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Desde el primer momento en que te vi

Summary:

El amor es extraño pero hermoso en cada forma, Kageyama Tobio un chico apasionado por el voley aún tiene toda una vida por descubrir y pronto entenderá lo que es realmente amar a alguien después de mucho tiempo (el resumen sigue siendo lo peor de este historia)

Notes:

Hola!! Se que ha pasado un mes aproximadamente desde que subí por primera vez pero la vrd he estado muy ocupada con exámenes y así, además no me había estado sentido inspiradas y cuando hago las cosas sin ganas no me gusta como me salen pero PORFIN pude retomar el fic. Sinceramente no me gustó mucho el primer capítulo así que lo reescribí… Siento que así está mejor y me da un mejor enfoca para desarrollar la gustos como yo quiero. En fin espero que este nuevo primer capítulo sea mejor que el anterior y si ya lo había leído antes denle una oportunidad a esta otra perspectiva!! Perdón si mi redacción en mala o aburrida hago lo mejor que puedo! Bueno ya la nota está muy larga, déjenme saber si les gusta esta versión o prefieren la original y si tienen alguna sugerencia/ mejora/idea no duden en dejar un comentario, leerlo todos, espero que lo disfruten!!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: El comienzo de todo (KAGEYAMA’S POV)

Chapter Text

El voleibol es lo más importante en mi vida y lo que más me apasiona hacer. Desde pequeño supe que este era mi lugar en el mundo, dentro de la cancha de vóley. Cuando juego siento una pasión y diversión increíblemente profundas y, claro, también soy una persona sumamente ambiciosa. En mi último año de secundaria, por toda la presión que puse sobre mí, olvidé que jugar vóley también podía ser divertido y no solo se centraba en ser perfecto. Recuerdo claramente el primer partido del último torneo, el cual estaba decidido a ganar y pasar a las nacionales. En ese momento, debo admitirlo, era una persona sumamente egocéntrica y egoísta, sobre todo dentro de la cancha y con mis jugadas, de las cuales mis compañeros se quejaban. Dentro de mi razonamiento, yo solo estaba haciendo lo mejor por el equipo, lo necesario para ganar, pero ahora me doy cuenta de que solo estaba pensando en mí y no en los demás y las habilidades de cada atacante.

En ese primer partido nos tocó jugar con una secundaria la cual no sabía ni que existía y, basándome en cómo se veían sus jugadores, no tenían mucha experiencia y menos nivel. Antes de que iniciara, fui a rellenar mi botella de agua y me encontré con un chico muy bajito y pelirrojo, el cual me pareció irritante. Estábamos a punto de ganar el segundo set y, estaba en lo correcto, ese partido fue demasiado fácil. Justo en el último punto, cuando el armador del equipo contrario falló el pase, lo vi por primera vez, una vista que mis ojos nunca habían presenciado y me dejó sin palabras. Estaba 100% seguro de que ese pequeño torpe pelirrojo iba a anotar un punto con su ataque súper rápido, pero afortunadamente para mí, el balón cayó fuera. El partido acabó, hicimos el saludo y fuimos a los cambiadores. En ese momento ya notaba a mis compañeros un poco fastidiados conmigo por mis “pases imposibles de golpear”, pero no le tomé mucha importancia y continué mi camino hacia la salida. Cuando estaba caminando, escuché una voz que me llamaba.

—¡Ey tú! Si tú eres el Rey que domina la cancha, ¡tendré que vencerte y ser el último que quede en pie! —dijo el pelirrojo mientras sollozaba.

Me quedé asombrado y no respondí a su llamado; nunca nadie había tenido la valentía y astucia de retarme a mí, Tobio Kageyama, el “Rey de la cancha”. Tal vez habría ganado un nuevo rival, esto podría ser divertido. Por alguna extraña razón, mi estómago se sentía raro y pensé que era porque ese chico me estaba irritando, así que decidí darme la vuelta e irme.

Ya ha pasado un año desde ese torneo y hoy es el primer día de clases en mi preparatoria Karasuno. Realmente yo quería postular a la preparatoria Shiratorizawa, ya que tienen el mejor equipo de la prefectura, pero como nunca he sido buen estudiante, me rechazaron…
Como de costumbre, en mi tiempo libre fui al gimnasio del club de vóley para practicar un rato antes de conocer a mis superiores. Estaba practicando mi saque cuando se abre la puerta y ese mismo chico pelirrojo aparece ahí. ¿Qué estaba haciendo ese idiota acá?

—¿¡Qué?! —dijo Hinata asombrado y continuó—. ¿Qué estás haciendo TÚ aquí? —reclamó.

—¿Perdón? Creo que esa pregunta debería salir de mi boca y no de la de un idiota pelirrojo —le respondí, irritado por su comentario anterior.

Al escuchar esto, puso una expresión de enojo.
—¿Cómo me llamaste? —preguntó con voz grave mientras se acercaba hacia mí, intentando intimidarme.

