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Summary:

Después de haber logrado estudiar la carrera de sus sueños al otro lado del mundo, Huening Kai regresa a casa después de graduarse, justo como le había prometido a su familia. ¿Qué podría pasar? Bueno, esta vez Kai no volvería solo.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Dentro de lo que cabe, no hay conceptos concretos para definir ciertas cosas en la vida. Si tomamos las cosas desde ese punto, podríamos entender de una forma más sencilla que algunas cosas simplemente son subjetivas hasta que cada quien se moldea a su significado.

Cuando hablamos del concepto de familia solo tenemos en mente la parte superficial, no todas las familias hacen las mismas cosas, no todas las familias tienen el mismo número de integrantes, no todas las familias cuentan con la misma perspectiva y mucho menos con la misma variación de personalidades por cada miembro de la familia, o al menos así lo había comprendido Kai cuando solo era un pequeño niño de 6 años.

Para Kai, su familia era un claro ejemplo de lo que los dibujos animados y las canciones infantiles describirían como familia feliz, estaba muy contento con eso y había aprendido tanto de ellos. La familia Huening se conformaba de mamá, papá, su hermana mayor, Lea y su pequeña hermanita Bahiyyih; nunca había sido juzgado por disfrutar de vez en cuando de los juegos de sus hermanas porque, de igual forma, sus hermanas tampoco se limitaban a no jugar videojuegos con él.

Le divertía mucho pasar tiempo con papá, siempre estaba tocando esa guitarra acústica marrón y Kai solo esperaba el día en el que finalmente pudiera tocar la guitarra por sí mismo, aún llamando absurda su idea de convertirse en cantante después de muchos años más, él siempre se imaginaba creando la melodía perfecta con aquel instrumento de madera.

Su mamá le decía que no debía avergonzarse de sus sueños si él realmente lo anhelaba con el corazón, sobre todo porque, más allá de soñar con ser cantante, Kai debía entender la importancia de escucharse a sí mismo y reconocer qué era lo que quería, aunque eso de repente pudiera atraer las palabras venenosas de las personas que llegasen a considerar hablar de sus sueños como si fueran suyos.

En definitiva, Huening Kai sabía que tenía una increíble familia.

Con el paso del tiempo continuó en crecimiento tanto física como mentalmente, eso le permitió entender cuestiones más complejas como la comunicación. La familia Huening tenía una buena comunicación; podían poner las cartas sobre la mesa si así lo quisieran pero tampoco era algo que sucediera siempre, los asuntos que de alguna manera afectaran a alguien eran de importancia para el resto, como cuando Lea intentó ocultar su decepción después de reprobar un examen, ese día mamá y papá habían hablado con sus 3 pequeños hijos con la intención de demostrarles que estaba bien cometer errores y que no siempre todo podía ser perfecto o resultar bien. Kai no le dió relevancia a esa parte en ese momento pero años después se vió en la misma situación y comprendió aquellas palabras.

El tiempo había sido determinante para cada uno, vivieron entre altibajos pero siempre buscaron soluciones; no hubo festividad que no celebraran, cumpleaños que no festejaran o logros que no premiaran, al final del día sus padres no podían limitarse a darles una perspectiva más positiva e incluso soñadora de las cosas.

Aunque no fue así para siempre.

La adolescencia fue una etapa complicada y confusa, al menos desde el punto de vista de Kai aunque tampoco descartaba que para sus hermanas también lo hubiera sido, sin embargo, el crecer implica más y más cosas cada vez, tal vez por eso existió un tiempo en el que se sintió incomprendido e incluso distanciado; fue una etapa en la que tuvo que entenderse a sí mismo porque de repente comenzaron a existir los días en los que las charlas con mamá y papá ya no le generaban la misma confianza que cuando era más pequeño, principalmente porque sus dilemas no eran ni un poco semejantes a los de un niño, por supuesto que fue complicado. Quién diría que al final todo llevó a fortalecer el vínculo de confianza con sus hermanas, tal vez fue porque ellas entenderían lo que sentía.

Si bien, a lo largo de su vida, Kai había pasado y vivido varias experiencias, tenía la plena confortabilidad de que al menos una persona de su familia podía escucharlo, y determinar sus propios límites, definir sus habilidades y desarrollar sus capacidades le habían llevado a hacer decisiones por sí mismo, independientemente de la respuesta, si él estaba completamente seguro de hacer algo, podía hacerlo, estaba siendo apoyado después de todo, a veces con dudas de por medio pero sin cuestionar cada paso que daba. Estuvo consciente de esa parte cuando vió las expresiones de preocupación de sus padres hacia las palabras de sus hermanas, en su debido momento, porque pudieron haberse angustiado ante el hecho de que Lea optara por cambiar de carrera o haberse intrigado ante el deseo de Bahiyyih por teñirse el cabello de color rosa, no obstante, eso no les impidió apoyarlas.

