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Desde que Akaashi tenía memoria, cada navidad la pasaba solo, no porque no tuviera familia o porque viviera lejos, no.
Era realmente por su familia en sí y el sentimiento de no estar cómodo con ellos; mayormente porqué lo solían ignorar olímpicamente y porqué Akaashi se sentía como un fantasma con ellos. Así que cuando tuvo el dinero suficiente, huyó. Huyó y no miró atrás.
¿Había sido fácil? No. Claro que no, pero se había sentido más liberador además de que ahora sentía que podía respirar sin que nadie se quejara de él. Después de eso vinieron las fechas navideñas, fecha en la cual no solía emocionarse ni estar feliz, aunque él quería sentirse feliz había un problema con eso; no sabía cómo sentirse feliz nuevamente por esa festividad.
Quiso sonreír al ver las luces navideñas en las casas de sus vecinos, también quiso sonreír cuando vio a aquellos niños hacer un muñeco de nieve o cuando vio que empezó a nevar, cuando en el pronóstico habían dicho que no nevaría. Pero nada, se sentía vacío, como si algo le faltara.
Pasó aquella navidad sin sentir alguna emoción por la festividad, algo que le preocupaba, aunque a la vez sentía que no debería preocuparse por ello.
Siguió sin sentir ninguna emoción por los primeros meses, en su trabajo todo era siempre igual; mostrando su pulcro trabajo al ser abogado, ganado casos siempre o casi siempre. Aunque empezó a quedar como el segundo mejor abogado, ya que un chico nuevo el cual no conocía lo repaso en cosa de abrir y cerrar de ojos.
¿Lo conocía? No. En absoluto era la primera vez que escuchaba de él, y solo sabía poco. Que era el mejor amigo de otro de los abogados con el cual no solía convivir mucho; Tetsuro Kuroo intercambio varias palabras con él, no muy a menudo pero le agradaba.
Bueno... Tuvo la oportunidad de conocer a Bokuto, aquel chico que lo había repasado como el mejor abogado pero de una cierta forma peculiar. Lo conoció en una de sus huidas al parque que solía frecuentar, mientras leía un libro, escucho como claramente alguien decía su nombre. Pero no lo pronunciaba tan bien como lo deseara.
— ¿Eres Akashi Keiji? — murmuró una voz a sus espaldas, haciendo que brincara de la impresión, mientras que Koutarou se sintió mal por asustarlo.
— ¡Uhg Lo siento, no era mi intención asustarte! — ¿Dice el peligrisáceo? Bueno, en realidad tenía el pelo bicolor. De colores negro y blanco, dándole un toque atractivo, llamándole la atención a Keiji.
Había escuchado de él pero no sabía cómo debía verse, aunque superaba sus expectativas.
— Oh no pasa nada y sí... Soy Akaashi Keiji — remarca su nombre para no tener problemas y... Porque no le gustaba que lo dijeran mal, aunque era la primera vez que alguien lo dijera mal.
— ¡Me alegra por fin conocerte! — exclamó, emocionado. — Soy Bokuto Koutarou, aunque no esperaba verte por aquí — continúa, sonriéndole al pelinegro mientras se sentaba a su lado en la banca.
— Un gusto, yo tampoco esperaba verte por aquí — susurró, sintiéndose algo tímido a su lado. Ahora que lo miraba bien aquel hombre era algo... Imponente.
Sí quizás esa era la palabra.
O quizás no.
Cuando recuerda la manera en cómo lo conoció y cómo lo trató... Siempre recuerda ese sentimiento cálido que le hacía sentir. Por un momento llegó a pensar que era por el calor pero no fue por eso.
Recuerda cuando le hablo del libro que estaba leyendo y de cómo él también lo conocía, incluso en ese momento recordaba ver un brillo de aquel hombre mientras hablaba y también recuerda que la primera palabra que pensó para describirlo era; Un niño pequeño. Es eso, le pareció un niño cuando le hablaba sobre algo que le gustaba mucho.
