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El sonido de sus pasos al pisar la maleza junto con pequeñas rocas en el camino, además de su respiración, eran los únicos sonidos que se escuchaban, la brisa era cálida y el sol estaba en posición que indicaba que estaba próximo al atardecer. Se había alejado a una distancia considerable del laboratorio en el cual se encontraban trabajando en la elaboración de la máquina del tiempo junto con el resto del equipo científico. La verdad es que esta pequeña caminata silvestre era su forma de suprimir sus pensamientos y considerar una nueva dictadura luego de una acalorada discusión con un grupo de políticos e inversionistas, quienes se opusieron a la gran mayoría de sus sugerencias en favor del proyecto de Helio-3.
No era la primera vez que debía lidiar con este tipo de situaciones, incluso en el pasado también se vio enfrentado al mismo escenario, pero luego de más de 3.700 años, dos petrificaciones y momentos en los cuales estuvo a punto de perder la cordura, finalmente había encontrado un grupo de personas afines con las cuales había logrado reencontrarse con su amor puro por la ciencia, por lo que sus esperanzas de llevar a la humanidad a una nueva etapa habían vuelto. Lastimosamente, a medida que crecía la cantidad de personas que lograban ser despetrificadas, también crecían la cantidad de detractores de todos los nuevos cambios que se estaban presentando, muchos no estaban a favor de despetrificar al mundo entero y en su lugar sugerían despertar solo a aquellas figuras que hubieran sido influyentes en el pasado, figuras que coincidentemente eran todos aquellos con un gran poder adquisitivo o de algún partido político importante. Entre aquellos detractores había algunos que conformaban parte del comité de supervisión de los proyectos del equipo científico, las principales quejas casi siempre estaban relacionadas con el financiamiento, la insuficiente cantidad de combustible que poseían para poder poner en marcha todo e incluso en algunos casos optaban por ridiculizar cualquier nueva idea con la excusa de que no invertirían su dinero en un proyecto que parecía sacado de la ciencia ficción.
Al terminar la conferencia, su mente había vuelto nuevamente a esos días en los cuales planeaba mandar a la mierda al mundo entero y gobernar a los ignorantes por si mismo, sin nadie que se opusiera o interfiriera con el camino de la ciencia. De manera inconsciente había dado algunos pasos en dirección a la habitación en la cual se encontraba el dispositivo de petrificación, cuando fue interceptado por Gen.
“¡Oh, Xeno-Chan! Parece que el calor que había al interior de la sala de conferencias te afectó un poco y te confundiste, ahora todos se dirigen a comer algún aperitivo, para ello debemos ir en la dirección opuesta”.
“No estoy confundido, se exactamente hacia donde me dirijo”
“Ah…eh…con que así es…”
La expresión del rostro de Gen parecía algo cansada, lo cual era entendible ya que el estuvo en todo momento como mediador entre él y el resto de los asistentes a la conferencia, de hecho, de no haber sido por Gen, probablemente habría terminado escupiendo al rostro de alguno de los barbudos presentes, lo cual hubiera sido un comportamiento muy poco elegante así que agradecía las intervenciones del mentalista.
Exhausto por todo el ajetreo que sucedió durante la conferencia, en la cual incluso recibió insultos de forma gratuita, Gen solo se limitó a decir:
“Escucha, entiendo tu frustración en estos momentos, yo también debo lidiar con este tipo de personas diariamente, no como científico, pero si en mi rol de diplomático…así que…”, se aclara la garganta “no te juzgaré, pero…al menos lo que a mí me funciona cuando me siento agotado, es salir a caminar, estar un tiempo solo y descansar de aquellas personas que me fastidian…sentir la suave brisa y observar el cielo”.
