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Language:
Español
Collections:
Fics Naruto/Sasuke
Stats:
Published:
2025-08-30
Words:
3,144
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
37
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3
Hits:
481

Me tienes aquí

Summary:

La Cuarta Guerra Ninja ha finalizado, trayendo paz a Konoha, excepto para Naruto. Incapaz de conciliar el sueño, recibe una visita inesperada que despierta emociones y recuerdos que llevan años arrastrando. Una noche que podría cambiarlo todo.

Notes:

Hola. Hola. Aquí de nuevo y con un pequeño regalo para ustedes como para mi.

Pronto o ya fue mi cumpleaños (dependiendo el día que lo haya publicado); hice este one short. Y para qué mentir, aparte de hacerlo con fines de entretenimiento, también lo hago como modo de práctica. ¿De qué? Pues ahí está el detalle y que yo espero, les guste.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Naruto estaba recostado en la cama, mirando el techo con la mente perdida.

Todo lo que había ocurrido en la Cuarta Guerra Ninja, visto en retrospectiva, le parecía un torbellino. Todo había pasado tan rápido que apenas le había dejado espacio para respirar y mucho menos para reflexionar. Hasta esa noche.

Sasuke…

Solo pensarlo hizo que un leve calor le subiera a las mejillas.

—¿Cómo pude decir eso…? —murmuró, sintiendo como la vergüenza se le colaba por el pecho.

Se giró de lado, dándole la espalda a la ventana —que estaba cerca de su cama— y se tapó el rostro con una mano al recordar su última pelea y todo lo que se habían dicho.

Un ruido externo interrumpió sus pensamientos. Naruto parpadeó, extrañado. Otro golpe. Venía de la ventana.

Se levantó con curiosidad y, al recorrer la cortina, sus ojos se abrieron de par en par.

Era Sasuke. Cómo si, de algún modo, lo hubiera invocado.

Deslizó el bastidor con calma, aunque por dentro sentía que el corazón le daba tumbos. No se miraron por mucho tiempo a los ojos, pero Naruto se hizo a un lado, dejándole pasar. Una vez que el azabache estuvo dentro, cerró la ventana.

—¿Por qué estás aquí? —rompió al fin el silencio que reinaba en la habitación.

No era tan idiota, sabía perfectamente la respuesta, pero no estaba listo para tocar ese tema, no todavía.

Sasuke lo miró con el ceño levemente fruncido y bufó.

—Tú sabes porque vine —dijo con una calma indiferente.

Naruto bufó también. No sabía si le molestaba más su actitud o que lo empujara a hablar del tema primero.

—No deberías estar aquí. Cuando se den cuenta que no estás en la celda, será más difícil sacarte de ella.

Sasuke chasqueó la lengua y acortó la distancia hasta quedar frente a él. el otro contuvo la respiración por un instante.

—Deja de evadir el tema.

Por fin se miraron. Hubo un leve vuelco en el pecho de ambos.

—No sé a qué te refieres… —dijo Naruto, bajo, cómo si temiera que alguien más pudiera escucharlos.

El azabache apretó su mano, formando un puño, más se contuvo de gritarle.

—¿Mentiste?

Naruto suspiró. Tarde o temprano tendría que decirlo.

—No mentí.

Sasuke aflojó la tensión en los hombros, aunque su rostro seguía serio.

—Repítelo —ordenó, en un tono más bajo.

Naruto frunció el ceño, confundido.

—No men…

—Eso no —lo interrumpió con irritación contenida—. Lo del Valle del Fin.

Naruto entendió. Eso le puso más nervioso. Decirlo después de una pelea era fácil; ahí las emociones eran como fuego vivo. Ahora no tenía esa adrenalina que lo empujaba.

Respiro hondo y lo miró directo a los ojos, esbozando una pequeña sonrisa.

—Repíteme tu pregunta.

Sasuke mordió ligeramente su labio. Un leve sonrojo coloreó sus mejillas.

—¿Por qué haces todo esto por mi…?

Naruto buscó su mano. La tomó con cuidado, no por fragilidad, sino por nervios.

—Porque… Ya entendí que te amo —dijo al fin, pero aún no terminaba—. Me dolía verte cargar con tanto peso tú sólo. No podía seguir ignorándolo. Quiero estar a tu lado… Ayudarte con esa carga.

Sasuke parpadeó, y una lágrima asomó en su ojo derecho. Naruto apretó un poco más su mano. El abrazo llegó sin palabras, torpe por los brazos disponibles, pero necesario.

