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Dos años y medio

Summary:

“… sin embargo, el viaje en el tiempo conlleva consecuencias. Primero, sólo se puede estar en el pasado durante dos años y medio, y no se puede regresar hasta que hayan pasado. Además, el viajero envejecerá los años que queden para volver a su época después de los dos años y medio –si el viajero decide viajar quince años al pasado, cuando pasen los dos años y medio, se sumarán doce años y medio a su edad una vez que regrese–[…]. El viajero no perderá las propiedades de su época, y todo lo que consiga en el pasado seguirá siendo suyo al regresar. Sin embargo, las personas que conozca en el pasado no recordarán quién es una vez pasen los dos años y medio.”

Chapter Text

Felix caminaba por la ciudad, observando sus alrededores. Apenas llevaba un par de días viviendo allí, y no conocía a nadie, por lo que le convenía comenzar a memorizar la ciudad. Después de un rato, y después de haber tenido que preguntar por direcciones un par de veces, acabo frente a una escuela de baile; Felix iba a una escuela de baile antes de mudarse, y estaba pensando en apuntarse.

  • Hey – saludó alguien –, no eres de por aquí, ¿no?
  • Ah, n-no, me mudé hace poco – respondió Felix –. Estaba familiarizándome con la ciudad.
  • Oh, ya veo.

La persona se quedó callada por un momento, mientras que Felix miraba al suelo, sin saber qué decir.

  • Um, podría hacerte un pequeño tour, si quieres – finalmente dijo.
  • C-claro, como quieras… Soy Felix, por cierto.
  • Ah, sí, yo me llamo Minho.

Felix y Minho pasaron horas recorriendo la ciudad. Minho no era el mejor guía, ya que casi no hablaba, pero Felix agradecía el gesto; estaba seguro de que Minho ya tenía planes, por lo que el hecho de tomar parte de su tiempo para enseñarle la ciudad significaba mucho para él. Además, después de un rato, Minho empezó a coger más confianza y a hablar algo más. Después del paseo, acabaron de nuevo frente a la escuela de baile.

  • Muchas gracias, de verdad – agradecía Felix.
  • No es nada, en serio… Voy a darte mi número. Si alguna vez necesitas algo, ya sabes qué hacer.

Después de intercambiarse sus números, se despidieron y Felix se puso de camino a su casa, mientras que Minho se quedó frente a la escuela; al final, se acabó yendo también. Un rato después, llegó a la estación de tren. Mientras esperaba al tren, se puso a pensar.

  • Vaya día que he tenido, no sé qué mosca me ha picado… Aunque ha sido divertido… Espero poder pasar más tiempo con él…

Eventualmente el tren llegó a la estación, y Minho acabó llegando a su casa.

Al día siguiente, Felix volvía a encontrarse frente a la escuela de baile, pero esta vez se atrevió a entrar. Había bastantes salas, separadas por niveles, pero decidió entrar a una de las de nivel avanzado.

  • ¿Minho? – preguntó Felix.
  • ¿Sabías que estaba aquí?
  • No, no. He venido porque quiero apuntarme a las clases.
  • Ah, vale, ven conmigo. Ahora vengo.

Minho dejó a los alumnos que estaban con él en el estudio, y acompañó a Felix a una sala algo apartada de los estudios.

  • Este es Hyunjin, él se encargará de apuntarte – explicaba Minho –. Cualquier duda, o lo que sea, también puede resolverla.
  • Okay, muchas gracias, Minho.

Minho salió de la sala, mientras que Felix se sentaba. A Hyunjin le tomó unos segundos hablar.

  • ¿Cómo has hecho eso? – finalmente dijo.
  • ¿E-el qué?
  • Que Minho dijese más de dos palabras por frase.
  • Ah, no sé… Ayer también me habló así…
  • Bueno, no importa. Vienes a apuntarte, ¿cierto? Dime tu nombre y el nivel que prefieras.
  • Soy Felix, y quiero apuntarme al avanzado.
  • ¿Estás seguro?
  • Tengo bastante experiencia, así que sí.
  • Está bien, entonces. A ver, te digo, la matrícula se paga cada mes, pero el primero es gratis. Así puedes decidir si quieres seguir o no, sin compromiso.
  • Vale, ¡gracias!
  • Te recomiendo que empieces ya mañana, la clase de Minho está a punto de acabar.
  • No importa, tampoco iba a poder quedarme hoy. Gracias otra vez.

Felix salió de la oficina, se despidió de Minho y salió de la escuela.

  • … Necesito encontrar trabajo ya.

Antes de irse, Hyunjin le dijo que, incluso si las clases eran diarias, Felix podía ir los días que quisiera. Además, las clases eran por la tarde, por lo que un trabajo de mañana le vendría de perlas. Eventualmente, Felix acabó trabajando en una papelería como dependiente, y el sueldo era suficiente como para permitirse las clases de baile. Una mañana, durante su turno, le tocó atender a alguien familiar.

  • Ah, Hyunjin, no esperaba verte – dijo Felix.
  • Este mes no había tenido tiempo para venir, aunque me sorprende no haber venido en tu turno antes.
  • … ¿Minho no te lo dijo?
  • ¿El qué?
  • No soy de aquí… me mudé hace poco más de un mes.
  • ¿De verdad?
  • Sí. De hecho, la escuela fue el segundo sitio al que fui.
  • Es que, como me dijiste que ya habías hablado con Minho, había asumido que eras de aquí.
  • Hey, Hyunjin, estás haciendo cola.
  • ¡Ay, perdón! Me voy ya.
  • Mi turno acaba en cinco minutos. Si quieres puedes esperarme fuera y vamos a tomar algo antes de ir a la escuela.
  • Claro, te espero en el parque de aquí al lado.

Felix terminó de atender a los clientes, se cambió, recogió sus cosas y fue al parque con Hyunjin. De ahí fueron a tomar algo a una cafetería y retomaron su conversación.

  • ¿Y por qué pensabas que era de aquí sólo por hablar con Minho? – preguntó Felix.
  • Es que a Minho no le gusta demasiado hablar con gente que no conoce, e incluso con la que sí conoce.
  • ¿En serio?
  • Mira, Minho y yo nos conocemos desde siempre, y nunca usa más de dos palabras por respuesta cuando hablamos. Y tampoco es el que inicia las conversaciones.
  • Pues fue él el que me habló y se ofreció a enseñarme la ciudad.
  • De verdad, enséñame tus secretos.

Hyunjin y Felix estuvieron un rato más hablando, hasta que ambos se dieron cuenta de que iban a llegar tarde a la escuela; Felix podía permitírselo, Hyunjin no. Afortunadamente corrieron lo suficientemente rápido y llegaron justo a tiempo.

