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—No esta, mi paraguas...
Genko estaba de pie frente a la puerta de su colegio, resguardándose debajo del techo de su escuela de la tempestad del clima, había revisado el reporte esta mañana, por lo que estaba bastante segura de que había cargado en su mochila el objeto al salir de casa.
Y sí, si lo había hecho.
Con lo que no contaba era con la pequeña trampa que uno de sus compañeros menores le había tendido al sacarlo de su mochila y dejarlo abandonado en alguna parte del laboratorio de ciencias.
Ese compañero era Taiju Oki, que claro no lo había hecho con malas intenciones, de hecho ni siquiera a él se le había ocurrido la idea de hacerlo, todo había sido parte de un plan fríamente calculado por el cerebrito de la operación.
Misma que acababa de posicionarse justo a su lado.
—¿Cómo pudiste olvidarlo?
—¿Eh? —Genko giró en cuanto la voz le habló. —¿Senkie-chan? —se sorprendió al ver a su pequeña kohai de pie junto a ella tan repentinamente.
—Que remedio, supongo que puedo compartirlo contigo. —Extendió el suyo hacía la chica de cabello mitad negro, mitad blanco—. ¿Vienes?
Fue su forma de invitarla a compartir juntos un paraguas.
De hecho, eso también estaba en la lista de fases de su plan. Sí, ella era la cerebrito de la escuela, la líder del club de ciencias y la estudiante con el puntaje general más alto, a pesar de ser solo alguien de primer grado; Senkie Ishigami.
Ah sí y también, la chica que tenía un crush con Genko Asagiri.
Una estudiante bastante hábil de tercer año, era mayor que ella y destacaba especialmente por ser famosa, a la par de sus estudios Genko solía salir en televisión abierta de vez en cuando, como anfitriona de un programa de variedades realizando distintos actos de magia y mentalismo frente a la cámara, además de lucir un cabello extravagante y ser realmente bella.
Genko no asistía a ningún club en particular, con su trabajo en la tele estaba lo suficientemente ocupada, de hecho solía faltar mucho a clases y aún así seguía sacando buenas notas, su pasatiempo favorito era realizar visitas espontanéas a los demás clubes y últimamente parecía haberse encariñado con el club de ciencias.
Le agradaba bastante ir a visitar a su pequeña Kohai inteligente y sacarle algo de plática de vez en cuando, Senkie raramente reaccionaba ante su presencia, pero cuando lo hacía era encantador, además de ser lista y bonita, tenía algo especial que a Genko le gustaba. Y como nunca antes la había corrido cuando iba a verla Genko asumió que habían establecido ya una buena amistad.
Sin embargo; Senkie quería todo con Genko menos amistad.
Y por eso, se le había ocurrido ese descabellado plan de robarle el paraguas para ir juntas a casa. Incluso había desarrollado una hoja de ruta e involucró a sus amigos en su supuesto plan perfecto.
—¿Eres mi súper heroína Senkie-chan? —Genko aceptó su gesto.
Y el plan estaba dando frutos.
Senkie sonrió satisfecha sosteniendo el brazo de Genko de camino a casa, mientras iban, Genko se dedicó a hablar de cualquier cosa mientras la científica solo asentía saltando de felicidad por dentro.
Y todo pudo haber ido bastante bien, de no ser porque Senkie-chan siempre ha tenido mala suerte.
Y entonces, cuando iban a mitad del camino, una ráfaga potente de aire les golpeó de frente, haciendo que su pequeño paraguas terminará doblado e inservible, mientras sus faldas de colegialas eran levantadas por el mismo viento. Senkie, en un acto de amabilidad sujetó la falda de Genko para evitar que tuviera algún incidente y quedar al menos ella mejor parada que su paraguas en su pequeña cita bajo la lluvia.
Algo que tampoco paso.
Porque para rematar, su mala suerte terminó su jugada haciendo que un periódico chocará contra su cara.
—Mierda... —Se quejó.
Mientras Genko soltaba una encantadora carcajada que pigmento de rojo sus mejillas, Senkie quedó embelesada viendo el gesto que la mentalista enmarcaba en su rostro, con el rojo hasta la punta de sus orejas.
Al final, su "Cita bajo la lluvia" termino siendo tal como podía esperarse de un paseo bajo la lluvia, no hubo beso apasionado de película, solo dos chicas totalmente empapadas y un resfriado a la vuelta de la esquina.
Senkie entró a su casa totalmente derrotada.
Aventó su mochila empapada al suelo y refunfuñó mientras sorbia su nariz y escurrría las gotas de agua helada de su cabello. Se dejo caer sobre sus rodillas maldiciendo su suerte, hasta que vio las mangas, igual de empapadas del suéter que llevaba puesto.
El suéter de Genko.
—"Bien iré a casa contigo Senkie-chan, pero ya que tú me compartirás tu paraguas yo te compartiré esto. ¿Bien? Luego puedes devolverlo"
Eso fue lo que la mayor le dijo antes de que salieran de la escuela cuando le ofreció usar su suéter ya que ella solo llevaba su camisa de manga corta, por supuesto que Senkie no dejo pasar la oportunidad.
Y bueno, aunque su suerte fuera terrible, al menos había conseguido eso.
Lentamente llevó las mangas que le quedaban un poco grandes hasta su nariz y las olfateó moviendo su pequeña y redonda nariz como si fuera la de un conejito, sus mejillas volvieron a colorearse y en voz baja dijo con voz añorante:
—Aún huele a Gen...
Al próximo día que vio a su superior ella pasó por fuera del laboratorio de ciencias y le saludó con entusiasmo.
—¡Hola, hola Senkie-chan!
Senkie solo la miró de reojo. —Hola mentalista, ¿Vienes a ayudar con el trabajo?
La científica aún no había ideado una nueva hoja de ruta con un nuevo plan para conquistar a Genko, pero eso no significaba que se hubiera rendido.
—¡Doihi Senkie-chan! Tú siempre me quieres dar demasiado trabajo —se quejó.
Senkie sonrió.
Hasta que Genko se acercó a ella y se excusó levantando su mano y mostrándole su lengua. —Lo siento, pero hoy no Senkie-chan, tengo filmación. Podrás verme más tarde en mi programa, ¿De acuerdo?
Senkie rodó los ojos. —Yo no veo esas cosas.
—¡Doihi!
Senkie volvió a repetir el gesto de olfatear el aroma que Gen desprendía como un conejo, entonces enarcó una ceja y le preguntó: —¿Cambiaste de perfume?
Gen formó una sonrisa amplia en su rostro y miró directamente a los ojos carmín de su kohai. Ánimadamente como siempre eligió volver a burlarse de ella. —Senkie-chan pervertida —rio.
Y Senkie pegó un respingo volviéndose a sonrojar.
Tal vez lo díficil no era combatir a su mala suerte. Lo verdaderamente complicado era quedar bien parada cuando de Genko se trataba.
En su próxima hoja de ruta lo haría. Lograría que Genko que se enamorará de ella y sería muy emocionante.
FIN.
Hasta aquí este pequeño relato, espero les haya gustado ^^ Quiero mucho a las niñas 💚💜
