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Luego de tener esa ridícula plática respecto a quien de sus aliadas en el reino científico podría escoger como futura pareja, Senku volvió a la sede de su laboratorio para continuar con sus esfuerzos relacionados a las ondas espacio-temporales que requería su nuevo invento: La máquina del tiempo.
La reacción de todos respecto a su postura de no elegir a la ligera como si de un objeto se tratara, ciertamente le fastidió.
"¿Por qué lo creían un mounstro insensato?"
Si lo más lógico, era no aceptar así, de buenas a primeras la propuesta apresurada de Kohaku o incrementar las ilusiones vagas de Luna tan simplemente, y de cualquier forma, este seguía siendo el peor de los momentos para abrirse a iniciar una relación.
Por eso su prohibición al joven de corazón puro de no enamorarse, seguía en pie, aunque ya no fuera tan joven después de todo...
Resopló, tratando de olvidar lo sucedido para enfocarse al diez mil millones porciento en su trabajo.
Cuando por fin, tuvo su extraño aparato entre sus manos, lo comenzó a analizar.
Se trataba de un pequeño monitor, conectado a una bocina que fungia como interlocutor, similar a un teléfono fijo, pero con pantalla. No era tan colosal como la verdadera máquina del tiempo, se trataba solo de un pequeño prototipo que se dispuso a crear para experimentar un poco, después de todo la ciencia se trataba de ello; prueba y error.
Terminó de ajustar la última tuerca y encendió el aparato, expectante por alguna señal.
En un inicio, la pantalla permaneció en un vago color verde, pero luego de jugar un poco con la posición de la antena, la imagen del monitor comenzó a cambiar y dar indicios de la captación de alguna señal.
Senku, ilusionado comenzó a mover y apretar botones de aquí allá, con el objetivo de volver mucho más intensa la onda.
Entonces, ante todo pronóstico, la burbuja de la pantalla tránsito de pequeños cuadros con interferencia de colores a una imagen con calidad similar a una cámara de supermercado, la cuál mostró a cuadro una mesa llena de utensilios de vidrio, similar a su propio laboratorio, pero con la particularidad de que este, parecía encontrarse dentro de un hogar moderno, por la cocina integral que se apreciaba de fondo.
Cómo Senku no reconoció el sitio, ni por su parte o por alguna estancia de sus compañeros, teorizó que realmente podría tratarse de alguna imagen captada del pasado, pero no podía cantar victoria todavía.
—Habla Ishigami Senku. Repito, habla Ishigami Senku.
Senku expresó a través del intercomunicador, pero la imagen permaneció estática y sin respuesta alguna.
—Repito, habla Ishigami Senku.
Insistió haciendo una pequeña presión en sus labios.
Los segundos pasaron, hasta convertirse en minutos y el joven científico relajó la presión que había ejercido en su puño de a poco, debía admitir que el avance de esta ocasión le hizo formarse falsas esperanzas antes de tiempo, lo que le dio pesar.
Antes de tirar la toalla por completo, una última línea salió de su boca—Habla Ishigami Senku, ¿Hay alguien ahí?...
Sí está vez no tenía la respuesta esperada, debería colgar y reiniciar el aparato, luego de llenar un formato que registrará su resultado obtenido, al menos la vista fue un avance, aunque se tratara solo de un sitio desconocido.
Y entonces, como una apuesta de un todo o nada contra el destino, el intercomunicador recibió otra señal.
—¿Hola?
Senku parpadeó dos veces, la voz que respondió no era del todo clara, pues se había colado un poco de interferencia, ajustó con velocidad la antena tratando de mantenerla.
—Hola, aquí Ishigami Senku. ¿Quién esta ahí?
Una pequeña pausa. Y la voz del otro lado, pareció aclarar su garganta.
—Aquí Ishigami Senku.
Senku dio un pequeño respingo mientras sujetaba el interlocutor.
¿Era eso una mala broma?
No, analizó un segundo más lo que acababa de escuchar, aún sin la mejor claridad, era su voz la que le había respondido del otro lado de la línea.
Posicionó dos de sus dedos sobre su frente, apuntando al cielo, intentando conectar la información que obtuvo hasta el momento.
Imitó el acto de aclarar su voz antes de volver a decir algo—¿Puedes mostrar tu cara?, ¿Cómo puedo comprobar que no eres medusa replicando el vibrato de mis ondas sonoras?
Sí. No sería la primera vez que ocurre, WhyMan o, medusa, utilizó rápidamente esa misma jugada cuando captó las ondas de su voz al obtenerla en la isla del tesoro, por lo que esa teoría tenía altas posibilidades de ser acertada.
Entonces una mano salió a cuadro y de fondo resonó una risa—Claro, disculpa lo había olvidado —la voz comentó.