—¿Por qué tardaste tanto…? —preguntó contra su hombro.

—Porque era demasiado inmaduro para entender mis sentimientos. Creía que era solo amistad… Pero incluso yo sabía que no eras un simple amigo.

Sasuke sonrió apenas.

—Sabes, tú también podías confesarte —dijo, con una pizca de humor, pero también de verdad.

—Siempre que te pedía una explicación, salías con lo mismo… Que solo me veías como un amigo. No le ví caso decirte lo que sentía… No quería que me rechazaras —confesó, con una pizca de vulnerabilidad.

Naruto se apartó lo suficiente para mirarlo.

—Entonces… ¿La primera vez que peleamos en el Valle del Fin, tú…?

El sonrojo de Sasuke se intensificó.

—Yo… también estaba confundido. Aunque, aquella vez, cuando estaba perdiendo la vista, y estuve a punto de atacar a…

Se detuvo, el peso de sus errores pasados cayendo sobre él. Cubrió sus ojos con la mano. Naruto sonrió levemente, enternecido. Le quitó la mano del rostro.

Ya no podía negar sus sentimientos ante aquel chico frío, orgulloso y malhumorado. Amaba todo lo que conformará parte de Sasuke Uchiha.

Con su mano, quitó la del azabache, quería, no, necesitaba verlo.

—Lo sé. Sakura te perdona. Yo también. Y si alguien no lo hace, quédate conmigo… Y con quienes sí te queremos.

Sasuke bajó su mano.

—Usuratonkachi… Si que te pones parlanchín.

—Teme… —sonrió Naruto—. Esa es mi línea.

Hubo silencio, no incómodo, sino reconfortante. Naruto acarició el dorso de su mano con el pulgar. El calor de su piel le llegaba hasta su pecho, y, sin embargo, no era suficiente.

Sasuke lo miraba, fijo, con ese brillo que parecía guardarlo solo para él. El rubio trago saliva, notando como el aire se espesaba entre ambos.

Un leve roce en los dedos, casi imperceptible, y Sasuke avanzó un paso. Naruto sintió cómo el corazón le golpeaba con más fuerza; no se movió, no quería romper el momento.

—Usuratonkashi… —susurró el azabache, apenas audible—. Siempre tan obstinado…

—Y tú, siempre tan difícil, teme… —respondió, con una sonrisa que temblaba en las comisuras de sus labios.

El espacio entre ellos se redujo. Sasuke ladeó apenas la cabeza. Naruto respiró hondo; podía sentir el aliento del otro en su piel. Era tentador.

Sus frentes y la punta de sus narices se rozaron. Ninguno se atrevía a cerrar por completo la distancia.

Un segundo. Dos.

Naruto cedió primero, apenas un movimiento. Sasuke no se apartó. Sus labios se encontraron en un roce breve, eléctrico, que cortó la respiración de ambos.

El azabache se retiró un instante, cómo si necesitará confirmar lo que acaba de pasar. Naruto volvió a buscarlo, acercándose con una determinación nueva. Esta vez, el beso fue más firme, más decidido. Sus ojos se cerraron al mismo tiempo y el silencio que los envolvía, se llenó de todo lo que nunca se habían dicho.

Minuto a minuto, el beso se profundizó. La respiración se volvía entrecortada y sus cuerpos se acercaban más, buscándose sin palabras. Finalmente, la falta de oxígeno los obligó a separarse, sus pechos subiendo y bajando con rapidez.

Se miraron a los ojos, exaltados, y como si fueran imanes, volvieron a unirse.

La mano izquierda de Naruto se posó con en la cadera de Sasuke, atrayéndolo más hacia sí. El otro, respondió con la suya, aferrándose al hombro del rubio con una mezcla de necesidad y anhelo.

El deseo del rubio crecía. Sacó la punta de su lengua, rozando con cuidado los labios externos.

—Naruto… —susurro, su voz temblando con una mezcla de sorpresa y deseo.

—Sasuke… —respondió, sin apartarse.

Aprovecho la pequeña abertura en los labios del azabache e introdujo suavemente su lengua. Sasuke quiso alejarlo, como si fuera un instinto, pero solo pudo dejar escapar pequeños jadeos.

—¿Quién te enseñó…? —dijo agitado, tratando de recuperar el aliento.

Naruto sonrió, divertido y confiado, se acercó aún más.

—No te pongas celoso… —murmuró.

Sasuke frunció el ceño e hizo un ligero puchero.

