Chapter Text
La primera vez que se vieron, fue porque Paulie estaba completamente perdido, había ido a ver un contrato de construcción en esas áreas a petición de Iceburg, había sido un gran trato, un orfanato a nombre de la familia Barbablanca, las tierras se encontraban en la ciudad del Nuevo mundo, él nunca había salido de Grand Line, pero había accedido a ir porque Iceburg había dicho que era un proyecto que aseguraría el bienestar de muchos niños huérfanos.
El trato fue tan bueno que terminaron invitandolo a una fiesta, había escuchado que las fiestas de esa familia era grandiosas y no se habían equivocado, la gente lo trató muy bien, se divirtió mucho y tomó aún más, incluso apostó contra muchos de los miembros de la familia y se retiró cuando un tal Marco había llegado, pues vió que la mayoría se iba y solo quedaban los que no valoraban su dinero, eso según un chico de copete extraño.
-¿Te vas?- pregunto un chico de cabellos azabaches y bonitas pecas esparcidas en su rostro - ¿No es muy tarde y estás muy borracho como para viajar a Grand Line? Ya sabes lo peligroso que es cuando un Omega sale solo- murmuro con molestia el chico.
Paulie podía entender su enojo, el mundo no había mejorado mucho, los omegas ya tenían más “derechos”, pero a ojos de muchos nada valía si no tenían un “dueño”/pareja alfa, todavía existía mucho estigma sobre que los omegas no valían nada por sí solos, si un omega iba sin su collar de identificación solían secuestrarlos para ofrecerlo al mejor postor en subastas clandestinas, aunque ya era ilegal aún existían lugares de ese tipo.
-No te preocupes, no estoy tan borracho- dijo mientras se paraba y caminaba con “naturalidad”, no era un borracho mala copa, había agarrado una buena resistencia al tomar con Franky - además no creo que se me acerquen- dijo bromeando mientras alzaba su mano, de ella colgaba un pulso muy delicado y bonito, con detalles en distintos tonos de azul y amarillo.
El azabache abrió los ojos sorprendido, usualmente las parejas de los omegas los obligaban a portar con alguna joya lujosa y extremadamente llamativa para que todos notaran su autoridad, incluso había alfas que se dedicaban a comprar y torturar a tantos omegas para dar a notar su valor.
-Ooooh. eso lo explica- murmuró, al ver mejor los detalles del pulso, pudo deducir que era un omega enlazado a su misma familia o a alguien que realmente lo quería, no parecía maltratando, se veía feliz y con mucha libertades- aun así, debes tener cuidado, no todos los alfas respetan eso-
Paulie estaba a punto de responder con algo parecido a “Ya quiero ver que alguien intente hacerme daño”, cuando una voz los interrumpió.
-Ace tiene razón, Thatch acompaña al joven a su casa- dijo un beta bastante bonito, de largos cabellos negros.
-¿Qué?, ¿Porque yo?, Él vive muy lejos, tardaré una eternidad en ir y regresar, que vaya Ace, él está preocupado- replicó el chico de peinado extraño.
-¿En serio vas a dejar que el novio de Marco camine de regreso, solo, por las calles oscuras?- un escalofrío recorrió a Thatch, solo de imaginar lo furioso que estaría su hermano si Ace caminaba solo, sabía que Ace podía defenderse perfectamente, pero eso no iba a evitar la furia de Marco si algo le pasaba al pecoso, el hombre a menudo era algo protector con el omega.
-No soy su novio- murmuró Ace sonrojado, mientras Izo le acariciaba la cabeza y le daba el avionazo diciendo “si, si, si, claro cariño, lo que tu digas”.
-Está bien- dijo Thatch, mientras caminaba, dirigiéndose al rubio - vamos-.
Paulie no sabía cómo sentirse con el hecho de que tenía un “guardaespaldas” a la fuerza, aun así lo siguió..
