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Entre el corazón y el deber

Summary:

Una corona podía parecer ligera y hermosa pero siempre conllevaba un peso mayor el portarla, Flora lo sabía perfectamente desde que cumplió los 5 años, conocía muy bien su deber sagrado con su pueblo y cada año lo reafirmaba, sabía que amaba Linphea con toda su naturaleza desbordante y personas cálidas, nunca había considerado como una carga su deber para con su pueblo, siempre lo vio como algo enriquecedor, pero… siempre llegaban momentos en donde se debían tomar decisiones difíciles, haciendo temblar su determinación.

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Cuando Linphea es brutalmente atacado por su luna vecina, los reyes se vieron obligados a implorar apoyo al planeta exterior Marigold, quienes impusieron la condición de entregar la mano de la princesa heredera como pago por su intervención, sin más alternativas, Flora fue condenada a casarse con el segundo príncipe, dispuesta a hacer todo lo posible para intentar que su matrimonio no fuera una falsa, no se imagino que cierto noble le haría la tarea imposible.

Chapter 1: Marigold

Notes:

Florelia Week 2025, Dia 7: Free: Royalty.

Y llegamos al ultimo día de la Florelia Week 2025, dejare mi sentimentalismo para el final pero debo decir que estoy más que satisfecha con esta semana, espero que a ustedes les haya gustado tanto como a mi.

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Bien, en primer lugar, creo que ya estamos claros que los resúmenes no son lo mío, correcto?
Y nada les presento a mi primera historia Royalty que escribí, todo lo que verán aquí fue en debate entre una amiga y yo, imaginándonos todo el drama que podrían vivir con un amor prohibido.

Esto fue hace un año pero ya quiero darle salida a mis historias viejas para poder por fin escribir todas mis ideas nuevas.

Dato sobre este ultimo día de la semana de Florelia Week 2025 es que actualizare todo de todo, o al menos todo a lo que le haya escrito lo suficiente así que: ¿qué tal si lo enumero?

Historia 1 del Dia 7 del Florelia Week 2025

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Linphea llevaba meses en guerra contra Florium, una de las lunas de Marigold al igual que Linphea, ellos exigían el derecho a usar las agua del Sauce Negro, el mayor símbolo del planeta, las cuales tenían la capacidad de curar enfermedades graves y retrasar el envejecimiento al igual que eliminar o cancelar poderosos hechizos, y Florium codiciaba su poder. 

Aún después de semanas de negociaciones no habían logrado llegar a un acuerdo ya que la luna exigía más permisos de los que Linphea podía darse el lujo de autorizar, provocando así la continua lucha entre la milicia de ambos planetas. Como última alternativa los reyes de Linphea optaron por pedir ayuda a Marigold, solicitando más soldados y que aboguen por el planeta; los reyes aceptaron a las peticiones de su planeta hermano aunque con la condición de entregar la mano de la princesa heredera de Linphea al segundo príncipe de Marigold como un símbolo de paz.

Aunque el matrimonio no era lo único que tenían en mente, ya que por toda la dimensión mágica se rumoreaba de la belleza indescriptible de la princesa de Linphea y de cómo era la única hada de la naturaleza nacida en años por lo que su poder era indescriptible, siendo así una gran adquisición para la corona del planeta exterior. 

“¡No quiero casarme!” Flora exclamó cuando sus padres le dieron la noticia sobre la condición para respaldar a su planeta. 

“Querida sabemos cómo debes sentirte, es algo muy repentino, pero es necesario para salvar a nuestro pueblo” su madre tomó las manos del hada tratando de hacerla entender. 

“¡Ustedes no entienden!” Flora vuelve a exclamar alejándose de su madre “tendré que casarme con un desconocido, ¡quiero casarme por amor!, ¡alguien que no me vaya a ver como solo una cara bonita y pretenda desplazarme!” se cruzó de brazos frente a la ventana contemplando el bosque.

