Actions

Work Header

I'm Gonna Miss You — Myunggi

Summary:

"Me mantuviste colgando en la cruz de un amante por un tiempo.
Me hechizaste y me dejaste sin aliento.
Pero no había nada que pudiera hacer, para que te quedes, te voy a extrañar"
-Milli Vanilli

 

-Slow burn hasta llegar a los juegos. Me gusta crear un buen pasado y contexto de la protagonista antes de lanzarla directamente en la macabra locura de "squid game"

Chapter 1: Choques

Chapter Text

—Primer acto—

Me and my husband

———————————————

Choques

Abrió los ojos tan pronto su irritante alarma comenzó a sonar, su mirada se enfocó en la mancha ligeramente café que adornaba el techo de su habitación. El timbre proveniente del celular seguía sonando y ella solo se dedicó a suspirar mientras estiraba a regañadientes el brazo para apagarlo.

Era sábado.

Ella no trabajaba los sábados.

Pero aún así, siempre olvidaba desactivar el timbre los fines de semana.

Quiso volver a cerrar los ojos, pero un ligero maullido le prohibió que hiciese tal acto. Dasom, entró caminando con su cola esponjada en lo alto soltando más soniditos indicándole lo hambriento que se encontraba.

Minha volteó a mirarlo y le acarició con delicadeza el lomo mientras él se dedicaba a seguir maullando reclamando por comida.

—¡Ya va, ya va! ¿Por qué siempre tienes que ser tan puntual?

Deshaciéndose completamente de la pereza, caminó en dirección de la cocina y buscó el contenedor donde tenía el atún del minino junto a las croquetas. 

Un ligero malestar cruzó su estómago al notar que esa era la última lata de atún para Dasom. Se mordió el labio mientras lo miraba comer y no pudo controlar la inconformidad que sintió.

Necesitaba otro trabajo.

Su puesto en la oficina no estaba mal. Era aburridisimo, no se quejaba con respecto al pago... pero aún así no era lo suficiente ante los gastos que estaba atravesando.

Los fines de semana los tenía libres; cuidaba solo por un par de horas a su pequeña vecina Sooyon y le ayudaba también a un par de universitarios de su edificio con sus proyectos escolares.

Haciendo aquello se ganaba un par de wones. Pero como ya había mencionado, el dinero no era suficiente.

Y claramente tenía un gran hueco, sábado y domingo para hacer otra cosa.

Minha, miró el calendario.

Diez de agosto.

El pago del crédito universitario de su hermano se encontraba anotado en letras grandes y de color rojo. ¡Se le había olvidado! Debía finiquitar el pago ese mismo día, si no, la mora de la cuota aumentaría al cincuenta porciento con el pasar de los días.

Eran 1.784.422 wones.

Ella daba el millón de wones, mientras sus padres colocaban el resto.

Un acuerdo al que habían llegado para que Minjoon pudiese estudiar.

Había ahorrado lo suficiente para ello. La cuota era el único pago en el cual Minha nunca se atrasaba. Podía dejar de pagar cualquier cosa, menos esa. En eso no podía fallar, no se lo perdonaría ella misma.

Ella se lo había prometido a su hermano. Al igual que a sus padres.

No había excusa para no pagar ese crédito.

Así tuviese que matarse la espalda trabajando. Ella no se permitiría que Minjoon jamás dejase de estudiar, ella le daría todo lo que no se le permitió cuando era más joven.

Miró a Dasom el cual jugaba con un pequeña pluma y sintió envidia de que él no tuviese que cargar con tantas responsabilidades.

Resoplando decidió que era momento de salir, aprovecharía el hecho de que Sooyon no vendría ese día. Así que pagaría de una vez la cuota de Minjoon en el banco.

Pero antes debía pasar por el bendito cajero para retirar el dinero.

No tenía hambre. Pero aún así se preparó algo ligero para desayunar. Dasom la acompañó mientras él se dedicaba a limpiar su largo pelaje anaranjado sobre la mesa del comedor. 

Miró la pila de platos que tenía amontonados sobre el mesón y decidió hacerse la ciega mientras depositaba los del desayuno.

Se prometía que esa noche los arreglaría.

Era mentira.

Ella nunca lo hacía hasta que le hacía falta la loza limpia.