También recuerda que en ese cúmulo de pensamientos se le escapó una sonrisa.
¿Por qué? Ni él mismo lo supo en ese momento, pero ahora sí que sabe el por qué de aquellas cosas.
Después de un tiempo en donde pensó profundamente en sí solo era por que le gustaba la compañía de Bokuto-san o por otra cosa. Tuvo un resultado que temía llegar a él, pero era la realidad. Y debía aceptarla.
Le gusta Bokuto Koutarou.
Lo aliviaba saber este resultado pero le temía porque no sabía si al peligris le gustaba él de vuelta.
Tampoco sabía si le gustaban los chicos.
Aunque no había mucho que pensar conforme a este resultado, haría lo mismo de siempre; esperar a ver si el sentimiento crecía o disminuía. O que se le declarara.
Cosa que nunca iba ni va a pasar. O quién sabe pero no lo veía como una posibilidad.
Nah no iba a pasar.
De todas formas aprovecharía todos los momentos al lado del peligrisáceo.
En ese tiempo Bokuto lo invitaba a salir, casi siempre, porque según él; su compañía lo animaba mucho y le gustaba hablar cualquier cosa sin aburrirse, y Keiji con esto le hacía sentir nervioso pero no quería hacerse falsas esperanzas, eso no era bueno.
Cuándo los meses pasaron volando y nuevamente se acercaba la navidad, Keiji se fastidiaba. No haría nada especial en este año nuevo, no valía la pena. Incluso cuando escucho hablar a sus compañeros sobre qué harán en ese día, pensaba con que distraerse y con que intoxicarse.
Bokuto lo noto perdido pensando, se acercó y decidió preguntarle que haría, y si tenía planes para aquella noche.
— Kaashi, ¿tienes planes para año nuevo? — preguntó, dedicándole una sonrisa, viendo aquellos labios rosados brillar en su dirección.
— No realmente — respondió, sintiéndose hipnotizado por aquellos labios.
— ¿Te gustaría venir conmigo, con Kuroo y su novio? No haremos más que embriagarnos pero podrías pasarla bien con nosotros ¿Qué dices? — pregunto nuevamente, encogiéndose de hombros por aquel plan, pero no tan mal plan.
Quería invitar a aquel pelinegro que le llamaba mucho la atención. No sabía porque le llamaba tanto la atención pero le agrada su presencia y eso es suficiente para Koutarou.
— Claro... No tengo nada que hacer — susurró, intentando dirigir su mirada hacía aquellos ojos dorados, pero fallando en el intento, y regañandose así mismo por no poder controlarse.
— ¡¿De verdad?! — exclamó, emocionado. — Te la pasaras muy bien Kaashi, ya lo verás — afirmó, dándole un pequeño apretón en su hombro, despidiéndose en un susurró.
Keiji solo esperaba no ser demasiado evidente, esperaba que aquel hombre no se diera cuenta de sus sentimientos.
Sí, eso esperaba.
(...)
— Muy bien ¿Dónde va esto?
— Es una estrella ¿Dónde crees que va?
— En el... ¿Encima de Kenma?
— ¿Qué?
— So.
Keiji miraba a todos en el pequeño departamento aunque no era tan pequeño, era bastante espacioso, se sentía hogareño y cálido, algo curioso, ya que en su departamento no se sentía así. Le daban ganas de vivir con aquellos tres chicos.
Aunque en ese momento, se había caído la pequeña estrella del árbol navideño. Bokuto como si no la hubiera visto caer, preguntó en dónde podía ir.
Quería reírse, pero a la vez no.
Por una parte sentía que no debía estar allí, como si no hubiera sido invitado. Por otra parte, se sentía tan bien con aquellos tres chicos allí; riendo por cualquier estupidez y haciendo bromas cada tanto.
— Kaashi ¿Cómo este búho idiota consiguió que aceptaras? — ahí estaba, en su máximo esplendor; Kuroo Tetsuro siendo más abierto con él, le agradaba.
