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Language:
Español
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Published:
2025-08-13
Words:
2,170
Chapters:
1/1
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7
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453

Él

Summary:

Si Farfadox tuviera que elegir a alguien que lo acompañe hasta la muerte, sin dudas, lo elegiría a él; sabe que él le dirá que sí sin pensarlo. Él es capaz de lanzarse a la boca del lobo, de manchar sus manos de sangre inocente, de ocasionar el caos y de cruzar dimensiones infernales y de hacer lo imposible y lo inalcanzable junto con Farfadox.

Farfadox cuenta con él para todo aquello, todo lo inhumano. Farfadox cuenta con Rich para todo. Y esta vez no es la excepción.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Si Farfadox tuviera que elegir a alguien que lo acompañe hasta la muerte, sin dudas, lo elegiría a él; sabe que él le dirá que sí sin pensarlo. Él es capaz de lanzarse a la boca del lobo, de manchar sus manos de sangre inocente, de ocasionar el caos y de cruzar dimensiones infernales y de hacer lo imposible y lo inalcanzable junto con Farfadox.

                Farfadox cuenta con él para todo aquello, todo lo inhumano. Farfadox cuenta con Rich para todo. Y esta vez no es la excepción.

                Por suerte, no está sólo en esta travesía. Omega, su compañero, no se despega de su lado y Farfadox y él se cuidan entre ellos mientras bajan con cuidado de una colina a punto de desmoronarse por el torrente aguacero que cae del atardecer. Sus botas pesan más que de costumbre y la visión se vuelve limitada por las gotas. Pero no retroceden y su única motivación son las últimas cajas con recursos que yacen en la llanura. No quiere, debe conseguir recursos para su gente, obtener los últimos desfibriladores y revivir a sus seres queridos.

                Entre el bullicio de los muertos vivientes, el helicóptero de mercenarios empeñado en matarlos y la tormenta que cae sobre él, se toma unos segundos en ver bajar de su misma colina a Rich y lo mira de reojo mientras siguen bajando a la llanura. Divisa una sonrisa recargada de adrenalina asomándose en su rostro esquelético, un rostro agrietado por batallas pasadas y de un cansancio crónico que siempre lo ha caracterizado, pero le sonríe. Rich se aferra a su arma de combate con sus manos inquebrantables, su ropaje está hecho destrozos en las pantorrillas y los antebrazos y un desfibrilador cuelga de su correa, brincando al ritmo de los pasos de Rich. Farfadox desvía su mirada a aquel artefacto y un posible evento se genera en su mente por un segundo, pero no pierde la compostura y mira hacia adelante.

                Farfadox no tiene plan de perder a más compañeros o de morir, pero como todo ser viviente, siente miedo y puede palpar su final respirarle en la nuca, pero si lo tiene a él a su lado, prefiere zambullirse a aquel trágico destino con su compañía y qué mejor lugar que en un campo de batalla tan épico como el que tiene ante ellos.

“¡Llegaron los refuerzos!” –Le grita Farfadox a Rich y éste se acerca a su lado– “¿¡Qué carajos está pasando acá!?”

“¡Go, go, go!” –Es lo único que logra decir Rich antes de empezar a ametrallar el helicóptero con su arma y sigue corriendo a las cajas. Farfadox exhala y se acomoda el arma en el hombro para seguirle el ritmo a Rich, ayudándole a derribar a los Mercenarios junto con Omega.

                Se separan los tres y Farfadox empieza a limpiar la zona de zombies, la sangre explota por cada disparo que reciben y el barro se mezcla con el espeso líquido carmesí. Ver a Rich le trajo al cuerpo una corriente de adrenalina pura y el agotamiento se disipa de golpe, dándole fuerzas para seguir batallando. Sólo él es capaz de animarlo y atraerle a los escenarios más peligrosos existentes y por existir, pero ¿cuánto puede durar con ese ánimo? Por la tormenta el cielo se volvió gris y era aún más difícil estudiar su panorama y tomar decisiones. La horda de zombies se multiplicaba por minuto, el suelo era resbaladizo y por un segundo deseó que el piloto del helicóptero sufriera un lapsus mental y perdiera el control de su nave.

“Omega ha sido noqueado por Cornus”

                La puta madre, Omega. Poco a poco el estrés se apoderó de él y los metros que tenía de ventaja se iban restando, acercándose a los zombies y a las aves que merodeaban su cuerpo cual zamuros. Piensa, piensa. Su mente iba a dos mil por hora, maquinando una vía para salvar a Omega pero a cualquier lado que veía, un arrastrado venía a su dirección desesperado por carne viva. No puedo ir ahora, ¿y por ahí? La llanura era irregular, defenderse con bloques era un suplicio. No, por ahí no, estoy solo. ¿En qué momento me quedé solo?

