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Estoy aquí, no me ire.

Summary:

-¿Crees que alguien puede morir de amor?
-Intento salvarte de ello.
-¿Porque harías eso?
-La galaxia sería un lugar muy triste sin ti en él.

Astrea Solaris, una Padawan sanadora que ve los vínculos de la Fuerza, es asignada a Anakin Skywalker. Mientras cura sus heridas físicas y emocionales, descubre una siniestra manipulación sobre él y los clones. Juntos, forman desentrañan la amenaza a la República, la Orden Jedi y su propio vínculo naciente.

Chapter Text

[CHAPTER 1]

ASTREA OCULTABA TODO en su soledad, el silencio era su mejor amigo y los secretos su única verdad. Ella era un fantasma, su presencia era tan ínfima que muchos parecían ignorar su existencia, tampoco le gustaba llamar la atención, no era ese tipo de persona, prefería vivir en silencio, oculta de las miradas indiscretas de la gente, pero no había que confundirlo con timidez, más bien Astrea era reservada y algo reacia a la sociedad.

Era difícil para ella estar a su alrededor cuando veía y sentía las cosas de una forma tan anormal. La fuerza para Astrea era como un sin fin de tonalidades en una gran orquesta donde la fuerza era el teatro y la gente sus instrumentos, pero finalmente una orquesta con instrumentos que desentonaba al tocar en unidad no había equilibrio no había vínculos entre ellos que les permitieran tocar en armonía.

Astrea podía sentir los vínculos de las personas y como la fuerza reaccionaba a su alrededor de una forma que ningún otro que conociera había hecho con anterioridad, era distinta y eso le hacía notar las cosas desde otra perspectiva porque, aunque quisiera ignorarlos, no podía evitar observar como ellos contaban historias que la hacían perderse en el tiempo.

Los vínculos de las personas podían ser más que solo eso, podían ser destellos del futuro, del pasado, del presente de aquellos que se entrelazaron en el tiempo y en la fuerza, no había nada más aterrador que ver la honestidad de ese vínculo y lo que podría pasar, lo que vivirán, el amor o la penuria, la familiaridad o la soledad. Sobre todo, para alguien que no había vivido más que en el silencio.

Por ello, ver la fragilidad de ese vínculo que había guardado en secreto desde que lo conoció le hizo sentir malestar en el vientre, era tan delgado, tan cerca de la ruptura pero que aún se aferraba de un lado, él se aferraba a no perder a la persona con la que lo mantenía, aun cuando el vínculo suplicaba por romperse del todo, aun cuando la misma fuerza se sentía correcta en la ruptura, él se negaba y por la mirada en sus ojos, estaba aterrado de perderlo.

—Déjame ver —murmuró con voz suave recibiendo la mano del general Anakin Skywalker, al parecer había recibido una descarga eléctrica bastante potente en su última misión y el lugar de unión de la prótesis comenzaba a generarle dolor, normalmente tenía que pelear con él para que le dejara ayudarlo porque era un Jedi necio y terco.

Ella era una padawan Jedi aún, su maestro era un sanador especialista que siempre estaba desplegado debido a la guerra y ella no había sido asignada a ninguna unidad por el momento, así que trabajaba en la enfermería del templo, lo que era mejor para ella que estar luchando contra droides. Pero por alguna razón el maestro Yoda siempre enviaba al general Skywalker a que ella lo curara, aun cuando fuera un hombre necio que siempre dijera que no necesitar curaciones, aun cuando más de una vez le encontró alguna costilla rota o algo herido en sus exámenes.

—¿Puedes quitarte la prótesis o necesitas ayuda? —Anakin se la quitó silenciosamente y la joven padawan de cabellos platinados y ojos violeta supo que algo iba mal. El general Skywalker odiaba quitarse su prótesis incluso frente al personal médico— gracias.

—¿Me puedes dar algo para dormir también? —pidió en voz baja, se veía cansado, bueno más bien exhausto de todo, pero no creía que fuera la guerra, no, era algo más y se tentó a tocarlo, el vínculo que se deshacía de un extremo y se aferraba del otro.

—Puedo darte algo, pero sería solo temporal…¿es insomnio o pesadillas? —pregunto revisando los músculos del muñón, Anakin se estremeció al toque, no era un estremecimiento de incomodidad, era doloroso— ¿Qué tanto te duele?

—Es más un ardor permanente, como si me estuvieran pellizcando la piel sin descanso y luego le colocaran alcohol en la herida —Astrea hizo una mueca, significaba que el daño era más severo del que creía— ¿Qué pasa?

