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El concierto en el Tokio Dome en Japón de la exitosa gira mundial Ready To Be se realizará pronto (un mes exactamente) durante dos días, y es que después de realizar un sold out en menos de diez minutos para ambas fechas, todas las miembros de Twice están sorprendidas y sentían que debían dar su cien por ciento esos días.
Por ello Nayeon, quien solo puede entender y decir palabras básicas en japonés, comenzó a estudiar el idioma cada día, quería comunicarse y entender a los Onces Japoneses.
Pero es realmente difícil estudiar cuando se está realmente ocupada con la gira y sesiones en solitarios. Estando en su habitación de hotel, después de dar el último concierto en el continente Europeo, decidió por llamar a unas de las miembros japonesas para que le ayudara y diera consejos. Lo pensó un poco antes, no quería molestarlas, pero sabía que una de ellas aceptaría.
Solo pasaron unos minutos para que la puerta de su habitación sea tocada. Nayeon recibe a Mina con una gran sonrisa.
—Disculpa pedirte que vinieras a estas horas —dice Nayeon.
—Está bien, Unnie. —Mina no puede evitar sonreír mientras ve a la mayor.
Nayeon toma su libreta y teléfono y se sienta en la cama. Palmea el espacio libre a su lado y Mina no tarda en ocuparlo.
Antes de abrir su libreta, Nayeon le da una mirada a Mina.
—No te rías, he tratado estudiar por mi cuenta. —le dice.
Mina niega con su cabeza. —No me reiré, lo prometo.
Luego de eso, Nayeon abre la libreta donde el kanji y el hiragana junto a palabras coreanas están escritas. Más que reír, es de apreciar el esfuerzo que la castaña está haciendo.
—Unnie, —Mina lleva su mano a la libreta, haciendo que Nayeon se quede como estatua, mirando los movimientos de la nipona —Es increíble. ¿Has hecho tú sola todo esto?
—No es mucho —observa la expresión de Mina y una sonrisa se asoma. Sabía que podía confiar en la azabache. —Pero necesito ayuda, porque estudiando sola siento que no estoy avanzando y no sé si estoy bien en la pronunciación y la escritura, es difícil. Por eso te pedí que me ayudes...
La suave risa de Mina hace que Nayeon se silencie.
—Lo siento... —susurra Nayeon.
—No, no. Unnie, no te disculpes, me gusta que quieras aprender.
Gustar.
Mina había sentido el significado de esa palabra hace unos meses atrás. Fue un proceso donde su corazón y su conciencia batallaron, un proceso donde tuvo que tomar dolorosas decisiones pero al final se dió por vencida, dejando ganar a su corazón y ahora carga con esos sentimientos a todos lados.
Las siguientes dos horas estuvieron repasando lo anotado en la libreta. Poco a poco ambas fueron recostándose en la cama para mayor comodidad.
Cuando Mina pronunció una palabra y no escuchó a Nayeon repetirla fue cuando se dió cuenta que la coreana se encontraba dormida. Observó el reloj de pared que marca ya la media noche.
Dejó la libreta en la mesa de noche y trato de bajarse de la cama lentamente para no despertar a Nayeon. Pero una mano en su muñeca la detuvo.
—Minari, duerme conmigo. —pide la coreana, su voz soñolienta y sus ojos apenas se abren, pero su agarre es firme.
—Nayeonnie...
—Ya estás aquí, quédate.
El corazón de Mina da un vuelco.
Y acepta quedarse esa noche.
Y las próximas después de las lecciones.
Comienzan a pasar el un rato juntas cada noche que están desocupadas.
A un día del concierto en Japón, Nayeon a logrado tener un mejor pronunciación, sin embargo, cuando estuvieron en el ensayo, su cuerpo se paralizó y su garganta se secó, no había onces en el estadio, aún así sintió pánico hablar otro lenguaje y hacerlo mal.
—Nayeonnie, hey... —Jihyo se acerca y la castaña fija su mirada en la lider. —¿Estás bien?
Las chicas le observan. Mina que está a su izquierda se acerca más.
—Yo... sí, es que, no sé si puedo hacerlo... —dice.
Inmediatamente, Jihyo entiende.
—Está bien, no te obligues a hacerlo. Seguro los onces comprenderán.—Jihyo menciona, su mano se posa en su hombro dando ánimos.