  • Pensé que no llegarías, Hyunjin – dijo Minho. Estaba abriendo la escuela antes de que Felix y Hyunjin aparecieran.
  • Perdón… se nos pasó el tiempo volando – se disculpaba Hyunjin.
  • ¿Nos?
  • Hyunjin y yo coincidimos cuando iba a terminar mi turno, así que fuimos a tomar algo – explicaba Felix.
  • Ah, ¿ya has encontrado trabajo? ¿Dónde?
  • En la papelería del centro. Está un poco lejos del… de donde vivo, pero bueno.
  • Yo vivo en el centro. Si quieres, algún día cuando salgas de trabajar, podrías pasarte por allí y venimos juntos a la escuela.
  • Claro, como quieras.

Minho finalmente abrió la escuela y entró al edificio rápidamente, dejando a Felix y a Hyunjin detrás.

  • ¿Ves lo que te digo? – preguntó Hyunjin.
  • Sí, sí que lo veo.

Pasaron varios meses en los que Felix repetía la misma rutina: trabajaba por la mañana e iba a la escuela por la tarde, y los fines de semana los solía pasar con Hyunjin y Minho cada vez que le invitaban a salir, y eventualmente llegó el verano; no sólo estaba de vacaciones en el trabajo, tampoco había clases de baile hasta septiembre. Felix no salía mucho, a excepción de las veces que Minho le invitaba al cat café de la ciudad, pero una noche de julio, Hyunjin le invitó a salir, y le estaba esperando en el parque.

  • ¡Hey, Felix! – saludaba Hyunjin – Perdón por hacerte salir tan tarde.
  • No, no te preocupes, me gusta salir por la noche. ¿Qué vamos a hacer?
  • Bueno, mi novio y sus amigos van a hacer un pequeño concierto en un rato, y en un inicio le dije que no iba a poder ir, pero he conseguido dos entradas en pista y voy a darle una sorpresa.
  • Si vas a sorprender a tu novio, ¿por qué me has invitado?
  • ¿Y por qué no? Si no congeniáis demasiado, al menos puedes disfrutar de algo de música.
  • Está bien, ¿vamos yendo?

Hyunjin y Felix llegaron un poco tarde al concierto, ya que ya había empezado, pero le vino bien a Hyunjin porque podía esconderse entre la gente. Cuando acabó el concierto y toda la gente empezaba a irse, Hyunjin se acercó al escenario, donde su novio y sus amigos estaban recogiendo todo.

  • ¿No me vas a decir nada, Ayen? – decía Hyunjin.
  • ¡¿Hyunjin?! – exclamó Jeongin, bajando del escenario de un salto y abrazando a Hyunjin – Me dijiste que no podrías venir…
  • Lo sé, pero quería darte una sorpresa… Mira, este es Felix.
  • ¡Ah, hola! Hyunjin me ha hablado mucho de ti.
  • Oh, ¿d-de verdad? – preguntó Felix.
  • ¡Sí! Tenía ganas de terminar los conciertos y venir a conocerte.
  • Pues sí que le has hablado bien de mí…

Mientras hablaban, los amigos de Jeongin se habían bajado del escenario y fueron a reunirse con los demás.

  • Ellos son Seungmin y Han – les presentaba Jeongin –, les cuesta un poco coger confianza, pero te van a caer genial.
  • Ayen, tenemos que ir al restaurante ya o nos quitan la reserva – mencionó Seungmin.
  • Ay, es verdad.
  • ¿Creéis que nos dejen entrar a Felix y a mí también? – preguntó Hyunjin.
  • El dueño nos va a matar, pero podemos preguntarle – respondió Han.

Irónicamente, ya que habían llegado bastante tarde al restaurante, estaba casi vacío, por lo que no tuvieron ningún problema en incluir a Felix y a Hyunjin en la reserva. Disfrutaron de la cena juntos, e incluso le ofrecieron a Felix cantar con ellos alguna vez. Antes de irse, Han le pidió a Felix hablar en privado.

  • ¿Ocurre algo? – preguntó Felix.
  • No, no, sólo quería proponerte algo. Seungmin y yo tenemos un proyecto en mente, pero no sabemos si podemos llevarlo a cabo. Si todo sale bien, ¿te gustaría participar?
  • Ah, ¡claro! Avisadme con tiempo, pero claro.
  • ¡Okay, genial! Te iremos diciendo, y ya sabes; si quieres venir a cantar con nosotros alguna vez sólo tienes que decírnoslo.

Felix asintió, y se pusieron de camino a la salida. Como era muy tarde, Felix decidió pasar la noche en casa de Minho. Como todavía seguía despierto, no hubo ningún problema, además de que Minho tenía una habitación para invitados en su casa. Por la mañana, Minho estaba esperando a Felix en el salón.

  • ¿Has dormido bien? – preguntó Minho.
  • Sí, gracias… ¿Has preparado desayuno para mí?
  • Claro, ¿por qué no lo haría?
  • En el hotel es gratis, aunque me pille un poco lejos.
  • … ¿Hotel?
  • C-casa, quería decir casa…
  • ¿Entonces por qué… especificas que el desayuno es gratis?
  • Ah… okay, sí, me refería al hotel… Estaba teniendo problemas con mi anterior alquiler, y la casa seguía en reformas, así que pensé “bueno, pillo un hotel un par de semanas hasta que terminen las reformas y listo”…
  • ¿Y todavía siguen de reformas?
  • No, no, pero están jugando con el contrato; que si hay problemas con los vendedores, que si hay cambios en el precio…
  • ¿Y qué vas a hacer? Porque no puedes estar pagando el hotel tanto tiempo.
  • Bueno, lo estamos negociando, y seguramente acepten mi oferta en unas semanas, así que ya veré.
  • … Bueno, mi habitación de invitados está para algo, así que si ocurre algo ya sabes.
  • Sí, gracias, Lino.
  • ¿Lino?
  • Ah, e-es un apodo, le pongo apodos a todo el mundo, n-no te importa, ¿no?
  • No, para nada. Es tierno.
  • Okay, menos mal…

Un par de semanas después, Minho le preguntó a Felix sobre la casa y el contrato; Felix no dijo mucho, pero le aseguró a Minho que para finales de mes sería suya.

Acabó el verano y volvió la rutina. Entre el trabajo y las clases, el tiempo pasaba volando, y de pronto, Felix se encontraba celebrando la Navidad y el Año Nuevo con Minho; Hyunjin se habría unido a ellos, pero quería pasar las fiestas con la familia de Jeongin, y Felix no tenía la suficiente confianza con Han y Seungmin como para invitarles a casa de Minho. Fueron las mejores fiestas de su vida; sabía que no podría pasar muchas fiestas así con Minho, lo que hizo que fueran aún más especiales para Felix.

Unos meses más tarde, Felix, Minho y Hyunjin habían salido a cenar para celebrar que Felix llevaba un año en la ciudad. Felix no quería hacer nada especial, pero Minho y Hyunjin le convencieron para, al menos, salir a cenar. En un punto durante la noche, Minho tuvo que ir al baño, dejando a Hyunjin y a Felix solos.