—No son celos… —respondió, aunque sus ojos denotaban otra cosa.

—¿No? —susurro, apretando ligeramente su agarre en la cadera del otro.

Esta vez, Sasuke fue quien acortó la distancia sin más, sin ganas de discutir. Necesitaba esos labios, su toque, la cercanía. Lo quería todo.

Los besos dejaron de ser tiernos e inocentes. Estaban cargados de una urgencia palpable, un hambre que buscaba más y no se saciaba. Sus lenguas danzaban, tocándose, separándose solo para tomar aliento y volver a juntarse con más intensidad.

Naruto corrió la cortina con un movimiento suave, dejando que los escasos rayos de la luna se colaran por la habitación. Lentamente, ambos comenzaron a caminar hacia la cama del rubio.

Naruto se sentó en el borde y, con un leve impulso, Sasuke se subió de rodillas, pegado a él, sin querer separarse ni un centímetro.

La mano de Naruto se deslizó hacia la ropa de Sasuke, tirando con delicadeza. No necesitaban palabras; la tensión entre ellos lo decía todo. Sasuke bajó un poco las caderas, respondiendo sin miedo a ese llamado.

Abrieron los ojos al unísono y se separaron apenas, cortando el beso, jadeantes y con el pecho agitado por la cercanía y deseo.

—¿Sabes cómo…? —Sasuke no se atrevía a terminar la pregunta, la vulnerabilidad asomándose en su voz.

—Tengo una leve idea… —respondió, con una sonrisa tímida en sus labios.

Ninguno sentía miedo, solo nervios y la firme intención de no detenerse ahora. Ya habían cruzado demasiadas líneas para retroceder.

Volvieron a unirse, sus labios encontrándose en un beso cerrado, como sus ojos, Naruto instintivamente, llevó su mano debajo de la camisa del otro, tocando su abdomen, provocándole un ligero gemido al azabache, eso fue como música para los oídos del rubio.

Naruto, alzó la camiseta. De nuevo sus bocas se separaron.

No era la primera vez que veía su torso desnudo, pero sí que se sentía diferente. Sasuke acunó la mejilla derecha del rubio con su mano, acariciándola.

Con torpeza, quitó esa camisa estorbosa, dejándola caer al suelo...

—Realmente es un problema hacer todo con un solo brazo —dijo con una sonrisa.

—Más bien, eres pésimo con la izquierda —remató Sasuke.

—Teme…

Tomó su muñeca y tiró de ella, tumbándolo en la cama. Sasuke no tuvo tiempo de reaccionar, notando como Naruto se posiciona entre sus piernas, mordió ligeramente su labio.

—¿En serio? —preguntó, con incredulidad.

—Vamos… La próxima puedes ir arriba —dijo con súplica.

—¿Y quién dice que será la próxima? Espera… ¿Próxima?

No pudo evitar sorprenderse, Naruto solo pudo rascarse la mejilla con vergüenza.

—Vamos, no seas así… —dijo, suplicante.

Sasuke no pudo evitar sonreír un poco, le emocionaba la idea de que habrían más veces —aunque no lo admitiera—, pero realmente no se esperaba que él estaría abajo en esa ocasión. Quizá podría ceder un poco, si era por aquel cabeza hueca, lo podía todo.

Resoplo, rendido, el otro lo noto y sabía que lo había convencido. No había cambiado para nada.

—Bien… —dijo, bajito y sin mirarlo completamente a los ojos.

Con esa simple respuesta, bastó para que Naruto recuperará su ánimo. Se inclinó un poco más, tomando esos labios, ligeramente rosados por la actividad anterior.

Sasuke no se opuso y con su mano, recorrió el torso del rubio, por sobre la camiseta.

Naruto se estremeció ante el tacto. El azabache, más confiado, llevó su mano debajo de la prenda holgada, tocando esa piel acanalada.

Ambos lo sabían, no era suficiente.

Sasuke tiró de la camiseta, dejándola a un lado. Sin contenerse, sus labios se fusionaron en besos cada vez más necesitados, por consecuencia, sus pieles se tocaron, rozándose; sintiendo el calor que emanaba de ambos torsos.

Ambos chicos buscaban más cercanía, Naruto, con mayor facilidad, empezó a moverse un poco, haciendo mayor la fricción.

El rubio, sin pensarlo demasiado, se acercó a ese cuello, de tez blanca, pero no como el pálido de Sai, sino, uno más vivo. Al final, dejó un pequeño beso, para después mirar la reacción del otro.
Sasuke soltó un ligero suspiro e instintivamente, estiró su cuello. Naruto siguió, depositando más besos, marcando esa zona con puntos rojizos.