Pudo notarlo cuando, después de pensarlo demasiado, se animó a estudiar la carrera que realmente le interesaba, estuvo divagando entre las opciones que conformaban su lista pero supo que si la carrera en el primer puesto estuvo ahí era porque de verdad le había llamado mucho la atención; se informó sobre esa Licenciatura en Contabilidad y Finanzas y realmente sintió que valía la pena, sus padres ya se lo habían dicho y si verdaderamente era su meta, nadie le impediría cumplirla.

Y justo eran sus padres quienes venían a la mente de Kai, más allá de estudiar la carrera que quería, había dudado un poco por un detalle muy importante y es que dicha licenciatura se impartía en universidades de Corea del Sur, sí, también había universidades en Estados Unidos que la impartían pero era totalmente distinto. Recordaba bien cómo había sucedido todo.

El profesor de Kai, del curso de idioma extranjero, le había aconsejado un poco en sus dudas y con un alumno como Kai, que no tenía mucha complicación en el idioma coreano por ser su lengua materna, la elección de dicha carrera no le traería muchas dificultades, incluso podría resultar una buena experiencia; había pensado mucho con la almohada contra la cabeza cuando decidió finalmente. 

Los 3 estaban reunidos en la mesa del comedor, la pareja lista para escuchar lo que su hijo tenía que decirles, Kai estaba nervioso durante esa tarde de primavera pero se animó a sí mismo para hablar.

—Ya sé qué carrera quiero estudiar, realmente me interesa mucho— confesó.

Su papá se alegró por él. —Eso está muy bien, hijo, y ¿qué carrera te interesa?

—Es una licenciatura de finanzas y he leído que es muy completa.

—Oh, ¿en qué universidad está?

Kai casi notó el milímetro que bajó su sonrisa cuando le reveló ese detalle pero supo que todo estaría bien cuando vió a la mujer sonreírle con cariño.

—Ah, ya veo— su madre sostuvo. —Te gusta mucho la idea ¿no?

—No sabes cuánto— habló con emoción, sabía que no había muchas complicaciones porque podría vivir con sus abuelos maternos y en todo caso, ya estaba consciente sobre su autocuidado, confiaba con ilusión sobre su futuro y ante esa cuestión sus padres no pudieron permitirse irrumpir con sus sueños.

Seguramente fue difícil para ambos dejar que su hijo se fuera a otro país, pero lo estaba haciendo para cumplir sus metas y si existía la posibilidad de hacer algo para que ese sueño se viera realizado, lo harían.

Para el lapso de unos cuantos meses, sus padres habían buscado financiar cada trámite y cubrir los gastos iniciales necesarios; así fue como a sus cortos 17 años de edad, Kai se mudó a Corea del Sur con sus abuelos para estudiar la carrera que quería, prometiendo llamar a sus padres y hermanas para mantenerse en contacto hasta el último día de sus estudios, jurando regresar cuando finalmente se hubiera graduado.

Así, después de una espera de 4 años, la familia Huening recibió las buenas noticias.

Finalmente Kai volvería a casa.

Lea llegaba a casa con las compras para la cena cuando fue recibida por el bullicio de voces que viajaban de una habitación a otra.

—¡Hiyyih, limpia la mesa del comedor!— pidió la señora Huening.

—¡Aún no termino de ordenar mi cuarto!— recibió como respuesta desde el segundo piso.

La chica se acercó a la isla de la cocina para dejar las bolsas sobre la misma y al girar sobre sus talones se encontró con su padre. —Lea ¿Has visto el trapeador?

—Papá, acabo de llegar a casa— respondió intentando aguantar la risa.

—¿Dónde estabas?

—Me pidieron que fuera a comprar para la cena— le recordó. —¿Por qué tanto ajetreo? ¿El presidente viene a la casa o qué?

—Ay, hija, tu hermano llegará en unas horas, tu madre está emocionada.

Lea sonrió. —Lo sé, yo también estoy emocionada por verlo de nuevo, pero es Kai, tampoco es un desconocido.

