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Language:
Español
Collections:
Bingo_Musical
Stats:
Published:
2025-08-15
Words:
1,638
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
12
Hits:
122

(05/09)En la torre del Hokage

Summary:

Simplemente un momento en la vida del matrimonio Uzumaki en dónde convertirán la oficina del edificio de gobierno de Konoha en un lugar más que sea testigo de su amor

Notes:

Songfic con base en "Mi corazón encantado", un opening de Dragon Ball Gt

Work Text:

Después de la boda, Naruto quería pasar tiempo con su esposa, sin embargo, él estaba obligado a aprender lo que significaba ser Hokage.

Entonces, para él fue como volver al infierno de la Academia, sin Iruka -sensei, pero con alguien dispuesta a recibirlo cada vez que él dejaba sus zapatos en el recibidor. Y no había nada mejor que su bella mujer que sonrojada lo abrazaba mientras el rubio la inclinaba para otorgarle un beso cuidado, un beso dulce como ella se lo merecía 

 

—Bienvenido a casa— Hinata se llevó los dedos a los labios, incrédula de haber sido besada — otra vez— por su primer y único amor.

 

Entre tanto, Naruto se llevó los brazos detrás de la cabeza y sonrió.

Él amaba a su compañera de vida, aún si la fémina todavía era tan tímida y un tomate viviente la mayor parte de su convivencia feliz 

 

Naruto reacomodó la mesa con emoción a fin de estar más próximo a Hinata, cuyo estómago rugió con apetito.

 

Entonces, ambos apuraron la cena mientras el rubio se quejaba de todos los deberes que tenía como Hokage y Hinata simplemente sonrió y aconsejó a su marido llevar un cuaderno de apuntes para no olvidar todos los códigos diplomáticos con el resto de naciones ninja.

 

Porque nadie quería una quinta guerra ninja mundial a causa de la falta de una reverencia adecuada 

 

—Es que yo no soy bueno en eso, Hina.— Naruto protestó, pero, de igual forma, compró una libreta al otro día y escribió en ella como si fuesen los poemas que en secreto su amada esposa escribió para él por años.

 Un hecho que dejaba encantado a Naruto, ya que su verdadero sueño no era alcanzar el poder absoluto en la aldea, sino dejar de estar solo, dudando entre la luz y la oscuridad 

 

Tiempo después Naruto se esforzó bastante porque en un par de días él tendría su reunión con el resto de los líderes de aldeas, y tanta era su concentración que la nariz de Naruto no captó el olor a ramen casero que Hinata traía a su oficina.

 

—Soy Hinata Uzumaki— La mujer dijo al hombre del consejo que trató de impedirle el paso y lurgo ella lo evadió con destreza — y con todo y bandeja— para pasar a la oficina de su esposo, cuyos ojos se iluminaron al verla.

 

Incluso si las nubes ocultaron el sol en el horizonte, la presencia de Hinata y su sonrisa iluminaron la habitación 

 

— Hina— Debiste avisarme que estabas en camino— Uzumaki creó un par de clones sombra para que le ayudaran a limpiar la oficina y desaparecer algunas viejas revistas y libros de cuando Kakashi fue Hokage 

 

—Naruto, no tienes de qué preocuparte, ya no somos niños — Hinata depositó la bandeja de comida en el escritorio y con delicadeza , ella se sentó en el regazo de su marido mientras hojeaba una de esas revistas pornográficas que tiñeron de rojo su bello rostro y la hicieron preguntarse qué tan flexible ella era.

 

— No te merezco— Naruto dijo en contra del hombro de la mujer que lo estuvo esperando por años y sin importar los cambios y pérdidas— Ni siquiera se me ocurre algo romántico que decirte — Él río y su corazón se fascinó de cómo ella lo sujetó de las mejillas antes de besarlo; porque las palabras eran innecesarias

 

 

— Los poemas y canciones son hermosos, pero siempre me traes a casa un girasol y eso para mí es más que suficiente porque tú eres mi sueño, mi sol; mi universo.— La mujer afirmó con madurez mientras Naruto era silenciado mediante el ramen casero con el que fue alimentado. 

 

Naruto disfrutó de aquella paz, preguntándose si sus padres también fueron así de felices o si él merecía serlo con su mejor amigo fuera de la aldea y Sakura-chan detrás de él en estado de gravidez 

 

— ¡ Ha estado buenísimo, Hina! — El rubio dijo emocionado con las manos en la cintura de la mujer que él sabía que no merecía, pero a ella le entregaría todo de sí sin importar qué porque era imposible negar cómo la vida de Naruto había cambiado desde que ella se convirtió en su compañera.

 

— Hinsta— La voz de Naruto tembló un poco, tan desacostumbrado a dar y recibir afecto. — Si fuese posible, cada día me casaría contigo— Él dijo antes de reír por cómo la fémina bajo la mirada ante un simple halago del hombre que la tenía en sus piernas, sujetándola posesivamente de la cintura para no perderla como solía ocurrir en sus recurrentes pesadillas.

 

— Naruto-kun— La voz de la mujer salió aguda y frágil como en antaño, pero ella se dió valor y su nariz se frotó con la ajena mientras sus muslos se aseguraban del cuerpo ajeno. 