  • ¿Estás bien, Hyune? – preguntó Felix.
  • ¿Eh? Claro, ¿por?
  • No sé, te veo… algo desanimado.
  • … ¿Puedo ser sincero contigo?
  • Pues claro, Hyune.
  • Estoy celoso de ti, Felix, de la forma en la que Lino te trata. Hace sólo un año que te conoce, y parece que sois amigos de toda la vida. No soporto que sea tan seco conmigo, me da igual que esa sea su personalidad. No le he presentado a Ayen y a los demás precisamente por eso… Joder, incluso con el apodo; él nunca me ha dejado ponerle apodos, pero ahora que se lo has puesto tú quiere que todo el mundo lo use en vez de su nombre. Siento que soy el único que le pone esfuerzo a esta amistad, y aun así… no quiero que se acabe. No estoy listo para que se acabe.
  • Ay, Hyunjin…
  • Lo siento. Sé que no debería sentirme así… Ni siquiera es culpa tuya…
  • No, no, está bien. Claro que puedes sentirte así, es frustración. Yo creo que deberías hablar con Lino sobre todo esto.
  • Sí, debería…

Minho volvió del baño y retomaron la cena. Un rato después, Hyunjin también tuvo que ir al baño.

  • … Le he escuchado – dijo Minho.
  • ¿Eh?
  • A Hyunjin… ¿De verdad le trato así? ¿Diferente a ti?
  • Pues… la verdad es que sí… Y se nota bastante. Lino, sé que te cuesta bastante expresarte como quieres, pero estoy seguro de que Hyune apreciaría tu esfuerzo. Simplemente para que vea que realmente te importa.
  • Sí, lo haré. Gracias, Felix.

Hyunjin volvió del baño y, unos minutos después, terminaron de cenar. Felix no esperaba que realmente Minho fuera a cambiar su actitud tan rápido, pero unas semanas después, al salir de la escuela de baile, Hyunjin le pidió que fuese un momento a la oficina.

  • ¿Le has dicho algo a Lino? – preguntó Hyunjin.
  • ¿De qué?
  • Tío, ha dado un giro súper exagerado conmigo. Hasta hace nada no me preguntaba ni por la hora, pero últimamente estamos teniendo unas conversaciones larguísimas y… no sé, siento que está mucho más atento conmigo.
  • ¿De verdad? A ver, yo… un par de consejos le habré dado, pero no le he dicho nada más.
  • Es que, de verdad, ahora sí que parece que somos amigos desde siempre. Ahora sí que quiero presentarle a Ayen y a los demás, le preguntaré luego si quiere venir a cenar con nosotros.
  • Pues me alegro un montón, en serio.
  • Te diré cómo va la cena, si he tenido que regañarle o no.
  • Avísame si necesitas que mañana le dé una colleja por portarse mal.

Afortunadamente, no hubo que regañar ni pegar a nadie; Minho realmente se estaba esforzando mucho por ser un buen amigo, y Hyunjin no podía estar más contento.

A Felix le iba genial en la ciudad, y no podía pedir nada más. Lo que Felix no sabía era que tantas mentiras al final se acabarían descubriendo. Pudo mantener las apariencias el resto de su jornada, pero el primer sábado de vacaciones de verano se derrumbaría todo. Felix, Hyunjin, Jeongin, Han, Seungmin y Minho habían salido a comer juntos, ya que Han y Seungmin tenían noticias sobre aquel proyecto que le mencionaron a Felix.

  • Nos hemos puesto en contacto con unos productores y, si todo sale bien, podemos empezar con el proyecto en unos meses – explicaba Han.
  • ¿Cuánto… duraría el proyecto? Hacerlo y tal – preguntó Felix.
  • Creemos que, como mucho, un año – respondió Seungmin –, y eso sólo si todo lo que podría salir mal, sale mal.
  • Lo único es que, sin contar a Hyunjin y a Ayen, necesitamos a dos personas más, no sólo una – añadió Han –. Lino, si no te importa, ¿nos ayudarías?
  • Claro, sin problema – respondió Minho –. Mientras que el proyecto no sea, yo qué sé, tirarme de un helicóptero, sin problema.
  • Intentaremos omitir la parte del helicóptero, no te preocupes.

Terminaron de comer y cada uno volvió a su casa. Felix le dijo a Minho que no saldría en lo que quedaba de día, ya que estaba empezando a tener molestia en la espalda, por lo que le sorprendió mucho encontrarle en el parque, sentado en un banco.

Con una maleta pequeña a su lado.

  • ¿Felix? ¿No habías dicho que te ibas a quedar en casa ya?
  • Ah, sí, eh…
  • ¿Y esa maleta?
  • Es de, uh, de…

Felix no llegó a terminar la frase, y desvió su mirada.

  • Felix, ¿qué pasó al final con la casa?
  • … Una pareja hizo una mejor oferta y… la vendieron sin avisarme…
  • ¿Y-y dónde has estado viviendo? ¿En el hotel?
  • ¡No, no!
  • ¿Entonces…? ¡¿Aquí?!

Felix no respondió, simplemente asintió, apartando aún más su mirada.

  • Esto-
  • Pero está bien, de verdad, no importa, Lino.
  • ¡¿Cómo que no importa?! ¿Qué haces con la comida? ¿El baño?
  • Compro comida precocinada en el súper, y utilizo las duchas de la escuela… aunque ahora el tema del baño va a estar complicado…
  • Felix, vamos.
  • ¿A-a dónde?
  • A mi casa.
  • Lino, no-
  • No voy a dejar que te quedes aquí ni un minuto más.
  • Bueno, te tendré que pagar mi parte entonces.
  • ¿Tú qué vas a pagar? No vas a pagar nada, no voy a dejar que pagues nada. Y no voy a aceptar un no por respuesta. Vámonos.

Minho cogió la maleta de Felix y se puso de camino a su casa, lo que hizo que Felix no tuviera más remedio que seguirle. Después de un rato, llegaron a casa de Minho, y lo primero que hizo fue dejar la maleta en la habitación de invitados.

  • ¿Hay que traer algo más? – preguntó Minho.
  • No, sólo tengo la maleta…
  • De verdad, tienes suerte de que haya sido yo y no Hyunjin el que te ha encontrado en la calle.
  • Lino, déjame pagar al menos parte de la compra o-
  • Felix, no. Te he dicho que no vas a pagar nada.

A pesar de la insistencia de Minho, Felix solía guardarle dinero en la cartera cuando estaba distraído; Minho lo sabía, y se lo acababa devolviendo a Felix cuando tenía la oportunidad. Vivir en casa de Minho era bastante mejor que vivir en la calle; Felix no tenía que preocuparse por no acabar con una hipotermia cada noche o tener que esconder su maleta cuando no estaba en el parque. Tampoco cambió demasiado la rutina de ambos, ya que solían quedarse en casa a menos que Hyunjin les invitase a salir.

