Work Text:
Después de mucho esfuerzo y un par de hurtos poco convencionales, Geoff había sido finalmente capturado en la caja metálica que se encontraba en el taller del instituto. El rayo temporal de la Profesora Timeloop no iba afectarle debido a la cobertura de plomo, y seguiría siendo un monstruo pequeño, por lo que solo Francis, Patrick y todos sus compañeros de curso, volverían a ser adultos una vez activen aquel aparato.
Pero nada puede ser fácil para el inspector McQueen, mucho menos ahora que volvía ser un adolescente delgaducho y débil.
Francis tuvo que detenerse un momento para tomar aire y descansar, después toda la carrera que habían hecho persiguiendo a Geoff por el instituto. Su cuerpo flacucho era mucho más débil de lo que recordaba y se sentía agobiado por esto. Si bien su insipiente acné fue molesto, lo que más odiaba de su cuerpo cuando fue adolescente, era su altura y su fuerza física. Era demasiado bajo para su edad y sus rodillas huesudas no eran tan fuertes para mantener su cuerpo erguido.
Tardó un poco más en desarrollar su cuerpo que sus compañeros de clase, por lo que parecía una especie de camarón al lado de todos ellos, inclusive las chicas. Patrick por su lado, era tal como lo recordaba. Alto, atlético y desgarbado, le costaba controlar su fuerza y tropezaba con todo. Puede que por eso lo condujo a tropezones bajo las gradas del campo de béisbol de la escuela, ya que debían regresar con la Profesora Timeloop para que active el rayo temporal, pero si no se sentaba a tomar aire por unos momentos, Francis sentía que iba a desmayarse.
El amanecer estaba cerca, por lo que la luz del crepúsculo comenzó a bañar el campo de béisbol. Por suerte, todo terminaría pronto y recuperaría su cuerpo adulto.
—En ningún momento me tomé el tiempo de estar bajo las gradas en el instituto, y ahora entiendo porque tomabas siestas aquí— Francis comenzó hablar mientras se acomodaba en la vieja colchoneta que Patrick dejaba allí para sus siestas, apoyando su espalda contra la pared para tomar aire. Vio que su amigo se sentaba a su lado, tan cerca que sus brazos chocaron. Desde que regresó del Lado Oscuro, su compañero había estado mucho más pegajoso de lo habitual pero no le molestaba en lo absoluto —Sé que no es un buen momento pero necesito quitarme la duda ¿Usaste este sitio solo para tomarte siestas y escaparte de cálculo II durante todo el instituto?—
Finalmente, Francis había descifrado porque Dooley nunca estaba en su pupitre en esa clase. Tuvo que tomar notas por los dos durante dos años seguidos, pero nunca supo el verdadero motivo.
—Sep, y de Historia Mundial, el sujeto que daba la clase intentaba lavarnos el cerebro para que creamos que los romanos existieron, y todos saben que eso es un invento de Hollywood— Patrick se recargó contra la pared y cerró los ojos por unos momentos, relajándose finalmente. Su compañero suspiró dejando que la tensión de su cuerpo termine por disiparse. Parecía estar más tranquilo que antes porque una suave sonrisa adornó su rostro, posiblemente porque habían capturado a Geoff en una caja metálica.
Algún día debía preguntarle a su compañero que le había hecho ese sujeto. Podía esperar a que Patrick este listo para hablarle y estar atento a lo que necesite, porque suele hacerlo en las situaciones menos esperadas. Por ahora, lo más importante es que su amigo estaba a salvo, y que ese monstruo no podía hacerle daño al estar atrapado.
Y hablando de lastimar a Dooley…
—Patrick, te debo una disculpa por asumir que usabas este sitio para besarte con chicas, debo admitir que te había malinterpretado todo este tiempo— Francis se sintió muy estúpido, pero fue un adolescente muy engreído y malhumorado, se la pasó juzgando a todo el mundo, y su amigo no fue la excepción —Creo que no fui un buen amigo en esa época, hasta te tenía un poco de envidia—
—¿Por qué? Sacabas buenas notas sin esforzarte, no tenías que ir a los cursos de verano y nunca tuviste que hacer trabajo de campo para los profesores por falta de créditos— Patrick estaba un tanto taciturno recordando tener que fechar todos esos experimentos con la profesora de Biología. Sin embargo, no parecía molesto con su confesión, porque de repente le sonrió un poco divertido ante tal revelación —Si lo piensas bien, yo tenía más motivos para envidiarte—
—¿Y no lo hiciste?— Francis estaba un poco escéptico, porque había momentos en que Patrick llegaba a ser desagradable con él sin darse cuenta. Su amigo alzó sus manos en señal de haber sido atrapado in fraganti.