La temperatura del cuarto se elevaba, y no solo por el calor que irradiaban sus cuerpos. Era la tensión, las miradas entre besos, esa urgencia que parecía arrastrarlos a perderse uno en el otro. Sintiendo que cada roce era demasiado, pero a la vez, no lo era.

El otro, debajo de aquel muchacho, que parecía y lo devoraría en cualquier momento; quiso mantener la calma, más el leve temblor de sus dedos lo delataba. Era nuevo, torpe incluso, pero lo que más le asustaba —por decirlo de una forma—, era lo mucho que lo deseaba.

Naruto, con esa sonrisa cargada de afecto y atrevimiento, eran más que suficientes para desarmarlo por completo.

La mano del rubio viajó por su costado, delineando la otra piel, con lentitud que arrancaba escalofríos en cada movimiento. Sus respiraciones se mezclaban, cortas, agitadas. Sasuke apretó la tela de la sabana bajo sus dedos, reprimiendo un gemido que al final escapó. El sonido encendió aún más a Naruto, que buscó su boca con hambre; sin embargo, el otro no pensaba dejarle todo el control.

Con un giro rápido, usó la fuerza de sus piernas para voltearlo, quedando él encima. El otro chico, abrió los ojos con sorpresa, pero eso no detuvo su pequeña risa.

—Siempre queriendo tener la última palabra… —susurró, sin poder borrar la sonrisa.

Sasuke se inclinó apenas, rozando sus labios con los del rubio.

—No debería sorprenderte…

Su aliento choco contra esa boca, saboreando su reacción antes de dejarlo entrar de nuevo en el beso. Sus lenguas se encontraron con la misma impaciencia, chocando y cediendo al mismo tiempo.

Ninguno podía tomar por completo el control, como cederlo; por ello, Naruto, con impaciencia, deslizó su mano por la cintura del azabache hasta apretarlo contra sí. Lo había tenido lejos —más de tres años—, no volvería a dejar espacio entre ellos, nunca más lo dejaría irse.

La tela de sus pantalones era lo único que los separaba, y, aun así, el calor que compartían, era abrazador. El rubio, bajó más su mano, hasta encontrarse ese pantalón holgado y tirar de el, suavemente.

—Naruto… —susurró nuevamente, entre la duda y el deseo.

—Shh… Confía en mí —contestó, besándole otra vez con suavidad, para ir en aumentó nuevamente.

Con su mano, bajo esas prendas faltantes, dejando más expuesta esa piel. Sasuke se tensó de inmediato, pero no lo detuvo.

Con su permiso silencioso, daba ligeros apretones a esa zona carnosa. Pequeños gemidos se escapaban de sus labios ante esa mano que lo apresaba.

—Idiota… —logró articular entre jadeos, apretando los ojos—. No sabes lo que haces…

—Entonces enséñame —respondió Naruto, dando un apretón más fuerte en el trasero del azabache.

Sasuke respondió instintivamente, empujando su cadera contra el rubio, buscando fricción. Ambos gemían a lo bajo, deleitándose con la presión que ejercían en sus miembros —ya erectos— bajo sus pantalones.

Ya no podían aguantar y eso bien lo sabía Naruto, con una gran fuerza de voluntad, retiró su mano de ese trasero, ya libre, se impulsó, tumbando de nuevo a Sasuke.

Con torpeza —al tener solo un brazo—, terminó por retirar los pantalones y la ropa interior del otro, Sasuke ayudo, para hacer la tarea más fácil. Lo mismo se repitió con Naruto, quedando finalmente desnudos, mostrando su vulnerabilidad frente a sus ojos.

Las burlas pararon como las sonrisas atrevidas, dando paso a unos ojos llenos de admiración, amor y deseo.

Naruto se acomodó mejor entre las piernas del joven azabache. Con prisa, llevo sus dedos a su boca, ensalivandolos y chupando. Después de unos momentos, los volvió a mostrar, con una ligera capa de saliva.

Sasuke tuvo que respirar hondo, prepararse para lo que se venía. Se tensó al sentir el primer dedo invadir su interior, más no era algo que no pudiera soportar —solo era raro—; ante la llegada de un segundo dedo, fue de cierta forma, dolorosa, aunque con los movimientos que hacía esa mano, se volvía a la vez placentero, llevando su cabeza hacía atrás. Los gemidos no tardaron en salir.

