Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2025-07-18
Words:
3,382
Chapters:
1/1
Kudos:
2
Bookmarks:
1
Hits:
77

Un adiós y nada más

Summary:

A veces un adiós no significa perderlo todo, a veces es solo el comienzo de algo nuevo, pero no siempre lo notamos, no siempre vemos que podemos seguir adelante cuando perdemos algo importante.

Pocos tienen una luz que los ayuda a seguir, que los guía de regreso por el camino que habían escogido recorrer desde un principio, y otros pocos no se dan cuenta cuando tienen esa luz a su lado, pero esa luz siempre está ahí, ayudándolos cuando menos lo esperan.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Tal vez no estaba preparado para lo que sucedió, tal vez mi mente seguía siendo la de ese adolescente miedoso de aquel entonces, tal vez simplemente no era yo. 

—Entonces voy a perderlo todo.—

—Lo lamento Ichigo, pero los análisis indican que tu energía espiritual está siendo drenada rápidamente.—

Las palabras de Kiske fueron un golpe demasiado fuerte para mí, no quería creer que ese era el fin, que todo se acabaría ahí, mi vida ya no sólo era el ser un estudiante, ahora también lo era el ser un shinigami, y estaba a punto de perder eso. 

—¿Cuánto tiempo?—pregunté con la mayor calma que pude. 

—No podría decir te, puede ser en unas horas, tal vez días, semanas, meses, incluso años, pero va a pasar, perdóname Ichigo, no hay nada que pueda hacer por ti.—

Después de tanto tiempo volví a sentirme sólo, herido, iba a perder nuevamente algo que amaba, me gustaría que fuera de una manera rápida, que simplemente después de derrotar a Aizen perdiera mi poder, no que ahora tengo que vivir con el miedo de que todo se acabara, de que un día despertar el y no volveré a ver a mis amigos, a mis compañeros, a mi segunda familia. 

—Por favor déjame sólo Kiske, quiero, quiero estar solo un momento.—

Kiske no me dijo nada y se fue, cuando pase por lo mismo con la muerte de mi madre tuve a mi padre y mis hermanas a mi lado, pero esta vez, esta vez no, esta vez no tenía a nadie que entendiera por lo que estaba pasando, esta vez estaba realmente sólo. 

Podía escuchar las voces de mis amigos fuera de la casa de Kiske, podía escuchar como intentaban llamarme para verme, pero yo no quería, no podía soportarlo, no cuando ninguno de ellos entiende por lo que estoy pasando, los quiero pero sin alguien que me comprenda no se como hablarles, así que simplemente salí, hui de ese lugar, tan lejos como pude sin que nadie me viera. No podía ir al lago porque me encontrarían fácilmente y quería pasar el mayor tiempo a solas posible para poder calmar mi dolor, así que fui al bosque, cerca del templo donde mamá estaba enterrada. 

Cuando llegue simplemente me senté junto a su tumba, como si estar ahí pudiera tenerla a mi lado nuevamente, abrazándome, consolándo me como solía hacer cuando era pequeño, y simplemente deje que todo saliera. Mis lágrimas brotaban por sí solas, quemando mis ojos como ácido, mi cuerpo temblando contra la dura piedra de la tumba de mi madre, y simplemente, como si fuera el destino, comenzó a llover.

Siempre me pareció gracioso como la lluvia caía en momentos como estos, cuando tenías el alma destrozada, cuando llorabas a solas sin que nadie pudiera entender lo que sentías, pero de alguna manera siempre estaba ahí, como un acompañante oportuno que te abraza con un frío viento húmedo, o eso era para mí en ese momento.

—Parece que no estás bien.—

Abrí mis ojos con sorpresa cuando escuché esa voz, serena pero no fría, y por alguna razón, el dueño de esa inconfundible voz estaba de pie frente a mi, pero su mirada no era como las que ya le conocía, no, era diferente, sus ojos turquesa parecían mirarme con culpa y tristeza.

—¿Cómo, cómo es que me encontraste?—pregunte incrédulo, no pensé que él sería la primera persona en encontrarme, menos en este lugar.

—Segui tu reatsu, no fue difícil, incluso agotado aún puedo percibirlo.—

Sus respuestas frías siempre me confundían, pero está vez me confundían tanto al punto que me sentía molesto. ¿Por qué me hablaba de esa manera fría si me miraba con tanta culpa y lástima? 

