Work Text:
Era una noche lluviosa y oscura, la tormenta retumbaba a través de la ventana del apartamento de Yoshiki.
El reloj marcaba la medianoche y la soledad lo envolvía como un abrigo pesado.
Diez años habían pasado desde que Hikaru tropezó en la estación de trenes y dejó este mundo y aún era imposible para Yoshiki dejar ir su recuerdo.
A pesar del tiempo, a pesar de la visión del cadáver destrozado enfundado en una chamarra roja — su favorita— el amor que Yoshiki profesó por su primer amor continuaba vivo en cada rincón de su corazón.
Así que, Yoshiki navegaba por internet con la esperanza de que la página de “Alquiler de almas” apareciera y él pudiese ver a Hikaru una vez más.
Y, tras un terrible relámpago, el enlace apareció en la orilla del index de sitios web de la dark web; incluso el link aparecía con la fotografía de Hikaru el día que ambos tomarian el tren para mudarse a Tokyo e iniciar la preparatoria en la capital; hartos del pueblo retrógrado donde se encontraban.
Sin pensarlo dos veces, Yoshiki hizo click.
Él esperaba una página web sombría con diseño gótico y una música inquietante de fondo, pero no, “ El alquiler de almas” era tan simple como Facebook y él reconoció a Kaoru, su hermana menor , quien se quitó la vida tras el acoso escolar por algo tan absurdo como su acento atonal heredado por la madre de ambos.
Yoshiki encontró a Indou Hikaru, nacido el 20 de marzo de 2004, fallecido el 20 de abril de 2020 con dieciséis años. El corazón de Yoshiki latió dolorosamente y se preguntó si acaso, ¿sería posible?, ¿ Él podría reencontrarse con Hikaru?
Después de unos minutos de duda, decidió arriesgarse aún si él quedaba en bancarrota. Sin dubitacion, Yoshiki procedió a rentar a Hikaru, dejando que su corazón guiara sus acciones.
Al instante, un mensaje apareció en su pantalla.
«Tu solicitud ha sido aceptada. Prepárate para recibir a tu alma en 10 minutos.»
Yoshiki sintió un escalofrío recorrer su espalda. La adrenalina y el miedo se mezclaban, pero su amor por Hikaru era más fuerte. Nadie podría entender ese lazo eterno que aún los unía.
Poco después, hubo un toque en la puerta y Yoshiki abrió sin siquiera preguntar para encontrarse de frente con una versión mayor de Hikaru; una que conservaba su sonrisa estúpida pero con un aire etéreo.
Sí, ese era Hikaru tal y como Yoshiki lo recordaba.
Pero “algo” no estaba bien; había una tensión en el aire, una frialdad que Yoshiki no podía ignorar.
—Yoshiki… — Hikaru saludó, su voz resonando como un eco lejano.
—Eres tú… ¡De verdad eres tú! —Yoshiki se lanzó a sus brazos y casi fue absorbido por la herida de la autopsia en el cuerpo ajeno; el amor y el terror se entrelazaron en el interior de Yoshiki
Yoshiki se sintió atrapado entre la alegría de tener a su amor de regreso y el horror de comprender que lo había traído de vuelta de una manera que nunca debería haber sucedido.
Mientras la tormenta fuera de la casa se intensificaba,Hikaru miraba una película con Yoshiki; incluso si él jamás tuvo un interés especial en la cinematografía o en el café.
E incluso si Yoshiki notaba aquellas diferencias obvias , Yoshiki decidió ser egoísta y quedarse a lado de esta versión de Hikaru porque el verano había llegado y la realidad era cruel y solitaria.
Además el varón siempre había sido alguien con la tristeza tomando de residencia su corazón y la compañía de aquella versión inhumana de Hikaru lo alejaba del constante recordatorio de lo que había perdido.
— ¿ Qué eres? — Yoshiki fue directo con Hikaru, quién sonrió y besó a Yoshiki, derramando su oscuridad en el otro varón.
— Una alma corrupta, un demonio, a estas alturas he olvidado si siquiera fui humano alguna vez, pero estar contigo es divertido—El ser fue honesto mientras Yoshiki recorría la herida abierta en el abdomen de aquel ser.
— Lo importante es que quiero quedarme contigo, comiendo helados, cocinando ensalada de pollo y cualquier tontería que signifique estar vivo
—¿Y cuál será el precio ? — Yoshiki preguntó, sintiendo un escalofrío de antelación recorrer su espalda.
—Tu alma — El otro ser respondió entre gemidos suaves mientras experimentaba el placer de sentir los dígitos de Yoshiki recorriendo su hendidura perenne
El tiempo pasó, y con cada palabra, Yoshiki hizo su elección. Selló su destino, y así, prosiguió su engaño con aquel espectro que asumió la forma del joven que él amaría por siempre.
Los días se convirtieron en semanas.
El ser siguió viviendo en el apartamento de Yoshiki.
Habiendo dejado todo claro, Yoshiki se conformó con la copia de la risa y los gestos que tanto había amado
Y también había «algo» en la mirada del demonio que parecía más profundo, un brillo que lo diferenciaba del verdadero Hikaru.
Sin embargo, poco a poco, Yoshiki comenzó a sentir algo nuevo.
Una noche, mientras contemplaban las estrellas, Hikaru miró a Yoshiki con una intensidad que hizo que su corazón latiera con fuerza.
—Yoshiki —dijo, acercándose a éste — Creo que al final tú has ganado.
Yoshiki tragó saliva, sintiéndose atrapado entre la realidad y el deseo.
Hikaru fue su primer amor, pero él estaba creando su propia historia con aquel demonio.
Con cada día que pasaba, Yoshiki se veía más arrastrado hacia las profundidades del alma del demonio.
La conexión que estaban forjando era más poderosa de lo que jamás había imaginado.
Una mañana, mientras la brisa suave acariciaba sus rostros, él tomó la mano de Yoshiki.
—No soy Hikaru, pero quiero ser lo que tú necesites. Soy muy ambicioso y tú alma ya no es suficiente, deseo todo de ti porque he aprendido sobre el amor a través de ti de una manera que nunca creí posible.
Los ojos de Yoshiki se agrandaron, y un torbellino de emociones lo abrumó. ¿Podía permitirse amar nuevamente? La imagen de Hikaru se entrelazaba con la realidad del demonio frente a él.
—No puedo olvidarlo —susurró Yoshiki, su voz temblando—. Siempre será una parte de mí.
—Y yo no te pido que lo hagas —El ser respondió , apretando suavemente su mano—. Sólo quiero que me dejes ser parte de tu futuro.
Con el corazón a punto de estallar, Yoshiki finalmente se dio cuenta de lo que sentía. Aceptar al demonio en su vida significaba abrirse a nuevas posibilidades, a un amor diferente pero no menos real.
Entonces, bajo la luz de la luna, con el susurro de las hojas en el viento, Yoshiki se inclinó hacia adelante y besó al otro ser . Fue un gesto tierno, lleno de promesas no dichas y un futuro incierto, pero a la vez hermoso.
El demonio respondió al beso con una calidez que lo envolvió, transformando el dolor en un destello de esperanza.
—Juntos, podemos crear nuevos recuerdos —El falso Hikaru afirmó mirando a los ojos a su humano.
Yoshiki sonrió, su corazón finalmente liberado del peso del pasado.
El hombre comprendió que el amor no siempre era sencillo, pero a veces, el corazón sabía lo que necesitaba.
Y así, en un verano que había comenzado triste, se dio un nuevo amor en la oscuridad.
Un amor que floreceria como las flores de los cadáveres de la primavera que nunca fue.
