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"Anhelo" [One-short]

Summary:

OMEGAVERSE HETERO✨

Solo quería que lo amarán...
(Inspirado en Epic)

Notes:

¡Desactiva el traductor! ¡Está historia está en español!
Cover usado: https://youtu.be/NeAcp2gBO50?si=q1L8Sm6MWNKVOvhg

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Él sabía que nunca tuvo oportunidad.

No importaba cuánto se esforzara.

Ella amaba a alguien más...

Lo intentó todo: desde ser su amigo hasta su confidente, su apoyo.

La abrazó en sus pesadillas, le secó las lágrimas.

Nunca hizo nada que ella no quisiera, y lo único que pidió fue que le permitiera mirarla desde lejos.

Deleitarse con su aroma reconfortante, y ver aquella sonrisa tan hermosa que parecía llenar de alegría sus días.

"Emily habló con Sera..." -el Omega ya podía percibir la alegría en la voz de aquel dios menor, dándole esa sonrisa juguetona, sin ningún tipo de aroma- "Resulta que tu pequeña huésped es su protegida..."

"Entonces la trataré con mayor respeto, como lo he estado haciendo"

"Eh... Creo que no logras entender muy bien..." -San Pedro se rascó la mejilla, nervioso- "Se va..."

El mundo de Alastor se derrumbó.

"¿Qué?" -trató con todas sus fuerzas de que su voz no se quebrara- "No puedes estar hablando en serio..."

"Lo siento, cervatillo..." -el mensajero del Olimpo soltó una pequeña risa antes de flotar a su alrededor- "Es la palabra de quien manda sobre todos... y eso te incluye a ti"

"¿Cuándo fue el juicio?" -se negaba a creerlo- "¿Por qué no me llamaron?"

"Tu opinión era irrelevante, y lo sabes..."

La voz del Beta fue fría, aunque sin afán de herir. Después de todo, era verdad: a nadie le iba a importar su opinión.

"¿Cuándo partirá?" -se dejó caer en el suelo, sin importarle cómo sus ropas se manchaban de tierra húmeda. Su aspecto siempre le importó, quería verse adecuado para la Alfa que robó su corazón- "¿Tengo tiempo de despedirme, aunque sea?"

"Está alistando provisiones..."

Sus orejas se alzaron atentas y su aroma se hizo más amargo. 

Se puso de pie. 

Empezó a correr tan rápido como se lo permitían sus pies, sus pensamientos estaban ocupados en aclarar su vista a pesar de las lágrimas que amenazaban con salir. No se molestó en usar sus sombras; no tenía la mente clara.

No le importaron las ramas que se quedaron atrapadas en su cabello rojizo.

No le importaron los raspones en sus piernas y brazos al atravesar la maleza.

El sol cegó su vista por un momento cuando salió de las profundidades de la jungla de la isla.

Sus ojos se iluminaron al ver su figura.

Su cabello rubio atado en una trenza mal hecha, ondeando con la brisa marina, cargando algunas provisiones en la precaria balsa.

Charlotte Morningstar.

Sus miradas se encontraron. Esos ojos rojos que nunca vio iluminados, ahora parecían brillar con algo más que miseria.

Esperanza.

Eso es lo que podía ver.

"Alguien llegó y acá... Dicen que lejos te llevarán, que no eres mía en verdad, y que tu rostro ya no podré mirar"

"Así que vine a decir que no eres como ninguna que conocí, porque solo a ti te conocí"

Se acercó con cuidado, sin negarse a soltar lágrimas frente a aquella Alfa. Ella se giró por completo, con la cara en alto, sus ojos tocando firmemente su alma, como la primera vez que lo hizo cuando sus miradas se cruzaron.

"Y si te presioné, o intenso fui yo, si crees que te embosqué, diré que fue mi error"

"Y si tú me odias a mí, entonces siento si es mucho para ti..."

Dio un fuerte respiro, parpadeando varias veces al ver cómo trataba de acercarse, su mirada preocupada por el dolor que le estaba causando al Omega. Alastor sonrió un poco; esa era una de las cosas que amaba de ella, su preocupación y piedad por aquellos que no la merecían.

"Pero no lamento amarte a ti.
No lamento amarte a ti.
No lamento amarte a ti"

Nunca lo haría, tal vez ahora se esté ahogando con el nudo en la garganta, con las palabras egoístas, pedir que se olvide de su vida allá fuera y se quede con él. Ellos dos iniciando una nueva vida.

"Alastor..." -la rubia estaba lo suficientemente cerca para poder tocar su mejilla, queriendo frenar al dios de Ogigia.

"Déjame hablar..." -retiró la mano de la Alfa con cuidado retrocediendo.

El ciervo se abrazó a si mismo mientras dejaba que su dulce aroma a fresas con crema se expandiera, negándose a que lo último que recordará Charlie fuera su aroma amargo.

"Llevo una vida aquí"

Comenzó, su tono tan frágil que ni siquiera el viento se atrevió a interrumpirlo.

"Desde niño me abandonaron, solo por cien años sin mis amigos eran cielo y el sol"

Charlie dio un paso más. Dudó.

Alastor alzó una mano temblorosa, pidiendo silencio con ternura. Quería terminar, quería dejarle todo... aunque eso lo destruya.

Recordaba con claridad todos esos años de soledad, solo por el hecho de ser hijo de los antiguos enemigos de Seraphine. La isla, sus animales, sus plantas, eran todo lo que conoció, y aunque nunca lo llegó a admitir en voz alta, siempre añoró más.

"Cuando en la costa te vi, pensé que eras lo que siempre pedí, me convencí..."

Se asustó al inició.

