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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-08-04
Words:
1,077
Chapters:
1/1
Kudos:
5
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1
Hits:
64

la "conversación" de siempre

Summary:

Porque cuando se quedan a solas, Remus y Nymphadora tienen la "misma discusión".

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—Eh... ¿Remus? —la bruja no se contuvo más y habló, acercándose con cautela hacia él, aunque en el camino terminó por hacer caer un adorno—. ¿Podemos hablar un momento? 

—Claro, Tonks —usó un tono calmado y sereno, doblando el ejemplar de El Profeta y dejándolo a un lado, dirigiendo su atención y mirada a Nymphadora—. Oh, yo me encargo —y con un movimiento de varita puso en su lugar el objeto que ella había tirado.

Ella no sabía cómo empezar la conversación, sacar de nuevo el tema no era tan prudente luego de la negativa del mago. ¿Pero qué más podía hacer? No dejaba de pensar en él, de quererlo, e incluso, desearlo.

Hace pocos minutos habían estado con Molly Weasley en esa habitación, una de alguno de los hijos que ya no vivían con ella. En algún momento a la pelirroja le pareció conveniente dejarlos a solas, al parecer desconocía los constantes rechazos por parte de Lupin.

—No he cambiado de parecer al respecto... Me gustas mucho, tanto, tanto, Remus... 

Al parecer esas palabras dieron algún efecto en él, porque con un suspiro cansado se incorporó, poniéndose de pie y caminando en dirección a Tonks, quedando frente a ella y tomándola de los hombros con cierta firmeza sin llegar a ser brusco.

—Entiende, Nymphadora

—No me llames así.

—¡Sí, lo siento! Mira, Tonks, ya lo hablamos, esto no puede pasar. Soy mayor, enfermo y no tengo un espacio en esta sociedad.

Ella, con ojos suplicantes alzaba el mentón para verlo al rostro. Su mirada recorrió las cicatrices y el vello facial, mirándole las facciones con anhelo. Sí, Remus era un marginado en el mundo mágico, pero alguien importante y necesario para la Orden, así como muy importante para su vida y corazón; él era el protagonista dentro de la mente de la auror.

—A mí no me importa nada de eso. ¡Tú entiéndeme a mí! —protestó y sus manos subieron para aferrarse a la raída túnica de él, exigiéndole que la mirase ya que comenzaba a desviar la mirada.

—Es muy fácil decirlo, Tonks, pero créeme... Esto no iría bien de ninguna forma. Mereces estar con alguien con mejores condiciones y oportunidades...

—Yo no quiero a nadie que no seas tú. ¿Comprendes? ¡Tú, Remus John Lupin! Sólo tú —sus ojos brillaban escudriñando el rostro surcado por cicatrices más añejas que ella misma. —Mírame, por favor.

—Si me miras así no puedo...

Un ligero rubor apareció en el pálido rostro del mayor, y en consecuencia de esa reacción, ella también se ruborizó. Ninguno de los dos siguió protestando, tampoco emitieron algún comentario.

Ella, rendida, dejó caer sus manos y dio un paso a un lado, tomando distancia, no sin antes decir en voz baja:

—No cambiaré de idea, así no funcionan los sentimientos. No harás que te deje de querer o de estar enamorada solo porque piensas que no me convienes.

De pronto, antes de que diera un paso más, una mano temblorosa y más grande rodeó su muñeca. Remus tiró de ella para acercarla a su cuerpo. La otra mano de él fue hacia la cintura de la bruja, cerrando el puño sobre la ropa. Tonks no decía nada, su mirada iba de los ojos a los labios, una y otra vez, estudiando el ritmo ahora irregular de la respiración de Remus.

Le soltó la muñeca y esa mano fue a la nuca de ella, introduciendo sus dedos entre los mechones suaves, aunque sin brillo, de Tonks. Mantenía ese agarre firme cuando bajó el rostro, cerrando los ojos y llevando sus labios a los de ella.

La besó. Ya no tenía idea de qué número era ese beso, lo había hecho tantas veces desde que ella confesó sus sentimientos; cada vez que hablaban de ello, aunque él se negara, terminaba cayendo. La mirada que ponía Nymphadora era ahora su punto débil, el cómo mantenía los labios separados entre sí esperando que él cediera. 

Maldita sea, él no debía estar haciendo eso...

La más joven correspondía con las mismas ansias, o quizás con un poco más de desesperación, pero ahí estaban sus bocas encajando a la perfección, como si estas hubieran sido moldeadas para estar ubicadas una con la otra. Él sabía a chocolate con un toque de café de esa mañana; ella a menta y un poquito de té.

Un suspiro se escapó de la bruja. Ese beso se había convertido en dos, luego en tres, cuatro y después dejó de contar. Los movimientos hace mucho dejaron de ser tímidos y se volvían desesperados. ¿Por qué Remus era tan obstinado si la besaba como si fuera oxígeno para respirar? ¿Por qué Nymphadora no entendía cada vez que él le ponía un límite? ¿Y por qué ninguno dejaba de poner de su parte para orillarse a esa situación?

No saben en qué momento él los había conducido a la pared más lejana de la puerta y la estaba aplastando con su cuerpo. Probablemente ella era lo suficientemente fuerte para apartarlo en un abrir y cerrar de ojos, pero la verdad es que le gustaba sentirse bajo él, así del cómo las manos de Lupin le recorrían los costados. Se estaba derritiendo bajo su tacto.

—Tonks... —ella jadeó protestando porque la dejaba de besar—. Tienes que ir al ministerio y yo también tengo asuntos que atender, no podemos perder el tiempo en esto. Además, es la casa de Molly y Arthur.

Él se iba alejando, dejando a una Nymphadora alborotada, ruborizada y con el cabello de un rosa brillante. Sin embargo, cuando se acomodó la ropa y cayó en cuenta que esos besos apasionados solo se quedarían en eso, su cabello perdió de nuevo el color.

—Yo... —tenía que darle la razón en algo: la familia Weasley había sido muy amable y era desconsiderado ponerse de ese modo en la habitación de alguno de sus hijos—. Me iré primero. Nos vemos, supongo.

Finalmente, fue a paso acelerado hacia la puerta, pero al colocar la mano en el pomo, Remus habló.

—Tonks —y esperó a que ella volteara a mirarlo, fue entonces que continuó—. No podemos, fin de la discusión, ¿de acuerdo? Ya no quiero que tengamos esta conversación de nuevo.

—De acuerdo.

—Cuídate, nos vemos luego.

Y Tonks salió de la habitación. 

«Ya no quiero que tengamos esta conversación de nuevo» había dicho, y lo había dicho las veces anteriores donde también terminaban besándose de forma profunda y necesitada.

Cada vez acababa igual. La misma conversación de siempre.

Notes:

Según yo iba a escribir mucho, pero últimamente, aunque tengo ideas, no me terminan de convencer. ¡En fin! Un pequeño shot porque vi un tweet sobre la tensión de Tonks y Remus en el sexto libro.
(Crucemos dedos para venir a escribir más)