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Re:Zero fanfic: Corrompiendo el deseo de la niña espíritu

Summary:

Los hijos de Subaru de diferentes rutas van a la linea de tiempo principal (meses después del arco 4)
¿Quieres ver hijos de Subaru y Rem? ¡¡Los tenemos!! ¿De Emilia? También aquí... ¿de Ram...? Ese tipo tiene traumas por mi culpa... y su hermanita es el demonio de su familia.
¿De Crusch...? Claro que Si... ¿de Anastasia... 7w7 (Los que tienen fetiches con empresarias serán muy felices)
Según un autor que escribió un fanfic con esta temática dijo que no disfrutara de sucesores espirituales o spin-offs, así que iniciare mi propio fanfic de esta temática desde cero.
Subaru's children from different routes go to the main timeline (months after arc 4)
Do you want to see Subaru and Rem's children? We have them!! Emilia's? Also here... Ram's...? That guy has traumas because of me... and his little sister is the devil of her family.
Crusch's...? Of course... Anastasia's... 7w7 (Those with businesswomen fetishes will be very happy)
According to an author who wrote a fanfic on this theme, he said he wouldn't enjoy spiritual successors or spin-offs, so I'm starting my own fanfic on this theme from scratch.

Notes:

Según un autor que escribió un fanfic con esta temática dijo que no disfrutara de sucesores espirituales o spin-offs, así que iniciare mi propio fanfic de esta temática desde cero.

hay mas capítulos en la versión de Wattpad:
https://www.wattpad.com/1501887682-re-zero-fanfic-corrompiendo-el-deseo-de-la-ni%C3%B1a

Chapter 1: Emilia

Chapter Text

Mansión de Annerose:

Los acontecimientos del santuario habían concluido hace unos meses atrás. Subaru Natsuki, el nuevo caballero de Emilia, había logrado una victoria indiscutible tras ganar su apuesta contra Roswaal. No solo rescató a las personas del santuario, sino también a los habitantes de la mansión del marqués.

Ahora, en una noche serena, Subaru y Beatrice, el gran espíritu que había cuidado de una biblioteca durante 400 años, contemplaban el firmamento.

Subaru: Hoy hay más estrellas de lo normal, ¿no crees, Beako? – comentó con una sonrisa alegre.

Beatrice: Son la misma cantidad de estrellas que cada noche, supongo.

Subaru estaba visiblemente agotado después de pasar el día probando su nuevo lugar de entrenamiento, cuya construcción le había llevado tiempo y dedicación.

Subaru: Hoy fue un día agotador – dijo, estirando los brazos.

Beatrice: Si le hubieras pedido ayuda a Clind o a los demás, habrías terminado antes.

Subaru: Las cosas se sienten mejor cuando las haces tú mismo – respondió con orgullo por su esfuerzo.

Beatrice: Hiciste mucho hoy. Deberías irte a dormir.

Subaru: Sí, lo sé. Acompáñame.

Ambos se dirigieron a la cama para descansar.

1 hora después

Subaru dormía profundamente en un lado de la cama, pero Beatrice no lograba conciliar el sueño. La niña miraba el techo, hasta que giró la cabeza hacia Subaru, observándolo mientras dormía.

Flashback

Aquellas palabras habían conmovido su corazón, pero había algo que la inquietaba profundamente.

Aquellas palabras habían conmovido su corazón, pero había algo que la inquietaba profundamente

Fin del Flashback:

Los humanos no son eternos... Incluso si pudiera recordar a Subaru por el resto de la eternidad, tarde o temprano estaría sola otra vez.

A menudo intentaba ignorar ese pensamiento y disfrutar cada momento a su lado, pero desde la llegada de Subaru a la mansión, muchas cosas habían cambiado.

Mientras lo miraba, Subaru comenzó a moverse en sueños.

Beatrice: Subaru...

El cuerpo del chico temblaba y emitía sonidos inquietantes mientras dormía, lo que entristecía a Beatrice.

Desde que superaron las dificultades del santuario, Beatrice había notado algo en Subaru: hábitos autolesivos como morderse los labios o rascarse los brazos hasta sangrar, lo que la preocupaba profundamente, sobre todo porque él evitaba responder al origen de esas conductas.

