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El Sol Más Hermoso

Summary:

Ellos eran,
Ellos son,
Y ellos serán,
Los soles más hermosos del universo.

Work Text:

• Los soles más hermosos abrazándose en una dulce noche 

 

Si tuvieran que describir su relación, la palabra que más se acercaba era pasión.

JiMin y TaeHyung eran dos almas apasionadas, dos fuegos gemelos fervientes de juventud, amor, romance, desenfreno total y sensualidad.

Pero también eran agua, dos gotas de agua que bajaban por los cielos, a la par, suavemente conducidas por el viento, tranquilidad, letargo, amor suave y tibio.

Ellos eran como un beso de otoño, escondido bajo la sombra de un cerezo de ramas desnudas. 

TaeHyung sonreía ante el recuerdo.

Esa tarde en Japón, ambos viéndose a los ojos del contrario, mientras sinceraban sus sentimientos. Sus corazones latiendo con fuerza, sus sonrisas colgando de sus rostros. Se tomaron despacio de las manos, no tan diferente de como lo hacían antes. TaeHyung era consciente de las personas a su alrededor, así que simplemente le sonrió con ternura a su acompañante. 

JiMin también sonrío, inclinó un poco la cabeza, como un gatito ante una caricia, sus ojos reflejando tanto amor que TaeHyung se preguntaba cómo no se había dado cuenta antes.

Se acercó lentamente, cubiertos bajo la sombra del cerezo y los gruesos abrigos otoñales, TaeHyung rozó con tranquilidad los lindos belfos de JiMin, un beso tímido, el primero de muchos.

JiMin se movió para adelante, esta vez sus labios chocaron con más fuerza, agua y fuego traspasando las barreras, Tae sintió como algo dentro de él se rompía y se volvía un remolino de fisuras. JiMin había tomado el control, tal vez demasiado de prisa, tal vez demasiado expectante, no le importaba, solo importaba lo bueno que era JiMin besando y lo bien que se sentía.

Estuvieron ahí unos minutos más y se fueron, ya demasiado consientes de los ojos sobre ellos. Se perdieron entre los callejones de Tokio, robándose besos a la sombra de las calles, como adolescentes enamorados, como fuegos descontrolados en el desierto, solo ellos dos quemándose por ese amor tan ferviente.

Esa noche vieron las estrellas del cielo, vieron los aviones pasar surcando el horizonte, vieron el sol asomarse despacio por la línea de las montañas. Vieron todo y nada. Vieron el paraíso y el infierno, sus pieles hicieron fricción como nunca antes, pero como siempre fue. Sus bocas se recorrieron cada rincón de su cuerpo, cada parte tan conocida como desconocida. Se amaron como nunca, pero también como siempre, mientras se susurraban palabras dulces a los oídos.

JiMin y TaeHyung se consumieron, el fuego y el agua se los tragaron a ambos, convirtiéndolos en uno para siempre.

Sintió a su pareja removerse sobre su pecho, la mano pequeña de JiMin acarició tiernamente su piel desnuda, un tacto tan íntimo como sensual.

-¿En qué piensas, bebé?-.

Tae observó el paisaje rosáceo de la ventana, con la espalda apoyada en la orilla de la cama, sentado en el piso, sentía un viento suave entrar gentilmente en la habitación, testigo del desenfrenado amor que compartían.

Al no recibir respuesta JiMin se levantó, arrodillándose frente a Tae, sentándose a horcajadas sobre su alma gemela.

Libre de prendas, sus brazos posando sobre los hombros de Tae, con una sonrisa dulce de ojos perezosos y a espaldas del tenue sol del amanecer, JiMin parecía tan irreal como precioso. 

El Sol más hermoso del universo. De su universo.

JiMin tomó su rostro, contemplado con detenimiento, a veces las palabras no eran necesarias con ellos. Él sabía lo que los ojos cafés de Tae le decían, esos ojos tan profundos y hermosos, que lo observaban como si fuese lo más brillante de esta vida.

Cálido. Bello. Cómo un sol. El Sol más hermoso de su existencia.

-Estoy feliz, Chim, estoy feliz-.

