Actions

Work Header

Colorful.

Summary:

•𝚅𝚒𝚟𝚒𝚊 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚖𝚞𝚗𝚍𝚘 𝚍𝚎 𝚋𝚕𝚊𝚗𝚌𝚘 𝚢 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚘, 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚐𝚛𝚊𝚌𝚒𝚊𝚜 𝚊 𝚝𝚒, 𝚜𝚎 𝚌𝚘𝚗𝚟𝚒𝚛𝚝𝚒𝚘 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚑𝚎𝚛𝚖𝚘𝚜𝚘 𝚊𝚛𝚌𝚘𝚒𝚛𝚒𝚜 𝚍𝚎 𝑪𝑶𝑳𝑶𝑹𝑬𝑺.
︻╦╤─ ҉ -¨ * ‧₊˚*♡ * *” ♡. ♡

Amo hacer one-shots, me da la oportunidad de explorar muchos escenarios y hace mucho que no escribo en wattpad asi que aqui va mi nueva obsecion. Dan Da Dan.
⋆⁺₊⋆ ☾⋆⁺₊⋆

Notes:

𝙰𝚌𝚕𝚊𝚛𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚜𝚝𝚎 𝚎𝚜 𝚞𝚗 𝚕𝚞𝚐𝚊𝚛 𝚜𝚎𝚐𝚞𝚛𝚘 𝚜𝚒 𝚜𝚘𝚕𝚘 𝚟𝚊𝚜 𝚊𝚕 𝚍𝚒𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚎𝚕 𝚊𝚗𝚒𝚖𝚎, 𝚗𝚘 𝚒𝚗𝚌𝚕𝚞𝚒𝚛𝚎 𝚙𝚎𝚛𝚜𝚘𝚗𝚊𝚓𝚎𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚊𝚞𝚗 𝚗𝚘 𝚑𝚊𝚢𝚊𝚗 𝚑𝚎𝚌𝚑𝚘 𝚜𝚞 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚌𝚝𝚒𝚟𝚊 𝚊𝚙𝚊𝚛𝚒𝚌𝚒𝚘𝚗 𝚎𝚗 𝚎𝚕 𝚊𝚗𝚒𝚖𝚎. ❤︎

Chapter 1: Ex novio

Chapter Text

Momo y Ken hablaban de diversidad de temas durante el almuerzo en una de las bancas de la escuela. La frescura del día los acompañaba en esa complicidad que ambos guardaban celosamente del resto, robándose miradas de vez en cuando entre risas espontáneas.

—Creo que los gusanos espaciales son más grandes... —Takakura comentó, mostrando una de sus revistas a Ayase, quien sorbió su caja de jugo Pompi con interés.

—¿Y qué tienen de especial? A mi parecer, se ven sin chiste y hasta tontos —comentó ella, alzando una ceja.

Takakura sonrió con emoción; estaba a punto de parlotear todo su conocimiento sobre gusanos espaciales.

—¡Exactamente, ese es el punto! —Sin querer alzó la voz, pero a Ayase no pareció molestarle ni sorprenderle—. Son tan insignificantes que, aun con su gran tamaño, pasan desapercibidos por otras criaturas del espacio. Pueden adentrarse en cráteres y consumir energía como una chinche… e irse.

—¿Eso no dañaría a otros planetas y sus habitantes?

—Correcto. Pero cuando lo notan, el gusano ya se trasladó a otro territorio —Okarun infló el pecho, orgulloso de saber tanto.

Ayase soltó un “¡Oh!” sorprendido antes de reír.

—Se escucha como mi exnovio —soltó, estirándose en su asiento y moviendo los pies.

Takakura se congeló, lleno de dudas y sentimientos; ahora le costaba verla a la cara.

—Perdón, Ayase, pero... —dudó un momento, rascándose la nuca—. ¿Puedo saber cómo era tu anterior novio?

Momo se sorprendió por la pregunta, pero se lo tomó con calma e incluso con humor.

—¡Ay! Me da hasta pena recordarlo —dijo con una sonrisa mientras bebía más jugo—. ¿Por dónde empiezo?

Takakura jugó con sus manos, nervioso por lo que pudiera escuchar, pero la dejó pensar tranquilamente.

—Lo primero y más importante... era un idiota —Momo suspiró como quien suelta algo pesado—. Mi abuela lo odió cuando lo llevé a casa y Miko y Muko siempre me decían: “Mejor mierda, amiga”.
Takakura rió por lo bajo ante las palabras de Momo y su imitación de sus mejores amigas.

