Work Text:
One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y Shueisha.
En tens prou amb els teus dits
La manera de mirar
Són aquests ulls marró clar que em tornen boig
Drecera al món de mai més
On el temps i el sol no marxen mai
La dansa del vestit
El final del camino les había llenado de riquezas. Esa nunca había sido su meta, pero ver la sonrisa pintada en los labios de Nami hacía que mereciera la pena.
Los peligros habían acabado, al menos por el momento, y la fiesta de celebración amenazaba con durar semanas. Sanji, cocinando, observaba de vez en cuando a Nami, bailando, riendo y hablando con Robin. Desinhibida, feliz, ligera, libre. De aquella manera en que él amaba verla.
Paseó entre sus nakama repartiendo algo de comer, dejando a las dos mujeres para el final para que nadie notase que sus alimentos eran diferentes a los del resto. Tendió un plato a Robin que tomó ambos con una sonrisa encantadora. Los dedos de Nami acariciaron su mano y antes de poder reacción tiró de él para poder bailar al ritmo de la melodía del violín de Brook.
Nami, enfundada en su vaporoso vestido azul celeste, le miró risueña. Sus preciosos ojos castaños, esos que le enloquecían, brillaban alegres. Unos ojos que prometían una eternidad de felicidad y preciosos amaneceres.
Sanji se dejó llevar, tomando su mano con delicadeza haciéndola girar entre risas, la falda ondeando con gracia sobre sus muslos atraía su mirada azul. Cada milímetro de ella le fascinaba, era como una diosa que se pasea entre los patéticos humanos. Tras el último giro se pegó a él, las manos rodeando su cintura, la cara enterrada en el espacio entre su cuello y el hombro y una suave risita en sus labios.
—Sanji-kun, quiero bailar contigo toda la noche.
¿Cómo podría negarle una petición tan sencilla? La rodeó con ternura, cerrando más el espacio entre sus cuerpos. Se maravilló con el suspiro complacido de Nami y con la manera en la que sus manos se aferraron a su camisa con fuerza, como si temiera que se lo pensara mejor y se alejase de ella. Pero a su lado era el único sitio en el que quería estar, perdido en el olor de su piel, en la suavidad de sus caricias, ahogarse en su risa, vivir en su mirada.
No era un baile entre dos amigos, era fácil darse cuenta, era algo íntimo y sensual. Lo demás daban igual, se sentían como si estuvieran solos y lo único que importase fueran ellos y esos sentimientos no verbalizados.
La leve caricia de los dedos de Nami espalda arriba hasta alcanzar su nuca y poder enredarlos entre su pelo le erizó la piel. El gesto decía más que cualquier palabra. Los labios de Sanji buscaron el hueco entre su cuello y la oreja para besarlo, ella se estremeció y rió. Sanji, envalentonado porque no le hubiera rechazado, se atrevió a tirar de ella en dirección al Sunny que se mecía anclado a pocos metros. Nami con el brazo enredado con el de él se dejó llevar anticipando lo que vendría a continuación, eso que habían estado postergando durante tanto tiempo, el poder quererse sin miedo a que afectase al resto. Porque ambos sabían cuales eran los sentimientos del otro.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Amo esta canción de Txarango y creo que les queda perfecta, así que para el prompt de “historia de amor” ha tocado esta. Lo publico fuera de colección “Mandarinas y cigarrillos” para etiquetarla en la actividad correctamente.
Es sólo un drabble, pero en el futuro desarrollaré más esta idea dentro de la colección, quedan muchas cosas que quiero escribir al respecto.
Espero que os guste.
