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Alligator Aliances

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Tal vez, su padre tenia razón.

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Era de tarde. La campana había sonado, dando a entender que el dia escolar dió a su fin, dejando que los estudiantes salgan de la escuela y vuelvan a sus hogares como cualquier otro día... A excepción de cierto chico de pelo castaño vainilla dulce y ropa amarilla, cual se encontraba en la oficina del director por llamada de este.

Si su padre quería hablar con el urgente, ¿Porque no hacerlo en el camino a casa? Davey, el chico que ahora se encontraba delante del escritorio de su padre, el director, se preguntaba aquello. Sin embargo saldría de sus nubes cuando notó que su papá iba a hablar, deseando internamente que fuera algo rápido así volver a casa lo más pronto posible.

–Davey, campeón, te he notado bastante distante a tus compañeros desde... Que empezó el año escolar para ser sinceros– Fue directo al grano, después de todo sabía que su hijo no era alguien muy paciente a decir verdad –¿Hay alguna razón en especial porque? Ya que es muy importante que mínimo... Bueno, juegues con ellos, ¿Sabes?–

El menor soltaría un "silbido" cortó ante aquello, rodeando sus ojos con cierta molestia. No era la primera vez que su padre le pedía que pasará más tiempo con aquellos que tenía que llamar "compañeros", pero el no tenía la culpa de que estos fueran aburridos y sosos, menos que no entendieran a Linda tanto como el lo hace.

Era molesto.

–Me aburro fácil con ellos, además que no me hacen caso– Diría, evitando mirar al adulto a los ojos –Emmy no se separa de sus plantas, Alice solo juega a la familia y Kevin dibuja–

–Hmmm, ¿Pues que hay de Austin?– Sugirió, pues había notado como su hijo no mencionó a aquel chico "rudo" cuando describía las razones de porque no jugaba con el restó –Se que puede ser algo caótico, ¿Pero no te apetece darle una oportunidad?–

El castaño vainilla dulce se quedó en silencio un rato, pensando en lo que su padre acabo de decir.
¿Austin? El realmente nunca le había prestado tanta atención, las pocas veces que lo hacía solo lo miraba rompiendo ventanas para impresionar a Alice, cosa en la que fallaba cada vez que lo hacía... Era algo molestó eso, ¿Acaso no encontraba otra forma de llamar la atención? Una que al menos no afecte a los fondos de la escuela.

–El se la pasa queriendo llamar la atención de Alice, es muy aburrido...–

–Si, lo noté– Reconoció, además de recordar las innumerables veces en las que Austin rompió propiedades de la escuela, terminando muy mal para el dinero de esta –Pero como estaría bien que alguien lo ayude, ¿Que te parece si tú lo ayudas?–

¿Ayudarlo? ¿El? ¿A el? –¿Pues que ganaría a cambio?– Pregunto, cruzando los brazos mientras levantaba la mirada, intentando sonar amenazante con su tono, causando el efecto contrario.

–Pues tendrías un nuevo amigo, ¿No te parece algo de valor?– No obtuvo respuesta como tal, ni siquiera una sacudida de cabeza o algo por el estilo, solo silencio por parte de su hijo... El solto un suspiro, levantándose de su asiento –Piensalo, creeme que te vendra bien al menos algo de compañía–

–Pero..–

–Ya puedes irte, espérame en casa– Fue lo último que le dijo, antes de salir de su oficina hacia otra parte de la escuela, dejándolo ahí solo.

Davey se quedó paralizado media hora, pensando en lo que su padre le platicó, para luego soltar un gritó bastante agudo por rabieta. Dios, ¿Porque le hacía esto?

¿Cuántas veces tenía que decírselo para que lo tuviera claro? Sus compañeros eran SOSOS, sus compañeros eran INCIPIDOS, sus compañeros eran ABURRIDOS, ¿Porque tenía que pasar tiempo con ellos?

El no lo sabía, pero su padre no le dejaba de otra.

Mañana sería un día muuuuy largo.

 

Davey se encontraba cerca del lago junto a Linda, jugando con sus dedos para matar el tiempo

Davey se encontraba cerca del lago junto a Linda, jugando con sus dedos para matar el tiempo. Como su padre había sugerido iba a pasar tiempo con Austin, aunque antes tendría que esperar que viniera, lo cual era jodidamente aburrido, por decir poco.

–¿Tu crees que vendrá? Tal vez decidió que hoy sería un buen día como para faltar...– Pregunto al lagarto, recostandose en el pasto, ensuciando se un poco pero sin importarle mucho –Espero que cuando le hable no se ponga a tirar rocas como de costumbre, ¿Siquiera nota que eso no le llama la atención a Al... En primer lugar, ¿Que le ve a Alice?–

Solamente recibía gruñidos por parte del cocodrilo, algo que no era entendible para otros, pero si para el. Soltó un suspiro, uno largo, mirando hacia el cielo –¿Porque papá no lo entiende? Te tengo a ti, ¿Acaso eso no es suficiente? ¿No para el?– Otro gruñido vino de Linda, estando de acuerdo con lo que decía –A veces desearía que no estuviera arriba de mi todo el tiempo, molesta eso y...–

–¡Alice! ¡Hola!–

–¿Eh? Uh, hola Austin, ¿Que tal?–

Oh vaya, al parecer Austin decidió venir... Y como siempre yendo a hacer lo que sabía mejor, humillarse a si mismo.

Tan pronto como se bajo del bus escolar junto a otros niños el fue directamente hacia Alice lo más rápido que la vio, aclarando su garganta antes de hablar –Te ves muy linda hoy, ¿Sabes? Creo que deberías de dejarte ese peinado más seguido, ¡Te queda genial!–

Sin embargo, Alice como la ingenua y idiota que era no captaba nunca lo que el contrario quería causar ante sus comentarios, encontrandolos simples y ordinarios, aunque dulces de vez en cuando –Oh, gracias Austin– Fue lo único que le dijo, rápidamente perdiendo el interés en la conversación cuando escuchó la voz de Emmy llamándola.

–¡Alice, Alice!– La llamó, corriendo hacia ella bastante emocionada –Tengo algo super importante que mostrarte, hay unas flores saliendo de sus capullos, ¡Tienes que verlo!– Decía, tomándole de la mano mientras la llevaba hacia el jardín.

La de pelo castaño rojizo correspondió al agarré, entrezando los dedos de ambas –Suena interesante, ¡Vamos!– Aunque antes de irse, obviamente se despidió de su compañero quien hace rato la había halagado –¡Nos vemos luego Austin!– Dijo, yendose hacia aquel jardín, quedándose junto a Emmy hasta que la campana suene, seguramente.

El de mechón morado bajo la mirada, notandose algo decepcionado de como salieron las cosas... No fue algo horrible, pero era claro que no fue como quería –Rayos...– Se sentaría contra la pared, agarrando una piedra que había cerca, tirando la hacia arriba para atraparla de vuelta, intentando divertirse.

Davey soltó un suspiro molestó, sintiendo ganas de gritar de la pereza que le daba hacer esto, pero si no hablaba con Austin su papá seguiría exigiéndole que pase más tiempo con los demás, así que no tenía opción. Miró a Linda con melancolía, no le gustaba dejarla sola pero no tenía de otra, así que antes de irse le acariciaria un poco, antes de levantarse y ir hacia el otro chico.

–Hola Davey... ¿Que sucede?– Por su tono, el mencionado había notado lo mal que le hacía que Alice no captara indirectas... Algo gracioso hasta cierto punto, pero al hijo del director solo le daba pena a decir verdad, horrible pena.

–Nada, nada...– Soltó junto a otro suspiro más, aunque este siendo más calmado. Realmente no se quería meter en lo que no le importaba, pero no encontraba otra forma en la que pudiera charlar con Austin a decir verdad –¿Y q ti? Veo que sigues fallando en conquistar a Alice, está vez hasta te corto el rostro por Emmy–

Normalmente hubiera esperado que su contrarió se enojara por aquel comentario, pero ver que solo bajaba la cabeza y dejaba caer la rica de sus manos lo dejo internamente preocupado... Por su sanidad mental, claro. Debe ser jodido que tú crush no te haga caso y te ignore de las peores formas, el también se pondría así si fuera el.

Espero por alguna respuesta por su parte, pero no recibió nada... Ni una queja, ni un murmullo, solo silencio de su parte y... Espera, ¿Estaba escuchando sollozos bajos?

(Genial, lo hice llorar) Dijo para si mismo, dándose una bofetada en la cara ante tal idiotez que cometió. ¿Como pudo ser tan idiota como para decir aquello así nada más? Ya había metido la pata horriblemente, mínimo tendría que disculparse.

–Oye, oye... Tampoco para llorar, créeme, no te ves bien así– Exclamó, acercándose de a poco más a el, posando uno de sus brazos detrás de su cuello, atrayendolo a un abrazó –Mira, Alice es despistada, ¿Si? Eso no...–

–No soy lo suficientemente interesante para ella... No así lo soy... ¿Que tengo que hacer? ¡Lo intente todo!– Sollozó, no soltando lágrimas como tal, pero si que sus ojos amenazan con soltarlas. A el no le gustaba actuar así, si actuaba suave y lloricon Alice NUNCA se fijaría en el, nunca.

–¿Todo? Perdón pero... ¿Tirar piedras y decirle piropos es todo lo que se te ocurrió?–

El de mechón morado se quedó callado por un buen rato, sintiendo pena al admitir que el castaño vainilla tenía razón –Pues... Bueno... Eso es lo que alguien cool hace y... Bueno... Eso atrae a las chicas, ¿No?–

El de pecas soltó un suspiro pesado, aguantando se las ganas de reírse por la tonta conclusión de Austin, pero no era el momento ni lo mas justo para el, no cuando estaba al borde del llanto –Si quieres atraer a adolecentes que desean tener un novio pandillero si, pero para atraer a una chica de nuestra edad... Pues digamos que no–

–Pero... Una de las chicas del jardín me dijo que...– El hijo del director le tapó la boca con el dedo, callandolo antes de que siga diciendo idioteces.

–Mira, mira, mira... A las chicas como Alice no les atraen pandilleros que seguramente cuando cumplan la mayoría de edad estén en las rejas, ellas quieren a un chico simple, dulce, amable y inteligente– Explicó –Por ejemplo a seguir, mira a Kevin–

Dicho y hecho Austin pondría su mirada en el chico mencionado, quien se encontraba ayudando a una compañera en terminar su tarea o algo –... ¿Porque el exactamente?–

–Es el mejor amigo de Alice, sin mencionar que ella parece tenerle mucho aprecio– diría, dejando al chico "rudo" pensando –Tal vez si re-consideras tu tenica, halles una nueva forma de atraer a la chica que te gusta, ¿No crees?–

–... Pues... Creo que tienes razón...–

*RING*

–¡Oh la campana! ¡Hay que dar inicio a la mañana!– Exclamó desde la entrada una adulta de lentes y ropa azul, abriendo la puerta hacia adentro –Muy bien alumnos, hay que hacer fila y entrar todos juntos–

Davey no quería ser interrumpido por las clases ahora, no cuando por fin tenía una interacción interesante con alguien más que no fuera Linda... Pero tampoco quería terminar sin recreo si es que no hacía caso a lo que la profesora pedía, así que tendría que entrar.

Se levantaría del suelo, siendo acompañado de Austin –¿Podemos seguir hablando adentro? Escuchar sugerencias me vendría bien..–

–Uh... Claro, claro. No tengo nada más interesante que hacer, supongo que si–

Y sin más, entrarían a clases.

Y sin más, entrarían a clases

***

Al entrar al salón, Austin Y Davey se sentarían juntos en esta ocasión. Se debía principalmente para continuar con la charla que tuvieron afuera, cual dejaron inconclusa.

Al principio no hubo mucho hablá, tuvieron que esperar que la maestra se callé y que los demás de alejaran un poco, así evitando algún chusmeta que venga a arruinar la conversación o vaya de chismoso a decirle todo a Alice, algo que obviamente ninguno quería que sucediera.

–En primer lugar, ¿Porque pensaste que eso iba a ser buena idea?– Preguntó el hijo del director, dejando al de mechón morado algo confuso.