                “Rich fue noqueado por Carroñero”

                Farfadox perdió la concentración tras el anuncio y sufre el primer mordisco y jalón de brazo del momento. Rápidamente se transformó en posible carnada para la horda de muertos vivientes y sus brazos sufrieron el mayor de los daños; sus armas se volvieron difíciles de llevar y sus hombros ardían, pero debía seguir. Aguanta, Rich. Piensa por un breve segundo mientras corre de un lado a otro para llegar a Omega. Los animales devoran sus extremidades con ímpetu y Omega solamente puede arrastrarse con ayuda de sus extremidades, grita y clama por ayuda, pero no ve a nadie. Farfadox llega como puede y empieza a dispararle a los animales, sube a la altura del cuerpo de Omega y llama la atención de los muertos vivientes, los cuales dejan de devorar a Omega y corren hacia Farfadox. A él no le da tiempo de pensar y huye al otro lado, alejándose de su compañero y vendándose como puede, pero unos cuernos chocan con su armadura y lo tumban al piso, dejándolo malherido y a punto de morir. Alza su arma y los aniquila, el olor a pólvora lo emborracha y el sonido de las balas lo dejan aturdido. Pasó de estar a tres metros de Omega a estar a cincuenta metros. Todavía hay tiempo, debo salvarlo. Corre de vuelta a cúmulo de bloques que protegen a Omega y ve un brazo mordisqueado sin vida extenderse en el barro y una cabeza desfigurada boca arriba, dibujando un camino rojo hasta llegar a sus pies, no escucha su voz y Farfadox sabe que llegó tarde.

“Omega fue asesinado por Infectado”

                Quedan dos en la llanura. No sé nada de Rich desde hace veinte minutos. Farfadox quiere morirse allí mismo y se inyecta una jeringa de adrenalina para seguir adelante. La droga le da el empujón que requiere para avanzar pero lo consume lentamente. La lluvia se detiene poco a poco y el cielo empieza a esclarecer, otorgándole a los Mercenarios una vista perfecta para su carnicería. Pero cuando debe decidir entre una persona y otra, el anuncio de que Rich fue también asesinado rompe su hilo de concentración nuevamente y se halla en una encrucijada la cual desearía que nunca pasase, pero lamentablemente es quien le obliga a tomar una decisión. El desfibrilador. Los segundos son cruciales, pero sus pies ya corren hacia él antes de que su mente apruebe tal acto; se apresura a llegar a Rich, pasando por el cuerpo sin vida de Omega. Se siente un traidor, un insensible e inservible líder. Traga saliva y en el trago se le cristaliza la mirada; la punzada en el pecho dolía más que las mordidas en sus brazos y la garganta se retuerce en un llanto que priva de libertad.

                Entres salto llega al cuerpo de Rich y su apariencia es de menos alentadora; su cráneo fue picoteado, su ropaje hecho retazos y su mandíbula despegada de su posición. Su mirada, perdida, apunta al cielo y al helicóptero. Pocas veces ha visto a Rich derrotado, no es propio de él. Rich es quien sale adelante a pesar de todo y solamente él mismo es capaz de acabar con su existencia. Farfadox podría tomar el desfibrilador y huir de la masacre, pero no puede dejarlo, no a él, sabe que puede enloquecer si no lo tiene a su lado en este infierno, a pesar de que fue él mismo quien arrastró a la persona que más estima y protege a este lugar. Su desfibrilador está a sus pies y Farfadox lo toma como su única esperanza en devolverlo a la vida. Es su segunda oportunidad de defenderlo. Con brazos rotos, una mirada llena de lágrimas y un corazón retumbando del desespero, logra acogerlo en una caseta hecha de madera y barro. El ruido del helicóptero es ensordecedor y lo desconcentra de su misión, por lo que se ve obligado a cavar más hondo y enterrarse junto a Rich. Su arma cumple la función de una pala y sigue cavando, tendiendo a Rich en una superficie plana, dejándolo por encima de Farfadox. Sus manos tiemblan y la única luz que ilumina la cámara de barro proviene de sus ojos y de su linterna. Se limpia las lágrimas con el hombro izquierdo y activa el Desfibrilador, su posición es demás de incómoda y obliga a recostar el cráneo de Rich sobre su pecho para acercarlo más a él. La corriente de la máquina hace presencia.