Ignorando sus pensamientos, se fue hasta su closet y rebuscó que ropa ponerse para poder salir. 

Era agosto.

Hacía mucha calor, la humedad parecía aumentar con tan solo pestañear y del mismo modo llovía a cada rato.

Resopló y decidió no perder más el tiempo en su atuendo. Tomó un short junto a una camiseta ancha y sus clásicos y favoritos converse Chuck Taylor negros.

Se colgó un ligero bolso en diagonal de su pecho y complementó el look con una gorra oscura que le cubriera ligeramente el rostro.

Tomó las llaves que resonaron debido a los dijes y se guardó el móvil dentro del bolso. Acarició un par de veces más a Dasom y le prometió no volver tan tarde.

No tuvo necesidad de utilizar el metro. El cajero quedaba muy cerca y el banco donde siempre consignaba tampoco es que estuviese muy lejos. Así que se dedicó a caminar con calma, aquello también le servía como ejercicio.

Miraba con curiosidad uno que otro escaparate con ropa nueva, skincare o electrodomésticos que ella no se podía permitir. También ojeaba si en alguna ventana de los locales habría algún aviso necesitando personal, pero hasta el momento nada.

La punta de sus Chuck Taylor se detuvieron frente al vidrio de la puerta del cajero. 

—No puede ser.

Leyó el aviso que estaba recién pegado en la puerta con letras grandes.

Fuera de servicio.

Justamente el día que tenía que utilizarlo no servía.

Resoplando mientras miraba hacia el cielo decidió que no era momento de ofuscarse y dejarse llevar por el mal humor.

Se volteó dispuesta a caminar por el sentido contrario del que venía, recordaba ligeramente que a un par de cuadras había otro cajero. 

Pero cuando dio el primer paso lista para irse, algo o alguien chocó contra ella de forma brusca, tan brusca que la lanzó contra el suelo, cayendo de un sentón doloroso sobre el sucio asfalto del andén.

—¡Joder!

Gimoteó por el dolor y la rabia que no había querido demostrar se acumuló dentro de su pecho, levantó la cabeza con fuerza debido a su molestia y se fijó en el tipo que la había golpeado.

—¡Fíjate por donde vas imbécil!

El aludido se volteó sorprendido al escuchar el insulto, Minha sintió la molestia decaer en picada al mirarlo a los ojos y reconocer su rostro. 

—Mierda, lo siento tanto— Él rápidamente se agachó y la levantó con facilidad— Ellas me persiguen y...

El ceño fruncido de Minha desapareció y está vez lo miró con desconcierto.

¿Ellas?

¿De qué hablaba?

—¿Qué?

Él la miró dispuesto a responder pero sus ojos se llenaron de pánico, escucharon murmullos y gritos junto a palabras inentendibles. MGcoin tomó a Minha del brazo y rápidamente abrió la puerta de vidrio del cajero empujandola dentro mientras el la seguía con torpeza y cerraba la puerta con brusquedad aferrándose a ella como si su vida dependiera de ella 

La pelinegra abrió la boca dispuesta a renegar pero él le hizo un gesto en su propia boca con desespero mientras negaba. Después, miró sus labios y logró entender entre lineas lo que le decía sin atreverse a hablar. 

Por favor, guarda silencio.

—¡Chicas caminaba hacia esa dirección, siganme!

—No puedo creer que lo encontramos.

—¡Es muchísimo más guapo en persona!

El tumulto de jovencitas que pasó frente al cajero, hablando y gritando con emoción no se fijaron en las dos personas que se encontraban dentro. Quizá por ir tan ensimismadas en encontrar al idiota que estaba escondido allí con ella o porque el vidrio de la puerta estaba adornado con banners publicitarios y como no, con el cartel de fuera de servicio en todo el centro. 

Las voces animadas de las chicas ya no se escuchaba, el hombre que tenía enfrente se permitió girar ligeramente el rostro y mirar por en medio de los banners hacia la calle revisando o más bien confirmando que nadie estuviese allí.

—Ah... ¡no lo puedo creer!— Él posó una mano sobre su pecho y soltó un largo suspiro de alivio— Llevaban persiguiendome al menos cinco cuadras atrás.