Ese verano tampoco fue extraordinariamente entretenido, hasta que Han y Seungmin descubrieron que Felix también cumplía años en septiembre; Felix no quiso celebrar su cumpleaños el año anterior porque todavía estaba integrándose en la ciudad, pero ese año le convencieron para hacer una fiesta los tres juntos, y también invitaron a Hyunjin, Jeongin y Minho. Decidieron salir a comer el día del cumpleaños de Seungmin y dejar la fiesta para la noche. Además, Han y Seungmin volvían a tener noticias.

  • Bueno, los productores nos han dado el visto bueno – explicaba Seungmin –, por lo que ya podemos contaros qué vamos a hacer.
  • Vamos a grabar un corto. Hyunjin y Ayen saben que llevamos mucho tiempo intentando darnos a conocer en el mundo del cine, y con esto podemos empezar – añadió Han –. Además de que también saldremos en los créditos de producción, ya que Seungmin y yo hicimos el guion entero.
  • Entonces, ¿nosotros seremos los actores? – preguntó Minho.
  • A ver, actores vamos a serlos todos, pero también necesitamos ayuda con las cámaras, la música y eso.
  • Podríamos empezar a grabar mañana mismo si quisiéramos, pero vamos a esperar unos días – mencionó Seungmin –. Así podéis decidir si seguís queriendo participar o no.
  • Bueno, yo tengo experiencia como cámara, así que puedo grabar todas las escenas que necesitéis – dijo Hyunjin –. También puedo prestaros alguna de las cámaras que tengo.
  • Si me dejáis leer el guion puedo empezar a preparar algunas canciones para la banda sonora – mencionó Jeongin.
  • Lino y yo podemos llevar ropa, accesorios o lo que necesitemos para las escenas – añadió Felix, mientras Minho asentía.
  • ¡Genial, entonces! Los productores van a venir a la fiesta de esta noche, así podéis conocerles – dijo Han.

Después de comer, cada uno volvió a su casa para prepararse para la fiesta. Era en un local pequeño que Han y Seungmin habían reservado unos meses atrás, por lo que sólo serían ellos y los productores. Y fueron los productores los últimos en llegar.

  • ¡Ah, ya están aquí! – exclamó Han – Son Changbin y Chan, los productores.

Los demás se fueron presentando uno a uno, hasta que Seungmin le pidió a Han que fuese a por bebidas para todos.

  • En realidad… Chan y Changbin son amigos míos – dijo Seungmin –; nadie nos aceptaba el guion y eran mi último recurso.
  • Y supongo que Han no sabe eso, ¿no? – preguntó Hyunjin.
  • No, así que no le digáis nada, por favor. Hace mucho tiempo que no le veo así de ilusionado, y nos están haciendo un favor enorme.
  • Oye, oye, que no os estamos ayudando por pena – dijo Changbin.
  • La historia está genial, de verdad – añadió Chan.
  • ¿Alguien quiere hielo? – preguntó Han, asomándose desde la cocina.
  • Sí, yo – dijeron Minho, Felix y Jeongin a la vez.
  • Yo quiero 50% de azúcar – dijo Seungmin.
  • Ah, ¿se puede cambiar el azúcar? – preguntó Felix – Yo lo quiero con 30%.
  • … Hacedme una lista, por favor – dijo Han.

Los chicos disfrutaron de la fiesta y, un par de días después, comenzaron a preparar la grabación del corto. El título era “Leave”, y era una historia sobre un adolescente que se da cuenta de que sus viejos amigos no son reales, provienen de un mundo paralelo. Dos de ellos le ayudarían a dejar ir el pasado, encontrando una forma de que el resto de sus viejos amigos puedan regresar a sus mundos. No había ninguna escena que necesitase preparación previa, efectos ni nada a excepción de una, así que decidieron grabar todo el corto en orden y dejar esa escena para el final.

Aún con todo el tiempo que iba a requerir grabar el corto, Han y Seungmin les aseguraron a Felix, Hyunjin y Minho que, mientras que cambiasen las clases a ser por la mañana, no tendrían ningún problema en mantener la escuela. Al día siguiente, Felix fue a la escuela a pagar el primer mes de ese año.

  • A ver cómo te digo esto – dijo Hyunjin, revisando los pagos de Felix –; Lino ha pagado por adelantado todo el curso.
  • ¿Que ha hecho qué?
  • De verdad que no entiendo por qué actúa tan… distinto contigo… Bueno, en realidad sí lo sé, pero es tan raro verle actuar así…
  • … Un día de estos le voy a matar. Bueno, gracias, Hyune.

Felix no quería montarle una escena a Minho en el estudio, por lo que se esperó a volver a su casa.

  • ¿De verdad, Lino? – preguntó Felix.
  • ¿Qué pasa?
  • ¿Me has pagado todo el curso?
  • Ah, sí, ¿por qué?
  • ¿Cómo que por qué? Lino, me estás dejando vivir en tu casa gratis, no dejas que te ayude con nada, ¿y ahora me pagas las clases?
  • No veo cuál es el problema.
  • Lino-
  • Felix, quizás no te has dado cuenta, pero me has ayudado muchísimo desde que nos conocemos, sólo te estoy devolviendo el favor.
  • … Aun así, te estás gastando mucho dinero en mí, es demasiado como para “estar devolviendo un favor”.
  • Eh, el dinero va a acabar volviendo, el tiempo que paso contigo no. ¿Me ayudas a preparar la comida?
  • … Está bien, Lino.

Como discutir sobre estos temas con Minho era una tarea imposible, Felix dejó el tema. Aun así, para “pagarle” de vuelta, empezó a quedarse en la escuela después de las clases para ayudar a Minho a recoger todo.

Jeongin pasó un par de semanas componiendo canciones, mientras que los demás se dedicaron a buscar y reservar sitios para poder grabar. Además, Felix tuvo que dejar el trabajo para poder seguir yendo a las clases de baile, pero tenía suficientes ahorros como para poder permitirse estar sin trabajo un tiempo. Cuando terminaron de prepararlo todo, empezaron a repartirse los papeles del corto; ya se habían repartido los papeles secundarios, pero faltaban los tres protagonistas.

  • Yo… quiero ser el principal, el que debe aprender a dejar ir – dijo Minho.
  • Okay, me parece bien – respondió Jeongin.
  • Yeni y yo seremos tus dos amigos, entonces – añadió Felix.
  • Pues ya está decidido; en cuanto podáis nos ponemos a grabar – dijo Han.

Los chicos decidieron dividir la grabación en dos mitades, así tendrían tiempo para descansar y retocar los vídeos poco a poco. En base a cómo saliese la primera escena, determinarían el ritmo de rodaje.

