Chapter Text
—¿Y ahora qué pasa? —gruñó, poniendo los ojos en blanco cuando una llamada telefónica interrumpió lo que él llamaba su “meditación de la mañana”. Afirmaba que en ese momento pensaba profundamente en los casos con los ojos cerrados, aunque en realidad se quedaba dormido a pesar de haberse tomado un café.
—Teniente, tenemos una nueva denuncia, otro divergente.
—Estupendo —respondió con tono irónico. Su puesto de trabajo no peligraba, era el policía más joven que había logrado alcanzar el puesto de teniente del departamento de policía de Piltover, miembro valioso en las investigaciones. Aunque siempre que le confiaban un nuevo caso refunfuñaba como un gato malhumorado, no podía dejar un caso a medias una vez despertaba su interés. Nunca había fallado uno—. Otro juguete que no funciona como estaba programado. ¿Qué es esta vez? ¿Alguien no quería recoger los platos sucios?
—Ha sido un homicidio, teniente —respondió su compañero al otro lado. Esta vez, la sonrisa burlona desapareció de la cara del policía—. El primero. Con esto, el caso ha cobrado más importancia y se le ha encargado a usted su resolución, dado su historial.
—Sí, sí… en lugar de premiarme por mi trabajo, me castigan mandándome más —suspiró con desinterés, aunque la nueva información hacía el caso ligeramente más atrayente—. ¿Dónde tengo que ir?
—Le envío la ubicación con su nuevo compañero. Le ayudará a recaudar información y a resolver el caso. Estará al llegar.
—¿Un compañero? No necesito un-
—¿Teniente Viktor? —una voz cálida lo llamó desde detrás.
—Hasta luego, teniente —colgó el teléfono su compañero, antes de recibir otra queja sobre su acompañante o la misión. En ese momento, el policía se giró para conocer a su ayudante forzado.
—Pero qué- —sus hombros se tensaron.
—Buenas noches, teniente. Me llamo Jayce Talis, soy el androide que envía Cyber Life para la resolución del caso. Resulta-
—¿Es una broma, verdad? ¿Es una broma? Dime que lo es —dijo meneando la cabeza. ¿Un androide para resolver un caso relacionado con ellos? Ni de coña.
—No me estoy riendo —contestó el androide con una expresión totalmente neutral mientras se ajustaba la corbata. Su ropa perfectamente colocada brillaba color azul, y su identificación mostraba su número de modelo. RK800. El LED de su frente era en cierto modo inquietante.
Viktor desconfiaba de los androides. Nunca le había gustado la idea de crear réplicas humanas prácticamente inmortales, y en absoluto le sorprendió cuando los primeros casos de robots desobedeciendo a sus dueños comenzaron a registrarse, a pesar de que estas máquinas estaban programadas para acatar órdenes.
Lo único que quería hacer era retirarse, pero su jubilación aún estaba lejos de llegar. Además, era una persona observadora, cuyo ojo nunca fallaba en reunir pistas y encajar las piezas de los puzzles que presentaban los casos, sin importar lo enrevesados que fueran. Por eso fue que se volvió bastante conocido entre los agentes.
—Como decía, resulta que ha habido varios casos registrados de androides que se salen de control. Estoy aquí para investigar con usted y-
Viktor había comenzado a andar hacia la puerta, apoyándose en su bastón para poder caminar.
—Y ayudarle a resolver el caso… —terminó la frase, yendo tras él.
—No necesito tu ayuda —gruñó.
—Su superior no opinaba lo mismo.
El policía dejó escapar una risa molesta que no llegó a los ojos, sin volverse para mirar al androide. A pesar de ello, se vio claramente afectado por el comentario, dada la forma en que sus hombros se tensaban con cada paso que daba. Repentinamente cambió de dirección hacia la oficina de su jefe, el Capitán Fowler.
—Capitán, tenemos que hablar —gruñó entrando sin llamar. Su mirada era tan intensa que casi podía atravesarle.
—¿Qué ocurre, Viktor? —sonrió ignorando que el teniente estaba claramente molesto. El RK800 entró tras él—. Oh, veo que has conocido a tu nuevo compañero. Es un modelo de última genera-
—No necesito un compañero, y menos a esta cosa de plástico. Tienes que estar bromeando. No quiero que este pringado me siga a todas partes.