–¿Que idea?–

–¡Ser un busca problemas!– Le recordó, rodeándo los ojos ante lo obvio que estaba siendo –Mira, se que tienes tus razones y todo pero... Alice, cómo te dije, no es el tipo de chica que le atrae los busca pleitos... ¡S-sin ofender! Claro...–

Austin se quedó en silencio un rato. No estaba enojado ni se sintió atacado ante las palabras de Davey, simplemente buscaba expresarse con las palabras más adecuadas –Pues... Mi hermana sale con un chico rudo, oh al menos eso dice su pinta– Empezó a contar, jugando con sus dedos debajo de la mesa –Es un tipo muy cool y... Bueno... Cómo eso atrajó a mi hermana... Pensaba que si actuaba así Alice me haría casó...–

«Y no funcionó» Concluyó en su mente, viendo cómo el de ropa Punk bajaba nuevamente la cabeza, sintiendo como la humillación y vergüenza se apoderaba de el otra vez.

Davey soltó un suspiro, posando una de sus manos en uno de sus hombros como hace horas atrás antes de entrar, consolando lo de su miseria –Mira, no te negare que si te ves bien con ese estilo y todo pero... Tal vez, la mejor forma de atraerla sea siendo amable o caballeroso con ella, no solo tirarle un piropo y rezar que lo noté–

–¿Por dónde empiezo?–

Como si fuera milagro, una araña saldría de una de las ventanas de la casita de juguete justo al lado de Alice, quien apenas notó la presencia de aquel inceto salió corriendo junto a un gritó, escondiéndose detrás de Kevin quien se encontraba leyendo un libro plácidamente, siendo interrumpido por su amiga.

El de cabello bellota no mostraba una expresión confundida o extrañada en toda su totalidad, pero eso no le impedía dejar lo que estaba haciendo para consolar a su amiga, quien temblaba del miedo –¿Que sucede Alice? No por nada estás temblando–

–¡UNA ARAÑA! ¡UNA FEA Y GRANDE ARAÑA ESTA EN LA CASITA Y-Y... CASI ME COME!!– Empezó a lloriquear la niña de violeta, aferrándose fuerte al de traje casual –E-es m-muy ho-rrible y... Y...–

–¡Oh dios! ¡Oh Jesús! ¿Una araña en la zona de juegos? ¿Como es que una cosita así llegó en un lugar tan serenó?– Exclamó la profesora, acercándose con extrañez y preocupación hacia la de coleta pequeña, buscando una respuesta –¿Te mordió? ¿Como sucedió? No hay porque alarmarse, ¡Ni tampoco acercarse!–

Desde no tan lejos aquel dúo se encontraba observando la escena, Austin con cierta pena hacia la chica que amaba, mientras que Davey pues... Ya tenía una maravillosa idea para ayudar a su compañero.

–Ps, Austin– Le susurró cerca del oído, llamando su atención –¿Te dan miedo las arañas?–

–Pues... No, la verdad es que no. ¿Po...–

–¡¡Ms Lovelett!!– llamo abruptamente a la profesora, con una gran sonrisa en sus labios –Austin se propuso como voluntario para encargarse de la araña, ¡El no les tiene miedo!–

Obviamente el mencionado se confundió ante aquello, no entendiendo el porque Davey decía y metía tal cosa –Uhm, Dav...–

La de traje y vestido azulado miraría al de vestimenta Punk, sonriendo serenamente, como si se aliviará al oir aquello –¡Oh Austin ,que bien! ¡Parabién, Parabién!– Iría rápidamente hacia su escritorio agarrando un vaso vacío y una hoja, dandoselo en las manos al menor –Ten este vaso y papel y ve hacia aquel castel!– Ordenó dulcemente, señalando la casita de muñecas.

El chico no tenía miedo o terror de acercarse hacia la araña, de hecho, ya había hecho esto en otras situaciones con contextos distintos... ¿Pero porque Davey mintió para que el sacará la araña?

Ni idea, pero como todos lo estaban mirando y el contrario le daba empujones para que vaya decidió acabar con el problema de una vez por todas.

Se acercó a la casa y sin mucha dificultad encontró a la araña, aunque no la atrapó en el vaso, si no, que dejó que se posará en su dedo... Era una arañita inofensiva, al menos en esta ocasión, así que no había un gran peligro. Ya si lo mordía no iba a pasar mucho, hasta lo que sabía, claro.

Se dirigirá a la ventana, abriendo está para sacar al pequeño bicho de la clase. Fue como quitarle un dulce a un bebé –¡Listo! ¡Libre de arañas...! Supongo...–

–¿C-como hiciste eso?– Preguntó nada menos que la chica que le gustaba, acercándose hacia el con cierta curiosidad, pues notó como dejo que la araña se escalara en su dedo sin ningún problema –¿No te mordió o... Hizo a-algo?–

–Por suerte esa araña era inofensiva, aunque me haya mordido estaré bien, ya si me pasa algo voy a la enfermería, no es un gran problema– Explicó tranquilo y amigablemente, algo que era nuevo pues siempre que hablaba con Alice el intentaba adoptar una actitud "cool" y "seria"... De hecho, no había notado con la calma que le hablaba, algo que medio se rompió al entrar a la realidad –Y... B-bueno jajaja... E-es una arañita, no una tarantula..–

–Oh... OH. Claro, jajaja– Rio ante su propio miedo, cual empezó a dejar su cuerpo al saber que la araña ya no estaba rondando por aquí –Bueno, ¡Gracias Austin! Si no hubieras sacado a ese bicho me hubiera dado algo, ¡Gracias!– Diría, antes de volver hacia la casa de muñecas y jugar tranquilamente, aliviada de que aquel problema se haya ido.

Austin no podía estar más rojo por aquello, Alice le había agradeció algo, y no fue un "gracias" soso como los de antes, ¡Este era puro! ¡¡Estaba tan feliz que podría gritarle al mundo lo feliz que era!!

Estuvo apuntó de irse hacia el pupitre donde el y Davey estaban charlando anteriormente, aunque fue detenido momentariamente por la maestra, quien le pegó una pegatina en la frente –Un buen acto merece respeto, por favor acepta esto como un obsequio– Fue lo único que le dijo antes de volver a su escritorio, seguramente a hacer algunos papeleos.

Aunque agradecía la pegatina, era claro que estaba feliz por otra cosa.

–¿Ves? Ser caballeroso fue un gran cambio... Aunque bueno, creo que fuiste más heroico a decir verdad, ¡Pero ambas son buenas cosas!– Davey le daría un pequeño "Pat Pat" en la espalda de su contrarió, sonriéndole con bastante orgullo.

–Ella me sonrió... E-ella... ¡Ella me agradeció! ¿¡Lo viste, lo viste?!– El de mechón morado estaba tan alegré que saltaba un poco de la alegría, como un niño pequeño... Cosa que era, pero bueno, ¿Se entiende no? –Se ve tan linda al sonreír... Nunca la había hecho sonreír de esa manera, ¡Y fue hermoso!

El de camisa amarilla soltó una ligera risa, rodeándo los ojos ante tal actitud catalogada como "de niña"... Pero mentía si decía que Austin no se veía adorable estando así de emocionado, al menos en esta ocasión –Bueno, supongo que eso nos lleva a una conclusión: mi método está funcionando–

–Y si que lo hace– Exclamó alegremente, soltando unas pequeñas risas de la emoción –¡Eres brillante, Davey!– Halagó, riéndose con tanta inocencia...

Era un cumplido simple, pero el castaño vainilla mentiría si decía que no hizo que su corazón hiciera un "click" en su interior, haciendo que sonrisa más de forma involuntaria y se ría junto a el, sintiendo sus mejillas ruborizarse un poco, lo cual al tener piel clara se notaba algo –Jejeje, ¡No fue nada!–

*RING*

–¡Oh la campana! ¡La primera parte de la mañana realizada! Si tienen hambre no deben de porque aguantar, vayan al comedor para un almuerzo disfrutar– Ordenó harmónica mente la adulta con lentes, saliendo junto a los niños hacia el comedor.

No tuvieron que decirse nada para saber que nuevamente compartirían asiento.

Antes de continuar hablando como desde esta mañana, decidieron disfrutar en silencio sus almuerzos

Antes de continuar hablando como desde esta mañana, decidieron disfrutar en silencio sus almuerzos. Si hablan con la boca abierta no solo sería grosero, si no podrían atragantarse por la comida no masticada bien y morir pateticamente en el piso frío de aquel lugar.

Ningún niño quería eso, así que comían apropiadamente.

–¿Sabes? La hora del almuerzo también es una buena forma para intentar atraer Alice– Diría el hijo del director, terminando de comerse sus sandwiches que su madre había preparado para el, dejando su jueguito de manzana para después.

Austin se tardó en responder pues todavía estaba comiéndose una pera, lo cual fue lo último que le quedaba de su merienda... Aparte de las hamburguesas que habían comprado a petición del contrario.

–¿Cómo que?– Preguntó el de mechón morado, estando curioso por lo que su contrarió tenía en mente para esta ocasión.

Davey le acercaría ambas hamburguesas a Austin, sin dejar aquella sonrisa en su rostro –Pues compartiendo es la mejor forma de ganarse el respetó de alguien, ¿Y que mejor cosa para compartir que la comida? Más si se trata de algo delicioso, ¿No crees?–

Así que para eso eran las hamburguesas, tenía sentido ahora que lo analizaba... Aunque también tenía ligeras dudas –¿Y que pasa si no quiere? Me vería algo estúpido...–

–No sería el fin del mundo, aunque nunca sabrás si quiere si no se lo ofreces, ¿No crees?– Diría, dándole ambas hamburguesas en las manos –Ahora ve allá y da todo de ti, ¡Vamos!–

Decidió no discutir más y hacerle casó a Davey, rezando al cielo de que esto funcione y que no quede en ridículo.

Se acercaría hacia la chica en cámara lenta, casi temblando lo cual era entendible por sus nervios, pues no todos los días agarras el coraje para ofrecerle una hamburguesa a la chica que te gusta, menos cuando apenas procesabas lo bien que te iba hoy en cuanto impresionar la. Solo tenía que tener fé, nada más.

Tragó saliva y fingió tos, llamando su atención –H-hola Alice, ¿M-me permites un momento?– diría para empezar, pensó en ser directo, pero re analizando podría acabar mal eso así que lo descartó. Intentaría ir lo más tranquilo posible, sin ponerse nervioso.

La de coleta pequeña recién había terminado su pequeño almuerzo de frutas en estacas, así que no fue difícil que el chico captara su atención –Claro, ¿Que sucede?– Respondió junto a una pequeña sonrisa, aún seguía agradecía por lo de hoy.

–B-ueno ehm... Estaba p-pensando en que si... ¿T-te gustaría una hamburguesa..? E-es que me dió para dos y... Bueno, la Sra Lovelett nos dice que está bien compartir y... P-pensaba que tú podrías querer...–

No el gustaba mentir pues el sabía que una de las hamburguesas la pagó Davey, cosa que en cierto punto lo hacía sentir mal... Pero como esto era parte de la estrategia del mencionado decidió ir por ese caminó, además que no sería tan "romántico" si dice la verdad, ni tampoco tendría sentido.

Para su suerte, Alice aceptaría la hamburguesa, incluso corriendose un poco para darle espacio al contrario para que se siente a su lado –¡Gracias! La verdad es que deseaba comprarme una, pero me olvidé mis ahorros en casa y no quiero pedirle prestado a Kevin, ya que casi siempre lo hago... ¿Te apetece si almorzamos juntos?–

–O-oh... N-no hay d-de que y... Y-y...– El miraría hacia atrás suyo unos minutos, dónde solo veía a Davey sonriéndole orgullosamente como antes, haciéndole señas de que acepte sentarse con ella, cosa que no se la tenía que pensar mucho –¡S-si! C-claro, me gustaría... Gracias–

–Jejeje, ¡Gracias a ti!–

Y sin más empezarían a comer más hamburguesas, de vez en cuando deteniéndose para hablar y conocer más de los gustos del otro, algo que llenaba el corazón del de mechón morado con tantas mariposas que le podrían dar náuseas.

Davey solamente los miró desde la otra mesa, feliz de estar haciendo su trabajo bien...

Aunque no entendía porque aquel "Click" se sentía como una punzada ahora.