  • Okay, el corto empieza con Lino despertando frente a la tienda, Felix le pregunta que por qué no fue a clase, y un rato después se van a pasear – explicaba Seungmin.
  • Lino tiene que parecer algo confuso los primeros minutos, mientras que Felix actúa “como siempre” – añadió Chan.
  • Okay, vamos a ello – dijo Minho.

Felix y Minho se sentaron en el suelo y le dieron el “ok” a Hyunjin para que empezase a grabar, y empezaron a actuar.

Minho abría los ojos lentamente, como si se acabara de despertar. Aún no había terminado de procesar que estaba despierto cuando una voz familiar se dirigía a él.

  • ¿Por qué no viniste? – preguntó esa voz.
  • ¿Quién…? – preguntaba Minho, incorporándose, sólo para ver a su amigo Felix sentado a su lado.
  • No, que por qué no viniste hoy. Al profesor de arte le dio pena durante la clase; quería dibujar una cara bonita, pero como tú no viniste… ¿Quién era? Eh… Jinyoung, se ofreció y le dibujé a él.

Felix mordía su aperitivo, mientras que le ofrecía otro a Minho, quien lo cogió aún un poco confuso, comenzando a comérselo también. Las heridas en su cara le molestaban al comer, lo que hacía que Felix le mirase preocupado, aunque no quiso meterse.

Los chicos estuvieron un rato sentados, mirando a la nada, hasta que Felix decidió levantarse.

  • ¿Vamos a pasear? – preguntó Felix.
  • ¡Okay, vamos! – respondió Minho, terminando de comer su aperitivo.

Los dos chicos se alejaban de la tienda juntos, parecía que tenían un destino al que llegar…

  • ¡Okay, corte! – exclamaba Hyunjin, parando la grabación de una de las cámaras.
  • Brutal, chicos, ha salido perfecto – dijo Han –, ¿cuántas veces hemos tenido que repetirlo? ¿Una?
  • Si el resto de la grabación sale así de bien, podemos acabar antes de lo previsto – mencionó Changbin.

Un mes y medio después, ya que tenían un ritmo de rodaje muy bueno, habían logrado grabar la primera mitad del corto, por lo que decidieron tomarse dos semanas de descanso; Chan, Changbin, Han y Seungmin revisarían los vídeos que tenían por si hubiera que retocar algo, mientras que Felix, Minho, Hyunjin y Jeongin regrabaron un par de escenas y voz en off en algunas partes en las que el audio no era demasiado bueno.

Una tarde en la que estaban editando el corto, una pequeña riña había empezado entre Seungmin y Chan.

  • Y yo te estoy diciendo que la música va a distraer al espectador – se quejaba Seungmin.
  • Y otra vez, es un momento de tensión en la escena, la música necesita empezar ya – mencionaba Chan.
  • ¿No se cansarán de darle vueltas al mismo tema todo el rato? – preguntó Han.
  • Llevan así toda la vida – respondió Changbin –, después de unos años te acabas acostumbrando.
  • ¿… Toda la vida?
  • Changbin – dijo Seungmin, olvidándose de su pelea con Chan de inmediato.
  • ¿Sois… amigos de toda la vida?
  • O sea, sí, pero-
  • ¿Nos están ayudando porque son tus amigos?
  • ¡No! Bueno, técnicamente sí, pero, Han-
  • ¡Tío, te dije que no quería atajos, que quería que nos encontrasen por nuestro trabajo!
  • ¡Si lo sé, Han! Escúchame-
  • ¡No, no te voy a escuchar! ¡Tú nunca me escuchas, así que yo no te voy a escuchar a ti ahora!

Antes de que Seungmin pudiera decir nada más, Han salió del estudio, pegando un portazo.

  • … Voy a hablar con él – dijo Chan, yendo a salir del estudio.
  • No, Chan, no hace falta – dijo Seungmin.
  • No te preocupes, no se puede enfadar más de lo que ya lo está.

Cuando Chan salió del estudio, encontró a Han a la vuelta de la esquina, hablándole –más bien, quejándose– a la nada.

  • Han.
  • Ay, ¿qué quieres tú ahora? ¿Vas a decirme que ya no nos vais a ayudar más?
  • ¿Qué? No- mira, ¿cuándo me mandaste el correo con el guion?
  • … En julio, creo.
  • Vale, ahora mira cuándo me escribió Seungmin – Chan le dio su teléfono a Han, con el chat de Seungmin abierto –; fue dos meses después.
  • ¿Y entonces por qué…?
  • Changbin y yo estábamos liados con un proyecto justo cuando me mandaste el correo, y no llegué a responderte. Cuando Seungmin me escribió me acordé de que tenía que darte el visto bueno. Queríamos haber empezado con vuestro proyecto antes, pero se me había olvidado.
  • … Joder, y yo le he gritado y hablado mal a Seungmin…
  • Todavía puedes entrar y hablar con él.
  • No sé… no sé si puedo verle a la cara ahora mismo. Creo que me voy a ir a casa, ya hablaré con él cuando terminéis de editar lo de hoy.
  • Está bien, Han.

Han se fue a su casa, mientras que Chan regresaba al estudio.

  • ¿Qué te ha dicho? ¿Qué ha pasado? – preguntó Seungmin en cuanto vio a Chan entrar.
  • Se va a ir a casa para terminar de calmarse, pero quiere hablar contigo cuando terminemos de editar hoy.
  • Ah, vale…
  • Perdón, Seungmin, de verdad que se me ha escapado – se disculpaba Changbin.
  • No, está bien, si es que se lo tendría que haber contado…

Terminaron de editar las escenas que les quedaban, y Seungmin se fue directo a casa de Han. Estuvo dudando unos minutos sobre si llamar a la puerta o no, pero sabía que tenían que arreglar las cosas.

  • Ah, Seungmin… pasa – dijo Han, dejando pasar a Seungmin dentro y cerrando la puerta –. Lo primero de todo, perdón por gritarte y eso.
  • Ah, no, no te preocupes por eso, lo entiendo…
  • Sólo quiero saber una cosa, ¿por qué no me dijiste nada cuando Chan me respondió al correo?
  • Es que, no sé, estabas tan emocionado… y llevaba tanto tiempo sin verte así… No quería que supieras que yo le había escrito también.
  • A ver, es que con decirme que él ya quería trabajar con nosotros cuando le escribí pero estaba ocupado y no pudo responderme… no me habría enfadado.
  • Bueno, eso no lo sabes, tú sabes cómo eres, Han. Y entiéndeme, sabes que amo todos tus proyectos, amo cómo te emocionas, y joder, te amo a ti en general. Te mereces todo lo bueno, y sólo no quería que los frutos de tu esfuerzo se vieran tapados por el hecho de que son mis amigos…

Han quiso responder a Seungmin, pero lo único que logró salir fueron lágrimas de sus ojos.