JiMin sonrío ante las palabras de él.

-Yo también estoy muy feliz, osito, estoy feliz-.

Tae también sonrío. 

De un movimiento levantó a su novio, con los pies JiMin se aferró a sus caderas, mientras murmuraba preguntas de lo que estaba haciendo.

-Mira Minnie, el sol te hace ver como un ángel, ¿acaso eres un ángel?¿Puedo yo darte un beso para que te quedes conmigo para siempre?-

JiMin soltó una risa, aún aferrado a Tae, con el rostro hundido en el cuello de su pareja. Sintió que era dejado sobre la manta que habían puesto anteriormente en el piso.

-Tae, si yo soy el ángel, entonces tú eres el sol que quiero alcanzar con mis alas de cera-.

El hombre sobre él sonrió con ternura, bajando su rostro hasta unir sus labios. Se besaron con paciencia, compartiendo el amor suave y frío, un beso de primavera bajo las últimas estrellas de la noche.

Se entregaron ante la luz del nuevo amanecer, mientras gemían los nombres contrarios, sus almas uniéndose una y otra vez, volando por el cielo de la lujuria y la pasión, compartiendo susurros con besos de rosas, como solo ellos sabían hacerlo. Estuvieron así, por mucho tiempo, hasta que se durmieron de nuevo, abrazados, cansados, pero con los corazones repletos de amor puro y dulce. 

Ya nada importaba, eran ellos en su mundo. 





Luego de haberse tomado un baño y tenido una intensa sesión de besos, salieron de la habitación y llegaron al buffet del hotel, sus hermanos y compañeros de grupo estaban sentados en una mesa, había pocas personas al rededor. Al sentarse, cinco pares de ojos los observaron con las cejas alzadas cada uno.

-Parece que algunos presentes tuvieron una buena noche-.

Comentó SeokJin, mientras se llevaba una taza de café con leche a los labios y sonreía pícaro a la pareja. 

JiMin le sacó la lengua juguetón y Tae simplemente se encogió de hombros.

-Bueno, al menos yo sí utilizo los regalos que me da ARMY, no los dejo por ahí en algún cajón, solitarios y solo necesarios para crear una controversia tamaño King-.

Ahora toda la mesa estalló en carcajadas, mientras SeokJin farfullaba que ya nadie respetaba el mayor del grupo.

Luego de las risas JiMin estiró su mano y acarició con ternura el rostro de Tae, una sonrisa dulce surcando de oreja a oreja.

-¿Qué quieres comer, bebé? Te lo traigo-.

TaeHyung se recostó levemente contra su mano, como un osito de invierno en plena siesta invernal.

-Como lo que traigas, Chim, con tal de que estes aquí conmigo es suficiente-.

JiMin escuchó alguien toser, otro casi se ahoga con su jugo de naranja, otros dos negaban con la cabeza mientras comían de su plato y el maknae no paraba de mover las manitos como un verdadero fanboy del VMIN.

Tae lo abrazó, si no hubiese sido porque estaban en un espacio público lo habría agarrado a besos, ¿quién se podría resistir a esos labios tan esponjosos, que cada que una pregunta salía de su boca formaban un tierno puchero inconsciente? 

Cuando se separaron, JiMin se paró y se alejó a la zona del buffet, mientras que Tae apoyaba sus manos en su rostro y lo observaba.

-Dios mío, creo que ya me llené de solo verlos dispararse corazoncitos con los ojos-.

YoonGi empujó su plato, recostándose en la silla. JungKook lo observó y luego miró a TaeHyung.

-¡Hyung!¡Por favor sigan así!¡Son mis papás, el VMIN no se puede divorciar!-

TaeHyung soltó una risita, moviendo la cabellera del menor con ternura.

Dos minutos después JiMin llegó con dos platos, uno lo dejó frente a Tae.

TaeHyung le movió los ojos, revoloteando las pestañas en un mudo gesto de agradecimiento, JiMin solo atinó a reír enternecido, luego empezaron a comer en un silencio cómodo, mientras de vez en cuando compartían pláticas con los demás.