—¡Por si no sabías me llamo Hinata Shoyo y voy a ser el próximo Pequeño Gigante! —gritó con entusiasmo.

Me quedé parado tratando de comprender lo que había dicho y luego estallé en risas. ¿Quién se creía este tipo?

Estábamos a punto de comenzar a pelear cuando uno de nuestros nuevos senpai, Sugawara, apareció y comenzó a sermonearnos. Sin hacer muy larga la historia, tanto yo como Hinata logramos entrar al club de voleibol, lo que significaba que de ahí en adelante tendríamos que aprender a trabajar en equipo. Hinata es un idiota para todo; puede que tenga buenos reflejos, habilidades y físico, pero su técnica es una basura y me irrita demasiado.

Nunca he sido una persona muy social, lo que explica por qué al inicio de clases no tenía ningún amigo. Sin embargo, con el tiempo, aunque me cueste admitirlo, Hinata pasó de ser extremadamente molesto a ser solo un poco molesto. Bueno, realmente nos volvimos mejores amigos y compañeros de equipo: hacíamos prácticas privadas después de cada entrenamiento, comíamos juntos en el almuerzo, hacíamos nuestras tareas juntos (a pesar de que ambos somos pésimos alumnos) y muchas cosas más.

En los últimos años yo me he vuelto una persona con muchas inseguridades y problemas que aparecieron por algunas situaciones en mi vida que no quiero recordar, pero me atormentan hasta el día de hoy. Todos me dicen que tengo una personalidad muy intimidante y nada empática. Tal vez es por eso que muchas personas piensan que genuinamente odio a Shoyo, aunque los comprendo, porque me la paso insultándolo, pero eso es su culpa por hacer cosas tan idiotas. Siempre he aprendido a esconder mis sentimientos reales y pretender delante de la gente, y la verdad todo iba bien hasta que un día, cuando estaba almorzando con Hinata, él dijo:

—Oye Kageyama, no vayas a enojarte, pero estos días te he notado un poco más molesto de lo normal, como si algo estuviera preocupándote, ¿necesitas hablar? —

¿Qué? ¿Cómo es posible? ¿Acaso bajé la guardia y dejé que mis sentimientos afectaran mi juego? Esto nunca me había pasado, entonces me tomó por sorpresa. Me quedé con la mirada fija por un rato hasta que Hinata volvió a hablar.

—Está bien si no estás listo para hablar sobre lo que te pasa, tómate tu tiempo —.

Al instante respondí:
—No es eso, bueno, sí, pero no principalmente. Es que me sorprendió que te hayas dado cuenta, pensé que estaba ocultándolo bien.

—Puede que sí para los demás, pero no para mí. Vamos Kageyama, te conozco y sé que algo te pasa; estás decaído y ya no me insultas con la frecuencia de antes. Puedo notar que algo en ti es diferente.

Escuchar eso de alguna forma me hizo sentir feliz y seguro de abrir mi corazón hacia él.

—La verdad es que sí, estoy diferente últimamente. Hinata, yo realmente nunca te lo he dicho, pero por más que aparente ser una persona con mucho ego, tengo muchas inseguridades. Estoy seguro de que no conoces mi verdadera historia como “El Rey de la Cancha”, pero resumiéndolo: en ese entonces yo era una persona tan egocéntrica que no pensaba en los demás, y un día mi equipo se hartó de mí. Jamás olvidaré cómo en mi último partido de secundaria hice un pase y, cuando volteé, no había nadie para que rematara. Ese sentimiento de abandono ha sido de lo peor que he experimentado; mi equipo completo me dio la espalda. Desde ese día vivo con el miedo de volver a cometer el mismo error, de que en un momento de desesperación mi verdadera personalidad salga a la luz y todos me odien de nuevo, de herir a las personas, d-de…—

No sé en qué momento las lágrimas comenzaron a salir por mis ojos y comencé a ahogarme en llanto.
Tenía la visión borrosa, pero aun así podía ver la cara que había puesto Hinata, de pena y tristeza, y recuerdo sentir sus cálidos brazos alrededor mío mientras trataba de consolarme. Después de unos minutos me soltó y comenzó a hablar:

—Kageyama, yo realmente no tenía idea de que te guardaste todos esos pensamientos por tanto tiempo. No tienes que cambiar tu personalidad para caerle bien a los demás. Puedo asegurarte que yo te quiero y aprecio tal y como eres. Además, no tienes que preocuparte por tus colocaciones porque ¡yo siempre estaré yendo por ellas! —terminó con determinación.

—¿Estás seguro de que te agradaría mi verdadera personalidad? —pregunté inseguro.

—¡Obviamente! A mí y AL EQUIPO siempre nos agradarás, después de todo, eres nuestro armador. —Ah, claro… a él y al equipo…

—Gracias por las palabras motivadoras, me siento un poco mejor, pero no es fácil que este sentimiento simplemente se desvanezca —dije en tono bajo, y Hinata suspiró.

—Entonces no me dejas otra opción —se quejó mientras estiraba sus piernas y las señalaba.