  • ¿H-Han?
  • N-no, estoy bien, entiendo tu explicación y tu punto de vista y todo eso, p-pero creo que se te ha escapado decirme que me amas.
  • … ¿T-te he dicho que te amo? – preguntó Seungmin, mientras Han asentía – Joder, ¿por qué siempre te enteras de las cosas en el peor momento?
  • No, yo creo que ha sido el momento perfecto, porque creo que no nos lo habríamos dicho nunca… Yo también te amo, Seungmin.

Seungmin suspiró y fue directo a los brazos de Han, feliz por haber evitado una crisis, asegurándose de poder seguir con el corto sin problemas, y de haberse quitado su mayor peso de encima.

Por otra parte, un día durante su descanso, Hyunjin, Jeongin, Minho y Felix fueron a pasar la tarde en una de las canchas de baloncesto que habían alquilado para el corto –era la única en toda la ciudad que no pertenecía a nadie, por lo que podían tenerla alquilada el tiempo que quisieran–.

  • Me sorprende que hayas querido venir, Lino – dijo Hyunjin, después de coger una de las pelotas de baloncesto y pasándosela a Minho.
  • Oye, he mejorado bastante desde la última vez – respondió Minho, lanzando la pelota a la canasta, fallando el tiro –… Prometo que he mejorado.

Mientras Minho y Hyunjin jugaban, Jeongin y Felix estaban sentados en las gradas, charlando.

  • ¿Puedo contarte algo? – preguntó Jeongin.
  • Claro, Yeni.
  • Siempre me ha extrañado que Hyunjin no quisiese presentarme a Lino hasta ahora. Con lo bien que se llevan… parecen hasta hermanos.
  • Ah, supongo que Hyune no te contó nada.
  • ¿De qué? ¿Se pelearon o algo?
  • Bueno, eso es una historia para otro momento. Y tampoco creo que deba ser yo quien te lo cuente… ¿Quieres el café ya?
  • Ah, vale.
  • Café con leche, ¿verdad?

Felix sacó uno de los vasos de café de su bolsa y se lo dio a Jeongin. Justo antes de que pudiera probarlo, Hyunjin llegó corriendo, sentándose a su lado, le quitó el café y se puso a beberlo.

  • Oye, perdona, me iba a tomar eso – se quejaba Jeongin. Hyunjin simplemente le ofreció el vaso medio vacío.
  • ¿Ya os habéis cansado? – preguntó Felix.
  • Lino se ha cansado, yo podría seguir por horas – respondió Hyunjin.
  • No es demasiado divertido cuando sabes que no se me da bien – mencionó Minho, sentándose al lado de Felix.
  • Pensaba que habías dicho que se te daba mejor.
  • Jódete, Hyunjin.
  • Sí, como hermanos separados al nacer – murmuró Jeongin.

Una vez que pasaron las dos semanas, volvieron al trabajo. Esta segunda mitad se la tomaron con calma, ya que iban mucho más rápido de lo que habían anticipado. Además, aún faltaba la escena más importante. En esta segunda mitad, tenían que viajar a sitios bastante apartados en la ciudad, y muchas veces regresaban a casa muy tarde. Uno de esos días, Felix estaba algo pensativo en el viaje en bus de vuelta al centro.

  • “Ahora tengo que irme”… ¿Qué tal? No estuvo mal eso, ¿no? – preguntó Felix, girándose a ver a los demás. Todos estaban dormidos – Oh…

Felix se quedó quieto por un momento, antes de girarse y mirar por la ventana del bus; estaban a punto de llegar, tendría que despertarles pronto.

  • … Me pregunto si… realmente les he ayudado… O si sólo lo he empeorado todo…

Un rato después, Felix despertó a los demás, ya que su parada era la siguiente.

Siguieron grabando las escenas poco a poco, y se acercaban al final. Un fin de semana que decidieron tomarse de descanso, Changbin, Chan y Han estaban en un almacén. Habían cogido un par de tablas de madera y varios sacos de arena fina.

  • ¿Está bien así? – preguntó Chan, colocando las tablas de madera.
  • Ahora lo veremos – respondió Han.

Terminaron de colocar las maderas en el suelo, y Chan se alejó un poco, acercándose a Changbin.

  • Si pisas la tabla aquí, ¡saldrá un efecto especial detrás de Lino! – explicaba Han – Nos podremos ahorrar editar la escena más importante si sale bien.

Han fue a reunirse con Chan, mientras que Changbin se acercaba a las tablas de madera, echando un poco de la arena fina en uno de los extremos.

  • Pues avísame y le doy – dijo Changbin, poniéndose de pie.
  • Dásela tú, Han – evitaba responsabilidades Chan.
  • Okay, ¡dale ya, Changbin! – exclamó Han.

Changbin pisó con fuerza la tabla, levantando toda la arena fina, que llenó el almacén e hizo que los tres se pusieran a toser sin parar. Mientras intentaban recuperar la visión, Changbin le cuestionó a Han y a Chan con la mirada si había salido bien o no.

  • Sí, sí, lo hiciste bien, amor. Bien hecho – dijo Chan, todavía tosiendo, mientras que Han seguía sin poder ver.

Aunque pareciera contraproducente y una amenaza para su salud a largo plazo, realmente les gustó cómo se veía el efecto de la arena fina, por lo que sólo quedaba esperar.

No les quedaba mucho para acabar, aunque tuvieron que bajar un poco el ritmo por los problemas de espalda de Felix, pero finalmente debían grabar la última escena, la más importante del corto. Se reunieron en la cancha de baloncesto y, después de preparar las cámaras, el micrófono, las tablas con la arena fina, y después de revisar el guion por última vez, se pusieron a grabar.

Todo lo que podía salir mal, salió mal.

Minho trabándose una de cada dos veces, pisando la tabla de madera sin querer, Changbin adelantándose a la hora de pisar la tabla, olvidándose de volver a poner la arena en la tabla, Felix tirando su botella de leche… La voz de Han gritando “¡Corte!” le retumbaba en la cabeza a Hyunjin, a Chan se le quedó el brazo dormido por tener que sujetar el micrófono tanto rato.

Han exclamaba “¡Acción!” una vez más, Minho, Felix y Jeongin volvían a sus posiciones, y Changbin se preparaba para pisar la tabla.

Minho observaba a sus dos amigos, Felix y Jeongin, aún cuestionando si ellos eran reales o no. De pronto, se dio cuenta de algo.

  • ¡Debo ir a buscarles! – exclamaba, acercándose apurado a sus amigos y agarrando el brazo de Felix.

Les tomó unos segundos, pero Felix y Jeongin entendieron qué planeaba hacer Minho, asintiendo levemente… Debía encontrar al resto, ellos también debían ver que Minho lo había comprendido todo 

  • Minho… tendrás que ir solo – dijo Felix –, pero sé que lo entiendes. Ahora debo irme.
  • Sí, claro que lo entiendo. Tú también te irás, ¿verdad, Jeongin?
  • Así es, Felix y yo ya hemos cumplido con nuestra parte. Ahora ve y demuéstrale al resto que lo han cumplido también.

