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Propuesta Inversa

Summary:

Chigiri no deja de pensar que su relación con Kunigami está lista para dar el siguiente paso y establecerse como una pareja casada, por ello, no deja de fantasear con la propuesta que está seguro que su novio le hará, solo para a mitad de la carrera, darse cuenta que las cosas son un tanto distintas a su imaginación.

Work Text:

La situación en la que se encontraba fue totalmente planeada, sabía que Kunigami vendría de visita (como casi todos los fines de semana) justo después de un entrenamiento y acabaría exhausto, aun así y solo para asegurarse, Chigiri se encargó de duplicar su cansancio con actividades nocturnas para asegurarse que su novio y su sueño ligero no lo interrumpiesen en la mañana.

Cuidadosamente, sacó la cinta métrica qué escondió bajo su almohada y la enrollo alrededor de su dedo anular izquierdo. Le hizo una marquita con un labial qué tenía a la mano y lo volvió a esconder, pero esta vez en sus cajones. Cumplido su cometido, decidió recuperar su lugar en los fornidos brazos en los que se encontraba, era demasiado temprano y no quería levantarse temprano en sábado.

Cuando por fin se levantó el día transcurrió con normalidad. No hicieron mucho y decidieron pasar el día en casa saliendo únicamente para la cena. Al día siguiente compartieron un tiempo juntos al desayuno antes de que Kunigami tuviese que tomar su vuelo. Chigiri fue quien se puso de insistente en que lo visitase está vez, así que fue quien compró los pasajes dejando a Kunigami sin opción de negarse al menos, por este fin de semana.

Con la partida de Kunigami y organizando una excusa bastante convincente, Chigiri se aseguraría de que a diferencia de este fin de semana donde fue intenso con su visita, para el siguiente se quedase en Alemania.  La razón era simple:

Un anillo.

De compromiso, para ser específico.

Estaba desesperado y era normal ¿no? Su relación con Kunigami se formalizó unos meses (tal vez el año) después del mundial sub 20 tras unos esfuerzos titánicos por ayudar a su héroe en su recuperación post Wild Card. Tarea que fue bastante complicada ya que el más alto era bastante terco y no cedía, pero lo importante es que ya llevan 7 felices años de relación. 

Es por eso que en la mente de Chigiri, el paso obvio a seguir es el compromiso. Todo a su alrededor gritaba matrimonio. El apartamento de Chigiri estaba lleno de cosas de Kunigami: un cepillo extra junto al suyo, cremas de afeitar, tazas a juego, ropa para evitarle las maletas en sus viajes, paredes llenas de fotos juntos (tradición que empezaron juntos), la cama King Size compartida (Chigiri quería una California King, pero Kunigami lo detuvo por algo más “razonable”) y así podría seguir todo el día para mostrar su punto.

La cosa es que tampoco ha sido del todo sutil, tal vez rozando el atrevimiento. Su propia cama era un ejemplo,  cuando fueron a comprarla, mientras Kunigami hablaba de la consistencia del colchón y qué material sería mejor para ellos cómo deportistas y para Chigiri con su rodilla, Chigiri estaba más concentrado en el tamaño y no pudo evitar su lengua cuando dijo “Debe poder con nosotros porque le daremos mucho uso por muchos años”. También esa vez cuando le dijo a Kunigami que su relación era como Lirios de Valle, no específico, pero esperaba que buscase qué significan y diese con que es “un amor eterno”. O las veces que ayudó a Kunigami a escoger sus trajes para las bodas de sus amigos y le dijo “¿Sabes? Creo que me vería muy bien en blanco” mientras apreciaba el traje de su acompañante.

Y tal vez las lágrimas que derramó en esas bodas fueron una mezcla de alegría por la felicidad de sus amigos, de añoranza al esperar un día estar ahí y, por qué no, de envidia, porque deseaba que Kunigami fuese quien le pusiese el anillo.