—¿Qué es lo que quieres? No estoy de humor para tus sermones, Toshiro.—

No quería ser rudo, pero no me encontraba en mi mejor momento, y aún así, él no dijo nada, no me miró mal, no me regañó por el tono de voz que use, tampoco por llamarlo por su nombre de pila. Él solo se sentó a mi lado, en silencio, importando le poco si sus vendas se mojaban o si se habría nuevamente las heridas por el esfuerzo, se sentó a mi lado, por primera vez acortando esa distancia respetuosa que siempre mantenía

No pude decir más, el silencio entre nosotros no me disgusto por alguna razón, por primera vez pude mantenerme callado y seguir llorando junto a alguien, como si a mí cuerpo no le importara que Toshiro estuviera junto a mi, como si tenerlo cerca fuera un consuelo de alguna manera, como si sentir el suave toque de su rodilla contra la mía fuera un delicado abrazo al corazón.

Al final simplemente no pude soportarlo más, recordando nuevamente por qué estaba ahí, las lágrimas volvieron y con más fuerza, pero está vez ya no estaba solo, sentí la suave mano de Toshiro en mi espalda, consolando me mientras yo me desmoronaba, y sin pensarlo dos veces lo abrace. Mis llanto silencio no tardó en volverse gritos de ira y desesperación, perdido en esa frustración de no poder hacer nada cuando estaba perdiendo lo todo.

—Esta bien, Ichigo, aún que dejes de vernos no quiere decir que no nos tendrás cerca, nos veas o no, no significa que nos iremos de tu mundo, estaremos ahí, como siempre, solo que ya no nos verás, eso es todo.—

Sus palabras eran tan suaves como su abrazo, de alguna manera recordando me a las palabras que me había dicho mi padre cuando mi madre murió, y aún que me había ayudado mi mayor consuelo había sido el hecho de que podía ver fantasmas, que mi padre dijera que sin importar que mi madre hubiera muerto no significaba que se había ido, solo quería decir que ya no estaba físicamente con nosotros, y el ver fantasmas me había hecho creer que si esperaba, podría verla algún día, vagando por la casa en su forma fantasmas, pero ahora que perdía eso que me había dado consuelo durante tantos años me sentía, perdido.

—¡No es así, si pierdo mis poderes como Shinigami significará que jamás! Jamás... Jamás volveré a verlos... Lo habré perdido todo, Toshiro...—

Incluso después de que dije esas palabras tan lamentables él se mantuvo conmigo, en silencio, sosteniéndome en mi dolor, su mano firme en mi espalda como un sostén invisible que me dice que sin importar cuán roto me sienta no me derrumbaré.

—No es así Ichigo, no lo habrás perdido todo, simplemente ya no formarás parte de este mundo, tal vez por un tiempo, tal vez para siempre, pero no importa, al final nos volveremos a encontrar, algún día, por qué nosotros jamás nos iremos, siempre estaremos aquí, esperando por tu regreso.—

De alguna manera sus palabras fueron ese consuelo que tanto importaba, esa luz que no creía encontrar en nadie pero que él me brindó, nunca creí que acabaría de esa manera, desahogando me, gritando y llorando en los brazos de Toshiro, ni mucho menos, agradeciéndole silenciosamente por su consuelo desinteresado, y por el hecho de que me haya encontrado cuando más lo necesitaba.

—Por favor... Quédate conmigo... Quédate a mi lado Toshiro... No quiero, no quiero estar solo...—

—No me iré a ningún lado Ichigo, aquí estaré, te lo prometo.—

 


 

Después de aquella tarde las cosas realmente mejoraron, continúe mi trabajo como Shinigami el tiempo que me quedaba, incluso si Kiske no me había dado un tiempo estimado de cuándo exactamente perdería mis poderes, pero aún así continúe, tal y como se lo prometí, incluso si al despertar rogaba por qué todos siguieran ahí.

Pero inevitablemente unos días comencé a sentirme más cansado, ya no podía hacer mis ataques con la misma feroz energía de antes, ya no podía mantenerme fuera de mi cuerpo físico por mucho tiempo, y fue de esa manera que supe que el momento finalmente había llegado. 