Minho asintió, abrazando a sus dos amigos por última vez, y dirigiéndose a la salida del gimnasio…

  • ¡Okay, corte! – exclamaba Han. La sonrisa en su cara indicaba que esa era la toma definitiva.

En cuanto salieron de su “modo actor”, Minho empezó a zarandear a Felix, riéndose.

  • ¡Ya la tenemos, Felix! – exclamaba Minho.
  • ¡Sí, sí que la tenemos!
  • Okay, okay, calma, tenemos que ver si la arena ha quedado bien – dijo Seungmin –, pero confío en que sí.

Los chicos recogieron todo, barrieron toda la arena que había repartida por la cancha y fueron directos al estudio de Chan y Changbin. Pasaron allí toda la noche, esperando a que todos los vídeos se pasasen de las tarjetas de las cámaras al portátil de Chan. Mientras esperaban, hablaban sobre varias escenas que necesitaban retoques o regrabarle el audio. Finalmente, a las cinco de la mañana, pudieron ver cómo quedó la escena.

Era perfecta, desde la actuación, la grabación, hasta el efecto con la arena fina. Mientras todos celebraban y halagaban el trabajo de Hyunjin como cámara, Minho sólo podía fijarse en una cosa.

  • Ah, sales muy bien – le dijo Minho a Felix.
  • Tú también, Lino. Me gusta cómo ha quedado.
  • Bien, pues empezaremos a editarlo en cuanto podamos y os avisaremos cuando lo hayamos terminado – dijo Chan.
  • Hey, vamos a celebrar que hemos terminado de grabar, ¿no? – preguntó Ayen – Podemos preparar algo para mañana.
  • Me parece perfecto, porque, no sé si lo sabéis – decía Hyunjin –, pero mañana Felix cumple dos años en la ciudad.
  • Esta vez no te puedes negar a hacerte una fiesta – añadió Minho.
  • Bueno, pero sólo porque vamos a celebrar que hemos terminado de grabar también – aceptaba Felix a regañadientes.

Dejaron el estudio preparado rápidamente para poder dormir allí, y al día siguiente se fueron de fiesta; Minho y Hyunjin ya habían preparado todo para la primera mitad del día por adelantado; parque de bolas para adultos, comida rápida en un restaurante pequeño y tarde de cine. Por la noche fueron a una discoteca pequeña; en principio iba a ser una fiesta tranquila, pero una cerveza se convirtió en dos, y luego en cuatro, y en cosa de dos horas estaban todos borrachos. Todos menos Minho y Chan, eran los únicos que no bebían. A la hora de irse, Seungmin y Hyunjin se habían recuperado un poco, pero el resto seguían totalmente borrachos. Minho se tuvo que llevar a Felix prácticamente en brazos hasta su casa.

  • Okay, Felix, deberías ir a dormir – dijo Minho, dejando a Felix en el suelo y rezando por que se pudiera quedar de pie.
  • No… no estoy cansado…
  • Felix, son casi las cinco de la mañana.
  • Uy… Pues sí que es un poco tarde, pero no estoy cansado…
  • Mañana hay clase de baile lo quieras o no, tendrás que dormir un poco.
  • Bueno… vale…
  • F-Felix, esa es… mi cama.

En cuanto Felix se tumbó en la cama de Minho se quedó dormido. Minho no quería despertarle, pero no sabía si dormir en su cama también o irse al cuarto de Felix a dormir. Al final, se quedó en su cama.

Felix se despertó con un dolor de cabeza horrible, sin recordar casi nada de la noche anterior. Quiso levantarse de la cama, pero los brazos de Minho abrazándole se lo impedían.

  • … ¿Qué coño pasó anoche? – pensó Felix, intentando pensar en una ruta de escape.

Felix no quería despertar a Minho, y con cada movimiento que hacía Minho le abrazaba con más fuerza, por lo que pensó que fingir que seguía dormido era su mejor opción. Un rato después, Minho dejó de abrazarle, y se incorporó. Felix seguía fingiendo estar dormido.

  • … Me gustaría estar más rato así contigo, pero no quiero que te despiertes y pienses que ocurrió algo anoche – susurraba Minho, levantándose de la cama.

En cuanto Minho salió de la habitación, Felix se tumbó sobre su espalda, suspirando. Pasó una hora mirando al techo, recordando cosas de la noche anterior, y pensando.

  • … No queda mucho, Felix, tienes que hacerlo – pensó, levantándose.

Cuando Felix salió de la habitación, Minho ya estaba preparando la comida.

  • Pensaba que hoy había clase – dijo Felix, sentándose en la encimera. Felix siempre se sentaba en la encimera cuando Minho preparaba la comida.
  • Te mentí para que te fueras a dormir – respondió Minho –. ¿Qué tal la resaca?
  • Bueno, siento que mi cabeza me pesa cinco kilos más de lo normal, pero por lo demás, no demasiado mal.

Se quedaron un rato en silencio, Minho cocinando mientras que Felix le miraba.

  • … Podrías haberte quedado más rato – dijo Felix.
  • ¿Eh?
  • Abrazándome, en la cama.
  • ¿Estabas despierto?
  • Me gustaría despertarme así todos los días.

Minho dejó de cocinar, soltó todo lo que tenía en las manos y se quedó frente a Felix.

  • Eso… puede ocurrir, si quieres.

Felix agarró la cara de Minho y juntó sus labios con los suyos. Ninguno de los dos quería admitirlo, pero llevaban esperando ese momento desde que se conocieron. Estuvieron besándose durante un rato, lo único que les importaba en ese momento era el otro.

  • Lino, se te van a quemar los macarrones – dijo Felix, separándose de los labios de Minho.
  • ¡Ay, no, que me olvidé de comprar más!

Por suerte, Minho pudo rescatar los macarrones, aunque alguno sí que acabó chamuscado. Cuando se sentaron a comer, ninguno de los dos dijo nada, haciéndose un silencio algo incómodo.

  • Entonces… ¿ahora somos… pareja? – preguntó Minho.
  • Pues… sí, supongo que sí.
  • Las parejas… salen, tienen citas y eso, ¿no? ¿Quieres salir esta noche?
  • Mejor no, creo que mi cabeza va a explotar como salga una noche más.
  • Ay, cierto, perdón.
  • Mañana sí que hay clase, ¿verdad? Podemos ir a comer juntos cuando salgamos.
  • Sí, me parece bien.

Felix y Minho pasaron toda la tarde viendo películas y series, tirados en el sofá, y en cuanto se hizo de noche se fueron a dormir para recuperar las horas de sueño que habían perdido los dos días anteriores.