-Mañana volvemos a Corea, así que nos dijeron que podíamos tomarnos el día-. Comentó el líder. -Pero, no sé, tal vez estaría bien si no salimos a ningún lado, ya saben, para no generar inconvenientes-.

Algunos murmuraron de acuerdo, los dos menores en cambio no parecían tan de acuerdo.

-¡Tenemos que ir a probar algún restaurante!-

-¡Y ver galerías de arte! ¿Verdad, JiMinnie?-

JiMin ya había terminado de comer y observaba todo en silencio, al ser nombrado le dedicó una sonrisa apenada a su chico.

-TaeTae, en realidad voy a quedarme, estoy trabajando en una canción así que le pediré un poco de ayuda a NamJoon Hyung-.

TaeHyung hizo un puchero.

-Pero podríamos explorar un poco la ciudad, estuvimos casi todo el tiempo en el hotel...-

JiMin tocó con suavidad su pelo. -Lo sé, pero es importante lo que estoy haciendo, estoy preparando una sorpresa para ustedes y ARMY-.

-Pero no será sorpresa para mí-. NamJoon masculló bajito, pero fue completamente ignorado porque TaeHyung empezó a poner ojitos, con la esperanza de que JiMin cambiara de opinión.

No lo hizo.

Y nadie le puso cuidado a NamJoon. (Póngale cuidado al líder, qué les pasa TwT)






JiMin organizó el cuello de la camisa de TaeHyung, mientras este lo observaba con ojos brillantes.

-En serio no vendrás-.

JiMin estaba concentrado en quitarle una arruguita en la camisa.

-¿Lo estás afirmando o me estás preguntando?-

-¿Y si te digo que te quiero invitar a una cita? Podemos dejar a Kookie en una guardería-.

JiMin lo vio con una media sonrisa. -Podría pensarlo-.

Escucharon un bufido proveniente del sofá.

-Oigan, aquí estoy, tontos-.

El mayor de la maknae line soltó una risita, palmeó el pecho de TaeHyung y le dejó un beso en los labios.

-No llamen la atención, y no lleguen tan tarde, nos preocuparemos-.

Tae suspiró, finalmente entendiendo que su JiMinnie no lo acompañaría.

-Te traeré algo entonces-. Besó la frente del más bajito y le dio un abrazo.

JiMin los vio salir y suspiró.

La verdad sí había querido ir con ellos, estar en el hotel a veces lo aburría, pero el trabajo estaba esperándolo ahí, así que no podía ignorarlo.

Tomó un cuaderno, un lápiz y se dirigió a la habitación de NamJoon.




Llegaron a las ocho de la noche al hotel, cuando los demás ya se encontraban en sus respectivas habitaciones. JungKook bostezó y se despidió de su amigo, entrando con pereza en su habitación. TaeHyung se dirigió a la suya, se iba a bañar e iba a organizar su equipaje, para posteriormente colarse en la habitación de su soulmate.

Con una sonrisa fue abriendo la puerta, en una mano sostenía una bolsita de papel.

Media hora después tocaba con suavidad la puerta de al lado, escuchó pasos acercarse y posteriormente la puerta se abrió, mostrando la sonrisa dulce de un joven.

-¡Tae! ¿Llegaste hace mucho?-. JiMin se hizo a un lado, invitando a TaeHyung a pasar.

-No, hace media hora, estaba bañándome, ¿organizaste tu equipaje?-

Se sentó en la cama, observando los piecitos de JiMin caminar de un lado a otro.

-En eso estoy, ¿me puedes recordar por qué soy tan desorganizado?-.

Una sonrisa de boca cerrada decoró el rostro del menor.

-No lo eres, solo te gusta tener todo al alcance-.

Escuchó la risa de su novio, mientras su cuerpo cruzaba en frente suyo sin parar, de una esquina a la otra. Tae lo observó en silencio, recargando el peso de su cuerpo sobre sus brazos estirados para atrás.

Mientras más lo miraba más se sentía impaciente, JiMin estaba ocupado, eso lo sabía, pero Tae quería abrazarlo en ese mismo instante, había pasado todo el día jugando y divirtiéndose, quería sentarlo a su lado y contarle los lugares donde fue con JungKook, quería mostrarle las fotos que tomó y el regalo que le trajo, pero más aún quería saber cómo le había ido a él, ¿terminó la canción? ¿Él ya la podía escuchar?