Minha tragó ligeramente saliva al escucharlo hablarle con tanta normalidad. Como si fuesen cercanos, o como si él no se diera cuenta de quien era.

—Eres MGcoin.

Ella lo musitó de forma lenta, pero aún así con ligera sorpresa. El alivio en el cuerpo de Myunggi desapareció tan pronto como llegó.

—Sí... b-bueno...

—Eres el top uno de creadores de contenido en lo que va del año. 

Ella no lo seguía.

Ni siquiera le gustaba en realidad.

Pero lo conocía perfectamente, sabía su nombre, su color favorito y hasta su fecha de nacimiento.

Su hermano se había encargado de hacérselo saber cada vez que hablaban por mensaje, o videollamada. Él era el gran fanático de MGcoin, no ella.

Pero ahora era ella la que se encontraba en una ridícula cabina de cajero con MGcoin, no su hermano.

Mientras Minha analizaba todo ello, Myunggi volvió a pegarse a la puerta con terror de que la atractiva chica que tenía frente a él. No fuese otra de sus locas y obsesivas fans que solían perseguirlo hasta el cansancio.

Pero ella no hablaba. 

Parecía más bien perdida en sus pensamientos.

Myunggi suspiró y volvió a relajarse, pero eso si, manteniendo su postura tensa por si acaso ella parecía volverse loca, él podría salir corriendo y no mirar atrás.

—Entonces...

Minha finalmente pareció salir de su burbuja de pensamientos y lo miró al ver que había cortado el silencio.

—¿No vas a pedir mi número o querer una foto conmigo?

Minha parpadeó y sonrió ligeramente.

—¿Por qué lo haría?

—Porque me reconociste. Dijiste mi nombre.

Ella mordió su labio y se ajustó el bolso contra su costado.

—En ese caso la foto no sería para mí. Si no para mi hermano, él sí es fan tuyo, no yo.

Myunggi se irguió y ladeó el rostro admirandola con una ligera molestia. Sus palabras resonaron en su mente como una vieja cinta.

Él sí es fan tuyo, no yo.

En los años que llevaba siendo una figura pública, jamás alguien con el que se había cruzado le había dicho aquello.

Los chicos solían sonreír y alabarlo por ser tan ingenioso.

Las chicas en cambio empezaban a gritar y le decían lo atractivo que se veía.

Pero ahora.

Estaba con alguien que no hacía ni el más mínimo comentario.

Ella si se había sorprendido al verlo, claro que lo había notado. Pero no se había puesto feliz ni tampoco había gritado, tal y como lo hacían los demás.

Myunggi volvió a mirarla y se sintió extrañamente inconforme de que por primera vez, alguien no se había emocionado por verlo.

Minha notó la manera en la que él la veía y se sintió ligeramente incómoda. Él parecía molesto, irritado y aquello la había desconcertado.

—¿Lo de la foto es enserio, no te molesta?

Se atrevió a preguntar ya que MGcoin parecía querer explotar en su posición y posiblemente no se sentía bien, debido a su ceño fruncido y mandíbula apretada.

Los ojos oscuros de Minha se encontraron con los de Myunggi y él pareció cambiar tan rápido su fachada que se sintió extraño.

—Claro, ¿Para tú hermano dijiste?

Inmovilizada por el repentino cambio simplemente asintió y le pasó su móvil con suavidad.

—Entonces, foto y vídeo.

—¿Ah?

—Sí, un pequeño saludo para él ¿Cómo se llama?

Ahora ella parpadeó desconcertada por la repentina amabilidad que parecía brotar de él. 

—Minjoon...

Myunggi asintió y rápidamente se posó al costado de Minha y levantó el brazo que sostenía el móvil. 

Intentó sonreír a pesar de que se sentía tan extraña. El click resonó, él había sacado más de una foto. Después, cambió el modo de la cámara hacia el vídeo y se enfocó.

—¡Hola, Minjoon!— MGcoin saludó ligeramente con una amplia sonrisa—¿Cómo estás? Tú hermana se encontró conmigo y me contó el gran fan que eres— Esta vez giró la cámara un poco y enfocó a Minha, ella apenas y movió la cabeza ya que el rápidamente regresó el foco en su dirección— Gracias por ver mis vídeos, espero conocerte pronto ¡Nos vemos!