—No podrás usar la prótesis al menos 2 semanas, las conexiones nerviosas están muy sensibles y lastimadas, podrías tener problemas para controlar tu prótesis debido a los impulsos eléctricos, necesitas descansar la zona…se que eres ambidiestro con el sable, pero…recomienda que te quedaras en el templo durante ese tiempo, necesitarás tratamiento.

—Así que 2 semanas de licencia —Astrea asintió comenzando a buscar algunos analgésicos y desinflamatorios tópicos para la zona— ya veo…—De acuerdo estaba muy preocupada, Anakin Skywalker odiaba quedarse quieto, pero siempre que regresaba al templo estaba ansioso de irse a quien sabe dónde aunque ella sospechaba que era con la otra parte de su vínculo, pero en ese momento parecía como si lo hubieran puesto en prisión.

—Permiso —dijo sentándose nuevamente frente a él para colocar delicadamente los ungüentos en la zona, noto su escalofrío, pero su mirada seguía perdida— El tiempo puede variar según evoluciones, normalmente tienes una capacidad de curación más alta que los demás.

—Ya veo…

—¿Puedo hacer una pregunta general Skywalker? aparte de la que ya hice…—Este asintió sin apartar la vista del procedimiento en su muñón.

—¿Estás bien? no hablo de físicamente…te sientes…diferente al de siempre, me dejas tratarte por ejemplo…y no estas feliz por tener tiempo libre…—Eso pareció paralizarlo, Anakin no esperaba que la aprendiz de sanadora pudiera notarlo, creyó que estaba siendo un buen actor demostrando que estaba todo bien.

—La guerra…es difícil de ver, joven Padawan.

—¿Para el amor también? —Anakin le miró a los ojos buscando cualquier indicio de que iba a revelar su secreto, pero solo noto comprensión en sus ojos, ella sabía sobre Padmé y él— se sorprendería lo que una persona aprende al estar en silencio, general.

—¿Y no le has dicho a ninguna persona? —Astrea colocó una tela limpia sobre la zona para cubrir el ungüento, necesitaba reposar un tiempo ahí.

—Creo que, si usted quisiera que alguien lo supiera, lo hubiera dicho —hablo con honestidad mirando al hombre que había estado atrapado en secretos y mentiras durante tanto tiempo— no es mi asunto decidir por usted, ni mucho menos mi deseo, pero no me gusta cuando se interpone en el bienestar de mi paciente…he aprendido con los años tratándolo, que se cura más rápido cuando es feliz.

—Gracias…por no decirle a nadie.

—Aunque señor…no es el más disimulado si quiere que le diga, estoy segura de que el maestro Yoda sabe pero hace ojos ciegos…tiene una debilidad por su linaje —Anakin suspiro al pensarlo, bueno tal vez pronto no tendría mucho que ocultar te todas formas, Padmé su dulce Padmé ya no podía vivir con el secretismo, con el poco tiempo juntos, y sus celos tampoco habían ayudado, Padmé no era una persona a la que le gustara la sobreprotección o los celos y parecía que eso era lo único que él podía hacer para demostrar su amor— ¿General Skywalker?

—¿Me darás algo para dormir?

—Depende, ¿pesadillas o insomnio?

—Un poco de ambos.

—Debería hablar con alguien general…esto es solo un parche, más no una solución.

—No nos fomentan mucho hablar con las personas Padawan Solaris —la platinada recordó que tenía unas tarjetas, así que busco entre sus cajones— ¿papel?

—Una antigua aprendiz Jedi…dejó la orden y estudió psicología…ella ayuda, ella es profesional general…debería visitarla, yo alguna vez lo hice.

—Gracias, lo tendré en cuenta.

Astrea bebía mucho té, era parte de su día a día, tratar a los pacientes que le llegaran a la enfermería, leer innumerables textos en los archivos y beber té; y aunque no era muy recurrente que bebiera té con el maestro Yoda, ahí estaban en un acuerdo silencioso bebiendo un té afrutado mientras miraban el paisaje poco agraciado de Coruscant.

—Alrededor del Caballero Skywalker, una perturbación en la Fuerza percibo —pronunció con solemnidad mirando a la platinada, Astrea sabía que era por ello que la invitó a tomar té.

—Es usted el experto maestro, yo soy solo una padawan —le recordó amigablemente mientras tomaba un poco más de té, la mirada profunda de Yoda en ella le hizo sentir algo incomoda, no porque el hombrecito verde la estuviera regañando, más bien porque parecía saber algo que ella trataba de ignorar— la guerra perturba la fuerza en cualquier.

—Como su sanadora permanente, asignarte he decidido. Mi decisión, tu maestro apoya. Cuando sane, con sus tropas partirás. Bajo su mando, estarás.

—Maestro Yoda…¿puedo negarme?