Por eso este plan era meramente de contingencia. Chigiri es una persona que prefería cuando alguien más le daba el empujoncito o el primer paso, por lo que tal vez ayudaría solo un poco a Kunigami para dar ese paso organizando la cita perfecta para ello; si no se daba cuenta, pues el anillo que estaba comprando haría puesta en escena.

Era un anillo apropiado para ellos. Hecho a la medida de oro rosa de 18 kilates, una pequeña incisión por la mitad con fragmentos de topacio imperial mientras que la parte interna tenía la inscripción “Alway’s looking at you”. Al verlo sonrió para sí, le gustaban las cosas más elaboradas y que pudiesen gritar que tenía dueño, pero sabía que Kunigami era más discreto, así que una combinación de ambas le parecía apropiada.

De regreso en su casa, mientras está haciendo una reserva para dos en un restaurante de lujo tumbado en su cama — que en su opinión,  debería estar ocupada junto a alguien más — no puede evitar patalear como colegiala enamorada. Se estuvo preparando y organizo la reserva para finales de Marzo, un pequeño guiño al partido de la Liga Neo Egoísta en el que se volvieron a encontrar.  Aún tiene tres semanas para prepararse, ¿Qué debería usar?  Un traje era excesivo, en su opinión. ¿Un blazer? ¿Mejor una camisa de cuello alto? Lo consultaría con Reo.

Tras las primeras horas fallidas de contactar con el peli púrpura queda decepcionado al no recibir respuesta a sus mensajes ni llamadas — adicionalmente una contestadora que le generaba rechazo por su mejor amigo— y gruñe. Kunigami debería estar visitándolo hasta el siguiente fin de semana y se estaba sintiendo solo, al menos hasta que recibe un mensaje del culpable de su situación y sonríe. Era una foto de él recién salido del gimnasio y sus ojos se distraen en los músculos decorados por el sudor de su futuro —espera— prometido. Llevan 7 años de relación y al menos unos 8 de conocerse, pero jamás se cansa de su pareja, sea un héroe demasiado inocente para su propio bien o un emo encerrado en sí mismo.

Las horas pasan evitando que el hombre que debería haberse dado un baño hace horas no pueda tomar su ducha por atender a su exigente novio. Ya sea porque lo distrae con preguntas, contándole de su semana o de lo mucho que desea que lo bese y estar abrazados viendo películas de mala calidad o leyendo novelas para después intercambiar comentarios.

Chigiri se queja mucho y sí, podría ir a visitarlo, pero en su defensa Alemania es un viaje largo y cansado —Como si Kunigami no hiciese ese mismo viaje por él — y el lugar donde vive Kunigami es más bien un aparta estudio. Solía vivir en un lugar más grande pero cuando las visitas empezaron a ser únicamente a Inglaterra, se consiguió algo más modesto pues en sus propias palabras: “No necesito más”. La mitad de sus cosas estaban con Chigiri, así que, si bien no tuvo más que darle la razón en su momento, también ahora es su turno de tener la razón en que es hora de formalizarse.

Con pensamientos que no dejaban de rondar en la idea de la cita en que —según él — Kunigami se declararía,  las semanas pasan más rápido de lo que logra recordar. Ni siquiera Nagi y Reo haciéndole sentir como mal tercio logran romper la burbuja en la que él sólito se ha metido.

Así es como entre ensoñaciones, la rutina se repite lo suficiente para llegar hasta el fin de semana en que todo ocurrirá. Cuando recibió al anaranjado en el aeropuerto le contó lo emocionado que estaba con su reserva de esa noche y que ya le había preparado el conjunto para la cena. Kunigami se sorprendió e insistió en que son pareja y no necesitaba comprarle nada —conocía a la perfección los gustos finos de su novio— y Chigiri insiste en que justo porque son novios es que quería comprarle algo. Antes de que pueda refutar e insistir en que pagará la cena, Chigiri ataca con que vea la cena como un pago por las dos visitas que le ha hecho ya que los boletos de avión son costosos (Kunigami se pregunta internamente si Chigiri lo dice en serio o jugando pues considerando las cosas que le gustan, un boleto no es nada, más teniendo en cuenta que Kunigami viaja en vuelos comunes).