-Solo lo sacaste de la fiesta, porque ya no quieres que coquetee con las chicas, ¿verdad?- preguntó Ace, Izo mostró una sonrisa, fingiendo inocencia.
***
Los siguientes sucesos eran algo que Ace e Izo debieron tener previsto conociendo a su hermano de cabellos marrones: Paulie y Thatch terminaron en un casino lujoso, ¿cómo habían acabado ahí? para ser sincero, el rubio no tenía ni la mas minima idea, él no conocía ese lugar y las calles le resultaban desconocidas, pero no se iba a quejar del casino, era bastante elegante, por lo que había escuchado de Thatch, era perteneciente a un hombre de negocios llamado Doflamingo.
-Cuando dijiste que te querías desviar un rato, no imaginaba esto- murmuró Paulie algo apantallado por el casino, las luces llamaban mucho la atención.
Thatch solo sonrio y entro al casino, seguido del rubio, había visto en la fiesta que al joven parecía gustarle las apuestas y él quería seguir divirtiéndose, solo que sabía que Izo y Marco ya no lo iban a dejar, así que qué mejor que ir a divertirse a otro lado y al dia siguiente asumir las consecuencias de sus actos, solo no debería perder de vista al omega o dejar que algo malo le pasara o pondría en juego el trato que su padre había hecho con el director de la Galley Company.
Thatch dejo al rubio en una mesa de juego, mientras el camino en busca de su propia distracción, el joven se veía tranquilo, ¿que era lo peor que podía pasar si lo dejaba solo unos minutos?, lo había visto comportarse en la fiesta y se veía alguien bastante sensato.
Paulie se sentó a jugar y para su buena o mala suerte esa noche había ganado muchas fichas y a palabras de algunas personas que estaban alrededor el omega estaba “humillando” a varios betas y alfas, cosa que a estos últimos no les causó ni una gracia, pero el rubio los ignoro, pues estaba muy feliz por su buena racha.
-Yo creo que deberías retirarte- le dijo uno de los alfas de la mesa, ya harto de que el joven les siguiera ganando.
El rubio alzó la vista, pues el alfa se había parado al lado de su silla, para mostrar su autoridad.
-Yo creo que no- respondió Paulie feliz, agarrando sus fichas, era demasiado fácil ganarle a esos alfas, las personas que iban a la Franky´s House usualmente lo humillaban.
-Para empezar, ¿tienes permiso de estar aquí?- preguntó el alfa, mientras lo escaneaba con una mirada de repugnancia, el rubio sintió asco al sentirse observado de esa manera.
-Hasta donde sé, no te debo explicaciones a ti- murmuró mientras se paraba para estar en las mismas condiciones que el alfa, demostrando que no se dejaría humillar, y menos por un sujeto con ideas tan arcaicas.
El alfa lo miró sorprendido, antes de olerlo, paulie frunció el ceño ante eso, no le agradaba que los extraños lo olfatearan y menos de una manera tan descarada, el alfa pareció ignorar la incomodidad del rubio y mostró una sonrisa engreída.
-Al parecer no tienes un alfa que te eduque- dijo mientras agarraba a Paulie de su antebrazo y lo acercaba a él- qué te parece si abandonamos este lugar y te enseño a portarte mejor-
El rubio parpadeó confundido, antes de voltear sus ojos… ¡Lo que le faltaba!, los alfas nunca se le acercaban para pretenderlo y esta era la primera vez que uno demostraba interés en él y resultó un cretino. La situación era hilarante.
Paulie agarró el brazo que lo estaba sosteniendo, apretando con algo de fuerza, para dar una advertencia.
-Qué te parece si mejor me sueltas- murmuró amenazante, dando la oportunidad al alfa de quitarle las manos de encima y terminar eso de manera pacífica.
-No creas que voy a dejarte ir, no tienes alfa y por lo tanto no tienes derechos-dijo el alfa mientras bajaba su mano a su trasero y lo apretaba, eso fue la gota que derramó el vaso y sin que el alfa se lo esperara y con todas sus fuerzas Paulie le soltó un derechazo en su cara, podía apostar a que le había roto su nariz.