El hombre se recargó en la pared afirmando a las palabras de su hija mayor, en realidad a él tampoco le importaba mucho arreglar la casa para que se viera perfecta pero su esposa había insistido en limpiar porque no sabía si Kai probablemente llegaría cansado del viaje y ella quería atenderlo lo mejor que pudiera, después de todo seguía siendo su bebé y lo cuidaba mucho, al menos así era hasta que se mudó a Corea.

Hasta donde sabía, la vida de su hijo como foráneo había sido un poco complicada al inicio porque tenía que adaptarse a varias cosas: al horario, al idioma, a las comidas, a las personas, incluso a su nueva habitación; inicialmente solía hacer videollamadas a diario, justo como había prometido, pero poco a poco fue disminuyendo el número de días por semana porque comenzó a ocupar su tiempo en tareas y proyectos al igual que comenzó a construir prácticamente una nueva vida allá, hasta el final de los días seguían en contacto pero no había sido tan frecuente como antes, la última vez que habían hablado había sido ayer y solo había sido una llamada telefónica de unos pocos minutos porque Kai estaba empacando sus cosas. Tenía emociones encontradas, ver a su hijo después de 4 años en persona, finalmente, sería un evento inolvidable, sabía que Kai ya era un adulto de 21 años y tenerlo de vuelta después de no haber vivido con él una etapa de cambios como esa también le ponía nervioso, no dudaba que no fuera el único sintiéndose así en esos momentos.

Al final de cuentas, un reencuentro siempre estaba lleno de emociones, no se sabía que esperar más allá del hecho de volverse a ver y eso los ubicaba en el comienzo de una desconocida montaña rusa.

El tiempo avanzó como lo habitual y pronto el mensaje de Kai a Lea le decía que se encontraba en el aeropuerto esperando un taxi que lo llevara a su destino, que lo trajera a casa.

Apenas se habían dado el tiempo de tomar un respiro en todo el movido día, o lo que llevaban de este, cuando Bahiyyih se percató de la silueta borrosa de un auto a través de las cortinas traslúcidas. —Eh... Hay un auto estacionándose en la entrada— y sus palabras alertaron al resto.

—¡Lea, ven, Kai ya llegó!— llamó a su hermana. La señora Huening escuchó levemente una puerta de auto siendo cerrada y distinguió en un eco suave la voz de una persona agradeciendo, vaya, estaba capturando todo con tanto detalle que, de repente, parecía que por cada minuto que pasaba el momento sucedía en cámara lenta. Entonces el timbre emitió su característico sonido.

Se quedó casi estática a metros de la puerta, viendo cómo su esposo se acercaba a tomar el picaporte para abrir y su hija menor jaloneaba a su hermana para quedarse enfrente de ella y obstruir un poco de su paso y vista queriendo ser las primeras en recibir a su hermano. Entonces la deslumbrante luz se hizo ver cuando la puerta fue abierta y las chicas se adelantaron a abrazar a Kai.

—¡Kai! 

—¡Hermanito! ¡Has crecido demasiado!— exclamó Lea. 

—¿Qué le pasó a tu cabello?— preguntó Bahiyyih.

—Te sorprenderá pero, te extrañé— continuó la mayor.

—¿Corea es bonito como en las fotos?

El padre intervino para detener el bombardeo de preguntas de sus entusiastas chicas que tenían con una expresión divertida a Kai y se hizo paso para abrazar a su hijo. —Bienvenido a casa, hijo.

—Gracias, papá, los extrañé tanto— soltó por fin y entonces Lea y Hiyyih se apartaron para finalmente dejar que madre e hijo quedaran frente a frente. —Hola, mamá.

Y el lindo abrazo no se hizo esperar, finalmente tenía a su bebé con ella, en sus brazos, había sido una larga espera pero había valido totalmente la pena, su hijo había ido a cumplir su sueño y ahora que estaba de vuelta en casa, se quedaría hasta que, al menos, dentro de unos años se encontrara buscando comenzar una nueva etapa, lo estaría apoyando pero por lo pronto solo quería recuperar todo ese tiempo que habían pasado separados.

Al separarse, Kai sonrió y regresó su mirada hacia atrás donde había dejado las maletas. —Pero no te quedes ahí— entonces la pequeña burbuja del momento del reencuentro familiar explotó y el fantasioso haz de luz del que había aparecido su hijo se había esfumado, entonces lo vio, así como el resto.

Había esperado por su regreso, pero no esperaba esto.