Cuando el ensayo termina, todas están en su habitación de hotel, dispuesta a descansar. Pero Nayeon solo está acostada viendo el techo. Sus pensamientos rondas como turbios remolinos. Comienza a sentirse mal consigo misma. Tanto estudiar para no poder lograrlo.
La puerta de su habitación fue tocada. No esperaba a nadie, así que no tenia la mínima idea de quién es.
Pero al abrir la puerta, se dió cuenta de que su noche había mejorado con solo su presencia.
—Nayeon-unnie~
Ahí estaba Mina, frente a su puerta con su pijama azul con estampados de pequeños pingüinos. Su cabello negro y lacio caía sobre sus hombros. Y tenía abrazado su estuche de consola switch.
—Minari~
Le fue imposible no sonreírle a la japonesa.
—Pensé que necesitabas compañía. —la suave voz de Mina llega a Nayeon como un dardo tranquilizante.
—Claro, pasa.
Mina entra, observando todo, como si su habitación no tuviese el mismo diseño.
Nayeon cierra la puerta e inhala y exhala antes de enfrentarse a la nipona. Porque ha hecho un descubrimiento reciente, lo soñó un día y luego llegó como una Epifanía, se quedó en su mente, trasladándose poco a poco a su corazón. Un descubrimiento sentimental que involucra a Myoui Mina.
La nipona da vuelta y conectan miradas. Nayeon siente su rostro arder.
—¿Quieres algo de beber o comer algo? Puedo pedirlo —dice Nayeon, buscando su teléfono en un vago intento de huir de los orbes japoneses.
—Estoy bien así. —Mina se cuela dentro de su cama, subiendo sus piernas y colocando su estuche en el medio. Palmea el espacio a su lado.
Nayeon camina lentamente hasta sentarse al lado de Mina.
—¿Quieres hablar de ello? —la pregunta de Mina toma a Nayeon por sorpresa.
—¿Hablar de qué? —pero Nayeon no quiere tocar el tema, se siente avergonzada.
—Lo sucedido en el ensayo.
Pero es Mina y, Dios, es tan difícil negarle el habla, el contacto, el sentimiento.
—No sé lo que realmente sucedió. —Baja su mirada al estuche —Estudié y memoricé mucho para que al final no haya podido hacerlo, ni siquiera pude decir un hola soy Nayeon.
La mano de Mina se posa en la de Nayeon, dándole apoyo. La coreana alza su mirada a Mina, estupefacta por el movimiento de la japonesa.
—Es difícil y da miedo explorar un idioma nuevo, no te presiones con hablarlo en pocos meses. —La mano de Mina dejan de posarse para entrelazar sus dedos. La temperatura y el ritmo cardíaco de Nayeon estaba en subida. —Seré tú traductora, dirás todo lo que piensas y yo lo traduciré para once.
—¿Q-Qué? —Nayeon no puede procesar, la suave mano de Mina en la suya, la cercanía, la cálida mirada sobre ella. Su corazón está por salirse.
—Mañana seré tú traductora.
—Mina.... ¿por qué?
—Porque te vi esta tarde y se lo que es sentirse paralizada en el escenario, no quiero que pases por eso.
Silencio.
Nayeon recuerda aquellos días donde Mina estuvo mal, en su ausencia y su corazón se estruja ante el recuerdo.
—No sucederá. —le dice Nayeon y le da un apretón de mano.
Mina asiente. No separan sus manos. Tampoco dejaron de mirarse. El ambiente cambió en segundos. Una burbuja comenzó a envolverlas. Cualquier movimiento las haría volver a la realidad.
—Mina... —susurra Nayeon. El temor de dar el siguiente movimiento y cambiar absolutamente todo en su relación como amigas y compañeras de grupo le golpeó. Se echó para atrás, rompiendo la burbuja.
—Lo siento... —Mina dice, soltándose de Nayeon y tomando espacio.
—No, no, es mi culpa.
Mina niega. —Siempre te estás culpando, cuando no has hecho nada.
Nayeon lo sabe.
—Es tarde ya...
—Lo es. Debo irme. —Mina espera, la señal de Nayeon para que se quede con ella.
Pero Nayeon no dice nada hasta que tiene la mano en el pomo de la puerta.
—Mina, —la nipona gira, Nayeon está en la misma posición,la observa pero sus orbes son diferentes ahora —Buenas noches.