-Yo creo que sí- dijo apretando sus nudillos.
Al ver que el alfa no se paraba, recogió sus fichas de la mesa, iba a pedirle al hombre de copete extraño que cobrara las ganancias por él para poder marcharse a casa, pues las personas lo veían con odio y dudaba que alguien quisiera jugar con un omega que acababa de golpear al “eslabón más fuerte” dentro de la cadena. No iba a tentar su suerte, ya era bastante bueno que no se le acercaran para someterlo por golpear y rebelarse contra un alfa, después de todo el casino parecía ese tipo de lugares.
-Si fuera tu, no lo tocaría brohoooo- Paulie volteo al escuchar una extraña voz, solo para toparse con la espalda de un hombre de cabellera azabache.
Al observar mejor, pudo notar que el tipo estaba agarrando el brazo del alfa que había golpeado, en su mano, estaba una pequeña navaja, pero todo eso pasó a segundo plano cuando aspiro el aire a su alrededor… “alfa”, su “salvador” era un alfa y uno que olía muy bien.
El alfa trató de luchar, pero fue rápidamente sometido por el alfa de cabellos ondulados, la discusión no duró mucho, ya que cuando el alfa vió que el omega si tenía compañía, compañía que lo venció rápidamente, huyó.
Paulie vio como su “salvador” le daba la espalda y caminaba lejos de él, ni siquiera había volteado a verlo, el rubio seguido por su instinto empezó a seguir al alfa.
-Oyes, espera- le dijo, pero el hombre parecía que no lo oía o que lo estaba ignorando a propósito.
Abriéndose paso entre las personas, logró alcanzar al alfa y agarrarlo del hombro, este volteo a verlo como si quisiera matarlo, pero lejos de ahuyentar a Paulie, este lo encontró bastante atractivo.
-Te queria agradecer por…-
-No tienes que agradecer, no te estaba ayudando, sólo no me gusta que rompan las reglas brohoooo- interrumpió una paloma blanca
El rubio miró el hombro del alfa, donde un ave acababa de posarse, ¿la paloma acababa de hablar?.
-¿Qué?, ¿acabas de hablar?- preguntó el rubio mientras se acercaba para poder picar las plumas del ave, Lucci frunció la mirada al ver la osadía del omega, la paloma en represalia le picó el dedo.
-Maldito- murmuró.
Paulie fue interrumpió al sentir un peso en su hombro, volteo a su costado, encontrándose con que una hermosa mujer de cabellos rubios se había recargado en su hombro, conforme más veía a la chica, más su sonrojo aumentaba.
-¿Que eres una desvergonzada?- le gritó a la mujer alfa mientras se la quitaba con delicadeza de encima.-Deberías usar ropa más decente- exclamó, quitándose su chaqueta de mezclilla, para cubrir el cuerpo de la mujer.
La chica lo miró con una sonrisa divertida, olfateando sutilmente su aroma, algo que al rubio le pareció grosero, pero al menos lo había disimulado mucho mejor que el otro sujeto al que golpeó.
-Ooooh, esto es interesante… Brandy, ¿eh?- Paulie lo miró confundido, sabía perfectamente que su olor consistía en una mezcla de Brandy, menta y naranja, a palabras y ojos de Iceburg un olor bastante refrescante y nada hostigoso, a palabras y ojos de Franky era un olor apetecible para adictos al alcohol.
-¿Y eso qué?- preguntó el rubio a la defensiva, solo Franky podía burlarse de su olor, pero su pregunta fue ignorada, la chica seguía sonriendo con burla, alternando su mirada entre el azabache y el rubio.