Respiró hondo y estiró las manos, justo cuando JiMin pasaba al frente suyo. Lo tomó de la cintura y lo giró, haciendo que sus miradas se conectaran. Sin esperar palabras Tae recostó su frente sobre el vientre de JiMin, mientras cerraba los ojos y suspiraba. Tae sintió las manos de JiMin pasar por su cabello, repartiendo caricias suaves.

-¿Estás cansado?-

Tae no respondió, solo movió su cabeza en un asentimiento.

-Dame cinco minutos y estoy contigo, ¿de acuerdo?-

El menor movió nuevamente la cabeza y dejó libre a JiMin. Otra vez se dedicó a observarlo, moviéndose de un lado a otro, organizando sus cosas en el equipaje.

De su bolsillo sacó una pequeña cajita de terciopelo azul oscuro, la delineo con los dedos, mientras se acordaba de su contenido. Una sonrisa se fue asomando en las comisuras de sus labios, hasta que unas manos sobre las suyas lo sacaron de sus pensamientos.

-¿Para mi?-. JiMin se puso en cuclillas ante él, mientras miraba con ojos curiosos la caja. Tae negó, a lo que JiMin frunció el ceño.

-¿Para alguno de los chic-

-Para nosotros, Chim-. TaeHyung entornó sus manos sobre las contrarias, acariciando la piel suave de su compañero, mientras lo observaba a los ojos. -Lo compré pensando en nosotros, es algo para nosotros y solo nosotros-

JiMin bajó los párpados, súbitamente enternecido por la voz suave que utilizó TaeHyung para referirse a la relación.

Se acercó y besó con delicadeza la punta de la nariz de su novio, un toque suave como el de un pollito.

Tae también le dio un beso, esta vez en la frente, y luego otro en los párpados, en las cejas, sobre los cachetes, en la nariz, terminando finalmente en los labios. Se besaron con parsimonia, mezclando sus respiraciones y sus alientos, aferrándose a la calidez de sus cuerpos.

JiMin se levantó y empujó con suavidad a TaeHyung, haciéndole recostar sobre la cama, se subió sobre él y continuó besando sus dulces belfos sabor durazno.

Lo extrañó todo el día, mientras escribía la melodía de la canción que estaba componiendo. Lo extrañó mientras almorzaba con HoSeok. Lo extrañó mientras jugaba videojuegos con SeokJin. Lo extrañaba tanto que YoonGi le había dicho que parecía como si le hubiesen quitado un brazo.

Y ahora estaban ahí, recorriendo con sus manos los cuerpos contrarios, mientras las prendas eran desprendidas y retiradas con lentitud. Sus pieles rozándose, calientes ante el tacto, chispeantes de pasión.

TaeHyung cubrió a JiMin, poniendo sus manos sobre la cabeza, mientras lo tomaba.

Veían las estrellas, con los dedos tocaban las nubes del cielo y sus almas danzaban lentamente al son de sus respiraciones erráticas. Los latidos de sus corazones tamborileaban a la par, temblando de éxtasis.

Observó el rostro de JiMin, sus ojos cerrados sintiendo y acogiendo el amor de TaeHyung sobre su cuerpo en cada impulso, sus cabellos pegados contra su frente y sus manos pequeñas apresadas por las manos grandes de él.

Fueron volando más rápido, TaeHyung embelesado por la belleza de su novio, y aquella voz débil que entraba por sus oídos, diciendo lo mucho que lo amaba.

Y entonces, de un tirón, aterrizaron.

Jadeante, con la piel cubierta de sudor, TaeHyung se acostó a su lado, sus miradas conectaron a los ojos y en un mudo acuerdo, ambos sonrieron.

JiMin acarició con suavidad la cabellera de su amante, revolviendo sus cabellos húmedos, aún sin despegar la mirada del contrario. Los ojos cafés que lo volvían como loco lo observaban brillantes, como dos pares de piedras preciosas, dos soles que lo envolvían en un invisible abrazo cálido.