El corazón de Mina se estruja. Esperaba pasar la noche con Nayeon, dormir a su lado, que le abrazara cuando esté dormida y despertar por el horrible tono de despertador que tiene.
Pero qué está pensando. Son compañeras de grupo. Nayeon no correspondería sus sentimientos. Cada día se confunde más con las acciones de Nayeon y no puede hacer nada para detenerlo porque eso significará alejarse de la coreana.
Nayeon pasa la noche en vela, solo pudo dormir unas pocas horas, ya que el fantasma de Mina vaga en sus pensamientos. Myoui Mina, su compañera de grupo, le ha mirado diferente, o es ella quién se está haciendo alusiones.
—Parece que alguien paso toda la noche jugando —Menciona Sana cuando ve a Mina cabeceando mientras las estilistas le peinan.
—Otra vez, Minari. —dice Jeongyeon.
Mina solo suspira. Claro, ojalá se hubiese desvelado tratando de pasar el nivel difícil del último juego comprado pero es no es eso, su desvelada tiene nombre, y pertenece a la persona sentada en la silla continúa.
Cuando están por comenzar el concierto, Nayeon, que ha estado observando discretamente a Mina, aprovecha para acercársele cuando está sola.
Extiende su mano hasta tocar el brazo de la nipona.
—¿Te sientes bien? —pregunta Nayeon cuando tiene la atención de Mina.
—Sí, me siento bien.
Nayeon le mira. Mina tiene un maquillaje ligero con pequeñas piedras de adornos en el puente de su nariz. Queda hipnotizada. La belleza de Mina es inefable.
—¿Tú estás bien? —Mina devuelve la pregunta.
—Sí, estoy muy bien. —le sonríe.
Mina asiente. Nuevamente ambas se quedan viendo, tienen tanto por decirse.
Los managers llaman sus nombres y ambas desvían la mirada.
El concierto transcurre con normalidad. El primer speech fue hecho por Jihyo y Momo, y Nayeon agradece infinitamente. Pero no podía librarse del todo, ella, Jeongyeon, Chaeyoung y Jihyo debían hacer tiempo extra para que sus compañeras se cambiaran e hicieran sus presentaciones en solitario. En esos momentos, Nayeon pensó en las lecciones , en el tiempo que estuvo con Mina, cuando sostuvo su mano y le miró como si supiera lo que su corazón guarda. Fue así como pudo sobrevivir esos cinco minutos en el escenario.
Cuando baja, encuentra con Tzuyu, quien le sonreía.
—Unnie, lo hicieron genial —dice la menor del grupo. Pero su mirada se desvía a los vestidores donde la figura de Mina con su atuendo de 7 rings sobresale.
—Gracias, Tzuyu-ssi. —le responde con una sonrisa y camina a los vestidores.
Comienza a cambiarse lentamente, viendo a Mina practicar su baile y murmura la letra de la canción frente al espejo. Y fue pillada viéndola. Mina la pilla en el reflejo del espejo. El brillo en los orbes de Mina fue diferente, es así en cada presentación en solitario, Nayeon se pregunta si Mina tiene doble personalidad, porque es tan diferente a cuando está sobre el escenario... a cuando está en su cama mirándose antes de darse las buenas noches.
Nayeon sale de sus pensamientos cuando escucha el nombre de Mina. ¿Ya? Tan pronto le toca o pasó todo ese tiempo pensando en escenarios que no sucederán.
Inmediatamente termina de alistarse y las estilistas terminan de retocar su maquillaje justo a tiempo. Sale del vestuario y se une a Jihyo para ver la presentación de Mina.
Lo vuelve hacer. Mina comienza a moverse y no solo deja babeando a Once, sino que a Nayeon también. Le encanta, todo en Mina, le encanta.
Mina también lo hace, se cambia en tiempo para ver la presentación de Nayeon, sin importarle haberla visto innumerables veces. Jamás se cansaría.
Entonces llega el speech final del primer día. Están en la misma alineación. Comienza Momo a hablar. Todas les prestan atención. Pero Mina sabe que Nayeon está nerviosa.
Como si se dieran señales telepáticamente, Nayeon voltea a ver a Mina.
—Está bien, estoy aquí. —susurra Mina.
La coreana asiente, y la mirada de Mina le transmite seguridad.
