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Mikey era fuerte. Probablemente el despertado más fuerte de Japón, era la cabeza de la agencia del sector de Shibuya. Poseedor de una fuerza monstruosa y una capacidad de canalizar energía como si se tratara de respirar, era el pilar de la agencia. Sin embargo, portar tal poder solo significaba que sus probabilidades de perder el control eran más altas y rápidas. Año a año, su desgaste iba en aumento y se evidenciaba en la poca capacidad de mantenerse cuerdo cuando utilizaba demasiado poder.
Por cada despertado, existe un canalizador conocido como "guía". Personas con la capacidad de liberar los residuos de energía de los despertados, aliviando el malestar físico y la fatiga mental con solo un toque, dependiendo de la capacidad y habilidad del guía. Y claro, también de la compatibilidad de ambos individuos.
"¡Qué bien huele este ramen!". Su estómago rugió en anticipación al captar el olor de la comida, tarareó una canción con felicidad mientras se movía en su lugar, meciéndose con felicidad.
Takemichi había salido de su trabajo hace media hora y finalmente podía disfrutar de una comida 'decente', claro, dentro de su criterio.
"Mikey es increíble".
Giró observando la televisión del local, en la cual los noticieros hablaban sobre las rupturas dimensionales dentro del distrito de Shibuya e imágenes de 'Mikey', uno de los despertados más famosos de Japón, que estaba siendo entrevistado.
"¿Oye, a quién prefiere?". La mujer de mediana edad le sonrió al joven vendedor del local. "¿Mikey, Draken o Baji?".
"Fácil". El joven sonrió. "Draken. Ese es un verdadero hombre, alto, musculoso y solemne".
"¿Solemne?".
"Impone mucho respeto y autoridad".
La mujer estalló en carcajadas mientras golpeaba la espalda del vendedor. Takemichi observó al rubio en la pantalla. El titular ahora indicaba clara preocupación por el mejor despertado de Japón, debido a que aún no se encontraba a alguien compatible para ser su guía formal. Giró nuevamente ignorando la noticia, no era como si le importase de todas formas.
Sonrió mirando su delicioso ramen y lo tomó, acomodando los palillos listo para dar el primer bocado.
Dentro de su visión periférica, notó a una persona corriendo por la calle a través del ventanal de la tienda de convivencia. Sus ojos se elevaron y observó el cielo antes oscuro por la noche, ahora teñido de un color rojizo que indicaba una fuga.
Una ruptura dimensional.
"Hijo de...".
Un temblor azotó el espacio, el aire se volvió pesado y el ramen cayó de sus manos al mismo tiempo que él cayó de su silla por el movimiento. Sus ojos captaron la figura de humanoides alados adornar el cielo. Los gritos no tardaron en esparcirse y creyó poderse orinar del miedo al ver a una de esas figuras humanoides tomar por la mochila a un civil que corría y gritaba por la calle, siendo elevado y desapareciendo de su campo de visión. Momentos después, cayó, terminando por estrellarse con el pavimento.
Ah, mierda.
Retrocedió arrastrándose por el piso y su espalda chocó contra un estante caído. Como pudo, se puso detrás del contenido en un intento de ocultarse y tapó su boca en vano, pues aún así no era capaz de emitir ningún sonido por la sorpresa. Sus ojos con terror fueron a la figura humanoide que ahora estaba pisoteando el cuerpo sin vida detrás del ventanal; era largo, musculoso y de piel gris, mas no tenía ojos.
¿Solo tenía olfato? No veía una nariz. ¿Audición?
Antes de poder seguir pensando, un grito de horror se escuchó dentro de la tienda, retumbando por el eco. La mujer de mediana edad estaba de pie, gritando horrorizada, tomando su cabeza. En lo que los ojos de Takemichi tardaron en intentar virar para ver la reacción de la cosa detrás del ventanal, sintió el estruendoso sonido del cristal rompiéndose en mil pedazos y la silueta veloz de color gris arremeter contra el cuerpo, sosteniéndolo entre sus pies, similares a aves, con los cuales estrelló a la mujer contra la pared, dejando un enorme rastro de sangre debido al impacto, tiñendo la pintura blanca.
Cubrió su boca con rapidez y su nariz, rezando para que su agitada respiración no fuera escuchada por esa cosa.
Contuvo la respiración, la contuvo. Comenzó a sentir en su cabeza el bombeo de su corazón y sintió una extraña presión ensordecedora, ¿estaba asfixiándose por no respirar? No estaba seguro, pero tenía terror de emitir el mínimo sonido.