“Cariño, la guerra no va bien, tu pueblo necesita que hagas este sacrificio como futura reina” su padre se acerca a ella sosteniéndola por los hombros. 

“Pero si algo estuviera mal…, ¿no debería sentirlo?...” susurra aún con la mirada en los árboles, dándose cuenta que en realidad no sentía nada, no había escuchados sus voces hace semanas, estaba tan distraída pensando en cómo ayudar a terminar la guerra que no lo había notado hasta ese momento.

Flora se apartó de inmediato de su padre saliendo de la habitación e ignorando los llamados de su madre para que se detenga, mientras bajaba corriendo las escaleras y apartando con magia a todos los guardias en su camino, desde que inició la guerra su habitación había sido custodiada día y noche por miedo que se escapara para unirse al ejército o que alguien irrumpiera en el palacio para hacerle daño. 

En pocos segundos, el hada ya estaba frente a la puerta del jardín, los guardias al verla trataron de detenerla pero ella con otro movimiento los alejo con una ráfaga de viento, abrió las puertas y al instante que puso un pie sobre el cesped cayó en el suelo retorciéndose del dolor sintiendo todo lo que estaba sucediendo planeta, como los árboles agonizaban y como los animales se refugiaban del fuego, “¿Que sucede?” Flora aulló sosteniéndose la cabeza para apaciguar el dolor mientras conectaba con la tierra viendo que causaba tanto daño, gracias a la conexión vio las tropas invasoras quemando todo a su paso y como las tropas Linphaences no podían hacerles retroceder, vio como cientos de vidas se estaban perdiendo y como la destrucción de su pueblo era inminente. 

Para cuando sus padres llegaron hasta ella, Flora lloraba y temblaba dándose cuenta de lo tonta que había sido al creer que podía proteger a su pueblo, Roldos inmediatamente la cargo regresandola dentro de la barrera y disminuir el dolor. 

“Si ellos prometieron ayudar al planeta, me casaré” el hada de la naturaleza dijo aún temblando, el dolor de su planeta había quedado grabado como un tatuaje en su alma. 

“Querida, no queríamos que te enteras así” su madre la abrazo tratando de consolarla. Ambos padres rodearon a su hija mientras esta se calmaba, al ser la única hada de la naturaleza su vínculo con el mundo natural era mucho más fuerte, algo que podía ser muy beneficioso o demasiado peligroso, siendo la principal razón por la que le prohibieron ir al frente a luchar.  

Cuando lograron calmar, Flora fue llevada a su habitación para que descansara y pensara en su inminente futuro, recluyendose allí las siguientes semanas sin permitir que nadie entrara a excepción de su doncella Mirta, le habían dicho que pronto terminarian las negociaciones con Marigold y su futuro esposo llegaría a conocerla, por lo que disfruto de sus días en completa soledad, cuido de sus plantas y practicaba su magia en caso de que las negociaciones no vayan como se espere y el único camino sea seguir la lucha. 

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Tres semanas después, por fin sus padres anunciaron la finalización de las negociaciones y la llegada de los soldados del planeta exterior a Linphea aplacando rápidamente a los invasores y recuperando terreno perdido. “Además de mi matrimonio, ¿Linphea perdió algo más?” preguntó la princesa mientras comía con su familia una noche días antes de la llegada de su esposo.

“Bueno…” su madre comenzó a hablar nerviosa mientras intercambiaba miradas con su esposo. “Se le dio acceso a los conocimientos de la savia” el rey habló por su esposa. 

“De acuerdo” Flora se limitó a responder dejando asombrados a sus progenitores, la savia de Linphea era una criatura nacida en los principios de la dimensión mágica con aspecto casi humano, con poderes casi tan grandes como el dragón creador y capacidad de predecir el futuro, siendo objeto de codicia y extremadamente vulnerable ya que lejos de su cueva, no podía reponer su vitalidad lo que la haría mortal. La savia le había enseñado mucho a Flora, por lo que le tenía mucho cariño y la protegía a toda costa y desde que el hada tuvo edad suficiente, evaluaba personalmente quienes podían verla, “Conozco nuestra posición, así que no haré nada que les haga retirar el apoyo” respondio a las caras de sorpresa de sus padres. 

