las groserías-. Con razón se reía de mí esta mañana cuando le mencioné mi ayuda contigo... Pero ignoremos eso y dime, ¿Cuándo pasó y cómo pasó?
Cuando Ukyo empezó a contar su historia, Gen jamás creyó ver como los hermosos ojos jade de su mejor amigo brillaban con un cariño desbordante.
Según su relato, Ryusui y él se conocieron cuando él tenía siete y Ryusui seis. Ukyo en su infancia había padecido leucemia y pasó un año entero entrando y saliendo del hospital, perdiendo ese año de estudio.
Fue en uno de sus últimos ingresos que conoció a un niño llamado Ryu, que decía ser el dragón de los mares.
Ryu fue su primer amigo y le alentó a seguir aprendiendo sobre la música e incluso lo acompaño en sus quimioterapias. Nunca supo su apellido, ni tampoco pregunto por qué estaba ahí tan seguido como él, pues Ukyo pensó que también estaba enfermo como él.
Jamás imaginándose que su amigo Ryu era el hijo de uno de los accionistas mayoritarios del hospital. Cuando fue dado de alta, jamás volvió a saber de él porque se mudaron de nuevo a la costa, hasta que a su padre lo ascendieron en su trabajo y volvieron a la ciudad.
Ukyo le comentó que, aunque olvidó como se veía su amigo Ryu, el recuerda claramente el color de sus ojos, un café claro como los de un dragón.
Cuando en su primer año de preparatoria conoció a Ryusui, tuvo la sensación de haberlo visto antes, pero al saber que era hermano de Sai, creyó que era porque se parecían en lo físico, en especial sus ojos.
Gen escuchó como la melancolía se coló en la voz de Ukyo cuando contaba como siempre creyó que nunca iba a volver a ver a ese niño llamado Ryu, sin saber que ese mismo niño estuvo ahí siempre, tratando de llamar su atención, así como en el pasado.
Si no hubiera ido al hospital el día de ayer, a retirar sus resultados de rutina, Ukyo estaba seguro de que jamás se hubiera enterado de eso, pues fue la misma enfermera que lo conocía, quien le comentó sobre como su amigo venía personalmente al área de niños con cáncer como voluntario los fines de semana y que jamás otro hijo de los accionistas del hospital había hecho eso, dandole como dato final, el nombre completo de su amigo.
Ukyo fue quien llamó a Ryusui anoche en el parque cerca del hospital, para preguntarle por qué jamás le dijo eso, y la respuesta fue lo que hizo entender a Ukyo todo el accionar de Ryusui hasta ahora.
Cuando Gen le preguntó cuál era esa respuesta, Ukyo solo le sonrió, diciéndole que era un secreto entre él y Ryu, pero que fueron esas palabras, las que le hicieron aceptar sus sentimientos y ser esta vez él quien se confesara y le propusiera salir.
Ukyo recibió un mensaje y por la calidez de su sonrisa, Gen no dudo en saber de quién se trataba.
Cerraron las ventanas del salón y salieron de ahí para encontrarse con todos los demás, pues incluso Senku le había escrito sobre esperarlo en la salida.
Cuando iban caminando hacia la salida, Ukyo, sin dejar de mirar al frente, le preguntó.
—¿Puedo darte un concejo, Gen?
—Por supuesto.
—No le temas al amor. -Gen detuvo su andar y Ukyo giró a verle con esos ojos sabios y esa sonrisa cómplice-. Lo peor que puede pasarte es que te rechacen, pero incluso si es así, la libertad que sientes de al fin dejar de ocultar tus sentimientos vale mucho más que vivir con la intriga de lo que hubiera pasado si no lo decías.
Cuando Ukyo notó que Gen no dijo nada más, tomó su mano y lo jaló hasta la entrada principal, donde Ryusui, Chrome, Taiju, Yuzuriha y Senku, los esperaban, charlando con tranquilidad.
Todos, menos Gen, se sorprendieron cuando Ryusui se acercó a Ukyo y tomando una de sus manos, la besó antes de entrelazarla con su mano y anunciar que eran pareja.
Gen trató de actuar como siempre durante el recorrido a casa, pero por dentro, las palabras de Ukyo jamás se fueron.
Apenas recuerda como se despidió de Senku y los demás, solo sabe que sus pies lo llevaron a casa y luego a su habitación. Ni siquiera prestó atención a su hermano y su novia, quien le saludo con un bello delantar anunciando que ella haría la cena para los tres.
Tampoco recuerda como encendió la bocina de su cuarto y sincronizó su teléfono para escuchar música y repetir una y otra vez canciones al azar.
Su mente aún estaba en la historia de amor de su mejor amigo y en como él tomó el valor de confesar su amor.
En su cabeza y mientras miraba el techo de su cuarto acostado en la cama, Gen pensaba en las posibilidades de su amor con Senku.
Se ríe un poco de sí mismo, pues al principio de su acercamiento con Senku, el se decía que era "curiosidad por el chico raro" solo para meses después, darse cuenta de que esa curiosidad se transformó en genuino interés por conocerlo mejor y luego un enamoramiento absurdo que hasta la fecha, solo incrementa con el pasar del tiempo compartido.
En el caos de su mente, Gen sintió como la cama se hundió a su lado y un dulce aroma vino a él, junto a unas suaves manos que empezaron a acariciar sus cabellos y tomaron su teléfono para bajarle a la música.