Al día siguiente, llegaron a la escuela de baile dados de la mano, lo que inmediatamente llamó la atención de Hyunjin, quien aún estaba esperando fuera a que Minho llegase y abriese la escuela. Al terminar las clases, fue a preguntarles antes de que se fueran a su cita.

  • Ah, sí, empezamos a salir ayer – dijo Felix.
  • Ay, por fin. ¿Quién se confesó?
  • Felix, supongo – respondió Minho.
  • ¡¿De verdad?! Dios, Ayen me va a odiar cuando le diga que me debe veinte pavos.
  • ¿Habéis apostado… por ver quién se confesaba primero?
  • Hace casi un año que hicimos la apuesta. De hecho, creo que fue el día que conociste a Ayen.

Mientras esperaban a que Chan y Changbin terminasen de editar el vídeo, Felix y Minho seguían saliendo, yendo a citas y enamorándose más y más del otro.

Unos meses más tarde, Chan y Changbin tenían noticias.

  • Ya hemos terminado de editar el vídeo, y ha quedado genial – decía Chan –. Antes de publicarlo, haremos un “estreno” el sábado que viene para que podáis verlo primero.
  • ¿E-el sábado? – preguntó Felix.
  • Estarás disponible, ¿verdad? – preguntó de vuelta Changbin.
  • Ah, sí, sí.
  • ¿Seguro? No suenas muy convencido – dijo Hyunjin.
  • Sí, de verdad. No os preocupéis.
  • Bueno, pues nos vemos el sábado en el cine – dijo Chan.

Cuanto más se acercaba la fecha del estreno, más distraído parecía Felix, pero Minho no quiso darle mucha importancia. La noche de antes, Felix no podía dormir, y Minho se dio cuenta.

  • ¿Estás nervioso? – preguntó. Felix estaba tumbado sobre su pecho, y podía notar que estaba agitado por la forma en la que respiraba.
  • ¿Ah? No, no demasiado… Supongo que es porque nunca había formado parte de un proyecto así…
  • Seguro que ha quedado genial, no deberías preocuparte.
  • Sí, supongo que tienes razón… ¿Lino?
  • Dime, Lix.
  • Mañana estaré fuera todo el día, tengo que hacer muchas cosas que he ido dejando por el tema de la grabación.
  • Pero llegarás a tiempo al estreno, ¿no?
  • Sí, sí, no te preocupes.
  • Bueno, intenta dormir un poco, ¿vale? Mañana será un gran día.
  • Sí… lo será.

Al final, ambos lograron dormirse. A la mañana siguiente, como ya se esperaba, Minho se despertó sólo. No quería molestar demasiado a Felix durante el día, al fin y al cabo, le vería en el estreno, por lo que no quiso mandarle ningún mensaje. Minho llegó al cine unas horas antes del estreno, esperando a que Felix llegara. Esperó y esperó, pero Felix no aparecía. Minho empezó a preocuparse bastante, y fue a llamarle, hasta que vio a alguien entrar al cine.

  • ¿Tú también has llegado tarde, Lino? – preguntó Jeongin.
  • Ah, yo-
  • Tío, lo han visto sin nosotros.
  • ¿De verdad…?
  • Sí, ¿te lo puedes creer? Vamos, me ha dicho Han que lo van a poner otra vez para que lo veamos.
  • Ah, vale, vamos.

Jeongin y Minho llegaron a la sala del cine, se sentaron, y pocos minutos después empezó el corto. Había quedado genial, la música era fantástica, pero Minho no le estaba prestando mucha atención; seguía pensando en dónde podía estar Felix. Tenía dos teorías: que hubiera llegado antes que él al cine, se olvidase de avisar y ya lo hubiera visto, o que no iba a llegar a tiempo.

Mientras veían el corto, los demás se estaban acercando a Jeongin y Minho en silencio, con una tarta para celebrar el estreno.

Aun así, incluso distraído, hubo un detalle sobre aquella escena importante que grabaron que extrañó a Minho: era él el que salía diciendo “Ahora debo irme…”, no Felix, como lo habían grabado originalmente. Además, Minho no salía como el protagonista principal, era Jeongin.

  • ¿Dónde está Felix? – preguntó Minho.
  • ¿Eh? ¿Quién es Felix?
  • Estuvo… grabando con nosotros.
  • … ¿Quién?

Mientras Jeongin seguía bastante confundido, Minho se levantó de golpe de su sitio, y fue a salir del cine, cruzándose con los demás; Felix no estaba con ellos.

  • ¿Dónde se ha ido Felix? – volvió a preguntar Minho.
  • ¿Quién… es Felix? – preguntó Chan.
  • Felix…

Frustrado, Minho apartó a los demás para salir del cine, ahora corriendo.

  • ¡Lino, espera! – exclamó Hyunjin, siguiéndole.

Minho realmente no sabía hacia donde iba, sólo pensaba en encontrar a Felix. Después de un rato, Hyunjin le alcanzó y le agarró del brazo para pararle; por cosa del destino, estaban frente a la escuela de baile.

  • ¡¿Dónde está?! ¡¿Por qué no sabéis quién es?! – preguntaba Minho.
  • Lino, escúchame, Felix no va a volver – dijo Hyunjin.
  • ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué tú sí que sabes quién es?!
  • Hace unos meses, una tarde que fuimos a hacerle compañía a Changbin mientras editaba, Felix nos dijo que no era de esta época, que venía del futuro. Sólo podía quedarse en nuestra época un tiempo, y que cuando pasase ese tiempo, volvería a su época y nos olvidaríamos de él.
  • ¿Y entonces por qué… por qué yo sí me acuerdo? ¿Por qué tú te acuerdas?
  • No… no lo sé, Lino. No lo sé.
  • ¿Sabías que hoy… ya no estaría aquí?
  • No, no nos quiso decir cuándo se iría. Sólo nos dijo que aún tenía tiempo, y que no nos preocupásemos por él…
  • ¡Lino, ¿qué mosca te ha picado?! – preguntó Chan. Había ido a buscarles cuando vio que no volvían al cine.
  • Ah, l-lo siento, de verdad – respondió Minho –… He dormido fatal, he tenido muchas pesadillas y… pensaba que me estaba volviendo loco… Perdón.
  • Hey, no te preocupes. Deberías ir a casa a descansar, te enviaré el corto mañana para que puedas verlo.
  • Vale… gracias, Chan.

Después de un rato, Chan acabó volviendo al cine con los demás, dejando a Hyunjin y Minho solos.

  • … ¿Qué vamos a hacer ahora, Hyunjin? – preguntó Minho.
  • No lo sé… Nos tocará improvisar. Deberíamos volver a casa ya.
  • Sí, deberíamos…

Hyunjin acompañó a Minho a su casa, y le ofreció quedarse con él esa noche, pero Minho rechazó la ayuda. Si Felix no iba a volver, tendría que aprender a vivir sin él, y lo haría sin ayuda; así era Minho.