Llega su turno. Las chicas le animan.
Nayeon comienza hablar coreano, al principio sus palabras son cortas y voltea de vez en cuando a Mina, quien sonriente traduce para j-once las palabras de Nayeon.
Todas se sorprenden por la capacidad de Mina al retener las palabras de la mayor y traducirlas en tiempo récord.
Nayeon está realmente agradecida con Mina y no tarda en decírselo apenas termina el concierto y bajan del escenario.
—Gracias, Minari~ me has salvado —dice mientras le abraza, siente el caliente aliento de Mina sobre su cuello. Sus manos rodean los hombros de la nipona y siente que algo está sucediendo en esos momentos.
—Lo haré todas las veces que quieras —susurra Mina, derritiéndose en el abrazo.
Nayeon se aparta sin quitar sus manos de los hombros ajenos.
—¿Quieres salir esta noche? —propone —Como agradecimiento.
—Claro, me encantaría.
Todas vuelven a sus habitaciones y se preparan para descansar, menos Nayeon y Mina. Ambas se encontraron en el pasillo frente al elevador. Ambas con ropa cómoda, gorra y mascarilla, fueron discretas. Lo último que querían es formar un alboroto por su presencia en cualquier local.
Al salir del hotel, las luces y ambiente de la ciudad las abrazó cálidamente. Pero a medida que avanzaban al restaurante más cercano, Nayeon comienza a sobrepensar en que no tenía idea de como le haría para que sus sentimientos pasen desapercibido esa noche.
Y más cuando Mina le toma de la mano y entrelaza sus dedos.
—Te estás quedando atrás, así no te me perderás —dice Mina.
Lo acepta, le gustaría salir más a menudo con Mina si eso equivale tomar su mano.
En el restaurante Nayeon se avergüenza cuando no puede comunicarse bien con el mesero para pedir sus órdenes y Mina le vuelve a salvar.
Su conversación es amena. Se dan cuenta que no es necesario forzar las cosas, pueden estar en silencio y disfrutarlo, así como reír hasta perder el aire en sus pulmones.
—Gracias por esta cena —Mina está satisfecha.
—Te mereces más que una cena —Nayeon le mira, el rostro de Mina sube de tonalidad. —¿Quieres caminar un rato o quieres volver al hotel?.
Mina no puede perder la oportunidad de disfrutar la noche con Nayeon, así que acepta seguir a su lado.
Para entonces la noche se ha vuelto más fría, y Mina tiembla. Nayeon lo nota, valientemente toma su mano, entrelaza sus dedos. Misma acción que Mina tuvo con ella antes.
Se sentía tan bien poder hacerlo cuando quiera y donde sea.
Ambas caminaban centradas en sus pensamientos, sin saber que deseaban lo mismo en esos momentos.
Nayeon no puede controlar los desenfrenados latidos de su corazón. Necesita hacer algo con su sentimiento, ya que cargar con ellos es demasiado.
Mientras, Mina está satisfecha con pasar la noche tomada de la mano con Nayeon, ha aceptado que no podrá tener nada sentimental con la coreana.
—Volvamos al hotel —menciona Nayeon deteniendo el caminar.
Mina se detiene, y mira los cansadora orbes de la coreana.
Para cuando llegaron, Mina estaba bostezando. No se soltaron de la mano en ningún momento, ni siquiera cuando Nayeon dejó a Mina en la puerta de su habitación.
Sin muchas palabras, Mina jala a Nayeon dentro de su habitación y la lleva a la cama.
—Quiero dormir contigo esta noche —las palabras de Mina hacen que Nayeon sienta pánico ante sus perversos pensamientos que se formulan rápidamente.
—P-Pero no tengo pijama — Dios, Nayeon siente que va desmayarse, así que se sienta en la orilla de la cama. Mina está quitándose los pantalones de cargo, tan lentamente que tiene miedo que su nariz sangre.
Nayeon da vuelta, se siente pervertida si sigue mirando a Mina cambiarse. La suave risa de la nipona es escuchada. La cama al lado de ella se hunde ante la presencia de Mina.
—Puedes usar una de mis pijamas —Mina le pasa una de sus pijama.
—C-Claro.
Nayeon se levanta rápidamente y toma la pijama antes de meterse al baño a cambiar. Dentro de este, se mira al espejo y se siente estúpida por su comportamiento adolescente frente a la chica que le gusta.