—No —respondió seriamente mirando a la joven que había tratado de evadir la guerra durante tanto tiempo, pero es que Astrea no quería sentirlo, como los vínculos de los involucrados se destruían bruscamente, como la fuerza sonaba tan desafinada, le daba escalofríos pensarlo.

—No soy apta para ir a la guerra maestro…me gusta mi trabajo aquí, le pido que lo reconsidere.

—Un apoyo necesitará. Darlo, confío en que puedas. A tu juicio, el temor nubla, joven padawan. Al frente, ir debes, por el bien de la Fuerza.

—Ni siquiera he terminado el entrenamiento con mi maestro, maestro Yoda…aun soy incompetente en el uso del sable de luz.

—El caballero Skywalker, ayudarte a entrenar, hará. Tu maestro temporal, será —Astrea tuvo que maldecir a la fuerza en silencio porque no había forma de convencer a Yoda de que cambiara de opinión, ¿qué demonios estaba pensando su maestro al enviarla a combate? él sabía que lo suyo era sanar, no golpear, bueno era buena golpeando de hecho, pero el solo hecho le generaba nauseas, no porque los enemigos merecieran su compasión, si no porque lo disfrutaba, era ese lado oscuro que trataba de ignorar cada día…le gustaba ganar.

[...]

—¿Realmente irás a casa de tus padres en Naboo justo cuando me libera y tengo tiempo para que trabajemos en nuestra relación Padmé? —preguntó irritado mirando a su “esposa” empacar cosas.

—Ven a Naboo si quieres hablar las cosas, necesito tiempo lejos de Coruscant.

—Sabes que no puedo Padmé…estoy recibiendo tratamiento, mi brazo fue herido nuevamente.

—¡Ahí está la situación Ani, nuevamente! ¡Fuiste herido otra vez! —le dijo con una mirada fulminante que se sintió como si ella estuviera harta de él, Anakin sintió que su vientre se volvía nauseabundo, ¿cuando él y Padmé pasaron de ser un amor épico a uno lleno de desconfianza y ataques? — Ani…me voy a Naboo, puedes venir o puedes quedarte, es tu decisión.

—¿Y si mejor eres sincera Padmé? ¡¿Qué demonios quieres?! —le pregunto molesto e irritado por la situación— ¡dímelo y lo haré, pero tienes que decirlo Padmé, no soy adivino, no soy un genio como los senadores o personas con las que te relacionas, necesitas decirme!

—¡Ese es el problema, no sabes lo que quiero, cuando tú más que nadie debería saberlo! ¡Quiero una vida en Naboo, quiero una vida a tu lado, sin secretos, sin mentiras, quiero poder amarte sin miedo a que mañana me avisen de que estas muerto o peor, que nadie me avise!

—¡Me lo dice la misma que se va a misiones sin escolta, sin apoyo y tengo que ayudar en su rescate! —exclamó furioso mirando a la mujer— ¡¿Sabes cuantas veces he creído que vas a morir ahí, por creer que todo se soluciona con palabras?! ¡Estamos en guerra Padmé, hablar no solucionara nada si te apuntan con un arma! ¡Eres demasiado temeraria!

—¡Mira quien lo dice, el que no sabe negociar y solo tiene negociaciones agresivas, al menos sientes un poco de lo que yo siento al quedarme, no saber si vas a volver, no saber si tendré que esperar a que alguien se compadezca para decirme que has muerto o herido!

—¡Yo llevo un equipo Padmé, tengo hombres, entrenamiento para luchar, es mi trabajo!

—¡Ser senadora es el mío!

—¡Jamás te pedí dejar de serlo! ¡Solo que tengas un poco más de cuidado con cómo lo haces!

—¡Claro, porque no soy el gran héroe Jedi que todas aman!

—¡Jamás dije eso Padmé! —exclamó sintiendo como comenzaba a dolerle la cabeza, su cuerpo ardía aún más que antes, se sentía mareado y le costaba respirar, sabía que la última misión había sido más complicada, había recibido más daño por salvar a sus hombres, pero no le había dicho a Astrea, porque quería hablar con Padmé, quería solucionar las cosas—  creo que es mejor que te vayas a Naboo…volveré al templo —dijo saliendo de la habitación solo escuchando un “Ani” suplicante de los labios de Padmé pero no podía mirar atrás, no quería seguir discutiendo, estaba cansado y se sentía demasiado mal, su corazón latía muy fuerte y era como si lo apuñalaran.

Ni siquiera recordaba cómo había llegado al templo, solo sabía que había ingresado a la enfermería encontrándose con los ojos violeta de Astrea llenos de sorpresa y preocupación en ellos cuando colapso frente a ella y todo se volvió negro. 

 

 

 

NOTAS DE AUTOR:

Esta es mi primer Fanfic de Star Wars, espero que les guste.