Nunca tuvo la oportunidad de ver a una humana además de los diversos libros que le traían los dioses.

Pero, a pesar de la brisa marina que siempre acompaño sus costas. Aquella Alfa lo envolvió con un aroma tan cálido, que por primera vez en su vida, sintió que ya no había necesidad de seguir levantando muros.

Cuando le dijo que estaba comprometida. No supo con exactitud que significaba.

Solo escucho la palabra esposa por parte de los dioses y si ellos tenían más de una, seguro también se podría aplicar en mortales.

Con cada negativa. Alastor entendió que Charlie nunca lo vería ni siquiera con un anfitrión. Lo veía como su carcelero.

"Y si te presioné, o intenso fui yo, si crees que te embosqué, diré que fue mi error"

"Y si tú me odias a mí, entonces siento si es mucho para ti"

La primera vez que la rubia despertó envuelta en sudor por las pesadillas, no paraba de repetir el nombre de Sir. Pentious junto con el nombre de Husker. Pidiendo perdón por sus muertes, y rogando a los dioses que le dejen aunque sea conciliar una hora de sueño.

La abrazo.

Envolvió a la Alfa en mucho más que sus brazos y dejo que su aroma a fresas la calmará. Le susurró palabras de consuelo.

Y allí fue como el nombre de su amada se escapó de sus labios.

Vaggie.

"Pero no lamento amarte a ti.
No lamento amarte a ti.
No lamento amarte a ti.
No lamento..."

Cada vez que Charlie podía tener un minuto de paz, no dudaba en mirar aquella sortija en su dedo.

No le importaba que cada vez que él acudiera en sus colapsos, nunca le haya dicho su nombre, ni mucho menos agradecido.

Con permitirle estar cerca de ella y sentir su calor. Era suficiente.

O eso se decía.

Ahora que la han liberado los Dioses.

Todo el tiempo que pasó escuchando, comprendiendo, cuidando.

No significaron nada para ella.

"Estoy enojado, cansado de llorar, atrapado en pensar que esto era especial"

Sus emociones estaban desbordadas. Empezó a crecer sus ojos rojos brillando por la ira, sus astas ramificándose y las sombras surgiendo a pesar de la luz del sol.

Los nidos que construyó para que no pasará frío en los días que se negó a entrar al templo.

Las pocas sonrisas que le dedicó solo cuando pregunto por su hogar.

Las veces en que la detuvo de saltar del risco.

"Quisiera que vengas, que tu brazo se abra, si es escucharte decir una vez"

Se dejó caer en la arena, lágrimas cayendo a montones.

Sus manos sangrando por apretar los puños, sus garras clavándose en su piel.

Todas las canciones que solo buscaban espantarle los miedos, sus sonrisas rotas para hacerla reír.

Nada cambió.

Él fue solo una sombra en el camino de su destino.

Alastor supo entonces que su peor error no fue enamorarse... sino creer que tenía el derecho de ser amado de vuelta.

Solo quería oír...

"Te amo" -la voz de ella sonó tan quebrada que por un momento el Omega tuvo aunque sea una chispa de esperanza.

"¿En serio?"

"Pero no de la forma en que lo haces tú"

La Alfa se empezó a alejar, subiendo a la balsa, terminando de cargar las provisiones y sin atreverse a mirar el estado en que estaba dejando al Dios. Incapaz de sostener la mirada, su aroma tornándose quemado para espantar más al pelirrojo.

Sus orejas se aplanaron contra su cráneo, la sonrisa que siempre estaba en su rostro, finalmente se quebró.

Enterró la cabeza en la arena mientras su forma se reducía.

El suelo tembló, las nubes se agruparon en la isla.

"Yo odio haberte amado a ti.
Odio haberte amado a ti.
¿Por qué me enamoré de ti? ¿Por qué me enamoré de ti?"

El cielo lloró con él.

Una tormenta se desató sobre la isla mientras las sombras lo envolvían lentamente, como un capullo, como la representación del luto al amor que ni siquiera surgió, ni pudo tener.

A pesar de que no quedaba nada por proteger, ni nada por esperar.

Ya lo había dado todo.

"¿Qué hago con este amor por ti?
¿Cómo te superaré a ti?
¿Por qué diablos no me amas a mí?"

La vio alejarse.

Con los ojos cerrados, tratando de ignorar el dolor que estaba provocando a quien fue su anfitrión por 7 años.

A pesar de todo, Alastor hizo lo posible para que la aguas se calmarán solo por donde pasará Charlotte.

¿Por qué no puede ser su esposa?

¿Por qué no fue suficiente?

Claro, aquella que esperaba al otro lado del mar era su vida, y Charlie no estaba dispuesta a morir fácilmente, a pesar de todas las veces en que casi da ese paso.

Tal vez, debería seguir el consejo que susurraba entre sueños.

"Saludar al mundo con los brazos abiertos..." -el ciervo, se acurrucó más en su capullo- "Está bien, Sr. Pentious... lo intentaré"

Aunque muy en el fono, sabía que ya no había más vida en él.

Todo se fue con ella.

Y aún así, si pudiera elegir... la volvería a amar

A pesar de que solo se quedará... con el Anhelo.

Notes:

Holaaa personitas del futuro!!!
Charlastor vuelve!!!
Cómo no sé dibujar, ni editar, ni nada... Mi único talento es escribir... ¡Tenía que hacer esto!
Estoy triste, así que no se salvan...
NO HAY CONTINUACIÓN. ESTE ES EL FINAL.
¿Qué les pareció?
Recuerda, ¡si estás en 2070 cuídate de los zombies! Randi mikU 🐺 se despide!