Y segundos después una versión futura de él mismo se sentó frente el monitor, tomando una taza de té con una sonrisa liviana y tranquilidad en su mirada.
Senku abrió la boca con sorpresa.
En definitiva era él, mucho más mayor claro estaba, tenía algunos indicios de arrugas por debajo de sus parpados, el cabello recogido en una coleta con sus mechas verdes un poco más desvanecidas y una pequeña barba que le recordaba a Byakuya.
—Solo para aclarar esta llamada se esta realizando ocho años en el futuro —mencionó el Senku más adulto—, yo no puedo verte a ti, pero debes de tener unos ¿Veintiséis? ¿Veintisiete años? Bueno, no importa, de lo que sí estaba seguro es que hoy era la fecha —agrandó la sonrisa—. El primer contacto funcional entre líneas temporales de la máquina del tiempo, ocurrió hace 252460800 segundos, bien hecho.
Senku imitó su gesto bastante emocionado, su invento había funcionado con total éxito, después de todo se lo había confirmado él mismo.
—Kukuku, eso es bueno —rio—. ¿Cuánto tiempo tenemos?
El del otro lado del monitor miró el celular que tenía a un costado y respondió. —Unos diez minutos.
—Bien, —el Senku del presente frunció las cejas— entonces no hay que desperdiciarlo. —Tomó el aparato entre sus manos y le hizo una inspección visual —. ¿Por qué el contacto fue hacía el futuro si estaba programado para ir al presente?
El otro, que dio otro sorbo a su taza respondió—. Debes de ajustar la antena que capta las señales electromágneticas, también debes de pedirle a Kaseki que construya una pieza que ayude a estabilizarlo, en el segundo prototipo la antena debería aprender a diferenciar las señales del pasado con las del presente.
—Entiendo. —Asintió.
—También debes de ampliar la escala al potenciar el aparato al menos diez veces más o de lo contrario la máquina a gran escala no arrancará correctamente. Conecta el mismo canal que usaste para este monitor de forma externa, así tendrán una mira a la línea temporal deseada antes de iniciar el viaje.
—Bien.
—Ah y por favor mejora la calidad de la imagen antes del tercer desarrollo, les evitará muchos problemas.
—Lo tengo, ¿Algo más?
—Creo que es todo lo que deberías saber para trabajar con la máquina directamente, ¿Hay algo en particular que tú quieras saber?
Senku dibujó una sonrisa media.— No quisiera afectar la línea original y provocar un efecto mariposa.
—Correcto. Aunque viniendo de mí ya lo esperaba, lo que sea que venga podrás resolverlo con la ayuda de la ciencia, ¿no?
Senku rascó en su oído. —Sí, creo que me conoces bien.
Ambos rieron. Senku por un momento observó con mayor detenimiento a su imagen futura, analizó todo lo que constituía su entorno y trató de recopilar todos los datos que le fueron posibles.
Vio el cuarto donde se encontraba. Sí era una cocina lo que estaba de fondo, los objetos de vidrio decoraban todo el entorno, había electricidad de circuito cerrado y de hecho, parecía que ya estaba instaurado en una casa moderna como las que habían antes de que la petrificación se diera.
Parecía que dentro de ocho años la civilización ya había tenido éxito en conseguir su instauración como la conocían.
Eso le dio esperanza a Senku, saber que todos sus esfuerzos habían válido la pena y su viaje en ese mundo de piedra no había sido en vano.
El hombre del monitor volvió a reír. —Aunque también te conozco lo suficiente como para saber que tienes curiosidad al respecto, así que adelante, seguro puedes hacer preguntas que no comprometan totalmente al futuro, ¿Cierto?
—Muy bien, aprovechemos el tiempo a lo máximo entonces. —Senku estaba completamente emocionado— ¿En qué proyecto estás trabajando ahora?
—Cáncer. Estamos explorando como sacar el mayor provecho de las propiedades de medusa para controlar enfermedades congénitas y otras tantas, entre ellas el cáncer.
—Entiendo. Siguiente —habló con rápides y tratando de ser lo más concreto. Afortunadamente, tanto él como su yo futuro entendían muy bien lo que ese interrogatorio significaba: Una oportunidad única—, ¿Las ciudades han terminado de desarrollarse?
—La mayoría. Ya alcanzamos el punto de crear edificios y otras estructuras.
—Veo que tienes un celular, ¿Qué es lo más avanzado en tecnología?
—Fuera de los esfuerzos de Xeno y demás en la NASA. Sí, el celular es algo a lo que la mayoría de la población ya tiene acceso.
—Bien, veamos...—Siguió recorriendo la sala con la mirada, hasta detenerse en lo que podía apreciarse en una de las esquinas— Espera, ¿Eso es una maleta?