Y así era como terminó en esta pequeña aventura fuera del laboratorio, el cielo ya se estaba oscureciendo por lo que tanto las estrellas como la luna se apreciaban mejor. No era usual que se tomara descansos ni que realizara caminatas, normalmente si no se encontraba en el laboratorio, está realizando alguna conferencia o asistiendo a entrevistas, quizá los únicos momentos en los cuales diría que lograba “descansar” y sentirse relajado era cuando se reunía con Stan. Ambos estaban gran parte del día juntos debido a que el otro se desempeñaba como su escolta, pero eran aquellos momentos, luego de terminado el día, en los cuales ambos bajaban la guardia y se relajaban, a veces estaban en su cabaña mientras Stan lo escuchaba burlarse de las idioteces que tenía que escuchar en las conferencias, otras veces se reunían en la cabaña de Stan a beber algunos tragos preparados por Francoise, otras veces simplemente permanecían en silencio disfrutando de la compañía del otro.
El pensar en la calidez de los momentos con su amigo lo estaban ayudando a sentirse mejor. Nuevamente trató de enfocar su atención en el cielo estrellado, la inmensidad del cielo y la nitidez con la cual se lograban apreciar todos los cuerpos celestes era algo que difícilmente se pudiera observar en plena ciudad o fuera de un observatorio en el antiguo mundo. Mientras mantenía sus ojos en el cielo pensaba en lo increíble que era que hace solo un tiempo atrás lograran construir desde cero un cohete para el viaje a la luna, le hacía pensar en todas las posibilidades de crecimiento que tendría la humanidad en el futuro al beneficiarse de los recursos provenientes de otros planetas.
Tal vez Gen tenía razón y las caminatas si ayudaban a despejar la mente después de todo. Desearía que Stan también estuviera a su lado en estos momentos para apreciar la vista.
Mientras pensaba en aquello, se percató del vapor que estaba saliendo de su boca, alertándose por el descenso en la temperatura, lo cual era esperable debido a la llegada de la noche. Decidió que ya era hora de regresar por lo que dio media vuelta, intentando recordar el camino que había recorrido. Mientras daba los primeros pasos escucho el sonido de lo que parecía ser una motocicleta. No pasó mucho tiempo hasta que el sonido se acercara y la motocicleta se estacionara a unos pocos metros de él, observando una silueta ponerse en pie y acercarse a su dirección. Si bien la oscuridad dificultaba que lograra ver el rostro de la persona, nunca confundiría esa silueta. Una vez que el otro logra posicionarse frente suyo es que comprueba que sus suposiciones eran ciertas, se trataba de Stan.
Luego de tener frente a si al otro hombre es que nota que sostiene un abrigo y un casco en sus manos.
“¿Qué haces aquí?” Fue lo primero que dijo Stan.
“Siempre directo y preparado para todo, ¿no?” Mira de reojo el abrigo en sus manos.“Encontrar el lugar exacto en que me encontraba y prepararme ropa abrigada, no esperaba menos de mi mejor caballero, siempre muy elegante”
“Cállate y ponte esto”
No puso objeciones y procedió a usar el abrigo entregado, sentía que lentamente su cuerpo recuperaba algo del calor que estaba perdiendo en la fría noche, luego miró de reojo el casco que Stan sostenía.
“¿Y eso?”
“¿Tu qué crees, profesor”
“¿Entiendo a lo que te refieres, pero, si me das el casco a mí, que usarás tu? Veo que solo traes uno”
“No lo necesito, póntelo y regresemos, hace un frío de mierda aquí”
Opta por dejar de discutir y sigue la indicación de Stan. Una vez vestido con el abrigo y el casco es que ambos se suben a la motocicleta. Ya que Stan era quien conducía, procedió a sentarse detrás de él, posicionando con cuidado sus brazos alrededor de la cintura del otro.
Al momento en el cual se pusieron en marcha, le relató a Stan los motivos que lo llevaron a dirigirse a ese lugar junto con todos los obstáculos que estaba teniendo, la sensación de poder contarle sus más profundos pensamientos sobre ello le producían una sensación de desahogo aliviadora, lo que hizo que de manera inconsciente profundizara más el abrazo en la cintura del otro y que además apoyara su cabeza en su espalda, incluso el olor a gas venenoso le estaba resultando tranquilizante.