***
Austin no sabía si es que Davey practicaba magia oscura o hizo algún tipo de amarre, pero vaya que lo ayudó a atraer a Alice totalmente a la perfección. ¡Ella le hablaba todos los días ahora! ¡Era espetacular!

Sin embargo toda cosa buena tiene un precio. En este caso, tan pronto Davey termino de ayudarle siguió en su soledad como antes, dejándole un mal sabor de boca al de mechón morado.

No fueron amigos como tal, pero Austin había disfrutado la compañía del castaño vainilla y mucho, no solamente porque lo ayudo con un problema que tenía desde andate a saber tu cuánto exactamente, si no, que Davey era divertido de tener a tu lado: El no solo era bueno dando consejos o ayudándote, el tenía cosas interesantes. Nunca pensó que hacer un juego rol con temática medieval sería tan divertido hasta que Davey tuvo una idea que involucraba eso... Dejando de lado que solamente hablaban para que el lo ayude, si que se sentía cómodo a su lado.

... Pero no sentía la valentía de hablarle, no cuando llevaban ya un mes sin volver a hablar. No porque las cosas terminaron mal entre ellos, si no, es que nunca empezaron en realidad.

Tal vez no tuvieron una amistad como tal, pero el deseaba que si lo fuera... Aunque claro, no sabía como acercarse a Davey... Y como sería ilógico pedirle consejos a este mismo de como ser su amigo, tendría que decifrarlo el mismo.

Hoy era un jueves nublado. Había llovido un poco está mañana así que no podrían salir afuera a jugar. No era un gran problema pues al estar en el kinder tu solamente jugabas y aprendías cosas simples, así que pasar el recreó afuera no cambiaba mucho las cosas.

Se encontraba coloreando con Alice y Kevin cerca de la casita, quien detrás de el se encontraba Davey jugando al rey como de costumbre. Estaban de espaldas, no se decían nada, solo Austin se volteaba a verlo de vez en cuando, sintiendo como algo en su interior se apretujaba... Por alguna razón, ver al castaño vainilla solo lo hacía sentir mal, lo hacía querer unirse a el, pero no podía dejar a Alice de lado, ¡Eso no es lo que un futuro novio haría!

Asi que... Solo le quedaba tragarse aquella incomodidad en su ser... Aunque era difícil de ocultar.

–Te ves algo triste, Austin, ¿Sucede algo?– Preguntó sin rodeos el "Mister no expresión", no mirándolo como tal, solo hablándole mientras seguía con su dibujó. Alice, por su parte al escuchar lo que Kevin dijo, miraría un rato al de vestimenta Punk, dándose cuenta que si se veía algo deprimido.

–Kevin tiene razón, te ves mal... ¿Paso algo? Nos lo puedes contar, oh si quieres llamamos a la maestra por si quieres que te recojan temprano– La de coleta pequeña dejaría los crayones de lado para poner atención absoluta al de pelo pintado, quien no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante tal preocupación por parte de su crush.

Una parte de el quería fingir que no pasaba nada. Después de todo Davey siempre anduvo solo y no tenía sentido que el se sintiera mal por el de camisa amarilla al estar en su "habitad natural"... Pero es que no podía evitarlo, ahora que tuvo la oportunidad de pasar tiempo con el no podía evitar sentir que estaba mal que el chico estuviera solo, y que no supiera que responder no ayudaba en nada.

Por lo tanto, no dijo mucho.

“Estoy sensible hoy, no es nada” Les dijo, para después seguir dibujando.

Era malo intentando mentir, pero no quería decir la verdad... ¿Cómo explicaría este sentimiento entonces?

Se sentía raro.

Muy raro.

–Niños, tesoros, es hora de escuchar, hay algo que quiero charlar– Llamaría la atención la profesora, haciendo que todos los niños la miren –Hace tiempo lo quise compartir, pero no sabía por donde partir. Por lo tanto pido atención, para decirlo con emoción– Mientras ella hablaba sacaba una caja con ciertos trajes y accesorios, llamando más la atención –El director ha diseñado una obra para estrenar pronto, ¡Los va a emocionar! Créanme, ¡no será infame!–

La niña de tez negra levantaría la mano, pidiendo el habla –¿Y de que se va a tratar la obra, Sra Lovelett?– Preguntó, dejando la regadera que tenía en manos a un costado de sus plantas, aunque manteniéndose al lado de estas.

–¡Fantástica pregunta! Hay un caballero y un príncipe en la junta. Un caballero valiente y un rey noble, hay extras pero por el momento estaremos conforme– Explicó, sacando una corona y una espada... Aunque está no siendo de verdad, para la sopresa de algunos –Tristemente no podremos ser tan realistas, a veces la seguridad daña a los artistas... Pero igualmente lo haremos funcionar, aunque primero lo debemos ordenar–

El niño sin mucha expresión levantó la mano, como la anterior alumna, para pedir el habla –¿Y ya tiene idea de quien va a tomar cada papel o... Lo podemos elegir?– Preguntó, dejando la hoja donde dibujaba de lado, algo que Alice copió.

La maestra sonrió ante la pregunta, acercándose hacia dos niños en particular con la corona y espada en manos... Creo que no hace falta decir quienes eran.

Ella le sacaría la corona de plástico a Davey, poniéndole la otra que estaba en la caja –Davey querido, ser el rey lo podrías tener merecido. Al tener la sangre del líder, tu eres el mereceder– Diría, acariciándole las mejillas momentariamente, para después acercarse al de mechón morado, dándole la espada –Austin tesoro, tu tienes un corazón de oro. Con esta espada te otorgó el poder, para esa amabilidad trascender– Le acariciaria la cabeza mientras hablaba, para volver hacia su escritorio y sacar algunos vestuarios simples de allí.

Los dos chicos se quedaron en silencio un rato, viendo aquellos accesorios que se les fueron dados, sin intercambiar nada más que miradas entre si, como si la lengua se les hubiera sido cortada.

Aunque Davey decidió romper el hielo, principalmente porque odiaba sentirse incómodo –Supongo que eres mi fiel caballero ahora, ¿No?– Pregunto con cierto carisma, intentando alegrar el ambiente, cosa que logró.

Austin rio ante aquel comentario, sintiendo como sus mejillas se ruborizaban por alguna razón –En ese casó prometo dar mi vida por usted, su majestad– Bromeó riendo, como el niño que era.

Oh dios, aquel "click" dentro suyo volvió a suceder, ahora más fuerte... ¿Pero porque?

 

Davey se encontraba falsamente atado y encerrado en una reja de cartón, fingiendo estar en peligro.

Se encontraban en medio de la obra, específicamente en el acto final.

Mayormente las obras eran solamente para la clase, pero en esta ocasión los padres eran el público, incluyendo al suyo. Se podría decir que era una función escolar, la primera a decir verdad.

Oh, ¿De que se trataba la historia de la obra? Pues la historia iba alrededor de un rey y su caballero, quienes fueron obligados a convivir entre si, formando de a poco una amistad. Sin embargo no todo era color rosa, pues unos ogros, interesados como Emmy y Kevin, intentaban comerlo a el. Digamos que por una pelea y descuido de Austin ellos lograron secuestrarlo, teniéndolo en su caverna, haciendo el fuego para asarlo...

... Estaba poniéndose a pensar si es que en realidad fue la maestra quien escribió esto en lugar de su padre, pero no tenía el privilegio para decir algo al respecto... Al menos no era fuego real, y al menos Austin no tendría que apuñalar a sus compañeros de verdad, así que algo era algo.

Después de unas líneas absurdas, Austin entró en acción, viéndose... Muy metido en su papel a decir verdad, vaya que le quedaba bien ese traje, y se veía bastante cool tan serio.

Espera, ¿Que decía?

–¡Alejense bestias feroces! ¡Alejense atrocidades! Demandó que suelten a mi líder... ¡O no voy a responder!– Diría rimando. A decir verdad, Austin parecía el único, aparte de el, en no trabarse tanto en sus frases... Algo de admirar.

Emmy se acercaría a el imitando una actitud intimidante, fingiendo ruidos de ogro –¡Muy tarde! ¡Llegó re... ¡Retarde!– La jardinera improviso ahí, pues se había olvidado de esa rima, aunque no fue la gran cosa –Le pudo a las buenas que se... ¡Largade! ¿Pues que podría hacer un cobarde?–

Tan pronto como la "orga" termino su frase sería falsamente apuñalada en el pecho por el "caballero", y claro, para hacer que la escena sea creíble usaron salsa de tomate para fingir sangré. Tal vez era un detalle obvio, pero al menos era seguro.

–¡Oh dolor! ¡Que... Atroz!– Diría, tirándose al piso, simulando su muerte. Emmy no era la mejor actriz, pero se le agradecía el esfuerzo.

Kevin, por su parte fingió ponerse en guerra, apretando sus puños y así simular una pelea contra el caballero de Austin, solo para al final ser "apuñalado" también, diciendo rimas horribles antes de caer al suelo como su compañera.

Después de derrotar a los ogros, el de mechón morado fué a desatar al castaño vainilla, asegurándose de que su rey estuviera sano y salvó –Mi rey, mi ley– Decía mientras lo desataba, para después abrazarlo –Me preocupaba tanto, ¡Casi caigo en llanto! Al ver lo sucedido, no podía quedarme quieto sin hacer lo que es debido... Aún así se que cometí mal, la discusión no debió volverse abismal–

Por unos segundos se había olvidado del mundo entero al recibir el abrazó. No es que estuviera en el libreto, parecía improvisado, así que lo tomó por sopresa... Los brazos de Austin eran bastante cómodos, podría dormirse justo ahora... Si no tuviera un espectáculo que terminar, claro.

–Mi caballero, mi guerrero– Diría, tomándolo de las mejillas, algo que tampoco estaba en el libreto pero que veía adecuado para hacer... Además que era divertido ver como la cara del contrario se teñia de rojo tan rápido que pasaba sus manos de su compañero –Disculparse es lo adecuado, aunque el mío ya lo he dado. Sugiero que este suceso sea olvidado, eso está en el pasado. Con esta valentía tu valor has demostrado, nunca debí haber dudado–

Estarían en silencio unos segundos, compartiendo miradas, luego sonrisas, y luego un abrazo, haciendo que el telón se cierre, dando fin a la obra.

Como es normal, todos los actores dieron una reverencia al final, para después bajar del escenario y ir con sus papás o mamás, aunque Austin y Davey fueron la excepción, pues se quedaron hablando tras el telón, riendo y charlando, como si fueran amigos de toda la vida.

Podríamos decir que no solo hubo amistad entre el rey y el caballero, si no entre los actores que les dieron vida a los personajes.

–Si que te viste muy valiente en tu actuación, si fuera una princesa te hubiera pedido matrimonio en ese mismo momento– Bromeó, con cierta verdad en ello. Ambos estaban rojos como tómate y no entendían el porque, pero no les importaba si decían la verdad, solo querían estar más a solas.

–Pft, ¡Me sonrojas! ¡Basta! Tu también estuviste bien, ¡De veras!– Decía, riéndose de por medio. Se sentía bien, muy bien –Te queda bien la corona después de todo, eres muy lindo a decir verdad, y también inteligente–

El castaño vainilla rodeo los ojos, riéndose un poco –Ay aja, ¡Tu lo eres mas!–

–¡Oye! ¡Pero lo digo de verdad!– Lo tomaría de las manos, mirándolo a los ojos –Pienso eso en serio, de verdad que lo hago... Y... La verdad es que disfruté pasar tiempo contigo... Y no me refiero en el escenario... B-bueno, t-tambien la pasé bien ahí pero... Me refiero principalmente a... Cuando me ayudaste–

Las risas por parte del de pecas pararon al oír aquello, haciendo que su rostro estuviera rojo como tomate y caliente como olla... No entendía porque esas palabras hacían que su corazón se sintiera así, pero no era un mal sentimiento, era... Uno cómodo.

–¿De verdad?–

–... De verdad...–

Hubo un gran silencio en aquel momento, ninguno decía nada ni quería decir algo... Era tan pacífico.

–... Podemos ser...–

–Si, claro... Amigos, si quiero–

Oh tal vez algo más, pero era muy pronto para eso todavía... Habría que esperar un poco.

Habría que esperar un poco

***

Las cosas cambiaron desde ese día, para bien por suerte.