-Como sea- dijo ignorando el hecho de que probablemente se burlarían, como muchos, de su peculiar olor - yo solo quería saber si había una forma de agradecerte- dijo, viendo directamente los ojos profundos del alfa azabache, aunque más molesto que avergonzado, una parte de él rogando mentalmente que el alfa declinara su propuesta, mientras que la otra, quería que el alfa lo aceptará.
-Brohooo… - Hattori no pudo decir nada porque Kalifa gritó .
-¡Claro que hay!, invitale un cafe- Lucci miró furioso a la rubia, pero esta ni se inmuto, agarró el brazo descubierto del rubio y con un delineador, que Paulie no vio de donde saco, escribió un número.
Paulie solo desvió la mirada del alfa cuando la rubia empezó a escribir en su brazo, no podría ponerse su chaqueta de nuevo o si no la mancharía, y en la calle seguro hacía frío, ¿que no pudo tomar un lapicero?, aunque si lo pensaba mejor, esa mujer, toda descubierta, necesitaba más la chaqueta que él.
-Te verá mañana a las 8 en la cafetería de los girasoles, se puntual- dijo la chica guiñandole un ojo.
La rubia había intentado quitarse la chaqueta cuando noto que el omega se iba, pero este se sonrojó y murmuró algo como “A ti te hace más falta que a mi”, Kalifa empezó a reírse antes de decirle “mojigato”, el omega la vio con odio antes de retirarse.
***
-Kalifa te he dicho que no te metas en mis asuntos- dijo Lucci cuando perdió de vista al omega rubio.
-Puedes dejarlo plantado si no te interesa- dijo la mujer sosteniendo la chaqueta del rubio- Debes admitir que tienen un olor peculiar y no parece ser un omega muy usual, no cuando le rompió la nariz a un alfa de un puñetazo- para los ojos de la rubia era una potencial pareja para su jefe/amigo, a él nunca le había llamado la atención los omegas débiles o sumisos, además del plus del olor, sabía que le había gustado a Lucci.
-Veo que lo observaste demasiado bien-
-Era inevitable- respondió con algo de orgullo, ya planeando contarle a los otros integrantes de la empresa sobre el hallazgo de esa noche.
-Entonces también observaste la joya que indica que es un omega enlazado, ¿no?- Kalifa parpadeo confundida, no había notado nada.
-Que desperdicio- dijo enojada, ella creía que había encontrado algo- como dije, puedes dejarlo plantado- dijo esta vez como afirmación, los omegas enlazados no eran material de pareja, al menos que fuera un omega enlazado en unión libre y dudaba que fuera el caso, el rubio era demasiado bonito como para no estar todavía enlazado.
***
Paulie empezó a alejarse sin quitarle la vista a ese extraño par. Cuando los perdió de vista empezó a buscar un copete extraño y cabello azabache, pero tras dar vueltas durante media hora no logró encontrar nada, rendido decidió ir a cambiar sus fichas por dinero, pero parecía que la noche no le sonreía.
-Lo sentimos, tu alfa tiene que cobrar por ti- una vena empezó a formarse, ¿en serio se había metido en un lugar tan nefasto y arcaico como ese?. como si él fuera a llamar a Iceburg para eso, no estaba loco, en todo caso llamaría a Franky, pero el hombre estaba ocupado.
-Mi alfa me mandó a cobrar, él se está divirtiendo- intento mentir, pero el hombre seguía de necio con su política de no dejar que los omegas cobren.
Estaba a punto de rendirse e irse cuando sintió el peso de un brazo en sus hombros.
-Hola, ¿dónde está el dinero de mis fichas?.. Te pedí de favor que no te tardaras- dijo una voz e inmediatamente sintió un peso en sus hombros, ¿que tenía la gente de ese lugar que se tomaban libertades que no les correspondía?
-¿Eh?- el rubio miró confundido al joven alfa a su lado, tenía cabello castaño, pero no era el tipo de cabello castaño que había estado buscando.