—Ichigo ¿Tienes planes para el día de hoy? Renji, Orihime, Chad, Uryu y yo queríamos invitarte a dar un paseo por el parque, ya están comenzando los preparativos para el festival de navidad así que.—

—Gracias Rukia, pero iré más tarde, quiero pasar un poco de tiempo a solas.—

Rukia me miró como si ya no me reconociera y lo entendía, no soy del tipo de persona pesimista ni tampoco del que rechaza planes con amigos solo para estar solo, pero no tenía ánimos, igual que ese día no quería ver a nadie por unos momentos.

Rukia suspiró, tal vez preocupada, tal vez triste por mi. —Esta bien, cuando estés por el lugar mándanos un mensaje para buscarte, le diré a los chicos que nos alcanzarás más tarde.—

Asentí sin más, despidiendo a mi pequeña amiga con una sonrisa que no llegaba a mis ojos.

Cuando Rukia se fue me quedé mirando la entrada de mi casa, recordando todo lo que habían pasado estos dos años, recordando todos los amigos que hice, el cómo convertirme en Shinigami fue tan glorioso como aterrador, como formar parte de ese misterioso mundo me hizo sentirme tan vivo y completo.

—Solo una vez, solo una última vez, quiero sentir el aire frío en mi alma—dije con una voz más baja de lo normal. 

Tome mi pase de combate y lo puse en mi pecho, cuando mi alma salió expulsada de mi cuerpo fue una sensación tan liberadora como dolorosa, sin casi reiatsu el proceso era difícil, pero aún así quería pasar unos últimos momentos en esta forma, siendo un alma vagando por la ciudad.

Salté de tejado en tejado, disfrutando de lo ligeros que se sentían mis pies con el shunpo, el aire frío era igual que el de aquel día, reconfortante de alguna manera. Cuando mi energía se agotó me quedé sentado sobre una de las tantas casas de mi ciudad, observando cómo las personas caminaban entre las pequeñas calles del festival que apenas se estaba colocando.

—Esta vista es increíble—dije para mí mismo, sonriendo débilmente.

—Lo es, pero tú la arruinas con tu cara larga.—

Me sobresalté por la sorpresa cuando escuché su voz gélida y ese tono de irritación que tenía cada que había un problema. —¡Toshiro!—grite con sorpresa.

—Es capitán Hitsugaya para ti, Kurosaki.—

Me quedé en silencio, no solo por verlo nuevamente a mi lado en otro momento inoportuno, si no por qué me había corregido como antes. Y sin querer no pude evitar reírme, me hablaba tan formal como si hace unas semanas no hubiera llorado en sus brazos. 

—¿Qué te parece tan divertido, Kurosaki?—

—¡Lo siento, es que me da tanta risa que me corrijas cuando no lo hiciste aquel día! ¿O acaso ya lo olvidaste? Si hasta tú me llamaste por mi nombre de pila, Toshiro.—

Pude ver encantando como sus ojos se abrían como platos y como su rostro pálido se volvía rojo de la vergüenza al recordarlo, nunca imaginé que podría ver algo como esto.

—¡Eso fue solo por el momento, te dejé que me llamaras por mi nombre de pila por qué estaba llorando y gritando! ¡Así que no creas que por solo una vez que haya pasado puedes llamarme nuevamente por mi nombre de pila, aún no te doy permiso de hacerlo, Ichigo!—

Yo continúe riéndome de él, esa actitud tan infantil era algo que nunca pensé ver en el frío y estricto capitán del escuadrón diez, mucho menos verlo tan sonrojado y avergonzado solo por qué lo llamara por su nombre, era tan, divertido.

—Vamos no seas así, creí que nos habíamos vuelto más cercanos después de eso.— Me estaba secando las lágrimas después de tanto reír, sabía que no era correcto burlarme de él pero simplemente no había podido resistirlo.

—Usualmente cuando una persona se abre contigo no deberías burlarte, Ichigo.—

—Lo sé lo sé, es que simplemente no puedo evitarlo, siempre eres tan—

Fue en ese momento que me dí cuenta, Toshiro no estaba llamándome por mi apellido como siempre hacía, si no que me estaba llamando por mi nombre de pila.

—E, espera un momento, ¿Me llamaste por mi nombre?—pregunté atónito, acortando la distancia entre nosotros solo para saber si había oído bien o no.