Desde aquel día, Davey y Austin se habían vuelto amigos inseparables haciendo un montón de cosas juntos: Jugar, hacer tareas, ayudarse entre si, en caso de tener que participar en otra obra lo hacían juntos, ya saben, lo que una amistad normal hace... ¡Incluso el de ropa Punk dejo que el hijo del director trajera a Linda a la boda de su hermana como "la niña de las flores"! Lo cual para el castaño vainilla fue un honor.

Se habían vuelto los mejores amigos, los más inseparables. Aunque, muy en el fondo, algo dentro de ambos empezaba a crecer... Involuntaria mente, algo que no sabían que era, al menos no por el momento.

No parecía un gran peligro a decir verdad, ¿No?

Esperaban que no, al menos Davey esperaba que no, pues aquellas cosquillas que sentía en su interior cuando Austin era amable con el o simplemente estaban muy cerca eran demasiado cómodas, así que no podría ser algo malo, no cuando se sentía tan bien... La mayoría del tiempo.

No le gustaba admitirlo, pero hace unos días veía como Alice andaba más amigable que de costumbre cerca de Austin, haciendo que aquella punzada que sintió una vez en su corazón se multiplicará. El no era capaz de entender el porque se sentía así, pues no es que odiara a Alice como para sentir algo tan negativo hacia ella, pero tampoco lo podía evitar como si fuera nada...

Cada vez que ella le sonreía, cada vez que le hablaba lindo, cada vez que le tocaba el rostro, cada vez que le tomaba de la mano, cada vez que Austin la trataba con cariño y le decía un montón de cosas hermosas... El solo sentía un nudo en su garganta, como si perdiera el aire por unos minutos, como si algo se le estuviera siendo arrebatado...

¿Porque? Austin era solo su amigo, no algo de su propiedad, ¡Ni que fuera su novio!

... Pero, ¿Siquiera el podría llegar a serlo?

La cabeza le dolía, apenas podía pensar claramente cada vez que esto pasaba, por lo tanto intentaba no pensar mucho en el tema y pensar que eso solo sería temporal, que cuando ya eso fuera común entre ellos el estaría bien.

El estaría bien, ¿Verdad?

... ¿Verdad?

Hoy decidió pedirle a Austin que quería jugar solo por un rato, después de todo el de mechón morado y la de vestido violeta habían planeado pasar el recreó juntos y por lo tanto no encontró problema en ello. Solo que no sabía que Davey utilizaría el recreó para reflexionar en vez de jugar como es debido.

No entendía porque se sentía tan feliz ante el más mínimo afectó que su amigo le daba, ni porque sentía tanta rabia al ver a la chica que gustaba de el siendo tan dulce hacia el. Quería creer que esto era normal, pero no tendría sentido, ¿Pues quién oyó de alguien que estuviera celoso de su amigo por la chica que le gustaba lo trataba bien? Nadie, nunca oyó de alguien así, por lo tanto era claro que algo le estaba sucediendo...

¿Pero que?

No lo sabía, y eso lo tenía hartó.

Decidió tomar aire y mirar hacia el otro lado desde la punta del tobogán, topandose con cierta escena entre su mejor amigo y... Ella.

Podía notar como Alice estaba nerviosa, pero no tenía contexto del porque, ¿Tal vez le tenía un regalo? Lo veía probable. Sacaría unos telescopios de mano de una pequeña caja de jueguetes puesta en una esquina, así poder ver lo que Alice tenía para Austin, para darse cuenta que no le tenía un regalo en si.

Era más que eso.

–¿Que es lo que me tenías que decir, Alice?– Preguntó su caballero, recostandose debajo de un árbol junto a la reina del reino enemigo, sonriéndole, hablándole con tal gentileza con la cual sentía que el solamente podía usar con el.

La de coleta pequeña jugaba nerviosamente con sus dedos, con una sonrisa diminuta y sus cachetes casi inflados de un sonrojó enorme –B-bueno... Es algo que quería decirte desde hace un tiempo...–

–Adelante entonces, prometo n...–

–¡M-me gustas!– Interrumpió.

Hubo un gran silencio en el aire después de que la chica dijera aquello, aunque Davey no supo como es que Austin respondió a ello pues decidirá irse al otro extremó y taparse los oídos, intentando ahogar las voces de aquellos dos auditiva mente para el.

No era tonto, sabía lo que Austin diría, sabía que la iba aceptar, incluso podría ya ser novios mientras el estaba aquí como un idiota. Seguramente su amigo se estaba sintiendo en su mejor momento, seguramente el la estaba abrazando con tanto amor, seguramente le estaba diciendo lo hermosa que se veía, seguramente estaban ambos tan felices...

¿Porque el se sentía tan miserable entonces? El fue quien quería que estuvieran juntos en primer lugar, siempre le deseó eso a su compañero... ¿Entonces porque ahora que Austin tenía lo que siempre había soñado el se sentía tan horrible? ¿Taan asqueado consigo mismo? ¿Tan... Triste?

El debería de estar feliz, el DEBE de estar feliz, ¿Porque no lo estaría? ¿Porque no? Si eran amigos y los amigos se apoyaban, ¿Entonces porque el no podía esforzarse para al menos fingir que se sentía bien? ¿Que estaba feliz por el?

¿Porque las lágrimas salían de sus ojitos y empapaban sus mejillas? ¿Porque estaba llorando? ¿Porque su pecho dolía tanto? El no...

... No... Nonono.... NO, ¡No! Por dios, no podría ser, ¿Como no lo notó antes?

~Nooooooo... Me gusta Austin...~ Susurró débil y muy baja mente, ocultando su rostro con sus rodillas, haciéndose bolita para llorar silenciosamente, sintiendo como todo su mundo se iba costa abajo...

Le gustaba Austin, pero a él le gustaba Alice.

~Oficialmente... Es el peor día de mi vida...~

Imagínate darte cuenta de tus sentimientos justo cuando tú crush se le habían confesado en tus propios ojos, que humillación, ¿No creen?

Al menos, así lo sentía el pobre.

Pobre y patético rey, traicionado por alguien que ni siquiera era de su propiedad...

 

–E-es que no lo entiendo Linda... T-te j-juro que lo i-intento p-pero... ¡E-es tan injusto!–

Como cualquier problema que solía tener, Davey fue a buscar consuelo en su más fiel amistad. Tal vez no podría responderle con palabras como tal, pero al menos se podía desahogar de lo sucedido con alguien, ¿No?

Mínimo no tendría que andar con el miedo de que Linda diga algo sobre esta conversación, ¿No es asi?

–Y-yo respetó que ame a-a Alice... D-de verdad l-lo hago, p-por algo l-lo ayude, ¿No?– Al hablar se recostaba cerca del estanque, intentando limpiándole las lágrimas que mojaban sus pecas, pero era imposible –P-pero e-es qu-e n-no es justo, e-el er-a tan d-ulce con-migo y... ¿¡A-ahora and-a con ella?! ¡¡Injusto, injusto, injusto!!– Pataleo, llorando cada vez más fuerte.

De vez en cuando Linda gruñía o le daba toqueteos en la cara a Davey, intentando calmarlo, cosa que funcionaba al menos un poquito –E-es s-solo que... ¿P-porque tuve que darme cuenta ahora...? ¿P-porque así? ¿Porque? ¿N-no pude haberlo hecho antes?– Soltaría un suspiro, mirando sus palmas mientras se sumergía en sus pensamientos.

–... Tan pronto el se enteré m-me t-tratara c-con asco, l-lo v-voy a alejar del asco que l-e daré tan pronto s-se lo diga... E-el le v-va a c-contar a-al restó y... L-la profesora s-se en-terara y-y le d-dira a R-egis y... Regis i-ira hacia la o-oficina d-de m-mi pa-pa a-a a-avisarle d-de e-eso y... y... ¡¡¡SERE UNA GRAN DECEPCIÓN PARA EL!!! ¡¡¡ES EL PEOR, PEOR DIA DE MI VIDA!!! ¡¡¡¡WAAAAAAAA!!!!– Nuevamente, el llanto pudo más que el y simplemente se tiró a sus brazos, sintiendo como dus pulmones se desgastaban con tanto llanto.

No tenía remedio, eso Linda lo sabía... Lo cual le preocupaba, más al notar que cierta niña de tez negra estuvo escuchando todo lo que Davey gritó y lloro, para posteriormente acercarse a este –D-Davey... ¿Todo bien?–

Se estremeció del susto al escuchar la voz de la jardinera, rápidamente alistándose para hacer como si todo estuviera bien... Terminando hecho un desastre, ¿Para que intentaba?

El solo suspiró, soltando unas lágrimas como cataratas de manera pacífica pero rápida, lloriqueando un poco. No la miro al rostro, tenía tanta pena que ni siquiera quería mirarla –... ¿Cuánto escuchaste...?– Fue directo al grano, sabía que Emmy solo se metía en asuntos ajenos cuando está presenciaba casi toda una escena privada.

Ni siquiera hizo falta que le respondiera, su silencio decía mucho.

–... Tengo miedo, ¿Si...?– Soltó, limpiándose las lágrimas por 4ta vez ya, con su mirada en el piso –No solo se que el no me va a aceptar... Si n-no que todos se van a reír... Y-y no lo q-quiero perder...– Confesó, sintiendo ganas que Emmy plante mágicamente unas plantas que hagan que la tierra lo trague, aunque claro, no pasaría.

–Oye, estamos hablando de Austin, el no es así...– La de pelo negro–gris dejaría su regadera en el piso cerca de ambos, sentándose a su lado y poniendo uno de sus brazos alrededor del cuello trasero del contrario –Austin es alguien comprensivo y estoy segura que si le dices como te sientes, aunque te rechaze, no se va a disgustar de ti y menos va a dejar de ser tu amigo–

–A-ah si, ¿¡Y-y que tal s-si...–

La de tez negra pondría un dedo entre sus labios, interrumpiendo lo dedicada mente –... Mira, se que yo ni nadie puede controlar lo que vaya a pasar, pero creo que lo correcto siempre es decir la verdad...–

Era bastante esperable que ella dijera eso, era la "voz de la razón" después de todo –... ¿Como...? N-no puedo i-ir y decirle... "Hey Austin, me gustas" Y YA– Diría, cruzando los brazos –No solo porque así se lo dijo Alice, si no porque no creo que vaya a ser la mejor forma de hacerlo...–

–No te digo que lo hagas ahora, cada cosa tiene su tiempo y tal vez, debes esperar el momento adecuado– Mientras decía aquello le limpiaba con delicadeza las lágrimas, no tenía un pañuelo como tal, pero sus guantes servían –Aunque... Creo que es lo mejor platicarlo con tu padre pri..–

–¿Q-que? ¡N-no! ¿¡Y-y si se e-enoja?!– Se apartaría un poco de la chica al decir aquello, sintiendo como el miedo a lo que pasaría al decírselo a su tutor recorría por sus venas –N-no quiero ser u-una decepción para el...–

–¿... Acaso el te trata mal como para que pienses así?–

–No... El... El es bueno conmigo p-pero...–

–Entonces yo creo que te va a entender–

–...–

***

Había pasado bastante tiempo ya, aproximadamente 5 meses... Fueron una tortura, al menos para Davey.

El no podía simplemente ir y decirle no solo a su padre, si no a Austin lo que estaba sintiendo. Se sentía mal, muy mal, sentía que era un asqueroso al pensar amorosamente sobre su amigó y que si decía aquello solamente perdería su amistad, quedando solo nuevamente... Davey no quería estar solo, no cuando Austin lo había hecho sentir de una forma que ninguna otra persona logró, el simplemente no podría resignarse a que esté se fuera de su lado...

¿Pero que podría hacer? Era inútil.

Tan pronto esas palabras salieran de su boca el lo miraría distinto, de una forma distinta que estaba seguro que no sería buena, así que no podía correr el riesgo.

Por lo tanto se volvió una gallina, aceptó ser una gallina. Sabía que estaba mal, sabía que quedándose callado no iba a servir de nada y solo lo lastimaria más... Pero no encontraba las agallas de enfrentar la situación como un hombre haría, el no era ningún hombre, era un niño... Un niño que temía amar de esta manera, que temía expresar lo que sentía... Así que solo se calló.