Chigiri se alista, guardando bien el anillo en su bolso mientras se acerca a Kunigami – ¿Sabes Rensuke? Creo que esta salida será perfecta para anunciar algo — comenta con una sonrisa de par en par, mirando al más alto quien terminaba de ponerse los zapatos.

–¿Hay algo que me quieras decir Hyoma? No hay necesidad de una salida tan elegante para decirme que ya sabes que el Manshine perderá la siguiente temporada contra el Bastard.

Chigiri solo le dedica una sonrisa sarcástica – ¿Sabes quiénes fueron los campeones la temporada pasada? Inicia con M y termina con anshine City —vio al contrario levantarse y le tomó del brazo en lo que salían de la casa. El lugar donde reservó queda cerca y no podía evitar brillar ante la idea.

–Lamento informarte que esta temporada no correrán con tanta suerte– contraataco guiñándole un ojo.

–Ninguno de nuestros colegas puede seguirme el paso, lo sabes– exclama con orgullo – así que entrena esas piernas mejor para impresionar a los equipos.

Un silencio se instauro entre ellos tras lo dicho, Chigiri le miró preocupado ¿dijo algo que no debía? Pero antes de preguntar Kunigami le robó la palabra –Bueno, sería bueno que algún equipo oferte más por mí. Me gustan las costumbres alemanas y lo directo que es todo ahí, cada quien respeta el espacio del otro, se parece un poco a Japón – le toma de la mano y se planta frente a él, justo frente a la puerta del lujoso local – pero creo que hay mejor clima en otros países, como Inglaterra…– menciona, dándole una de las sonrisas más hermosas que solo Kunigami puede darle.

Despierta rápido de su ensoñación – Pfft, tu odias las lluvias espontáneas de Inglaterra– su respiración se corta cuando unos labios carnosos (y agrietados, normalmente se queja pero en Kunigami le encantan), besan sus nudillos.

–Tal vez aprendí a amarlos con un buen audiolibro bajo los encantos vocales de cierta Princesa– esta vez esos labios le besan los propios, tomándolo de la mano  para guiarlo al establecimiento – Tengo que darlo todo para que los reclutadores me vean y me den una mejor oferta aquí. No podemos adelantarnos aún.

Lleva la mano libre a su rostro. ¿Puede tomarlo como un adelanto a su declaración? Elige ilusionarse con que sí.

Ya en sus asientos leen el menú, Chigiri ya sabe que va a escoger, un buen filet Mingón acompañado de salsa inglesa y puré de papas. Mira por encima del menú a su corpulento amante, quien está muy concentrado en lo que va a pedir. Solo por si las moscas, dará pistas – Este lugar es muy romántico ¿No lo crees Rensuke?

–Hmm, cualquier momento de tranquilidad a tu lado es romántico, mi amor. Además,  no soy un chef de alta alcurnia, pero creo que cocino estos mismos platos con mejor sabor a menos precio –

Y ahí iba, Kunigami fijándose en detalles como esos. Si en algo había influido Alemania en Kunigami es en ver la vida desde un punto más crítico de qué es lo más efectivo. –No lo entiendes héroe,  no es solo sobre la comida, se trata de la experiencia y considero que está es especialmente romántica y especial– dice con un deje de orgullo.

El lugar estaba decorado con vides colgantes y Chigiri reservó la zona donde más abundaba el rosa. Pidió una decoración especial para la mesa de velas aromáticas suaves (de modo que no influyan en la comida) decoradas con un aro floral qué en las otras mesas no destacaba tanto. Ante esto, Kunigami dio un sonido afirmativo –Bueno, no puedo negar que el lugar es bello y único,  pero es más hermoso porque lo elegiste tú. Gracias por gastar tanto en nosotros.