Stanley era consciente y sabía todo esto, al ser el escolta de Xeno, parte de su trabajo consistía en acompañarlo siempre a cada reunión en la que se encontrara, por lo que había presenciado las malas caras y comentarios venenosos de parte de un sinnúmero de sujetos, lo que traía como consecuencia tener que observar el rostro abatido y cansado de Xeno luego de terminadas cada una de las conferencias con los distintos tipos de comité. Ser testigo de todo y no poder hacer nada en el acto para aliviarlo también lo frustraba, ganas no le faltaban de sacar su arma y apuntar a las cabezas de cada uno de esos imbéciles, pero sabía que debía contenerse por el bien de la preciada “paz” que estaban construyendo, además no quería que sus actos pudieran afectar la reputación de Xeno.
“No me habías comentado que tenías una motocicleta, de hecho, no lo había mencionado, pero creo que es la primera vez que te veo conducir una”. Menciona repentinamente Xeno, mientras mantenía su cabeza apoyada a la espalda de Stan.
“Quería encontrarte rápido así que le pedí a Senku que me facilitara una”
“Oh~ quien diría que recurrirías a Senku para solicitar ayuda”. Menciona en un tono burlesco “Como sea, viajar en motocicleta me trae ciertos recuerdos…recuerdos no muy placenteros de hace unos cuantos años… “
Luego de unos pocos minutos llegaron a las afueras de la cabaña en la cual se alojaba Xeno, al detener la motocicleta, Stan solo dice:
“La próxima vez avísame que saldrás”.
“No era algo que tuviera planeado, solo salí a caminar y al perderme en mis pensamientos me alejé”.
“De todos modos, es peligroso que estés solo, eres el representante y quien siempre da la cara para todos los asuntos científicos, tu y Gen, quien tiene un rol de diplomático, son los más expuestos a ser víctimas de algún atentado de parte de alguna mente enferma que esté en contra de todo lo que hacen”.
“No tenía idea que también te preocupabas por Mr. Gen”.
“En verdad no me importa, solo digo que ambos son quienes más se mantienen en contacto y se relacionan con peces gordos, por lo que son caras reconocibles para todos. Lo que ocurra con el mentalista es problema de ese chico grande de Tsukasa, yo solo me preocupo por ti”.
Luego de decir esto, se produjo un breve silencio entre ambos, Xeno pareció notar algo de tensión en el rostro de Stan, pero quizá solo eran imaginaciones suyas, tal vez el fuerte olor a gas venenoso que inhalo al abrazar a Stan lo estaba afectando.
“Está bien, si tanto te preocupa, te mantendré informado cada vez que me embarque en una caminata para pensar en distintos escenarios en los que condeno a la horca a mis enemigos”.
“Me parece perfecto”
Ambos intercambian miradas y sueltan una breve risa. La tensión anterior pareció desaparecer del rostro de Stan.
“De todos modos...no quise molestarte porque sabía que estarías entrenando a los nuevos cadetes... “
Desde que Stan recibió una medalla de honor por ser uno de los astronautas que viajó a la luna, es que le encomendaron la misión de entrenar a los jóvenes que se enlistaban en el cuerpo militar, por lo que todos los días, luego de terminar su trabajo en el cual lo escoltaba y acompañaba a diferentes reuniones y conferencias, dedicaba una parte de su día para dirigir el entrenamiento de los nuevos cadetes.
“Maya puede hacerse cargo de ellos, no morirán por mi ausencia, pero no puedo decir lo mismo de ti”.
“La confianza que tienes en mis capacidades de supervivencia me impresiona.
Stan no responde, pero se limita a sonreír.
“Bien, ahora trataré de descansar, después de todo, mañana debemos estar todos presentes para la reunión en la cual estarán invitados tanto periodistas como posibles nuevos inversionistas, estarán atentos y querrán saber todas las nuevas actualizaciones respecto a los descubrimientos y avances tanto de los viajes realizados a la luna como todo lo referente a la máquina del tiempo. Stan, no hace falta decirte que debes presentarte con tu mejor traje, puedes hacerlo?”
“Ja, claro que puedo”. Sin decir más palabras, se retira y aleja un par de metros para estacionar la motocicleta. La cabaña de Stan estaba situada al lado de la de Xeno, por lo que en solo un minuto se tardaban en dirigirse hacia la morada del otro.