—Gracias...

—Tómalo como agradecimiento— Él le devolvió el móvil — No me delataste delante de esas chicas y de paso me cubriste. Soy yo quien debe agradecerte.

—Bueno, fuiste tú quien me arrastró hasta la cabina. No tendría porque delatarte...

Myunggi seguía con ese ligero malestar al verla hablarle con tanta naturalidad. Como si él no fuese nadie y no estuvieran en una situación extraña.

—¿Cómo es tú nombre?

—Soy Minha.

—Gracias, Minha— Ella se permitió verlo sonreír por primera vez— Soy Myunggi.

—Lo sé.

Ambos se quedaron nuevamente en silencio. El ruido del tránsito se filtraba ligeramente hacia la cabina, al igual que los peatones caminando con sencillez por los andenes.

—Bueno... debo irme.

—Sí... yo también.

Ambos salieron del cajero y se miraron de reojo.

Uno con incomodidad.

El otro con extrañeza.

Myunggi se giró en dirección de Minha dispuesto a preguntarle algo, su boca alcanzó a abrirse ligeramente pero un grito lo interrumpió y les hizo girar el torso al mismo tiempo hacia el sitio en donde provenía el ruido.

Era una de las chicas.

Había visto a Myunggi.

Su emoción no se había hecho esperar ya que empezó a saltar y a señalarlo con euforia mientras llamaba a sus amigas.

—¡No otra vez!

Él le dio un último vistazo a Minha y sin despedirse, salió a correr. El tumulto de chicas pasó de la misma forma corriendo, empujando en el recorrido a la pelinegra ya que ella se encontraba justo a la mitad del andén. 

Esta vez no se enojó.

Simplemente se permitió observar como MGcoin era perseguido por ese gran combo de chicas que gritaban su nombre y parecían morir de la felicidad.

Sus ojos no se despegaron de la figura del hombre hasta que lo vio desaparecer tras una esquina.

Una pequeña sonrisa surcó su rostro al imaginarlo correr con su rostro lleno de desespero por ser atrapado. El idiota era gracioso sin querer pensarlo.

Negando aún con la sonrisa decidió emprender nuevamente su caminata. Ella todavía tenía que hacer sus propias diligencias y esa pequeña interrupción con MGcoin la había retrasado.

El sol del medio día calentaba más fuerte que de costumbre, varios de los transeúntes llevaban consigo algún parasol refugiándose de los fuertes rayos.

Ella caminaba refugiándose bajo los techos de los locales. Cuando un letrero en letras grandes provenientes de un pintoresco lugar le llamó su atención.

Se solicita cajera y/o mesera con o sin experiencia. Para más información, con la gerente.

Miró hacia dentro tras el ventanal, se veía ligeramente vacío y solo vio a dos personas atendiendo.

Mordió su labio inferior con lentitud y suspiró.

Todavía le faltaba ir al banco.

Recordando el lugar donde quedaba la cafetería siguió avanzando. Su primer compromiso era el banco, después de terminar con ello regresaría a la cafetería para pedir información.

 

 

Minha tomó el pomo de la puerta y empujó. El olor a café y pan inundó sus fosas nasales, olía delicioso y su estómago rugió en protesta.

Caminó hasta la barra donde se situaba la caja y se fijó en la persona que estaba tras la máquina.

Una señora de unos 50 años de edad, la cual se movía con agilidad sirviendo en unos pocillos té o café, la verdad ella no alcanzaba a mirar que era. 

Al percatarse que la señora no se había fijado en su presencia decidió carraspeae ligeramente.

—¡Hoseok mira, un cliente y tú ni siquiera te haz fijado!

—¡Estoy con más personas mamá, un segundo!

—En realidad yo-

—Tranquila cariño, ya te atienden.

Minha suspiró con diversión al ver lo atareados que se encontraban los dos.

—Señora, vine por el letrero de la ventana.

Finalmente la mujer detuvo su oficio y se volteó con rapidez fijandose en Minha la cual sonreía ligeramente.

—¡Oh gracias al cielo!

Ella se lanzó contra la pelinegra llena de felicidad, Minha se tensó al sentir las manos sobre sus hombros, la mujer los había apretado con euforia.