“Con los brazos hechos mierda, pero aquí estoy” –dice, pero es el sonido de las hélices del helicóptero quien le responde. Los zombies arañan la superficie de arriba y boronas de tierra caen sobre Rich y Farfadox.

                Farfadox inicia la máquina y comienza a frotar las placas. El corrientazo eléctrico dispara un pitido y coloca las placas sobre el pecho de Rich; su cuerpo levita por un segundo, pero no hay reacción. De nuevo. Farfadox vuelve a frotar las placas, acomoda sus rodillas en el húmedo suelo y sus brazos apenas responden debido al dolor, cansancio y al peso de su mochila y de Rich. Rich pesa, para ser un esqueleto, pesas. Segundo pitido y acerca las placas al pecho de su estimado y vuelve a dar un brinco; sus brazos empiezan a moverse y escucha un quejido, Farfadox jadea y vuelve a cargar el Desfibrilador, frotando las placas, y cuando la descarga alta de voltaje pasea por todo su esqueleto, Rich vuelve a la vida e inhala y exhala con ganas, toma lo-que-sea que está en su pecho y lo aprisiona con sus huesudas manos para aferrarse a la segunda oportunidad que le dio la vida, mirando la cámara de barro a su alrededor y el Desfibrilador a un costado de él.

“¡Rich!” –Farfadox no tenía ganas de disimular su emoción y el nudo en su garganta se desató, lloriqueando sobre el cráneo de su compañero. No podía soltar las placas, el agarre de Rich era fuerte y seguro. De nuevo, Farfadox volvió a sentir esa fuerza que lo empuja a lo desconocido y recuerda el por qué se halla en esa isla. Por doce exactos segundos olvidó la realidad que los pisoteaba por encima de la cueva y acarició el dorso de la mano de su amigo con su pulgar. Está con él de nuevo, y no puede sentirse más afortunado.

“Ey, ¿qué pasa, tío?” –Le responde con cansancio, apenas audible, con una risa al final. Farfadox ríe al escucharle tan tranquilo después de resucitar, muy propio de él, piensa y suspira del alivio. Su pecho sube y baja y poco a poco suelta el agarre de las manos de Farfadox a la par que su respiración se regula. Hacen el Desfibrilador a un lado y en cuestión de minutos vuelven a levantarse del suelo para armar un plan y huir del hueco donde se encontraban.

“¿Cómo hacemos?” –pregunta Farfadox mientras cava un camino a dirección contraria. Pero, cada hueco que abría era encontrarse cara a cara con un muerto viviente sediento de carne. Empezó a buscar otras salidas, pero no encontraba nada. Por otro lado, Rich también buscaba por sus alrededores, pero su suerte estaba igual que la de Farfadox.

“Yo subía y ya está. ¿Quieres que lo haga yo? Si me muero, da igual” –Farfadox podría adorar muchas cosas de él, y su favorita sin duda son sus arranques de locura donde ponía su vida en bandeja de plata. Pero no necesitaba esos pensamientos ahora, no cuando hay Mercenarios merodeando el lugar y acababa de perder a otro ser querido.

“No, no, no” –Le respondió Farfadox, volteándose a donde estaba Rich y tomándolo de los hombros. Lo empujó a la pared, la luz de su casco lo encandeció y Rich desvió la cara a un costado, sin despegar la mirada del Líder. No se inmuta en despegarse de su agarre y su presencia está demasiado cerca, pero se deja tomar. Tiene que alzar la vista porque Farfadox es más alto que él–. “Acá, la idea es no morirse”.

                Rich lo mira con genuina atención, haciendo caso. Se pregunta para sí mismo cuántas veces escuchó a Farfadox tan preocupado por él, la situación le genera gracia.

                “No te vuelvas a morir” –repite en un tono bajo, con firmeza y total seriedad. Rich apenas lo escucha y contempla la idea de reírse, pero en lugar de eso hace una mueca que Farfadox no logra descrifrar–. “Porque no hay más Desfibriladores”.

                Rich asiente, obediente. Farfadox empieza a soltar el agarre y vuelve a alejarse para buscar salidas, Rich lo sigue con la mirada, pero al segundo se da la vuelta. No hay más desfibriladores, piensa otra vez y sus nervios vuelven a florecer. No hay segundas oportunidades. Puede escuchar cómo Rich sale de la cueva y suspira, esperando y aspirando que Rich haga caso y sea más cuidadoso.

Notes:

imaginemos que rich no muere por SEGUNDA VEZ y se desconecta porq quiere mimir, es mi fanfic y yo decido en dónde termina kyaaa.