Y así, los siguientes días fueron un caos, el palacio de Linphea se preparó para la llegada de la familia real de Marigold y algunos nobles que ayudarán con la situación en la guerra, obligando a Flora a pasar largas horas ayudando a su madre y sus ratos libres pruebas de vestidos, su madre había insistido en confeccionar un vestido nuevo para la bienvenida e iniciar con el vestido de bodas a pesar de que aún no se había establecido una fecha.

Tras días de caos, por fin había llegado el tan esperado día, la nave dorada con el escudo de la familia real Marigold había aterrizado muy cerca del mediodía, y, como el protocolo exigía, la familia de Linphea habían salido a recibirlos quedándose en la entrada a espera de los invitados.

La princesa observó cómo la nave abría sus puertas y algunos soldados corrían a colocar una alfombra dorado para luego posicionarse a los lados, “Les presento a sus majestades, el rey Harold II y la reina Esmeralda, reyes de Marigold” proclamó uno de los soldados al costado mientras la pareja descendía por la pasarela, “Su altezas reales, el príncipe heredero Archibald y su esposa la princesa Susan” los mencionados salieron detrás de los reyes “sus altezas, el príncipe Gerald y la princesa Krystal” Flora prestó atención a estos últimos viendo por primera vez a quién iba a ser su esposo, notando como el chico al darse cuenta de su mirada se sonrojó mirando a otro lado nervioso, el hada río, “al menos parece agradable” pensó. 

“Y representantes del Consejo de Nobles de Marigold” termina el soldado para alegría de Flora, había estado tratando de evitar girar los ojos ante tanta parafernalia pero recordó la voz de su madre reprochado que eso no era propio de una princesa. Escaneo a los nobles que bajan y considio con la mirada de un hombre joven, muy cercano a su edad, con el pelo negro largo recogido hábilmente a un costado y ojos tan azules como las profundidades del océano de Linphea, Flora quedó fascinada con aquella persona olvidando que existían protocolos y aquel extraño definitivamente los estaba incumpliendo al mirarla directamente a los ojos.

Por su parte, el joven estaba igual de fascinado con la princesa, había escuchado relatos de la belleza incomparable de las mujeres de Linphea y de cómo la princesa del planeta había canalizado todo los rasgos buenos y parecía una muñeca de porcelana, no podría estar de acuerdo con referirse a ella como muñeca pero sí admitió su belleza indescriptible, recorrió con la mirada a la chica observando cómo su vestido rosa pálido caía perfectamente en sus curvas y le daba un aire imponente. Al cabo de unos segundos hipnotizado con la vista recordó donde estaba y a quien estaba mirando apartando su mirada justo a tiempo para ver cómo los reyes se acercaban a saludar a sus homólogos.

Flora noto como él desviaba la mirada y se sorprendió al sentirse triste, sabía que mirar a una princesa por más de 5 segundo estaba mal pero aun así ella añoraba la profunda de esos ojos. Salió de sus pensamientos al notar como sus padres la miraban y recordó que era su turno de saludar, por lo que se inclinó “sus majestades, altezas reales, nobles, es para mi honor poder darles la bienvenida” sostuvo su vestido como había hecho cientos de veces y tras dos segundos, se levantó, encontrándose con la mirada del segundo príncipe sobre ella, sonriéndole y tratando de sofocar sus deseos de desviar su mirada hacia aquel noble.

Luego de los formalismos restantes, los invitados fueron dirigidos a sus habitaciones correspondientes para descansar antes del banquete de esa noche, por lo que Flora se dispuso a subir a su habitación para cambiarse cuando una mano rozó ligeramente la suya, haciéndola voltear asombrada, encontrándose con su prometido “su alteza” Flora se inclinó de inmediato y espero.