 

La atmósfera aún olía a ramen , pero eso no era tan importante como el cambio en la atmósfera entre la pareja; a uno más íntimo y anhelante donde los sonidos del resto de trabajadores de la torre de gobierno de Konoha se volvieron distantes, desaparecieron… al menos hasta que Shikamaru se aclaró la garganta y la pareja se limitó a compartir una mirada profunda, llena de amor y agradecimiento que se volvió acuosa en el caso de Hinata cuando ella notó que Naruto tenía fotos de ellos por doquier; incluso en el certamen de comer cuencos de ramen en dónde la fémina ganó por amplia diferencia. 

Fotos románticas y fotos ridículas, pero recuerdos imborrables del hogar que estaban creando .

 

Y había momentos que sólo vivían en sus memorias como su primer encuentro en la academia, la misión en la que ella lo salvó, y su estrambótica confesión de sentimientos en medio de un combate.

 

—¡Mira esto, Hinata!— Naruto tomó una fotografía con orgullo—¡ Es una foto de nuestra boda!Nunca olvidaré el día en que te prometí ser el mejor esposo para ti ¡ y esa es es mi verdadera misión!— El rubio dijo emocionado.

 

Hinata sonrió y volvió a abrazar a su cónyuge, aunque con más recato y él sintió la calidez de su abrazo, y en su corazón supo que habían creado un lazo irrompible. 

 

Una promesa.

 

Tras un rato, Naruto tomó entre sus brazos a su esposa a fin de ascender a la azotea del edificio.

 

—Es... increíble— Hinata susurró emocionada ante la visión de todo Konoha. La vista era impresionante: los techos de las casas, los árboles en flor y la montaña de los Hokages, donde las caras de los anteriores líderes parecían observarles.

 

 

Y Naruto se acercó a ella, tomando su mano.

 

—No es tan increíble como tú—El rubio dijo con una sonrisa pícara.

 

Hinata lo miró curiosa, sintiendo su corazón latir más rápido. 

 

La química entre ellos era innegable. 

Con un guiño, Naruto la atrajo más cerca, sus rostros ahora a sólo unos centímetros de distancia.

 

La brisa suave agitaba el cabello de Hinata, y Naruto se sintió atrapado en el momento. Sin pensarlo, él inclinó su cabeza y la besó suavemente. 

Era un beso tierno, lleno de la dulzura que nació de tantos años de amistad y amor reprimido.

 

Hinata cerró los ojos, entregándose al sentimiento. 

Fue un beso que pronto se intensificó, lleno de pasión y deseos ocultos. 

Naruto, sintiendo la calidez de su esposa, profundizó el beso, sus manos encontrando la cadera de la fémina 

 

 

—Hinata— Él murmuró entre besos— Soy un idiota, te he querido desde siempre.

 

— No lo sé, aún creo que Sasuke tiene tu corazón— Ella bromeó 

 

Naruto rió y volvió a sostenerla con firmeza porque era a ella a quien había elegido.

Y Hinata sintió cómo el amor y la pasión fluía entre ellos como un río desbordante. Sin romper el beso, ambos comenzaron a caminar hacia el borde de la azotea, donde el paisaje de Konoha se extendía ante ellos.

 

Naruto la miró fijamente a los ojos: 

—¿Te gustaría… continuar esto en un lugar más privado?— El chico preguntó con esperanza 

 

Hinata, un poco sonrojada pero ansiosa, asintió.

 

Sin perder tiempo, Naruto la llevó de la mano hacia su oficina, un lugar que ahora sería tanto un espacio de trabajo como un refugio privado. 

Una vez dentro, él cerró la puerta y se volvió hacia ella, el anhelo brillando en sus ojos azul zafiro.

 

Una vez en privacidad, ellos no pudieron contenerse más. 

 

Naruto la cargó y ella apretó el torso masculino con sus firmes muslos antes de que sus labios se encontraran nuevamente, esta vez con una urgencia ardiente.

 Las manos de Hinata se deslizaron por sus hombros, mientras que las de Naruto exploraban su espalda, acercándola más a su cuerpo.

 

La habitación se llenó de risas suaves y susurros de amor mientras se dejaban llevar por la química y la intensidad del momento. Cada caricia, cada aliento compartido, todo era un nuevo descubrimiento, un nuevo paso en su vida juntos.

 

Naruto, sintiendo que la pasión crecía, comenzó a desabotonar la blusa de Hinata con una mano temblorosa.

 

—Eres tan hermosa— Él murmuró, fascinado por la piel suave y perfecta que se revelaba.

 

—Y tú eres el mejor Hokage… y mi esposo— Ella respondió, su voz temblando de emoción y deseo.

 

Con un gesto suave, la ayudó a quitarse la blusa, y sus labios encontraron la piel expuesta, dejando besos cálidos y tiernos que hicieron que Hinata se estremeciera de placer. 

 

Y fue así que en esa oficina, donde las decisiones sobre el destino de la aldea eran tomadas, también ellos estaban construyendo su propio destino juntos. 

La pasión de Naruto y la dulzura de Hinata se entrelazaron en un baile de amor y entrega total.

 

La Torre del Hokage se convirtió en un testigo silencioso de su conexión, mientras el mundo afuera seguía su curso. 

Y así, en la cima del mundo que habían construido juntos, sellaron su amor — una vez más —con promesas de un futuro brillante y lleno de amor.