Mierda, mierda. No quería morir, ¿así terminaría su vida? No podía ser así.
Otro temblor arremetió, sus ojos ahora fueron a una lata que antes había ignorado que se encontraba justo en un borde de uno de los estantes derribados a su lado. Tambaleándose entre caer o no caer, sus ojos se llenaron de lágrimas ante esa escena.
No, no por favor.
La lata cayó, quitó las manos de su boca en un vago intento de alcanzarla. No importaba, en el rabillo de su ojo pudo ver a esa criatura girarse en su dirección, siendo consciente del sonido de la lata al deslizarse y de su cuerpo moverse.
No.
Giró viendo a la criatura posicionarse para tomar impulso, como si esas fracciones de segundo pasaran en cámara lenta.
"¡No te muevas!". Gritó desesperado y tapó su boca, ahora cortando el oxígeno nuevamente.
Doom.
El ambiente se sintió pesado, el suelo emitió un crack en cuanto la atmósfera y el mismo aire pareció pesar. La criatura se arrodilló ejerciendo fuerza para intentar mantenerse de pie, luchando en vano y cayó, siendo enterrado en el cemento.
¿Qué fue eso?
Sintió su cabeza punzar con dolor, el ambiente pesado se fue y cayó de rodillas sintiendo algo tibio escurrir de su nariz. Aquel monstruo humanoide hizo el intento de reincorporarse con esfuerzo, pero Takemichi estaba ocupado sintiendo un extraño pitido en sus oídos y dolor en su cuerpo.
"¿Gravedad?. Vaya".
El monstruo explotó en mil pedazos tan rápido como algo lo golpeó. La mitad de su cuerpo desapareció en un instante al momento de recibir un puñetazo.
"¿Despertó en esas condiciones? Qué extremo". Era otra voz.
"Pobre, su poder lo hizo mierda, pero logró ganar segundos para que llegáramos". Observó cómo el extraño se inclinó a su altura. "Bastardo con suerte".
Takemichi notó cómo su visión se distorsionaba, intentó levantar la mirada para ver a sus salvadores, pero antes de poder lograrlo, todo se oscureció y la sensación punzante de dolor se apaciguó.
'La ruptura dio lugar en la zona este de Shibuya...'
A días después del incidente, las imágenes del sector totalmente destrozado aparecieron en el monitor de televisión, apretó sus labios observando la tienda rodeada de cintas amarillas alertando a los civiles que se encontraba prohibido el paso. Desvió la mirada dejándose caer en la camilla, soltando un suspiro. Había estado, según reportaron, tres días inconsciente. La asociación de despertados lo visitó dentro de su segundo día, tomándole un extraño test que indicó positivo y un porcentaje de sesenta por ciento, lo cual indicaba la fuerza de su poder.
En algún punto había soñado con ser un despertado, ser un héroe admirado por todos. Actualmente, su determinación y motivaciones en la vida se habían esfumado. Solo trabajaba y estudiaba intentando salir adelante, no creyó que existiera una posibilidad de despertar el flujo de energía, después de todo siempre fue conocido por ser débil.
"Señor, tienes visitas".
Observó a la enfermera deslizarse a un costado, dejando la vía libre para el visitante, cabello rubio y ojos verdes. Una expresión de pocos amigos mientras lo miraba en una postura militar, avanzó unos pasos más adentro de la habitación observando a su alrededor; notando la poca cantidad de obsequios de recuperación.
Hanagaki Takemichi no tenía muchos amigos, aparte de su grupo de problemáticos de la infancia y su exnovia, quien terminó siendo su mejor amiga tras romper.
Era una vida patética.
"Hanagaki, ¿no?".
Takemichi asintió.
"Takemichi Hanagaki". Se presentó, por las ropas del sujeto pudo adivinar que era de la agencia de despertados y aquella energía verdosa que al parecer, ahora era capaz de percibir, lo delataba.
"Soy de la Tokyo Manji. Subcapitán de la primera división de ataque, Chifuyu Matsuno".
Claro. La Tokyo Manji era una organización de la asociación de despertados, que había ganado renombre al tener como líder a Manjiro Sano. Esos sujetos habían desplazado a los Black Dragons con rapidez, en cuanto a resultados y popularidad.
"Vaya". No tenía más palabras, temió ofender al visitante, pero este solo sonrió.
"Takemichi, supongo que sabes por qué estoy aquí".
Podía adivinarlo.