El Senku del futuro se giró hacía el objeto señalado. —Ah, sí. Es la maleta de mi pareja, acaba de regresar de un importante viaje, los vuelos también son algo que ya se ha desarrollado bastante en estás épocas, últimamente han habido muchos comerciales, pero seguimos trabajando con redes internas para las comunicaciones entre países.
Mientras su yo futuro daba esa explicación el del pasado volvió a quedar boquiabierto.
—Espera, ¿Dijiste pareja?
El otro dio un respingo, terminó de beber el líquido de su taza y sonrió mostrando a la cámara el dedo en el que portaba un anillo de compromiso.
—Sí, pareja —confirmó.
Senku tragó saliva, eso sí que lo había tomado por sorpresa.
—¿E-Entonces ya levantamos la prohibición? —le preguntó.
El otro parpadeó un poco confundido y luego soltó un suspiro relajado. —Cierto, habíamos hecho algo como eso. —Rio— La verdad es que lo había olvidado, fue algo muy absurdo si me lo preguntas.
El Senku del pasado coloreó sus mejillas avergonzado de que alguien se burlará de ese pensamiento que había arraigado tanto tiempo y más sabiendo que era él mismo quien lo hacía.
Cuando dejo de reír, la mirada carmín del Senku del futuro le miró de frente con una ceja enarcada. —¿Por qué? ¿Tienes curiosidad?
—¿Qué?
—¿Quieres saber quién se convierte en nuestra esposa? —el tono de burla seguía presente.
El otro Senku tragó saliva y sudo frío. Ciertamente algo como eso no le interesaba, pero dado a la conversación que había tenido con los demás antes, una pequeña espinita de curiosidad le había removido, se preguntó si sería prudente saciarla en ese momento.
Pero justo antes de que pudiera responder que no para no alterar el cause del tiempo un gritó lejano resonó desde el monitor.
—¡Senku-chan voy a tomar un baño, quiero descansar de mi viaje!
Y ambos científicos se quedaron quietos.
—S-Sí, cariño...—El Senku del futuro le respondió a la voz del mentalista con los hombros encogidos y las mejillas chapeadas.
El del pasado dibujó una mueca y pegó un grito. —¡¿Gen?! ¡¿Nos casamos con el mentalista?! —No lo podía creer.
Su versión futura también se había descolocado por ese pequeño error y una ligera vergüenza por haber sido descubierto le hizo cosquillear la punta de los dedos, se sintió justo como en la misma noche en la que anunció su compromiso con Gen y todos los integrantes del reino científico, sus amigos, en lugar de felicitarlo le reclamaron porque había tardado tanto.
Tragó saliva. —Sí, bueno...—desvió la mirada fingiendo volver a tomar de una taza en la que ya no quedaba nada.
—¿Ah? ¡Pero! ¿Cómo? —Senku del pasado gritó alterado, no concebía todavía esa información.
Pero el del futuro, un poco más maduro dejo de lado por un momento su vergüenza y le volvió a ver de frente con más tranquilidad y una mirada sincera, la más sincera de todas, una que él conocía bastante bien pues siempre la veía cuando se ponía frente al espejo al empezar un nuevo día.
—En realidad no es tan díficl de entender, piénsalo un poco. ¿Quién ha estado para ti siempre?
Senku dibujó una línea con sus labios.
El otro continuó hablando. —Es Gen. Siempre lo fue. —Dejo la taza sobre la mesa y comenzó a jugar con el anillo en su mano—. Desde el principio, el mentalista te escogió a ti.
—Eso fue por nuestra alianza —apeló.
El otro le retó con la mirada. —¿De verdad sigues pensando que Gen se quedó a tu lado por una botella de cola?
El otro volvió a meditarlo.
—Cuando se integró al reino y traicionó a Tsukasa, cuando propuso el plan de usar la canción de Lillian para la batalla contra el imperio, toda su ayuda en la isla del tesoro, el viaje a américa, infiltrarse en la base de Xeno aún poniendo en riesgo su propia vida, luego cruzar Sudamérica, conseguirnos aliados, unir fuerzas, cuidarnos. Cada vez que te pidió ir a dormir temprano, cuando se quedaba a tu lado en el laboratorio, cada té que te llevaba, cada noche que te consoló, todos los engaños que planearon juntos, toda su ayuda, sus palabras y apoyo. ¿Crees que un refresco valía todo eso?
Senku trajo a su mente todos los recuerdos de cada cosa que su otro yo había mencionado, en todas sus memorias siempre alguien estaba ahí, era cierto. Gen lo acompañó todo el tiempo, desde el inicio, lo eligió a él.
—Por supuesto que no, ese murciélago farsante no habría hecho todo aquello simplemente por una tenue alianza —confesó.
El otro volvió a sonreír. —Pero eso ya lo sabías, lo supiste desde el observatorio.
El Senku del pasado abrió los ojos y estos compartieron el mismo brillo que su versión futura.