— Yo solo puedo decirle Kaashi, tu no — intervino Bokuto, enarcando una ceja hacia su mejor amigo.
— ¿Qué eres ahora? ¿Su novio? — murmuró Kuroo, viendo como el peligrisáceo balbuceo un momento.
No sabía como reaccionar hacía aquel par, solo atinó a ponerse algo rojo.
— No lo soy, pero ¿Estás celoso? — inquiere Bokuto, enarcando una ceja, nuevamente.
— ¿Como no estarlo? Si mi mejor amante me esta siendo infiel.
— Jamás podría serte infiel, yo te amo bro.
— Muy bien, suficiente — se levantó Kenma del pequeño sillón, soltando la consola, dedicandoles miradas de odio a aquel dúo de bros.
— ¡NO ESPE~ — no terminó de decir la palabra, cuando un cojín se estampa en su cara, balbuceando cosas incoherentes por el golpe.
Bokuto se ríe, pero cambia drásticamente cuando otro cojín se estampa en su cara, ahogandolo.
— ¿Esto es así todos los días? — preguntó Keiji, en dirección al rubio.
— Son así desde que se dieron cuenta con que molestarme — respondió con voz cansada.
— Tenemos una relación poliamorosa — informó Kuroo, quitándose el cojín de la cara, sonriendo presumido.
Kenma suelta un suspiro, escondiendo una sonrisa antes de hablar nuevamente.
— Akaashi ¿Quieres ser mi novi~
— Olvídalo renunció al poliamor, lo siento bro — le dedicó una mirada apenada al peligrisáceo.
— Ahora estoy soltero — susurró, apenado.
— Siempre lo has estado — dice Kuroo, dedicándole una mirada inquisitiva.
— Oh, es verdad bro — murmuró, lanzandole un beso a Kuroo, mientras Kenma entorna los ojos, fastidiado.
— Dejen ya las bromas de lado y vamos a cenar de una vez.
— ¿Sabes que si te estresas mucho, puedes morir joven? — comentó Kuroo, intentando molestar a su pareja.
— Mira sigueme — pide, moviendo la mano, haciendo señas para que lo siguiera hacia la ventana. — ¿Ves eso de ahí? Eso es un me importa una mierda tu opinión.
— Que carácter — susurró Bokuto, aguantando una risa, mientras que Akaashi lo miraba divertido.
Se sentía como si estuviera en casa, allí, con esos tres chicos; haciendo chistes o mayormente molestando al pobre de Kenma, a quien se le veía en la cara un "voy a cometer un crimen de odio hacia el par de poliamorosos."
— Ahora si, sientense y comamos de una vez por todas — mandó Kenma, sentándose en la mesa, en donde ya estaba la comida puesta, lista desde hace un par de minutos.
— ¿Nos comemos entre nosotros bro? — pregunta Kuroo.
— Me parece bien.
Kenma solo atina a ignorarlos mientras Akaashi se sentaba a su lado, escuchando al rubio bufar mientras aquellos dos seguían en lo suyo.
Aunque Akaashi no fuera de muchas palabras con aquellos chicos allí, le gustaba tenerlos de compañía, eran divertidos y alegres, su mente le preguntaba si así serían las navidades todo el tiempo.
Y si él podía pasarlas siempre ahí.
Había hablado con Kenma en la cena, dándose cuenta que el chico era como él, solo que él no era tan abierto. Era reservado y ocupado con sus propias cosas para interesarse en algo más. También se había tomado el tiempo en ver la relación entre Kuroo y él, dándose cuenta que aunque Kuroo solía molestarlo la mayor parte del tiempo, también solía ser muy cariñoso con él, y Kenma, por su parte, se le veía muy feliz cada que Kuroo buscaba su tacto. La sola idea de que Akaashi pudiera tener algo como aquello con Bokuto, lo hacía sentir muy emocionado, pero a la vez derrotado.
