Work Text:
The mirror's image
Tells me it's home time
But I'm not finished
Cause you're not by my side
And as I arrived I thought I saw you leaving
Carrying your shoes
Decided that once again I was just dreaming
Of bumping into you
Intoxicado en el baño del bar, Franco se observaba en el espejo y no reconoció la imagen que este le devolvió. Marcas en su cuello, labios hinchados y rulos desordenados eran los vestigios del dolor que intentaba inútilmente mitigar.
Arrojándose agua en la cara para esclarecer sus ideas, su cabeza daba vueltas y no podía enfocar la visión; aun así, el sabor del alcohol en su lengua le recordó todo lo que esta quería decir, todo lo que jamás admitió. Entonces, como un rayo partiendo un árbol en una tormenta eléctrica, la idea vino como único momento de claridad en la locura que la noche presentaba. Apoyándose en la pared, sacó su celular y con dedos torpes buscó lo que tanto quería; el contacto de Lando brillaba entre las luces bajas del lugar como una guía entre las malas ideas. Procedió a desbloquearlo para que la verborrea diera lugar en el chat donde todo terminó mal.
``Sabes, estuve pensando toda la noche en vos.´´
No, muy desesperado. Borrar.
``Estoy en Ibiza, como vos, vi a un chico muy parecido, ¿sos vos?´´
Patético. Borró el mensaje.
``Vi las fotos, muy lindo el reloj.´´
Ni siquiera terminó de escribirlo, le dio demasiada vergüenza.
``¿Cuántos labios más tengo que probar para olvidarme de los tuyos?´´
Enviar. La duda era genuina.
``Te extraño, no me extrañas?´´
En verdad lo extrañaba. Mucho.
¿Cómo dos personas que pasaron por tanto se desconocieron en tan poco?
Sin querer que su cabeza empiece con la espiral autodestructiva en la que había estado sumido últimamente, guardó el teléfono sin esperar respuesta contraria y se fue de nuevo con su gente.
Sus amigos lo esperaban con un trago en la mano, igual de borrachos que él se propusieron a seguir disfrutando la noche sin interrupciones.
Bailando, bebiendo, olvidando, Franco sentía como poco la pesadez que sentía en el corazón se desvanecía. O eso creía.
Su visión borrosa podría engañarlo, pero nuevamente unos rulos chocolatosos y una piel morena pasaban cerca del grupo y en ese momento un escalofrío que le electrizaba la columna le recorrió por todo el cuerpo. Sin perder el tiempo, persiguió esos rizos que se le escapaban de nuevo.
Antes de cometer el error de agarrarle bruscamente el brazo a la persona que cazaba desesperadamente, Andrea Kimi Antonelli se voltea y le devuelve una mirada sorprendida.
La sorpresa duró poco pues la mirada del más joven se iluminó dando paso a una enorme sonrisa. El mayor le corresponde, tratando de ocultar su creciente decepción.
Es rodeado por cálidos, morenos y musculosos brazos, pero no los de él.
— Franquito, tanto tiempo compañero. — Andrea arrastra sus palabras, en claro estado de embriaguez.
— ¿Qué haces acá, tanito? Pensé que estabas en Sardinia, con todos los peces gordos. — no era secreto para nadie en la parrilla actual las especulaciones con respecto a Verstappen y Mercedes.
— Hoy llegue, la verdad es que no te puedo comentar mucho, pero me estaban asfixiando bastante. Todos. Así que me vine para acá, nomás.
— Bueno, estás de suerte. Yo estoy acá con unos amigos desde que empezaron las vacaciones, si queres sumate que no hay ningún problema. Todo relax. — a Colapinto no se le pasó por alto las miradas brillosas que le ofrecía el italiano. No eran los rizos, los ojos o el moreno que él quería, pero tendría que bastar.
— Lo voy a considerar, Fran. Gracias por la oferta. Mientras tanto podrías mostrarme un poco del fuego latino en la pista de baile ¿no?
— Te voy a tener que decepcionar, mi Kimi querido, pero soy más duro que madera de roble. Pero obvio que te saco los prohibidos, vení.
Con sonrisas cómplices y miradas traviesas, atraviesan el mar de gente hasta dar con la cabina del DJ. No conoce su nombre ni sabe quién es, pero aparentemente él sí a ellos por lo cual los deja subir y tocar un poco. Antonelli tiene la diversión y libertad que ansiaba y Franco bebe mientras lo observa disfrutar.