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El nuevo día había comenzado y con ello también llegó el ajetreo producto de las preparaciones para recibir a los invitados a la reunión. La ansiedad se había apoderado de muchos, incluso en algunos del grupo de científicos, entre ellos Sai, quien no paraba de temblar y balbucear incoherencias. Al percatarse de ello y por el bien de que la reunión transcurriera sin ningún error, Xeno procedió a intentar tranquilizarlo, prohibiéndole por el momento la entrada a Ryusui a la sala de laboratorio en la que se encontraban para no descompensar más al otro. A su vez también debió acompañar y calmar a Chrome y Suika, quienes también debían estar presentes y estaban aterrados ante la posibilidad de recibir preguntas que no fueran capaces de contestar. Finalmente, la conclusión fue que cualquier pregunta relacionada con ciencia avanzada o que involucrara a la máquina del tiempo serían respondidas por él mismo o por Senku.
“Vaya, quien diría que el malvado Dr. Xeno adoptaría una posición de madre preocupada” Decía Senku, quien parecía divertido ante toda la situación.
“Solo me cercioro de que haya el mínimo de inconvenientes y que ninguno de nosotros sea la comidilla de chismes de todo este evento. Mientras yo sea parte de este equipo, nadie hablará mal de ninguno de nosotros”.
Se acercaba la hora para el comienzo de la reunión, por lo que se preparan para dirigirse al lugar, una vez fuera de la sala de laboratorio, se percata de la presencia de Stan, quien se encontraba de pie con la espalda apoyada contra la pared. Tal y como le había indicado, se encontraba vistiendo un traje que le quedaba justo a su medida, también parecía haber arreglado su cabello. No era como si Stan necesitara grandes cambios para verse bien, sabía que incluso vistiendo su uniforme militar que usaba a diario deslumbraría a todos, pero aún así mantuvo su mirada fija en el por más segundos de los necesarios.
Al percatarse de su presencia, Stan se alejó de la pared y dio unos pasos hacia el grupo de científicos.
“¿Supongo que ya están todos listos?”
“Efectivamente, pero…”de repente recuerda algo “Stan, ¿dónde tienes la medalla que te entregaron? No la veo en tu cuello, ¿la tendrás en alguno de tus bolsillos?”.
“No vi necesario traerla, después de todo es solo una reunión más, solo que con mejor ropa y comida para los invitados”
“Entiendo, pero…entre las personas que asistirán, también es posible que se encuentren aquellos que los condecoraron, además al estar presentes una gran cantidad de periodistas, no estaría de más que el grupo de astronautas porten sus medallas en caso de alguna nueva fotografía, a nosotros los científicos también posiblemente nos pidan fotografiarnos. Senku ya se encuentra llevando la suya”.
"Ugh…si no queda de otra entonces…"
“Capitán!”. La voz de uno de los subalternos de Stan se escucha y rápidamente se aproxima un hombre muy corpulento vistiendo un traje que pareciera a punto de explotar por lo ajustado que le quedaba. “Capitán, lo necesitamos con urgencia en el escuadrón”.
“¿No pueden encargarse ustedes mismos?”
“Por favor señor! ¡Los nuevos necesitan sus palabras de apoyo!”
“Pero ahora mismo debo…”
“Stan, no te preocupes. Ve con tu escuadrón, yo me encargo de buscar tu medalla, me imagino que estará en tu cabaña”
“Si, allí esta. Está bien, entonces te lo encargo, nos vemos en la reunión”. Stanley se alejó rápidamente con su subalterno.
“Muy bien, como escucharon, iré a la cabaña de Stan a recuperar su medalla, se la entregaré y luego me reuniré con ustedes”.
Estaba a punto de salir y dirigirse hacia el lugar mencionado, cuando de pronto Senku, quien parecía confundido, le pregunta:
“Oye un momento, ¿cómo piensas entrar a su casa en primer lugar? Creo que en tu conversación olvidaste pedirle que te entregara sus llaves”
“Oh, no las necesito, ya tengo una copia”
“¿Tienes una copia de las llaves de su casa?”
“¿Qué tiene de raro?”. Sin querer alargar más la conversación, se aleja del grupo con la intención de recuperar rápidamente la medalla de Stan.