A lado de las maletas de Kai, se encontraba de pie, en una postura normal pero algo apenada, un alto chico asiático de cabellos negros, vistiendo jeans azules y un suéter color crema con zipper en el cuello, con un bolso negro cruzado por su torso y mostrando una tímida sonrisa que resaltaba sus hoyuelos; probablemente ahí, de pie, siendo espectador desde el primer momento en que comenzaron a recibir a Kai con abrazos.

—Hola— saludó felizmente.

Kai caminó hacia él, como si hubiera esperado todo el día a que esta escena sucediera, se puso a lado del chico y miró a cada uno de los integrantes de su familia. —Bueno, les presento a Choi SooBin.

Todos se dieron el tiempo de saludar con genuina amabilidad a la vez que él se acercaba a cada uno de ellos a estrechar sus manos con una suave reverencia mientras repetía que era un gusto conocer a cada uno. ¡El chico era muy amable! Y además era muy educado, aunque eso era más predecible recordando que venía de Corea, no era como si ellos no tuvieran modales, ustedes entienden, hablamos de culturas. Como sea, su madre consideró que había sido un gesto amable de Kai haber traído a uno de sus amigos a conocer su país natal.

—Es mi novio— concluyó cuando terminó la sesión de saludos, SooBin seguía sonriendo con entusiasmo.

Novio.

Kai tenía novio.

Su bebé tenía novio.

Todos ya estaban adentro en la estancia cuando las palabras de Kai seguían tratando de ser asimiladas en su mente, en realidad nunca había tenido un problema con ese tema de las preferencias, mucho menos con que alguno de sus hijos se declarara con una orientación distinta a la que los estereotipos solían establecer y ella y su esposo se los habían dejado en claro años atrás, sin embargo, era mucha información para procesar, además sabía de Kai que era homosexual, solamente apenas estaba acostumbrándose a lo mucho que había cambiado su hijo.

El Kai de 21 años, que estaba sentado en el sofá de dos plazas frente a ellos mientras sutilmente sostenía la mano del chico pelinegro al mismo tiempo que respondía las preguntas de sus hermanas, era un joven de complexión ancha como su padre, alto y esbelto, vestía jeans negros con una playera blanca y una bonita chaqueta de cuero color café, su cabellera ahora estaba teñida de un color rubio miel, un dorado casi castaño, y sus facciones estaban más definidas, su voz era completamente diferente y sus suaves mejillas habían desaparecido junto a todo aquello que alguna vez le hizo ver como un pequeño de 16, casi 17 años.

—Había olvidado lo distinto que es el clima de aquí, allá suele hacer mucho frío en invierno— comentaba Kai cuando la fémina finalmente volvió a la realidad.

La plática continuó porque claramente no acabaría pronto, tenían tanto de qué hablar, Kai apenas les hablaba de su experiencia con el horario y el clima del país, Lea se puso a pensarlo un poco e incluso era probablemente que ambos tuvieran jet lag por la diferencia de horas, tenía entendido que la noche la habían pasado en el avión para poder estar en casa a las 4 de la tarde, probablemente era el día más largo que estaban teniendo.

Estaba sentada en el sofá individual escuchando la anécdota de su hermano, su mirada se desvió un momento a ver al chico a su lado, totalmente atento y con un semblante alegre y risueño, probablemente él ya conocía la historia, inconsciente, Lea sonrió, estaba feliz por Kai aunque realmente no esperaba tener cuñado hasta al menos dentro de un par de años.

Recordó cuando tiempo atrás, un tímido Kai de 15 años estaba tocando a la puerta de su habitación para hablar de algo, fue un momento inesperado porque en ese entonces no acostumbraban a tener charlas serias, en realidad, aparentemente esa fue la primera, se acercó con una expresión indescifrable, parecía confundido, asustado y nervioso al mismo tiempo, pero sus palabras fueron claras cuando finalmente le confesó entre sus líneas que por primera vez una persona le había parecido atractiva y resultó ser un chico, ella había sido la primera en saber de la orientación de Kai y también fue la primera en apoyarlo hasta que él estuvo listo para confesarlo en voz alta, animándose a decirlo dos años después, en su última semana en Hawaii antes de irse a Corea.

Supo que Kai se había ido tranquilo sabiendo que cada uno aceptó incondicionalmente todo aquello que conformaba su ser; ver a SooBin y conocer el lugar que tenía en la vida de Kai le hizo saber que había regresado fortalecido de confianza como para llevar a su pareja a conocerlos, estaba orgullosa de él.