—Mira, está aumentando el número de casos, ¡Hay mucho caos! Un compañero como este es lo que necesitas ahora. Y me da igual lo que pienses, aquí quién manda soy yo.
—¡Jeffrey! ¡Me niego a trabajar con esta cosa! ¿Me oyes?
—No me hagas enfadar. El que me va a oír eres tú. ¡Estoy cansado de tener que rellenar tu expediente disciplinario cada vez que la lías!
El teniente apretó su bastón con el puño.
—¡No puedes hacerme esto, Capitán! Sabes lo mucho que odio a estas cosas… —replicó señalando al RK800 que esperaba a su lado pacientemente—. No pienso trabajar con eso. De ninguna forma.
—Me importa una mierda. Hay muchos casos, y él será un buen compañero. Te guste o no, vas a hacerlo, y si no, la otra opción que te queda es dejar tu placa, aquí y ahora.
—¡No me-! No te estoy pidiendo que me pongas con otra persona, te estoy diciendo que me quites a este montón de plástico de encima. No quiero tenerlo cerca —expresó alzando la voz con indignación—. Y trabajo mejor solo.
—¡Viktor-! —el capitán se levantó de su asiento listo para responder igual de alto, pero antes de decir algo de lo que se arrepintiese, tomó una bocanada de aire y habló más calmado—. No, no trabajas solo y punto. Eres un gran agente, pero hay cosas que este androide podrá hacer que tú no —sus ojos bajaron hacia el bastón sobre el que se apoyaba—. Sin ánimo de ofender —luego, se sentó, suspirando—. Vas a tener que registrar domicilios, y quién sabe qué. Sería imprudente y estúpido que fueras solo. Fin de la discusión.
—¡Ugh! —gruñó apretando el puño con tal fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. No había forma de responder a eso sin quedar como un insensato, así que dio media vuelta y abandonó la sala acristalada.
* * *
Jayce le encontró minutos después encorvado en su escritorio, revisando unos papeles. Aparentaba estar concentrado en ello, pero sus ojos permanecían fijos en el mismo punto, no recorrían las líneas. Además, su pierna izquierda se balanceaba de forma inquieta, casi ansiosa. Por un momento, el bastón que estaba junto a él fue a caerse, pero el teniente lo paró antes de que terminara de deslizarse por la mesa, colocándolo de nuevo en su sitio. El androide pudo observar que su mano había dejado una marca húmeda. Sudoración en las manos, y también en la frente. Su mandíbula se tensaba por momentos, mientras su pierna seguía moviéndose arriba y abajo. Estaba nervioso.
—Teniente, como parece ser que vamos a trabajar juntos, y he visto que no le caigo demasiado bien, tal vez podamos hacer un esfuerzo por colaborar y entendernos. Me encantaría saber más de usted. Puede que si nos conocemos más, logremos arreglar nuestras diferencias y trabajar mejor —expresó eligiendo la más cordial de sus sonrisas. Educada y acogedora.
—Esto no es el patio del colegio. No me interesa hacer amigos, gracias —refunfuñó sin levantar la vista del cuaderno.
Jayce se quedó ahí en silencio por unos instantes.
—Entiendo su nerviosismo, teniente. Muchas personas tienden a sentirse inseguras en presencia de los androides, pero he sido diseñado para ser un buen compañero. Tal vez si me comunica sus preferencias, pueda adaptarme a su estilo de trabajo. ¿Hay algo que pueda hacer para que se sienta mejor?
El agente frunció aún más el ceño, y tras limpiarse el sudor de las manos en los pantalones, finalmente alzó la vista e hizo contacto visual con el RK800.
—Primero, no estoy nervioso. Y segundo, para mejorar la convivencia conmigo, prueba a cerrar esa boca de plástico que tienes. ¿Entendido? —bufó entre dientes.
El androide asintió con la cabeza.
—De mientras… me gustaría comenzar a investigar sobre los casos ¿Dónde puedo conseguir la información?
Viktor resopló.
—Aquí tienes los documentos, y allí —señaló hacia uno de los escritorios—, hay un ordenador libre con los demás casos. Revísalo todo y piérdete un rato.