Al llegar al lugar, logra entrar con facilidad y comienza a inspeccionar con su vista rápidamente el lugar en el cual podría encontrarse el objeto. Había estado muchas veces allí por lo que estaba familiarizado con los muebles. Al igual que el resto de las cabañas, esta consistía principalmente en una habitación pequeña, con acceso a un baño y una cocina diminuta. Al interior de la habitación había una cama de tamaño promedio y a su lado unos cajones. Siempre le había sorprendido el orden y limpieza del lugar, todo muy minimalista y sencillo, inclusive, para cualquier persona sería difícil adivinar que en ese lugar habitaba alguien, ya que no se observaban objetos personales a la vista. Sin perder más el tiempo se dirigió a los cajones, los revisó todos y no encontró lo que buscaba, de hecho, no encontró nada ya que estaban completamente vacíos. Lanzó una mirada hacia la cama, pero dudaba que la medalla estuviera allí. Se lamentó en no haberle preguntado a Stan el lugar preciso en el que guardaba la maldita medalla, pero no tenía caso cuestionarse sobre ello. El lugar era tan reducido y con tan pocos muebles que no había muchas opciones de búsqueda, había un sillón que estaba al frente de la cama, sillón en el cual el mismo se había sentado muchas veces, pero al revisarlo tampoco encontró nada.
El único lugar en el cual no había buscado era un pequeño armario, el cual dudaba en abrir ya que nunca había mirado allí antes. “Bueno, el propio Stan sabe que estoy aquí hurgando entre sus cosas, así que no creo que se moleste”.
Sin pensarlo más tiempo decide abrir el armario, lo primero que ve son algunas vestimentas colgadas cuidadosamente, todas esas prendan habían sido confeccionadas por el mismo, incluyendo los trajes de combate. Comenzó a inspeccionar la ropa hasta que vio que en su traje de militar estaba colgada la medalla. Al encontrar finalmente el objeto que se encontraba buscando, se apresura a tomarlo y guardarlo en su bolsillo, se apresuró tanto que sin darse cuenta le dio una patada a una pequeña caja que se encontraba en la parte inferior del armario. Era la única caja que había en el armario, por lo que surgió su curiosidad y ansias de conocimiento.
Ya que de todos modos estaba aquí, no cree que Stan se moleste, creía que lo más probable es que aquella pequeña caja contendría algunas cajetillas de cigarros de emergencia, aquel pensamiento en la obsesión por el tabaquismo de Stan le hizo poner los ojos en blanco. No esperó más y abrió la caja, revelándose en su interior una pequeña cajetilla de cigarros.
“Lo sabía!”, sin embargo, esta no parecía ser una cajetilla común, ya que en el centro del empaque se visualizaba una figura con la forma de su cabeza, muy similar a aquella cajetilla que el mismo le había entregado a Stan poco antes de su viaje a la luna. Con algo de incredulidad decidió tomar la cajetilla con sus manos y observarla mejor, luego al abrirla, comprobó que sus suposiciones eran ciertas.
“Esto es…el tabaco de mascar que le di”
No tenía sentido, ¿significa esto que en su viaje a la luna no consumió nada del tabaco de mascar que le entregó?, ¿Por qué lo escondía?, siempre pensó que debido a lo estresante de la misión a la luna probablemente Stan consumiría con rapidez todo el contenido, todo aquello le parecía muy irracional, sobre todo al conocer la obsesión de su amigo por el tabaquismo. Las únicas opciones que se le venían a la mente eran:
1-No le gustó el sabor del producto. Pero en ese sentido habría tenido más sentido deshacerse de la cajetilla, además, de ser ese el caso, hubiera preferido que Stan se lo comunicara.
2-Le gustaron demasiado y no quiso desperdiciarlo, por lo que decidió guardar el resto para consumirlo moderadamente. También era un escenario poco probable para alguien con el hábito de fumar más de una cajetilla al día.
3-La última opción era que…el estuviera tan feliz por el regalo que hice exclusivamente para el…que decidió guardarlo y atesorarlo…no parecía algo descabellado y siendo objetivo tendría más sentido que las otras opciones, pero eso significaría que…
“Que yo le gusto a Stan”