Beatrice: Dijiste que no me dejarías sola... – murmuró con tristeza. – Por favor, procura morir de vejez.

Dejó escapar un deseo que había guardado en su interior.

Sin embargo, en lo profundo de su corazón, temía que, mientras Subaru estuviera en esta facción, algún desastre los alcanzara. No importaba qué problema surgiera, Beatrice, al igual que los demás, confiaba en que Subaru lo resolvería y salvaría a todos. Pero... ¿sería capaz de salvar su propia mente?

Siempre escondía su dolor detrás de una sonrisa. Elegía no preocupar a los demás y prefería no compartir sus debilidades.

El mayor temor de Beatrice era quedarse sola de nuevo... o perder a Subaru.

Un pensamiento fugaz cruzó su mente.

Beatrice: Si tan solo dejaras algo para recordarte...

Dirigió la mirada hacia la ventana, contemplando el cielo nocturno y las estrellas. Para su sorpresa, una estrella fugaz cruzó el firmamento, dejándola maravillada.

Recordó algo que Subaru le había contado: en su tierra natal, las personas pedían un deseo al ver una estrella fugaz.

Aunque Beatrice consideraba esa práctica infantil, cerró los ojos y susurró:

Beatrice: Si es posible... quisiera conocer a los hijos de Subaru antes de que muera.

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Ruta  Emilia :

En un mundo diferente, una línea alterna en la que las cosas salieron muy mal para la facción de Emilia, Subaru se aferraba a lo poco que le quedaba.

En una oficina elegante, un hombre mayor trabajaba entre montañas de papeleo, que parecían no tener fin. Aunque normalmente se quejaría de semejante carga, ese día era especial, marcado en su corazón.

De pronto, la puerta de la oficina se abrió, y una pequeña figura ingresó con paso firme.

Era una niña de cabello plateado que caía en suaves ondas. Llevaba un vestido del mismo tono con delicados detalles púrpuras. Sus orejas puntiagudas sobresalían entre su cabello, y sus ojos afilados y serios observaban la sala con determinación.

Chochorina: Papá, quiero que me cuentes el final de la historia de anoche. Te dormiste antes de contarme cómo el caballero salvó a la princesa.

El hombre alzó la vista y sus ojos cansados se dirigieron hacia la pequeña niña.

Subaru: Chochorina, ¿qué haces aquí? ¿No deberías estar con tus tutores?

La niña infló las mejillas, mostrando su impaciencia.

Chochorina: Quiero que me cuentes el final de la historia de anoche. Te dormiste antes de decirme qué pasó con el caballero del dragón y la princesa.

Subaru suspiró y dejó a un lado su pluma, moviendo algunos papeles para despejar espacio en el escritorio.

Subaru: Me encantaría contarte el final ahora mismo, pero...

Su mirada volvió a los papeles frente a él antes de regresar a su hija.

Subaru: Estoy ocupado. No puedo dejar estos documentos para después.

Chochorina cruzó los brazos con una mueca de disgusto, su frustración evidente.

Chochorina: Pero siempre me dices que los finales son lo más importante, ¿no? ¿No es igual de importante este final?

El hombre intentó mantener su expresión seria, pero una sonrisa traicionó su intento.

Subaru: Lo es, pero hay algo llamado paciencia, Chochorina. Tendrás tu final esta noche, cuando termine todo esto. Así que sé paciente un poco más y vuelve a tus lecciones.

Chochorina suspiró con resignación y se dirigió a la puerta, aunque no pudo evitar lanzar una última mirada a su padre.

Chochorina: No te quedes dormido, ¿de acuerdo? – dijo entre broma y advertencia.

Subaru asintió con determinación, sonriendo ligeramente.

Subaru: Eso te lo prometo. Es una promesa real de tu querido rey, Subaru Natsuki.

La niña le devolvió una sonrisa antes de salir.

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Ruta principal:

Subaru se encontraba corriendo en su nuevo lugar de entrenamiento, respirando con dificultad mientras subía por un muro de cuerdas. Después de sujetarse de una cuerda para bajar, un inesperado sonido lo interrumpió.

Sonido de cuerda rompiéndose

Subaru: ¿Ah?

La cuerda, que había usado varias veces para descender, no resistió más debido al desgaste, y Subaru comenzó a caer.