—¿Qué te pasa, Gen? ¿Alguien te está intimidando de nuevo en el colegio?
Xenovia, la novia de su hermano, siguió acariciando sus cabellos con tranquilidad, ella sabía que él amaba que le acaricien en su cabeza.
—No fue eso. -aseguró, cerrando los ojos más relajado-. Ukyo empezó a salir con Ryusui.
—Eso es bueno, ¿no?
—Claro que lo es. -respondió, soltando un suspiro resignado-. Pero Ukyo me dijo algo que no puedo sacar de mi cabeza... Dijo algo sobre no temerle al amor.
Xenovia se rio de él, con aquella risa aristocrática que la caracterizaba.
—Eso suena tan cliché. "No temerle al amor" es típico del joven Ukyo, pero creo que debo de darle la razón.
Gen gimió con molestia, abrazando a Xenovia de la cintura y dejando su cabeza en su vientre, las caricias reanudaron una vez se acomodó mejor.
—Me gusta Senku-chan.
La voz de Gen se amortiguó por la posición. Xenovia no se inmutó ante las palabras de Gen.
—¿No pareces sorprendida por mi confesión?
—¿Debería estarlo? -Xenovia inclinó un poco su cabeza, no entendiendo la pregunta-. Gen, no es por nada, pero solo un tonto no notaría como tienes un trato preferencial por él.
— ¿Y crees que tengo alguna oportunidad?
—Oh por la ciencia, ¿en serio me preguntas eso? -Xenovia, le tomó de los hombros y apartó para que este le mirara a los ojos-. Querido, tú eres inteligente, sin duda alguna. Eres hermoso y de hecho, me atrevería a decir que posees el encanto que Bernini buscaba al representar a Apolo en la escena del deseo junto a Dafne.
Gen abrió su boca para opinar al respecto y Xenovia, poniendo un dedo sobre sus labios, lo cayó.
— Aún no he terminado, querido.
Acomodándose mejor en la cama, Xenovia siguió viéndolo con su mano derecha alzada y haciendo que dos de sus dedos formaran una especie de "X"
—Conociendo a Senku, quizás un poco menos de lo que tú lo haces, puedo darme a una idea de que a él no le interesa en lo absoluto la belleza ni el encanto en las personas. Me atrevo a decir que Senku cae por la obsesión compartida, no solo en el área intelectual, él es más ambicioso que eso, rasgo que comparte contigo. Él es más de las personas que buscan un complemento, porque si no fuera ese el caso, ¿Porque se molestaría en pedirte estar a su lado e incluso permitir que le dejes poner canciones en su oído?
—¿Quieres decirme que talvez tengo oportunidad con él?
Xenovia cerro los ojos y suspiró con dramatismo, era su particular modo para no tener que poner los ojos en blanco.
—En resumen, lo que intento decir es que para llegar a él, tienes que tener un plan bien estructurado para hacer reprogramar sus emociones hacia ti. Porque si no estás dispuesto a arriesgar tu pequeño y dulce corazoncito de azúcar refinada, te aseguro que Senku te seguirá viendo como una mano de obra más y no como un futuro compañero de vida.
Xenovia se puso en pie y le dio un beso en la cabeza. Gen siempre admiró como esa mujer desprendía ese aire maternal con palabras que fácilmente saldrían de la época victoriana, por su entonación y gestos dulces al hablar.
—Vamos, pequeño caos emocional. La comida está lista. -Xenovia camino hasta la puerta de la habitación y se detuvo como recordando algo tardíamente-. Ah, una cosa más, querido Gen... La próxima vez que vuelvas a dañar el cabello de nuestro amado Stan, sin mi consentimiento previo, quizás volvamos a ver el color natural de tu cabello albino en todo tu cuerpo.
El escalofrío que recorrió el cuerpo de Gen cuando vio aquella oscura sonrisa, le hizo entender que no era solo una amenaza esas palabras, sino una promesa, saliendo a relucir el lado oscuro que nadie quería ver en la dulce y delicada chica.
La dualidad de la mujer era aterradora, pero todo estaba en un perfecto equilibro en un compacto cuerpo de 150 centímetros y un hermoso cabello largo platinado.
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Esa noche, luego de una cena que le ayudo a subir un poco su ánimo, Gen se sentó en su escritorio y con una determinación digna de su familia, decidió crear su plan para conquistar a su científico loco favorito.
—Mañana. -dijo con una sonrisa de victoria mientras AJR sonaba en su cuarto-. Prepárate Senku Ishigami, porque voy por ti.
Henos aquí, en una corta y nueva historia.
Algunos datos de esta historia (como porque son hermanos Stanley y Gen) será desarrollado en capítulos posteriores.
Estoy pensando crear una Playslist para esta historia, pero ya veremos más adelante, pues como vieron en este primer capítulo, mencionaré muchos artistas y canciones específicas, lo que seguirá en toda la historia, porque Gen ama escuchar música.
Les dejo algunas imágenes de mi amada musa Xenovia, para que vean esa belleza aristócrata, así como el link de las artistas:
1°- @Tuudou1219 (https://x.com/Tuudou1219)
2°- @gonon0910 (https://x.com/gonon0910)
Es que la amo, es tan perfecta mi niña 😍😍
En fin, nos estamos leyendo en el próximo capítulo.
Autora-san, fuera.