—¿Tan malo era? —preguntó, comiendo su almuerzo.

—Malo le queda corto.

—Entonces, ¿por qué saliste con él en primer lugar?

La pregunta del cuatro ojos desorientó a Ayase, quien empezó a jugar con su flequillo, sabiendo lo tonta que era la respuesta.

—Se parecía al actor Ken Takakura... —susurró, apenada.

Ambos guardaron un breve silencio.

—¿¡Y ya!? ¡¿Eso fue lo que te atrajo?! —“¡Pero si yo hasta me llamo como él!”, pensó a gritos el chico.

—P-pues sí, ya sé que es tonto, pe-pero ¡él se parecía bastante! —se defendió Ayase, aun sabiendo que no tenía excusas. Fue una decisión simplemente irracional.

—¡No puedes salir con alguien por una razón tan estúpida!

—¡Ay, que ya sé, Okarun! —gruñó, molesta.

Ambos estaban enfadados, cada quien por su respectiva razón. Bebieron un poco de jugo para calmarse.

—¿Y por qué terminaron? —preguntó Takakura, jugando con sus lentes.

Momo rodó los ojos, pero respondió.

—Pues… un día me pidió dinero prestado... —comenzó, viendo que su amigo ya estaba abriendo la boca para opinar—. ¡No me interrumpas! —se adelantó ella—. Bien, quería que le prestara dinero para ir a una cita conmigo. ¡Y sí, ya sé que es una razón muy estúpida!

Takakura asintió, guardándose cualquier comentario.

—Pero bueno, me dio otra opción —Momo se estiró, mirando al cielo al recordar ese día—: que aún podíamos tener una cita… si lo dejaba cogerme. Esas palabras usó—

La anécdota se vio interrumpida cuando Ken se atragantó con su comida.

—¡Okarun! ¡¿Estás bien?!

El susodicho alzó la mano, pidiendo un momento mientras tosía sin control, y Momo le daba palmadas en la espalda.

—Perdón… fue mucho para procesar —dijo con la voz cortada. Ayase aprovechó para comer un poco de su almuerzo—. ¿Y luego qué pasó? ¿Lo… lo hiciste?

—¡No! ¡Claro que no! —Ayase le dio un empujón, molesta—. Le di una patada a ese malnacido —dijo con tono de película de acción, lo que provocó que él riera.

—Seguramente lo noqueaste…

—Pues, en ese momento no había despertado mis poderes espirituales, así que no le hice gran cosa… —recordó, antes de susurrar—: pero la patada que me dio en el estómago sí que dolió…

Ayase sintió un poder espiritual crecer y se dio cuenta de que su amigo estaba transformándose.

—¿Que hizo qué...? —la voz de Takakura cambió, su cuerpo empezó a encorvarse y su cabello pasó de negro a gris—. ¿Dónde está ese malnacido que lastimó a mi linda Momo?

—Ay, ya cálmate. Fue hace mucho tiempo. Además, creo que ya lo expulsaron por fumar en la escuela.

Las palabras de la chica calmaron su enojo, pero él aún seguía transformado.

—Qué desgracia… quería golpearlo yo mismo —dijo con un tono bajo que igualaba su autoestima—. Mi vida está llena de sueños sin cumplir… —suspiró—. Después de todo, soy un hombre diferente ahora...

Un grito agudo de Ayase llamó la atención de quienes pasaban cerca; la vieron golpeando al chico nerd a su lado.

—¡Te advertí que no dijeras eso! —lo regañó entre golpes, mientras él parecía no darle importancia.
Momo respiró hondo para calmarse—. Olvídate de él; además, fue bueno que terminara conmigo. Ese día fue cuando te conocí, ¿lo olvidas?

Puff.

Takakura se destransformó, apenado, jugando con sus lentes con una sonrisa tonta.

—E-es verdad… —dijo de forma extraña—. Pero, ¿ya no te gustan los hombres como él?

Ayase se sonrojó, apartando la mirada. Nunca hablaban de cosas así, en especial por la tensión entre ellos. Aun evitando mirarlo, topó su hombro con el de él, haciéndolo temblar.

—Pues no… ya no —admitió en un susurro tímido.

Ken, aún nervioso, le devolvió suavemente el empujón, ambos mirando hacia otro lado.

—¿Aún te gustan… l-los hombres como Ken Takakura? —preguntó con un susurro que solo ambos escucharon.

—… Algo así.