El joven de cabellos castaños recibió el dinero y unas breves disculpas de parte del tipo de la recepción… “yo soy quien debería recibir las disculpas” pensó el rubio con recelo, esas cosas no le hubieran pasado en el bar o el casino de Franky, este lugar era horrible. Paulie notó que el alfa se dio la vuelta, llevándose su dinero, por lo que empezó a seguir.
-¡Hey!, ¿a dónde vas?- el joven paró de golpe, haciendo que Paulie se tropezara, para no chocar con él.
-Ten- dijo mientras extendía el dinero frente al omega- deberías ir con tu alfa a entregar el dinero- una suave y brillante sonrisa aparecía en su rostro.
-Emm… Ehh.. Muchas gracias...- tartamudeo un poco el rubio, antes había pensado que iba a tener que pelear con el alfa de cabellos castaños y nariz larga por el dinero.
-Kaku- respondió cuando vio que el omega no sabia que mas decir.
-Paulie… Mucho gusto- respondió extendiendo su mano.
El alfa le tomo la mano y volvió a sonreír “el gusto es mío” dijo antes de retirarse y decirle a Paulie que debería ir con su alfa antes de que se enojara, al parecer ese tipo si había creído la mentira del rubio y había decidio ayudarlo.
***
¿Qué rayos hacía Paulie en la cafetería a las 8 de la mañana en su día libre? No lo sabía, pero lo que sí sabía es que se tuvo que despertar a las 5 de la mañana para poder cambiarse y llegar a tiempo al lugar acordado. Estaba nervioso, cada que escuchaba la campanita del local alzaba la vista con la esperanza de ver al alfa de cabellos azabaches o a la rubia desvergonzada. No fue hasta que dieron las 8:30 que los nervios de Paulie fueron reemplazados con enojo, acababan de dejarlo plantado, lo cual debió prevenir, dado que el hombre jamás había mencionado que asistiría y la chica tenía una sonrisa un tanto misteriosa, seguro le habían jugado una broma. Debió mandar un mensaje al número de su brazo, pero los nervios no se lo habían permitido.
Suspiro cansado antes de voltear a ver el paisaje por la ventana, debió quedarse en casa o ir a desayunar con Iceburg como en todos sus días libres. Si Frany no iba a desayunar tampoco ese día, Iceburg iba a pensar que se había ido a apostar con él y los iba a terminar reprendiendo.
-Hola, que casualidad volver a verte ¿no tuviste problemas anoche?- escuchó una voz algo familiar.
Un joven al lado de su mesa estaba sosteniendo una charola con 8 bebidas y llevaba una bolsa en mano, seguramente con algunos postres.
-Ummm… Hola… Kaku- dijo entre pausas, tratando de recordar el nombre del chico.
-¿Vives por aquí?- preguntó mientras pedía permiso para sentarse.
-Yo… estaba… vine por un café, me recomendaron el lugar- dijo sonriendo, no pensaba admitir que lo habían dejado plantado, así que dijo una verdad a medias, había escuchado de los barbablanca que ese café pertenecía a Thatch, el sujeto que lo había abandonado anoche, Según ellos su hermano hacia los mejores postres del lugar, así que tenía una cafetería y aparte un Restaurante. El lugar era decente y la comida era muy buena, casi igualaba a la de Sanji.
Kaku pareció divertido, el rubio creyó que solo estaría un momento, pero el castaño siguió hablando, el tipo era muy amigable y amable, lo cual era algo sorprendente, usualmente los alfas eran unos engreídos y presuntuosos, eran pocos los que eran amables y divertidos. Una hora después de que el castaño se sentó y después de que por algún extraño motivo terminaron intercambiando número fue que el alfa se levantó.
En un intento por ayudarlo con su bandeja y en agradecimiento por acompañarlo cuando lo dejaron plantado (detalle que el castaño, según, no sabía), el rubio trató de cargar sus bebidas, pero terminó por verter parte de las bebidas encima del alfa castaño.
-Que mala suerte, hoy tenía una presentación- escucho murmurar y medio maldecir al castaño.
