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- ¡PLAYA! - grita Miri con mucha ilusión - VAMOS A LA PLAYA - dice mientras saltaba de la emoción.
Rei y Kazuki sonreían hacia Miri, su alegría se les contagió a ellos también.
- Primero hay que preparar una bolsa con lo necesario - dice Rei - crema solar, toallas, sombrilla...
Kazuki se disponía a busca una bolsa para llevar mientras que Miri no sabía que bañador ponerse.
Miri tenía dos bañadores, uno en cada mano. El de la izquierda era rosa palo con detalles en celeste, y el de la derecha era blanco con volantes rosa y turquesa.
- ¿Cuál debería ponerme? - pregunta a papá Rei.
- A mi me gusta más este - señala el de la derecha.
Miri vuelve a su habitación para cambiarse de ropa, al igual que sus padres.
Rei eligió un bañador azul celeste mientras que Kazuki se decantó por uno rosa.
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Cuando los pies de la pequeña Miri sienten la arena salta de alegría. Esa tarde estaba ligeramente caliente, por lo que se podía caminar cómodamente descalzo.
- Ayudame a poner la sombrilla, Rei - dice Kazuki con el cuerpo de la sombrilla en mano.
Tras colocar la sombrilla, Rei extendió dos toallas: una gris y otra cian, a juego con la sombrilla azul celeste.
- ¿Puedo ir al mar? - pregunta impaciente la más joven.
- Aún no querida - dice Kazuki sacando la crema solar de la bolsa - tienes que echarte crema, o si no te quemarás por el sol y tienes que ponerte tus manguitos.
Cuando Kazuki término de echarle crema solar a Miri ayudó a su novio a aplicarsela en la espalda.
Luego ayuda a Miri a ponerse los manguitos.
- Ya te puedes ir - dice el rubio - pero no te vayas lejos, quédate en donde hagas pie, papá Rei irá ahora después.
La playa se encontraba ligeramente vacía, sólo podían ver a dos familias y a una pareja joven.
- Ya te puedes ir, Rei.
- ¿No prefieres ir tú antes? Yo me puedo quedar aquí cuidando de las cosas - sugiere Rei, sentado sobre una de las toallas.
- ¿No quieres ir? - pregunta sorprendido Kazuki.
Ambos llevaban años sin pisar una playa, Kazuki, en lo personal, le gustaba mucho. A Rei no tanto como él, pero no le disgustaba.
- No sé - dice casi susurrando mientras baja la mirada hasta su cuerpo, mirando cada cicatriz que había.
Kazuki se acercó a Rei hasta estar sentados juntos. Ambos podían sentir la calor del otro en ese momento.
- PAPÁ - se oye en el mar - MÍRAME - grita Miri mientras está sentado en la arena, las olas chocan contra ella y eso la hace de reír.
- No te preocupes - le dice el rubio - nadie te va a juzgar - le pone una mano en el pecho de Rei - además, la playa está muy vacía hoy. Ve y disfruta - le da un beso suave.
Rei se levanta, con un poco más de seguridad, y camina en dirección a Miri.
- Papá - dice Miri al verlo - el agua está caliente.
Rei se mete lentamente en el agua hasta que le cubre hasta la cabeza.
- Es cierto - contesta Rei mientras se aparta sus mechones mojados de la cara.
Miri intentó nadar hasta donde estaba él, pero no logró llegar.
Rei se acercó hasta ella y la sujetó para llevarla hasta donde él hacia pie.
- Miri - la mira - aquí no haces pie, es peligroso que estés aquí. No te separes de mí hasta que te suelte.
Una ola, un poco más grande de lo normal, se lleva a Rei y a Miri.
- MIRI - grita Rei desesperado mientras la busca.
El pelinegro identifica a su hija por su risa contagiosa.
- Otra vez - sugiere mientras flota hacia la arena.
Rei la levanta para sentarla sobre sus hombros. Miri no paraba de reír por las cosquillas que le hacían las olas.
- Ahora quiero jugar con la arena - dice mientras mira a Kazuki sentado en una toalla con un libro en la mano.
Rei se acerca a la costa y baja a Miri se sus hombros.
- Dile a papá Kazuki que venga al mar conmigo - ordena Rei.
Miri asiente con una gran sonrisa en la cara. Mientras ella camina hacia Kazuki, Rei se metió de nuevo en el agua, observando a su novio y a su hija interactuar.
Cuando Rei vio a Kazuki levantarse y caminar hacia su dirección se sintió muy feliz.
- El agua está muy buena - dijo el rubio antes de meterse de cabeza una vez estuvo en una zona más honda. Mientras buceaba se encontró con las piernas de Rei, Kazuki no se lo pensó dos veces cuando tiró hacia abajo para sumergir la cabeza de su novio en el agua.
Cuando Rei estuvo lo suficientemente abajo pudo observar la cara de Kazuki bajo el agua. Tenía una ligera sonrisa en sus labios.
Kazuki sube a la superficie, luego Rei lo imita.