Subaru: ¡Aaah!

Su caída fue interrumpida por los troncos colocados para amortiguar los descensos, pero aun así terminó impactando contra el suelo.

Sonido de impacto contra el suelo

Subaru: Ay... debí revisar la soga... – dijo adolorido, mientras permanecía tumbado.

Estando en el suelo aun, Beatrice apareció, inclinándose para mirar a Subaru, su cabeza sombreando la del chico.

Estaba él aún en el suelo aparece Beatrice que se acercó al chico caminando hacia donde estaba su cabeza, dejando la cabeza de Subaru debajo de la cabeza de niña.

Beatrice: Eres demasiado descuidado, supongo.

Subaru: Te aseguro que esa cuerda parecía en buen estado cuando la encontré.

Beatrice suspiró ante el comentario de Subaru.

Beatrice: Deberías descansar un rato.

Aunque adolorido, Subaru se levantó del suelo, ya que ese tipo de dolor físico no era nada que no pudiera lidiar.

Subaru: Aún tengo energía para seguir, pero con la cuerda rota tendré que saltarme esta parte del entrenamiento.

Beatrice: Si quieres, puedes ayudar con la comida de hoy. Esa niña y la demihumana te lo agradecerían.

Subaru: Bueno, supongo que podría ayudar. No lo he hecho últimamente por estar construyendo este lugar de entrenamiento. Seguro que Petra se pondrá feliz.

Beatrice: Esa niña es muy empalagosa contigo, supongo. – se pudo notar ciertos celos en sus palabras.

Subaru: ¿De qué hablas? He pasado más tiempo contigo que con cualquiera.

Beatrice: Es diferente. Tú eres el contratista de Betty.

Subaru: Hmm... No sé si debería sentirme feliz por poner celosa a una chica linda teniendo en cuenta que eres una loli.

Beatrice se irritó por el término.

Beatrice: ¡Betty no se pondría celosa por los sentimientos de otras chicas hacia su contratista! ¡¿Y qué es una loli?!

Subaru soltó una risa ante la reacción de Beatrice mientras se cubría la cara con una mano.

Beatrice: ¡¿De qué te estás riendo?!

Subaru: Olvídalo, olvídalo. – respondió mientras se cubría el rostro. – Vamos con Petra y Frederica.

Después de decirlo, comenzó a caminar hacia la mansión, mientras Beatrice inflaba las mejillas en señal de molestia.

Beatrice: ¡Exijo saber qué es loli!

Subaru: Son cosas que es mejor no saber. Confía en mí.

Beatrice: Grrrr.

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Ruta Emilia:

En la sala del trono del reino de Lugunica, Subaru estaba sentado con la mirada baja. Su mente vagaba en los recuerdos, reflejando una mezcla de nostalgia y melancolía.

Subaru: Rem...

Pronunció el nombre con un tono de tristeza y afecto.

Emilia: ¿Estás bien, Subaru?

Emilia, ahora reina de Lugunica, se acercó a su esposo con una expresión preocupada. Conocía bien las emociones que lo embargaban en días como este a su marido.

Subaru levantó la mirada para responderle con una sonrisa forzada.

Subaru: Sí... estoy bien, Emilia.

Emilia: No lo parece. Es por esa fecha otra vez, ¿verdad?

Subaru: No te preocupes. Es algo que puedo manejar. Al final de cuentas cuando sea de noche estoy seguro que me pondré de buen humor contigo en la cama.

Emilia: Yo también los extraño, Subaru.

La semielfa colocó una mano en su pecho, expresando su propio dolor por los amigos que ya no estaban.

Emilia: Cada vez que llega este día, no puedo evitar pensar en ellos.

Subaru entendía perfectamente a qué se refería.

Subaru: Si tan solo él no hubiera...

Su tono cambió, mostrando enfado y frustración.

El tono de voz de Subaru empezó a ponerse uno serio, mostrando enojo y disgusto al pensar en dicha persona. 

Flashback:

Roswaal: No dudare a reducir todo a cenizas.

Fin del Flashback

Subaru apretó los puños, recordando las palabras de Roswaal y las consecuencias de sus acciones.

Emilia: Sí, si Roswaal no los hubiera matado, aún estarían aquí.