—Si, puede que un poquito, principalmente el no tener que hacer cursos de verano— Patrick se sonrojó de repente y trató de mirar en otra dirección, volviéndose demasiado tímido para mirarlo de frente —Aunque, como me acompañabas y me esperabas a la salida, no me molestaba mucho—
Francis recordaba los veranos calurosos, esperando a Patrick detrás de la escuela, leyendo sus libros de ocultismo. No tenía mucho que hacer en aquel entonces, y cuando su amigo salía de sus clases extras, solían ir juntos por un helado, que este insistía en comprarle.
—Aun así, fui un idiota contigo, no es que deseara ser muy atlético, pero siempre fui tan débil y me enfermaba tan fácil, que me amargaba por tonterías— Francis notó que pasaron varios minutos y aun no se recuperaba, a pesar que el colchón no se sentía tan duro debajo su trasero. Su cuerpo adolescente era un fiasco. Siendo un adulto, con sus huesos y músculos desarrollados, el dolor y el cansancio eran manejables. Ahora mismo sentía que sus piernas y brazos estaban entumecidos. Sabía que le pasaría por correr demasiado, pero no esperaba que fuera tan malo.
—No eras tan malo, no seas tan duro contigo mismo— Patrick le dio un empujoncito, para demostrarle que seguía a su lado y que todo estaba bien entre ellos. Había pasado mucha agua bajo el puente, pero ese año en que estuvieron separados, extrañándose y sin poder comunicarse, les dio mucha perspectiva con respecto a su relación.
—Siempre admiré lo fuerte, alto y atlético que eras, supongo que también me amargue un poco al no estar a la altura— Admitir que no estabas tratando de manera justa a tu amigo era difícil, no tanto como para expresar lo mucho que te gustaba su apariencia —Creía que no deberíamos estar juntos por lo diferente que somos—
—¿Por eso nunca respondiste mi nota? Y yo que pensé que no te gustaban los chicos— Patrick cambió el tema de repente desconcertando a Francis.
—¿Qué nota?— Ignoró la parte de “gustarle los chicos”, porque ese plural no aplicaba. Adoraba a Patrick, pero dudaba que fuera a gustarle otro hombre de la misma forma, en un futuro cercano —¿Era tuya? Como no la firmaste no pensé que era importante—
—¡Escribí mis iniciales!— Protestó indignado Patrick.
—Pensé que se equivocaron de casillero— Francis trató de recordar la nota, pero realmente no le prestó mucha atención. Su abuelo solía quejarse de que no guardaba la información en su cabeza a esa edad, y posiblemente tenía razón. Por suerte, más adelante lo consiguió, pero nunca superó a la persona que lo crío —¿Qué decía aquella nota…?—
De repente, Patrick se giró hacía él y tomó su muñeca derecha con un poco de fuerza, para luego acorralarlo contra la pared y mirarlo a los ojos con intensidad, recargando su cuerpo sobre el suyo. Francis sintió que su corazón se disparaba y se sonrojó tanto que podía sentir como sus mejillas estaban febriles. A veces olvidaba lo fácil que su compañero podía inmovilizarlo y someterlo, pero no recordaba que haya hecho algo como esto cuándo eran adolescentes.
—“Francis ¿Te gusto?”— La voz quebrada de Patrick debido al cambio que estaban sufriendo sus cuerdas vocales en este periodo de su vida, hicieron que el ambiente fuera un poco más ameno, a pesar de la posición en la que estaban —“Si. No ¿Tal vez?”—
El mundo parecía haberse detenido para los dos en ese instante. El pulgar de Patrick acariciaba de manera insistente su delgada muñeca, haciendo que el pulso del joven Francis se acelere. Pero no iba a escaparse ni a esconderse, rompió la magia atemporal respondiendo aquella pregunta con su voz ligeramente más aguda, sonriendo de manera desafiante.
—Si, me gustas mucho, pero ¿Qué decía la nota…?— Francis no pudo terminar la frase, que los labios de Patrick sellaron su boca con un beso, demasiado desordenado y demandante, tal así que sus dientes chocaron entre sí de manera muy torpe.
Fue un verdadero desastre. Los dos no tenían idea que estaban haciendo y sus cuerpos rejuvenecidos eran muy difíciles de controlar. Se separaron a los pocos segundos y se miraron sorprendidos por lo impulsivos que fueron. Las gradas estaban filtrando la luz del crepúsculo, haciendo que las motas de polvo de aquel lugar sean visibles. Sin embargo, entre las sombras de los asientos, podían notar perfectamente como sus mejillas estaban demasiado sonrojadas ante esta revelación.