Fue una tortura, ni sabe cómo es que logró mantenerse callado por tanto tiempo pero lo hizo... Tampoco que fuera algo que se sintiera orgulloso a decir verdad, no, era como estar en el infierno.

Cada vez que veía a Austin tratando tan bien a Alice le daban ganas de gritar y salir del salón llorando sin control, incluso tuvo que a veces pedir para ir al baño para encerrarse en un cubículo y llorar silenciosamente pues no soportaba ver como la chica le restregaba su suerte... El simplemente no podía.

Pero claro, llorar en un baño público no era una situación tan segura por decirlo poco, no es que nadie entre además de el... Como paso hace unos minutos, pero tal vez deba explicar toda la situación desde el inició.

Austin y Alice se encontraban jugando a la casita junto a Kevin. No era algo tan importante a decir verdad, pero ver a aquellos dos juntos le apretujaba el corazón tanto que le quitaban las ganas de jugar y lo hacía sentir mal, muy mal, tan mal que apenas pudo pedirle a su maestra que lo dejara ir al baño, dónde apenas salió de la puerta se fue llorando al dicho lugar, tapándose el rostro, sin prestar atención a dónde iba...

... ¿Como fue tan idiota como para chocarse con Regis y que este lo viera en tan vulnerable estado? Bueno, solo tenía de respuesta que era un idiota, solo eso.

El de pelo negro obviamente se molestó al principio, pero al ver el caos incontrolable de llanto que el pequeño tenía su molestia se volvería en confusión y ligera preocupación, dejando lo que estaba haciendo para acercarse al menor, intentando buscar que decir pues no era el mejor con niños –¡Woah! ¡C-chico..! Uh... Davey eh... ¿Todo bien campeón...?–

Intentó calmarlo tomándolo del hombro, pero ante el grosero apartamiento de parte del hijo del director decidió que tenía que buscar otro método más... Efectivo. Tal vez llevarlo con su padre lo tranquilize, al menos eso esperaba.

–Heyheyheyhey, ¡Shhh! ¡No llores tanto!– Decía tomándole más manos mientras lo empezaba a guiar hacia la oficina donde su padre estaba –Mira, no se lo que te pase, pero creo que es mejor que eso lo soluciones con tu padre... No soy el mejor tranqulizando personas después de todo–

Davey no respondió como tal, solo bajaba el volumen de sus lloriqueos, con la mirada baja y apenada... Sabía que estaba condenado, tendría que decirle la verdad a su papá cuando lo viera así, no podía escapar.

Tenía que dejar de ser una gallina.

Al llegar a la puerta, el de traje morado simplemente lo dejo ahí y seguiría con su trabajo. Davey podría simplemente irse a su clase y intentar jugar, pero sabía que Regis vendría después a hablar de lo sucedido con su padre para saber lo que sucedía, y si no iba a hablar con el ahora lo haría en casa, por lo tanto era mejor afrontarse a esto ahora.

Tenía miedo, apenas pudo desbloquear la puerta, temía lo peor.

–Oh Regis, ¿Ya hi... ¡Davey! ¿Porque lloras..? ¿Sucedió algo? ¿Te peleaste?– Preguntó David, pues tan pronto vio los ojitos llenos de dolor de su criatura sabía que algo había sucedido, algo muy malo, temiendose lo peor. Obviamente saldría de su escritorio para tomar a su pequeño de los hombros y hacer que se siente con el, para así pueda explicarle lo sucedido mejor –¿Que paso? ¿Está todo bien?–

Davey mantenía la mirada baja, ni siquiera se atrevía a hablar. Apretujaba sus puños y pestañeaba suavemente, hasta que cerro sus ojos y mantuvo sus puños cerrados, soltando aquellas temerosas palabras que había evitado decir por tanto tiempo.

–... Pa... Me gusta Austin...–

La habitación se llenó de silencio.

Había pasado bastante tiempo y su amigo no volvía, ¿Porque será? Austin no sabía, pero se preocupaba bastante, y que estuviera en su peor momento no ayudaba

Había pasado bastante tiempo y su amigo no volvía, ¿Porque será? Austin no sabía, pero se preocupaba bastante, y que estuviera en su peor momento no ayudaba.

No entendía el porque, tampoco podía admitirlo como si nada, pero no podía negar que algo dentro de el se alegraba cada vez que lo veía, cada vez que le hablaba, cada vez que le sonreía...

Se podría decir que, tal vez, solo tal vez, Alice no era la única (o ni siquiera era) que tenía un espacio importante en su corazón... Podríamos decir que, seguramente, solo un poco, Davey podría estar tomando su lugar en ese espacio tan especial en el...

Si, se podría decir que le gustaba su amigo, algo que no se sentía de lo mejor por así decirlo.

Ambos eran hombres, además que el ya tenía una novia, ¿Porque se sentía así entonces? Estaba mal, ¡Estaba muy MUY mal! Odiaba esto, lo detestaba, deseaba que este sentimiento se fuera, deseaba que se esfumará pues era muy humillante.

... Pero, ¿Como podría dejar de amar tal cosa hermosa y maravillosa como Davey? Era simplemente imposible, el no podía dejar de amarlo así como así, ya ni siquiera sentía tanto amor hacia Alice a comparación lo que sentía hacia Davey... Y lo hacía sentir tan basura, el no quería ser malo con ninguno de los dos.

¿Porque le pasaba esto a el? ¿Sentirse así era lo más normal y solo el se complicaba las cosas? ¿Debería de dejar a Alice o seguir con ella y ver si dejaba de sentir eso por Davey? Su cabeza daba vueltas por las innumerables preguntas y tan pocas respuestas.

De hecho, lo único que lo sacaría de su trance sería la puerta abriéndose, entrando por esta un Davey que parecía haber estado llorando, pero más calmado ahora ahora. Era poco decir que verlo así lo preocupaba, así que no dudo en dejar lo que estaba haciendo para ir hacia su amigo, sentándose a su lado en los pupitres.

–¿Paso algo Davey? Te notó serio... Veo que estuviste llorando– Mencionó el de ropa Punk, acariciando una de las mejillas del de camisa amarilla, quien soltó una respiración temerosa ante el tacto, sin siquiera ser capaz de mirarlo a los ojos.

Tardo en recibir respuesta.

–Solo fui a hablar de algo con mi papá... P-pero ya lo solucione, no te preocupes...– Diría, mirándolo por fin a los ojos, sonriéndole suave y diminuta mente. No pudo evitar sonrojarse ante tal preocupación –Es muy lindo de tu parte que te preocupes, gracias...–

Verlo sonreír haría que soltará un suspiro aliviado, devolviéndole el gestó además de sentir sus mejillas ligeramente calientes como las de el –No hay de que... Solo cuentame lo que sea que está pasando, te he notado algo triste últimamente y no me gusta verte así...–

–E-es... Difícil explicarlo con palabras... Pero prometo hacerlo cuando me sienta cómodo... T-te lo prometo– Dijo, apartando un poco la mirada –Aunque dejemos eso de lado, ¿A qué están jugando? ¿Puedo... Unirme?– Pregunto. A el realmente no le gustaba jugar a la casita, pero tampoco quería quedarse mirando a Austin hasta que el timbre tocase, por lo tanto tenía que hacer algo que no fuera jugar solo, pues no estaba de humor para eso.

–Oh, pues Alice y Kevin juegan a la casita, estoy con ellos pero estoy más enfocado en dibujar. Podemos dibujar juntos si deseás, no necesariamente donde ellos están jugando– Ofreció la idea, con aquella sonrisa todavía en sus labios.

El castaño vainilla sonreiria un poco más, asintiendo con la cabeza –Claro, suena bien–

–¡Cool! Iré a por los crayones y le pediré a Ms Lovelett más hojas–

El restó de la clase la pasaron en silencio dibujando. Fue tranquilo y relajante para el de pecas, después de toda la tortura mental que había pasado por todo este tiempo, algo de calidad con su amigo lo ayudaba a sentirse mejor, más después de aquella charla.

(Papá podría tener razón, debo hacer lo correcto) Pensó, antes de que el timbre sonará y que todos fueran al comedor.

Nada fuera de lo ordinario realmente. Austin se sentó a su lado y se la pasaron charlando de cosas sin importancia todo el rato, comiendo unas hamburguesas con papas fritas, disfrutando la compañía del otro.

Hablaron y hablaron hasta que nuevamente el timbre sonó, haciendo que todos vayan para afuera.

Davey y Austin irían hacia la cima del tobogán, no realmente para deslizarse sobre este, solamente para tener tiempo a solas y seguir charlando... Bueno, más específicamente, para que Davey pueda seguir escuchando las anécdotas de Austin y intervenir solo cuando esté le preguntaba algo o deseaba... El solo quería escuchar su voz hasta sentir que la paz nuevamente llegaba a su cuerpo.

La conversación que tuvo con su padre no fue tan mala como pensó. El no se "decepcionó" tanto como temía, incluso le dijo que lo mejor era decirle la verdad a Austin y serle sincero con lo sentía... Pero claro, no se sentía capaz de hacerlo, no todavía.

El solo quería sentir la seguridad que este le brindaba, el solo quería sentirse el chico mas afortunado por tenerlo a su lado, el solo queria fingir que tenia la suerte de Alice, al menos solo unos minutos, al menos solo una tarde... Dolía saber la verdad, y dolía saber que tendría que decir la verdad.

Pero era mejor ignorarlo, al menos solo hoy, ya mañana le diría la verdad... Esperaba.

Por ahora, solo iba a fantasiar.

–Oye Austin– Interrumpió la anécdota del contrario sobre la vez que frito huevos con el sol, no porque le pareciera aburrido lo que decía, si no que quería sacarse cierta molestia de su pecho –Soy tu rey, ¿Verdad?– Preguntó, bajando un poco su voz ante la inseguridad, aunque manteniendo su mirada firme hacia el.

El de mechón morado se quedó callado un buen rato, sin saber que decir realmente, principalmente porque le parecía una pregunta algo tonta al inicio, una de juego, asi que respondió a esta como tal –Eres el rey del jardín, Davey, creo que eso es obvio– Rio un poco, pensando que a eso se refería su contrario... Aunque al ver que lo miraba de manera seria sin soltar una pizca de risa, podría deducir que esto en lo incorrecto.

–¡No Austin! No me refiero– Diría con cierta ofensa, cruzando los brazos –Lo digo en serio, sigo siendo tu rey, ¿Verdad?– Volvió a preguntar, pero está vez notando cierta vulnerabilidad en su voz al decir aquello, como si tuviera temor.

Al notar a lo que el contrario se refería, no pudo evitar sonrojarse ante ello –Oh... ¡P-pues claro! Claro que lo eres, eres muy importante para mí, Davey... No te cambiaría por nada–

–... ¿Ni siquiera por la princesa Ali..–

–Tu vales más que una tonta princesa–

Ante aquello habría un gran silencio en el lugar, con ambos sin saber que decir, con sus rostros calientes a más no poder... Hasta que el "rey" soltaría una risa pequeña, sonriendo bastante.

–¡Por eso eres mi fiel caballero!–

El no pudo evitar sonreír también.

***

El timbre había tocado, ya era hora de irse a casa y descansar para mañana.

Davey se encontraba saliendo de último como de costumbre, con la miraba baja, pensando sin salida hasta que escuchá cierta voz familiar, levantando su mirada para ver adelanté suyo, encontrándose con Austin despidiéndose de Alice como lo habitual.

Un abrazo y luego caminos separados.

Se quedó viéndolos por un rato, eso hasta que Austin estaba apuntó de irse, algo que dentro suyo parecía disgustarle la idea, por lo tanto...

–¡¡AUSTIN!!– Gritó su nombre sin pensarlo, rápidamente tapándose la boca ante la ligera vergüenza cual se hizo mayor cuando esté volteó a verlo, notoriamente confundido.

–¿Huh?– Con curiosidad, el de apariencia Punk se dirigió a el, mirándolo confundido por lo de recién –¿Que sucede? ¿Necesitas decirme algo?–

Bueno, el si quería decir algo, el problema es que no había pensado en decirlo ahora... Pero lo más pronto que fuera iba a ser mejor, ¿No?

Tal vez no debía desaprovechar la oportunidad, no siempre puedes obtener una oportunidad como está, ¿Cierto? Cierto.