-Podemos cambiar de ropa- dijo Paulie después de pensarlo un poco, el alfa lo había ayudado la noche anterior, parecía alguien amable, lo mínimo que podía hacer es prestarle su ropa para que no fuera con la camisa mojada y manchada.
-¿En serio?Me ayudarías mucho, no quiero hacer enojar a mi jefe- el rubio miró los ojos del alfa, realmente parecía desesperado y no veía inconvenientes, no era su ropa favorita, así que daba igual si no la recuperaba.
5 minutos más tarde, Paulie se estaba despidiendo del alfa, con una camisa mojada con café y una promesa de volver a encontrarse, ya que el alfa insistió en agradecer y devolver su ropa.
***
Cuando Kaku entró a la oficina sintió la mirada penetrante de Lucci, una sonrisa de inocencia apareció en el rostro del menor.
-Buenos días Lucci- dijo caminando a su lugar.
-Kalifa, ¿verdad?- preguntó el azabache, no hacía falta preguntarle a su amigo porque llegaba tarde, con las bebidas en su mano y la playera que llevaba puesta respondía a todas sus preguntas.
-No se a que te refieres- mintió descaradamente. Lucci lo vio medio molesto- ¡Oh vamos Lucci!, debes admitir que te causa interés, puede que no sea material para pareja, pero es interesante-
-Hagan lo que quieran- dijo Lucci, Kaku festejo internamente, a diferencia de Kalifa que salió de la nada y dijo “SI” muy triunfante- solo quítate esa ropa, no sigue los estándares de la empresa- murmuró antes de entrar a su oficina.
-Apuesto a que lo distrae- dijo Kalifa lo suficientemente fuerte para que Lucci la escuchara.
-No tientes tu suerte Kalifa- le dijo Kaku riendo, aunque pensaba lo mismo que Kalifa, seguro a Lucci lo distraía el olor.
Aun recordaba la noche anterior, Lucci se había alejado de ellos, dejando su discusión con el lobo en segundo plano, este se jacto diciendo que Lucci le tenía miedo. A todos les causó curiosidad porque el azabache se había ido de repente, pero solo Kalifa y Kaku se aventuraron a buscarlo minutos después. Kalifa más tarde le contaría como Lucci se había topado con un omega muy bonito, para sorpresa de Kaku el de igual manera se lo había topado. La rubia le mencionó lo de la cita y consciente de que Lucci no iría, decidió tomar su lugar solo por curiosidad, pues sabía que el omega había llamado la atención de Lucci y Kalifa,
-¿Y si lo invitó el fin de semana a nuestra salida de bolos?- preguntó, sintiendo la mirada penetrante de Lucci.
***
“¿Te gustaría jugar bolos el fin de semana?”
-¿Quién es Kaku?- preguntó una voz bastante molesta para el rubio.
Paulie abrió los ojos antes de prestarle atención a Franky y ver que este tenía su teléfono en su mano. Ese día los 3 hombres habían decidido ir a visitar a Kokoro y a Chinmey, para comer con ellas, por lo que el rubio había ido directamente a la casa de las mujeres al despedirse de Kaku, había dejado su celular en su chaqueta, chaqueta que obviamente Franky encontró en el sofá y husmeo.
-Franky te he dicho que no revises mis cosas- gritó antes de agarrar la mano de Franky con una de sus cuerdas y jalarla para que el hombre soltará su celular.
-¿Uhh? ¿Quieres pelear?- preguntó con interés el hombre, parándose para retar al omega, aun sin soltar el celular.
Ambos se estaban viendo con chispas en los ojos, cuando uno sintió un fuerte zape y el otro un suave libretazo en la nuca.
-Dejen de pelear- les reprendió un hombre de cabellos azul marino.
“Iceburg el empezó” dijo el rubio al mismo tiempo que Franky decía “Bakaburg deja de golpearme”, lo que inició otra pequeña discusión donde Iceburg fue dejado de lado, Paulie defendiendo al mayor y Franky solo lanzando insultos al aire. Una vez más y esta vez con un poco más de fuerza volvió a darles un golpe en la cabeza.