—Siempre imaginé que te tendría aquí, en mis brazos— Patrick suspiró antes de continuar, y abrazó más fuerte a Francis, como si deseara sentir cada centímetro de su cuerpo —Podríamos habernos escapado un par de clases para besarnos, tal vez, hacer mucho más—
—¿Por qué nunca me preguntaste?— Francis sentía como se le bajaba la tensión arterial. Su cuerpo estaba demasiado cansado, por lo que se apoyó en los brazos de Patrick y cerró los ojos para evitar marearse.
Necesitaba volver a ser adulto, este cuerpo era problemático.
—No sabía si te gustaban los chicos y como ignoraste mi nota…— Patrick volvió a besarlo apenas terminó la oración, sin darle tiempo de replicar. Este beso fue un poco más suave y experimentado. Posiblemente, controló sus hormonas lo suficiente como para recuperar su memoria muscular.
Francis sentía que iba a desmayarse en los brazos de su amigo. Trató de sujetarse a sus hombros, y notó que Patrick lo había subido sobre sus muslos, evitando que se caiga hacia un lado. El beso caliente y húmedo hizo que el cuerpo de los chicos reaccionase, y no se sorprendieron al darse cuenta de lo excitados que estaban
Realmente se habían perdido esa parte de esta experiencia en el pasado, pero no estaba del todo seguro si podrían haberlo gestionado de manera adecuada, considerando lo torpes que son.
—Tendré que darle la razón a mi abuelo, a veces dejo pasar demasiado las pistas delante de mí— Francis se percató que mencionar a su abuelo mientras se besuqueaba con su mejor amigo en su cuerpo de adolescente, no era muy buena idea. Mirando a Patrick a los ojos, con su mano derecha tocó con cuidado su suave rostro, y este cerró los ojos ante el contacto, disfrutando demasiado de un gesto tan inocente. Grabó ese momento en su cabeza, algo que debía haber hecho hace años y nunca se atrevió, guardando cada detalle en su memoria, tal como le habían entrenado para hacer.
—¿Puedo besarte otra vez?— Preguntó de repente Patrick, tratando de no temblar de la emoción ante la perspectiva de seguir su sesión de besos. Francis por poco acepta, pero se percató que su cuerpo no iba a responder adecuadamente, por lo que preferiría volver a ser adulto antes de continuar.
—Deberíamos volver con la profesora Timeloop y recuperar nuestros cuerpos de adulto— Ya había descansado lo suficiente para moverse, por lo que era el momento de cerrar el caso y deshacerse de Geoff.
—Es verdad, y Geoff sigue por aquí— Patrick se tensó un poco al pronunciar el nombre de aquel monstruo, por lo que Francis acarició su cabeza, masajeando con cuidado su cuero cabelludo. Esto consiguió calmar la tensión que estaba generando aquel mal recuerdo del Lado Oscuro que aquejaba a su querido amigo.
—Vamos a encontrar una forma de deshacernos de ese monstruo— Francis no sabía como lo harían, pero mientras se incorporaba de aquella colchoneta vieja, su amigo parecía tener una idea en mente.
Patrick terminó comentando su plan mientras caminaban hacia el pasillo del instituto. No era una mala idea, pero Francis lo sentía mucho por Nigel, que terminaría lidiando con Geoff por una larga temporada.
—No te preocupes, Nigel podrá manejarlo— Patrick le rodeo con su brazo, y le terminó dando un beso en la mejilla a Francis, que levantó su ánimo de inmediato —¿Podemos continuar en casa con los besos? Tengo mucho más que besos para darte—
Francis comenzó a reírse sin poder evitarlo, porque Patrick hizo un gesto muy extraño, moviendo sus cejas de forma sugerente y le regreso el beso a su amigo, antes de agregar.
—Por supuesto, me gustaría hacerlo todos los días—
Patrick avergonzado, empujó lejos a Francis, que no paraba de reírse de lo tontos que estaban siendo. Al parecer, ninguno de los dos había cambiado nada en estos años, y de seguro que llevarían su relación a tropezones, como todo en su vida.
—Al principio, en la nota te preguntaba si me querías…— Reveló de repente Patrick, mirando en otra dirección, debido a la timidez que volvió a invadirlo.
—La respuesta sigue siendo Si— Respondió de inmediato Francis —Te quise en aquel entonces, te quise al crecer y te quiero ahora mismo, Patrick—
—¿Es en serio? Mierda, debería haber firmado esa nota— Protestó Patrick por lo bajo, y luego volvió atrapar a Francis en un abrazo. Antes de entrar al aula donde se encontraba la profesora Timeloop, finalmente declara:
—Yo también te amo, Francis—
(...)
FIN