Ambos compartían el dolor por las pérdidas de su facción. Subaru miró hacia un lado, murmurando para sí mismo:

Subaru: Al final, cumplió con su palabra...

Continuó rememorando los eventos que llevaron a la caída de tantos aliados.

Anastasia murió durante su viaje a la Atalaya en busca de una cura para la Autoridad de la Gula. Priscilla murió en circunstancias desconocidas en Vollachia, y Crusch fue retirada de la candidatura debido a su delicado estado tras el incidente con la sangre de dragón, ya que no podia cumplir con los deberes de una reina en esas condiciones.

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Solo dos candidatas quedaron en pie: Emilia y Felt. Aunque la disputa final estuvo plagada de conflictos, la balanza se inclinó a favor de Emilia, gracias al consejo de sabios que buscaba el "bien mayor" para el reino.

Debido a su declaración durante la selección real los altos mandos estaban preocupados de lo que podría hacer en caso de que Felt ganara.

De ahí salió la siguiente pregunta entre el consejo de sabios, ¿Qué le conviene más al país? ¿Que ganara una chica que le tiene resentimiento a los de la clase alta? O... una que tiene a quien derroto a grandes mabestias y a los arzobispos del pecado...

Debido a la muerte del marqués Roswaal por la marca de maldición en su pecho, el apoyo en lo político de la facción de Emilia bajo drásticamente.

Dado el caso, necesitaban urgentemente un benefactor con una posición elevada en la política a diferencia de Annerose si querían tener más oportunidades de ganar.

Dado el caso, necesitaban urgentemente un benefactor con una posición elevada en la política a diferencia de Annerose si querían tener más oportunidades de ganar

Fue entonces que el plan del consejo entró en acción.

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Al final, Emilia se alzó como la nueva reina.

Emilia: recuerda que tú no tienes la culpa, Subaru. Si te vieran así entonces de seguro se enojarían contigo por sentirte culpable de eso.

Colocó sus manos blancas en las mejillas de Subaru, obligándolo a mirarla directamente.

Esta no era la primera vez que ella le decía esas palabras, porque ya era una costumbre recordárselo a Subaru en esta fecha, sin embargo, le gustaba que su esposa tomara esta actitud.

Emilia: Compórtate como el rey que eres. No tienes derecho a bajar la mirada cada vez que llega este día. Se firme. De lo contrario Chochorina se preocupará por ti.

La voz de Emilia era con un tono decidido y determinante.

Después de la perdida de los demás miembros de la facción, Emilia tuvo que volverse un pilar para mantener la estabilidad emocional de Subaru, teniendo que recriminarle cada vez que su desdén bajaba, por lo menos esa era su intención.

Las palabras de Emilia, decididas y firmes, lograron aliviar un poco el peso en el corazón de Subaru.

Subaru soltó una sonrisa en su rostro ante el apoyo de su esposa.

Subaru: Estoy seguro que Otto me golpearía si me viera ahora.

Emilia: ¿uh?

Por el comentario de Subaru, Emilia se quedó pensativa mientras su dedo índice tocaba el lado derecho de su barbilla.

Emilia: ¿Otto haría algo así? – dijo mientras sus ojos miraron hacia arriba.

Subaru: Es una historia antigua, jejeje.

El rey sonrió levemente, recuperando algo de su ánimo.

Subaru: de todas formas, tienes razón con lo que dices. Además, mientras te tenga a ti y a Chochorina no tengo derecho de quejarme de la vida que tengo

Ambos reyes de Lugunica compartieron una sonrisa mutuamente.

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De repente, un estruendo resonó en la sala del trono. El sonido de truenos rugió alrededor del castillo.

Subaru: ¡AAHHH!

Subaru se sobresaltó al escuchar el estruendo, que resultó ser el trueno más ensordecedor que había oído en su vida.

El impacto lo hizo saltar del trono y, sin pensarlo, abrazó a Emilia con fuerza.

Emilia: S-Subaru...

Sin embargo, los truenos continuaron, haciendo eco por todo el lugar. Subaru, aún aferrado a Emilia, no podía disimular su miedo ante los constantes rugidos de la tormenta.

De pronto, unos caballeros irrumpieron en la sala del trono, tan alarmados y nerviosos como Subaru por la tormenta repentina.