- ¿Te he asustado? - pregunta divertido Kazuki.
Rei niega con la cabeza mientras mostraba una sonrisa de las suyas.
Rei observa desde la distancia a su hija jugar con la arena. Kazuki, al ver a Rei observandola, la miró también.
- ¿Crees que lo estamos haciendo bien? - pregunta Kazuki en un tono reflexivo.
- Lo estamos haciendo bien - contesta el pelinegro a centímetros del rubio - ella es una niña encantadora y educada.
Kazuki abrazó inesperadamente a su novio, haciendo que este se quede quieto por unos segundos. Luego, colocó su cabeza sobre el hombro de Rei y se tapó la cara con el cuello de él.
Para ser un lugar público, estaban demasiado cerca. De hecho, estaban bastante más cerca de lo que parecía, el agua, que les llegaba hasta la caja torácica, ayudaba a ocultar su cercanía, y Kazuki lo sabía muy bien.
El brazo del rubio acercaba la cintura del otro haciendo que este este en contacto con su piel. Rei se sentía muy relajado, amado y enamorado.
Cuando Kazuki levantó su cabeza Rei se acercó para darle un beso. Este sonrío y le devolvió el beso.
Mientras se besaban se escuchó un sonido de una foto. Se separaron con gran rapidez y buscaron el origen del sonido.
- Mira - señala Kazuki hacia su sombrilla - ha sido ella - dice riéndose.
- ¿Se ha traído su cámara? - pregunta Rei desconcertado.
- Aparentemente sí - contesta aliviado.
Kazuki estuvo un rato frente a su novio, nadando, buceando y hablando.
- Espera un momento - dice Kazuki - ¿desde cuando tienes aquí un lunar? - señala al hombro de Rei - Nunca lo había visto
Rei se gira a ver el supuesto lunar.
- Tengo más lunares de lo que parece - dice - no me gustan mucho - vuelve su mirada a su novio.
- ¿Cómo no te van a gustar? - dice mientras se acerca a este para darle un beso en su lunar - A mi me encantan - menciona mientras se separa.
Rei nota como sus mejillas se calientan un poco. Probablemente si ahora tuviera un espejo podría notar el cambio de color en sus mejillas.
- ¿Volvemos a la sombrilla? - pregunta mientras camina lentamente en dirección a esta.
Rei asiente con la cabeza y sigue al rubio.
- Alaa - dice sorprendido el rubio al ver el gran castillo de arena que había hecho su hija - es impresionante - dice mientras se agacha a observarlo desde más cerca.
El castillo no era nada de otro mundo, Miri simplemente había dado la vuelta a su cubo lleno de arena y le había dado forma de torre. Pero como lo había hecho Miri era especial a ojos de sus padres.
Rei se sentó nada más llegar. Un vistazo a la toalla de Kazuki confirmó su teoría: allí se encontraba la pequeña cámara rosa que tiene Miri.
- ¿Teneís hambre? - pregunta Kazuki mientras busca los bento que había preparado para la ocasión.
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Tras el almuerzo, Miri siguió jugando con la arena.
Rei se levanta en dirección al mar.
- Voy al mar a nadar - comenta - volveré en un rato.
Kazuki asiente y sigue jugando con su hija.
- Ayúdame papá Kazuki - dice - la siguiente torre tiene que estar aquí - señala con su pequeño deso.
Kazuki coge el cubo lleno de arena y lo coloca en donde le había señalado su hija.
Tras la pequeña sesión de golpecitos con la pala sobre la superficie del cubo, Miri lo coge y le levanta lentamente.
- Es perfecto - salta de la alegría, con el cubo aún en la mano - sácame una foto papá Kazuki - busca la cámara que había traído.
- Sonríe - sugiere mientras encuadra la imagen para luego tocar el botón de hacer fotos.
- ¿Te gustan? - pregunta mientras le acerca la cámara con la galería abierta.
Ella asiente con gran alegría, le devuelve la cámara y sigue jugando ella sola.
Kazuki se sienta en una postura más cómoda y saca un libro, mientras que su hija jugaba frente a él.
- Mira - casi grita su hija. Se levanta y señala con un dedo hacia el mar - ahí va Papá Rei.
Kazuki baja el libro para ver a su novio nadar de izquierda a derecha. Nadaba muy bien y con gran ligereza, claramente no era su primera vez nadando.
Kazuki cogió la cámara de Miri y busco la foto que les hizo a él y a Rei en el mar. La primera foto eran él y Rei besándose en el mar, y la segunda era un selfie de ella con sus padres en el fondo besándose en el mar. Kazuki sonrió ante las fotos hasta que vio como Miri se levantaba y corría hacia su padre.
Pero Rei no estaba solo. Una mujer lo había detenido de su camino hacia su sombrilla. La mujer era más joven y casi de la altura de Rei. Su pelo tenía un tono acaramelado, su cuerpo era delgado y el bikini que llevaba parecía que le estaba un poco pequeño, pero aparentemente eso no le impidió ponérselo.