El tragó saliva, llevándose una de sus manos detrás de su nuca, pensando bien como empezar –Si... Ehm... De hecho, e-es importante y... En serio, EN SERIO quiero... Decírtelo...– Diría, apartando la mirada, sintiendo como sus mejillas se calentaban ante la sola idea de estar arriesgando tanto... Aunque, ¿Quien sabe? Podría terminar bien... Oh eso deseaba.

–Ya veo– Se sentaría en la cera de las escaleras, invitando a que su contrario también se sentaría, cosa que logró –¿Pues de que se trata? No te preocupes, que si es algo privado prometo no decírselo a nadie, tienes toda mi palabra– Exclamó el de mechón morado, sonriéndole dulcemente, intentando mostrar seguridad al momento.

Con solo ver esa sonrisa, podía sentir como todo su interior se derretía y volvía loco con soltar aquello que llevaba ocultando desde hace mucho. Pronto, podría soltarlo al fin.

–B-bueno ehmmm... Ll-evamos siendo amigos por mucho tiempo y... La verdad es que... Eres muy especial para mí y... No quiero perderte...– Decía, jugando nerviosamente con sus dedos y mirando hacia abajo –Creo que eres alguien muy cool y... Genial y... Lindo... Y-y me gustaría que supieras lo mucho que me importas...–

Con cada palabra que el castaño vainilla decía, podía sentir como su corazón latía con fuerza y rapidez, como sus mejillas se ruborizaban y como todos esos pensamientos que tenía hacia el solo se mutliplicaban. Era como estar soñando en cierto modo, tanto que solo podía soltar unas risas incómodas de vez en cuando –E-es muy dulce de tu parte todo eso Davey, e-en serio pe...–

–Pero lo que siento hacia ti no es solo amistad como tal... Es algo más–

–... ¿Que...?–

El hijo del director tragaria saliva, siendo como aquel nudo en su garganta queria impedir que siguiera hablando, lo cual, era obvio el porque... Todavía tenía miedo de lo que su contrario fuera a decir, pero ya no iba a ocultarlo más... Lo tenía hartó.

Por lo tanto, solo soltó un suspiro, miró a los ojos del otro determinado, y sin más, lo dijo.

–Me gustas, Austin... Te amo y... Creo que lo hago desde hace tiempo– No iba a negarlo, la sensación de miedo recorría por toda su espalda, pero estaba mintiendo si decía que soltarlo al fin no lo llenaba de satisfacción en cierta parte. Al menos, su corazón ya no se sentía tan apretujando –Es que eres muy guapo y... Inteligente... Me gustaría poder ser Alice con tal de estar contigo y... Tener la suerte que ella tiene...–

Austin, por su parte, estaba en shock. El simplemente no podía creerlo, se sentía en una alucinacion, ¿O estaba teniendo una? El ya no lo sabía, pero lo que sí sabía es que con cada palabra podia sentir como el aire dejaba su cuerpo por minutos, haciendo que se agite y su respiración este bastante agitada.

Dios, ni siquiera se atrevia a verlo a los ojos, ¡Apenas podía aguantar el calor de sus mejillas!

–Se que estás saliendo con ella y que te gusta, cosa que respetó... Pero no puedo evitar sentirme horrible cada vez que los veo juntos, cada vez que juegan o siquiera comparten miradas... Es muy horrible para mí– Confesaba, sintiendo algo de vergüenza al hacerlo, pero quería ser totalmente sincero –Saber que ella tiene la suerte de tenerte me irrita tanto, me hace sentir tonto y... Mal por tener tanta envidia...–

El de vestimenta Punk seguía mudo, solo escuchaba atentamente a las palabras del contrarió hasta sentir que fueran ecos en su mente. Todavía estaba procesando todo, que Davey sintiera eso por el lo sorprendía sin lugar a dudas, apenas podía pensar en que decir después.

Y que este le tomara la mano solo empeoró sus nervios.

–Y-yo solo quiero abrazarte y decirte un montón de cosas lindas, quiero almorzar junto a ti, quiero llamarte de formas amorosas... Quiero estar en el lugar de Alice, y eso duele, duele mucho– Diría, sin medir lo que soltaba a este punto –Hay veces en las que me arrepiento de haberte ayudado a atraer su atención y eso me hace sentir culpable, pues no la quiero odiar, ¡Pero no puedo evitar hacerlo a veces! Es que... No es justo...–

Le tomaría la otra mano, haciendo que lo mire a los ojos, sonriéndole con cierta pena, pero con amor puro... Realmente puro.

–Austin... Yo te amó– Exclamó, sintiendo como la satisfacción llegaba a su cuerpo al por fin soltar esas estúpidas palabras que desde hace mucho lo atormentaban, dándole una paz... Al menos momentaria.

Eso hasta que el de mechón morado se apartó, sacándolo de las nubes que por un momento lo habían llevado al cielo, haciendo que caiga a la cruda realidad que todos llamaban "vida"

–Davey no digas eso...–

Ouch.

–P-pero... Es que es verdad... Así me siento– Quiso explicar, pero su contrario parecía no querer escuchar más.

Parecía asustado incluso.

–Es que no puede ser, ¡Ambos somos hombres! Además que ya estoy saliendo con Alice, lo siento...– Decía, apartando la mirada de el, alejándose un poco incluso –De verdad lo siento Davey, pero lo que pides no puede ser posible...–

Justo como temía, justo como adivinaba, el lo rechazó.

Austin siguió hablando del porque no podían estar juntos, pero Davey ya no lo escuchaba, solamente oía borroso, pues en su mente habia otra cosa que ocupaba toda su atención; el arrepentimiento.

¿Como pudo? ¿Cómo se atrevía? Fue un idiota, el nunca debido haberlo dicho. Ahora Austin estaba asqueado de el, ahora ya no serían amigos, ahora el ya no lo miraba de la misma forma. Arruinó todo, todo todito, y se sentía culpable por ello.

¿Porque tuvo que abrir su boca horrible? ¿Porque? Si tal solo se hubiera callado, si tan solo no hubiera llamado su atención, si tan solo nunca se hubiera encariñado con el.

Si tan solo no hubiera sido tan ingenuo.

El castaño vainilla se levantaría de la acera, con la mirada en el piso y la cabeza baja. Austin se detuvo ante tal movimiento, dejándolo algo confundido y preocupado, pues su contrario no habia dicho nada por el momento –¿Davey?– Se levantó despacio de su asiento, acercándose a su amigo, quien se alejó de el apenas quiso tocarle el hombro.

–Perdon por haber gastado tu tiempo entonces... Supongo que ya puedes ir a cuidar de tu estúpida princesa, solo... No vuelvas a mi reino nunca más– Dijo seriamente, aunque se podía oír lo roto que estaba por dentro en cada palabra, transmitiendo le el dolor a su contrarió.

Esto parecía una pesadilla para ambos.

–... D-davey por favor, sol...–

–¡NO!– Volvió a apartar la mano del de mechón morado, de paso empezando a sollozar de a poco, sintiendo como la irá y decepción se apoderaban de el –¡SOLO DÉJAME EN PAZ! ¡NO TE NECESITÓ!– Fue lo último que le dijo antes de salir corriendo, llorando sin control.

Lo había arruinado.

–¡Davey!–

Sin embargo, el no iba a dejar que las cosas se quedarán rotas.

 

Davey se encontraba en un columpio de un parque cerca de su casa

Davey se encontraba en un columpio de un parque cerca de su casa. No quería ir a su casa, no cuando estaba claramente llorando. Su mamá se preocuparía y cuando volviera su papá todo sería peor, así que se quedaría ahí hasta calmarse. Eso, al menos en su mente, le parecía lo correcto.

Apenas se estaba amacando, no es que tuviera ganas de hacerlo después de todo, solo quería despejar su mente hasta sentirse mejor, lo cual parecía imposible.

Su corazón se sentía destrozado, su cuerpo se sentía débil, y sus ojos dolían de tanto llorar.

Se sentía tonto. Nunca debido haberle dicho lo que sentía a Austin en primer lugar, nunca debido haberle hablado o ayudado si hubiera sabido que esto pasaría, pero como era un idiota que apenas podía procesar bien las cosas, terminó así.

¿Ahora como le daría la cara? No quería ir mañana a la escuela, no quería enfrentarse a Austin de vuelta, no quería volver a hablar con el... Al menos hasta el siguiente mes.

Se sentía tan humillado, tan triste, tan mal. El solo quería enterrarse en el suelo hasta que todos hayan olvidado su existencia para así salir, pues no quería que nadie lo viera en tal estado.

Después de todo, ¿Cómo pudo haber pensado que Austin lo podría querer? Solo era cuestión de mirar en algún espejo su apariencia y luego mirar a Alice. Ella era más linda que el, ella era más inteligente, más amable, más encantadora que un estúpido niño que habla con un lagarto... Realmente no culpa a su compañero de elegirla a ella y no a el, pero seguía sin negar que se sentía como un disparó al corazón.

Solo quería lavarse el cerebro y no volver a saber nada de Austin o el amor, el solo quería olvidar todo.

–¡Davey! Gracias a dios, ¡Pensé que te había perdido!–

... ¿Que mierda hacía el aquí?

–¿¡Que quieres?!– Le gritó, sin siquiera molestarse en voltear a verlo, no tenía el humor como para molestarse de hacerlo después de todo –Andate, vete... No quiero oírte, no quiero verte–

No iba a negar que oír aquellas palabras se sentía como una apuñalada al corazón, pero el no se iba a ir hasta ser sincero con el, no sin al menos tranquilizar su lloriqueo.

Así que se acercó a el, sentándose en un columpio a su lado, buscando que le ponga atención –No me voy a ir sin haberte hecho dejar de llorar, no puedo irme tranquilo sabiendo que te hice sentir mal– Diría, yendo delicadamente a limpiar sus lágrimas.

Nuevamente se las quiso apartar, pero está vez el de vestimenta Punk no se lo dejo, haciendo que suelte un berrinche –¡Pero tú mismo lo dijiste! Tu ya tienes a Alice, ¡Solo déjame!– Lloriqueo y grito, pateando un poco.

–¡Dije que no! ¡No te voy a dejar!– Diría, tomándolo de las mejillas –Eres importante para mí, Davey, ¡No te puedo dejar llorando por mi culpa como si fuera nada! ¿Quien crees que soy?–

–Un rompecorazones, ¡Un experto!–

–... Eh... Bueno eh... Tienes un punto...–

Habría un ligero silencio entre ellos ante aquello, intercambiando miradas incómodas de vez en cuando, sintiendo como el mundo los tragaba.

No eran solo ellos dos en el parte, a lo lejos habían otros niños que estaban jugando, y al no ser tan silenciosos con el drama también los estaban escuchando... Aunque para ser sinceros, a ambos parecían no importarle tanto, al menos no ahora.

–... Solo... Déjame, ¿Si?– Davey tomaría las manos de Austin, quitandolas de sus mejillas, pero apretando las un poco sin buscar soltarlas pronto –Mira... Fue mi culpa yo... Tu estás con Alice y no debí ser tan egoísta...–

–P-pero, ¡No eres egoísta por sentirse así! ¿No entiendes?– Resopló su contrarió, parecía tener paciencia inmuta ante la actitud del de pecas –Yo no debí mentirte en primer lugar y...–

–Solo vete con tu novia y...–

–¡QUE NO MIERDA!–

Antes de que el hijo del director pudiera decir algo, su crush rozaría los labios de ambos en un beso indirecto, callandolo y calmando sus sollozos a raíz de esto, sin mencionar que, lo dejaría casi flipando.

Wow.

***

Después de aquel "beso" el silencio reino sobre ellos. No hubo alguna frase, abrazo, caricia, ni siquiera un "adiós". Austin solo lo acompañó hasta su casa y se despidió con la mano para luego irse corriendo, apenas entendiendo algunos murmullos que salían de sus labios.

Al entrar a su casa pareciera que un gato le mordió la lengua, ¡Pues ni hablaba! Estaba tan callado que parecía un mueble, hasta su padre se extrañaba por ello... Al menos Davey comería su comida sin interrupciones para contarle su día o compartirle algún chiste horrible como de costumbre, así que algo era algo.