Caballero 1: ¡Rey Subaru, Reina Emilia! ¡Hay una tormenta justo encima del castillo! – exclamó con preocupación.

Subaru: ¡Eso ya lo sabemos! – respondió con nerviosismo. – Solo debemos esperar a que pase y mantener la calm-

Caballero 2: ¡No, señor! Lo mejor es llevarlos a la salida de emergencia para mantenerlos seguros.

Emilia: ¿Cómo pudo llegar una tormenta tan rápido? Hace solo unos momentos el cielo estaba despejado.

Caballero 1: ¡Eso es lo que nos preocupa, majestad! ¡Las nubes negras aparecieron sobre la capital en cuestión de segundos!

Subaru y Emilia intercambiaron una mirada llena de sorpresa y preocupación ante la revelación.

Caballero 1: ¡Las nubes comenzaron a formarse directamente sobre el castillo y se extendieron rápidamente por toda la ciudad! ¡Ahora estamos a oscuras!

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Fuera del castillo:

El cielo de la capital estaba completamente oscurecido; los rayos del sol habían sido bloqueados por espesas nubes negras que se extendían en el cielo.

Los civiles que transitaban por las calles comenzaron a correr apresuradamente hacia sus hogares, el miedo reflejado en sus rostros mientras los truenos retumbaban en el aire.

Hombre mayor: ¿A-acaso... el culto de la bruja tiene algo que ver con esto? – murmuró con temor, incapaz de apartar la vista del cielo ennegrecido.

A estas alturas, era de dominio público que los arzobispos del pecado habían sido derrotados por el rey de Lugunica. Sin embargo, también se sabía que algunos ocultistas seguían activos, dispersos tanto dentro como fuera del país.

Nieto: ¡Rápido, abuelo! ¡Volvamos a casa! – exclamó el joven, apurando al anciano con evidente preocupación.

Mientras tanto, los caballeros patrullaban las calles, escoltando a los civiles y tratando de mantener la calma en la zona a pesar del caos.

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Dentro del castillo:

Caballero 1: Las nubes surgieron directamente sobre el castillo y solo se extendieron alrededor de la capital, sin salir de las murallas. Creemos que podría tratarse de un ataque terrorista o incluso del propio culto.

Al escuchar la mención del culto, Subaru recobró la compostura, separándose de Emilia.

Subaru: ¿El culto?

Dejó de abrazar a Emilia, caminó unos pasos hacia adelante y respondió con seriedad:

Subaru: Si el culto de la bruja planea atacar la capital, no harían algo tan llamativo como esta tormenta, a menos que cuenten con la fuerza de los arzobispos.

Caballero 1: En ese caso, debe ser obra de seguidores del culto.

Caballero 2: Si es así, deberíamos llevarlos de inmediato a la salida de emergencia del castillo.

Ante la sugerencia del caballero, Subaru se mantuvo firme, apretando los puños con determinación.

Subaru: Eso no será necesario.

Alzó su puño en un gesto decidido.

Subaru: Si el culto quiere una revancha, que así sea. No importa cuántos sean, me aseguraré de que no vuelvan a poner un pie aquí.

Su tono decidido infundió confianza en los caballeros, quienes asintieron con ánimo renovado.

Caballero 1: Entendido, señor.

Antes de que pudieran actuar, Emilia alzó la voz con preocupación.

Emilia: Esperen un momento.

Subaru y los soldados dirigieron su atención hacia ella.

Subaru: ¿Qué sucede, Emilia?

Emilia: ¡Chochorina! Deben buscarla de inmediato y llevarla a la salida de emergencia.

La mención de su hija hizo que Subaru reaccionara con una expresión de sorpresa.

Subaru: ¡Es cierto!

Sin perder tiempo, se giró hacia los soldados y les dio una orden directa.

Subaru: ¡Busquen a Chochorina de inmediato!

Caballero 1 y 2: ¡Entendido, señor!

Sin embargo, antes de que pudieran movilizarse, un grito infantil resonó detrás de los guardias.

Chochorina: ¡Papá, mamá!

La voz aguda de la niña captó la atención de todos en la sala. Cuando la vieron, notaron que estaba temblando, sus pequeñas piernas sacudidas por el miedo provocado por los truenos.

Otro rugido ensordecedor resonó en el lugar, haciendo que la niña se estremeciera aún más.