La tarde transcurrió tranquila mientras Kai llevó las maletas de su novio y las suyas con ayuda de su padre, escaleras arriba, a su antigua habitación declarando que compartirían el espacio, el resto no tuvo problema aunque en realidad era porque la habitación de huéspedes estaba hecha un desastre luego de convertirse en una clase de almacén con el paso de los meses, podías encontrar libros de la escuela primaria de Bahiyyih a pocos metros de la vieja televisión descompuesta, no habían vuelto a contemplar que pudieran darle el debido uso a la habitación desde que la abuela los visitó hace un par de años.

Mientras el movimiento comenzaba en la habitación de Kai, la señora Huening estaba preparando la cena mientras charlaba con Lea y Hiyyih lavaba algunos utensilios que habían sido ocupados ya. SooBin se había quedado en el sofá un momento contestando algunos mensajes, pero tan pronto como terminó de atender las conversaciones, se acercó lentamente a la cocina. Lea se percató y le llamó para integrarlo con más facilidad.

—Justo estaba por hacer una ensalada— le comentó.

—¿Te podría ayudar?— preguntó en una pronunciación tan natural.

—Por supuesto.

Ambos estaban cortando las verduras para dicho platillo cuando a la chica se le ocurrió halagar la buena dicción del inglés de SooBin, le pareció divertido que momentos atrás Kai mezclara letras por la concentración de la plática y terminara colocando palabras coreanas en medio de su discurso, no podía reclamarle porque sí entendía algunas cuantas palabras, porque Kai se encargaba de corregirse cuando se percataba y porque prácticamente acababa de pisar tierra americana luego de haber estado del otro lado del mundo por tanto tiempo.

—De alguna forma, siempre me fue bien en Lengua Extranjera, pude entender el inglés sin muchas complicaciones, parte de eso porque mi cantante favorita es estadounidense, las letras me ayudaron mucho.

—También creo que esa es la mejor manera de entender mejor las palabras— concordó.

—Cuando entré a la universidad no me relacionaba con nadie, me daba mucha pena— rió. —Veía a todos hablar con todos y yo estaba en la esquina del salón, entonces vi al otro extremo a un chico igual de solo que yo y me animé a hablarle, así fue como Kai y yo nos conocimos, me ayudó tanto con las tareas mientras yo le ayudaba a adaptarse y de un momento a otro nos volvimos inseparables— sonrió con la vista en los tomates que rebanaba, Lea también estaba sonriendo ante la anécdota. —Han sido los 4 años más increíbles de mi vida.

—Eso es muy lindo.

Ambos continuaron cortando vegetales mientras desviaban su charla a temas más triviales como los artistas que solían escuchar, la señora Huening los veía unos pasos atrás conversando animadamente y sonrió, se veía que SooBin estaba cómodo.

A la hora de la cena toda la familia estaba deleitándose con la comida, en la cabecera estaba el señor Huening, a su derecha estaba Lea, a lado de ella estaba Hiyyih, la señora Huening estaba en la silla en el extremo contrario a la cabecera, SooBin a su lado y Kai consecuente, teniendo a su padre a la derecha; era muy agradable el ambiente de la plática que sostenían, entre las muchas cosas que se hablaron, Bahiyyih soltó una pregunta curiosa.

—¿Entonces desde cuándo son pareja?

—Somos novios desde hace un año, lo cumplimos hace un mes— mencionó SooBin con una sonrisa.

—Oh, felicidades— respondió alegre, el pelinegro agradeció y procedió a contar una breve anécdota sobre dicho suceso.

—Regresaba a casa luego de salir a pasear con Sean, mi perrito, cuando Kai llegó con un ramo de 30 tulipanes rosas y blancos y un peluche de conejito, esa noche me llevó a cenar mi comida favorita— contó con entusiasmo.

—¡Basta!— le habló Kai a su lado bajo un apenado tono, le dió un suave empujón en su brazo antes de tomar con ambas manos sus mejillas sonrojadas y luego cubrir su rostro por completo al sentirse expuesto; la familia rió genuinamente ante la tierna escena.

De cierta forma era divertido, Bahiyyih nunca había imaginado a su hermano mayor dentro de un rol como el de ser novio de alguien, recordaba que años más atrás, antes de que Kai se fuera a Corea, invitaba a sus amigas a casa para simplemente pasar el rato hablando o escuchando música, al menos 3 veces escuchó a escondidas cómo sus amigas hablaban de tener un crush con su hermano y ella no entendía cómo era posible; ahora que actualmente estaba presenciando a Kai y a su pareja frente a ella no había nada que le dijera que no parecían hechos el uno para el otro, sin duda ver a su hermano felíz era agradable, durante la cena cuando SooBin se dedicaba a contar otra anécdota con la familia, Hiyyih volvía a ver a Kai solo para encontrar en sus ojos la misma emoción o sentimiento con el que su papá siempre había visto a su mamá.