Toshiro se alejó un poco, intentando mantener la distancia entre nosotros, pero incluso así podía notar su rostro rojo.

—Solo por esta vez, sentí que debía llamarte por tu nombre, como despedida—admito con esa voz fría que por primera vez, escuché vacilar.

No sabía que decir exactamente, nunca pensé que Toshiro querría despedirme, que querría darme un regalo que aunque para muchos era insignificante, para él era muy especial e importante.

Sonreí, realmente lo hice está vez. —Muchas gracias Toshiro, la verdad no me gusta que me llamen por mi apellido ya que pareciera que me van a dar malas noticias, pero de tanto que me llamas de esa forma ya me había acostumbrado que ahora que me llames por mi nombre se siente, extraño.—

Ambos nos miramos, sus ojos turquesa llenos de sinceridad y un algo que no podía descifrar, pero que me miraban con tanta amabilidad que me sentía como un niño al mirarlo.

—¿Entonces ya decidiste qué harás ahora que tus poderes ya no van a estar?—

Me quedé pensándolo un momento, realmente no había pensando en eso, simplemente me había centrado en disfrutar del tiempo que me quedaba con mi poder.

—No lo sé realmente, en un principio quería ser médico como mi padre y ayudar a las personas, pero ahora ya no lo se.—

Toshiro me miró, también pensativo, pensé que tal vez se reiría de mí por no saber que quería pero no, se acomodo a mi lado, sus pies colgando del tejado como los míos.

—Es normal no saber qué hacer cuando pierdes algo importante que representaba una gran parte de tu identidad, pero si pierdes tus sueños ya no te quedará nada.—

—Si bueno, realmente no se que are, ya no se que quiero exactamente—admití con tristeza.

Nunca esperé que algo como esto significará tanto para mí y que perderlo fuera como perder mi identidad, mis sueños, mis deseos.

—¿Haz pensando es escribir libros?—

—¿Que?—

—Escribir, pase mucho tiempo aquí y me tomé la libertad de investigar sobre lo que es famoso ahora, y entre esas cosas están los libros, creo que los ponen en la categoría de fantasía y acción, creo que es una buena opción, tienes muchas historias que puedes contar.—

Me sorprendió por su sugerencia, no por qué me pareciera mala, al contrario, me parecía una gran idea, si no porque quisiera ayudarme a encontrar un sueño, algo que pudiera hacer ahora que ya no iba a tener nada.

—¿Realmente crees que podría ser bueno escribiendo?—pregunté divertido, mirando nuevamente al festival.

—Se dice ser buen escritor, y si, si lo creo, podrías ser buen escritor, tienes una manera de conectar con las personas que pocos tienen, si traspasas lo que viviste, sentiste y viste en los demás al papel, podrías llegar muy lejos, Ichigo.—

La manera en la que Toshiro creía en mí me daba ciertas esperanzas, cierto sentido de que realmente podría lograr salir adelante, de que el escribir podría ser mi razón de ser.

—Bueno, podría intentarlo, escribir sobre ustedes, sobre lo que vivimos, revivir esos momentos sería bueno, aún que ya no sería lo mismo, no podría ser regañado por el viejo Yamamoto por escribir sobre sus vidas y poner que es un viejo cascarrabias sin gracia, o ser perseguido por Kenpachi y Byakuya al poner que a pesar de que se odian juntos son un dúo increíble, o ver a la señorita Unohana mirarme con esa sonrisa sospechosa suya al poner que es una mujer que no parece ser lo que aparenta.—

Había comenzado a divagar, recordando esos momentos juntos a todos, recordando todo lo que vivimos, incluso imaginándome a ellos reaccionando a lo que podría escribir sobre cómo los veía.

—¿Ves? Solo necesitabas la motivación correcta, saber que no estás solo y que sin importar si pierdes tu conexión con el seireitei no significa que los perderás todo.—

Toshiro era tan honesto conmigo que no podía evitar pensar que sería a quien más extrañaría, su compañía silenciosa, su consuelo amable y desinteresado, nuestra conexión inexplicable, la manera en la que nos conectabamos.

—Tu reiatsu se está volviendo más débil, deberías volver a casa, tal vez ya sea hora.—

Cuando dijo esas palabras no pude evitar volver a sentirme mal, no quería irme, dejar de verlos, pero si Toshiro decía que estaba cerca de pasar entonces era verdad.