Chochorina: ¡Kyyyaaaa!

Asustada por el sonido intenso, soltó un chillido. Subaru avanzó rápidamente hacia ella con preocupación.

Subaru: No tengas miedo, solo ven a mis brazos. – dijo, extendiendo los brazos en un gesto protector.

Chocholina: Yo... yo... – balbuceó temblando de miedo.

Un nuevo trueno sacudió el aire, aumentando su temor.

Chocholina: ¡Gyyaaaa!

Reuniendo todo el valor que tenía, soltó un grito y corrió directamente hacia los brazos de su padre.

Chocholina: ¡Papáááááá! – exclamó mientras se lanzaba, con los ojos cerrados, hacia Subaru.

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Sin saberlo, en un instante, el tiempo se detuvo por completo. Los brazos extendidos de su padre, al igual que el resto de su cuerpo, quedaron congelados en el aire, inmóviles. Emilia y los caballeros también permanecieron inmóviles, atrapados en esa pausa inesperada.

La niña seguía corriendo hacia los brazos de su padre, sin percatarse del extraño fenómeno que la rodeaba.

De hecho...

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Afuera del castillo, al igual que Subaru y Emilia, cada persona permanecía congelada en el tiempo. Sin embargo, la tormenta negra continuaba moviéndose, sus nubes girando lentamente mientras los truenos resonaban sin interrupción.

Chochorina: ¡Papáááááá!

Antes de que pudiera llegar a los brazos de su padre, un cuadrado de color blanco apareció frente a ella. Su tamaño era comparable al de Subaru, tanto en altura como en ancho, emanando un brillo intenso que contrastaba con la oscuridad circundante.

Sin abrir los ojos, Chochorina se lanzó hacia los brazos de su padre, sin darse cuenta de que en realidad estaba entrando directamente en el misterioso portal de luz.

Ruta principal:

Subaru se encontraba en la cocina de la mansión de Annerose, ayudando a las sirvientas de la facción Emilia con los ingredientes de la comida del día.

Subaru: Snif... snif... ¡¿Por qué hay que pelar tanta cebolla?!

Frederica lo observó con calma mientras continuaba con lo suyo en los otros ingredientes.

Frederica: Garfiel sugirió que hagamos pastel de carne después de que terminaste tu instalación de entrenamiento. Pensó que te gustaría.

Subaru: Nunca he probado pastel de carne, además, no soy muy fanático de la cebolla.

Petra, esforzándose por motivarlo, habló con entusiasmo.

Petra: ¡Subaru-sama, estoy haciendo este platillo con todo mi esfuerzo!

Beatrice, observándolo con una sonrisa divertida, intervino con su característico tono.

Beatrice: Típico del contratista de Betty, destruyendo las ilusiones de una dama, supongo. Fufufufu.

La pequeña espíritu soltó una risita al terminar de hablar.

Subaru: ¡Tampoco soy tan cruel como para hacer eso!

Ram, que estaba cerca, lo miró con desdén.

Ram: No te quejes, Barusu. ¿Acaso se te subió el ego solo por ser el caballero de Emilia-sama como para no ayudar con los deberes domésticos?

Subaru suspiró y negó con la cabeza.

Subaru: No es eso, solo que me molesta tener que cortar cebolla.

Ram lo interrumpió con una observación crítica.

Ram: Yo quería cocinar patetes al vapor, pero Garfiel insistió en preparar esto.

Petra intervino rápidamente, con tono decidido.

Petra: Si fuera por Ram nee-sama, solo comeríamos patetes al vapor todos los días. ¡Moriríamos de desnutrición si eso pasara!

Ram frunció el ceño, evidentemente molesta.

Ram: ¿Qué es esa conducta rebelde hacia tu superior?

Petra: No es rebeldía. Lo digo basándome en la vez que Subaru-sama se quedó en la capital después de la selección real y, por tu culpa, los demás solo comieron patetes al vapor durante días.

La niña habló con un tono seguro, casi rozando la soberbia, mientras dirigía su crítica hacia Ram.

Petra: Según Emilia-sama, ya estaba cansada de comer eso, pero no lo dijo para que lo tomaras a mal.

Ram: Tch.

Ram chasqueó la lengua con disgusto.