Cuando terminó la cena y se hubo limpiado y recogido el espacio del comedor y la cocina, todos fueron escaleras arriba para descansar, Kai casi se quedaba dormido en el sofá así que fue el primero en subir a las habitaciones, Hiyyih creyó que, apenas tocó la cama, Kai cayó rendido por el sueño, SooBin le deseó buenas noches cuando pasaba hacia la misma habitación, ella le regresó el gesto y entró en su dormitorio esperando el día siguiente, no sabía qué harían pero antes de la llegada de su hermano había escuchado hablar a sus padres sobre varios planes, probablemente queriendo poner a Kai al día, pues hacía años que no estaba en la ciudad y esta misma también había avanzado y tenía nuevos lugares que querían mostrarle, ahora que SooBin estaba aquí seguramente los planes caían como anillo al dedo para mostrarle los alrededores por primera vez.

A la mañana siguiente, Hiyyih bajó las escaleras aún vistiendo su pijama y encontró a su mamá junto a Lea riendo, estando en la planta baja y más cerca de la cocina, se dió cuenta de que también se encontraba SooBin ahí sosteniendo un tazón con una mezcla color mantequilla entre sus manos; desde la sala tenía frente a sus ojos la viva imagen de un desayuno aparentemente delicioso, había algunos panqueques esponjosos en una charola que inevitablemente le despertaron el hambre aún más.

—Buenos días, Hiyyih— saludó su madre, ella devolvió el saludo a todos los presentes mientras planeaba escabullirse hasta la bandeja, no obstante, su plan fue frustrado. —¿Qué te parece si llamas a Kai? Ya estamos por servir el desayuno.

Aunque no tuvo que esperar mucho para degustar los panqueques, Kai no tardó mucho en despertar diciendo que justamente ya tenía hambre después de haber casi saltado de la cama cuando Bahiyyih mencionó que SooBin ya estaba despierto. Su papá regresó del jardín y todos se sentaron a la mesa para desayunar, Hiyyih gritó a los cuatro vientos, dentro de su mente, que nunca había probado algo tan delicioso y pareció ser que no fue la única persona que lo reconocía, entonces SooBin agradeció con timidez los halagos al desayuno que había preparado. Si Hiyyih, inicialmente, no hubiera congeniado bien con SooBin, tal vez el desayuno la hubiera convencido totalmente, aunque ese no fue el caso, en su lugar, ella ya estaba a favor de que SooBin se quedara todos los días que él quisiera.

Los siguientes días fueron de convivencia familiar como en los viejos tiempos, casi como un deja vu, aunque se sentía nuevo al mismo tiempo. 

Fueron de visita al acuario donde, en su niñez, Kai quedó fascinado con los peces de colores; ver a Kai pasar por el mismo pasillo movió los recuerdos de su madre, por un momento vió a su pequeño de 8 años con una emoción enorme, ahora estaba viendo a su hijo a unos metros más adelante tomando una fotografía mientras reía.

Tuvieron una cena exquisita en el restaurante al que siempre solían ir, la señora Huening recordó la última vez que Kai estuvo ahí con ellos, justo antes de mudarse a Corea, habían tenido una cena de despedida para él y ahora, ahí estaba de nuevo enfrente suyo, disfrutaba de la comida con un brillo especial en los ojos.

Visitaron el gran parque de la ciudad, antes era divertido ver cómo los árboles se veían gigantes cuando el pequeño Kai de 5 años pasaba al lado, casi queriendo correr por el largo sendero mientras el viento soplaba sobre sus cabellos castaños, ahora los rayos del sol reflejaban sobre su cabello color miel mientras caminaba tranquilo admirando el paisaje, lo veía sonriendo tan radiante mientras tomaba una fotografía y luego continuaba el camino.

También visitaron el centro comercial que solían concurrir, tenía muchas tiendas de ropa y de otros accesorios que se pudieran encontrar, la señora Huening recordaba con añoranza cómo su hijo, cuando era pequeño, solía hacerse espacio entre las bases de los estantes de ropa para esperar sentado mientras ella repasaba las prendas buscando algo lindo y Kai al fondo le decía que ya había pasado una eternidad. Ahora frente a ella veía a Kai buscando entre las muchas perchas de ropa mientras le mostraba a sus hermanas, pidiendo opiniones, escogiendo y tomando y dejando prendas según lo que le pareciera.