Después de cenar el solo se encerró en su cuarto en total silencio, con la mirada baja y los pensamientos solamente enfocados en una sola cosa... Lo que hizo Austin.

No fue un beso como tal, ni siquiera sabría si realmente considerarlo como uno si era sincero pero... No podía negar que se sintió bien sentir aquel tacto en ambos labios, chocando con dulzura y calidez, haciendo que su corazón se volviera a sentir vivo ante aquella acción... Se había sentido tan vivo que juraría que todo a su alrededor se iluminó cuando Austin realizó eso, como si algo bendito fuera.

No entendía el porque lo hizo o si de verdad fue real o si solo alucinó de algún modo, pero si sabía que aquello se sentía tan bien, ¡Estaba dispuesto a repetir aquello con tal de que el vuelva a rozar los labios de ambos si es que el se lo permite ,claro!

¿Acaso Austin también se siente así? ¿Acaso el también está pensando sobre lo que hizo como el ahora? ¿Acaso también sentía está adrenalina con tanta felicidad acumulada en su pequeño cuerpo?

Davey no tenía una respuesta clara por parte del contrario, pero si una para el: Si, si a todo.

No podía asegurar si es que esto significaba algo o nada, ¿Pero realmente importaba? Osea, no es que Austin haya rozado sus labios con Alice después de todo, de ser así, lo hubiera notado si es que los labios del de apariencia Punk portaron con el labial de brillos que la de violeta portaba casi siempre... Pero como el no tenía eso, tenía en claro que fue con el, y solo el con quién se atrevió a hacer eso.

Se sentía tan bien, lo hacía sentir en las nubes con tan solo imaginar como se sentiría plasmar sus labios contra los del otro, como este lo trataría mientras lo besaba, como sus labios se arreglaban para encajar... ¡Era simplemente maravilloso! Aunque claro, no tenía forma de saber si es que eso iba a volver a suceder.

De hecho, no quería verle la cara a Austin mañana, que vergüenza.

Lo mismo Austin podría decir por su parte, vaya vergüenza.

Es que como se le había ocurrido, ¿Atreverse a besar a medias a su mejor amigo? ¿¡En público?! ¿¡Con CIENTOS de niños mirando?! ¿¡Que fue lo que le pico al hacer tal estupidez?! Es que simplemente no lo podía creer de si mismo, era algo que no podía.

Encima no se dijieron nada después de aquello, solo lo llevo a su casa y se fue corriendo, maldiciendo se en voz baja, ¿Era lo mejor que sabía hacer? ¿Cagarla y luego arrepentirse como el idiota que era? ¿¡En serio?!

Se sentía horrible por una gran parte. No quiso hacer sentir mal a Davey, la mayor cosa que dijo ante su declaración fue por la sopresa, miedo y confusión del momento... Pero besarlo estuvo peor, ¡El estaba saliendo con Alice! Por lo tanto... Le había sido "infiel" en cierto punto. Ahora tenía que rezar que cualquier niño que los haya visto no haya sido ninguno de su clase o que no los haya identificado, el realmente esperaba que pudiera salir impune de esto.

... Aunque por otra parte se sentía algo feliz. Claro, no beso a Davey como tal, pero mentía si decía que no se emociono por dentro al sentir que efectivamente, sus labios tenían una textura de algodón de azúcar como solía imaginar, que la sensación tensa de su cuerpo ante la tranquilidad momentaria no fue relajante, que no lo había disfrutado.

Dios, esperaba que algo pasara mañana para no tener que ir, con tan solo pensar que tendría que afrontar a ambos sentía su cuerpo temblar, algo que odiaba.

Pero era claro que no tenía opción.

–Ow, ¡Por favor, Alya! ¿En serio tengo que ir...?– Renegó a su hermana, sintiendo que dentro de si una bomba de nervios estaba explotando. No era de esos niños que amaban faltar al colegio, pero era claro el porque no quería ir hoy –¡Por favor déjame ayudarte en tu trabajo! Es muy aburrido ahí...–

–Sin peros–

Era claro que no lograría convencerla.

 

Apenas se bajó de la motocicleta de su hermana y se dirigió a la entrada, una Alice enfurecida en llamas se acercó hacia el, cruzando los brazos y frunciendo el ceño –¡Austin! ¿¡Como te atreves?!–

Oh dios, por favor diosito, dile que ella no se había enterado.

No pudo evitar tragar algo de saliva ante los nervios del momento, imaginandose lo peor –¡A-alice! ¿D-de que...–

–Te vi como besabas a otra chica ayer...–

Al principio se confundió un poco, pero podría darse cuenta rápido de que su pareja habrá confundido a Davey con alguna chica... Lo cual no le juzga, el tiene el cabello mas largo de lo que aparenta, así que no se le hace extrañó que lo haya confundido como una.

Además que se ahorraba ciertas explicaciones... Aunque eso no lo hacía sentir menos culpable.

–Alice... Mira, t-te lo puedo explicar, ¿Si? Y-yo...–

–¡NO!– Grito junto a un pequeño sollozó, verla llorar le daba un mal revuelto a su estómago, más en especial porque le recordaba como Davey lloro ayer, llenandolo de más culpa –P-pensaba que eras diferente, p-pero terminaste siendo como la mitad de hombres buenos para nada–

El solo podía llevar una de sus manos a la nuca mientras pensaba en como calmar la situación. Era poco decir que no le gustaba las peleas, menos cuando eran con gente que le importaba. Ni siquiera sabía que decir –... Alice...–

–¡¡TERMINAMOS!!– Fue lo último que le dijo la chica, antes de irse llorando hacia donde Emmy y las chicas que le ayudaban a cuidar del jardín estaban, quienes rápidamente la fueron a consolar.

Debía admitirlo, aunque no le gustaba si se merecía ser tratado como el "chico malo" del cuento... Al menos por esta vez. Después de todo hizo llorar a dos personas de la peor manera posible, ¿Que más podría hacer?

Pues disculparse con Alice no estaba disponible, primero tendría que esperar a que está se calmé y así explicarle la situación mejor... ¿Y ir a decirle la verdad a Davey? Bueno... El parecía estar muy metido en sus pensamientos, sin siquiera mutarse tanto ante la escena de recién.

De hecho, estaba muy MUY callado... Alto, esto no era normal en el.

~Mierda, lo jodí también...~ Dijo para si mismo, mirando con pena al chico quien de vez en cuando me acariciaba la cabeza al cocodrilo que habitaba ahí. Quería ir a hablar con el y quitarse la culpa que llevaba en si, pero era claro que sus nervios (y Davey, en parte) no se lo dejarían tan fácil... Por lo tanto se vería obligado a esperar... Hasta que lo vea disponible para hablar.

*RING*

La hora de clase fue aburrida.

No sé sentía con ganas o inspiración para hacer algo realmente, menos para jugar, así que solo miraba al restó sin mucha expresión.

Alice se encontraba mejor, pero tal vez sería mas adecuado hablar con ella mañana... Ella se veía bastante tranquila hablando con Emmy mientras está regaba sus plantas y no quería volver a hacer que llore, no de esa forma al menos.

Davey, por su parte, parecía peor. Tenía la cara contra la mesa, sin dejar que nadie lo vea... Al principio lo asustó al pensar que podría estar llorando, y aunque se tranquilizó al ver que este no lloraba no podía evitar sentirse horrible igualmente... Odiaba ver a su amigo así, odiaba ver a quien amaba en esa situación por su culpa.

En el almuerzo solo empeoró.

Davey ni siquiera tocó su plato, solamente lo miraba fijamente, metido en sus pensamientos como si su vida dependiera de ello... Eso solo hacía sentir Austin peor de lo que ya se sentía, imaginandose lo peor que su contrarió se debe estar sintiendo.

Y en el recreó ni hablar, solo se quedó debajo del árbol hecho bolita.

Había evitado acercarse a Davey por miedo a como este actúe, después de todo lo que hizo hizo un gran impacto en ambos y el no quería empeorar la situación en la que su compañero puede estar, pero es que ya no soportaba verlo tan alejado y solo, TENÍA que hacer algo.

Así que soltaría un suspiro, mantuvo su mente clara y se dirigió hacia el castaño vainilla, sintiendo como su cuerpo temblaba ante cada pasó.

No se dijieron mucho, solo un "hola" mientras se sentaba a su lado. El no se quejo, tampoco sabía que le iba a decir del todo, asi que se veía en la obligación de improvisar, lo cual, era ciertamente difícil por la presión que sentía en el momento.

–¿... Como dormiste anoche?– Preguntó. Era una pregunta tonta y sin sentido a lo que quería llegar, pero eras un buen inició para dejar el ambiente incómodo de lado.

Davey no respondió aquello como tal, solo apartó la mirada y abrazo sus rodillas, manteniendo su mirada en el piso –¿Que hay de tu princesa? Los he notado separados– Preguntó, pues no era casual verlos tan separados desde que empezaron a andar si era sincero.

Austin tragó algo de saliva ante esto, sintiendo un pequeño nudo en su garganta al hablar –Nosotros... Terminamos... Ella me vio "besándote" y... Bueno, la verdad planeaba también hablar de eso con ella, no se merece que la trate así–

–Buen punto–

El silencio reino por unos minutos, solamente siendo interrumpido por el ruido de respiración de ambos o por voces ajenas a la conversación. Por suerte ya no se sentía tan tensó el aire como hace rato, aunque eso no quitaba que todavía estuviera ligeramente incómodo... Después de todo no estaba llegando al punto que quería.

Así que era ahora o nunca.

–Davey, me quiero disculpar contigo– Diría, acercándose de a poco más a su contactarío, dejando a este confundido.

–¿Huh? ¿Porque..?–

–... Por no cumplir mi promesa...– Recostó su cabeza contra el tronco, sintiendo nervios al empezar a hablar,borro no había vuelta atrás –No quise hacerte sentir mal, solo que me sorprendi y... Bueno, actúe así... P-pero no quise faltarte el respeto, eres mi rey después de todo y... Lo siento mucho por priorizar tanto a la princesa, no quise...–

Davey se quedó en silencio un rato, soltando un suspiro antes de hablar –Mira, solo la priorizabas porque era tu pareja y eso debes de hacer, lo entiendo... Simplemente me deje llevar por la decepción del momento y... Perdón por eso–

–Pero es que ella no era a quien tenía que priorizar... Al menos eso me dice mi interior...–

El castaño vainilla se quedo confuso al oír aquellas palabras, bastante a decir verdad –... ¿Perdona?–

Ahora sí, ya no lo podría ocultar.

–... Davey, podríamos decir que... Tu también me gustas... También te amo y... No sabía que hacer, no se que hacer– Confesó, sintiendo como las lágrimas empezaban a amenazar con salir, cosa que seguramente no tardarían en hacer –Tengo miedo, tengo miedo de lo que vaya a pasar o de ponerte en problemas y... No te quiero perder, no como ya perdí a Alice por una estupidez y...– Era obvio que con los segundos empezaría a llorar, aunque no se le culpaba como tal –... Por favor perdóname, por favor... No me dejes–

El hijo del director se quedó en silencio un buen rato, sintiendo como su mundo se levantaba al oir aquellas palabras... No lo iba a negar, también tenía esos miedos, también temía perderlo por una estupidez que fuera a cometer... Pero saber que no era el único que se sentía así le daba tanta tranquilidad, tanta felicidad.

Tal vez el también se quedó toda la noche pensando en el "beso" como el.

Así que no tenía nada más que decir... Solo se acercaría más al de mechón morado hasta rozar sus manos, cuáles no dudo en enredar con los dedos de ambos, con cierta gentileza.

Austin quiso decir algo, pero por las acciones del contrario podria llegar a la conclusión que, tal vez, podría estar siendo correspondido.

Se quedaron en un silencio cómodo por el restó del recreó, solo disfrutando de la compañía que ambos se daban, hasta que el timbre sonó, dando a entender que era hora de irse.

–... Mi hermana tiene una consola que me regaló hace poco, no te apetece... N-no se... ¿Ir a jugar algunas partidas en ella...? Es más divertido jugar de a dos–

Davey sonrió un poco ante ello, sintiendo sus mejillas sonrojarse.

–Claro, me encantaría–

***

Austin estaba temblando de los nervios.

