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LA LEY DEL DESEO

Summary:

✨ Prólogo
“Hay reglas que se escriben con tinta.
Otras, con sangre.
Pero las más peligrosas…
se graban en la piel.”
En el mundo de Colin Bridgerton, el control no era una opción.
Era ley.
Sus días estaban diseñados milimétricamente.
Sus palabras, contadas.
Sus deseos, encadenados a contratos, cláusulas… y silencio.
Hasta que llegó ella.
Penélope Featherington no pidió permiso.
No irrumpió.
Solo fue imposible de ignorar.
No gritó.
No suplicó.
Le bastó una mirada para romperle el equilibrio.
Y él —que despreciaba la debilidad de los sentimientos,
que empuñaba el poder como escudo,
que amaba a distancia para no arder de cerca—
descubrió que hay mujeres que no se conquistan.
Se eligen.
Y que a veces, el deseo más feroz
no es el que estalla…
sino el que se atreve a quedarse.

Chapter 1: LA CARTA

Chapter Text

Cap:1 LA CARTA
La casa Featherington estaba impregnada de una energía distinta aquella tarde. Penélope había solicitado una beca para realizar una pasantía en la Editorial Bridgerton, la más prestigiosa del Reino Unido y una de las cinco mejores de Europa. No era simplemente una oportunidad laboral, sino el primer paso hacia la vida con la que había soñado en silencio desde que tenía uso de razón.
Toda la familia se encontraba reunida en la sala de estar. Incluso Prudence y Filippa habían venido acompañadas de sus esposos, dejando por unas horas la rutina de sus propios hogares. Nadie quería perderse ese momento. La tensión se percibía en el aire: un silencio expectante, miradas cruzadas, los dedos inquietos de Felicity tamborileando sobre el respaldo del sofá.
Penélope vivía con sus padres y su hermana menor en Richmond, un distrito tranquilo al suroeste de Londres. Desde su ventana se veían hileras de casas victorianas, árboles frondosos y el rumor apacible de la vida suburbana. Era un lugar acogedor, pero ella anhelaba más. Soñaba |con caminar entre los pasillos de una editorial importante, tocar manuscritos con potencial, formar parte de la maquinaria silenciosa que da vida a los libros.
Y ninguna editorial tenía un nombre más poderoso que Bridgerton Publishing Group.
El timbre sonó con un zumbido agudo, y todos se pusieron tensos. Rae, la empleada que trabajaba con la familia desde hacía años paso sin decir nada, directo hacia la puerta.
El sonido de sus pasos se perdió unos segundos, hasta que regresó con paso firme. En sus manos llevaba un sobre azul oscuro, con letras doradas que brillaban bajo la luz suave de la lámpara central. El sello, grabado con el emblema de la editorial, era inconfundible.
-Señorita Penélope -dijo, dejando el sobre sobre la mesa de café, justo frente a ella-. Esto llegó para usted.
Penélope se quedó paralizada unos segundos. Su mirada fija en ese pedazo de papel que, para ella, representaba mucho más que una carta. Felicity se acercó y le tomó la mano con fuerza, transmitiéndole un silencioso "estoy contigo".
Respiró hondo. Se inclinó y tomó el sobre. El papel era grueso, elegante, con una textura que delataba su importancia. Rompió el sello con cuidado. Cada g1esto parecía ralentizarse, como si el universo mismo contuviera la respiración con ella.
Desplegó la carta. Sus ojos comenzaron a recorrer el texto.
"Estimada señorita Featherington,
Nos complace informarle que ha sido seleccionada para realizar una pasantía de posgrado en la Editorial Bridgerton, con una beca completa otorgada por el Programa de Excelencia Literaria..."
El resto del contenido se volvió borroso. Sintió cómo una oleada de emociones se apoderaba de su cuerpo: alivio, alegría, incredulidad. Sintió un nudo en la garganta que le cerró las palabras por un instante.
Cerró los ojos y, al abrirlos, las lágrimas contenidas amenazaban con desbordarse.
-Me aceptaron -dijo por fin, con voz dulce, apenas un susurro, pero clara.
Y entonces estalló la sala.
Un grito de felicidad, risas, abrazos que llegaban de todos lados. Su madre fue la primera en rodearla con un abrazo largo y cálido, seguida de Felicity, que no podía contener las lágrimas. Su padre le acarició el cabello con una sonrisa orgullosa, mientras sus hermanas la rodeaban con palabras de aliento.
-Sabía que lo lograrías -murmuró su madre.
-Esto es solo el comienzo, Pen -agregó Prudence con una sonrisa sincera.
-Vas a brillar como nunca -dijo Filippa, dándole un apretón en el hombro.
Penélope, en medio del calor de su familia, dejó que esa felicidad genuina la invadiera por completo.
Por primera vez en mucho tiempo, sentía que el sueño que había guardado en silencio durante tantos años comenzaba a hacerse realidad.
Lo que no sabía aún era que esa carta no solo marcaría el inicio de su carrera, sino también el comienzo de una historia que transformaría su vida para siempre.