Posó sus labios sobre los de TaeHyung, tenía que seguir besándolo para no caer en la locura. Tomó su nuca con ambas manos, profundizando el beso, tomando el control.

TaeHyung sonrió contra su boca, pasando una mano por la cintura desnuda del mayor y tomando con la otra la nuca de JiMin, estaban peleando por el mando.

Peleaban por quién daba más amor, peleaban de esa forma tan romántica y sincera y eso hacía que el pecho de TaeHyung se sintiera muy cálido. 

Al separarse, se abrazaron, sin otro tipo de intenciones, solo aprovechando el tiempo que tenían esa noche. Una noche que parecía que iba ser cubierta por el rocío de la lluvia.

-Oh, va a llover-. Murmuró JiMin, justo en el momento que un rayo partió el cielo nocturno.

TaeHyung volteó observando la ventana, las gotas de lluvia aterrizaban contra el vidrio, creando una armoniosa melodía de la naturaleza. Luego se giró observando a su amado.  

-Te pediría que bailemos bajo la lluvia, pero podríamos enfermarnos-. 

JiMin rió.

-Sí, pero podríamos ponernos impermeables, creo que había algunos que nos dieron cuando hicimos pruebas de sonido en el concierto-. 

TaeHyung tomó su brazo, con una sonrisa surcando su rostro de un jalón lo levantó de la cama, yendo a buscar dichas prendas.

Cinco minutos después JiMin abrió la ventana corrediza, que daba paso a un pequeño balcón. Se giró observando a TaeHyung, tomó sus dos manos y sonriendo, lo jaló, adentrándose ambos a la lluvia. Inmediatamente las gotas cayeron sobre ellos, sobre sus impermeables.

Las gotas que caían creaban armonías sobre sus cabezas y sus hombros, que entraban por sus oídos y salían por sus ojos de miradas suaves.

TaeHyung puso sus manos entorno a la cadera de JiMin, y JiMin puso sus manos sobre los hombros de TaeHyung. Danzaron sin música, solo balanceándose bajo la lluvia y el frío de la noche.

Unos minutos después, Tae retiró sus manos de las caderas de JiMin y empezó a buscar algo en su bolsillo, sacó esa pequeña cajita de terciopelo azul que tenía antes. 

La cajita se empezó a mojar ante el contacto de la lluvia. JiMin la observaba con curiosidad mientras que TaeHyung observaba a JiMin con dulzura.

Abrió la cajita, revelando un par de collares con forma de trébol de cuatro hojas. Uno verde y otro morado.

-Tú eres mi trébol de cuatro hojas, JiMinnie, -murmuró Tae, los collares se empezaban a mojar por la lluvia-, te amo, mi alma gemela-.

JiMin sonrío, se puso en puntitas y lo besó, el conocido calorcito en su pecho se extendía por todo su cuerpo, se permitió derretirse ante el romance que le otorgaba TaeHyung, un amor tan hermoso que no se sentía merecedor.

La lluvia siguió cayendo sobre ellos, mientras bailaban abrazados, la bulliciosa calle debajo de sus pies y el viento de primavera siendo testigos de la flor de su amor. Esto era todo lo que querían y todo lo que necesitaban.

En una tarde de otoño, bajo un árbol de cerezo, se sinceraron ante sus corazones, y ahora, dos años después, en un día de lluvia, en esa hermosa ciudad, se prometieron seguir juntos para siempre, amarse hasta lo último y quererse en cada suave pestañeo.

Cuando volvieron a entrar a la habitación lo hicieron a trompicones, sus lenguas otra vez explorando cada rincón de sus bocas.

No podían parar, estaban consumidos por ese amor tan pasional.

Se vistieron para volver a desvestirse, repartiéndose besos mojados en las pieles candentes, acostados en la alfombra, a orillas de la cama, JiMin sintió el roció de la lluvia entrar por la ventana.

-Ta-Tae-. Murmuró JiMin, agarrado de la espalda de su amante, mientras este besaba su cuello blanquecino. -L-la ventana... no la cerramos-.