Esa noche, Lea se acercó a la habitación de Kai para preguntarles a ambos si querían unirse a Bahiyyih y a ella a ver una película en la sala, tocó la puerta y fue invitada a pasar.

—¿Interrumpo algo importante?— preguntó cuando estuvo adentro.

—Para nada— dijo SooBin mientras guardaba unas prendas de ropa en su maleta, Kai estaba en la cama acostado, parecía concentrado en el juego de su celular. —¿Pasa algo?

—Ah, solo pasaba para invitarlos a ver una película en la sala, somos Hiyyih y yo— mencionó con una sonrisa.

—Ay, sí, yo sí quiero ¿Tú quieres, Kai?— le preguntó con diversión a su novio, sabía que casi se perdía en su mundo cuando jugaba en el teléfono. —Kai siempre que podía jugaba Cookie Run, aún lo sigue haciendo— le señaló SooBin a Lea, ambos se rieron de Kai, el rubio sonrió sin despegar la vista de su celular.

—Es adictivo— confesó con la vista en la pantalla aún. —Aún tengo dificultad para conciliar el sueño en este lado del mundo y eso que hemos estado aquí por una semana y media apenas— los otros dos rieron por el comentario de Kai y Lea vió la oportunidad para preguntar.

—Cierto, entonces definitivamente vas a volver a Corea ¿No? ¿Cuánto tiempo se quedarán?

SooBin tomó su celular del buró para revisar su calendario. —Si no recuerdo mal, estaremos hasta el final de esta semana, lo que nos da cuatro días más aquí, tampoco queremos incomodarlos— concluyó con la vista en su teléfono.

—No se preocupen, son de la familia, las incomodidades no existen— sonrió. —Kai ¿Y mis papás ya saben?

Kai después de un buen rato finalmente desvió la mirada de la pantalla. —Claro, les mencioné que vendría a visitarlos como había prometido pero que no era seguro que me quedara.

Lea asintió mientras comprendía las palabras de Kai, después de unos minutos más los tres bajaron a la sala para ver la película, Hiyyih los estaba esperando en el sillón con una expresión divertida que exponía su impaciencia.

En la habitación del matrimonio, la pareja se preparaba para dormir. —¿Qué vamos a hacer el último día?— preguntó el señor Huening.

—No tengo idea...— su esposa volteó a verlo con una mirada que reflejaba una nostalgia, un sentimiento de preocupación también. —Tal vez Kai haya pensado sobre estos días y decida no irse.

—Querida, ya nos había dicho que no era seguro que se quedaría.

Ella suspiró mientras se sentaba en la orilla de la cama. —Lo sé, solo... He visto cómo lo ha pasado en estos días y para mí también es complicado, fueron cuatro años sin él aquí, después de todo vuelve y ahora en unos días se irá lejos de nuevo; tal vez lo reconsideró.

Su esposo se acercó a ella y se sentó a su lado, rodeando sus hombros con su brazo para abrazarla. —Nuestro hijo creció, y no te miento, a mí también me gustaría que se quedara, sé que él lo había dicho así antes de que se fuera, pero construyó y vivió toda una etapa allá y eso no lo detuvo de volver porque somos su familia— ella lo miró con los labios apretados. —Y parece que ahora alguien más se convirtió en una parte importante de este lazo.

Y ella sabía que tenía razón, lo pudo ver desde el primer día y el resto de la semana, había un brillo especial en los ojos de Kai que delataba lo mucho que significaba para él compartir y vivir los momentos de estos últimos días con ese alguien.

Porque en el acuario, entre las paredes de cristal y la infinidad de peces nadando por los alrededores, Kai se reía tanto cuando estaba tomando una fotografía de SooBin, quien estaba completamente fascinado con los peces más pequeños. Porque en el restaurante, mientras cenaban con el atardecer pintando el paisaje, Kai degustaba un bocado del platillo mientras veía con adoración a SooBin probando con curiosidad la comida del lugar. Porque mientras caminaban por la vereda del parque, Kai sonreía radiante mientras, de forma disimulada le tomaba una fotografía a SooBin, quien no podía dejar de admirar los grandes árboles del parque. Porque en cada tienda de ropa que visitaron en el centro comercial, Kai se encargaba de escoger una prenda que sabía que a SooBin le gustaría, Lea y Hiyyih le decían que le quedaría bien pero Kai no terminaba de convencerse entre las muchas opciones y SooBin le afirmaba que cualquiera estaba bien.