—Pasa cariño, pasa. ¡Te daré tú uniforme!

—¿Q-qué? ¿Así, sin entrevista o algo parecido?

La señora no la escuchó, o más bien pareció fingir no escucharla ya que rápidamente avanzó hacia un cuarto de donde sacó un delantal café, junto a un gorro con orejas de osito y un pequeño pin en donde debía anotar su nombre y ajustarlo en su pecho.

—Aquí está cariño— Ella le entregó el uniforme—  Soy Park Jinsoo, ese de allí es mi hijo Hoseok. ¡Bienvenida a Honney!

Minha se quedó estática en su puesto con el uniforme en sus manos mientras parpadeaba con desconcierto.

—Por el momento manejarás la caja, Hoseok y yo atenderemos para distribuirnos bien el trabajo. ¿Alguna pregunta?

Sí, demasiadas.

—No señora.

—¡Oh, se me olvidaba! ¿Cómo es tú nombre?

—Kang Minha...

Después de decir su nombre, la señora Park se volteó y avanzó hacia el gran tumulto de clientes que ingresó al pintoresco local.

 

 

Sus pies se arrastraron con pesadez dentro de la recepción de su edificio. Saludó con un ligero gesto de cabeza al vigilante y se fue rumbo al ascensor.

Había llegado prácticamente muerta a su casa.

Exquisitamente había acariciado a Dasom a modo de saludo sobre el lomo ya que había preferido lanzarse sobre el mullido sofá de su sala como un viejo costal de papas, dejando que todo el cansancio se dispersara por su cuerpo. 

—Mmmhhh...

Se quejó de su pobre espalda.

Sus pies reventaban bajo los bonitos pero dolorosos converse pero no se los quitó porque sentía que si se movía de su cómoda posición no la volvería a recuperar.

Habían terminado en la cafetería a eso de las siete. Ayudó a limpiar el mostrador donde se situaba la caja así como él nevecon donde guardaban los postres y bebidas frías.

En terminar de limpiar el local les dieron las ocho. 

La señora Park la felicitó por su trabajo y le dijo que la esperaba al día siguiente a las 11 am.

Estaba oficialmente contratada en la cafetería para los fines de semana. 

Ocho horas de trabajo.

Cincuentamil wones.

Dasom se subió encima suyo empezando a amasar sobre su camiseta, enterrandole ligeramente las uñas contra su estómago.

—Ya tenemos para tú atún, Dasom.

El felino la miró un momento y luego bostezó con un ligero sonidito tierno mientras continuaba amasando. Ella sonrió y rápidamente lo tomó en sus brazos refugiándose en su peludo y gordo cuerpo.

—Te extrañé.

Él maulló claramente fastidiado de que su espacio personal fuese quebrado, Minha conociéndolo muy bien lo soltó a regañadientes y este se fue claramente ofendido.

Su mirada se desvió del felino hacia su móvil el cual vibró sobre la mesa. Estiró ligeramente el brazo y lo tomó entre sus dedos.

Eran mensajes de su hermano.

(Minjoon, tres mensajes)

Rápidamente los abrió;

Minjoon: Min-Min.

Minjoon: Hoy no hablamos.

Minjoon: Respondeeeee.

Minha rodó los ojos pero una sonrisa surco su rostro.

Me: Hola Joon-ah.

Me: Estuve ocupada todo el día.

No necesitó ni siquiera apagar el móvil porque rápidamente él empezó a escribir.

Minjoon: ¿Qué estuviste haciendo?

Me: Conseguí otro trabajo.

Minjoon: Que afortunada eres.

Minjoon: ¿En qué?

Me: De cajera.

No quiso acotar nada más. 

De repente recordó lo sucedido en la mañana con MGcoin.

Lo había olvidado por completo, a decir verdad. 

Su hermano claramente se iba a morir cuando le enviara las fotos y el vídeo. Minha sonrió tan solo imaginarlo gritarlo por su habitación en el complejo de la universidad.

Me: Te tengo una sorpresa.

No lo dejó ni siquiera responder, ya que rápidamente le envió el contenido. Minjoon leyó los mensajes apenas cargaron debido a que no se había salido de su chat.