Después de cenar, se pusieron a ver cosas en la TV, mayormente documentales sobre animales, hasta que Bokuto dejó caer el control y se cambió a un canal en donde estaban dando "caso cerrado."
— No entiendo porque le dicen doctora — dice el peligrisáceo, rascándose la cabeza, dudoso.
— De tantas cosas que están hablando, ¿Con eso es lo que te quedaste? — preguntó Kuroo, poniendo los ojos en blanco.
— Me causa curiosidad.
— Una mujer le pasó sangre a su hijo en la cara, insisto, naciste tarado — suspiro, con Akaashi a su lado conteniendo una carcajada.
— ¡Hey! — exclamó, ofendido.
Después de escuchar a un Bokuto diciendo que tenía más neuronas que todos en esa sala y a los otros tres dándole la razón para que no entrara en una crisis —o eso decía Kuroo— el mencionado esbozo una sonrisa en cara, después de ver en el reloj en la pared las "12:45"
— Kenma y yo vamos a ir a dar una vuelta ¿Quieren venir? — ofreció, viendo a Akaashi dudar un momento.
— Mmm no hace falta me quedo aquí, mientras veo más casos — rechazó Bokuto, intentando calmar sus nervios.
— Yo también me quedo — concordó Akaashi, sorprendiendo a el duo de bros, pero más al peligrisáceo.
— Está bien, nos vemos — se despidió, mientras miraba fijamente a Bokuto antes de salir, Kenma agitando la mano en forma de despedida, saliendo detrás del punk.
Se quedaron por un momento en silencio, mientras Keiji seguía viendo el programa y preguntándose cómo alguien podía tomarse esas cosas enserio, Bokuto por su parte estaba que explotaba de los nervios.
— Akaashi...
— ¿Mmm?
— La luna está hermosa ¿No es así?
En ese momento dejó de sentir todo a su alrededor, sintiendo como su alma salía de su cuerpo. No podía ser verdad, pero lo era y dios, lo hacía sentir tan mareado de repente, pero atinó a sonreír, convirtiendo esa sonrisa en una carcajada.
— Pe-ero A-akaashi d~
— Si, es muy hermosa — susurró, riendo por el rostro de Bokuto, se estaba tornando rojo, muy tierno para el pelinegro.
— ¡¿De verdad?! — sale de su ensoñación luego de un rato, alzando los brazos, emocionado.
— De verdad — aseguró, asintiendo con la cabeza, viendo como el peligrisáceo se acercaba.
— Bokuto ¿Por qué lloras? — preguntó, cuando el peligrisáceo está lo suficientemente cerca, viendo como también hacia puchero.
— Estoy feliz — jadeo, abrazándolo con todas sus fuerzas.
Quizás las cosas estaban destinadas a ser así, ellos dos juntos, abrazados, ignorando el ruido de fuegos artificiales...
Espera ¿Fuegos artificiales?
— ¡YA ERA HORA! — gritó, pateando la puerta con un Kenma a su lado, sonriendo.
— ¿Kuroo-san no se supone que estaba dando un paseo? — ladeó su cabeza, confundido, entre cerrando los ojos en dirección al punk.
— No pude arrastrarlo fuera, lo siento — se excusó el rubio, encogiéndose de hombros.
— ¡ES HORA DE ABRIR LA BOTELLA QUE OIKAWA NOS TRAJO DE LATINOAMÉRICA — volvió a gritar, Kenma terminando dándole un zape en la nuca, callandolo, mientras el pelinegro susurraba una disculpa por gritar.
Keiji ríe esta vez pero con fuerza, contagiando la risa a los otros tres presentes, se sentía feliz en ese momento, anteriormente había pensado que no volvería a reírse de esa forma, pero ya no más, era su turno de ser feliz ahora.
Mira de reojo a su ahora novio, viendo como susurraba algo bajito, haciéndolo sonreír aún más.
"Nunca más solo"
Que feliz se sentía.
Feliz navidad y año nuevo les desea el gay favorito de todxs
Jacky.