“Es un placer conocerla” el príncipe susurró nervioso sin apartar la mirada del suelo “es tan bella como dicen los rumores” murmuró sonrojándose mientras se inclinaba precipitadamente y huía hacia el jardín, Flora se quedó sorprendida ante aquella interacción sin saber cómo reaccionar cuando escuchó una risa y vio acercarse a la princesa Krystal.

 “Disculpalo, los retratos que enviaron de tí no son ni la mitad de bellos que tu ser en persona, él no puede manejar tanto aún” Krystal río mientras miraba hacia dónde se había ido su hermano. 

“Bueno…” Flora balbuceo ante aquella revelación, sabía que era bonita pero para ella era como cualquier Linphaence, nada especial o única. 

“No te preocupes, se acostumbrara, Krystal, un placer conocerla” la joven princesa extendió su mano en saludo.

“Un placer, Flora” le sonrió apretando su mano. 

“He escuchado que esta es una de las lunas más bellas, me encantaría que nos dieras un recorrido” la princesa solicitó con una sonrisa.

“Por supuesto, puede ser mañana mismo, después del desayuno” Flora le sonríe de vuelta, feliz de que al menos sentía que podía llevarse bien con aquella chica. 

“Perfecto, nos vemos” respondió ella despidiéndose para irse a preparar para el banquete. 

Flora se despidió viendo alejarse a la chica y sin más empezó a subir las escaleras pero chocando con aquel joven de pelo negro, él se inclino al verla y siguió su camino, dejando al hada mirándolo, sabia perfectamente que debía seguir y no hablarle pero su impulso fue mayor, “Hola” exclamo dándose la vuelta deteniendo al extraño.

“Su alteza real” el joven se inclinó nuevamente y se quedó observándola, “Bienvenido a Linphea” Flora balbuceó sin saber qué decir mientras se estremecía bajo su mirada.

“Gracias su alteza” el chico se volvió a inclinar tras su respuesta corta, exasperando a Flora, esperaba saber su nombre pero él no parecía dispuesto a dárselo, así que con una ligera inclinación de cabeza huyó subiendo las escaleras hasta su habitación. Sin percatarse como el joven la miraba en su recorrido dejando salir un largo suspiro al perderla de vista. 

Flora entró a su habitación y cerró la puerta de golpe asustando a su doncella, “Señorita todo está bien?” le pregunto esta viendo como la chica se arrojaba a la cama y soltaba un chillido contra la almohada, “Soy una idiota” sollozo al recordar la espantosa escena de hace unos minutos, “¿Por qué le hablé primero? ¿por qué él no me respondió adecuadamente?”, pensó ahogando otro chillido de vergüenza. “¿Crees que si me ausento de la cena alguien se de cuenta?” levantó la cabeza hacia Mirta. 

“¡Por supuesto que se darán cuenta!, recuerde que hoy se intercambiaran los anillos y todo!” exclamó la joven horrorizada ante el pensamiento de su princesa, viendo como esta volvía a esconder su rostro en la almohada mientras pateaba la cama, Mirta la miró riendo, no sabía que le había sucedido a la chica pero seguro era una tontería, conocía tan bien a la princesa que sabía cuánto se avergonzaba por pequeñeces. “Vamos señorita, démosle un baño y así se relaja” la doncella la ayudó a levantarse y la llevó al baño viendo como la chica aún se quejaba de no querer volver a salir de su habitación nunca.

Notes:

¿Qué les pareció?

Yo amo imaginarme a Flora con vestidos de princesa, incluso tengo todo un tablero de Pinterest con ideas para ella, y algún día, mi sueño de aquí a cinco años, es aprender a dibujar, necesitamos más fan arts de ellos y si ningún artista va a querer obsesionarse con ellos, pos yo me pondré a la tarea, aunque tarde un poco ya que el arte no esta precisamente en mis venas...

Hay algunas cositas que trate de que rimaran en la historia, ¿lo notaron?

Nos vemos pronto,