Mirando al menor, no puede evitar pensar en su situación tan similar como rookies de la parrilla. Presión sobre sus hombros, expectativas tan altas que no podían ver el final de ellas, y unos autos que poco acompañan. Por otro lado, ambos también añoran a unos británicos que decidieron que ellos no valían la pena la lucha.
Somewhere darker
Talking the same shite
I need a partner
well, are you out tonight?
Gets harder and harder
To get you to listen
More I get through the gears
Incapable of making alright decisions
And having bad ideas
El argentino determinó que podrían darse consuelo el uno al otro, esperando también que la desolación silenciosa se apacigüe un poco.
Dejando la cabina, se reúnen en un oscuro rincón donde pueden ser ellos mismos sin tener que mirar de manera constante sobre sus hombros, no se preocupan por cámaras o miradas indeseadas. Solo bailan, beben, conversan y se ríen. Todo muy inocente, hasta que no lo fue.
La música cambia, su ritmo es más lento, más sensual. La mirada de Andrea se agudiza y con valentía, toma a Franco por la cintura y lo pega hacia él. Dejándose llevar por la audacia del menor, Franco se menea al compás de la melodía de fondo sin despegar la vista de su presa y sonríe de lado.
No viendo una negativa por parte del mayor, Kimi redobla la apuesta y acerca lentamente sus rostros sin dejar de verse. Entran por completo en un juego de seducción, peleando por el control, buscando que el otro ceda primero.
Con las respiraciones entremezcladas, no saben quién fue el primero. El beso fue abrasador, con sabor a alcohol y a despecho, sus lenguas se encontraban en una cruzada donde solo uno iba a salir ganador. Manos tocando todo por doquier, se separaron por falta de aire. Mirándose fijamente, rompen el momento a carcajadas no pudiendo creer lo que acababan de hacer.
Esta vez fue Franco quien inició el beso. Más lento, disfrutando el explorar sus bocas y su cuerpos. Antonelli, ni lento ni perezoso, tocaba cintura y piel, hasta que llegó a los glúteos del mayor y fue casi sin querer queriendo que manoseo a gusto aquella masa caliente que parecía deshacerse en sus dedos.
Perdidos en el momento, los novatos no notaron una presencia que los observaba desde lejos.
Carlos planeaba pasar una noche tranquila junto a su familia y amigos, cuando vio sin querer a sus dos compañeros escondidos en lo oscuro, rió con ganas y su chispa de maldad infantil se encendió. Sacando su cámara y haciéndole todo el zoom posible, saca un par de fotos y abre el chat de la parrilla, fingiendo que él también se encuentra borracho y que no sabe lo que hace:
📷 foto
´´jldhsjcs a qs no savn a qn m ncontr3´´
´´omgg, son quienes creo que son????´´ — George.
´´miralo al pendejo, se fue rapido de Sardinia para eso? mis felicitaciones?´´ — Max V.
``Carlos, borrá.´´ — Oscar.
Verificando que los objetivos hayan visto la foto, bloquea el aparato y procede a disfrutar del resto de la noche. Que arda Troya.
Y vaya que ardió.
Desde el exclusivo hotel, unos británicos no podían creer el escándalo que sucedía en el chat. Preguntas, bromas y preocupaciones por las posibles consecuencias se desataron en el grupo y le rogaban a Sainz que cuide a los más jóvenes de la parrilla, pues no querían despertarse con un lío a nivel global si se descubre lo que estaban haciendo. El mayor, sin embargo y como quien dice, arrojó la bomba y se fue.
Oliver podía sentir los pasos en círculo en la habitación de al lado, la de Lando. Bearman sabía con exactitud que su aliado momentáneo debe de estar sufriendo la misma rabia que él.
Alicia había vuelto de emergencia a Mónaco por una situación familiar que él desconoce, y Margarida tenía una agenda apretada por lo que su presencia fue corta. Sin la presencia asfixiante de ambas rubias, tenían el poder de tomar las tijeras y cortar el problema de raíz.
Colapinto y él tenían historia compartida y Ollie sabe bien que este es el momento del argentino de devolverle el golpe. Teniendo todas las de perder, se viste a toda velocidad y sale de su habitación para ir a buscar a Norris.