Mientras dejaba a su hermano analizar lo que le había enviado. Aprovechó para mirar las notificaciones que había tenido a lo largo del día, deslizó la barra superior y empezó a ojear las aplicaciones.

Tenía más mensajes de sus amigas.

Otro del trabajo.

SMS de su operador.

Cuatro Gmails.

Dos anuncios de tiktok.

Pero sus ojos se detuvieron con más frecuencia en la notificación de instagram.

LeeeeGy ha comenzado a seguirte.

Frunció el ceño con confusión, mientras continuaba mirando la notificación. 

Llena de curiosidad le picó al perfil para poder reconocer quien era la persona que la había seguido.

Su círculo de amigos era muy diminuto y tampoco era una persona muy social.

Su interés en esa persona se desplomó cuando se percató en el perfil privado.

Odiaba a las personas con el perfil privado.

Los nuevos mensajes de Minjoon se apoderaron de la pantalla de las notificaciones. 

Admiró el perfil privado una última vez y se prometió que regresaría cuando teeminara de hablar con su hermano.

Minjoon: Min-min.

Dime que esto es una broma.

Ella tecleó una simple respuesta. 

Me: Ahí lo tienes Joon-ah.

Minjoon: ¡Voy a enloquecer! 

Esto es...

Minjoon: No tengo ni palabras

Me: Jajajaja.

Sabía que reaccionarias así.

Minjoon: ¡Me saludó, Minha!

Minjoon: Sabe que existo. 

Minjoon: Es el mejor día de mi vidaaaaa.

Minha sonrió contenta al leer los mensajes.

Me: Lo sé, Minjoon.

Minjoon: Muchas gracias.

Minjoon: Te amo, Min-Min.

Me: Y yo a ti.

Me: Hablamos mañana.

Minha cerró Kakaotalk, ignorando los mensajes de sus amigas y rápidamente regresó a instagram en donde se encontraba el perfil privado.

Su curiosidad pesaba más que cualquier otra cosa así que le dio seguir.

El mensaje de solicitud de seguimiento se posó allí. 

Minha se salió del perfil y decidió fisgonear su feed de Instagram. Era posible que la persona se demorara en aceptar su seguimiento.

Y eso si se la aceptaba.

Alcanzó a darle solo un me gusta a una publicación nueva de RM, cuando rápidamente le llegó otra notificación.

LeeeeGy ha aceptado tú solicitud de seguimiento.

Minha parpadeó con desconcierto y sorpresa. 

Eso había sido exageradamente rápido.

Le picó al perfil y este apenas se desplegó ante ella no lo pudo creer.

—Es imposible.

Miró apenas las diez publicaciones aún confundida, las detalló, miró las fechas. También las treinta personas que apenas seguía.

—No puede ser MGcoin.

No podía ser su cuenta secundaria.

Su cuenta más personal.

—Tiene que ser una cuenta de fans o algo así.

Él no se tomaría el tiempo de buscarla por instagram. 

Era ridículo.

Mientras más miraba el perfil, más se confundía. La sorpresa claramente seguía instalada en su rostro y se intensificó cuando dos notificaciones más se agregaron a la barra.

LeeeeGy le ha dado like a tu publicación.

LeeeeGy te ha mandado un mensaje.

Rápidamente el cansancio del trabajo pareció esfumarse de su cuerpo, Minha se incorporo con rapidez sobre el sofá mientras sostenía su móvil con desconcierto y un ligero nerviosismo no muy propio de ella.

Picó la segunda notificación con miedo y el chat de instagram se abrió.

Myunggi: Mi no fan ¿Verdad?

Minha sintió un vuelco en el pecho al terminar de leer.

Era él.

Definitivamente era MGcoin.

 

 

¡Hola!

 

La historia estará divida en tres actos para evitar confusiones;

—El primero, sobre el pasado de la protagonista y como conoció a Myunggi. 

—El segundo, Su entrada a los juegos y con la temática de la S2.

—El tercero, claramente después de la rebelión y la finalización de los juegos.

 

Los títulos de los actos, son ambientados en canciones que me parecieron acorde a lo que será el transcurso de la historia.

 

Ya para finalizar con esta larga nota.

La caracterizacion de la protagonista es Choi Heejin.

 

¡Gracias por leer!