Eso le indicaba al rubio que tan mal no lo estaba haciendo. Siguió incluso con un tercer dedo, simulando pequeñas penetraciones y los gemidos se hacían más sonoros.

Después de unos minutos, dejó esa parte, Sasuke gruñó ligeramente, pero se detuvo al instante y miró al frente. Estaba sintiendo algo más grueso que los dedos.

La parte terminal de su miembro amenazaba con entrar en ese agujero, el azabache tuvo que relajarse, aunque no sirvió de mucho, jadeando con dolor ante la intromisión.

—Sácalo… —pedía entrecortado.

—Tranquilo… Haré que se sienta bien —dijo, aunque con algo nervios.

Se detuvo por un momento, su mano tomó el miembro de Sasuke, rodeándolo y empezar a hacer ligeros movimientos —de arriba abajo—. Gracias a ello, el azabache se pudo concentrar en la nueva sensación, haciendo más fácil y Naruto terminara de adentrarse en su interior.

De nuevo frenó, más no porque Sasuke estuviese sufriendo; sino para admirarlo, ver su unión.

Por fin eran uno con el otro, llenándoles el alma.

El roce era un vaivén lento, que no tardo en convertirse en uno más desesperado, un choque de caderas que hablaba más que cualquier palabra. Naruto hundió su rostro en el cuello de Sasuke, respirando contra su piel, dejando marcas húmedas que los hacían estremecer.

Cada jadeo se mezclaba con un gemido, cada movimiento arrancaba un nuevo temblor que recorría sus cuerpos.

La tensión crecía, tan intensa que parecía imposible contenerla. El rubio apretaba al otro contra sí, guiando el ritmo con torpeza y necesidad, el azabache intentaba mantener el control, pero al final era inútil, cediendo al sentimiento. Aferrándose a un hombro, como si necesitara un soporte.

—Naruto… —su voz salió entre gemidos, un ruego más que un reproche.

Ante el llamado, alzó su rostro, con la frente sudada y los labios ligeramente rojizos.

—No me sueltes… —susurró con necesidad.

—Sasuke… —solo pudo decir, mirando al chico bajo él, con su cara levemente rojiza y esos labios que siempre lo llamaban.

El vaivén se aceleró, sus respiraciones se volvieron jadeos rotos, hasta que un estremecimiento los recorrió al mismo tiempo. Sasuke se arqueó, ahogando un gemido en la boca del rubio, que lo atrapó en un beso hambriento, compartiendo el temblor final de ambos.

Por un momento todo fue calor, presión y un vacío dulce que se desbordaba en su interior. Luego, el silencio quedó suspendido, roto solo por las respiraciones agitadas.

Naruto cayó de lado, sin soltar a Sasuke, atrayéndolo más hacia él. Ninguno dijo nada, no hacía falta. Sus corazones aún latían con fuerza, el rubio pasó su mano por el cabello húmedo del azabache. Sonrió, sin poder contener la felicidad.

—No te soltaré… Nunca más… —susurro.

Sasuke, con la cara encendida, cerró los ojos y escondió el rostro en el pecho de Naruto. No lo admitiría en voz alta, pero en ese instante no necesitaba nada más.

El cansancio los venció y tras liberar la tensión acumulada, cayeron en un sueño profundo compartido.

Naruto se despertó antes que Sasuke, aún era muy temprano. Al recordar los eventos de aquella noche, rápidamente buscó al chico.

Más su preocupación se disipó al verlo dormir plácidamente, su respiración tranquila y regular. Una emoción inesperada le llenó el pecho: gratitud, alivio, amor.

Con delicadeza, deslizó los dedos entre los mechones de Sasuke, sintiendo la suavidad de su cabello y la calidez de su presencia.

Un nudo se formó en su garganta. Las lágrimas amenazaban con caer.

Realmente estás… Aquí…

Y por primera vez en mucho tiempo, Naruto sintió que todo estaba bien.

Notes:

「 ✦ Agradecimientos ✦ 」

¡Hemos llegado al final de esta pequeña historia!

La verdad es que me costó un poco escribir (más que nada el final), iba bastante bien de tiempo, pensé que incluso podría subirlo el mero día de mi cumpleaños, pero se me atravesaron cosas y bueno, tarde unos días.

Me alegra decir que por fin tenemos una historia concluida, aunque sea un one-short. Seguiré con la otra historia y trabajaré en las otras que tengo en mente.

Espero que lo hayan disfrutado. Sin más que decir, nos vemos.