Frederica: Petra, recuerda que una sirvienta debe guardar sus emociones en privado.

La sirvienta rubia reprendió a la niña con suavidad. Aunque sabía que Petra tenía razón, consideraba inapropiado que lo expresara tan abiertamente.

Petra: Es que su actitud hacia Subaru no me gusta.

La niña respondió en un tono ligero, frunciendo ligeramente las cejas mientras continuaba.

Petra: Además, ¿no te parece un poco hipócrita decírmelo a mí y no a Ram nee-sama, considerando la diferencia de posición que tiene con Subaru-sama?

Frederica: ¿Eh? Pues...

La sirvienta mayor desvió la mirada, claramente nerviosa por la observación.

Ram: Incluso si Barusu es el caballero de Emilia-sama, eso no significa que se comporte como uno. Lo que hace esta amable Ram es corregirlo solo cuando es necesario.

Petra: Eso suena más como una excusa.

Ram: No es una excusa. No importa cuál sea la posición de Barusu; Ram siempre estará por encima de él.

Subaru: ¡Oye, eso podría malinterpretarse de muchas maneras!

De repente, un fuerte temblor sacudió el lugar.

Subaru: ¡Gaaah!

El movimiento brusco hizo que Subaru, quien sostenía un cuchillo, se hiciera un pequeño corte en la mano.

Beatrice: ¡Subaru!

Beatrice reaccionó al instante, preocupada por él.

Subaru: Tranquila, no es nada que no puedas curar.

Lo primero en caer al suelo fueron los objetos de algunos estantes como platos de porcelana y cubiertos que se estrellaron contra el piso, llenando el ambiente con un sonido estruendoso.

Frederica: ¡Rápido, todos afuera!

La sirvienta rubia no perdió tiempo y cargó a Petra en brazos, corriendo hacia la salida. Subaru tomó rápidamente la mano de Beatrice, y todos los presentes se dirigieron apresuradamente hacia la entrada principal.

Ram: Maldición, Barusu. ¿Por qué siempre tienes que traer problemas en los peores momentos?
Subaru: ¡No me culpes por problemas de la naturaleza!

Al llegar afuera de la mansión de Annerose, el temblor comenzó a disminuir. Aun así, los corazones de todos seguían latiendo con fuerza tras el incidente.

Subaru: Parece que ya dejó de temblar.
Beatrice: Eso parece, supongo.

Mientras intentaban recuperar la calma, Annerose y su mayordomo Clind salieron también al exterior.

Annerose: Fue un temblor bastante fuerte, ¿no creen?
Subaru: Ah, sí. Fue uno muy fuerte. Aunque...

Subaru llevó su mano derecha al mentón, adoptando una expresión pensativa.

Subaru: Irónicamente, me recordó a mi tierra natal. Es algo común allá.

Annerose observó a su alrededor, preocupada.

Annerose: ¿Dónde está Emilia?

Ram respondió con aparente calma.

Ram: Debe estar estudiando las leyes del país. Puede que salga en cualquier momento.

De repente, una gota de lluvia cayó sobre la cabeza de Ram, interrumpiendo la conversación.

Ram: ¿Eh?

Alzó la mirada y notó cómo nubes negras comenzaban a formarse sobre la mansión.

Sonido de trueno, sonido de trueno.

Ram: ¿Una tormenta a medio día?

Subaru: ¿¡Ah!? ¿Una tormenta? Pero si hace unos momentos estaba completamente soleado. – exclamó, sorprendido por la repentina aparición de las nubes en el cielo.

Beatrice: Qué extraño. No es normal que este tipo de tormenta aparezca de la nada, supongo.

Frederica, mirando hacia el cielo, agregó con seriedad:

Frederica: La tormenta está empezando a cubrir toda la mansión. Será mejor entrar antes de que empeore.

Sin más dilación, los miembros de la facción Emilia regresaron al interior de la mansión para resguardarse de la lluvia.

Dentro de la mansión:

Al entrar, vieron a Emilia descendiendo por las escaleras con visible alivio.

Emilia: ¡Ya los encontré! Qué bueno que están bien.

Subaru: Emilia.

Antes de que pudiera decir algo más, otro trueno retumbó, resonando por toda la mansión.

Petra: ¡Hiii!