- Papá Rei - dice Miri abrazada a la pierna de este, interrumpiendo a la mujer que se encontraba frente a Rei - nadas muy bien - sonríe con dulzura hacia su padre. Miri alza su vista hasta ver la figura femenina.
- ¿Quién eres tú? - pregunta Miri al percatarse de la mujer desconocida. Ella seguía sin soltarse la pierna de su padre.
- No soy nadie cariño, yo ya me iba - dice amablemente. Luego la mujer se marchó, dejando a Rei y Miri volver a la sombrilla.
Miri volvió a sentarse en donde se encontraba anteriormente, y Rei se sentó junto a Kazuki.
- Luego te cuento - dice Rei al estar lo suficientemente cerca como para susurrarle algo y que lo entienda.
- Qué castillo más bonito has hecho - se agacha Rei hacia Miri - ¿todo esto lo has hecho tú sola?
- Papá Kazuki me ha ayudado mucho - confiesa Miri.
- Yo no he hecho casi nada - dice con un tono un poco más agudo - lo ha hecho todo ella.
Miri sonríe ante su gran castillo de arena.
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Estaba poniendose el sol cuando Rei y Kazuki decidieron irse.
El coche lo conducía Kazuki, Rei estaba de copiloto y Miri se encontraba en los asientos de atrás dormida. La bolsa de playa que se llevaron se encontraba junto a Miri.
Rei se giró para ver el rostro de su hija en calma y para ver como el ambiente anaranjado que estaba dejando el sol le cubría gran parte de la cara.
- Kaz - llama - respecto a lo de la mujer de antes - hace una pausa. Nota la mirada de Kazuki sobre él, pero Rei solo se preocupó en asegurarse de que Miri estaba dormida - ella pidió mi número de teléfono - dice
Kazuki, aprovechando un semáforo en rojo, le mira a los ojos.
- No te preocupes, es más común de lo que parece - contesta Kazuki - ¿Qué le dijistes? - pregunta poniendo el coche en marcha de nuevo al ver el semáforo en verde.
- Nada - contesta - creo que fue por Miri, parace que no me gustan los hombres con hijos - añade.
Kazuki sonríe ante esto, claramente no era exactamente como Rei creía.
- Y otra cosa - sigue Rei - ¿qué significa ser el tipo de alguien? - pregunta inocente
- ¿El tipo de alguien? - repite su pregunta - cuando alguien te dice eso significa que eres el tipo de persona con la que le gusta salir - responde - ¿también te dijo eso esa mujer? - pregunta algo celoso
Rei apartó la mirada, confirmando la pregunta de su novio.
- ¿Has visto las fotos que nos hizo Miri? - cambia de tema - me gustaría imprimirlas.
Rei busca en la bolsa de atrás su cámara hasta que la encuentra.
La enciende y va directo a la galería de esta. Se escucha como va pasando las imágenes hasta que se topa que la que el rubio había mencionado con anterioridad.
Rei observa las imágenes de cerca, primero en la que sólo se le veía a él y a Kazuki. Y luego la segunda imagen, que por su reacción, fue la que más le gustó.
- Me gusta esta - dice Rei ante el selfie un poco mal tomado de Miri. Sonríe con dulzura al analizar la imagen con más detenimiento.
- ¿Quieres que imprima dos de esas y así te puedes quedar una? - pregunta Kazuki.
Rei levanta la cabeza con gran alegría y asiente ante la pregunta.
Tras un rato de silencio, ya a casi diez minutos de casa, Rei vuelve a pensar.
- Entonces - había Rei, llamando la atención del mayor - ¿yo soy tu tipo? - pregunta desprevenido.
Kazuki se ahoga con su propia saliva tras la pregunta.
- ¿Estás bien? - pregunta el pelinegro
- Ahora sí - dice más calmado - sí, sí eres mi tipo, claro que eres mi tipo, por favor, si eres mi novio - contesta Kazuki
- Entonces tú y esa mujer tenéis el mismo tipo de persona - sigue el pelinegro.
Kazuki suspira
- Aparentemente sí - prosigue.
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Eran las diez de la mañana cuando Kazuki baja de su habitación con las fotos impresas. Miri se encontraba en el colegio.
- Toma - le dice Kazuki mientras que Rei se encontraba jugando a videojuegos con sus cascos puestos - la foto que te gustaba.
Rei la sostiene y la mira con determinación.
- Gracias - dice mirando a los ojos carmesíes que estaban a su lado.
Kazuki va a la nevera y pone las fotos pegadas con un imán. La primera foto la pegó con un souvenir que les trajo Kyutaro de Okinawa, y la segunda imagen la pegó con un imán con forma de corazón.
Mientras tanto, Rei subió a la habitación y guardó la foto en la cartera.
Esta era justo el tipo de vida que quería vivir, y la estaba viviendo junto a la persona que quería. Rei sintió una felicidad tan grande que le hizo recordar que su salida de la organización fue su mejor decisión.