- Dije que dejen de pelear- Franky lo miró con recelo.
-Paulie se escribe con extraños- dijo el de cabellos azul claro de la nada, como dando a entender porque inició todo.
-¡No es cierto!, él estaba de chismoso revisando mis cosas, además, ¿cómo sabes que es un extraño?, puede ser mi amigo- contraataco el rubio, mirando algo molesto a Franky.
-Tu no tienes amigos- Iceburg suspiro cuando se dio cuenta que empezaron a pelear de nuevo.
A veces no comprendía cómo tenían una de las mejores constructoras de todo el mundo, si los directores se peleaban a cada rato, era regular que si ellos dos estaban en la misma obra se les viera discutiendo en sus horas de descanso, agradecía que tanto Paulie como Franky fueran serios en el ámbito laboral como para no pelear en reuniones importantes. Un plus era que tanto Paulie como Franky rara vez iban a dichas reuniones, habían decidido que la cabeza del equipo era Iceburg, por eso todos pensaban que el único dueño de la constructora era el, que Franky era dueño de la Franky ́s House y el Bar, y que Paulie era su esposo o de Franky o algo así. Idea totalmente errónea, pero nunca sintieron la necesidad de corregir a las personas, sus amigos conocían su historia y eso bastaba para ellos.
-Kokoro ayudame- se quejó el hombre mayor cuando se dio cuenta que al paso que iban, Franky y Paulie jamás terminarían de discutir.
Kokoro fue a la habitación contigua donde se encontraban los dos chicos discutiendo, los amenazó con algo que no logro escuchar Iceburg y cuando Kokoro regresó con ambos chicos, ambos parecían realmente asustados. Una mirada al rostro de Franky y se dio cuenta que realmente no quería saber nada.
La comida con Kokoro y Chinmey estuvo tranquila o lo más tranquila que se pudo, teniendo en cuenta a Franky, estaba feliz de escuchar a su hermano hablar de Robin, una chica que había conocido gracias a su amigo Luffy, ¿quien diría que Franky sería el primero en caer?...
-¿Quién es Kaku?- preguntó esta vez Iceburg, había escuchado el inicio de su pelea y le daba curiosidad, no era un nombre que hubiera escuchado en la constructora.
-Es un amigo que conocí con los Barbablanca- respondió, no sin antes pensar su respuesta, no estaba tan loco como para admitir que lo conoció en un casino de mala muerte, Iceburg se iba a enojar y Franky mostraría una sonrisa orgullosa.
-¿Ves? Un extraño- dijo Franky orgulloso de su punto de vista.
-Mhaaa, Paulie no deberías fiarte de extraño, no te vamos a prohibir ir pero, ten cuidado- Franky sonrió - y Franky no revises las cosas de Paulie, respeta su privacidad- el hombre musculoso solo soltó un bufido - además si es hijo de barbablanca no debe ser un mal tipo-.
***
Estaba sentado en los bolos, esperando a Kaku, llevaba 10 minutos de retraso, tal vez era un exagerado con el tiempo, pero el alfa era un extraño y la última vez lo habían dejado plantado.
-¡Hola! Lamento hacerte esperar-dijo una conocida voz, vio Kaku por un segundo antes de notar a las personas detrás de él.
Un hombre con el cabello largo morado, un azabache con una trenza y bigotes extraños, un hombre de cabello verde, uno con un peinado de cuernos, ¿y él creía que Franky tenía peinados extravagantes?, se detuvo en los dos últimos, reconociéndolos casi de inmediato, un fuerte rubor empezó a subir en sus mejillas cuando vio a la chica con un vestido igual de revelador que la última vez.
-Deberías vestirte con pantalones y no estar provocando a las personas- dijo antes de repetir el proceso de la última vez, quitarse la chaqueta y ponerla en sus hombros.