La niña, asustada por el estruendo, se aferró al brazo libre de Subaru, buscando consuelo.

Petra: ¡Qué miedo!

Subaru la miró con ternura e intentó calmarla.

Subaru: Tranquila, Petra. La tormenta pasará en unos momentos.

Mientras tanto, Emilia se acercó al grupo, visiblemente aliviada de verlos a salvo.

Emilia: Primero un temblor fuerte y ahora una tormenta... Todo fue tan repentino.

Annerose, aún pensativa, asintió mientras observaba el cielo por una de las ventanas.

Annerose: Eso mismo pensé. Primero un temblor, y ahora estas nubes de tormenta aparecieron de la nada, en pleno día. Esto no es normal.

Subaru: ¿Qué creen que podría estar causando esto?

Beatrice: No lo sé. Esto también es algo nuevo para mí, supongo.

Tras escuchar las palabras de Beatrice, Petra se separó del brazo de Subaru y dio un paso al frente, con una expresión seria.

Petra: Creo que es bastante obvio quién es el responsable de esto.

Su tono firme hizo que todos los presentes dirigieran su mirada hacia ella. La niña comenzó a tensar los dedos, su semblante serio reflejaba una creciente determinación.

Petra: Les recuerdo que Roswaal-sama es capaz de manipular el clima.

Al mencionar ese nombre, Subaru y los demás recordaron los sucesos ocurridos en el santuario.

Subaru: Es cierto. Roswaal hizo nevar en el santuario, pero... esto...

Beatrice: ¿Crees que Roswaal tiene algo que ver, Subaru?

Subaru: No lo sé. Cuando lo hizo en el santuario, fue para atraer al Gran Conejo. Pero, ¿qué motivos tendría ahora para algo como esto?

Ram intervino, defendiendo al marqués con una voz firme.

Ram: Suficiente, Barusu.

Todos se volvieron hacia ella, sorprendidos por la intervención.

Ram: Es cierto que Roswaal-sama ha hecho cosas malas en el pasado, pero eso no les da derecho a culparlo sin pruebas.

Petra no dudó en responder.

Petra: Todo lo contrario, Ram nee-sama. Si consideramos su historial, esta tormenta solo reforzaría la posibilidad de que esté involucrado.

Ram: Te equivocas. – dijo, con un tono calmado pero firme. – No hay motivos coherentes para causar un temblor y luego una tormenta.

Petra levantó una ceja, claramente desconfiada.

Petra: ¿Estás segura...?

Ram: Por supuesto.

Petra: No me sorprendería que Roswaal-sama estuviera detrás de todo esto, con la única intención de enfermarnos.

Las personas permanecieron en silencio, reflexionando sobre si realmente Roswaal tenía algo que ver con lo sucedido

Las personas permanecieron en silencio, reflexionando sobre si realmente Roswaal tenía algo que ver con lo sucedido.

Beatrice: Aunque lo que dice Petra es una posibilidad, recuerda que Roswaal lleva el sello de maldición. Si intenta hacer algo en contra de los demás, su alma se quemará.

Subaru: Es cierto. Si intenta algo contra nosotros, será su fin.

Frederica, aún dudosa, habló con cautela.

Frederica: No hay pruebas suficientes como para culpar a Roswaal-sama de momento. ¿Creen que esto podría ser obra del culto?

Subaru: Las acciones del culto suelen ser mucho más violentas. No creo que esto sea el cas---

De repente, otro temblor sacudió el suelo, esta vez más fuerte que el anterior.

Petra: ¡Aaahhh!

El temblor fue tan intenso que incluso Petra perdió el equilibrio y cayó al suelo.

Beatrice: ¡Subaru! – exclamó, abrazando con fuerza el brazo de Subaru.

Subaru: ¡Aguanten, aguanten, ya pasará! ¡No se preocupen! ¡Solo debemos mantener la calma!

De repente, frente a los ojos de Subaru, un brillante portal blanco apareció de la nada.

Chochorina: ¡Papááááááá!

Una niña de cabello plateado salió disparada del portal, lanzándose con fuerza directamente hacia el abdomen de Subaru.

Subaru: ¡Puj!

El impacto fue tan fuerte que Subaru cayó de espaldas, completamente derribado por la fuerza del golpe.