—Es solo Mina, ya han dormido juntas —se dice a sí misma antes de salir y encontrarse con la nipona acostada plácidamente bajo las sabanas, sus ojos apenas se abren.
Nayeon se para al costado libre de la cama.
—Te queda bien —murmura Mina. —Ya ven aquí, tengo mucho sueño.
Im se acuesta, adentrándose en las sábanas. Mira al techo un rato antes de girarse a ver a Mina. La respiración calmada de la contraria le indica que ha caído dormida. Nayeon se acomoda, su cuerpo está de costado ahora, admirando el rostro de Mina.
Inconsciente, lleva la palma de su mano a la mejilla de Mina, está murmura ante el contacto. Oh, Nayeon realmente ha caído por Mina. No tiene escapatoria. Está en un bucle de amor. No importará cuánto corra, todas las rutas de su corazón la llevarán a Myoui Mina.
Mina despierta cuando Nayeon comienza a llamarla. Pero se da cuenta que la castaña está hablando dormida. Mina la remueve un poco y Nayeon frunce su ceño. La sonrisa en el rostro de Mina se agranda cuando los brazos de Nayeon la abrazan por la cintura y la atrae a ella. Vuelve a cerrar sus ojos y se duerme escuchando el latir del corazón de Nayeon.
...
El transcurso del día pasa con normalidad. Todas volvieron a ensayar y Nayeon comenzó a tener confianza después que, antes de subir al escenario, Mina le tomara de la mano y le diera ánimos, solo necesitaba eso, solo requería que Mina estuviera con ella. Era tan sencillo.
Nayeon observa y escucha como Dahyun se comunica animadamente con los j-onces, y a pesar de no saber algunas palabras, las expresa con su cuerpo, definitivamente Kim es admirable y demasiado divertida, aunque eso solo sea arriba del escena. Ella misma, las chicas y los j-onces, se quedan sorprendidos cuando logra agradecer sin temor y al equivocarse, Mina le corregía con una sonrisa. Demasiado para su pobre corazón.
Fue el ultimo concierto antes de una pausa.
Las chicas descansarían, bueno, no todas. El tan anhelado debut de la sub-unidad MiSaMo, está cada día más cerca, y seguido el debut solitario de Jihyo.
El tiempo pasa rápido. No logran verse seguidos.
Nayeon comienza a extrañar pasar sus noches junto a Mina.
MiSaMo y Park Jihyo están trabajando arduamente. Entre practicas vocales y memorizar las coreografías, las sesiones de fotos, las grabaciones del M/V, Nayeon sabe lo difícil que es todo, ya que ella pasó por todo eso en su debut como primera solista del grupo. Estando en su departamento, mientras vaga en su teléfono celular el mensaje de Jihyo al grupo 3Mix llega como una alerta. Se levanta como si tuviera resortes en sus piernas. Park escribió que escuchó como Mina lloraba en la sala de práctica. Solo eso bastó para que Nayeon tomara su abrigo, las llaves de su Maserati y saliera directo al edificio de JYPE.
En el edificio no rondaban mucho personal debido a la hora. Nayeon se adentró y tomó el ascensor hasta la sala de práctica Madonna. Pero antes de llegar la presencia de Jihyo hace que se detenga.
—¿Qué haces aquí, unnie? —Jihyo le mira, carga su bolso y una botella de agua en mano. —¿Todo bien?
Nayeon asiente. Pero la insistente mirada de Park hace que confiese.
—He venido a ver a Mina.
La risa de Jihyo hace que se confunda.
—Últimamente ustedes dos han estado más unidas.
—Ella me ha estado enseñando japonés.
Im se siente como una niña que ha cometido una travesura y está a punto de ser descubrida.
Jihyo entrecierra sus ojos.
Y la puerta de la sala de práctica Madonna es abierta, de ella salen las bailarinas y luego Momo, seguido de Sana quien tiene de la mano a Mina.
La mirada de Nayeon se posa inmediatamente en Mina, en sus orbes cristalinos por las lágrimas derramadas, en su nariz levemente roja y en la mano que sostiene.
—Nayeon-unnie —la voz de Momo hace desviar su mirada. —¿Qué haces aquí?
Para los nervios de Nayeon, Jihyo aún no se ha ido y Sana la observa fijamente.