Siempre fue por SooBin. 

Esa emoción, ese brillo en los ojos de Kai no estaba totalmente relacionado con lo mucho que había extrañado cada sitio de su infancia, sino por ver a su persona especial en cada uno de esos lugares. 

Era ese intenso sentimiento que, para Kai, venía de ver a SooBin volviéndose la otra mitad de su alma y un nuevo pilar de su familia.

Amor.

Fue cuando ella entendió y con ese mismo amor con el que adoraba a cada uno de sus hijos y a su esposo, se enfrentó a ese miedo por perder a su hijo y comprendió que por más distancia que hubiera, Kai siempre tendría una hogar seguro con su familia, ahora estaba feliz de que su hijo hubiera encontrado un nuevo hogar en el corazón de alguien más y con esa parte siempre estaría agradecida con SooBin.

Los días restantes pasaron tan lento entre los muchos momentos que siguieron compartiendo, Hiyyih y Lea ya decían que SooBin les agradaba más que el mismo Kai, los señores Huening también se tomaron la libertad de hacer una pequeña celebración con pastel para festejar casi todo, la graduación de ambos, el regreso de Kai, la bienvenida de SooBin con la familia y el futuro éxito que vendría para ambos en el siguiente nuevo comienzo de sus vidas.

Fue un sábado por la tarde cuando la familia Huening había acompañado a Kai y a SooBin al aeropuerto para despedirlos con la nueva promesa de que la pareja regresaría de visita en un futuro cercano.

—Las voy a extrañar mucho— admitió Kai riendo mientras abrazaba entre risas a sus hermanas.

A un lado, estaban sus padres, el señor Huening despidiéndose de SooBin. —Tengan un buen viaje, gracias por venir, SooBin, esperamos verte por aquí pronto.

—Por supuesto, muchas gracias a ustedes también por todo— sonrió el pelinegro, el padre de Kai se acercó a su hijo para despedirse también.

La señora Huening y SooBin estuvieron frente a frente. —Cuídense mucho y que les vaya muy bien— le sonrió y el pelinegro asintió.

Fue cuando vió que SooBin se acercó más tímidamente y le dió un abrazo que ella aceptó con cariño, entonces escuchó a SooBin. —Muchas gracias por todo, por aceptarme, por incluirme, por ser una increíble familia. La verdad tenía miedo de que algo no saliera bien pero todos son personas maravillosas, ahora comprendo porqué Kai ama de una forma tan genuina.

Se separaron del abrazo y la mujer le sonrió a SooBin con tanta ternura. —Gracias a ti por ser su hogar cuando estuvo lejos de casa.

Ambos sonrieron y Kai se acercó a su madre para finalmente despedirse, su hijo le sonrió y, como un deja vu, sintió que la escena se volvía familiar, madre e hijo se abrazaron. —Volveré, mamá, lo prometo.

—Oh, Kai, sé que lo harás y sé que estarás bien. Disfruta tu nuevo comienzo y sé muy feliz— soltó ella mientras acariciaba la mejilla de Kai por última vez en ese día.

Tal vez ahora la vida de Kai comenzaría en otro lugar, al otro lado del mundo, pero su familia sabía que esta vez no estaba solo, ya no más y esa parte reconfortante era lo que le aseguraba a cada uno que, sin importar la distancia, estarían unidos.

En definitiva, Huening Kai sabía que tenía una increíble familia.

—¿Y?—  preguntó Kai sentado en su respectivo asiento, SooBin a su lado mientras veía por la ventanilla del avión hasta que Kai habló y volteó a verlo. —¿Cómo te sentiste en estas dos semanas?

SooBin le sonrió. —Kai, estos días fueron muy especiales, me encantó.

—Te lo dije, sabía que ibas a agradarle a todos... Por cierto, ¿Te dijo algo mi mamá cuando se despedían?— preguntó Huening con curiosidad.

—Solo le decía lo afortunado que era por tenerte en mi vida.

—Yo soy el afortunado.

El altavoz del avión dió aviso de que el despegue estaba por suceder preparando a los pasajeros mentalmente para el momento. La pareja se miró a los ojos con una sonrisa.

—¿Listo

—Si es contigo, siempre. 

Notes:

holii, les traigo un nuevo one-shot, espero que les guste mucho, llevo varios meses escribiéndolo, creo que ha sido el más largo que he escrito hasta ahora pero lo hice con mucho amor, muchas gracias por su apoyo! tkm 💗