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Summary:

A veces, algunas cosas, en ciertos momentos, es simplemente... estar aquí

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Canción que inspiró el One Shot jeje

 


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"Here I am, it's okey."

"Here you are, it's okey."

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Apagué la luz, abrí los ojos, el entorno oscuro me envolvió.

Eran las tres o cuatro de la madrugada, yo estaba despierto, mi equipaje en una esquina estaba despierto, el mundo fuera de la ventana estaba despierto.

El cuerpo lo tenía adolorido, estaba cansado, pero mi alma ya hace rato había volado a un lugar bien lejano.

"Aquí estoy, está bien." Decías, rodeando mi cuerpo tembloroso.

Puedo escuchar el sonido de los tambores que resuenan en mis oídos. Tambores del destino, el sonido de lo desconocido.

¿Qué pasará el día de mañana?¿Con qué chocaré esta vez?

"Aquí estás, está bien." Decía, correspondiendo tu abrazo reconfortante. "JiMin, no olvides el pulso rebelde de tu corazón." Me animabas, mientras tus brazos me levantaban del piso. Eras fuerte, te mostrabas fuerte y eso también me hacía sentir fuerte.

Cerré los ojos y los volví a abrir, ahora no había oscuridad.

Extendí mis manos y mis dedos dibujaron la línea del horizonte de un cielo lejano. Las estrellas como pequeños soles decoraban la noche silenciosa. Entonces ya no era la habitación del hotel, era un mundo brilloso, pero callado; un campo de flores que abarcaba mi espacio.

Mi ojos vagaron por los paisajes, me dejé llevar por la paz y tranquilidad que se cernían sobre mi cuerpo. Era como ver el primer plano de mi destino.

Pensé que estaba listo, el "yo" de aquí ya estaba preparado. Iba dejarme llevar por completo.

"Aquí estoy." Otra vez tu voz retumbó en mis oídos. Los tambores lejanos que llamaban el mañana volvieron a taladrar mi mente. La desesperación y el miedo volvieron a inundar mi pecho. "Está bien." Susurraste. "Debes acordarte de los latidos rebeldes de tu corazón." Tu voz flotaba por el aire, pero te sentía junto a mí.

"Aquí estás," Me vi en un segundo plano, con los ojos asustados abiertos como dos platos, viendo el infinito mar de estrellas, aún con el pecho burbujeando de desolación. ", está bien."

Entonces mi alrededor fue desmoronándose, pero estaba bien así, podía escuchar los furiosos latidos de mi corazón.

Piezas de memorias que creía olvidadas empezaron a rodearme. El recuerdo de tus labios rozando los míos, la calidez de tu aliento sobre mi cuello, el cosquilleo de tus caricias en mi cintura. Mi mente fue saturada de imágenes y momentos; risas y susurros; promesas y peleas.

Pero tan rápido como aparecieron, de un soplido, desaparecieron.

Abrí los ojos con sorpresa, el aire llenó los pulmones ardientes y mi tacto sintió la suavidad de las sábanas. Sin embargo, no tuve tiempo de reaccionar cuando ya estaba siendo rodeado por un par de brazos ya muy conocidos. Tu voz rota me pinchó de arrepentimiento.

"Aquí estoyestá bien." Susurraste, apretándome contra ti. "Oh, JiMinnie, pensé que te perdía."

Te abracé, incapaz de verte la cara y me acurruqué en ti, buscando el calor de tu amor. Y ahí se encontraba, guardado en tu pecho, latiendo apurado.

"Aquí estás, está bien." Hablé luego de varios minutos, y en silencio las lágrimas empezaron a bajar, aunque no todas eran mías.

Aferrándome más a tu calor, las dudas del futuro parecieron multiplicarse. Mil y un "Y si..." incógnitos revoloteaban por ahí, husmeando entre mis inseguridades. ¿Qué resultado nos darán el día de mañana?

Quise preocuparme, quise escapar del mundo, quise correr, quise rendirme, quise encontrar a ese "yo" en la otra parte. Pero llegabas tú, entonces todo parecía reducirse a nada, porque te tenía aquí, y eso estaba bien.

Me recostaste en la cama y te tumbaste a mi lado, sin deshacer el abrazo que nos unía. Levantaste mi mentón con delicadeza, obligándome a ver aquella mirada tan brillosa y tan profunda que poseías. Mi corazón retumbó de dolor al conectar con las ventanas de tu alma. Estabas demacrado, pero querías seguir pareciendo fuerte.

Tus manos empezaron a seguir un delicado camino de caricias por mis cachetes, mis orejas, mi cuello, y yo sólo pude cerrar los ojos, porque los tuyos parecían absorberme como un agujero negro. Al final tus dedos pararon en las comisuras de mis labios, los acariciaste con lentitud, mientras nuestras respiraciones se agitaban y tu aliento se juntaba con el mío. Sin embargo cuando creí que me ibas a besar, tu voz volvió a retumbar contra mi piel.

-No me dejes, no te vayas, JiMin.-

Abrí los ojos, y te vi, temblando como un cachorro, con la mirada mojada en lágrimas.

Acerqué mi mano para limpiarte las lágrimas, sintiendo un nudo subir por mi garganta. Deseé poder infundir la seguridad que siempre podía encontrar en tus actos, en tus abrazos, en tus besos y tus caricias, pero, ¿De qué servía si yo también estaba a un soplo de desmoronarme? Estaba tan débil, pero sabía que tú también lo estabas.

-Tae...- Tus ojos estaban cerrados, pero seguían cayendo lágrimas como un arroyo de un río desbordado. Quería llorar junto a ti, pero sabía que si lo hacía todo se caería definitivamente. No podía permitirlo.

Esta vez, aspiré todo el oxígeno que pude y empecé a hablar, escuchando tus sollozos descontrolados, mi corazón aplastó contra mi pecho, pero mis manos te rodearon acercándote a mi.

-Aquí estoy, - Me acerqué a tu oído, como muchas veces me lo habías hecho, susurrándote. -, está bien.- Tu respiración pareció detenerse, pero lo que si se detuvo fueron las lágrimas, y mi corazón, cuando la sonrisa cuadrada volvió a aparecer en tu rostro.

No podía asegurar qué iba pasar luego cuando, el día de mañana, las incógnitas se resolvieran, o cuando alguno de nosotros se volviera a caer. Pero al menos, viéndote recuperar tu brillo natural, reflejando tu mirada sincera y llena de amor en la mía, compartiendo el calor de nuestras vidas, supe y sé, que mi lugar, aquí, es a tu lado.

Así que me despido de mi "yo" de ahí, para conocer a ese nuevo "yo" de aquí, y estoy seguro de que junto a ese renovado "yo", estarás tú.

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Notes:

El VMIN es hermoso, tanto de manera de amistad como platónica, siento que ambos están hechos para el otro, los adoroooo

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