—Llegaste, Unnie —Mina menciona y soltándose de su amiga nipona, camina hasta Nayeon. —He quedado irme con Nayeon-unnie.
La castaña se queda petrificada, procesando.
—Oh, ¿es así? —Sana alza una de sus cejas.
—Sí, llevaré a Mina a casa. —Nayeon confirma. Y Nayeon ha perdido la cuenta de cuántas veces Mina le ha salvado.
Las miradas están centradas en ellas.
—Bien, conduce con cuidado. —Jihyo habla, aliviando el ambiente —Nosotras debemos irnos, es tarde y mañana sigue la práctica.
Con eso Sana y Momo se despiden de Mina, Jihyo y Nayeon se dan una mirada complice que indica que deben hablar.
Cuando Mina se sienta en el asiento del copiloto y Nayeon está en silencio con sus manos en el volante, es que ambas se dan cuenta que no pueden seguir ocultando lo que sienten.
—Minari. —Nayeon inicia. —¿Estás bien? —deja caer sus manos a sus piernas y su mirada va de a poco a poco a la nipona.
—Lo estoy.
—¿Segura? Estuviste llorando —menciona.
—Oh, sobre es... los ensayos y todo, es difícil, —responde jugando con sus manos. —A veces me pregunto si podré con todo, si lograré debutar con Sana y Momo...
Sus palabras fueron silenciadas al sentir la mano de Nayeon sobre la suya. Mina alza su mirada y observa los cálidos y preocupados orbes de la coreana. Los que estaba diciendo se ha esfumado, su corazón late a velocidad cuando el pulgar contrario comienza a sobijar el dorso de su mano. Aquella acción hace que sus sentidos se pierdan.
—Podrás con todo ello, Mina. —afirma Nayeon. —Podrás hacer todo lo que te propongas. —Ya no hay vuelta atrás, le gusta Mina. —Lograrás muchas cosas. Y no será fácil, pero te aseguro que lo harás. —Nayeon es valiente. —Y si me permites, te abrazaré en tus victorias y también te sostendré cuando no puedas contigo misma.
—Unnie... —Mina está atónita.
Nayeon siente que el aire acondicionado del auto no está enfriando porque la calor debido a los nervios la está consumiendo.
—Creo que no es el momento adecuado. —murmura.
—¿Para qué? —Aún con sus manos juntas, Mina se atreve a dar un pequeño paso, arriesgándose. Pero Nayeon no responde, solo le mira. —¿Por qué viniste, Unnie? —insiste.
Inhala y exhala. Otra vez quiso escapar pero el camino la llevó a la japonesa.
—P-Para verte. Me preocupé. —Mina no puede ocultar su pequeña sonrisa. —Estuviste llorando y no quiero que llores...
Dilo, Nayeon.
Mina ruega a sus adentros, quiere escucharlo.
—...Y porque te he extraño todo este tiempo.
Es ahora.
—Yo también te he extrañado.
—Y quiero pasar más tiempo contigo.
Lo han logrado.
—Yo también quiero eso.
Sus manos se aprietan, ambas temerosas de que una se eche atrás y se retire.
—Y quiero tomarte de la mano, abrazarte y...
—¿Y qué, Unnie?
Las mejillas de Nayeon se enrojecen notoriamente.
—Y darte un beso.
Mina se acerca un poco.
Nayeon le mira. Sus mano sube a posarse en la mejilla de la nipona.
—Yo también quiero darte un beso.
—Mina...
La coreana no puede mencionar más porque los labios de Mina están sobre los suyos. No hay movimiento, solo el tacto. Suficiente para que el corazón y los sentimientos de Nayeon se eleven.
Mina se separa, viendo como Nayeon le observa con asombro. Y no esperaba que la mayor le volviese a besar. Nayeon se suelta del agarre para llevar su mano al cuello de Mina, quien sintió su cuerpo erizarse al sentir los labios contrarios moverse. Cerraron sus ojos y se dejaron llevar por algo ta anhelado.
—Tú también me gusta, Mina. —confiesa Nayeon, con su rostro rojo y sus respiración acelerada.
—Vayamos a casa —dice Mina, estando lo suficientemente cerca, le da un pico.
...