Como había predicho, Lando estaba igual o más furioso que él, no tuvo que ni tocar la puerta que se le cruzó de salida. No dijeron nada, el entendimiento fue tácito y las palabras sobraron. El mayor, ya sabiendo donde se encontraban los susodichos, es quien guía la emboscada.
Now it's three in the morning
And I'm trying to change your mind
Left you multiple missed calls
Lando quiere golpear su cabeza contra la pared. Debió ver los mensajes apenas se los envió. Debió responderle. Debió buscarlo antes.
¿Por qué lo buscaba ahora? ¿Por qué Franco sólo le hablaba cuando estaba borracho? Era el mismo patrón de siempre. El argentino era quien terminó con lo que tenían, demasiado aterrado de lo que sentía. Era el argentino quien lo buscaba a altas horas de la noche, cuando el alcohol recorría todo su torrente sanguíneo, era él quien lo bloqueaba y desbloqueaba, era él quien no dejaba sanar la herida. Norris jamás tuvo la oportunidad de poder responder. En realidad, su orgullo herido fue quien no lo dejó hacer más.
Y ahora, con el arrepentimiento comiéndole las entrañas, aprovechó el canal abierto que dejó Franco y le escribía sin parar.
En el auto, la cosa no mejoró. Tanto a Oliver como a él no le contestaban. Llamaban y llamaban pero nadie atendía. Se concentró en llegar rápido mientras el piloto de Haas seguía intentando contactar a los otros rookies.
And I can't see you here
Wondering where am I
Sorta feels like
I'm running out of time
I haven't found
What I was hoping to find
Dentro del bar, la historia era distinta a los pensamientos frenéticos de los mayores. Durante su intenso beso, el celular no dejaba de vibrarles a ambos jóvenes. Extrañados, se separan para poder revisar lo que estaba sucediendo y grande fue la sorpresa al encontrarse con tantos mensajes y llamadas perdidas de ellos. Buscando el origen de tal suceso, lo localizan en el chat grupal de la parrilla. Se horrorizan al darse cuenta que todos están hablando de ellos, pues nada más ni nada menos que el mismísimo Carlos Sainz los había expuesto.
Intentan ubicarlo con la mirada recorriendo todo el establecimiento pero no lo encuentran, seguro se había ido pues no querían creer que un hombre hecho y derecho como él huiría después de tal travesura ¡JA!
— Beh, merda. — Kimi se rasca la cabeza, de repente todo el alcohol se había evaporado.
— Sì, merda. — Franco asiente con la mirada perdida. Aunque rápido se recupera, con el seño fruncido, mira al pequeño italiano. — No, ¿sabes qué? Que no nos cague la noche, vamos al hotel.
Antonelli, con la mirada encendida en travesura y las ganas renovadas, le da luz verde. Manos fuertemente agarradas, sin ser las manos que ellos querían, se dirigen hacia la salida trasera del lugar para irse lo más discretamente posible.
Pero como todo lo que podía salir mal, sale mal, el aire frío no era con lo único que chocaron al abrir las puertas de salida.
Bearman y Norris estaban por entrar cuando los novatos salen juntos, sus miradas rápidamente se dirigen a las manos juntas y a los labios rojizos e hinchados. La rabia empieza a perfumar el ambiente, haciéndolo tan tenso que un alfiler podría cortarlo.
Colapinto, desafiante como el solo, los barre de arriba abajo con sus ojos avellana. Determina que ni el ‘hola’ se merecen y pasa por al lado de los ingleses junto a Andrea, ignorándolos por completo.
Ah, no.
Lando agarró por el antebrazo al argentino y separó bruscamente las manos de ambos. Ollie, aprovechando la oportunidad, agarra la otra mano y guía al italiano de nuevo dentro del bar. No vuelve a ver al dúo por un buen rato.
You said you gotta be up in the morning
Gonna have an early night
Then you started to bore me
Baby, Why'd you only call me when you're high?
Una vez solos, Franco se suelta del fuerte agarre del mayor y lo encara cual perro rabioso:
— ¿Qué mierda les pasa a ustedes? ¿Quiénes se creen que son para separarnos así?
— ¿Qué quién mierda soy? Hasta hace un rato me escribías cuanto me extrañabas ¿lo hiciste mientras tenías la lengua de aquel pendejo de mierda en la garganta? — Lando le agarra la cara apretándola, intentando transmitir su ira y desquitándose.