—¿Podrías quedarte a mi lado? No quiero estar solo cuando lo pierda todo.—

Él asintió con calma, nos fuimos juntos, llegamos juntos a mi casa, sostuvo mi hombro cuando dudé si debía hacerlo o no, pero lo hice, regrese mi alma a mi cuerpo, hubo dolor, agotamiento, apenas pude mantener el equilibrio, mi cabeza daba vueltas sin razón 

Estaba apunto de caer de no ser por qué Toshiro me atrapó, cuando sentí sus manos sosteniéndome nuevamente me sentí aliviado, aún podía verlo, aún podía sentirlo, aún, aún tenía tiempo con él.

—Tranquilo mejor siéntate y descansa.—

—Si, gracias Toshiro, por quedarte y ayudarme.—

Me senté en la orilla de mi cama con la ayuda de Toshiro, él como siempre, se fue a sentar en el borde de la ventana, mirándome mientras el sol lo iluminaba de una manera que parecía más fantasma que nunca, su cabello blanco brillando, sus ojos turquesa pareciendo jamás en sus ojos, su piel pálida brillando en tonos naranjas por el sol, se veía hermoso si podía decirlo.

—¿Cu, cuánto tiempo crees que me queda?—

Toshiro me miró por unos momentos, analizando mi reiatsu seguramente. —No mucho, tu reiatsu ya no desborda como antes, tienes casi la misma cantidad que cualquier habitante del rukongai.—

Pude ver qué me veía nuevamente con lástima, seguramente aún preocupado por como estaría después de perderlo todo finalmente.

—Tranquilo Toshiro estoy bien, hablar contigo me ayudó a asimilar mejor las cosas, además, estás semanas aproveche para vivir lo mejor que pude, todo estará bien.—

Intenté sonreír lo mejor que pude para que ya no se preocupara más, no funcionó como esperaba pero ya no me veía con la misma lastima de antes.

—No estoy preocupado como crees, se que estarás bien, eres más fuerte que esto.—

Lo ví sonreírme, por primera vez, lo ví sonreírme a mi, y también ví como desaparecía lentamente, como su cuerpo parecía hacerse polvo en el aire.

—To, Toshiro—alcance a decir apenas, mi boca estaba seca, intente extender mi mano para tocarlo una última vez, pero tenía miedo.

—Todo estará bien Ichigo, no te dejare solo, lo prometí, ahora solo respira, ve a ese festival, se lo prometiste a tus amigos.—

Toshiro extendió su mano hacia la mía, sus largos y delgados dedos rodando mi palma una última vez. Cuando desapareció en el aire sentí una lágrima recorrer mi mejilla, pero también sentí una extraña paz, en el fondo a pesar de que ya no lo viera o sintiera, sabía, sabía que él estaba ahí, seguramente mirándome con esos ojos turquesa fríos de siempre.

Gracias por todo, capitán Hytsugaya—dije antes de salir de mi habitación, mirando una última vez la ventana donde seguramente estaba él.

Incluso ahora que ya no tenía eso que había formado parte importante de mi no me sentía perdido para nada, solo sentía un vacío en mi pecho, pero no me sentía perdido como pensé que lo estaría, tal vez debido a lo que aprendí de Toshiro, o tal vez por sus palabras y su promesa, de que sin importar si ya no lo veía, siempre estaría conmigo.

 


 

En mis libros, él protagonista es un joven de cabello blanco y mirada gélida, pero de un corazón cálido y manos dulces como la primavera. Un joven que sin intención sabe llegar a las personas y comprenderlas, que sabe cómo consolar a alguien cuando está sumido en la oscuridad. 

Así es como yo te veo, Toshiro, y así es como siempre estas en mi mente, como quien pudo consolarme cuando creía que nadie podría, y quien me ayudó a no perderme en la oscuridad de la desesperación. Lo fuerte todo para mí en ese entonces y por eso plasmó tu imagen en lo que tú me enseñaste que era mi camino.

Notes:

Está historia es sobre Ichigo y Toshiro, no tanto como una pareja si no solo como dos personas que se entienden como nadie, no es mi mejor trabajo pero al menos es algo jeje, sobre todo después de estar ausente por mucho tiempo.