Este día había sido una ruleta de emociones sin lugar a duda. Primero había roto con Alice, dejándolo horrible, segundo Davey se la pasó preocupandolo por su actitud seria y distraída, y como rebanada de pastel, ¡Ahora estaba saliendo con el! ¿Es que este día no lo puede sorprender más de lo que ya hacía?

Tal vez haberlo llevado a su casa podría ser otra cosa en la lista, genial.

Se encontraban en su habitación viendo unos dibujos animados en una pequeña torre de almohadas que habían construido para hacer una carpeta con las sabanas, así mantenerlos calentitos y fuera del frío que la habitación podría dar. Al principio se habían puesto a jugar videojuegos o jugar un poco, pero al aburrirse decidieron ver algunas películas y series para así mantenerse entretenidos.

Davey se veía muy concentrado en la trama de los episodios, solamente hablando cuando algo interesante pasaba o cuando se reía de algún chiste, mientras que Austin tenía su mente en las nubes, oh bueno, tenía a Davey en su mente.

El realmente nunca pensó en esta situación. Tener a aquel chico que le gustaba aquí, en su cama, tan juntó a el, como si nada fuera... Dios, lo ponía tan nervioso, apenas podía creer que esto fuera normal, ¡Incluso se tenía que pellizcar de vez en cuando para asegurarse de no estar alusinando! Es que no lo podía creer realmente.

Estaba saliendo con Davey.
Estaba saliendo con Davey..
Estaba saliendo con Davey...

Estaba.
Saliendo.
Con.
Davey.

Dios, ¿En serio esto era real? Esperaba de todo corazón que si, no quería decepcionarse al despertar.

–¿Cuando Pinkie va a matar a Raindow para hacer cupcakes?– Soltó el hijo del director, agarrando algo de botana que la hermana del que vestía de Punk trajo para que comieran, comiéndose unas papitas junto a unos palitos salados –Ya llevamos como 5 temporadas y ella no hace nada– Posaria su cabeza con sus manos, después de todo estaba acostado boca abajo.

No respondió a ello, el solo se quedó mirando la pantalla, mordiéndose la lengua mientras sentía como su estómago daba vueltas ante la presión que sentía, ante los nervios que tenía. Traer a quien te gusta a tu casa no es cosa de todos los días después de todo, así que era obvio su nerviosismo.

Tragaria algo de saliva mientras escuchaba a su contrario masticar, sintiendo como la mente le daba vueltas con tan solo pensar en quien tenía al lado.

Davey si que lo ponía loco, que don.

Soltaría un bostezó en medio de una canción, acercándose más al de mechón morado hasta chocar hombros, y sin dudar antes usaría al contrario como almohada, abrazándolo y posando su cabeza en uno de sus hombros, soltando un suspiro satisfactorio.

–Hueles bien– Fue lo único que le dijo, antes de cerrar los ojos.

(Buenas noches) Pensó, viendo cómo su, desde hoy, novio, encontraba el sueño plácidamente a su lado, algo que no pudo evitar hacerlo sonreír.

Davey era hermoso, a su manera extraña, claro, aunque tal vez demasiado para su bien a decir verdad, se sentía hipnotizado con cada segundo que se la pasaba viendolo...

(¿Me habrá hechizado? Espero que no... Pero viniendo e Davey, pues, no me sorprendería...) Pensó nuevamente, acariciando una de las mejillas del castaño vainilla y acomodándose en la cama, abrazándolo con más comodidad al estar en una mejor posición.

(Se ve tan inocente al dormir, como si no le diera de comer los patos de la escuela a Linda) Se rió en voz bajá ante su propio comentario imaginario, juegueteando con sus mejillas (Aunque eso si, vaya que ronca).

A decir verdad, el también empezaba a sentir algo de sueño... Tal vez una siestita no le haría daño a ninguno de los dos, ¿No? Después de todo no solo recuperaría energías, si no dormiría junto a quien quería... Y vaya que era cómodo abrazarlo al dormir, Davey era como un peluche grande en sus brazos, al menos en este estado.

Así que si, terminó descansando al lado de su majestad... Pocos caballeros tenían esa suerte, por no decir que solo el.

Mañana sería un largó día.

 

La pequeña parejita del mismo género se encontraba yendo a la escuela en la motocicleta de la hermana mayor del Punk. Este aferrándose a su hermana, mientras que el otro se aferraba a el. Al principio iban a ir caminando, pero Alya no les dejó otra opción, pues no quería que estuvieran "expuestos al peligro de la callé", sin mencionar que Davey si se veía emocionado por andar en aquel vehículo, pues nunca ando en uno como este.

Austin se pasó la mayoría de la trayectoria sintiendo sus cachetes tan calientes que podría freír unos huevos sin problemas. Que Davey se aferrará a el de tal manera le daba ligeras mariposas en el corazón, cuales revoloteaban y masticaban su interior con el pasar de los segundos... Por suerte, ya habrían llegado al lugar de estudió, bajando se del vehículo, no sin antes despedirse de la mayor.

–¡Tu hermana es muy cool! No sabía que supiera manejar– Exclamó, notandose bastante feliz. No solo tuvo la oportunidad de dormir en su casa, si no de que fuera llevado a la escuela por alguien tan genial como aquella adulta cuál encima compartía la sangre de su pareja, ¿Que podría ser mejor?

Austin se rascaria la nuca, intentando ocultar los ligeros nervios que se le había causado hace rato junto a una pequeña risa –Buenooooo... Ella me prometió que cuando creciera me enseñaría a manejar– Dijo, posando uno de sus brazos alrededor de su cuello –Asi que... Yo te prometo a ti siempre llevarte a la universidad en motocicleta, ¿Que te parece?–

Con solo ver el como le sonreía ya tenía en claro que le encantaba la idea –¡SISISISISISISISISISSISI! ¡Me parece una GRANDIOSA idea!–

El restó de la mañana antes de entrar a clases se la pasaron charlando cerca de Linda, diciéndose de vez en cuando cosas lindas o cursis. Bueno, ya te imaginás, cosas de tortolos, pero agradables AL MENOS para ellos dos.

Deben admitirlo, tratarse de esta forma después de ser amigos por bastante tiempo era raro, pero era negar lo innegable si decían que no les gustaba está sensación, pues vaya que les gustaba.

*RING*

Al oír la campana, como es lo habitual, todos se dirigieron adentró... Aunque, en esta ocasión, Austin decidió hacer cierto gestó antes de entrar, uno básico, pero algo romántico.

–Sra Lovelett, ¿Me podría dejar abrirle la puerta a Davey?– Preguntó con ciertos nervios, evitando mirar a la adulta a los ojos por cierta vergüenza al tener que pedirle esto, pero quería hacer esto, así que tenía.

La adulta se quedó algo confundida ante aquella petición, lo cual, era entendible –¿A qué se debe? ¿Para que ese acto noble?–

–Solo quiero hacerle ese gesto... ¿Podriaaaaaaaa...?–

–Normalmente diría que no pues no tiene sentido, pero cómo no me veo interesada a preguntar más a fondo... Bien, hago el votó– Diría, antes de entrar con los demás niños adentró, no sin antes avisar algo –Eso si, no se vayan a escabullir– Para luego esfumarse.

Davey también estaba confundido ante aquello, pues no encontraba algo razón para que Austin quisiera hacer eso –¿Para que tú...–

–Ejem, ¡Ejem!– Aclaró su voz el de mechón morado mientras cerraba la puerta, agachándose un poco de manera educada para después abrir con gentileza la puerta, dándole el pasé al castaño vainilla para entrar –Después de usted, mi majestad– Diría, intentando imitar un tono de caballero.

Ante aquello, Davey no pudo evitar dar ligeros saltitos de felicidad, soltando un pequeño chillido de emoción antes de tomar a su pareja de las mejillas y darle un beso en la frente, sonriéndole gratamente –¡Ay tu!–

Después de ello fueron a empezar la mañana junto a los demás, tomados de la mano tímidamente, aunque sonriendo plenamente.

La maestra los recibió con una de sus típicas rimas para después ir a jugar como cada día, nada fuera de lo normal, sin contar sobre su nueva relación, claro.

No era nada tan interesante, solo dibujaban... Oh bueno, Davey dibujaba, Austin se encontraba escribiendo algo, algo que su pareja al principio no tomó importancia pero cuando esté termino de escribir llamó su atención, por obvias razones –¿Que escribes, Austin?– Le pregunto, dejando su dibujó de lado.

–Bueno... Se supone que es un poema...– Miró con cierto disgustó su trabajo, pues la verdad, no quedó contentó con el resultado –Pero creo que me quedó horrible... No es muy bue...–

–¿¡Puedo ver?! ¿¡Puedo ver?!– Interrumpió emocionado su novio, queriendo ver lo que estaba plasmado en esa hoja.

–... Sabes leer, ¿Verdad?–

–Pues... Mama me enseña de vez en cuando, pero solo me sale cuando lo hago en voz alta– Diría, tomando la hoja con cuidado –¿Está bien eso?–

–Mientras que no sea tan alto...–

–¡Bien! Ejem, ejem– Aclararía su voz antes de empezar a leer, con aquella inocente y dulce sonrisa en sus labios, moviéndose impaciente mente...

"Mi rey es lindo,
tiene corona
y cuando ríe
mi cara se emociona.

Yo soy su caballero,
con espada de cartón,
le cuido del dragón
y le doy mi corazón.

Le hago dibujos
de castillos y sol,
y él me dice:
“Eres mi campeón”.

Si fuera un cuento
yo sería su flor,
porque lo quiero
con todo mi amor"

Vaya que Austin tenía suerte de que Davey supiera leer, pues no se imaginaba narrandole el mismo el poema ya que sus nervios no lo dejarían, menos que la maestra se lo leyera pues seguramente lo leería para todos... Aunque que Davey lo leyera con tanta dulzura vaya que lo dejaba muy ansioso, más al ver lo feliz que se veía ante cada párrafo.

–¡¡Awwwwwwww!! Austin... Esto... ¡Esto es hermoso!– Exclamó, antes de darle un fuerte abrazó con todo el cariño del mundo, sintiendo como todo su interior festejaba de la felicidad y amor que sentía en ese momento –Eres tan dulce... Y tan detallista...–

Con cada palabra, el de vestimenta Punk podía sentir como todo su cuerpo temblaba de los nervios y ansiedad que estás sensaciones le daban... Pero no era algo malo, todo lo contrario, lo hacía sentir tan bien... Tan vivo. Era agradable que el tan solo podía corresponder a los gestos amorosos, aferrándose con cariño a su amado, su majestad.

–... Te quiero...–

–Yo más, ¡Yo más!– Rió el de pecas, dándole un beso discreto en la mejilla a su pareja, notandose muy feliz por aquella nota –Te quiero tanto...–

–Jejeje, ¡Basta que me sonrojas!–

*RING*

Como cualquier día, todos se dirigieron a almorzar... Todos execpto el de mechón morado, quien convenció a su pareja de adelantarse un poco antes que el, pues según el quería "hablar con la maestra" un rato por algo importante.

Davey no se veía interesado en preguntar el porque, así que sin más dejo que se tomara el tiempo que guste... No sabía lo que este le tenía preparado.

Ya en la cafeteria, Austin llevaba un rato fuera de la vista, algo que preocupaba un poco a Davey... ¿De que estará hablando con la maestra que tarda tanto? El esperaba que no fuera algo serio, no quería que se metiera en problemas... Aunque grata fue su alivio al ver que este entró a la cafetería, pero no fue difícil ver que se le notaba algo sospechoso, pues pudo notar como guardaba unas cosas en su mochila.

–¿Porque tardaste tanto? Me preocupaba que te...– Ni siquiera lo dejo terminar de hablar, pues le mostraría lo que había dentro de aquella mochila... Siendo nada más ni nada menos que uno de los dos peces que tenían de mascota y uno de los conejos que se encontraban en el árbol... La comida favorita de Linda –¡WOW! ¿¡CO...–

–¡¡Shhh!! La maestra CASI me pilla en el acto...– Le calló, dándole la mochila cerrándola –No fue tan difícil, solo... Tuve que improvisar–

–Jeje, ¡Sos el mejor!–

Su noviazgo sería muy interesante, eso lo tenía seguro.

Muy, muy, muy seguro de por sí.