—Mira esto, —atrajo hasta él un telescopio— aún después de ocho años, después de todo nuestro viaje juntos, lo que más disfruto es poder ver las estrellas al lado de Gen.
El Senku del pasado proceso la verdad.
Al ver como su rostro se iluminaba cuando pronunciaba el nombre de Gen no hubo cabida a alguna otra duda. Senku Ishigami estaba totalmente enamorado de Gen Asagiri y supo que la elección del mentalista como su futura esposa había sido la correcta.
El Senku del futuro aclaró su garganta. —Ya estás a punto de entrar totalmente a la adultez, así que algo así como prohibirle sentimientos de amor a una persona como si fuera un adolescente ya no va con nosotros. Así que piénsatelo bien, ¿Sí?
Senku de vientiséis años asintió.
Iba a corresponder los sentimientos que él mismo le había confiado con una respuesta positiva cuando otro grito volvió a resonar.
—¡Senku-chan, ya estoy en la ducha! ¿No quieres entrar?~
Esta vez, la voz de Gen había sido un descarado y brutal coqueteo para el científico que acababa de abrir su puro corazón, para ambas versiones fue un ataque directo.
—¿Ah?
El Senku del futuro aclaró su garganta y se puso de pie aflojando el nudo de la corbata que llevaba puesta. —Lo siento, me tengo que ir —se excusó.
—¡Pero el tiempo todavía no termina! —replicó su versión pasada.
El otro simplemente le guiñó el ojo.
Lo cuál hizo que él pegará un salto— ¡Espera! —Volvió a replicar.
—Ah, sí, antes de irme, una cosa más —el otro interrumpió—. Asegúrate de agradecerle a Gen todos sus esfuerzos, ¿De acuerdo? —Se despidió con la misma mano que llevaba puesto el anillo.
Y sin más, terminó la comunicación.
Senku se quedó mirando fijamente el monitor por un buen tiempo hasta que alguien irrumpió en su espacio de trabajo, y no era alguien más que el mismo Gen.
—¡Senku-chan! ¿Sigues aquí? Deberías de ir a descansar pronto, los demás me dijieron que tuvieron una plática animada esta tarde, ¿Esta todo bien? —le preguntó llegando hasta él y dio un respingo en cuanto le vio la cara— ¡Senku-chan, estás todo rojo! ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?— el bicolor se acercó a él y Senku presionó sus parpados cuando la mano pálida de Gen le tocó la frente. —No parece que tengas fiebre, ¿Quieres que te busqué alguna medicina?
Senku retrocedió terminando el contacto y desviando su mirada. —No es nada, no tienes que preocuparte tanto por mí.
—¿De qué hablas Senku-chan? Claro que me preocupo por ti —Gen inclinó suavemente su cabeza hacía un lado frente al científico.
Lo que hizo que el sonrojo de Senku incrementará y volviera a tragar saliva al verlo, nunca antes le había prestado tanta atención al rostro del otro, su corazón dio un salto.
—Eres nuestro líder después de todo. ¡Tu salud es importante! —Gen remató con eso y lo tomó de la mano para obligarlo a levantarse—. Vamos, a la cama.
Senku miró sus manos entrelazadas y formó un gesto. —No tienes que preocuparte, pero...
—¿Pero? —Gen lo volteó a ver mientras ambos caminaban.
Las pupilas carmín de Senku bailaron de un lado a otro. Realmente no creía lo que estaba a punto de decir. —Pero gracias.
—¿Eh? —Gen se detuvo de golpe.
—Gracias por estar ahí, mentalista —le sonrió suavemente mientras presionaba un poco el agarre de su mano.
Gen lo miró perplejo. —Senku-chan...
Una brisa movió el cabello de ambos en esa noche estrellada.
—¡¿Seguro que no te sientes mal Senku-chan?! —dijo exagerado.
Senku arrugó sus labios y expandió su mueca. —¡Olvídalo! —respondió volviendo a retomar su andar él, esta vez arrastrando consigo a Gen. —¿Qué ibas a hacer?, ¿Por qué llevas eso?
Hizo referencia a lo que Gen sostenía en su otro brazo, una pequeña canasta con una toalla y utencilios de ducha.
—Ah, tenía pensado tomar un baño antes de ir a dormir.
—Voy contigo —dijo casi de inmediato.
—¡¿Qué?! —Gen volvió a desconcertarse.
—¿Vas a las aguas termales, no? Antes siempre ibas con Chrome, esta vez vamos juntos y luego de eso iré a dormir, ¿Bien? —dictó sin poder ocultar que casi le salía humo de las orejas.
Gen lo siguió extrañado. —¡Senku-chan, de verdad estás enfermo!
—Ah, cállate. —Respondió algo malhumorado.
Sin embargo; anduvo sin soltar esa mano donde en un futuro colocaría un brillante anillo.
FIN.