-Eso es acoso sexual- dijo la chica, riendose cuando vio que el rubio se sonrojaba hasta las orejas.
Jugar bolos con ellos fue divertido, por un segundo creyó que sería incómodo o algo por el estilo, pero era divertido, hilarante, pero divertido, ver a un grupo de alfas jugando a los bolos, solo con un omega.. Si Paulie lo pensara mejor, se daría cuenta que eso era muy mal visto.
Estaba orgulloso de ser un buen jugador de bolos, de esa manera no iba a quedar en último lugar en el juego de bolos, además gracias a Franky y sus vicios sabía que era altamente probable que hiciera más de una chuza. Estaba a punto de lanzar en su turno cuando detectó un olor peculiar, se desconcentró de inmediato y sin darse cuenta lanzó la bola, la cual se fue por el canal y no tiró ningún pino.
-Lamento llegar tarde brohoooo- Paulie volteó a verlo y ahí estaba, el alfa que lo había dejado plantado en la cafetería.
Alto, mirada penetrante, cabello azabache y muy elegante, Paulie se perdió un momento en su presencia, no dejó de mirarlo hasta que el tipo volteó a verlo, ahí el rubio decidió fingir que la presencia de aquella persona no le había causado nada.
La velada iba transcurriendo de manera “normal” dentro de lo que cabía, para Paulie no pasó desapercibido que Kaku se había hecho a un lado para poner al azabache a su lado y no paso ni una hora antes de que Paulie sacará su vena competitiva para tratar de ganarle al hombre que se había sentado a su lado, y apenas había pasado una hora y media cuando empezó a discutir con aquella persona.
Lo que resto de la “cita” se trató de Paulie tratando de demostrar que era “superior” al azabache, mientras el sujeto sólo se limitaba a verlo con aires de superioridad y eso lejos de hacer que el tipo se viera desagradable, lo hacía ver más atractivo a los ojos del rubio.
Para asombro de sus acompañantes, Lucci parecía entretenido molestando al omega o respondiendo cada que este lo provocaba, usualmente el tipo era mas de sentarse con aires de superioridad y se limitaba a observarlos y a veces a competir con ellos, solo para dejar en claro que cualquier cosa que hiciera, era demasiado bueno para eso.
Al final de su salida, los alfas decidieron dejar a Paulie en la estación del tren que lo llevaría a su casa, no sin antes dejar un espacio demasiado grande para Lucci y Paulie, los cuales parecían en su propio mundo, en donde el rubio iba hablando/discutiendo y Hattori iba respondiendo por Lucci.
-Fue un placer conocerte, por cierto yo soy Paulie- dijo el rubio con una radiante sonrisa, pero el azabache no le respondió, ni siquiera el ave que traía en su hombro - no te mataría ser más educado-.
-A ti no te mataría ser mas callado brohoooooo- eso hizo que Paulie hiciera un puchero y decidiera despedirse de los demás para abordar el tren.
No fue hasta que subió al tren y que Lucci se cercioró que Paulie lo iba a escuchar, pero justo cuando las puertas del tren se iban cerrando, cuando el azabache sonrió con arrogancia y por primera vez en toda la noche lo escucho hablar.
-Lucci, el placer es mío- Lucci había dicho aquello con ese tono de voz a propósito, sabiendo lo que iba a causar en el rubio.
El corazón de Paulie se aceleró en ese momento, ese tipo era un maldito, tenía una voz demasiado sexi, era un desgraciado, no podía creer que ese sujeto lo hubiera dejado plantado la primera vez y que en eso momento a él no le estuviera importante, el tipo para su sorpresa le había caído demasiado bien.
-¿Verdad que es un omega interesante?- le dijo Kaku cuando vió que el tren ya había partido, el olor a Brandy aún impregnado en la ropa de Lucci, se notaba que el omega había estado alrededor de su amigo en casi todo el tiempo.
***