Había despertado con un poder de energía del sesenta por ciento, destacando por sobre la media y con una habilidad peculiar que aún no sabían específicamente de qué se trataba. Aunque claro, lo más importante:
Había despertado dentro de la categoría de guía.
Él sabía que la Tokyo Manji estaba reclutando a todos los guías despertados, ya que dentro de estos estaba la posibilidad de que se encontraran guías compatibles a Manjiro Sano. En las noticias hace unos días, explicaron que la ruptura probablemente se debía al desborde de energía del despertado más poderoso de Shibuya, pues al debilitarse los demonios olían una oportunidad y la barrera comenzaba a tener fugas.
O al menos, eso explicaron. Takemichi no lo entendía realmente, por otro lado, todos sabían lo que conlleva ser un guía. Realmente, nada salía como lo planeaba.
"¿Entendiste?".
Takemichi parpadeó, enfocando su visión nuevamente. Divagó en su cabeza al punto en que no escuchó absolutamente nada.
"Yo...". Mierda. "No quiero ejercer...".
Chifuyu sonrió. "Lo siento, creo que no escuchaste. Los guías con porcentajes sobre el sesenta por ciento deben por ley, cumplir sus deberes con el país. En este caso, nosotros estaremos a cargo de ti".
Maldito hijo de puta. Entonces nunca tuvo opción, qué estupidez. Chifuyu Matsuno se movió con rapidez, entregándole documentos y obligándolo a firmarlos.
"No pongas esa cara, dentro de la Tokyo Manji puedes ascender, incluso siendo guía". Explicó guardando los documentos. "Te entregaremos entrenamiento básico y explorarás tu habilidad en las instalaciones, yo estaré supervisando".
"¿Eres mi niñera?".
"Algo similar. Soy guía y mi poder es la supresión, puedo contener cosas casi como eliminar el efeto, ¿increíble, no?". Explicó. "Como sea, el día de la apertura de la brecha, despertaste un poder que logró derribar a un demonio humanoide, por lo tanto, no sabemos exactamente qué tipo de naturaleza tienes. Estaré allí si te sales de control, anímate, estarás cerca de los mejores de la Tokyo Manji".
Claro, un honor. Takemichi quería gritar y lanzar cosas.
"¿Qué hay de mis deberes como guía?".
Chifuyu tomó una manzana de la canasta de frutas del de ojos azules, giró encontrándose con una mala cara por parte del dueño de la fruta, pero solo la mordió sin realmente importarle.
"Oh, eso". Chifuyu mascó la fruta sin preocupación. "Solo darás guía de forma básica, la práctica común. Entiendo lo que te preocupa, que cuanto más contacto físico es mucho más canalizar el poder hacia el Esper. Pero como te dije, no necesariamente. Con una guía básica como el apretón de manos la mayoría logra dispersar la energía. Eso que dice la prensa y el público son casos particulares, claro que puedes hacerlo si eso quieres, pero nadie puede obligarte a dar guía en un nivel más... íntimo".
Takemichi intentó procesar todo lo que estaba escuchando, ¿entonces solo debía sostener la mano de extraños y eso era todo?. No era tan malo.
"Si me hubieras escuchado no tendría que repetir esto, Takemichi". Se quejó Chifuyu. "La ley obliga a los despertados con categoría guía con porcentajes de energía sobre el cincuenta por ciento a unirse a las organizaciones para evitar que guías voluntarios con niveles de energía más bajos se unan y así disminuir al máximo los abusos sexuales. Ya sabes, más contacto mejor resultado. Pero, no te preocupes, con tu nivel es pan comido dar guía".
"Claro, gracias".
Chifuyu entrecerró sus ojos en su dirección como si intentara descifrar algo. La actitud desganada del de ojos azules le resultaba extraña. Probablemente aún estaba procesando lo sucedido, claro, había presenciado una masacre en carne propia y estuvo a punto de perder la vida si es que su poder no se hubiera manifestado y hubiera tenido un nivel de energía por debajo del cincuenta por ciento.
Que suerte.
"Volveré por ti el lunes. Tengo la dirección de tu casa, así que te recogeré allí. Deja tus asuntos en orden antes de comenzar con el entrenamiento básico. Te mudarás a los edificios de la organización, estarás más seguro y será más sencillo cumplir con tu trabajo". Ordenó.
"Bien".
Takemichi no tenia otra opción.
"Ciao, compañero".
Observó la puerta cerrarse y volteó observando por la ventana, finalmente tomó su almohada y gritó con frustración mientras comenzaba a lloriquear.
¡Él no quería sostener las manos de ningún hombre!