Franco no responde, no lucha. Ojos de borrego mirándolo, atrapado en el acto. Norris afloja el agarre y esta vez toma su cara con delicadeza e interroga:
— ¿Por qué me haces esto? Me dejas, me bloqueas, me ignoras. Y cuando tomás, me desbloqueas, me escribís, me decís lo mucho que me extrañas y después vuelves a desaparecer ¿Por qué solo me llamas cuando estás borracho? ¿A qué le tienes miedo, mi amor?
Colapinto aparta la mirada, no sabiendo cómo expresar todo lo que siente. Y ahora, se siente estúpido. Lando está acá, haciendo las preguntas adecuadas que él tanto quiere contestar, y no puede. Las palabras quedan atravesadas en su garganta y le forman un nudo que le retuerce las cuerdas vocales, incapaz de emitir sonido. En cambio, fiel a su personalidad un poco mierda, le contesta con la vista muerta.
— Andate Lando, ya me aburriste. Tu noviecita te debe de estar esperando tal y como te gusta. Andate, tengo una noche que terminar y cosas que hacer en la mañana. — Mentira, mentira, mentira.
El inglés no le cree ni una sola palabra, lo conoce bien. La mirada vacía que le devuelven sus ojos de borrego no es de verdad. Aprieta la mandíbula y ya harto de las idas y vueltas, con firmeza agarra la muñeca del muchacho y lo encierra en el auto. Arranca y se decide a terminar el circo de una vez por todas.
Nunca tuvo tanta certeza de algo en su vida.
Los siguientes acontecimientos pasan como un borrón para la mente nublada de Franco. No peleó, no forcejeó. Simplemente aceptó lo que el mayor tenía para darle y lo siguió hasta el hotel. Por momentos, los brazos alrededor de él se sentían como hogar y otras veces, como cárcel.
Para cuando llegaron a la habitación, ya todo estaba destinado a ser.
Lando lo besó con urgencia, con ganas, con amor. Le demostraba todo lo que él necesitaba. La ropa sobraba y la piel ardía. La pasión llenaba el aire tanto como el oxígeno.
La cama, nicho en donde ardían juntos, estaba deshecha entre sábanas y fluidos, con la luna siendo la única testigo de tanto cariño.
Exhaustos y con el alma desnuda, finalmente hablaron.
Hablaron y hablaron, por horas y horas. Poniendo las cartas sobre la mesa, mostrando sus heridas y cicatrices, dejando el corazón en juego. Era todo o nada.
— Mi borreguito, sos tan tonto ¿todo esto por que pensaste que no te tomaba en serio? si sabes que a mi la otra boluda me resbala, yo me la juego por vos. Vos sos todo lo que yo quiero y más, mi amor. — manos varoniles le acariciaban con cariño la cara, barriendo cada inseguridad y duda.
— Entendeme, gordo. Hungría me mato y sumado a eso, viene ella como cereza del pastel. Mi único consuelo era saber que nadie les cree nada, y después la vengo a escuchar diciéndole a Lily que se acostumbre a verla en el garaje porque vino para quedarse. Me partió el corazón. Realmente pensé que dejaron atrás el circo y se pusieron de verdad, me sentí muy mal. — a cada lágrima derramada, Lando la borraba con un beso y palabras reconfortantes.
— Nada que ver, ni en pedo le doy cabida a esa loca. Es más ¿sabes qué? que se pudra todo, yo te quiero a vos.
Con el amanecer coronando el final de la noche, los rayos de sol entrando por la ventana y los amantes aun unidos, el mundo del automovilismo se despierta con una impactante noticia.
Lando Norris dejó de seguir a Margarida Corceiro.
En realidad la bloqueo de todos lados, pero eso la gente no necesitaba saber (o si). Y fue así de sencillo desligarse por completo de la molestia que tanto le pesaba a su borreguito. Lidiaría con las consecuencias legales más tarde. Por ahora, se dedicaría a mimar y a recuperar el tiempo perdido con su amor, su Fran.
Y Franco, después de tanto tiempo, pudo dormir con tranquilidad, sin necesitar sustancias o cosas raras para apagar lo que siente. Ahora siente, y mucho; está feliz, contento y con calma.
Se durmió sabiendo que al despertar por fin tendría algo que no tenía hace rato; certeza.
Certeza de que al fin y al cabo, todo iba a estar bien.