Nosotros. Le gusta como suena, para reprimir el deseo de mover sus piernas solo le da una patada bajo la mesa – Lo dice el señor qué hace gastos millonarios en viajes para que estemos juntos. Aunque bueno, tal vez si chantajeo a Chris para finales de temporada,  podremos estar aún más juntos y estar ya sabes, juntos juntos.

Kunigami baja el menú y se acerca lo suficiente para besarlo. Suspira antes de retomar la palabra – Sabes que prefiero ganármelo a pulso. Así que déjame intentarlo – ahí va otra vez de terco, bufa, pero no es capaz de reprocharle su terquedad cuando el camarero regresa a tomarles la orden.

Chigiri lo mira, tal vez demasiado. Sabe que Kunigami es denso pero vamos, le dio MUCHAS pistas. Además, es imposible que Kunigami, siendo tan terco y tan romántico,  no haya comprado un anillo. La cuestión es dónde lo pondrá: ¿En su plato? ¿En una servilleta? ¿Tal vez en su bebida? Las ideas lo dejan burbujeando de la felicidad.

Chigiri es paciente, come tranquilo para no atragantarse en caso de dar con el anillo y al mismo tiempo, continua la discusión que le formula el delantero del Bastard Munchen. Lentamente se está empezando a desesperar, guarda esperanza en que será cuando se vayan a ir, arrodillándose frente a él.  Pero cuando lo ve pedir la cuenta (para robarle el pago, cuando debió robarle otra cosa) y decirle que vuelvan a casa, se exalta – ¡Espera! ¿No tienes nada que decirme? Algo importante –

Kunigami se detiene y lo mira,  pone una cara como de estar pensando y dice –¿Te amo? Perdón por robarte la cena, pero en mi opinión me tocaba después de todo lo que organizaste.

Con ello, Chigiri explota, toma de la mano a Kunigami y saca la caja, poniéndose de rodillas y abriendo rápidamente la elegante caja, mostrando el anillo – Eres un terco qué no sabe cuidarse, un ciego qué no vio todas las señales y un tonto por obligarme a mí a hacerlo. ¿¡Pero quieres casarte conmigo de una vez por todas?!

Kunigami lo mira con algo que no puede poner nombre, ¿alegría?, ¿tristeza?, ¿añoranza?. No sabe por qué lo piensa tanto, empieza a cuestionarse si Kunigami no quería esto y entonces, lo ve sacar una caja de terciopelo de su bolsillo –Alguna vez dijiste que no te veías casado, así que nunca me llegué a armar de valor para proponértelo. Aun así, suelo llevar está caja conmigo siempre, me hace sentir que incluso si no lo digo, estas … comprometido conmigo– se soba la nuca mientras su rostro está ardiendo – así que, ¿También quieres casarte conmigo, Chigiri Hyoma?

Y con ello, a Chigiri los ojos se le llenan de lágrimas. Se abalanza sobre Kunigami y lo besa, como si su vida dependiese de ello – ¡Sí! Sí, sí y sí. Aceptó – dice antes de volver a besarlo. Solo para volver a separarse cuando una ronda de aplausos suena alrededor. Se separan pues en ese momento romántico en el que se metieron, olvidaron que había más personas viéndolos.

Toma la mano de Kunigami y se apresura a poner el anillo que él compró, riendo un poco al ver lo bien que le queda – Solo para que conste, yo lo propuse primero – sus ojos se volvieron a los del más alto.

–Pero el anillo lo compre primero – dijo antes de ponerle el que él compró. Era de oro también, pero éste tenía 3 incrustaciones de turmalinas rosas y por detrás decía “Because you are with me”.

Por última vez en la noche, Chigiri besa a Kunigami en un espacio público.  Ahora regresa a casa mirando el nuevo accesorio que adorna su dedo y la promesa de que arrastrará a su prometido a Inglaterra consigo para la próxima temporada. Al final quien se declaró en un destello fue él,  quien organizó todo; pero lo que le importa es que ahora Kunigami es suyo y él de Kunigami.