TaeHyung no le respondió, siguió besando su cuerpo, dejando un camino de besos por doquier, hasta llegar a ese lugar.

JiMin echó la cabeza para atrás, sintiendo las maravillas que hacía la boca de Tae, las corrientes eléctricas surcaban por cada fibra de su cuerpo, tomó el cabello de Tae y jaló con suavidad, casi estaba ronroneando de placer cuando súbitamente sintió que se alejaba.

JiMin lo observó aturdido.

-No me dejes así, bebé-.

Los ojos de Tae estaban oscurecidos, pero una sonrisa lobuna decoraba su rostro bien perfilado.

Se acercó, susurrando contra su oreja. El aliento cálido de Tae erizó la piel de JiMin.

-Quiero que hoy me lleves a las estrellas, Minnie-.

Los huesos de JiMin temblaron de placer, mientras abrazaba con fuerza el cuello de su amado y lo acercaba más, si eso era meramente posible.

Como fue pedido, JiMin guío a TaeHyung entre las galaxias de las estrellas, traspasó los ríos de los universos y se adentró en lo más profundo del alma de su compañero, mientras Tae se estremecía del deseo y se agarraba con fuerza de la espalda de JiMin, sentía su cuerpo apunto de reventar.

Jadeando le pidió a JiMin que lo sacara de ese estado, y JiMin, quien lo observaba desde arriba, sonreía con picardía, yendo lento y suave, con ojos cristalinos le preguntaba qué quería, abultando sus labios en un puchero, mientras iba llegando profundo a ese punto.

TaeHyung gimió al ver la imagen, exitado y con la locura a flor de pie, empujó a JiMin y se subió encima de él, sin separar la unión entre sus cuerpos.

Con la cadera se hizo para adelante, empujándose contra el cuerpo contrario, mientras cerraba los ojos y escuchaba los jadeos de JiMin. Sentía como ese placer que le hacía cosquillas en el estómago se iba extendiendo por todo su cuerpo.

Volvió a abrir los ojos cuando sus caderas fueron tomadas por unas manos ya conocidas. JiMin lo observaba desde abajo, con los ojos cristalinos y brillantes. Vio como sus manos pequeñas se escurrían entre su piel, hasta tomar su masculinidad. Ese toque tan íntimo, bajo esos ojos tan limpios y ese rostro tan sensual, una combinación perfecta entre lo angelical y la tentación. Un fruto prohibido que TaeHyung quería comerse entero.

Unos suaves masajes sobre su masculinidad fueron suficientes para que llegara a su punto, y unos cuantos saltos fueron necesarios para que JiMin jadera y esparciera su semilla dentro de él.

Estuvieron respirando pesadamente hasta regular sus corazones agitados.

Tae se agachó, dejándole un beso a JiMin en la frente.

Y JiMin acarició su espalda con ternura.

-Yo también te amo, chico lindo-.






El sol fue adentrándose en la habitación.

JiMin observaba el collar morado de su pareja colgando delicado alrededor de su cuello, mientras que con una mano acariciaba su propio collar.

Sus ojos subieron a los labios del contrario, pasaron por sus cachetes, su nariz, sus ojos cerrados, sus cejas bonitas, su pelo cubría su rostro relajado y JiMin no pudo evitar suspirar por lo guapo que estaba su novio.

Dejó un suave beso sobre uno de sus cachetes y los cubrió a ambos con las cobijas, se acurrucó dentro del pecho de TaeHyung, abrazándolo por la cintura y cerró los ojos, sonriendo.

Entorno a los brazos contrarios, aprovecharon los últimos momentos de descanso antes de adentrarse en su vida ajetreada.

El sol de la mañana los bañó cálidamente, celoso del amor que ahí residía, entre los pechos desnudos que se pegaban con fuerza y los corazones bombeantes de amor eterno.

Era tanta la calidez que había ahí que se preguntó cómo era posible que hubiese dos soles ahí dentro, en solo esa pequeña habitación.

Pensó tanto que sus rayos se intensificaron y apartaron las nubes blancas.

El día empezó radiante de amor.

 

Los soles más hermosos compartiendo una vida para siempre



 

 

 

Fin