Sus besos sabían demasiado bien para dejar de besarla durante tanto tiempo (Aunque solo habían pasado diez minutos desde el edificio JYPE hasta el complejo de departamento de Nayeon) La lengua de Nayeon es suave y hábil, está mojada, pero al mismo tiempo le abrasaba, provocando un incendio en cada fibra del ser de Mina. Esto sucedió apenas cerraron la puerta principal del departamento, Nayeon la tomó, la abrazó y besó como quiso hacerlo desde hace mucho.
—Nayeonnie... —murmura Mina sobre los labios que no dejan de besarla.
—¿Uhm?
—¿Estaremos bien? —aquella pregunta hace que Nayeon se aparte un poco.
—¿A qué te refieres?
—Ya sabes, esto... nosotras, las chicas —Mina hace una pausa, estar con Nayeon es algo que ha querido pero ahora que está sucediendo tiene temor. —La empresa, lo que dirán...
—¡Que se jodan! —exclama rodando sus ojos. —Las chicas nos, los demás. Los que se oponen.—Mina ríe y le presta atención —Yo solo quiero estar contigo, Minari. Y si eso implica renunciar al trabajo, decepcionar a muchas personas y ser mal vista, lo haré sin dudar. No me importa.
Mina lo entiende. Lo que es el arriesgarse verdaderamente por la persona que quiere. Porque ella también renunciaría a todo para estar con Nayeon. Sus dudas y temores estarán presentes pero mientras aún sostenga la mano de Im Nayeon, todo eso no le puede afectar.
—Te quiero. —dice la nipona.
—Yo también te quiero. —Y Nayeon no puede estar más feliz.
—Debemos descansar —Mina no quiere apartarse pero es necesario.
—Sí, vamos.
Luego de ducharse, y que Nayeon le prestara una de sus pijama a Mina, ambas están acostadas en la cama de la mayor. Esta vez no hay espacio que la separe, porque ahora Nayeon tiene en brazos a Mina.
—Mañana te llevaré a la empresa —avisa Nayeon.
—Uhjum... —Mina está entre el sueño y la realidad.
—Y te puedo buscar cuando termines.
—Sí~ —murmura.
Nayeon queda despierta un rato, sintiendo el respirar de Mina contra su cuello.
Está feliz, está tranquila. Sus sentimientos han sido correspondidos, y no hay nada más grato que eso.
Saben que vendrán días difíciles, donde pasarán separas un tiempo, no todo será color rosa, pero mientras ambas sientan lo mismo, podrán afrontarlo y seguir juntas.
...
Nayeon despierta al escuchar la voz de Mina llamarle. Se remueve y se tira las sabanas encima pero estas fueron inmediatamente quitadas.
—Nayeonnie, despierta —el frío eriza su cuerpo.
—¿Qué hora es? —pregunta somnolienta.
—Es hora de que me lleves a la empresa —Mina se sienta a su lado, está lista para su día.
Nayeon abre sus ojos y el resplandor del sol se queda opaco contra el resplandor que le brinda Mina a primeras horas de la mañana.
—Buenos días —el beso en la comisura de su boca le indica que no estuvo soñando.
—B-Buenos días.
—Arriba, cariño, no puedo llegar tarde.
...
Nayeon conduce en pijama, solo le dió tiempo de cepillarse los dientes y echarse agua en el rostro.
Mina mensajea a su lado con una sonrisa.
—¿A qué se debe esa hermosa sonrisa? —pregunta Nayeon.
—Sana y Momo, también se quedaron dormidas —dice y Nayeon carcajea, es algo para burlarse de Momo más tarde.
La castaña se adentra en los estacionamientos subterráneos.
—Nos vemos más tarde —dice Mina, tomando su bolso.
—Recuerda beber agua y almorzar bien —Nayeon toma su mano —Si sucede algo o necesitas algo no dudes en avisarme.
Mina ríe, Nayeon es demasiado atenta. Les fascina.
—Lo haré. —Abre la puerta pero no puede bajar. Nayeon aún la sostiene de la mano.
—Así no se despide, Minari.
Im la jala y le da un beso. Uno largo y húmedo. Mina queda embobada.
—¿Qué-acabo-de-ver? —la voz de Momo hace presencia justo al lado de la puerta abierta del copiloto.
Sana mantiene sus ojos grandes ante tal descubrimiento.
Nayeon se sonroja hasta las orejas.
Y Mina sonríe triunfante.
Fin..
