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Abrazo de dragón

Summary:

Lucy encontraba una tranquilidad única en la rutina de Natsu de meterse en su cama, especialmente cuando terminaba refugiada entre sus brazos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Lucy se despertó al sentir un cambio en su cama.

En el pasado, aquello la habría enfurecido, porque solo podía significar que Natsu y Happy se habían colado sin avisar. Eso quería decir que, al día siguiente, tendría que preparar desayuno para tres en lugar de uno y, para colmo, luego ir a comprar más comida. Un dragón slayer y un gato parlante comían el doble.

Lo único que sintió fue un brazo rodeando su cintura, atrayéndola hacia una fuente de calor sólida.

Con el tiempo, Lucy se había acostumbrado a ello y no podía negar que le encantaba.

Se giró y, al apartar un poco las mantas, vio primero un torso firme y en seguida, muy cerca, el rostro de Natsu Dragneel, que la miraba con curiosidad.

—Hola, Natsu —susurró, enterrando la cabeza en el pecho del dragón slayer.

Él no le respondió, pero la rodeó con calma, acomodándola hasta que su cabeza quedó encajada entre su pecho y brazo.

—Buenas noches —dijo Natsu y la observó por un instante más antes de sonreír.

—Tardaste más de lo normal —comentó Lucy.

—Happy quiso acompañarme, aunque solo si traía unos pescados para el desayuno —le contestó él, riéndose un poco.

Lucy se incorporó y vio a Happy descansando a los pies de la cama, entre ellos, con la cabeza apoyada sobre la almohada de pescado que le había comprado, la cual ya parecía cubierta de baba.

—Nunca creí que un gato parlante sería tan difícil de complacer.

Sin que se lo pidiera, Natsu volvió a posicionarla, aunque no sin incluir un bostezo.

—No es difícil, es complicado —declaró, buscando el lugar perfecto para apoyar la cabeza—. Tu cama cada día es más pequeña.

—Eso no es cierto. Lo que pasa es que has crecido por todo lo que comes.

—Eso no es cierto. La que pesa el doble eres tú.

Lucy le pellizcó un pezón en venganza. Natsu soltó una protesta, pero se acomodó otra vez y apoyó la mejilla sobre su cabeza.

—Aunque hay algo que es verdad —admitió Lucy, guardando un momento de silencio—. No cambié la cama después de volver de la isla, ni tras la última misión. Casi tiene diez años.

—¿Eh? —preguntó Natsu—. ¿En serio ha pasado tanto tiempo?

—Para la cama, mucho. Pero para nosotros son tres años, eso si ignoras los siete que pasamos congelados.

—Solo dime qué ha pasado mucho tiempo.

—Está bien, Natsu. Lo haré más simple para ti.

Fue el turno de Lucy de recibir un pellizco en la cintura, lo que la hizo apartarse del dragón slayer. Ese movimiento le dio la oportunidad de fijarse y darse cuenta de que él estaba en ropa interior.

Si bien se habían acostumbrado a compartir cama, hacerlo con un Natsu Dragneel apenas cubierto era algo a lo que Lucy todavía no asimilaba, a pesar de que ya habían estado involucrados en situaciones con nula o poca ropa.

Estuvo a punto de quejarse cuando Natsu la arrastró de nuevo, cambiando de posición: él quedó completamente de espaldas sobre la cama, con la cabeza en la almohada y ella con medio cuerpo apoyado contra su torso.

—¿Te sientes bien? —preguntó Natsu, una vez que alisó las mantas y comprobó que Happy durmiera—. Siempre estás dormida cuando vengo.

—No me pasa nada —dijo Lucy, ajustándose mejor contra su pecho y pasando la mano suavemente sobre él—. Creo que no estaba tan dormida porque sabía que vendrías y quería esperarte.

La respuesta de Natsu no llegó rápido, lo que hizo que Lucy asumiera que no diría nada. No obstante, él atrapó la mano con la que ella jugaba y entrelazó sus dedos.

Sus miradas se cruzaron y lo único que quedó entre ellos fue el silencio, seguido por un balbuceo repentino de Happy.

—Eres rara, Luce.

—Sí, lo soy.

—Admitirlo te hace todavía más rara.

—Lo dices tú, que rara vez aceptas que eres un destructor natural.

—¡Oye!

Lucy carcajeó y las manos del dragón slayer bajaron hasta su cintura y la sujetaron, de manera que ella quedó entre las mantas y el cuerpo de Natsu, el cual ya comenzaba a irradiar el calor que lo caracterizaba y que era otra cosa que le agradaba. 

Los brazos y el torso del dragón slayer, testigos de bastantes batallas, también podían ser en un espacio seguro y reconfortante. Esa dualidad no solo se reflejaba en esas partes del cuerpo de Natsu, sino que además lo definía.

—Natsu —lo llamó.

—¿Sí?

—Muchas gracias —dijo Lucy, acercándose a él y cerrando los ojos—. Muchas gracias por todo.

El dragón slayer acomodó su mejilla contra su cabeza, aseguró el agarre sobre su cintura y aumentó el calor de su torso.

—De nada, Lucy.

Lucy no tuvo que responder; simplemente sonrió contra él y se dejó llevar por la calidez que emanaba hasta dormirse en el lugar que quería: protegida y fortificada por Natsu Dragneel.

Notes:

Lo que más me gusta de Natsu y Lucy es imaginar lo cómodo que deben estar cuando duermen juntos. Tengo la idea de que Lucy, acostumbrada a estar sola, también se sentía fría emocionalmente. Pero eso cambió con la llegada de su novio, el dragón slayer de fuego.

Esa idea, junto con mi propósito de escribir más sobre ellos, dio origen a esta historia.

Chao.