—¿Qué? —pregunté confundido.

—Pon tu cabeza en mis piernas, tonto. —¿Espera, qué acaba de decir este tarado?

—¿Huh? ¡Qué te pasa, idiota! ¿Por qué carajo pondría mi cabeza en tus estúpidas piernas? —grité mientras sentía mis mejillas calentarse. Pero… ¿qué me pasa?, ¿por qué me pongo tan nervioso? Es solo echarme en sus piernas…

—¡Solo hazlo, confía en mí! —Después de pensarlo por unos segundos, seguí sus órdenes y me acosté en sus piernas.

—Listo, ¿feliz? —Cada vez mis mejillas se sentían más calientes, y cuando miré hacia arriba se puso peor, pues el sol justo reflejaba en los ojos marrones y el pelo naranja distintivo de Hinata. Él se veía muy… un segundo, ¿por qué pensé eso? ¿Por qué carajo acabo de pensar que Hinata Shoyo se ve… ¡¿lindo?!

Mientras estaba sumergido en mis pensamientos, sentí cómo su mano pasó por mi pelo y un escalofrío invadió todo mi cuerpo.

—Cuando era niño, mi mamá solía hacer esto conmigo cuando me sentía preocupado. Desconéctate del mundo y solo concéntrate en soltar todos esos malos pensamientos —dijo con voz cálida mientras sus dedos seguían jugueteando con mi pelo oscuro.

Seguí su consejo y, por más tonto que suene, me di cuenta de que él era una de las cosas que alegraba mis días: con sus sonrisas de oreja a oreja, sus bromas sin sentido de las que siempre me reía, su forma de tratarme tan diferente a los demás, como si realmente le importara. Él me hacía sentir especial, como si por primera vez después de mucho tiempo alguien realmente me quisiera con todos mis problemas e inseguridades. Hinata se sentía como mi lugar seguro. Obviamente jamás en mil años diría lo que realmente pienso sobre Hinata, pero después de todo él es mi primer amigo real, entonces era normal sentirme así, ¿verdad?...

Creo que ambos nos sentimos demasiado cómodos en esa posición, pues al cabo de unos minutos nos quedamos dormidos. Para la hora en la que Hinata me levantó bruscamente ya era muy tarde para ir a clases y el entrenamiento estaba a punto de empezar. Salimos corriendo al gimnasio y cuando abrimos la puerta todos voltearon a mirarnos en silencio, pero Tanaka, un estudiante de segundo año, rompió el hielo.

—¡Chicos, por qué no nos contaron de su relación! Sinceramente ya lo veíamos venir, pero no debían ocultarlo —dijo mientras reía.

Hinata y yo, al escuchar esto, volteamos simultáneamente a vernos y dijimos:
—¡¿De qué relación estás hablando?! —mientras nos poníamos rojos.

Tanaka continuó:
—Vamos, chicos, dejen de actuar, ya toda la escuela lo sabe. ¿Acaso no vieron la foto que todos están publicando? —Al ver nuestras caras de confusión real, empezó a buscar su teléfono.
—Esperen, ¿en serio no la han visto?... —

Segundos después nos mostró una foto de mí durmiendo sobre Hinata mientras él aún mantenía sus dedos entrelazados en mi pelo.

Creo que nuestras caras debían verse o muy confundidas o muy asustadas, porque Tanaka, un chico extremadamente extrovertido, decidió callarse la boca en una situación incómoda por primera vez. Lo más seguro es que alguien estaba pasando por ahí, nos vio y malinterpretó la situación, pues nosotros siempre paramos juntos, y decidió tomar una foto. Y ahora la preparatoria completa piensa que estoy saliendo con Hinata. Genial, lo último que me faltaba.

En eso Hinata gritó con una cara de angustia:
—¡Esa foto está sacada de contexto! ¡Yo y Tobio no somos ni seremos pareja jamás! —Sé que no estamos en una relación, entonces, ¿por qué esas palabras dolieron un poco?...
Hinata se veía muy asustado y tenía la mirada perdida.

—¡Kageyama, cómo vamos a arreglar esto! No podemos dejar que todos piensen que estamos saliendo, ¡eso sería lo peor! —Se notaba la frustración en su voz y respondí:

—¡Pues no lo sé! De todos modo, ¿Acaso te molesta tanto la idea de que la gente piense que estamos saliendo? ¿Acaso te doy asco o algo así? —¡Mierda! Me sumergí tanto en mis propios pensamientos que dejé que mi personalidad real saliera a la luz y dije algo que no quería decir.
¡¿Qué me está pasando en la cabeza?!

Notes:

Si les gustó, dejen kudos!! ꉂ(˵˃ ᗜ ˂˵)
Ya salí de vacaciones pero me voy de viaje por mi cumpleaños!! Igualmente intentaré actualizar aunque sea un cap más en la siguiente semana, ténganme fe…
Ah otra cosa, if you’re reading this and know English, ¿Should I make an english version?
I just think it would fit the story so well idk why maybe in just delusional, sigh…